Putin y Raúl y el desastre en Ucrania


El resultado de esta tragedia no podía haber sido peor para ambos, la imagen de los dos autócratas y ex camaradas ha quedado muy dañada. Tal es el caso que no se había acabado de disipar el humo de los restos del avión de pasajeros de Malaysa Airlines cuando Vladimir Putin estaba negando que su gobierno fuera a activar una operación de espionaje electrónico en Cuba. El y Raúl Castro habían dejado correr el rumor del proyecto de inteligencia en la Isla para demostrar cuan fuertes eran los lazos entre ambos gobiernos y de paso advertirle a Obama que con Cuba era mejor que fuera más, que menos flexible.  

El viaje Putin a Cuba fue programado hace mucho tiempo como parte de su presencia en Brasil al final del campeonato mundial de fútbol. Ocasión en que se anunciaría públicamente la creación de un banco internacional entre Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). 

Cuando esta gira se planeó seguramente fue con el propósito de proyectar al hombre fuerte de Rusia como un estadista de talla planetaria. Putin, a pesar de ser represor de la oposición democrática en Rusia, había alcanzado cierto grado de credibilidad mundial en buena parte porque Barack Obama lo trataba como un hombre que había que tener en cuenta en el escenario del liderazgo internacional.  

Vladimir Putin comenzó su caída en desgracia cuando como reacción al derrocamiento de su socio el presidente de Ucrania a principios de este año lanzó una invasión y le quitó a ese país la Península de Crimea.  La Unión Europea y los Estados Unidos tuvieron que aceptar el hecho y responder con unas sanciones que aunque lastimaban la economía rusa no fueron suficientes para frenar las intenciones del autócrata ruso.

Putin, herido en su autoestima aprovechó la oportunidad para encubrir su pérdida de prestigio internacional alimentando el nacionalismo ruso, estrategia que han usado con frecuencia políticos en aprietos.  Así se alivió temporalmente con la efímera simpatía del populacho ruso que le pedirá la cabeza el día que la economía rusa no pueda mantenerle su nivel de vida.

Por eso esta reciente gira tenía que  usarse para demostrarle a las masas rusas que su hombre fuerte era recibido y aplaudido en Latinoamérica. La presencia del "macho man" ruso, apoyado por los gobiernos latinoamericanos que se consideran sus aliados, era un reto directo a los Estados Unidos desde el patio de su casa.

No estaba mal el esfuerzo publicitario hasta que un misil ruso derribó un avión de pasajeros y causó la muerte de 298 inocentes.  No importa quien apretó el botón o quien se equivocó y desde donde se lanzó.  Si lo dispararon soldados rusos o si lo hicieron los guerrilleros ruso-ucranianos que controla el ejército ruso, la responsabilidad recae sobre Vladimir Putin, que es  el jefe principal y el instigador de la desestabilización del gobierno ucraniano.

Lo cierto es que Raúl Castro y su dictadura no se van a salvar de la cuota de repudio mundial que les corresponde, especialmente ahora que Fidel Castro en forma cínica repite la acusación de Putin de que el responsable es el gobierno de Ucrania por un conflicto que no debía existir. 

Quienes hace algunas semanas escribieron una carta a Obama pidiéndole mayor flexibilización de la política de Washington hacia el gobierno castrista no quedaron nada bien con el acercamiento entre Vladimir Putin y Raúl Castro. Ahora ante esta tragedia y las declaraciones cómplices del régimen cubano, esa carta debía quedar bien archivada para que no se pierda y sobre todo para que no se olvide.

Por Huber Matos Araluce

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