CUBA TAMBIÉN CRECIÓ FUERA DE CUBA

 

 

Huber Matos Araluce. San José, Costa Rica

 

Durante más de seis décadas, millones de cubanos salieron de la Isla en busca de libertad y oportunidades. Lejos de constituir una pérdida para la nación, se han convertido, junto con sus hijos y nietos, en un extraordinario activo para Cuba. En sociedades democráticas encontraron libertades, respeto a las leyes y oportunidades para desarrollar sus capacidades. Al mismo tiempo, mantuvieron vínculos con familiares y amigos en la Isla que permitieron a generaciones de cubanos conocer directamente otra realidad. La nación cubana se extendió por el mundo y hoy es mucho más amplia que el territorio donde nació.

 

Quienes pudieron establecerse en sociedades democráticas encontraron condiciones para trabajar, estudiar, emprender, expresarse libremente y decidir su propio futuro. Muchos prosperaron, formaron familias y sus descendientes crecieron disfrutando de esas mismas libertades y oportunidades.

 

De haberse quedado en Cuba, varias generaciones habrían vivido bajo un sistema caracterizado por el adoctrinamiento político, la vigilancia del Estado, la ausencia de libertades fundamentales y la persecución de quienes disentían. También habrían encontrado enormes limitaciones para emprender y desarrollar libremente sus capacidades.

 

Eso no significa que Cuba los haya perdido.

Tampoco debemos medir su relación con Cuba por la decisión de regresar o no a vivir en la Isla. Volver a Cuba no es una medida de patriotismo. Después de décadas en el exterior, millones de cubanos y sus descendientes tienen familias, carreras, empresas, propiedades, amistades y comunidades en los países donde viven.

 

Algunos regresarán a una Cuba democrática. Otros invertirán, enseñarán, colaborarán profesionalmente o pasarán temporadas allí. Muchos solamente la visitarán y otros quizás nunca regresen. Cada uno decidirá libremente qué relación quiere mantener con el país donde nació o con la tierra de sus padres y abuelos.

Ninguna de esas decisiones disminuye su valor para Cuba. Sus conocimientos, experiencia profesional, recursos, relaciones internacionales y, sobre todo, su experiencia viviendo bajo instituciones democráticas constituyen un enorme capital humano distribuido por el mundo.

 

Además, su propia presencia en otras sociedades proyecta a Cuba más allá de sus fronteras. En mayor o menor grado, ellos y sus descendientes llevan consigo una cultura, unas tradiciones y la memoria de una historia marcada por las luchas por la independencia y la libertad. Son embajadores naturales de Cuba en el mundo, no porque alguien les haya encomendado esa misión, sino porque sus raíces forman parte de quienes son.

 

La Operación Pedro Pan fue una temprana demostración de este fenómeno. Más de 14.000 menores salieron de Cuba hacia Estados Unidos entre 1960 y 1962. Entre ellos hubo posteriormente senadores, embajadores, profesores universitarios, empresarios y artistas.

 

Pero Pedro Pan representa solamente una pequeña parte de una historia mucho mayor. Durante décadas salieron niños y jóvenes con sus familias y después nacieron nuevas generaciones en el exterior. Algunos alcanzaron posiciones extraordinarias; muchos otros construyeron vidas de éxito menos conocidas: compraron viviendas, crearon pequeños negocios, ejercieron profesiones y enviaron a sus hijos a universidades.

 

Y todo eso se sabía en Cuba.

La dictadura podía controlar la prensa, la televisión, la radio y las escuelas, pero nunca logró controlar completamente las comunicaciones entre los cubanos de dentro y los de fuera.

Primero fueron las cartas y fotografías. Después las llamadas telefónicas, las visitas, los paquetes y las remesas. Finalmente llegaron Internet, las videollamadas y las redes sociales.

 

Durante más de seis décadas, el pueblo cubano tuvo así millones de ventanas hacia el mundo democrático. El hermano que había llegado sin dinero encontraba trabajo; el primo compraba una casa; los hijos estudiaban; un amigo abría un negocio. Y desde las economías capitalistas que condenaba la propaganda oficial llegaba el dinero que permitía comprar alimentos y medicinas en Cuba.

 

Cada remesa llevaba dinero, pero también información.

No hacía falta estudiar economía para comprender la contradicción. La experiencia de familiares y amigos mostraba diariamente lo que los cubanos podían alcanzar cuando disponían de libertad, derechos, iniciativa privada y oportunidades.

La diáspora mantuvo así abierta una comunicación entre el pueblo cubano y el mundo libre que el régimen nunca pudo cerrar.

 

Una futura democracia heredará ese extraordinario patrimonio: cubanos, hijos y nietos de cubanos establecidos en numerosos países, con conocimientos, experiencia, recursos, relaciones internacionales y una cultura formada en sociedades libres.

No será necesario que regresen para demostrar su patriotismo ni para seguir formando parte de Cuba. Participarán en su futuro en la medida que cada uno libremente decida.

Son parte de una Cuba que creció más allá de sus fronteras y de una nación que ninguna dictadura pudo esclavizar para siempre.

 


CUBA ALSO GREW BEYOND CUBA

Emigrants, their children and their grandchildren are an asset to the homeland of José Martí

For more than six decades, millions of Cubans left the Island in search of freedom and opportunity. Far from constituting a loss to the nation, they have become, together with their children and grandchildren, an extraordinary asset for Cuba. In democratic societies they found freedoms, respect for the law, and opportunities to develop their abilities. At the same time, they maintained ties with relatives and friends on the Island that allowed generations of Cubans to learn directly about another reality. The Cuban nation spread across the world and today is much broader than the territory where it was born.

 

Those who were able to settle in democratic societies found the conditions to work, study, start businesses, express themselves freely, and decide their own future. Many prospered, formed families, and their descendants grew up enjoying those same freedoms and opportunities.

 

Had they remained in Cuba, several generations would have lived under a system characterized by political indoctrination, state surveillance, the absence of fundamental freedoms, and the persecution of dissenters. They would also have faced enormous limitations on entrepreneurship and on the free development of their abilities.

 

That does not mean Cuba lost them.

Nor should we measure their relationship with Cuba by whether or not they decide to return to live on the Island. Returning to Cuba is not a measure of patriotism. After decades abroad, millions of Cubans and their descendants have families, careers, businesses, property, friendships, and communities in the countries where they live.

 

Some will return to a democratic Cuba. Others will invest, teach, collaborate professionally, or spend periods of time there. Many will only visit, and others may never return. Each person will freely decide what relationship to maintain with the country where they were born or with the land of their parents and grandparents.

 

None of those decisions diminishes their value to Cuba. Their knowledge, professional experience, resources, international relationships and, above all, their experience living under democratic institutions constitute an enormous body of human capital distributed throughout the world.

 

In addition, their very presence in other societies projects Cuba beyond its borders. To a greater or lesser degree, they and their descendants carry with them a culture, traditions, and the memory of a history marked by struggles for independence and freedom. They are natural ambassadors of Cuba in the world, not because anyone assigned them that mission, but because their roots are part of who they are.

 

Operation Pedro Pan was an early demonstration of this phenomenon. More than 14,000 minors left Cuba for the United States between 1960 and 1962. Among them were future senators, ambassadors, university professors, business leaders, and artists.

 

But Pedro Pan represents only a small part of a much larger story. For decades, children and young people left with their families, and later new generations were born abroad. Some reached extraordinary positions; many others built less celebrated successful lives: they bought homes, created small businesses, practiced professions, and sent their children to universities.

 

And all of that was known in Cuba.

The dictatorship could control the press, television, radio, and schools, but it never managed to completely control communications between Cubans inside and outside the country.

First came letters and photographs. Then telephone calls, visits, packages, and remittances. Finally came the Internet, video calls, and social networks.

 

For more than six decades, the Cuban people thus had millions of windows onto the democratic world. The brother who had arrived without money found a job; the cousin bought a house; the children studied; a friend opened a business. And from the capitalist economies condemned by official propaganda came the money that made it possible to buy food and medicines in Cuba.

 

Every remittance carried money, but also information.

One did not need to study economics to understand the contradiction. The experience of relatives and friends showed every day what Cubans could achieve when they had freedom, rights, private initiative, and opportunity.

The diaspora thus kept open a channel of communication between the Cuban people and the free world that the regime could never close.

 

A future democracy will inherit that extraordinary heritage: Cubans, children and grandchildren of Cubans established in many countries, with knowledge, experience, resources, international relationships, and a culture shaped in free societies.

They will not need to return to prove their patriotism or to remain part of Cuba. They will participate in its future to the extent that each freely chooses.

They are part of a Cuba that grew beyond its borders and of a nation that no dictatorship could enslave forever.

 


CUBA A AUSSI GRANDI AU-DELÀ DE CUBA

Les émigrés, leurs enfants et leurs petits-enfants sont un atout pour la patrie de José Martí

Pendant plus de six décennies, des millions de Cubains ont quitté l’île à la recherche de liberté et d’opportunités. Loin de constituer une perte pour la nation, ils sont devenus, avec leurs enfants et leurs petits-enfants, un atout extraordinaire pour Cuba. Dans des sociétés démocratiques, ils ont trouvé des libertés, le respect des lois et des possibilités de développer leurs capacités. Dans le même temps, ils ont maintenu des liens avec leurs parents et amis restés sur l’île, permettant à des générations de Cubains de connaître directement une autre réalité. La nation cubaine s’est étendue dans le monde et elle est aujourd’hui bien plus vaste que le territoire où elle est née.

 

Ceux qui ont pu s’établir dans des sociétés démocratiques ont trouvé les conditions nécessaires pour travailler, étudier, entreprendre, s’exprimer librement et décider de leur propre avenir. Beaucoup ont prospéré, fondé des familles, et leurs descendants ont grandi en bénéficiant de ces mêmes libertés et opportunités.

 

S’ils étaient restés à Cuba, plusieurs générations auraient vécu sous un système caractérisé par l’endoctrinement politique, la surveillance de l’État, l’absence de libertés fondamentales et la persécution de ceux qui exprimaient leur désaccord. Ils auraient également rencontré d’énormes obstacles pour entreprendre et développer librement leurs capacités.

 

Cela ne signifie pas que Cuba les ait perdus.

Nous ne devons pas non plus mesurer leur relation avec Cuba selon qu’ils décident ou non de revenir vivre sur l’île. Revenir à Cuba n’est pas une mesure du patriotisme. Après des décennies à l’étranger, des millions de Cubains et leurs descendants ont des familles, des carrières, des entreprises, des biens, des amitiés et des communautés dans les pays où ils vivent.

 

Certains retourneront dans une Cuba démocratique. D’autres investiront, enseigneront, collaboreront professionnellement ou y passeront des périodes de temps. Beaucoup ne feront que la visiter et d’autres ne reviendront peut-être jamais. Chacun décidera librement de la relation qu’il souhaite entretenir avec le pays où il est né ou avec la terre de ses parents et de ses grands-parents.

 

Aucune de ces décisions ne diminue leur valeur pour Cuba. Leurs connaissances, leur expérience professionnelle, leurs ressources, leurs relations internationales et, surtout, leur expérience de la vie sous des institutions démocratiques constituent un immense capital humain réparti dans le monde entier.

 

En outre, leur présence même dans d’autres sociétés projette Cuba au-delà de ses frontières. À des degrés divers, eux et leurs descendants portent avec eux une culture, des traditions et la mémoire d’une histoire marquée par les luttes pour l’indépendance et la liberté. Ils sont des ambassadeurs naturels de Cuba dans le monde, non parce que quelqu’un leur a confié cette mission, mais parce que leurs racines font partie de ce qu’ils sont.

 

L’Opération Pedro Pan fut une première démonstration de ce phénomène. Plus de 14 000 mineurs quittèrent Cuba pour les États-Unis entre 1960 et 1962. Parmi eux se trouvèrent plus tard des sénateurs, des ambassadeurs, des professeurs d’université, des chefs d’entreprise et des artistes.

 

Mais Pedro Pan ne représente qu’une petite partie d’une histoire beaucoup plus vaste. Pendant des décennies, des enfants et des jeunes ont quitté le pays avec leurs familles, puis de nouvelles générations sont nées à l’étranger. Certains ont atteint des positions extraordinaires ; beaucoup d’autres ont construit des vies réussies, moins connues : ils ont acheté des logements, créé de petites entreprises, exercé des professions et envoyé leurs enfants à l’université.

 

Et tout cela se savait à Cuba.

La dictature pouvait contrôler la presse, la télévision, la radio et les écoles, mais elle n’a jamais réussi à contrôler complètement les communications entre les Cubains de l’intérieur et ceux de l’extérieur.

D’abord vinrent les lettres et les photographies. Puis les appels téléphoniques, les visites, les colis et les envois d’argent. Enfin arrivèrent Internet, les appels vidéo et les réseaux sociaux.

 

Pendant plus de six décennies, le peuple cubain a ainsi disposé de millions de fenêtres ouvertes sur le monde démocratique. Le frère arrivé sans argent trouvait du travail ; le cousin achetait une maison ; les enfants étudiaient ; un ami ouvrait une entreprise. Et des économies capitalistes condamnées par la propagande officielle venait l’argent qui permettait d’acheter à Cuba de la nourriture et des médicaments.

Chaque envoi d’argent apportait de l’argent, mais aussi de l’information.

 

Il n’était pas nécessaire d’étudier l’économie pour comprendre la contradiction. L’expérience des parents et des amis montrait chaque jour ce que les Cubains pouvaient accomplir lorsqu’ils disposaient de liberté, de droits, d’initiative privée et d’opportunités.

La diaspora a ainsi maintenu ouverte une communication entre le peuple cubain et le monde libre que le régime n’a jamais pu fermer.

 

Une future démocratie héritera de ce patrimoine extraordinaire : des Cubains, des enfants et des petits-enfants de Cubains établis dans de nombreux pays, dotés de connaissances, d’expérience, de ressources, de relations internationales et d’une culture formée dans des sociétés libres.

Ils n’auront pas besoin de revenir pour prouver leur patriotisme ni pour continuer à faire partie de Cuba. Ils participeront à son avenir dans la mesure que chacun choisira librement.

Ils font partie d’une Cuba qui a grandi au-delà de ses frontières et d’une nation qu’aucune dictature n’a pu réduire en esclavage pour toujours.

 


CUBA È CRESCIUTA ANCHE FUORI DA CUBA

Gli emigrati, i loro figli e i loro nipoti sono una risorsa per la patria di José Martí

Per più di sei decenni, milioni di cubani hanno lasciato l’Isola in cerca di libertà e opportunità. Lungi dal costituire una perdita per la nazione, sono diventati, insieme ai loro figli e nipoti, una straordinaria risorsa per Cuba. Nelle società democratiche hanno trovato libertà, rispetto delle leggi e opportunità per sviluppare le proprie capacità. Allo stesso tempo, hanno mantenuto legami con familiari e amici sull’Isola, consentendo a generazioni di cubani di conoscere direttamente un’altra realtà. La nazione cubana si è estesa nel mondo e oggi è molto più ampia del territorio in cui è nata.

 

Coloro che hanno potuto stabilirsi in società democratiche hanno trovato le condizioni per lavorare, studiare, intraprendere, esprimersi liberamente e decidere il proprio futuro. Molti hanno prosperato, formato famiglie e i loro discendenti sono cresciuti godendo delle stesse libertà e opportunità.

 

Se fossero rimasti a Cuba, diverse generazioni avrebbero vissuto sotto un sistema caratterizzato dall’indottrinamento politico, dalla sorveglianza dello Stato, dall’assenza di libertà fondamentali e dalla persecuzione di chi dissentiva. Avrebbero inoltre incontrato enormi limitazioni nell’intraprendere e nello sviluppare liberamente le proprie capacità.

 

Questo non significa che Cuba li abbia perduti.

Non dobbiamo neppure misurare il loro rapporto con Cuba in base alla decisione di tornare o meno a vivere sull’Isola. Tornare a Cuba non è una misura del patriottismo. Dopo decenni all’estero, milioni di cubani e i loro discendenti hanno famiglie, carriere, imprese, proprietà, amicizie e comunità nei paesi in cui vivono.

Alcuni torneranno in una Cuba democratica. Altri investiranno, insegneranno, collaboreranno professionalmente o vi trascorreranno periodi di tempo. Molti si limiteranno a visitarla e altri forse non torneranno mai. Ognuno deciderà liberamente quale rapporto mantenere con il paese in cui è nato o con la terra dei propri genitori e nonni.

 

Nessuna di queste decisioni diminuisce il loro valore per Cuba. Le loro conoscenze, l’esperienza professionale, le risorse, le relazioni internazionali e, soprattutto, l’esperienza di vita sotto istituzioni democratiche costituiscono un enorme capitale umano distribuito nel mondo.

Inoltre, la loro stessa presenza in altre società proietta Cuba oltre i suoi confini. In misura maggiore o minore, essi e i loro discendenti portano con sé una cultura, delle tradizioni e la memoria di una storia segnata dalle lotte per l’indipendenza e la libertà. Sono ambasciatori naturali di Cuba nel mondo, non perché qualcuno abbia affidato loro questa missione, ma perché le loro radici fanno parte di ciò che sono.

 

L’Operazione Pedro Pan fu una prima dimostrazione di questo fenomeno. Più di 14.000 minori lasciarono Cuba diretti negli Stati Uniti tra il 1960 e il 1962. Tra loro vi furono in seguito senatori, ambasciatori, professori universitari, imprenditori e artisti.

Ma Pedro Pan rappresenta soltanto una piccola parte di una storia molto più grande. Per decenni bambini e giovani partirono con le loro famiglie e successivamente nacquero nuove generazioni all’estero. Alcuni raggiunsero posizioni straordinarie; molti altri costruirono vite di successo meno conosciute: acquistarono case, crearono piccole imprese, esercitarono professioni e mandarono i propri figli all’università.

 

E tutto questo si sapeva a Cuba.

La dittatura poteva controllare la stampa, la televisione, la radio e le scuole, ma non riuscì mai a controllare completamente le comunicazioni tra i cubani dentro e fuori dal paese.

Prima furono le lettere e le fotografie. Poi le telefonate, le visite, i pacchi e le rimesse. Infine arrivarono Internet, le videochiamate e i social network.

 

Per più di sei decenni, il popolo cubano ebbe così milioni di finestre sul mondo democratico. Il fratello arrivato senza denaro trovava lavoro; il cugino comprava una casa; i figli studiavano; un amico apriva un’attività. E dalle economie capitaliste condannate dalla propaganda ufficiale arrivava il denaro che permetteva di comprare cibo e medicine a Cuba.

 

Ogni rimessa portava denaro, ma anche informazioni.

Non era necessario studiare economia per comprendere la contraddizione. L’esperienza di familiari e amici mostrava ogni giorno ciò che i cubani potevano realizzare quando disponevano di libertà, diritti, iniziativa privata e opportunità.

La diaspora mantenne così aperta una comunicazione tra il popolo cubano e il mondo libero che il regime non riuscì mai a chiudere.

Una futura democrazia erediterà questo straordinario patrimonio: cubani, figli e nipoti di cubani stabiliti in numerosi paesi, con conoscenze, esperienza, risorse, relazioni internazionali e una cultura formata in società libere.

 

Non sarà necessario che tornino per dimostrare il loro patriottismo né per continuare a far parte di Cuba. Parteciperanno al suo futuro nella misura che ciascuno sceglierà liberamente.

Fanno parte di una Cuba che è cresciuta oltre i suoi confini e di una nazione che nessuna dittatura ha potuto rendere schiava per sempre.


Leer más

RUSIA BAJO UNA OLEADA MASIVA DE ATAQUES UCRANIANOS


Huber Matos Araluce.  San José, Costa Rica

 

Rusia vivió entre el 15 y el 16 de agosto una de las mayores ofensivas aéreas ucranianas desde el comienzo de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Cientos de drones penetraron o intentaron penetrar profundamente en territorio ruso, mientras Ucrania atacó simultáneamente instalaciones vinculadas con la industria militar, la producción de cohetes, la logística y la infraestructura estratégica del Kremlin.

 

La magnitud de la operación marca una nueva etapa de la guerra: Ucrania está demostrando una capacidad creciente para trasladar parte del costo del conflicto al interior de Rusia y golpear objetivos situados a cientos de kilómetros de la frontera.

 

Associated Press calificó la ofensiva como una de las mayores operaciones aéreas ucranianas de toda la guerra. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 822 drones durante la noche, mientras las autoridades de Moscú dijeron que aproximadamente 600 aparatos se dirigieron hacia la región de la capital. Estas cifras proceden de Rusia y no han podido ser verificadas de manera independiente.

 

MOSCÚ, EN EL CENTRO DE LA OFENSIVA

La región de Moscú fue uno de los principales objetivos.

El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, afirmó que aproximadamente 600 drones fueron detectados rumbo a Moscú y sus alrededores. La escala del ataque obligó a las defensas aéreas rusas a operar durante horas y provocó restricciones en varios aeropuertos.

 

Un hombre de 83 años murió después de que un dron impactara una vivienda en la región de Moscú. También hubo varios heridos.

La capacidad de lanzar centenares de drones simultáneamente contra la capital rusa tiene una importancia que supera los daños físicos ocasionados. Moscú se encuentra a centenares de kilómetros del frente y constituye el principal centro político, económico y administrativo de Rusia.

 

Cada ataque masivo obliga al Kremlin a dedicar radares, baterías antiaéreas, aviones, sistemas de guerra electrónica y personal militar a la protección de la capital y de otras ciudades del interior.

 

ARDE UN ENORME CENTRO LOGÍSTICO CERCA DE MOSCÚ

Uno de los impactos más visibles ocurrió en un gigantesco centro de distribución de Wildberries, la mayor plataforma rusa de comercio electrónico, situado cerca de Podolsk, al sur de Moscú.

El ataque provocó un incendio de grandes proporciones en el complejo.

 

Ucrania sostiene que instalaciones de esta red logística participan también en la distribución de productos y componentes de doble uso relacionados con el esfuerzo militar ruso. Según las fuerzas ucranianas, siete de los diez principales centros logísticos de Wildberries han sido inutilizados durante su campaña de ataques. Esta última afirmación procede de Kiev y todavía no puede considerarse verificada independientemente.

 

El objetivo parece formar parte de una estrategia más amplia: no limitar los ataques a bases militares, sino golpear también las redes que permiten transportar componentes, equipos y suministros a través del enorme territorio ruso.

 

GOLPE A UNA PLANTA VINCULADA CON COMBUSTIBLE PARA COHETES

Otro de los objetivos importantes se encontraba en Kamensk-Shakhtinsky, región de Rostov.

Ucrania informó haber atacado el complejo industrial Kamensky, vinculado, según Kiev, con la producción de materiales utilizados por la industria rusa de misiles y cohetes.

El ataque provocó un incendio en las instalaciones, según los reportes ucranianos.

 

La importancia de atacar este tipo de plantas es evidente: Ucrania intenta avanzar desde la destrucción de armas ya fabricadas hacia la destrucción de los lugares, materiales y cadenas industriales que permiten producirlas.

 

En lugar de limitarse a interceptar misiles después de que Rusia los dispara, la estrategia busca reducir la capacidad rusa de fabricarlos.

 

CINCO MUERTOS EN ROSTOV

Las autoridades rusas informaron que cinco personas murieron en la región de Rostov durante la ofensiva.

Sumadas a la víctima mortal en la región de Moscú, las informaciones disponibles elevan a al menos seis los muertos en territorio ruso durante los ataques.

 

También se registraron daños en infraestructura y edificios. Associated Press y The Guardian confirmaron que la ofensiva dejó al menos seis muertos según las autoridades rusas.

Los daños civiles constituyen una dimensión distinta de los ataques contra instalaciones militares e industriales y deben ser diferenciados al evaluar los resultados de la operación.

 

UCRANIA TAMBIÉN GOLPEA EL PROGRAMA ESPACIAL RUSO

La ofensiva no comenzó únicamente con los drones de la madrugada del domingo.

El sábado 15 de agosto, Ucrania realizó un importante ataque de largo alcance contra instalaciones estratégicas en Rusia utilizando sus propios misiles de crucero Flamingo.

 

Uno de los objetivos fue el Centro Espacial y de Cohetes Progress, en Samara, una de las instalaciones centrales de la industria espacial rusa.

El propio presidente Volodímir Zelenski confirmó el ataque.

 

Associated Press informó que funcionarios rusos reconocieron un ataque masivo contra infraestructura industrial en Samara y daños localizados en Progress.

Progress fabrica vehículos de lanzamiento de la familia Soyuz y está relacionado con la infraestructura necesaria para poner satélites rusos en órbita.

 

El ataque adquiere especial importancia porque Rusia desarrolla la red satelital Rassvet, concebida como una alternativa rusa a sistemas como Starlink. The Guardian informó que los misiles ucranianos alcanzaron tanto Progress como un aeródromo ruso en Nizhni Nóvgorod.

 

UN AERÓDROMO MILITAR TAMBIÉN FUE ALCANZADO

Ucrania afirmó igualmente haber atacado con misiles Flamingo el aeródromo de Savasleyka, en la región de Nizhni Nóvgorod.

Zelenski aseguró que las instalaciones atacadas sufrieron daños e incendios.

 

La combinación resulta particularmente significativa: mientras centenares de drones pueden saturar y dispersar las defensas aéreas rusas, los misiles de crucero de mayor alcance permiten atacar instalaciones estratégicas mucho más profundamente dentro del territorio enemigo.

 

UNA NUEVA CAPACIDAD UCRANIANA

Probablemente este sea el aspecto más importante de lo ocurrido.

Durante buena parte de la guerra, Ucrania dependió considerablemente de armas occidentales cuyo empleo contra territorio ruso estuvo sujeto a restricciones políticas.

Kiev ha respondido desarrollando progresivamente sus propios sistemas de largo alcance.

 

Los drones FP-1 y los misiles Flamingo forman parte de esa nueva capacidad.

Associated Press señala que los ataques ucranianos de largo alcance contra Rusia se han incrementado sustancialmente durante 2026.

Esto está modificando la geografía de la guerra.

La distancia que durante años proporcionó a buena parte de la industria militar rusa una relativa protección está dejando de ser una garantía.

 

SATURAR, PENETRAR Y DESTRUIR

La ofensiva de estas últimas horas permite identificar una estrategia que parece apoyarse en varios niveles.

Primero, lanzar grandes cantidades de drones simultáneamente para obligar a Rusia a activar y dispersar sus defensas aéreas.

Segundo, atacar centros logísticos que ayudan a mantener las cadenas de suministro.

Tercero, golpear fábricas e instalaciones relacionadas con la producción militar.

 

Y cuarto, utilizar misiles de largo alcance para atacar objetivos estratégicos situados mucho más profundamente dentro de Rusia.

En conjunto, Ucrania intenta que Rusia tenga que defender simultáneamente Moscú, aeropuertos, fábricas, depósitos, centros logísticos, instalaciones militares y complejos industriales repartidos por un territorio inmenso.

Ese problema tiene una consecuencia inevitable: ningún sistema de defensa aérea puede encontrarse en todas partes al mismo tiempo.

 

LA GUERRA REGRESA AL TERRITORIO DEL AGRESOR

Existe además una dimensión política.

Desde febrero de 2022, Rusia ha bombardeado sistemáticamente ciudades ucranianas, centrales eléctricas, industrias, puertos y otras infraestructuras, mientras gran parte de su propio territorio permanecía relativamente aislado de las consecuencias directas de la invasión.

La capacidad ucraniana de atacar cada vez más profundamente está reduciendo esa diferencia.

 

Eso no significa que Ucrania pueda destruir por sí sola toda la capacidad militar rusa mediante drones y misiles. Rusia continúa disponiendo de una enorme profundidad territorial, una importante industria de defensa y grandes recursos.

Pero sí significa que el Kremlin debe dedicar cantidades crecientes de recursos a defender instalaciones que anteriormente consideraba relativamente

Leer más

VENEZUELA: ES HORA DE DEVOLVER EL PODER AL PUEBLO

 


Huber Matos Araluce. San José, Costa Rica

 

La propuesta de María Corina Machado de avanzar cuanto antes hacia elecciones generales plantea una cuestión decisiva: el interinato debe cumplir la misión para la cual fue creado y devolver el poder a los venezolanos. Una transición demasiado lenta puede terminar trayendo más problemas que beneficios.

 

Todo indica que la operación que hizo posible la captura y el desplazamiento de la cúpula chavista contó con la colaboración de altos funcionarios y sectores del propio régimen. Esa convergencia permitió alcanzar un objetivo extraordinariamente difícil, pero quienes coincidieron para poner fin a aquella etapa no necesariamente comparten la misma visión sobre la velocidad y profundidad con que debe desmontarse la dictadura.

 

Ahí está uno de los principales peligros. La función del interinato es evitar un vacío de poder, mantener funcionando el Estado, desmontar las estructuras autoritarias y crear las condiciones para elecciones libres. No fue creado para sustituir una dictadura por una prolongada administración provisional.

 

La lentitud puede deberse a incapacidad, a contradicciones entre los distintos intereses representados o a la conveniencia de determinados sectores. Cualquiera que sea la explicación, el riesgo es el mismo: mientras más dure el interinato, mayores serán los intereses que pueden surgir alrededor de su permanencia.

 

EL TERREMOTO FUE UNA ADVERTENCIA

La respuesta ante el reciente terremoto ofreció una preocupante demostración. Frente a una tragedia que exigía rapidez y cooperación, el interinato mostró incompetencia administrativa y reflejos de control heredados del antiguo régimen. Las denuncias sobre obstáculos, restricciones y burocracia demostraron que cambiar a quienes ocupan el poder no transforma automáticamente la cultura con la que funciona el Estado.

 

El contraste con Colombia fue evidente. El gobierno democrático recién elegido reaccionó con una actitud abierta a ayudar, facilitar y coordinar, movilizando las instituciones para acelerar el rescate y la asistencia. En Venezuela reaparecieron la desconfianza, la burocracia y el afán de control cuando había que facilitar toda iniciativa capaz de salvar vidas.

 

El terremoto no es el centro de esta discusión. Fue una advertencia de lo que puede ocurrir si las estructuras y prácticas del pasado sobreviven demasiado tiempo dentro de la transición.

 

MACHADO PROPONE DEVOLVER EL PODER A LA POBLACIÓN

Es aquí donde adquiere especial importancia el planteamiento de María Corina Machado.

 

Machado propone elecciones generales, un Consejo Nacional Electoral independiente y sin cuotas partidistas, participación de los venezolanos residentes en el exterior, reconstrucción del Poder Judicial y una verdadera descentralización que devuelva atribuciones y recursos a estados y municipios.

 

Su propuesta parte de un principio fundamental: recuperar la soberanía popular para recuperar la soberanía nacional.

 

Machado, además, ya demostró algo particularmente importante para esta nueva etapa: su extraordinario poder de convocatoria.

 

Aun bajo la dictadura, enfrentando persecución, inhabilitaciones, obstáculos institucionales y años de frustración, fue capaz de convencer a millones de venezolanos de que todavía valía la pena organizarse, movilizarse y acudir a votar.

 

Lo trascendental no es discutir aquí un resultado electoral determinado. Lo verdaderamente importante es lo que aquella movilización demostró: la población conserva una enorme capacidad para organizarse y decidir cuando encuentra una causa y una estrategia en las cuales confiar.

 

Si los venezolanos fueron capaces de movilizarse masivamente bajo una dictadura, resulta difícil sostener ahora que necesitan años de tutela política antes de estar preparados para decidir democráticamente su futuro.

 

LA ALIANZA QUE HIZO POSIBLE EL CAMBIO NO PUEDE DECIDIR EL FUTURO

Los sectores procedentes del régimen que colaboraron para hacer posible el cambio pudieron desempeñar un papel indispensable. Pero existe una diferencia fundamental entre contribuir al final de una dictadura y adquirir el derecho a decidir indefinidamente qué viene después.

 

La convergencia que hizo posible desmontar la antigua cúpula puede convertirse en un obstáculo si pretende preservar permanentemente el equilibrio político surgido de aquella operación.

 

Solo existe una manera legítima de resolver esa contradicción: preguntarles a los venezolanos.

 

Después del despilfarro, el robo y la destrucción chavista, Venezuela necesitará años para reconstruir su economía, sus servicios públicos y sus instituciones. Pero una larga reconstrucción nacional no requiere una larga transición política. Al contrario, cuanto mayores sean los problemas, mayor será la necesidad de que quienes adopten las decisiones tengan legitimidad democrática.

 

Hay que prepararse sin demora para elecciones libres, desmontar los mecanismos autoritarios que todavía sobreviven y garantizar la participación política de todos.

 

María Corina Machado apuesta por la capacidad de los venezolanos para decidir su futuro. Su poder de convocatoria ya demostró que esa confianza tiene fundamento.

 

Es hora de devolver el poder al pueblo.

🇬🇧 ENGLISH

VENEZUELA: IT IS TIME TO RETURN POWER TO THE PEOPLE

Huber Matos Araluce. San José, Costa Rica

 

María Corina Machado’s proposal to move as quickly as possible toward general elections raises a decisive question: the interim government must fulfill the mission for which it was created and return power to the Venezuelan people. A transition that moves too slowly may ultimately create more problems than benefits.

 

Everything indicates that the operation that made possible the capture and removal of the Chavista leadership involved the collaboration of senior officials and sectors within the regime itself. That convergence made it possible to achieve an extraordinarily difficult objective, but those who came together to bring that stage to an end do not necessarily share the same vision regarding the speed and depth with which the dictatorship must be dismantled.

 

Therein lies one of the main dangers. The role of the interim government is to prevent a power vacuum, keep the State functioning, dismantle authoritarian structures, and create the conditions for free elections. It was not created to replace a dictatorship with a prolonged provisional administration.

 

The slow pace may be due to incompetence, contradictions among the different interests represented, or the convenience of certain sectors. Whatever the explanation, the risk is the same: the longer the interim government remains in place, the greater the interests that may develop around its continued existence.

 

THE EARTHQUAKE WAS A WARNING

The response to the recent earthquake offered a troubling demonstration. Faced with a tragedy that demanded speed and cooperation, the interim government displayed administrative incompetence and reflexes of control inherited from the former regime. Reports of obstacles, restrictions, and bureaucracy demonstrated that changing those who hold power does not automatically transform the culture through which the State operates.

 

The contrast with Colombia was evident. The newly elected democratic government responded with an open attitude toward helping, facilitating, and coordinating, mobilizing the country’s institutions to accelerate rescue and assistance. In Venezuela, distrust, bureaucracy, and the desire for control reappeared precisely when every initiative capable of saving lives needed to be facilitated.

 

The earthquake is not the central issue in this discussion. It was a warning of what can happen if the structures and practices of the past survive for too long within the transition.

 

MACHADO PROPOSES RETURNING POWER TO THE PEOPLE

This is where María Corina Machado’s proposal takes on particular importance.

Machado proposes general elections, an independent National Electoral Council free of partisan quotas, participation by Venezuelans living abroad, reconstruction of the Judicial Branch, and genuine decentralization that restores powers and resources to states and municipalities.

 

Her proposal is based on a fundamental principle: recovering popular sovereignty in order to recover national sovereignty.

 

Machado has also already demonstrated something particularly important for this new stage: her extraordinary ability to mobilize people.

 

Even under the dictatorship, while facing persecution, disqualification from office, institutional obstacles, and years of frustration, she was able to convince millions of Venezuelans that it was still worthwhile to organize, mobilize, and go to the polls.

 

The essential point is not to debate a particular electoral result here. What truly matters is what that mobilization demonstrated: the population retains an enormous capacity to organize and decide when it finds a cause and a strategy it can trust.

 

If Venezuelans were capable of mobilizing massively under a dictatorship, it is difficult to argue now that they need years of political tutelage before they are prepared to decide their future democratically.

 

THE ALLIANCE THAT MADE CHANGE POSSIBLE CANNOT DECIDE THE FUTURE

The sectors that came from within the regime and collaborated in making change possible may have played an indispensable role. But there is a fundamental difference between contributing to the end of a dictatorship and acquiring the right to decide indefinitely what comes afterward.

 

The convergence that made it possible to dismantle the former leadership can become an obstacle if it seeks to permanently preserve the political balance that emerged from that operation.

 

There is only one legitimate way to resolve that contradiction: ask the Venezuelan people.

 

After the waste, theft, and destruction of Chavismo, Venezuela will need years to rebuild its economy, public services, and institutions. But a long national reconstruction does not require a long political transition. On the contrary, the greater the problems, the greater the need for those making the decisions to possess democratic legitimacy.

 

Preparations for free elections must begin without delay, the authoritarian mechanisms that still survive must be dismantled, and the political participation of everyone must be guaranteed.

 

María Corina Machado is placing her trust in the Venezuelan people’s ability to decide their own future. Her power to mobilize them has already demonstrated that this confidence has a solid foundation.

 

It is time to return power to the people.


🇫🇷 FRANÇAIS

VENEZUELA : IL EST TEMPS DE RENDRE LE POUVOIR AU PEUPLE

Huber Matos Araluce. San José, Costa Rica

 

La proposition de María Corina Machado d’avancer le plus rapidement possible vers des élections générales soulève une question décisive : le gouvernement intérimaire doit accomplir la mission pour laquelle il a été créé et rendre le pouvoir aux Vénézuéliens. Une transition trop lente risque, à terme, d’apporter davantage de problèmes que de bénéfices.

 

Tout indique que l’opération qui a permis la capture et l’éviction de la direction chaviste a bénéficié de la collaboration de hauts fonctionnaires et de secteurs appartenant au régime lui-même. Cette convergence a permis d’atteindre un objectif extraordinairement difficile, mais ceux qui se sont accordés pour mettre fin à cette étape ne partagent pas nécessairement la même vision quant à la rapidité et à la profondeur avec lesquelles la dictature doit être démantelée.

 

C’est là que réside l’un des principaux dangers. La fonction du gouvernement intérimaire est d’éviter un vide du pouvoir, de maintenir le fonctionnement de l’État, de démanteler les structures autoritaires et de créer les conditions nécessaires à des élections libres. Il n’a pas été créé pour remplacer une dictature par une administration provisoire prolongée.

 

Cette lenteur peut être due à l’incapacité, aux contradictions entre les différents intérêts représentés ou à la convenance de certains secteurs. Quelle qu’en soit l’explication, le risque reste le même : plus le gouvernement intérimaire se prolonge, plus les intérêts susceptibles de se développer autour de son maintien seront importants.

 

LE TREMBLEMENT DE TERRE A ÉTÉ UN AVERTISSEMENT

La réponse au récent tremblement de terre en a fourni une démonstration préoccupante. Face à une tragédie exigeant rapidité et coopération, le gouvernement intérimaire a fait preuve d’inefficacité administrative et de réflexes de contrôle hérités de l’ancien régime. Les dénonciations concernant les obstacles, les restrictions et la bureaucratie ont montré que le remplacement de ceux qui exercent le pouvoir ne transforme pas automatiquement la culture selon laquelle fonctionne l’État.

 

Le contraste avec la Colombie a été évident. Le gouvernement démocratique récemment élu a réagi avec une attitude ouverte visant à aider, faciliter et coordonner, en mobilisant les institutions du pays afin d’accélérer les opérations de sauvetage et l’assistance aux victimes. Au Venezuela, la méfiance, la bureaucratie et la volonté de contrôle ont réapparu précisément au moment où il fallait faciliter toute initiative susceptible de sauver des vies.

 

Le tremblement de terre n’est pas au centre de cette discussion. Il a constitué un avertissement sur ce qui peut se produire si les structures et les pratiques du passé survivent trop longtemps au sein de la transition.

 

MACHADO PROPOSE DE RENDRE LE POUVOIR À LA POPULATION

C’est dans ce contexte que la proposition de María Corina Machado prend une importance particulière.

 

Machado propose des élections générales, un Conseil national électoral indépendant et sans quotas partisans, la participation des Vénézuéliens résidant à l’étranger, la reconstruction du pouvoir judiciaire ainsi qu’une véritable décentralisation restituant compétences et ressources aux États et aux municipalités.

 

Sa proposition repose sur un principe fondamental : récupérer la souveraineté populaire afin de récupérer la souveraineté nationale.

 

Machado a également déjà démontré quelque chose de particulièrement important pour cette nouvelle étape : son extraordinaire capacité de mobilisation.

 

Même sous la dictature, confrontée à la persécution, aux interdictions politiques, aux obstacles institutionnels et à des années de frustration, elle a réussi à convaincre des millions de Vénézuéliens qu’il valait encore la peine de s’organiser, de se mobiliser et d’aller voter.

 

L’essentiel n’est pas de débattre ici d’un résultat électoral particulier. Ce qui importe véritablement, c’est ce que cette mobilisation a démontré : la population conserve une immense capacité à s’organiser et à décider lorsqu’elle trouve une cause et une stratégie auxquelles elle peut faire confiance.

 

Si les Vénézuéliens ont été capables de se mobiliser massivement sous une dictature, il est difficile de soutenir aujourd’hui qu’ils auraient besoin de plusieurs années de tutelle politique avant d’être prêts à décider démocratiquement de leur avenir.

 

L’ALLIANCE QUI A RENDU LE CHANGEMENT POSSIBLE NE PEUT PAS DÉCIDER DE L’AVENIR

 

Les secteurs issus du régime qui ont collaboré pour rendre le changement possible ont pu jouer un rôle indispensable. Mais il existe une différence fondamentale entre contribuer à la fin d’une dictature et acquérir le droit de décider indéfiniment de ce qui doit lui succéder.

 

La convergence qui a permis de démanteler l’ancienne direction peut devenir un obstacle si elle cherche à préserver durablement l’équilibre politique né de cette opération.

 

Il n’existe qu’une seule manière légitime de résoudre cette contradiction : demander aux Vénézuéliens.

 

Après le gaspillage, le vol et la destruction du chavisme, le Venezuela aura besoin de plusieurs années pour reconstruire son économie, ses services publics et ses institutions. Mais une longue reconstruction nationale n’exige pas une longue transition politique. Au contraire, plus les problèmes seront importants, plus il sera nécessaire que ceux qui prennent les décisions disposent d’une légitimité démocratique.

 

Il faut préparer sans délai des élections libres, démanteler les mécanismes autoritaires qui subsistent encore et garantir la participation politique de tous.

 

María Corina Machado mise sur la capacité des Vénézuéliens à décider de leur avenir. Son pouvoir de mobilisation a déjà démontré que cette confiance repose sur des bases solides.

 

Il est temps de rendre le pouvoir au peuple.


🇮🇹 ITALIANO

VENEZUELA: È ORA DI RESTITUIRE IL POTERE AL POPOLO

Huber Matos Araluce. San José, Costa Rica

 

La proposta di María Corina Machado di procedere quanto prima verso elezioni generali pone una questione decisiva: il governo ad interim deve portare a termine la missione per la quale è stato creato e restituire il potere ai venezuelani. Una transizione troppo lenta può finire per creare più problemi che benefici.

 

Tutto indica che l’operazione che ha reso possibile la cattura e l’allontanamento dei vertici chavisti abbia potuto contare sulla collaborazione di alti funzionari e di settori appartenenti allo stesso regime. Questa convergenza ha consentito di raggiungere un obiettivo straordinariamente difficile, ma coloro che si sono uniti per porre fine a quella fase non condividono necessariamente la stessa visione sulla velocità e sulla profondità con cui deve essere smantellata la dittatura.

 

Qui risiede uno dei principali pericoli. La funzione del governo ad interim è evitare un vuoto di potere, mantenere in funzione lo Stato, smantellare le strutture autoritarie e creare le condizioni per elezioni libere. Non è stato creato per sostituire una dittatura con una prolungata amministrazione provvisoria.

 

La lentezza può dipendere dall’incapacità, dalle contraddizioni tra i diversi interessi rappresentati o dalla convenienza di determinati settori. Qualunque sia la spiegazione, il rischio è lo stesso: quanto più a lungo durerà il governo ad interim, tanto maggiori saranno gli interessi che potranno svilupparsi attorno alla sua permanenza.

 

IL TERREMOTO È STATO UN AVVERTIMENTO

La risposta al recente terremoto ne ha offerto una preoccupante dimostrazione. Di fronte a una tragedia che richiedeva rapidità e cooperazione, il governo ad interim ha mostrato inefficienza amministrativa e riflessi di controllo ereditati dal vecchio regime. Le denunce riguardanti ostacoli, restrizioni e burocrazia hanno dimostrato che cambiare coloro che detengono il potere non trasforma automaticamente la cultura con cui funziona lo Stato.

 

Il contrasto con la Colombia è stato evidente. Il governo democratico appena eletto ha reagito con un atteggiamento aperto volto ad aiutare, facilitare e coordinare, mobilitando le istituzioni del Paese per accelerare i soccorsi e l’assistenza. In Venezuela sono riemerse la diffidenza, la burocrazia e la volontà di controllo proprio quando era necessario facilitare ogni iniziativa capace di salvare vite.

 

Il terremoto non è il centro di questa discussione. È stato un avvertimento di ciò che può accadere se le strutture e le pratiche del passato sopravvivono troppo a lungo all’interno della transizione.

 

MACHADO PROPONE DI RESTITUIRE IL POTERE ALLA POPOLAZIONE

È in questo contesto che la proposta di María Corina Machado assume particolare importanza.

 

Machado propone elezioni generali, un Consiglio Nazionale Elettorale indipendente e senza quote partitiche, la partecipazione dei venezuelani residenti all’estero, la ricostruzione del potere giudiziario e un’autentica decentralizzazione che restituisca competenze e risorse agli Stati e ai comuni.

 

La sua proposta parte da un principio fondamentale: recuperare la sovranità popolare per recuperare la sovranità nazionale.

 

Machado ha inoltre già dimostrato qualcosa di particolarmente importante per questa nuova fase: la sua straordinaria capacità di mobilitazione.

 

Anche sotto la dittatura, affrontando persecuzioni, interdizioni politiche, ostacoli istituzionali e anni di frustrazione, è riuscita a convincere milioni di venezuelani che valeva ancora la pena organizzarsi, mobilitarsi e andare a votare.

 

La questione essenziale non è discutere qui uno specifico risultato elettorale. Ciò che conta veramente è quello che quella mobilitazione ha dimostrato: la popolazione conserva un’enorme capacità di organizzarsi e decidere quando trova una causa e una strategia di cui potersi fidare.

 

Se i venezuelani sono stati capaci di mobilitarsi in massa sotto una dittatura, è difficile sostenere oggi che abbiano bisogno di anni di tutela politica prima di essere pronti a decidere democraticamente il proprio futuro.

 

L’ALLEANZA CHE HA RESO POSSIBILE IL CAMBIAMENTO NON PUÒ DECIDERE IL FUTURO

I settori provenienti dal regime che hanno collaborato per rendere possibile il cambiamento possono aver svolto un ruolo indispensabile. Ma esiste una differenza fondamentale tra contribuire alla fine di una dittatura e acquisire il diritto di decidere indefinitamente ciò che verrà dopo.

 

La convergenza che ha reso possibile smantellare i vecchi vertici può trasformarsi in un ostacolo se pretende di preservare permanentemente l’equilibrio politico nato da quell’operazione.

 

Esiste un solo modo legittimo per risolvere questa contraddizione: chiederlo ai venezuelani.

 

Dopo gli sprechi, i furti e la distruzione del chavismo, il Venezuela avrà bisogno di anni per ricostruire la propria economia, i servizi pubblici e le istituzioni. Ma una lunga ricostruzione nazionale non richiede una lunga transizione politica. Al contrario, quanto maggiori saranno i problemi, tanto maggiore sarà la necessità che coloro che prendono le decisioni dispongano di legittimità democratica.

 

Occorre prepararsi senza indugio a elezioni libere, smantellare i meccanismi autoritari che ancora sopravvivono e garantire la partecipazione politica di tutti.

 

María Corina Machado punta sulla capacità dei venezuelani di decidere il proprio futuro. La sua capacità di mobilitazione ha già dimostrato che questa fiducia ha solide fondamenta.

 

È ora di restituire il potere al popolo.


Leer más

Seguidores

Mensajes

ok

Follow me on Twitter

Archivo del Blog

Snap Shts

Get Free Shots from Snap.com