¿POR QUÉ RUSIA TEME QUE UCRANIA LLEGUE PRIMERO?

¿POR QUÉ RUSIA TEME QUE UCRANIA LLEGUE PRIMERO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 de octubre de 2026

El 9 de octubre de 2026, el presidente Donald Trump anunció que había alcanzado un acuerdo con Vladímir Putin para suministrar diésel ruso al mercado estadounidense e internacional, con el propósito de reducir los precios de los combustibles. Según Trump, Rusia entregaría inicialmente más de 300.000 toneladas, otras 500.000 en noviembre, un millón adicional poco después y posteriormente otros tres millones. En total, más de 4,8 millones de toneladas, equivalentes aproximadamente a 36 millones de barriles, suficientes para cubrir nueve días y medio del consumo estadounidense de diésel y otros destilados, si toda esa cantidad se destinara a Estados Unidos.

Al día siguiente, Trump criticó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski por los ataques contra las refinerías rusas, le exigió detenerlos y declaró que había llegado el momento de que Ucrania escogiera un nuevo presidente.

Un día después, Trump anunció que Rusia y Ucrania habían alcanzado un acuerdo para suspender inmediatamente los ataques contra las instalaciones energéticas de ambos países. Sin embargo, ninguna de las partes había confirmado semejante compromiso.

Zelenski declaró al medio digital estadounidense Axios que acababa de enterarse del supuesto acuerdo, aunque Ucrania estaba dispuesta a suspender sus ataques si Rusia hacía lo mismo.

Al día siguiente del anuncio, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, rechazó conceder a Ucrania una tregua que le permitiera rearmarse. «No creo que Zelenski se haya ganado un respiro. No creo que volvamos a dejarnos engañar por garantías y promesas», declaró. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, tampoco confirmó el acuerdo y afirmó que los contactos continuaban.

Ese mismo día, cuando un periodista cuestionó a Trump sobre la aceptación del acuerdo por ambas partes, el presidente respondió: «Porque yo dije que estaban de acuerdo».

La secuencia permite concluir que Trump no había anunciado un acuerdo bilateral confirmado, sino que intentaba convertir una propuesta estadounidense en un compromiso mediante el peso de su autoridad presidencial. Las declaraciones públicas de los protagonistas respaldan esa interpretación.

La conducta de Ucrania fue diferente. El martes 13, Zelenski afirmó que durante los dos días anteriores sus fuerzas habían suspendido voluntariamente los ataques contra las refinerías y otras instalaciones energéticas rusas. Ucrania cumplía así una propuesta de Trump, no un acuerdo bilateral. Según Zelenski, durante ese período fueron atacadas 19 regiones ucranianas.

Después del anuncio de Trump, Rusia continuó bombardeando Ucrania. El domingo 11 de octubre atacó instalaciones eléctricas en Kiev y la central termoeléctrica CHP-5 de Járkov. Durante la noche del 11 al 12 lanzó 121 drones y un misil Kh-59 contra territorio ucraniano, con impactos reportados en 15 lugares, entre ellos instalaciones de producción de gas en Járkov y un depósito de petróleo en la región de Rivne. Zelenski denunció que solamente el lunes 12 fueron atacadas seis instalaciones energéticas. Estos bombardeos, sumados a las declaraciones de Lavrov y Peskov, ponen de manifiesto que Rusia no había confirmado ni aplicado la suspensión de ataques energéticos anunciada por Trump.

Considero que la clave de este impasse podría encontrarse en las declaraciones del ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, cuando afirmó que Moscú no permitiría una tregua que ofreciera a Ucrania la oportunidad de rearmarse. Sin embargo, la continuación de los ataques rusos no impedirá necesariamente que Ucrania siga recibiendo armamento del exterior.

Existe otro escenario. Con sus ataques contra las instalaciones eléctricas y otros objetivos ucranianos, Rusia podría estar intentando retrasar el avance de Ucrania en una carrera tecnológica para desarrollar sistemas de combate cada vez más autónomos, capaces de coordinar drones, misiles y otras armas mediante inteligencia artificial. Ucrania ya ha demostrado una notable capacidad de innovación militar, especialmente con sus drones navales y de largo alcance.

La posibilidad de que Ucrania desarrolle primero sistemas autónomos capaces de ejecutar ataques coordinados de gran magnitud introduce una nueva dimensión estratégica. Una capacidad semejante podría modificar el equilibrio militar y aumentar considerablemente el costo de continuar la guerra para Rusia.

En mi opinión, las declaraciones de Lavrov permiten plantear una hipótesis: Moscú teme que Ucrania llegue primero al desarrollo de una capacidad militar capaz de cambiar decisivamente el curso de la guerra.

Y las guerras del futuro.

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WHY DOES RUSSIA FEAR UKRAINE GETTING THERE FIRST?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 13, 2026

On October 9, 2026, President Donald Trump announced that he had reached an agreement with Vladimir Putin to supply Russian diesel to the U.S. and international markets in order to lower fuel prices. According to Trump, Russia would initially deliver more than 300,000 metric tons, another 500,000 in November, an additional million shortly afterward, and then another three million. In total, more than 4.8 million metric tons, equivalent to approximately 36 million barrels—enough to cover nine and a half days of U.S. consumption of diesel and other distillates if all of it were destined for the United States.

The following day, Trump criticized Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy for the attacks on Russian refineries, demanded that he stop them, and declared that it was time for Ukraine to choose a new president.

One day later, Trump announced that Russia and Ukraine had reached an agreement to immediately suspend attacks on each other's energy facilities. Neither side, however, had confirmed such a commitment.

Zelenskyy told the U.S. digital news outlet Axios that he had only just learned of the purported agreement, although Ukraine was willing to suspend its attacks if Russia did the same.

The day after the announcement, Russian Foreign Minister Sergei Lavrov rejected granting Ukraine a truce that would allow it to rearm. “I don't think Zelenskyy has earned a respite. I don't think we will allow ourselves to be deceived again by guarantees and promises,” he declared. Kremlin spokesman Dmitry Peskov likewise did not confirm the agreement and said contacts were continuing.

That same day, when a journalist questioned Trump about whether both sides had accepted the agreement, the president replied: “Because I said they agreed.”

The sequence suggests that Trump had not announced a confirmed bilateral agreement, but was trying to turn a U.S. proposal into a commitment through the weight of his presidential authority. The protagonists' public statements support that interpretation.

Ukraine's conduct was different. On Tuesday the 13th, Zelenskyy said that for the preceding two days his forces had voluntarily suspended attacks on Russian refineries and other energy facilities. Ukraine was thus complying with a Trump proposal, not a bilateral agreement. According to Zelenskyy, 19 Ukrainian regions had been attacked during that period.

After Trump's announcement, Russia continued bombing Ukraine. On Sunday, October 11, it struck electrical facilities in Kyiv and the CHP-5 thermal power plant in Kharkiv. During the night of October 11–12, it launched 121 drones and a Kh-59 missile against Ukrainian territory, with impacts reported at 15 locations, including gas-production facilities in Kharkiv and an oil depot in the Rivne region. Zelenskyy reported that six energy facilities were attacked on Monday the 12th alone. These strikes, together with Lavrov's and Peskov's statements, show that Russia had neither confirmed nor implemented the suspension of energy attacks announced by Trump.

I believe the key to this impasse may lie in Russian Foreign Minister Sergei Lavrov's statements that Moscow would not permit a truce giving Ukraine an opportunity to rearm. Yet continued Russian attacks will not necessarily prevent Ukraine from receiving weapons from abroad.

There is another scenario. By attacking electrical facilities and other Ukrainian targets, Russia may be trying to slow Ukraine's progress in a technological race to develop increasingly autonomous combat systems capable of coordinating drones, missiles, and other weapons through artificial intelligence. Ukraine has already demonstrated a remarkable capacity for military innovation, particularly with its naval and long-range drones.

The possibility that Ukraine could be the first to develop autonomous systems capable of carrying out large-scale coordinated attacks introduces a new strategic dimension. Such a capability could shift the military balance and considerably increase the cost to Russia of continuing the war.

In my opinion, Lavrov's statements suggest a hypothesis: Moscow fears that Ukraine will be the first to develop a military capability able to decisively change the course of the war.

And the wars of the future.

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POURQUOI LA RUSSIE CRAINT-ELLE QUE L’UKRAINE ARRIVE LA PREMIÈRE ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 octobre 2026

Le 9 octobre 2026, le président Donald Trump a annoncé avoir conclu un accord avec Vladimir Poutine pour fournir du diesel russe aux marchés américain et international afin de réduire les prix des carburants. Selon Trump, la Russie livrerait d'abord plus de 300 000 tonnes, puis 500 000 autres en novembre, un million supplémentaire peu après et enfin trois millions de tonnes additionnelles. Au total, plus de 4,8 millions de tonnes, soit environ 36 millions de barils, de quoi couvrir neuf jours et demi de consommation américaine de diesel et d'autres distillats si la totalité était destinée aux États-Unis.

Le lendemain, Trump a critiqué le président ukrainien Volodymyr Zelensky pour les attaques contre les raffineries russes, exigé leur arrêt et déclaré que le moment était venu pour l'Ukraine de choisir un nouveau président.

Un jour plus tard, Trump a annoncé que la Russie et l'Ukraine avaient conclu un accord visant à suspendre immédiatement les attaques contre leurs installations énergétiques respectives. Pourtant, aucune des deux parties n'avait confirmé un tel engagement.

Zelensky a déclaré au média numérique américain Axios qu'il venait seulement d'apprendre l'existence de cet accord supposé, tout en précisant que l'Ukraine était prête à suspendre ses attaques si la Russie en faisait autant.

Le lendemain de l'annonce, le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a refusé d'accorder à l'Ukraine une trêve lui permettant de se réarmer. « Je ne pense pas que Zelensky ait mérité un répit. Je ne pense pas que nous nous laisserons de nouveau tromper par des garanties et des promesses », a-t-il déclaré. Le porte-parole du Kremlin, Dmitri Peskov, n'a pas davantage confirmé l'accord et a affirmé que les contacts se poursuivaient.

Ce même jour, interrogé par un journaliste sur l'acceptation de l'accord par les deux parties, Trump a répondu : « Parce que j'ai dit qu'ils étaient d'accord. »

Cette succession d'événements permet de conclure que Trump n'avait pas annoncé un accord bilatéral confirmé, mais cherchait à transformer une proposition américaine en engagement grâce au poids de son autorité présidentielle. Les déclarations publiques des protagonistes étayent cette interprétation.

L'attitude de l'Ukraine a été différente. Le mardi 13, Zelensky a affirmé que ses forces avaient volontairement suspendu, au cours des deux jours précédents, les attaques contre les raffineries et autres installations énergétiques russes. L'Ukraine donnait ainsi suite à une proposition de Trump, et non à un accord bilatéral. Selon Zelensky, 19 régions ukrainiennes avaient été attaquées pendant cette période.

Après l'annonce de Trump, la Russie a continué à bombarder l'Ukraine. Le dimanche 11 octobre, elle a frappé des installations électriques à Kiev ainsi que la centrale thermique CHP-5 de Kharkiv. Dans la nuit du 11 au 12, elle a lancé 121 drones et un missile Kh-59 contre le territoire ukrainien, avec des impacts signalés sur 15 sites, notamment des installations de production de gaz à Kharkiv et un dépôt pétrolier dans la région de Rivne. Zelensky a dénoncé des attaques contre six installations énergétiques pour la seule journée du lundi 12. Ces bombardements, ajoutés aux déclarations de Lavrov et Peskov, montrent que la Russie n'avait ni confirmé ni appliqué la suspension des attaques énergétiques annoncée par Trump.

Je considère que la clé de cette impasse pourrait se trouver dans les déclarations du ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, selon lesquelles Moscou ne permettrait pas une trêve donnant à l'Ukraine l'occasion de se réarmer. Toutefois, la poursuite des attaques russes n'empêchera pas nécessairement l'Ukraine de continuer à recevoir des armes de l'étranger.

Un autre scénario existe. En frappant les installations électriques et d'autres cibles ukrainiennes, la Russie pourrait chercher à ralentir les progrès de l'Ukraine dans une course technologique visant à développer des systèmes de combat toujours plus autonomes, capables de coordonner drones, missiles et autres armes grâce à l'intelligence artificielle. L'Ukraine a déjà démontré une remarquable capacité d'innovation militaire, notamment avec ses drones navals et à longue portée.

La possibilité que l'Ukraine développe la première des systèmes autonomes capables de mener des attaques coordonnées de grande ampleur introduit une nouvelle dimension stratégique. Une telle capacité pourrait modifier l'équilibre militaire et accroître considérablement le coût de la poursuite de la guerre pour la Russie.

À mon avis, les déclarations de Lavrov permettent de formuler une hypothèse : Moscou craint que l'Ukraine ne soit la première à développer une capacité militaire susceptible de changer de manière décisive le cours de la guerre.

Et les guerres du futur.

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PERCHÉ LA RUSSIA TEME CHE L’UCRAINA ARRIVI PER PRIMA?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 ottobre 2026

Il 9 ottobre 2026, il presidente Donald Trump ha annunciato di aver raggiunto un accordo con Vladimir Putin per fornire gasolio russo ai mercati statunitense e internazionale, allo scopo di ridurre i prezzi dei carburanti. Secondo Trump, la Russia avrebbe consegnato inizialmente oltre 300.000 tonnellate, altre 500.000 a novembre, un ulteriore milione poco dopo e successivamente altri tre milioni. In totale, oltre 4,8 milioni di tonnellate, equivalenti a circa 36 milioni di barili, sufficienti a coprire nove giorni e mezzo del consumo statunitense di gasolio e altri distillati, se l'intera quantità fosse destinata agli Stati Uniti.

Il giorno seguente, Trump ha criticato il presidente ucraino Volodymyr Zelensky per gli attacchi alle raffinerie russe, gli ha chiesto di fermarli e ha dichiarato che era giunto il momento per l'Ucraina di scegliere un nuovo presidente.

Un giorno dopo, Trump ha annunciato che Russia e Ucraina avevano raggiunto un accordo per sospendere immediatamente gli attacchi contro gli impianti energetici di entrambi i paesi. Tuttavia, nessuna delle due parti aveva confermato un simile impegno.

Zelensky ha dichiarato al giornale digitale statunitense Axios di aver appena saputo del presunto accordo, sebbene l'Ucraina fosse disposta a sospendere i propri attacchi se la Russia avesse fatto altrettanto.

Il giorno dopo l'annuncio, il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha respinto l'idea di concedere all'Ucraina una tregua che le consentisse di riarmarsi. «Non credo che Zelensky si sia guadagnato una pausa. Non credo che ci lasceremo ingannare ancora da garanzie e promesse», ha dichiarato. Anche il portavoce del Cremlino, Dmitrij Peskov, non ha confermato l'accordo, affermando che i contatti proseguivano.

Quello stesso giorno, quando un giornalista ha chiesto a Trump se entrambe le parti avessero accettato l'accordo, il presidente ha risposto: «Perché ho detto io che erano d'accordo».

La sequenza consente di concludere che Trump non aveva annunciato un accordo bilaterale confermato, ma cercava di trasformare una proposta statunitense in un impegno grazie al peso della propria autorità presidenziale. Le dichiarazioni pubbliche dei protagonisti sostengono questa interpretazione.

La condotta dell'Ucraina è stata diversa. Martedì 13, Zelensky ha affermato che nei due giorni precedenti le sue forze avevano sospeso volontariamente gli attacchi contro le raffinerie e altri impianti energetici russi. L'Ucraina aderiva così a una proposta di Trump, non a un accordo bilaterale. Secondo Zelensky, in quel periodo erano state attaccate 19 regioni ucraine.

Dopo l'annuncio di Trump, la Russia ha continuato a bombardare l'Ucraina. Domenica 11 ottobre ha colpito impianti elettrici a Kiev e la centrale termoelettrica CHP-5 di Kharkiv. Nella notte tra l'11 e il 12 ha lanciato 121 droni e un missile Kh-59 contro il territorio ucraino, con impatti segnalati in 15 località, tra cui impianti di produzione di gas a Kharkiv e un deposito petrolifero nella regione di Rivne. Zelensky ha denunciato che soltanto lunedì 12 erano stati attaccati sei impianti energetici. Questi bombardamenti, insieme alle dichiarazioni di Lavrov e Peskov, mostrano che la Russia non aveva né confermato né applicato la sospensione degli attacchi energetici annunciata da Trump.

Ritengo che la chiave di questa situazione di stallo possa trovarsi nelle dichiarazioni del ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov, secondo cui Mosca non avrebbe permesso una tregua che offrisse all'Ucraina l'opportunità di riarmarsi. Tuttavia, il proseguimento degli attacchi russi non impedirà necessariamente all'Ucraina di continuare a ricevere armamenti dall'estero.

Esiste un altro scenario. Con i suoi attacchi agli impianti elettrici e ad altri obiettivi ucraini, la Russia potrebbe cercare di rallentare i progressi dell'Ucraina in una corsa tecnologica per sviluppare sistemi di combattimento sempre più autonomi, capaci di coordinare droni, missili e altre armi mediante l'intelligenza artificiale. L'Ucraina ha già dimostrato una notevole capacità di innovazione militare, soprattutto con i suoi droni navali e a lungo raggio.

La possibilità che l'Ucraina sviluppi per prima sistemi autonomi capaci di eseguire attacchi coordinati su vasta scala introduce una nuova dimensione strategica. Una simile capacità potrebbe modificare l'equilibrio militare e aumentare considerevolmente il costo della prosecuzione della guerra per la Russia.

A mio avviso, le dichiarazioni di Lavrov consentono di formulare un'ipotesi: Mosca teme che l'Ucraina arrivi per prima a sviluppare una capacità militare in grado di cambiare decisivamente il corso della guerra.

E le guerre del futuro.

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UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 de octubre de 2026

Ucrania y Rusia participan en una carrera tecnológica que podría decidir el futuro de la guerra. El objetivo es desarrollar primero una capacidad militar revolucionaria: sistemas de armas coordinados mediante inteligencia artificial, capaces de ejecutar ataques de una magnitud y efectividad hasta ahora desconocidas en este conflicto.

Para Ucrania, llegar primero podría significar mucho más que obtener una ventaja militar. Podría proporcionarle una capacidad de represalia suficientemente poderosa para que Rusia deje de atacarla e incluso se vea obligada a retirarse del territorio ucraniano ocupado.

No se trata simplemente de fabricar miles de drones o desarrollar misiles de mayor alcance. Se trata de integrar diferentes sistemas de armas bajo una arquitectura de combate coordinada mediante inteligencia artificial.

Mykhailo Fedorov, uno de los principales impulsores de la transformación tecnológica militar ucraniana, ha identificado la prioridad estratégica: llegar primero y establecer nuevas reglas del enfrentamiento.

UNA TRANSFORMACIÓN QUE NO COMIENZA HOY

Durante esta guerra, Ucrania ha demostrado una extraordinaria capacidad para desarrollar y adaptar nuevas tecnologías militares.

Sus drones navales alteraron las operaciones de la flota rusa en el mar Negro. Sus drones de largo alcance comenzaron a golpear instalaciones situadas a cientos de kilómetros. Paralelamente, la industria ucraniana avanzó en el desarrollo de misiles de crucero y balísticos.

El misil Flamingo llamó la atención internacional por su alcance anunciado y sus ambiciosos planes de producción. Sin embargo, no era un proyecto aislado. Otros programas de misiles avanzaban simultáneamente.

Estos antecedentes revelan que la innovación ucraniana también busca crear capacidades que modifiquen las condiciones futuras de la guerra.

LOS ENJAMBRES INTELIGENTES

Eric Schmidt, antiguo director ejecutivo de Google e involucrado en iniciativas tecnológicas militares relacionadas con Ucrania, ha destacado la importancia revolucionaria de los enjambres de drones coordinados mediante inteligencia artificial.

La diferencia entre lanzar miles de drones y utilizar un verdadero enjambre inteligente es fundamental.

En el primer caso, numerosos aparatos participan simultáneamente en una operación. En el segundo, pueden compartir información, coordinar acciones y adaptarse a situaciones cambiantes sin depender de instrucciones humanas individuales.

Pero el principio tecnológico puede extenderse más allá de los drones.

La inteligencia artificial podría coordinar sistemas de reconocimiento, drones autónomos, misiles de crucero y misiles balísticos, integrándolos dentro de una misma arquitectura de combate.

El resultado potencial sería una transformación profunda de las capacidades ofensivas y defensivas.

LA SUPERVIVENCIA COMO IMPULSO TECNOLÓGICO

Para Ucrania, esta carrera no constituye solamente una competencia por alcanzar superioridad tecnológica. Es una cuestión de supervivencia nacional.

Rusia dispone de mayores recursos demográficos y materiales. Ucrania necesita compensar esas diferencias mediante innovación, organización, producción y nuevas formas de emplear sus armas.

Resultaría difícil imaginar que sus responsables militares, científicos e industriales no hubieran identificado desde hace tiempo las posibilidades de integrar inteligencia artificial y sistemas autónomos.

La cooperación internacional añade otra dimensión. Schmidt y otros especialistas extranjeros participan en iniciativas que aportan conocimientos, recursos y experiencia a los desarrollos ucranianos.

UNA NUEVA FORMA DE DISUASIÓN

Durante la Guerra Fría, la doctrina de destrucción mutua asegurada descansaba en una premisa: ninguna superpotencia podía atacar nuclearmente a la otra sin exponerse a una represalia devastadora.

La inteligencia artificial y los sistemas autónomos podrían abrir una forma diferente de disuasión, basada en armas convencionales.

No serían equivalentes a las armas nucleares por su capacidad destructiva ni por la certeza de la represalia. Pero podrían modificar profundamente el costo de continuar una guerra.

Si Ucrania adquiriera capacidad para responder a los ataques rusos con daños económicos y militares extraordinariamente elevados, Moscú tendría que incorporar ese riesgo a sus decisiones.

El objetivo estratégico ucraniano no tendría que ser conquistar territorio ruso ni destruir al Estado ruso. Bastaría con disponer de una capacidad militar que hiciera demasiado costosa la continuación de la agresión.

QUIÉN LLEGA PRIMERO

La advertencia de Fedorov ilumina el problema central.

Ucrania y Rusia buscan desarrollar sistemas autónomos cada vez más avanzados. Pero quien consiga primero una capacidad decisiva podría disponer de una ventaja estratégica mientras su adversario intenta responder.

Esa ventaja no garantizaría una victoria ni obligaría automáticamente a negociar. Sin embargo, podría alterar el equilibrio militar y las condiciones políticas de la guerra.

Existe una diferencia entre poseer armas capaces de causar daños y disponer de una capacidad de represalia que el adversario considere imposible de neutralizar a un costo aceptable.

La victoria estratégica de Ucrania no tendría necesariamente que medirse por el territorio ruso conquistado, sino por su capacidad para conseguir que Rusia deje de atacarla y abandone el territorio ucraniano ocupado.

La inteligencia artificial podría desempeñar un papel decisivo en ese propósito.

La pregunta fundamental es la misma que ha señalado Fedorov: ¿quién llega primero?

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UKRAINE AND RUSSIA: WHO GETS THERE FIRST?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 12, 2026

Ukraine and Russia are engaged in a technological race that could determine the future of the war. The objective is to be the first to develop a revolutionary military capability: weapons systems coordinated by artificial intelligence, capable of carrying out attacks on a scale and with an effectiveness previously unknown in this conflict.

For Ukraine, getting there first could mean much more than gaining a military advantage. It could provide a retaliatory capability powerful enough to make Russia stop attacking and perhaps even force it to withdraw from occupied Ukrainian territory.

This is not simply about manufacturing thousands of drones or developing longer-range missiles. It is about integrating different weapons systems into a combat architecture coordinated by artificial intelligence.

Mykhailo Fedorov, one of the leading figures behind Ukraine's military technological transformation, has identified the strategic priority: getting there first and establishing new rules of engagement.

A TRANSFORMATION THAT DID NOT BEGIN TODAY

Throughout this war, Ukraine has demonstrated an extraordinary ability to develop and adapt new military technologies.

Its naval drones altered the operations of the Russian fleet in the Black Sea. Its long-range drones began striking facilities hundreds of kilometers away. At the same time, Ukraine's defense industry advanced in developing cruise and ballistic missiles.

The Flamingo missile attracted international attention because of its announced range and ambitious production plans. However, it was not an isolated project. Other missile programs were advancing simultaneously.

These developments reveal that Ukrainian innovation also seeks to create capabilities that will change the future conditions of the war.

INTELLIGENT SWARMS

Eric Schmidt, former chief executive of Google and a participant in military technology initiatives related to Ukraine, has emphasized the revolutionary importance of drone swarms coordinated by artificial intelligence.

The difference between launching thousands of drones and deploying a true intelligent swarm is fundamental.

In the first case, numerous aircraft participate simultaneously in an operation. In the second, they can share information, coordinate actions and adapt to changing situations without depending on individual human instructions.

But this technological principle can extend beyond drones.

Artificial intelligence could coordinate reconnaissance systems, autonomous drones, cruise missiles and ballistic missiles, integrating them into a single combat architecture.

The potential result would be a profound transformation of offensive and defensive capabilities.

SURVIVAL AS A TECHNOLOGICAL DRIVING FORCE

For Ukraine, this race is not merely a competition for technological superiority. It is a matter of national survival.

Russia possesses greater demographic and material resources. Ukraine must compensate for those differences through innovation, organization, production and new ways of employing its weapons.

It is difficult to imagine that Ukraine's military, scientific and industrial leaders have not long recognized the possibilities of integrating artificial intelligence and autonomous systems.

International cooperation adds another dimension. Schmidt and other foreign specialists participate in initiatives that contribute knowledge, resources and experience to Ukrainian developments.

A NEW FORM OF DETERRENCE

During the Cold War, the doctrine of mutually assured destruction rested on one premise: neither superpower could launch a nuclear attack against the other without exposing itself to devastating retaliation.

Artificial intelligence and autonomous systems could open the way to a different form of deterrence, based on conventional weapons.

They would not be equivalent to nuclear weapons in destructive power or certainty of retaliation. But they could profoundly change the cost of continuing a war.

If Ukraine acquired the ability to respond to Russian attacks by inflicting extraordinarily high economic and military damage, Moscow would have to incorporate that risk into its decisions.

Ukraine's strategic objective would not have to be conquering Russian territory or destroying the Russian state. It would be enough to possess a military capability that made continuing the aggression excessively costly.

WHO GETS THERE FIRST

Fedorov's warning illuminates the central problem.

Ukraine and Russia are seeking to develop increasingly advanced autonomous systems. But whoever first achieves a decisive capability could gain a strategic advantage while the adversary struggles to respond.

That advantage would not guarantee victory or automatically compel negotiations. Nevertheless, it could alter the military balance and the political conditions of the war.

There is a difference between possessing weapons capable of causing damage and having a retaliatory capability that an adversary considers impossible to neutralize at an acceptable cost.

Ukraine's strategic victory would not necessarily be measured by Russian territory conquered, but by its ability to make Russia stop attacking and withdraw from occupied Ukrainian territory.

Artificial intelligence could play a decisive role in achieving that objective.

The fundamental question is the same one Fedorov has raised: who gets there first?

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UKRAINE ET RUSSIE : QUI ARRIVERA LE PREMIER ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 octobre 2026

L'Ukraine et la Russie participent à une course technologique qui pourrait décider de l'avenir de la guerre. L'objectif est de développer en premier une capacité militaire révolutionnaire : des systèmes d'armes coordonnés par l'intelligence artificielle, capables de mener des attaques d'une ampleur et d'une efficacité jusqu'ici inconnues dans ce conflit.

Pour l'Ukraine, arriver la première pourrait signifier bien davantage que l'obtention d'un avantage militaire. Cela pourrait lui donner une capacité de riposte suffisamment puissante pour amener la Russie à cesser ses attaques et même à se retirer des territoires ukrainiens occupés.

Il ne s'agit pas simplement de fabriquer des milliers de drones ou de développer des missiles de plus longue portée. Il s'agit d'intégrer différents systèmes d'armes dans une architecture de combat coordonnée par l'intelligence artificielle.

Mykhailo Fedorov, l'un des principaux artisans de la transformation technologique militaire ukrainienne, a identifié la priorité stratégique : arriver le premier et établir de nouvelles règles de confrontation.

UNE TRANSFORMATION QUI NE DATE PAS D'AUJOURD'HUI

Au cours de cette guerre, l'Ukraine a démontré une capacité extraordinaire à développer et à adapter de nouvelles technologies militaires.

Ses drones navals ont bouleversé les opérations de la flotte russe en mer Noire. Ses drones à longue portée ont commencé à frapper des installations situées à des centaines de kilomètres. Parallèlement, l'industrie ukrainienne a progressé dans le développement de missiles de croisière et balistiques.

Le missile Flamingo a attiré l'attention internationale en raison de sa portée annoncée et de ses ambitieux projets de production. Cependant, il ne s'agissait pas d'un projet isolé. D'autres programmes de missiles progressaient simultanément.

Ces précédents révèlent que l'innovation ukrainienne cherche également à créer des capacités susceptibles de modifier les conditions futures de la guerre.

LES ESSAIMS INTELLIGENTS

Eric Schmidt, ancien directeur général de Google et participant à des initiatives de technologie militaire liées à l'Ukraine, a souligné l'importance révolutionnaire des essaims de drones coordonnés par l'intelligence artificielle.

La différence entre lancer des milliers de drones et utiliser un véritable essaim intelligent est fondamentale.

Dans le premier cas, de nombreux appareils participent simultanément à une opération. Dans le second, ils peuvent partager des informations, coordonner leurs actions et s'adapter aux situations changeantes sans dépendre d'instructions humaines individuelles.

Mais ce principe technologique peut s'étendre au-delà des drones.

L'intelligence artificielle pourrait coordonner des systèmes de reconnaissance, des drones autonomes, des missiles de croisière et des missiles balistiques, en les intégrant dans une même architecture de combat.

Le résultat potentiel serait une transformation profonde des capacités offensives et défensives.

LA SURVIE COMME MOTEUR TECHNOLOGIQUE

Pour l'Ukraine, cette course n'est pas seulement une compétition pour atteindre la supériorité technologique. C'est une question de survie nationale.

La Russie dispose de ressources démographiques et matérielles plus importantes. L'Ukraine doit compenser ces différences par l'innovation, l'organisation, la production et de nouvelles façons d'employer ses armes.

Il serait difficile d'imaginer que ses responsables militaires, scientifiques et industriels n'aient pas identifié depuis longtemps les possibilités d'intégrer l'intelligence artificielle et les systèmes autonomes.

La coopération internationale ajoute une autre dimension. Schmidt et d'autres spécialistes étrangers participent à des initiatives qui apportent connaissances, ressources et expérience aux développements ukrainiens.

UNE NOUVELLE FORME DE DISSUASION

Pendant la guerre froide, la doctrine de destruction mutuelle assurée reposait sur un principe : aucune superpuissance ne pouvait attaquer l'autre avec des armes nucléaires sans s'exposer à des représailles dévastatrices.

L'intelligence artificielle et les systèmes autonomes pourraient ouvrir la voie à une forme différente de dissuasion, fondée sur les armes conventionnelles.

Ils ne seraient pas équivalents aux armes nucléaires par leur puissance destructrice ni par la certitude des représailles. Mais ils pourraient modifier profondément le coût de la poursuite d'une guerre.

Si l'Ukraine acquérait la capacité de répondre aux attaques russes en infligeant des dommages économiques et militaires extraordinairement élevés, Moscou devrait intégrer ce risque dans ses décisions.

L'objectif stratégique ukrainien ne devrait pas nécessairement être de conquérir le territoire russe ni de détruire l'État russe. Il suffirait de disposer d'une capacité militaire rendant la poursuite de l'agression trop coûteuse.

QUI ARRIVERA LE PREMIER

L'avertissement de Fedorov éclaire le problème central.

L'Ukraine et la Russie cherchent à développer des systèmes autonomes toujours plus avancés. Mais celui qui obtiendra le premier une capacité décisive pourrait bénéficier d'un avantage stratégique pendant que son adversaire tente de réagir.

Cet avantage ne garantirait pas la victoire et n'imposerait pas automatiquement des négociations. Cependant, il pourrait modifier l'équilibre militaire et les conditions politiques de la guerre.

Il existe une différence entre posséder des armes capables de causer des dommages et disposer d'une capacité de riposte que l'adversaire juge impossible à neutraliser à un coût acceptable.

La victoire stratégique de l'Ukraine ne devrait pas nécessairement se mesurer au territoire russe conquis, mais à sa capacité d'amener la Russie à cesser ses attaques et à abandonner les territoires ukrainiens occupés.

L'intelligence artificielle pourrait jouer un rôle décisif dans la réalisation de cet objectif.

La question fondamentale est celle que Fedorov a soulevée : qui arrivera le premier ?

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UCRAINA E RUSSIA: CHI ARRIVERÀ PER PRIMO?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 ottobre 2026

Ucraina e Russia partecipano a una corsa tecnologica che potrebbe decidere il futuro della guerra. L'obiettivo è sviluppare per primi una capacità militare rivoluzionaria: sistemi d'arma coordinati mediante intelligenza artificiale, capaci di eseguire attacchi di una portata e di un'efficacia finora sconosciute in questo conflitto.

Per l'Ucraina, arrivare per prima potrebbe significare molto più che ottenere un vantaggio militare. Potrebbe fornirle una capacità di rappresaglia sufficientemente potente da indurre la Russia a cessare gli attacchi e persino a ritirarsi dai territori ucraini occupati.

Non si tratta semplicemente di fabbricare migliaia di droni o sviluppare missili a maggiore gittata. Si tratta di integrare diversi sistemi d'arma in un'architettura di combattimento coordinata mediante intelligenza artificiale.

Mykhailo Fedorov, uno dei principali promotori della trasformazione tecnologica militare ucraina, ha identificato la priorità strategica: arrivare per primi e stabilire nuove regole dello scontro.

UNA TRASFORMAZIONE CHE NON COMINCIA OGGI

Durante questa guerra, l'Ucraina ha dimostrato una straordinaria capacità di sviluppare e adattare nuove tecnologie militari.

I suoi droni navali hanno modificato le operazioni della flotta russa nel Mar Nero. I suoi droni a lungo raggio hanno cominciato a colpire installazioni situate a centinaia di chilometri. Parallelamente, l'industria ucraina ha compiuto progressi nello sviluppo di missili da crociera e balistici.

Il missile Flamingo ha attirato l'attenzione internazionale per la gittata annunciata e gli ambiziosi piani di produzione. Tuttavia, non era un progetto isolato. Altri programmi missilistici avanzavano contemporaneamente.

Questi precedenti rivelano che l'innovazione ucraina cerca anche di creare capacità in grado di modificare le condizioni future della guerra.

GLI SCIAMI INTELLIGENTI

Eric Schmidt, ex amministratore delegato di Google e coinvolto in iniziative tecnologiche militari legate all'Ucraina, ha sottolineato l'importanza rivoluzionaria degli sciami di droni coordinati mediante intelligenza artificiale.

La differenza tra lanciare migliaia di droni e utilizzare un vero sciame intelligente è fondamentale.

Nel primo caso, numerosi velivoli partecipano simultaneamente a un'operazione. Nel secondo, possono condividere informazioni, coordinare azioni e adattarsi a situazioni mutevoli senza dipendere da istruzioni umane individuali.

Ma questo principio tecnologico può estendersi oltre i droni.

L'intelligenza artificiale potrebbe coordinare sistemi di ricognizione, droni autonomi, missili da crociera e missili balistici, integrandoli in un'unica architettura di combattimento.

Il risultato potenziale sarebbe una profonda trasformazione delle capacità offensive e difensive.

LA SOPRAVVIVENZA COME MOTORE TECNOLOGICO

Per l'Ucraina, questa corsa non costituisce soltanto una competizione per raggiungere la superiorità tecnologica. È una questione di sopravvivenza nazionale.

La Russia dispone di maggiori risorse demografiche e materiali. L'Ucraina deve compensare queste differenze attraverso innovazione, organizzazione, produzione e nuovi modi di impiegare le proprie armi.

Sarebbe difficile immaginare che i suoi responsabili militari, scientifici e industriali non abbiano individuato da tempo le possibilità di integrare intelligenza artificiale e sistemi autonomi.

La cooperazione internazionale aggiunge un'altra dimensione. Schmidt e altri specialisti stranieri partecipano a iniziative che apportano conoscenze, risorse ed esperienza agli sviluppi ucraini.

UNA NUOVA FORMA DI DETERRENZA

Durante la Guerra Fredda, la dottrina della distruzione reciproca assicurata si basava su una premessa: nessuna superpotenza poteva attaccare nuclearmente l'altra senza esporsi a una rappresaglia devastante.

L'intelligenza artificiale e i sistemi autonomi potrebbero aprire una forma diversa di deterrenza, basata su armi convenzionali.

Non sarebbero equivalenti alle armi nucleari per capacità distruttiva né per certezza della rappresaglia. Ma potrebbero modificare profondamente il costo della continuazione di una guerra.

Se l'Ucraina acquisisse la capacità di rispondere agli attacchi russi infliggendo danni economici e militari straordinariamente elevati, Mosca dovrebbe incorporare questo rischio nelle proprie decisioni.

L'obiettivo strategico ucraino non dovrebbe essere necessariamente conquistare territorio russo né distruggere lo Stato russo. Basterebbe disporre di una capacità militare che rendesse troppo costosa la continuazione dell'aggressione.

CHI ARRIVERÀ PER PRIMO

L'avvertimento di Fedorov illumina il problema centrale.

Ucraina e Russia cercano di sviluppare sistemi autonomi sempre più avanzati. Ma chi riuscirà per primo a ottenere una capacità decisiva potrebbe disporre di un vantaggio strategico mentre l'avversario tenta di reagire.

Questo vantaggio non garantirebbe la vittoria né obbligherebbe automaticamente a negoziare. Tuttavia, potrebbe alterare l'equilibrio militare e le condizioni politiche della guerra.

Esiste una differenza tra possedere armi capaci di causare danni e disporre di una capacità di rappresaglia che l'avversario consideri impossibile da neutralizzare a un costo accettabile.

La vittoria strategica dell'Ucraina non dovrebbe necessariamente essere misurata dal territorio russo conquistato, ma dalla sua capacità di indurre la Russia a cessare gli attacchi e ad abbandonare il territorio ucraino occupato.

L'intelligenza artificiale potrebbe svolgere un ruolo decisivo nel raggiungimento di questo obiettivo.

La domanda fondamentale è la stessa posta da Fedorov: chi arriverà per primo?

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¿QUIÉN PUEDE PROTEGER LA VIDA DE MARÍA CORINA?

 


¿QUIÉN PUEDE PROTEGER LA VIDA DE MARÍA CORINA?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

“Cuando mueren los mendigos no se ven cometas; los cielos mismos resplandecen ante la muerte de los príncipes”, escribió William Shakespeare hace más de cuatro siglos, en Julio César.

John F. Kennedy fue uno de esos príncipes de la historia. Su asesinato el 22 de noviembre de 1963 truncó una presidencia en pleno desarrollo y dejó una pregunta que nunca tendrá respuesta: ¿hasta dónde habría podido cambiar el rumbo de Estados Unidos y del mundo si hubiera vivido?

La vida de María Corina Machado es vital para la transición hacia la democracia en Venezuela. Su liderazgo ocupa un lugar central en este proceso y, en consecuencia, quien ejerza el control efectivo del país tiene la responsabilidad de garantizar su vida, su integridad y su seguridad. Pero su importancia trasciende las fronteras venezolanas: su vida es también vital para las aspiraciones democráticas de los pueblos de Cuba y Nicaragua y para el futuro de la democracia en América Latina.

La historia advierte lo que puede ocurrir cuando un dirigente decisivo desaparece en un momento crítico. Yitzhak Rabin conducía un proceso destinado a transformar las relaciones entre israelíes y palestinos cuando fue asesinado en 1995 por un extremista israelí contrario a los Acuerdos de Oslo. Su muerte eliminó a uno de los principales protagonistas de aquel proceso y la historia tomó otro camino.

Alexéi Navalny, el principal opositor político de Vladímir Putin, ya había sobrevivido a un intento de envenenamiento en 2020. Regresó a Rusia, fue encarcelado y murió en 2024 en una colonia penal de Siberia. Posteriormente se comprobó la presencia de una toxina letal en muestras de su cuerpo. Con su muerte desapareció la figura más importante de la oposición rusa.

Colombia conoce también las consecuencias del asesinato de dirigentes que podían influir decisivamente en el futuro del país. Jorge Eliécer Gaitán, la gran figura popular del liberalismo colombiano, fue asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948. Su muerte desencadenó el Bogotazo y agravó un período de violencia que marcaría al país durante décadas. Cuarenta y un años después, Luis Carlos Galán, candidato presidencial y uno de los principales adversarios del narcotráfico, fue asesinado por sicarios durante un acto electoral en Soacha. En ambos casos, Colombia perdió violentamente a dirigentes que ocupaban un lugar central en momentos decisivos de su historia.

No son pocos los que, si tienen la oportunidad, tratarán de eliminar a María Corina: el narcotráfico y sus socios chavistas, para quienes una Venezuela democrática y con una justicia independiente amenaza su poder, sus negocios y su impunidad. El crimen organizado en Venezuela, en América Latina y más allá de la región. Los colectivos armados, que durante años han servido como instrumentos de intimidación y violencia y para quienes una democracia con Estado de derecho amenaza su poder y su impunidad. Los miembros del interinato y sus seguidores involucrados en hechos de corrupción y violencia. La dictadura castrista y la nicaragüense, para las cuales María Corina representa un peligro porque ha expresado públicamente, en más de una ocasión, su compromiso de apoyar el regreso de la democracia en esos países.

En estas circunstancias, el único poder con capacidad real para garantizar la vida de María Corina Machado es el gobierno de Donald Trump. Si la estrategia de Washington hasta ahora ha sido tutelar la transición venezolana para evitar una nueva etapa de violencia y conducir al país hacia la democracia, ninguna responsabilidad de ese tutelaje puede ser más importante que proteger su vida.

La desaparición de María Corina podría alterar profundamente el curso de la transición, como ocurrió en otros momentos de la historia con dirigentes cuya ausencia cambió el destino de sus países. Si existe el poder para impedirlo, existe también una responsabilidad que la historia juzgará: la de quien pudo protegerla y no lo hizo.

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WHO CAN PROTECT MARÍA CORINA’S LIFE?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

“When beggars die, there are no comets seen; the heavens themselves blaze forth the death of princes,” William Shakespeare wrote more than four centuries ago in Julius Caesar.

John F. Kennedy was one of those princes of history. His assassination on November 22, 1963, cut short a presidency still unfolding and left a question that will never be answered: how far might he have changed the course of the United States and the world had he lived?

María Corina Machado's life is vital to the transition to democracy in Venezuela. Her leadership occupies a central place in this process and, consequently, whoever exercises effective control over the country has the responsibility to guarantee her life, physical integrity, and safety. But her importance extends beyond Venezuela's borders: her life is also vital to the democratic aspirations of the peoples of Cuba and Nicaragua and to the future of democracy in Latin America.

History warns of what can happen when a decisive leader disappears at a critical moment. Yitzhak Rabin was leading a process intended to transform relations between Israelis and Palestinians when he was assassinated in 1995 by an Israeli extremist opposed to the Oslo Accords. His death removed one of the principal protagonists of that process, and history took another course.

Alexei Navalny, Vladimir Putin's leading political opponent, had already survived a poisoning attempt in 2020. He returned to Russia, was imprisoned, and died in 2024 in a Siberian penal colony. The presence of a lethal toxin was subsequently confirmed in samples from his body. With his death, the most important figure in the Russian opposition disappeared.

Colombia also knows the consequences of the assassination of leaders who could decisively influence the country's future. Jorge Eliécer Gaitán, the great popular figure of Colombian liberalism, was assassinated in Bogotá on April 9, 1948. His death triggered the Bogotazo and aggravated a period of violence that would mark the country for decades. Forty-one years later, Luis Carlos Galán, a presidential candidate and one of the main opponents of drug trafficking, was assassinated by hired gunmen at an election rally in Soacha. In both cases, Colombia violently lost leaders who occupied a central place at decisive moments in its history.

There are many who, given the opportunity, would try to eliminate María Corina: drug traffickers and their Chavista associates, for whom a democratic Venezuela with an independent judiciary threatens their power, businesses, and impunity. Organized crime in Venezuela, Latin America, and beyond. Armed colectivos, which for years have served as instruments of intimidation and violence and for whom democracy under the rule of law threatens their power and impunity. Members of the interim administration and their followers implicated in corruption and violence. The Castro and Nicaraguan dictatorships, for which María Corina represents a danger because she has publicly expressed, on more than one occasion, her commitment to supporting the return of democracy in those countries.

Under these circumstances, the only power with the real capacity to guarantee María Corina Machado's life is Donald Trump's government. If Washington's strategy so far has been to oversee Venezuela's transition in order to avoid another period of violence and lead the country toward democracy, no responsibility of that oversight can be more important than protecting her life.

María Corina's disappearance could profoundly alter the course of the transition, as happened at other moments in history with leaders whose absence changed their countries' destiny. If the power to prevent it exists, so does a responsibility that history will judge: that of whoever could have protected her and did not.

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QUI PEUT PROTÉGER LA VIE DE MARÍA CORINA ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

« Quand meurent les mendiants, on ne voit pas de comètes ; les cieux eux-mêmes s'embrasent à la mort des princes », écrivait William Shakespeare il y a plus de quatre siècles dans Jules César.

John F. Kennedy fut l'un de ces princes de l'histoire. Son assassinat, le 22 novembre 1963, interrompit une présidence en plein essor et laissa une question sans réponse : jusqu'où aurait-il pu changer le cours des États-Unis et du monde s'il avait vécu ?

La vie de María Corina Machado est vitale pour la transition vers la démocratie au Venezuela. Son leadership occupe une place centrale dans ce processus et, par conséquent, quiconque exerce le contrôle effectif du pays a la responsabilité de garantir sa vie, son intégrité et sa sécurité. Mais son importance dépasse les frontières vénézuéliennes : sa vie est également vitale pour les aspirations démocratiques des peuples de Cuba et du Nicaragua et pour l'avenir de la démocratie en Amérique latine.

L'histoire nous avertit de ce qui peut se produire lorsqu'un dirigeant décisif disparaît à un moment critique. Yitzhak Rabin conduisait un processus destiné à transformer les relations entre Israéliens et Palestiniens lorsqu'il fut assassiné en 1995 par un extrémiste israélien opposé aux accords d'Oslo. Sa mort priva ce processus de l'un de ses principaux protagonistes et l'histoire prit une autre direction.

Alexeï Navalny, principal opposant politique de Vladimir Poutine, avait déjà survécu à une tentative d'empoisonnement en 2020. Il retourna en Russie, fut emprisonné et mourut en 2024 dans une colonie pénitentiaire de Sibérie. La présence d'une toxine mortelle fut ensuite confirmée dans des échantillons prélevés sur son corps. Avec sa mort disparaissait la figure la plus importante de l'opposition russe.

La Colombie connaît également les conséquences de l'assassinat de dirigeants qui auraient pu influencer de manière décisive l'avenir du pays. Jorge Eliécer Gaitán, grande figure populaire du libéralisme colombien, fut assassiné à Bogotá le 9 avril 1948. Sa mort déclencha le Bogotazo et aggrava une période de violence qui allait marquer le pays pendant des décennies. Quarante et un ans plus tard, Luis Carlos Galán, candidat à la présidence et l'un des principaux adversaires du narcotrafic, fut assassiné par des tueurs à gages lors d'un rassemblement électoral à Soacha. Dans les deux cas, la Colombie perdit violemment des dirigeants qui occupaient une place centrale à des moments décisifs de son histoire.

Ils sont nombreux ceux qui, s'ils en ont l'occasion, tenteront d'éliminer María Corina : le narcotrafic et ses associés chavistes, pour lesquels un Venezuela démocratique doté d'une justice indépendante menace leur pouvoir, leurs affaires et leur impunité. Le crime organisé au Venezuela, en Amérique latine et au-delà. Les colectivos armés, qui servent depuis des années d'instruments d'intimidation et de violence et pour lesquels une démocratie fondée sur l'État de droit menace leur pouvoir et leur impunité. Les membres de l'administration intérimaire et leurs partisans impliqués dans des actes de corruption et de violence. Les dictatures castriste et nicaraguayenne, pour lesquelles María Corina représente un danger puisqu'elle a exprimé publiquement, à plusieurs reprises, son engagement à soutenir le retour de la démocratie dans ces pays.

Dans ces circonstances, le seul pouvoir disposant d'une capacité réelle de garantir la vie de María Corina Machado est le gouvernement de Donald Trump. Si la stratégie de Washington a jusqu'ici consisté à superviser la transition vénézuélienne afin d'éviter une nouvelle période de violence et de conduire le pays vers la démocratie, aucune responsabilité liée à cette supervision ne peut être plus importante que la protection de sa vie.

La disparition de María Corina pourrait profondément modifier le cours de la transition, comme cela s'est produit à d'autres moments de l'histoire avec des dirigeants dont l'absence a changé le destin de leurs pays. Si le pouvoir de l'empêcher existe, il existe aussi une responsabilité que l'histoire jugera : celle de celui qui aurait pu la protéger et ne l'a pas fait.

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CHI PUÒ PROTEGGERE LA VITA DI MARÍA CORINA?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

«Quando muoiono i mendicanti non si vedono comete; i cieli stessi risplendono alla morte dei principi», scrisse William Shakespeare più di quattro secoli fa nel Giulio Cesare.

John F. Kennedy fu uno di quei principi della storia. Il suo assassinio, il 22 novembre 1963, troncò una presidenza ancora in pieno sviluppo e lasciò una domanda destinata a rimanere senza risposta: fino a che punto avrebbe potuto cambiare il corso degli Stati Uniti e del mondo se fosse vissuto?

La vita di María Corina Machado è vitale per la transizione verso la democrazia in Venezuela. La sua leadership occupa un posto centrale in questo processo e, di conseguenza, chi esercita il controllo effettivo del paese ha la responsabilità di garantirne la vita, l'integrità e la sicurezza. Ma la sua importanza supera i confini venezuelani: la sua vita è vitale anche per le aspirazioni democratiche dei popoli di Cuba e Nicaragua e per il futuro della democrazia in America Latina.

La storia ci avverte di ciò che può accadere quando un leader decisivo scompare in un momento critico. Yitzhak Rabin guidava un processo destinato a trasformare i rapporti tra israeliani e palestinesi quando fu assassinato nel 1995 da un estremista israeliano contrario agli Accordi di Oslo. La sua morte eliminò uno dei principali protagonisti di quel processo e la storia prese un'altra direzione.

Alexei Navalny, il principale oppositore politico di Vladimir Putin, era già sopravvissuto a un tentativo di avvelenamento nel 2020. Tornò in Russia, fu incarcerato e morì nel 2024 in una colonia penale in Siberia. Successivamente fu confermata la presenza di una tossina letale in campioni prelevati dal suo corpo. Con la sua morte scomparve la figura più importante dell'opposizione russa.

Anche la Colombia conosce le conseguenze dell'assassinio di leader che avrebbero potuto influenzare in modo decisivo il futuro del paese. Jorge Eliécer Gaitán, grande figura popolare del liberalismo colombiano, fu assassinato a Bogotá il 9 aprile 1948. La sua morte scatenò il Bogotazo e aggravò un periodo di violenza che avrebbe segnato il paese per decenni. Quarantuno anni dopo, Luis Carlos Galán, candidato alla presidenza e uno dei principali avversari del narcotraffico, fu assassinato da sicari durante una manifestazione elettorale a Soacha. In entrambi i casi, la Colombia perse violentemente leader che occupavano un posto centrale in momenti decisivi della sua storia.

Non sono pochi coloro che, se ne avranno l'occasione, cercheranno di eliminare María Corina: il narcotraffico e i suoi soci chavisti, per i quali un Venezuela democratico con una giustizia indipendente minaccia il loro potere, i loro affari e la loro impunità. La criminalità organizzata in Venezuela, in America Latina e oltre. I colectivos armati, che per anni sono serviti come strumenti di intimidazione e violenza e per i quali una democrazia fondata sullo Stato di diritto minaccia il loro potere e la loro impunità. I membri dell'amministrazione ad interim e i loro sostenitori coinvolti in episodi di corruzione e violenza. Le dittature castrista e nicaraguense, per le quali María Corina rappresenta un pericolo perché ha espresso pubblicamente, più di una volta, il proprio impegno a sostenere il ritorno della democrazia in quei paesi.

In queste circostanze, l'unico potere con la capacità reale di garantire la vita di María Corina Machado è il governo di Donald Trump. Se la strategia di Washington finora è stata quella di supervisionare la transizione venezuelana per evitare una nuova fase di violenza e condurre il paese verso la democrazia, nessuna responsabilità di tale supervisione può essere più importante della protezione della sua vita.

La scomparsa di María Corina potrebbe alterare profondamente il corso della transizione, come è avvenuto in altri momenti della storia con leader la cui assenza ha cambiato il destino dei loro paesi. Se esiste il potere di impedirlo, esiste anche una responsabilità che la storia giudicherà: quella di chi avrebbe potuto proteggerla e non lo ha fatto.

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LA LEGITIMIDAD DE EDMUNDO GONZÁLEZ NO PUEDE SER IGNORADA






LA LEGITIMIDAD DE EDMUNDO GONZÁLEZ NO PUEDE SER IGNORADA

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

En Venezuela se negocian acuerdos sobre el futuro político del país y la celebración de nuevas elecciones presidenciales. Pero existe una cuestión previa que no puede dejarse a un lado: la legitimidad. La oposición insiste con toda razón en que solo desde la legitimidad de un gobierno elegido por el pueblo pueden alcanzarse acuerdos que respeten plenamente el marco constitucional y la soberanía popular.

Por eso, antes de decidir cuándo serán las próximas elecciones o quiénes integrarán las instituciones encargadas de supervisarlas, hay que responder una pregunta: ¿qué ocurrió con la legitimidad y los derechos de Edmundo González Urrutia, derivados de la voluntad popular expresada en las elecciones de 2024?

No necesitamos discutir nuevamente quién ganó, eso está ampliamente probado. Lo que interesa ahora es determinar qué ocurrió constitucionalmente con el derecho del candidato elegido cuando se le impidió tomar posesión.

Nuestra tesis es que esa legitimidad otorga a González Urrutia la autoridad moral y legal para llamar a nuevas elecciones y proponer una fecha.

DOS ARGUMENTOS CONSTITUCIONALES

La Constitución permite abordar el problema desde dos perspectivas distintas que terminan reforzándose mutuamente.

La primera es que el período constitucional para el cual González fue elegido todavía está vigente.

El artículo 228 establece que se proclama electo al candidato que obtiene la mayoría de los votos válidos. El artículo 230 fija el período presidencial en seis años y el 231 establece que el candidato elegido toma posesión el 10 de enero del primer año de ese período.

El período correspondiente a las elecciones de 2024 comenzó, por tanto, el 10 de enero de 2025 y todavía no ha terminado.

Esto no significa que González pueda comenzar seis años nuevos si llegara posteriormente a ejercer la Presidencia. El período constitucional ya está corriendo.

La segunda interpretación es independiente de la primera y resulta especialmente importante: la Constitución no dice que impedir por la fuerza al presidente electo tomar posesión extinga el derecho que recibió de los electores.

El artículo 233 reconoce expresamente la existencia de un “Presidente electo” antes de tomar posesión. Además, enumera las causas por las cuales el cargo queda definitivamente vacante: muerte, renuncia, destitución, incapacidad permanente, abandono del cargo y revocación popular del mandato. Que terceros impidan al presidente electo tomar posesión no figura entre ellas.

La fuerza pudo impedirle ejercer el mandato; falta demostrar que constitucionalmente podía extinguirlo.

El artículo 333 refuerza esta interpretación. La propia Constitución establece que no pierde su vigencia si deja de observarse por un acto de fuerza y obliga a colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Por tanto, impedir materialmente el ejercicio de un derecho y extinguir jurídicamente ese derecho son dos cosas diferentes.

EL DERECHO A RENUNCIAR

Aquí aparece otro elemento constitucional importante.

La Constitución establece varias situaciones en las que el derecho de un presidente a ocupar el cargo termina definitivamente. Una de ellas es la renuncia. También contempla expresamente el caso de un presidente electo que, antes de tomar posesión, deja definitivamente vacante el cargo. En ese caso corresponde celebrar una nueva elección universal, directa y secreta.

Expresado sencillamente: si González conserva el derecho nacido de su elección, también conserva la capacidad de renunciar a ese derecho.

Esto tiene enorme importancia ante la posibilidad de celebrar nuevas elecciones.

González podría renunciar al derecho que reivindica y llamar a los venezolanos a escoger nuevamente a su presidente. No organizaría las elecciones ni sustituiría al organismo electoral. Pero podría hacer el llamamiento y proponer una fecha concreta para que se celebren.

¿DE DÓNDE PROCEDE ESA AUTORIDAD?

No procedería de una negociación entre partidos, de un gobierno extranjero ni de una designación política.

Procedería originalmente del pueblo venezolano.

El artículo 5 establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo y que los órganos del Estado emanan de esa soberanía y están sometidos a ella.

Por eso un llamamiento de González tendría un peso moral indudable, pero también un fundamento jurídico-democrático que no debería ser ignorado.

Si aceptamos las dos interpretaciones anteriores, el razonamiento es sencillo:

González fue elegido por voluntad popular. El período para el cual fue elegido todavía está vigente. La Constitución no establece que haber sido impedido por la fuerza de tomar posesión extinga su derecho. Y la propia Constitución reconoce la renuncia como una forma de poner fin al mandato.

Por tanto, existe un argumento constitucional para sostener que González conserva autoridad para renunciar al derecho derivado de aquella elección y llamar a una nueva elección presidencial, proponiendo una fecha para devolver la decisión al pueblo.

Las autoridades electorales legítimas e independientes serían posteriormente las responsables de organizarla y formalizar su calendario.

La cuestión fundamental no es conceder a González un privilegio personal. Es exactamente lo contrario: reconocer el mandato que recibió para que pueda devolver voluntariamente la decisión a quien se lo otorgó.

Al final, todo vuelve al principio establecido por la propia Constitución: la soberanía pertenece al pueblo.

NOTA: El documento que Edmundo González firmó antes de salir de Venezuela en septiembre de 2024 no contiene una renuncia expresa al mandato derivado de las elecciones del 28 de julio. Además, González declaró posteriormente que lo firmó bajo coacción, chantaje y presiones. Por tanto, aquel documento no debe confundirse con la renuncia a la que se refiere este artículo.

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EDMUNDO GONZÁLEZ'S LEGITIMACY CANNOT BE IGNORED

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

In Venezuela, agreements are being negotiated over the country's political future and the holding of new presidential elections. But there is a prior issue that cannot be set aside: legitimacy. The opposition rightly insists that only the legitimacy of a government elected by the people can provide the basis for agreements that fully respect the constitutional framework and popular sovereignty.

Therefore, before deciding when the next elections will be held or who will make up the institutions responsible for supervising them, one question must be answered: what happened to the legitimacy and rights of Edmundo González Urrutia, derived from the popular will expressed in the 2024 elections?

There is no need to debate again who won; that has been amply demonstrated. What matters now is determining what happened constitutionally to the rights of the elected candidate when he was prevented from taking office.

Our thesis is that this legitimacy gives González Urrutia the moral and legal authority to call for new elections and propose a date.

TWO CONSTITUTIONAL ARGUMENTS

The Constitution allows the issue to be approached from two different perspectives that ultimately reinforce one another.

The first is that the constitutional term for which González was elected is still in effect.

Article 228 establishes that the candidate who obtains the majority of valid votes is proclaimed elected. Article 230 sets the presidential term at six years, and Article 231 establishes that the elected candidate takes office on January 10 of the first year of that term.

The term corresponding to the 2024 election therefore began on January 10, 2025, and has not yet ended.

This does not mean that González could begin a new six-year term if he were later able to exercise the presidency. The constitutional term is already running.

The second interpretation is independent of the first and is especially important: the Constitution does not say that preventing the president-elect by force from taking office extinguishes the right he received from the voters.

Article 233 expressly recognizes the existence of a “President-elect” before taking office. It also lists the circumstances under which the office becomes definitively vacant: death, resignation, removal, permanent incapacity, abandonment of office and popular recall. Preventing the president-elect from taking office is not among them.

Force may have prevented him from exercising the mandate; it remains to be shown that constitutionally it could extinguish it.

Article 333 reinforces this interpretation. The Constitution itself establishes that it does not lose its validity if it ceases to be observed because of an act of force, and it requires cooperation in restoring its effective application.

Therefore, materially preventing the exercise of a right and legally extinguishing that right are two different things.

THE RIGHT TO RESIGN

Another important constitutional element appears here.

The Constitution establishes several circumstances in which a president's right to occupy the office ends definitively. One of them is resignation. It also expressly contemplates the case of a president-elect who, before taking office, leaves the office definitively vacant. In that event, a new universal, direct and secret election must be held.

Put simply: if González retains the right born from his election, he also retains the ability to relinquish that right.

This is enormously important when considering the possibility of new elections.

González could relinquish the right he claims and call on Venezuelans to choose their president again. He would not organize the election or replace the electoral authority. But he could issue the call and propose a specific date for it to be held.

WHERE DOES THAT AUTHORITY COME FROM?

It would not come from negotiations between political parties, from a foreign government or from a political appointment.

It would originate with the Venezuelan people.

Article 5 establishes that sovereignty resides inalienably in the people and that the organs of the State emanate from that sovereignty and are subject to it.

For that reason, a call by González would carry undeniable moral weight, but also a legal-democratic foundation that should not be ignored.

If we accept the two interpretations above, the reasoning is straightforward:

González was elected by popular will. The term for which he was elected remains in effect. The Constitution does not establish that being prevented by force from taking office extinguishes his right. And the Constitution itself recognizes resignation as a way of ending the mandate.

There is therefore a constitutional argument for maintaining that González retains the authority to relinquish the right derived from that election and call for a new presidential election, proposing a date in order to return the decision to the people.

Legitimate and independent electoral authorities would subsequently be responsible for organizing it and formalizing the electoral calendar.

The fundamental issue is not to grant González a personal privilege. It is exactly the opposite: to recognize the mandate he received so that he can voluntarily return the decision to those who granted it.

In the end, everything returns to the principle established by the Constitution itself: sovereignty belongs to the people.

NOTE: The document Edmundo González signed before leaving Venezuela in September 2024 does not contain an explicit resignation from the mandate derived from the July 28 election. González also subsequently stated that he signed it under coercion, blackmail and pressure. Therefore, that document should not be confused with the resignation discussed in this article.

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LA LÉGITIMITÉ D'EDMUNDO GONZÁLEZ NE PEUT ÊTRE IGNORÉE

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

Au Venezuela, des accords sont négociés sur l'avenir politique du pays et la tenue de nouvelles élections présidentielles. Mais une question préalable ne peut être laissée de côté : la légitimité. L'opposition insiste, à juste titre, sur le fait que seule la légitimité d'un gouvernement élu par le peuple peut servir de base à des accords respectant pleinement le cadre constitutionnel et la souveraineté populaire.

Avant de décider quand auront lieu les prochaines élections ou qui composera les institutions chargées de les superviser, il faut donc répondre à une question : qu'est-il advenu de la légitimité et des droits d'Edmundo González Urrutia, issus de la volonté populaire exprimée lors des élections de 2024 ?

Il n'est pas nécessaire de discuter à nouveau de celui qui a gagné ; cela a été largement démontré. Ce qui importe maintenant est de déterminer ce qu'il est advenu, sur le plan constitutionnel, du droit du candidat élu lorsqu'il a été empêché de prendre ses fonctions.

Notre thèse est que cette légitimité confère à González Urrutia l'autorité morale et juridique nécessaire pour appeler à de nouvelles élections et proposer une date.

DEUX ARGUMENTS CONSTITUTIONNELS

La Constitution permet d'aborder le problème selon deux perspectives différentes qui finissent par se renforcer mutuellement.

La première est que la période constitutionnelle pour laquelle González a été élu est toujours en vigueur.

L'article 228 établit que le candidat qui obtient la majorité des votes valides est proclamé élu. L'article 230 fixe la durée du mandat présidentiel à six ans et l'article 231 dispose que le candidat élu prend ses fonctions le 10 janvier de la première année de cette période.

La période correspondant aux élections de 2024 a donc commencé le 10 janvier 2025 et n'est pas encore terminée.

Cela ne signifie pas que González pourrait commencer un nouveau mandat de six ans s'il parvenait ultérieurement à exercer la présidence. La période constitutionnelle est déjà en cours.

La seconde interprétation est indépendante de la première et revêt une importance particulière : la Constitution ne dit pas que le fait d'empêcher par la force le président élu de prendre ses fonctions éteint le droit qu'il a reçu des électeurs.

L'article 233 reconnaît expressément l'existence d'un « Président élu » avant son entrée en fonctions. Il énumère également les causes pour lesquelles la fonction devient définitivement vacante : décès, démission, destitution, incapacité permanente, abandon de la fonction et révocation populaire du mandat. Empêcher le président élu de prendre ses fonctions n'en fait pas partie.

La force a pu l'empêcher d'exercer son mandat ; il reste à démontrer qu'elle pouvait constitutionnellement l'éteindre.

L'article 333 renforce cette interprétation. La Constitution elle-même établit qu'elle ne perd pas sa validité si elle cesse d'être respectée en raison d'un acte de force et impose de collaborer au rétablissement de son application effective.

Empêcher matériellement l'exercice d'un droit et éteindre juridiquement ce droit sont donc deux choses différentes.

LE DROIT DE RENONCER

Un autre élément constitutionnel important apparaît ici.

La Constitution prévoit plusieurs situations dans lesquelles le droit d'un président à occuper la fonction prend définitivement fin. La démission en fait partie. Elle envisage également expressément le cas d'un président élu qui, avant de prendre ses fonctions, laisse définitivement la fonction vacante. Dans ce cas, une nouvelle élection universelle, directe et secrète doit être organisée.

En termes simples : si González conserve le droit né de son élection, il conserve également la possibilité de renoncer à ce droit.

Cela revêt une importance considérable face à la possibilité de nouvelles élections.

González pourrait renoncer au droit qu'il revendique et appeler les Vénézuéliens à choisir de nouveau leur président. Il n'organiserait pas les élections et ne remplacerait pas l'autorité électorale. Mais il pourrait lancer cet appel et proposer une date précise pour leur tenue.

D'OÙ VIENT CETTE AUTORITÉ ?

Elle ne viendrait ni d'une négociation entre partis, ni d'un gouvernement étranger, ni d'une désignation politique.

Elle proviendrait à l'origine du peuple vénézuélien.

L'article 5 établit que la souveraineté réside de manière intransférable dans le peuple et que les organes de l'État émanent de cette souveraineté et lui sont soumis.

C'est pourquoi un appel de González aurait un poids moral indéniable, mais aussi un fondement juridico-démocratique qui ne devrait pas être ignoré.

Si nous acceptons les deux interprétations précédentes, le raisonnement est simple :

González a été élu par la volonté populaire. La période pour laquelle il a été élu est toujours en vigueur. La Constitution ne prévoit pas que le fait d'avoir été empêché par la force de prendre ses fonctions éteigne son droit. Et la Constitution elle-même reconnaît la démission comme un moyen de mettre fin au mandat.

Il existe donc un argument constitutionnel permettant de soutenir que González conserve l'autorité nécessaire pour renoncer au droit issu de cette élection et appeler à une nouvelle élection présidentielle, en proposant une date afin de rendre la décision au peuple.

Des autorités électorales légitimes et indépendantes seraient ensuite chargées de l'organiser et d'officialiser le calendrier électoral.

La question fondamentale n'est pas d'accorder à González un privilège personnel. C'est exactement le contraire : reconnaître le mandat qu'il a reçu afin qu'il puisse volontairement rendre la décision à ceux qui la lui ont confiée.

En fin de compte, tout revient au principe établi par la Constitution elle-même : la souveraineté appartient au peuple.

NOTE : Le document qu'Edmundo González a signé avant de quitter le Venezuela en septembre 2024 ne contient pas de renonciation expresse au mandat issu des élections du 28 juillet. González a également déclaré par la suite l'avoir signé sous la contrainte, le chantage et les pressions. Ce document ne doit donc pas être confondu avec la renonciation dont il est question dans cet article.

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LA LEGITTIMITÀ DI EDMUNDO GONZÁLEZ NON PUÒ ESSERE IGNORATA

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica

In Venezuela si stanno negoziando accordi sul futuro politico del paese e sulla celebrazione di nuove elezioni presidenziali. Ma esiste una questione preliminare che non può essere ignorata: la legittimità. L'opposizione insiste, a giusta ragione, sul fatto che solo la legittimità di un governo eletto dal popolo può costituire la base di accordi che rispettino pienamente il quadro costituzionale e la sovranità popolare.

Prima di decidere quando si terranno le prossime elezioni o chi farà parte delle istituzioni incaricate di supervisionarle, bisogna quindi rispondere a una domanda: che cosa è accaduto alla legittimità e ai diritti di Edmundo González Urrutia, derivati dalla volontà popolare espressa nelle elezioni del 2024?

Non è necessario discutere nuovamente chi abbia vinto; ciò è stato ampiamente dimostrato. Ciò che interessa ora è stabilire che cosa sia accaduto, dal punto di vista costituzionale, al diritto del candidato eletto quando gli è stato impedito di assumere la carica.

La nostra tesi è che tale legittimità conferisce a González Urrutia l'autorità morale e giuridica per chiedere nuove elezioni e proporre una data.

DUE ARGOMENTI COSTITUZIONALI

La Costituzione consente di affrontare il problema da due prospettive diverse che finiscono per rafforzarsi reciprocamente.

La prima è che il periodo costituzionale per il quale González è stato eletto è ancora in vigore.

L'articolo 228 stabilisce che viene proclamato eletto il candidato che ottiene la maggioranza dei voti validi. L'articolo 230 fissa il mandato presidenziale in sei anni e l'articolo 231 stabilisce che il candidato eletto assume la carica il 10 gennaio del primo anno di quel periodo.

Il periodo corrispondente alle elezioni del 2024 è quindi iniziato il 10 gennaio 2025 e non è ancora terminato.

Ciò non significa che González possa iniziare un nuovo mandato di sei anni se in seguito riuscisse a esercitare la Presidenza. Il periodo costituzionale è già in corso.

La seconda interpretazione è indipendente dalla prima ed è particolarmente importante: la Costituzione non afferma che impedire con la forza al presidente eletto di assumere la carica estingua il diritto ricevuto dagli elettori.

L'articolo 233 riconosce espressamente l'esistenza di un “Presidente eletto” prima dell'assunzione della carica. Elenca inoltre le cause per le quali la carica diventa definitivamente vacante: morte, dimissioni, destituzione, incapacità permanente, abbandono della carica e revoca popolare del mandato. Impedire al presidente eletto di assumere la carica non figura tra queste.

La forza può avergli impedito di esercitare il mandato; resta da dimostrare che costituzionalmente potesse estinguerlo.

L'articolo 333 rafforza questa interpretazione. La stessa Costituzione stabilisce che non perde la propria validità se cessa di essere osservata a causa di un atto di forza e impone di collaborare al ripristino della sua effettiva applicazione.

Pertanto, impedire materialmente l'esercizio di un diritto ed estinguere giuridicamente quel diritto sono due cose diverse.

IL DIRITTO DI RINUNCIARE

Qui appare un altro importante elemento costituzionale.

La Costituzione stabilisce diverse situazioni nelle quali il diritto di un presidente a occupare la carica termina definitivamente. Una di queste è la rinuncia. Contempla inoltre espressamente il caso di un presidente eletto che, prima di assumere la carica, la lasci definitivamente vacante. In tal caso deve essere celebrata una nuova elezione universale, diretta e segreta.

In termini semplici: se González conserva il diritto derivato dalla sua elezione, conserva anche la possibilità di rinunciare a quel diritto.

Questo assume enorme importanza davanti alla possibilità di nuove elezioni.

González potrebbe rinunciare al diritto che rivendica e invitare i venezuelani a scegliere nuovamente il loro presidente. Non organizzerebbe le elezioni né sostituirebbe l'autorità elettorale. Ma potrebbe fare l'appello e proporre una data concreta per la loro celebrazione.

DA DOVE PROVIENE QUESTA AUTORITÀ?

Non deriverebbe da una negoziazione tra partiti, da un governo straniero né da una designazione politica.

Deriverebbe originariamente dal popolo venezuelano.

L'articolo 5 stabilisce che la sovranità risiede in modo intrasferibile nel popolo e che gli organi dello Stato emanano da tale sovranità e sono ad essa sottoposti.

Per questo un appello di González avrebbe un indubbio peso morale, ma anche un fondamento giuridico-democratico che non dovrebbe essere ignorato.

Se accettiamo le due interpretazioni precedenti, il ragionamento è semplice:

González è stato eletto dalla volontà popolare. Il periodo per il quale è stato eletto è ancora in vigore. La Costituzione non stabilisce che l'essere stato impedito con la forza di assumere la carica estingua il suo diritto. E la stessa Costituzione riconosce le dimissioni come un modo per porre fine al mandato.

Esiste quindi un argomento costituzionale per sostenere che González conserva l'autorità per rinunciare al diritto derivato da quella elezione e chiedere una nuova elezione presidenziale, proponendo una data per restituire la decisione al popolo.

Autorità elettorali legittime e indipendenti sarebbero successivamente responsabili della sua organizzazione e della formalizzazione del calendario elettorale.

La questione fondamentale non è concedere a González un privilegio personale. È esattamente il contrario: riconoscere il mandato che ha ricevuto affinché possa restituire volontariamente la decisione a chi gliel'ha affidata.

Alla fine, tutto ritorna al principio stabilito dalla stessa Costituzione: la sovranità appartiene al popolo.

NOTA: Il documento che Edmundo González firmò prima di lasciare il Venezuela nel settembre 2024 non contiene una rinuncia espressa al mandato derivato dalle elezioni del 28 luglio. González dichiarò inoltre successivamente di averlo firmato sotto coercizione, ricatto e pressioni. Pertanto, quel documento non deve essere confuso con la rinuncia di cui si parla in questo articolo.

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