HAY MÁS PETRÓLEO, PERO LOS PRECIOS SIGUEN ALTOS

 


HAY MÁS PETRÓLEO, PERO LOS PRECIOS SIGUEN ALTOS

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 de octubre de 2026

El mercado petrolero internacional presenta una situación aparentemente contradictoria: las exportaciones de petróleo desde Oriente Medio han recuperado y superado los niveles anteriores a la guerra con Irán, pero los precios continúan extraordinariamente elevados.

Una investigación publicada el 20 de octubre por The Wall Street Journal, basada en información de la empresa especializada Kpler, revela que durante la semana terminada el 18 de octubre las exportaciones regionales superaron los 24 millones de barriles diarios, frente a 23,3 millones antes de la guerra.

Es decir, están saliendo de Oriente Medio por lo menos 700.000 barriles diarios adicionales de petróleo. Sin embargo, el petróleo Brent, extraído del mar del Norte y utilizado como referencia para gran parte del comercio petrolero internacional, continúa cotizando a precios muy superiores a los habituales antes del conflicto.

¿Cómo explicar que aumente la cantidad de petróleo exportado y los precios no disminuyan?

EL COSTO DE TRANSPORTAR PETRÓLEO EN MEDIO DE UNA GUERRA

La explicación principal está en los extraordinarios costos y riesgos que enfrentan las compañías petroleras y navieras para llevar el crudo hasta sus compradores.

El transporte desde el Golfo Pérsico hasta China ha alcanzado aproximadamente 37 dólares por barril. Los seguros contra riesgos de guerra pueden representar hasta el 10% del valor de un petrolero, frente a menos del 3% anteriormente.

Las tripulaciones reciben bonificaciones extraordinarias por atravesar zonas donde pueden ser atacadas. Algunos marineros han recibido ofertas de hasta 25.000 dólares por viajes de una o dos semanas.

Los petroleros deben recurrir a rutas alternativas, operaciones de transbordo y medidas adicionales de seguridad. Todo esto aumenta los gastos de combustible, personal, almacenamiento y financiamiento.

Además, los compradores pagan una prima por el riesgo de nuevas interrupciones. Aunque actualmente llegue suficiente petróleo, nadie puede garantizar que mañana no se produzcan nuevos ataques.

El mercado no solamente paga por el petróleo disponible, sino también por la incertidumbre de poder recibirlo.

LA DISMINUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES RUSAS

Rusia también ha experimentado una reducción de sus exportaciones petroleras. Según estimaciones de la Escuela de Economía de Kiev, estas disminuyeron de 6,81 millones de barriles diarios en julio a 6,40 millones en agosto: una reducción de aproximadamente 410.000 barriles diarios.

Estas cifras incluyen petróleo crudo y productos refinados. Los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas han afectado especialmente la capacidad de refinación y la disponibilidad de determinados combustibles.

Sin embargo, esa reducción no basta para explicar por sí sola la persistencia de los elevados precios internacionales.

De hecho, las exportaciones regionales de Oriente Medio han recuperado sus niveles anteriores a la guerra, mientras la producción mundial de petróleo aumentó aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios durante septiembre, según la Agencia Internacional de la Energía.

La disminución de los suministros rusos puede ejercer presión sobre determinados mercados, especialmente el del diésel, pero no debe confundirse con los extraordinarios costos de transporte y las perturbaciones comerciales provocadas por la guerra con Irán.

EL PETRÓLEO NO ESCASEA NECESARIAMENTE, PERO LLEVARLO AL MERCADO CUESTA MÁS

La recuperación de las exportaciones regionales demuestra que los productores y transportistas han encontrado maneras de mantener el suministro pese a los ataques.

Pero el estrecho de Ormuz continúa siendo peligroso, los inventarios mundiales son reducidos y los combustibles refinados siguen enfrentando dificultades de abastecimiento.

Por eso, recuperar los volúmenes exportados no equivale a recuperar las condiciones económicas anteriores a la guerra.

La conclusión es fundamental: el petróleo puede estar disponible en cantidades suficientes y continuar siendo caro porque transportarlo, asegurarlo y comercializarlo cuesta mucho más.

La guerra no solamente puede reducir la oferta de petróleo. También puede encarecer extraordinariamente cada barril que consigue llegar al mercado.

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MORE OIL, BUT PRICES REMAIN HIGH

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 21, 2026

The international oil market presents an apparent contradiction: oil exports from the Middle East have recovered and surpassed their levels before the war with Iran, yet prices remain extraordinarily high.

An investigation published on October 20 by The Wall Street Journal, based on information from the specialized firm Kpler, reveals that regional exports exceeded 24 million barrels per day during the week ending October 18, compared with 23.3 million before the war.

In other words, at least 700,000 additional barrels of oil are leaving the Middle East every day. Nevertheless, Brent crude, produced in the North Sea and used as a benchmark for much of international oil trading, continues to command prices far above those prevailing before the conflict.

How can oil exports increase without bringing prices down?

THE COST OF TRANSPORTING OIL DURING A WAR

The main explanation lies in the extraordinary costs and risks faced by oil companies and shipping operators in delivering crude to their customers.

Shipping oil from the Persian Gulf to China has reached approximately $37 per barrel. War-risk insurance premiums can amount to as much as 10% of a tanker's value, compared with less than 3% previously.

Crews receive extraordinary bonuses for crossing areas where they may come under attack. Some seafarers have been offered as much as $25,000 for voyages lasting one or two weeks.

Tankers must use alternative routes, ship-to-ship transfers, and additional security measures. All of this increases spending on fuel, personnel, storage, and financing.

Buyers also pay a premium for the risk of renewed disruptions. Even if sufficient oil is arriving today, no one can guarantee that further attacks will not occur tomorrow.

The market pays not only for available oil but also for the uncertainty surrounding its delivery.

THE DECLINE IN RUSSIAN EXPORTS

Russia has also experienced a decline in petroleum exports. According to estimates from the Kyiv School of Economics, exports fell from 6.81 million barrels per day in July to 6.40 million in August, a reduction of approximately 410,000 barrels per day.

These figures include crude oil and refined products. Ukrainian attacks against Russian energy facilities have particularly affected refining capacity and the availability of certain fuels.

However, that reduction alone is insufficient to explain the persistence of high international prices.

Indeed, Middle Eastern exports have recovered to their prewar levels, while global oil production increased by approximately 2.5 million barrels per day in September, according to the International Energy Agency.

Reduced Russian supplies may put pressure on certain markets, especially diesel, but this should not be confused with the extraordinary transportation costs and commercial disruptions caused by the war with Iran.

OIL IS NOT NECESSARILY SCARCE, BUT GETTING IT TO MARKET COSTS MORE

The recovery in regional exports demonstrates that producers and transporters have found ways to maintain supplies despite the attacks.

But the Strait of Hormuz remains dangerous, global inventories are low, and refined fuels continue to face supply difficulties.

Recovering export volumes therefore does not mean restoring the economic conditions that prevailed before the war.

The essential conclusion is that oil may be available in sufficient quantities and still remain expensive because transporting, insuring, and marketing it costs much more.

War can do more than reduce oil supplies. It can also dramatically increase the cost of every barrel that manages to reach the market.

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DAVANTAGE DE PÉTROLE, MAIS DES PRIX TOUJOURS ÉLEVÉS

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 octobre 2026

Le marché pétrolier international présente une situation apparemment contradictoire : les exportations de pétrole du Moyen-Orient ont retrouvé et dépassé leurs niveaux antérieurs à la guerre avec l'Iran, mais les prix demeurent extraordinairement élevés.

Une enquête publiée le 20 octobre par The Wall Street Journal, fondée sur les données de la société spécialisée Kpler, révèle que les exportations régionales ont dépassé 24 millions de barils par jour pendant la semaine achevée le 18 octobre, contre 23,3 millions avant la guerre.

Autrement dit, au moins 700 000 barils supplémentaires quittent quotidiennement le Moyen-Orient. Pourtant, le Brent, pétrole extrait de la mer du Nord et servant de référence pour une grande partie du commerce pétrolier international, continue de se négocier à des prix nettement supérieurs à ceux d'avant le conflit.

Comment expliquer que les exportations augmentent sans que les prix diminuent ?

LE COÛT DU TRANSPORT PÉTROLIER EN TEMPS DE GUERRE

La principale explication réside dans les coûts et les risques extraordinaires auxquels sont confrontées les compagnies pétrolières et maritimes pour acheminer le brut jusqu'aux acheteurs.

Le transport du pétrole du golfe Persique vers la Chine atteint environ 37 dollars par baril. Les primes d'assurance contre les risques de guerre peuvent représenter jusqu'à 10 % de la valeur d'un pétrolier, contre moins de 3 % auparavant.

Les équipages reçoivent des primes exceptionnelles pour traverser des zones où ils risquent d'être attaqués. Certains marins se sont vu proposer jusqu'à 25 000 dollars pour des voyages d'une ou deux semaines.

Les pétroliers doivent emprunter des itinéraires alternatifs, effectuer des transbordements et renforcer leurs mesures de sécurité. Ces opérations augmentent les dépenses de carburant, de personnel, de stockage et de financement.

Les acheteurs paient également une prime liée au risque de nouvelles interruptions. Même si le pétrole arrive aujourd'hui en quantités suffisantes, personne ne peut garantir l'absence de nouvelles attaques demain.

Le marché paie non seulement le pétrole disponible, mais aussi l'incertitude entourant sa livraison.

LA DIMINUTION DES EXPORTATIONS RUSSES

La Russie a également connu une diminution de ses exportations pétrolières. Selon les estimations de la Kyiv School of Economics, celles-ci sont passées de 6,81 millions de barils par jour en juillet à 6,40 millions en août, soit une baisse d'environ 410 000 barils quotidiens.

Ces chiffres comprennent le pétrole brut et les produits raffinés. Les attaques ukrainiennes contre les installations énergétiques russes ont particulièrement affecté les capacités de raffinage et la disponibilité de certains carburants.

Cependant, cette diminution ne suffit pas, à elle seule, à expliquer le maintien des prix internationaux élevés.

En effet, les exportations du Moyen-Orient ont retrouvé leurs niveaux d'avant-guerre, tandis que la production mondiale de pétrole a augmenté d'environ 2,5 millions de barils par jour en septembre, selon l'Agence internationale de l'énergie.

La réduction des approvisionnements russes peut exercer une pression sur certains marchés, notamment celui du diesel, mais elle ne doit pas être confondue avec les coûts extraordinaires du transport et les perturbations commerciales provoquées par la guerre avec l'Iran.

LE PÉTROLE N'EST PAS NÉCESSAIREMENT RARE, MAIS SON ACHEMINEMENT COÛTE PLUS CHER

La reprise des exportations régionales montre que les producteurs et les transporteurs ont trouvé des moyens de maintenir les approvisionnements malgré les attaques.

Mais le détroit d'Ormuz reste dangereux, les stocks mondiaux sont faibles et les carburants raffinés continuent de connaître des difficultés d'approvisionnement.

Le rétablissement des volumes exportés ne signifie donc pas le retour aux conditions économiques antérieures à la guerre.

La conclusion essentielle est que le pétrole peut être disponible en quantités suffisantes tout en restant cher, parce que son transport, son assurance et sa commercialisation coûtent beaucoup plus.

La guerre ne réduit pas seulement l'offre de pétrole. Elle peut aussi augmenter considérablement le coût de chaque baril qui parvient jusqu'au marché.

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PIÙ PETROLIO, MA I PREZZI RESTANO ALTI

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 ottobre 2026

Il mercato petrolifero internazionale presenta una situazione apparentemente contraddittoria: le esportazioni di petrolio dal Medio Oriente hanno recuperato e superato i livelli precedenti alla guerra con l'Iran, ma i prezzi rimangono straordinariamente elevati.

Un'inchiesta pubblicata il 20 ottobre dal Wall Street Journal, basata sui dati della società specializzata Kpler, rivela che durante la settimana conclusasi il 18 ottobre le esportazioni regionali hanno superato i 24 milioni di barili al giorno, rispetto ai 23,3 milioni precedenti alla guerra.

In altre parole, dal Medio Oriente escono almeno 700.000 barili di petrolio in più ogni giorno. Tuttavia, il Brent, petrolio estratto nel Mare del Nord e utilizzato come riferimento per gran parte del commercio petrolifero internazionale, continua a essere scambiato a prezzi molto superiori a quelli abituali prima del conflitto.

Come spiegare che le esportazioni aumentino senza che i prezzi diminuiscano?

IL COSTO DEL TRASPORTO DEL PETROLIO DURANTE UNA GUERRA

La spiegazione principale risiede nei costi e nei rischi straordinari che le compagnie petrolifere e marittime devono affrontare per consegnare il greggio agli acquirenti.

Il trasporto dal Golfo Persico alla Cina ha raggiunto circa 37 dollari al barile. I premi assicurativi contro i rischi di guerra possono arrivare fino al 10% del valore di una petroliera, rispetto a meno del 3% in precedenza.

Gli equipaggi ricevono compensi straordinari per attraversare zone dove possono essere attaccati. Ad alcuni marinai sono stati offerti fino a 25.000 dollari per viaggi della durata di una o due settimane.

Le petroliere devono utilizzare rotte alternative, effettuare trasbordi e adottare ulteriori misure di sicurezza. Tutto ciò aumenta le spese per carburante, personale, stoccaggio e finanziamento.

Inoltre, gli acquirenti pagano un premio per il rischio di nuove interruzioni. Anche se oggi arriva petrolio sufficiente, nessuno può garantire che domani non si verifichino altri attacchi.

Il mercato non paga soltanto il petrolio disponibile, ma anche l'incertezza relativa alla sua consegna.

LA DIMINUZIONE DELLE ESPORTAZIONI RUSSE

Anche la Russia ha registrato una diminuzione delle esportazioni petrolifere. Secondo le stime della Kyiv School of Economics, queste sono passate da 6,81 milioni di barili al giorno in luglio a 6,40 milioni in agosto: una riduzione di circa 410.000 barili giornalieri.

Queste cifre comprendono petrolio greggio e prodotti raffinati. Gli attacchi ucraini contro le infrastrutture energetiche russe hanno colpito soprattutto la capacità di raffinazione e la disponibilità di determinati carburanti.

Tuttavia, tale riduzione non basta, da sola, a spiegare il persistere degli elevati prezzi internazionali.

Infatti, le esportazioni del Medio Oriente hanno recuperato i livelli precedenti alla guerra, mentre la produzione mondiale di petrolio è aumentata di circa 2,5 milioni di barili al giorno durante settembre, secondo l'Agenzia internazionale dell'energia.

La diminuzione delle forniture russe può esercitare pressione su alcuni mercati, soprattutto quello del diesel, ma non deve essere confusa con gli straordinari costi di trasporto e le perturbazioni commerciali provocate dalla guerra con l'Iran.

IL PETROLIO NON È NECESSARIAMENTE SCARSO, MA PORTARLO SUL MERCATO COSTA DI PIÙ

La ripresa delle esportazioni regionali dimostra che produttori e trasportatori hanno trovato il modo di mantenere le forniture nonostante gli attacchi.

Ma lo stretto di Hormuz rimane pericoloso, le scorte mondiali sono ridotte e i combustibili raffinati continuano ad affrontare difficoltà di approvvigionamento.

Pertanto, il recupero dei volumi esportati non equivale al ripristino delle condizioni economiche precedenti alla guerra.

La conclusione fondamentale è che il petrolio può essere disponibile in quantità sufficienti e rimanere costoso perché trasportarlo, assicurarlo e commercializzarlo costa molto di più.

La guerra non può soltanto ridurre l'offerta di petrolio. Può anche aumentare enormemente il costo di ogni barile che riesce a raggiungere il mercato.

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EUROPA RESPONDE A TRUMP: WASHINGTON NO PUEDE NEGOCIAR EN NOMBRE DE EUROPA


EUROPA RESPONDE A TRUMP: WASHINGTON NO PUEDE NEGOCIAR EN NOMBRE DE EUROPA

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
20 de octubre de 2026

Donald Trump ha intensificado su enfrentamiento con Volodímir Zelenski mediante acusaciones que también comprometen directamente a Europa.

El domingo 18 de octubre, Trump afirmó que Zelenski no quiere terminar la guerra contra Rusia y que probablemente nunca quiso hacerlo. Esta acusación cuestiona las intenciones del presidente ucraniano y, por extensión, la política europea de apoyo a Kiev.

Trump también responsabilizó directamente a Zelenski del encarecimiento de los combustibles en Estados Unidos y en los mercados internacionales, atribuyéndolo a los ataques ucranianos contra las refinerías rusas, que, según sostuvo, perjudican a agricultores, empresarios y consumidores estadounidenses.

Además, Trump afirmó que la ayuda financiera europea, sumada a los recursos proporcionados anteriormente por Joe Biden, permite a Zelenski continuar una guerra que, según él, no quiere terminar.

Estas acusaciones transforman una disputa entre Washington y Kiev en un cuestionamiento directo de la política europea.

BRUSELAS RESPONDE: PUTIN PUEDE TERMINAR LA GUERRA HOY

El lunes 19 de octubre, Christian Wigand, portavoz de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, respondió a las informaciones sobre una posible reunión entre Trump, Putin y Xi Jinping para negociar el final de la guerra.

«Si Putin quisiera poner fin a esta guerra, podría poner fin a esta guerra hoy mismo y la guerra podría terminar hoy mismo», declaró Wigand durante la conferencia de prensa de la Comisión Europea.

El portavoz recordó que Rusia no había mostrado disposición a respetar el alto el fuego energético anunciado por Trump y que continuaban los ataques contra las instalaciones energéticas ucranianas.

La declaración situó sobre Moscú la responsabilidad de detener las hostilidades, en contraste con las acusaciones de Trump contra Zelenski.

Ese mismo lunes, la Comisión Europea reiteró que no levantará las sanciones contra Rusia mientras Moscú no ponga fin a la guerra.

Bruselas también recordó que el Consejo Europeo había lamentado la decisión estadounidense de suspender temporalmente determinadas sanciones al diésel ruso.

La Unión Europea mantuvo así su posición de que la presión económica sobre Moscú debe continuar y que cualquier acuerdo de paz debe respetar la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.

KAJA KALLAS CUESTIONA DIRECTAMENTE A WASHINGTON

El martes 20 de octubre, Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, formuló una crítica todavía más directa.

Durante su intervención ante el Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, acusó a los negociadores estadounidenses de llevar aproximadamente año y medio intentando presionar a Ucrania para que aceptara las exigencias de Putin.

«Los negociadores estadounidenses llevan casi dos años, año y medio ya, intentando empujar a Ucrania a rendirse», declaró Kallas.

La jefa de la diplomacia europea añadió que Ucrania no había aceptado las condiciones de Putin precisamente porque Europa había continuado respaldándola.

Kallas rechazó también la idea de que Ucrania no quisiera la paz. Recordó que Kiev había aceptado propuestas de alto el fuego energético, acuerdos sobre la navegación en el mar Negro y una tregua general, mientras Rusia no había correspondido a esas iniciativas.

«El único que no quiere la paz es Rusia», afirmó.

Estas declaraciones respondieron al argumento central de Trump: mientras el presidente estadounidense responsabiliza a Zelenski de prolongar la guerra, la máxima representante de la diplomacia europea atribuye esa responsabilidad a Moscú y cuestiona la presión ejercida por Washington sobre Ucrania.

EUROPA NO ACEPTARÁ CONCESIONES GRATUITAS A RUSIA

Kallas también cuestionó que Europa haya sido marginada de las negociaciones entre Washington y Moscú. Reclamó la participación directa de la Unión Europea y sostuvo que, si Rusia presenta exigencias máximas, Europa también debe presentar las suyas.

La alta representante recordó que algunas de las principales concesiones exigidas por Moscú, especialmente el levantamiento de las sanciones europeas, dependen exclusivamente de decisiones de la Unión Europea. Washington no puede negociar en nombre de Europa ni comprometer concesiones que no le corresponde otorgar.

Kallas sostuvo que esas concesiones no deben entregarse sin obtener compromisos rusos y que el objetivo no puede limitarse a conseguir una suspensión temporal de los combates, sino alcanzar una paz duradera y justa.

También defendió la eficacia de las sanciones económicas y cuestionó por qué Rusia insistiría tanto en conseguir su levantamiento si realmente carecieran de efectos.

La respuesta europea fue más allá de una declaración de solidaridad con Ucrania. Christian Wigand responsabilizó a Putin de la continuación de la guerra, mientras Kaja Kallas cuestionó directamente la actuación de los negociadores estadounidenses y rechazó que Ucrania deba aceptar las exigencias rusas.

Trump había acusado a Zelenski de no querer terminar la guerra y había cuestionado el respaldo financiero europeo. Bruselas respondió señalando a Moscú como responsable de la continuación del conflicto y reafirmando que las sanciones europeas no serán levantadas sin compromisos de Rusia.

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EUROPE RESPONDS TO TRUMP: WASHINGTON CANNOT NEGOTIATE ON EUROPE’S BEHALF

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 20, 2026

Donald Trump has intensified his confrontation with Volodymyr Zelenskyy through accusations that also directly implicate Europe.

On Sunday, October 18, Trump said Zelenskyy does not want to end the war against Russia and probably never wanted to. This accusation calls into question the Ukrainian president’s intentions and, by extension, Europe’s policy of supporting Kyiv.

Trump also directly blamed Zelenskyy for rising fuel prices in the United States and international markets, attributing them to Ukrainian strikes on Russian refineries which, he maintained, harm American farmers, businesses and consumers.

Furthermore, Trump said that European financial assistance, together with resources previously provided by Joe Biden, enables Zelenskyy to continue a war that, according to Trump, he does not want to end.

These accusations turn a dispute between Washington and Kyiv into a direct challenge to European policy.

BRUSSELS RESPONDS: PUTIN CAN END THE WAR TODAY

On Monday, October 19, Christian Wigand, the European Union’s foreign affairs spokesperson, responded to reports of a possible meeting among Trump, Putin and Xi Jinping to negotiate an end to the war.

“If Putin wanted to end this war, he could end this war today, and the war could end today,” Wigand said at the European Commission’s press briefing.

The spokesperson recalled that Russia had shown no willingness to observe the energy ceasefire announced by Trump and that attacks on Ukrainian energy facilities were continuing.

The statement placed responsibility for ending the hostilities on Moscow, in contrast to Trump’s accusations against Zelenskyy.

That same Monday, the European Commission reiterated that it would not lift sanctions on Russia while Moscow continued the war.

Brussels also recalled that the European Council had regretted the U.S. decision to temporarily suspend certain sanctions on Russian diesel.

The European Union thus maintained that economic pressure on Moscow must continue and that any peace agreement must respect Ukraine’s sovereignty and territorial integrity.

KAJA KALLAS DIRECTLY CHALLENGES WASHINGTON

On Tuesday, October 20, Kaja Kallas, the European Union’s High Representative for Foreign Affairs and Security Policy, made an even more direct criticism.

Speaking before the European Parliament in Strasbourg, she accused American negotiators of having spent approximately a year and a half trying to pressure Ukraine into accepting Putin’s demands.

“The American negotiators have spent almost two years, a year and a half now, trying to push Ukraine to surrender,” Kallas said.

The EU’s top diplomat added that Ukraine had not accepted Putin’s terms precisely because Europe had continued to support it.

Kallas also rejected the notion that Ukraine did not want peace. She recalled that Kyiv had accepted proposals for an energy ceasefire, agreements concerning navigation in the Black Sea and a general truce, while Russia had not reciprocated.

“The only one who does not want peace is Russia,” she said.

These statements addressed Trump’s central argument: while the U.S. president blames Zelenskyy for prolonging the war, the EU’s top diplomat assigns that responsibility to Moscow and questions Washington’s pressure on Ukraine.

EUROPE WILL NOT GIVE RUSSIA CONCESSIONS FOR NOTHING

Kallas also questioned Europe’s exclusion from negotiations between Washington and Moscow. She called for the European Union to participate directly and argued that if Russia makes maximal demands, Europe must put forward its own.

The High Representative recalled that some of Moscow’s main requested concessions, particularly the lifting of European sanctions, depend exclusively on decisions by the European Union. Washington cannot negotiate on Europe’s behalf or commit to concessions that are not its to grant.

Kallas argued that these concessions must not be offered without Russian commitments and that the objective cannot be merely a temporary halt in fighting, but a lasting and just peace.

She also defended the effectiveness of economic sanctions and asked why Russia would insist so strongly on lifting them if they truly had no effect.

Europe’s response went beyond a statement of solidarity with Ukraine. Christian Wigand held Putin responsible for the continuation of the war, while Kaja Kallas directly questioned the conduct of American negotiators and rejected the idea that Ukraine must accept Russia’s demands.

Trump had accused Zelenskyy of not wanting to end the war and had questioned European financial support. Brussels responded by identifying Moscow as responsible for the continuation of the conflict and reaffirming that European sanctions would not be lifted without commitments from Russia.

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L’EUROPE RÉPOND À TRUMP : WASHINGTON NE PEUT PAS NÉGOCIER AU NOM DE L’EUROPE

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
20 octobre 2026

Donald Trump a intensifié son affrontement avec Volodymyr Zelensky en formulant des accusations qui mettent également directement en cause l’Europe.

Le dimanche 18 octobre, Trump a affirmé que Zelensky ne voulait pas mettre fin à la guerre contre la Russie et qu’il ne l’avait probablement jamais voulu. Cette accusation met en doute les intentions du président ukrainien et, par extension, la politique européenne de soutien à Kiev.

Trump a également tenu Zelensky directement responsable de la hausse des prix des carburants aux États-Unis et sur les marchés internationaux, l’attribuant aux frappes ukrainiennes contre les raffineries russes qui, selon lui, nuisent aux agriculteurs, aux entreprises et aux consommateurs américains.

En outre, Trump a affirmé que l’aide financière européenne, ajoutée aux ressources fournies auparavant par Joe Biden, permettait à Zelensky de poursuivre une guerre à laquelle, selon lui, il ne voulait pas mettre fin.

Ces accusations transforment un différend entre Washington et Kiev en une remise en cause directe de la politique européenne.

BRUXELLES RÉPOND : POUTINE PEUT METTRE FIN À LA GUERRE AUJOURD’HUI

Le lundi 19 octobre, Christian Wigand, porte-parole de l’Union européenne pour les affaires étrangères, a réagi aux informations faisant état d’une possible rencontre entre Trump, Poutine et Xi Jinping afin de négocier la fin de la guerre.

« Si Poutine voulait mettre fin à cette guerre, il pourrait y mettre fin aujourd’hui même et la guerre pourrait se terminer aujourd’hui même », a déclaré Wigand lors du point de presse de la Commission européenne.

Le porte-parole a rappelé que la Russie n’avait montré aucune volonté de respecter le cessez-le-feu énergétique annoncé par Trump et que les attaques contre les installations énergétiques ukrainiennes se poursuivaient.

Cette déclaration a fait peser sur Moscou la responsabilité de mettre fin aux hostilités, contrairement aux accusations de Trump contre Zelensky.

Ce même lundi, la Commission européenne a réaffirmé qu’elle ne lèverait pas les sanctions contre la Russie tant que Moscou ne mettrait pas fin à la guerre.

Bruxelles a également rappelé que le Conseil européen avait regretté la décision américaine de suspendre temporairement certaines sanctions visant le diesel russe.

L’Union européenne a ainsi maintenu sa position : la pression économique sur Moscou doit se poursuivre et tout accord de paix doit respecter la souveraineté et l’intégrité territoriale de l’Ukraine.

KAJA KALLAS MET DIRECTEMENT WASHINGTON EN CAUSE

Le mardi 20 octobre, Kaja Kallas, haute représentante de l’Union européenne pour les affaires étrangères et la politique de sécurité, a formulé une critique encore plus directe.

Lors de son intervention devant le Parlement européen, réuni à Strasbourg, elle a accusé les négociateurs américains d’essayer depuis environ un an et demi de faire pression sur l’Ukraine pour qu’elle accepte les exigences de Poutine.

« Les négociateurs américains essaient depuis presque deux ans, un an et demi maintenant, de pousser l’Ukraine à capituler », a déclaré Kallas.

La cheffe de la diplomatie européenne a ajouté que l’Ukraine n’avait pas accepté les conditions de Poutine précisément parce que l’Europe avait continué à la soutenir.

Kallas a également rejeté l’idée selon laquelle l’Ukraine ne voulait pas la paix. Elle a rappelé que Kiev avait accepté des propositions de cessez-le-feu énergétique, des accords sur la navigation en mer Noire et une trêve générale, sans réciprocité de la part de la Russie.

« La seule qui ne veut pas la paix, c’est la Russie », a-t-elle affirmé.

Ces déclarations répondaient à l’argument central de Trump : alors que le président américain rend Zelensky responsable de la prolongation de la guerre, la principale représentante de la diplomatie européenne attribue cette responsabilité à Moscou et met en cause les pressions exercées par Washington sur l’Ukraine.

L’EUROPE N’ACCEPTERA PAS DE CONCESSIONS GRATUITES À LA RUSSIE

Kallas a également contesté la marginalisation de l’Europe dans les négociations entre Washington et Moscou. Elle a réclamé la participation directe de l’Union européenne et soutenu que, si la Russie présente des exigences maximales, l’Europe doit aussi présenter les siennes.

La haute représentante a rappelé que certaines des principales concessions exigées par Moscou, notamment la levée des sanctions européennes, dépendent exclusivement des décisions de l’Union européenne. Washington ne peut pas négocier au nom de l’Europe ni promettre des concessions qu’il ne lui appartient pas d’accorder.

Kallas a soutenu que ces concessions ne devaient pas être accordées sans engagements russes et que l’objectif ne pouvait se limiter à une suspension temporaire des combats, mais devait être une paix durable et juste.

Elle a également défendu l’efficacité des sanctions économiques et demandé pourquoi la Russie insisterait autant pour obtenir leur levée si elles étaient réellement sans effet.

La réponse européenne est allée au-delà d’une déclaration de solidarité avec l’Ukraine. Christian Wigand a tenu Poutine responsable de la poursuite de la guerre, tandis que Kaja Kallas a directement mis en cause l’action des négociateurs américains et rejeté l’idée que l’Ukraine doive accepter les exigences russes.

Trump avait accusé Zelensky de ne pas vouloir mettre fin à la guerre et remis en cause le soutien financier européen. Bruxelles a répondu en désignant Moscou comme responsable de la poursuite du conflit et en réaffirmant que les sanctions européennes ne seraient pas levées sans engagements de la Russie.

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L’EUROPA RISPONDE A TRUMP: WASHINGTON NON PUÒ NEGOZIARE A NOME DELL’EUROPA

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
20 ottobre 2026

Donald Trump ha intensificato il confronto con Volodymyr Zelensky attraverso accuse che coinvolgono direttamente anche l’Europa.

Domenica 18 ottobre, Trump ha affermato che Zelensky non vuole porre fine alla guerra contro la Russia e che probabilmente non ha mai voluto farlo. Questa accusa mette in discussione le intenzioni del presidente ucraino e, per estensione, la politica europea di sostegno a Kiev.

Trump ha inoltre attribuito direttamente a Zelensky la responsabilità dell’aumento dei prezzi dei carburanti negli Stati Uniti e sui mercati internazionali, imputandolo agli attacchi ucraini contro le raffinerie russe che, secondo lui, danneggiano agricoltori, imprese e consumatori americani.

Inoltre, Trump ha sostenuto che gli aiuti finanziari europei, insieme alle risorse fornite in precedenza da Joe Biden, consentono a Zelensky di continuare una guerra che, a suo dire, non vuole concludere.

Queste accuse trasformano una controversia tra Washington e Kiev in una contestazione diretta della politica europea.

BRUXELLES RISPONDE: PUTIN PUÒ FERMARE LA GUERRA OGGI

Lunedì 19 ottobre, Christian Wigand, portavoce dell’Unione europea per gli affari esteri, ha risposto alle notizie su un possibile incontro tra Trump, Putin e Xi Jinping per negoziare la fine della guerra.

«Se Putin volesse porre fine a questa guerra, potrebbe farlo oggi stesso e la guerra potrebbe finire oggi stesso», ha dichiarato Wigand durante la conferenza stampa della Commissione europea.

Il portavoce ha ricordato che la Russia non aveva mostrato alcuna disponibilità a rispettare il cessate il fuoco energetico annunciato da Trump e che proseguivano gli attacchi contro le infrastrutture energetiche ucraine.

La dichiarazione ha attribuito a Mosca la responsabilità di fermare le ostilità, in contrasto con le accuse di Trump contro Zelensky.

Quello stesso lunedì, la Commissione europea ha ribadito che non avrebbe revocato le sanzioni contro la Russia finché Mosca non avesse posto fine alla guerra.

Bruxelles ha anche ricordato che il Consiglio europeo aveva deplorato la decisione statunitense di sospendere temporaneamente alcune sanzioni sul gasolio russo.

L’Unione europea ha così confermato che la pressione economica su Mosca deve continuare e che qualsiasi accordo di pace deve rispettare la sovranità e l’integrità territoriale dell’Ucraina.

KAJA KALLAS CONTESTA DIRETTAMENTE WASHINGTON

Martedì 20 ottobre, Kaja Kallas, alta rappresentante dell’Unione europea per gli affari esteri e la politica di sicurezza, ha formulato una critica ancora più diretta.

Nel suo intervento davanti al Parlamento europeo, riunito a Strasburgo, ha accusato i negoziatori americani di aver cercato per circa un anno e mezzo di fare pressione sull’Ucraina affinché accettasse le richieste di Putin.

«I negoziatori americani cercano da quasi due anni, un anno e mezzo ormai, di spingere l’Ucraina alla resa», ha dichiarato Kallas.

La responsabile della diplomazia europea ha aggiunto che l’Ucraina non aveva accettato le condizioni di Putin proprio perché l’Europa aveva continuato a sostenerla.

Kallas ha inoltre respinto l’idea che l’Ucraina non volesse la pace. Ha ricordato che Kiev aveva accettato proposte di cessate il fuoco energetico, accordi sulla navigazione nel Mar Nero e una tregua generale, senza che la Russia avesse fatto altrettanto.

«L’unica a non volere la pace è la Russia», ha affermato.

Queste dichiarazioni hanno risposto all’argomento centrale di Trump: mentre il presidente americano attribuisce a Zelensky la responsabilità di prolungare la guerra, la massima rappresentante della diplomazia europea attribuisce tale responsabilità a Mosca e contesta le pressioni esercitate da Washington sull’Ucraina.

L’EUROPA NON ACCETTERÀ CONCESSIONI GRATUITE ALLA RUSSIA

Kallas ha inoltre contestato l’esclusione dell’Europa dai negoziati tra Washington e Mosca. Ha chiesto la partecipazione diretta dell’Unione europea e sostenuto che, se la Russia avanza richieste massime, anche l’Europa deve presentare le proprie.

L’alta rappresentante ha ricordato che alcune delle principali concessioni richieste da Mosca, soprattutto la revoca delle sanzioni europee, dipendono esclusivamente dalle decisioni dell’Unione europea. Washington non può negoziare a nome dell’Europa né promettere concessioni che non spetta agli Stati Uniti accordare.

Kallas ha sostenuto che tali concessioni non devono essere offerte senza impegni russi e che l’obiettivo non può limitarsi a una sospensione temporanea dei combattimenti, ma deve essere una pace giusta e duratura.

Ha inoltre difeso l’efficacia delle sanzioni economiche e chiesto perché la Russia insisterebbe tanto per ottenerne la revoca se davvero non avessero effetti.

La risposta europea è andata oltre una dichiarazione di solidarietà con l’Ucraina. Christian Wigand ha attribuito a Putin la responsabilità del proseguimento della guerra, mentre Kaja Kallas ha contestato direttamente l’operato dei negoziatori americani e respinto l’idea che l’Ucraina debba accettare le richieste russe.

Trump aveva accusato Zelensky di non voler porre fine alla guerra e aveva messo in discussione il sostegno finanziario europeo. Bruxelles ha risposto indicando Mosca come responsabile della prosecuzione del conflitto e ribadendo che le sanzioni europee non saranno revocate senza impegni da parte della Russia.

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Y AHORA ¿QUÉ RESPONDERÁ EUROPA A TRUMP?

Y AHORA ¿QUÉ RESPONDERÁ EUROPA A TRUMP?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 de octubre de 2026

Donald Trump ha colocado a Europa ante un dilema que trasciende sus diferencias con Volodímir Zelenski. El presidente estadounidense acusa al mandatario ucraniano de obstaculizar sus esfuerzos de paz, mientras suspende sanciones contra Rusia para evitar, según explica, que Vladímir Putin abandone las negociaciones.

El domingo 18 de octubre, Trump agregó que, con todo el dinero que Europa le está dando a Zelenski y el que recibió anteriormente de la administración de Joe Biden, el presidente ucraniano «no quiere acabar esta guerra y probablemente nunca quiso».

Esta acusación introduce un elemento especialmente delicado para la Unión Europea. Trump no solamente cuestiona las intenciones del presidente ucraniano, sino que vincula directamente la ayuda financiera europea con la prolongación de la guerra.

Ante estas circunstancias seguramente habrá una respuesta europea.

Trump anunció el 11 de octubre un acuerdo para suspender los ataques contra instalaciones energéticas. Zelenski manifestó su disposición a respetarlo siempre que Rusia hiciera lo mismo. Sin embargo, Moscú no confirmó públicamente haber aceptado las condiciones anunciadas por Washington y continuaron los ataques contra instalaciones ucranianas.

El Kremlin también rechazó una propuesta de tregua general de 60 días. Sergio Lavrov, ministro de relaciones exteriores de Rusia dijo que no iban a darle tiempo a Ucrania para que se rearmara. Entonces Ucrania reanudó sus ataques contra objetivos petroleros rusos. Trump criticó a Zelenski, pero defendió su decisión de aplazar nuevas sanciones contra Moscú.

La diferencia fundamental para los europeos es por qué se exige a Ucrania suspender sus ataques sin que exista un compromiso equivalente y verificable de Rusia.

EUROPA ANTE UNA DECISIÓN

La Unión Europea ya había expresado una posición diferente a la de Trump. Durante la cumbre de Bruselas del 15 y 16 de octubre, sus dirigentes reafirmaron el respaldo a la soberanía ucraniana y defendieron mantener la presión económica sobre Rusia.

Ursula von der Leyen, es la presidenta de la Comisión Europea y dirige el órgano ejecutivo comunitario. António Costa, presidente del Consejo Europeo, tiene la responsabilidad de promover el consenso entre los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros y representar a la Unión.

Ambos declararon el 16 de octubre que Europa debía mantener su apoyo a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia. Costa afirmó que no era momento de aliviar las sanciones, sino de conseguir que Moscú aceptara un alto el fuego verdadero. Las acusaciones formuladas por Trump el domingo 18 plantean ahora un desafío adicional: ¿mantendrán Costa y von der Leyen esa posición frente al presidente estadounidense?

EL COSTO DE NO RESPONDER

Europa podría exigir que cualquier alto el fuego sea recíproco y verificable, que Rusia asuma compromisos antes de recibir concesiones económicas y que ninguna negociación sobre Ucrania se realice sin participación ucraniana.

Pero las declaraciones no bastarán. Si Washington reduce la presión sobre Moscú mientras aumenta sus exigencias a Kyiv, los gobiernos europeos podrían verse obligados a asumir mayores responsabilidades militares, financieras y diplomáticas.

Una paz que permita nuevas agresiones tampoco garantizaría la seguridad europea. Las condiciones del acuerdo importan tanto como la suspensión inmediata de los combates.

Al mismo tiempo, una confrontación abierta con Trump entraña riesgos. Estados Unidos continúa siendo un aliado fundamental para la seguridad del continente y la defensa de Ucrania.

Desde este lunes, habrá que observar si Costa consigue articular una posición común entre los gobiernos europeos y si von der Leyen impulsa medidas económicas y financieras capaces de respaldarla.

La cuestión decisiva es si Europa actuará conjuntamente o permitirá que sus diferencias nacionales debiliten su capacidad de negociación.

Trump ha hecho pública su posición. Putin continúa defendiendo sus exigencias. Zelenski insiste en que Ucrania no puede aceptar una paz que comprometa su soberanía.

Y ahora. ¿Que responderá la Unión Europea a Trump?

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AND NOW, HOW WILL EUROPE RESPOND TO TRUMP?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 19, 2026

Donald Trump has confronted Europe with a dilemma that goes beyond his differences with Volodymyr Zelenskyy. The U.S. president accuses the Ukrainian leader of obstructing his peace efforts while suspending sanctions against Russia to prevent, as he explains it, Vladimir Putin from abandoning negotiations.

On Sunday, October 18, Trump added that, with all the money Europe is giving Zelenskyy and what he previously received from Joe Biden's administration, the Ukrainian president “does not want to end this war and probably never did.”

This accusation introduces a particularly delicate issue for the European Union. Trump not only questions the Ukrainian president's intentions but also directly links European financial assistance to the continuation of the war.

Under these circumstances, there will surely be a European response.

On October 11, Trump announced an agreement to suspend attacks on energy facilities. Zelenskyy expressed his willingness to respect it provided Russia did the same. Moscow, however, did not publicly confirm that it had accepted the conditions announced by Washington, and attacks on Ukrainian facilities continued.

The Kremlin also rejected a proposal for a general 60-day truce. Russian Foreign Minister Sergei Lavrov said they would not give Ukraine time to rearm. Ukraine then resumed attacks on Russian oil targets. Trump criticized Zelenskyy but defended his decision to postpone new sanctions against Moscow.

The fundamental question for Europeans is why Ukraine is being required to suspend its attacks without an equivalent, verifiable commitment from Russia.

EUROPE FACES A DECISION

The European Union had already expressed a position different from Trump's. At the Brussels summit on October 15 and 16, its leaders reaffirmed their support for Ukrainian sovereignty and advocated maintaining economic pressure on Russia.

Ursula von der Leyen is president of the European Commission and heads the EU's executive body. António Costa, president of the European Council, is responsible for fostering consensus among the heads of state and government of the 27 member countries and representing the Union.

Both declared on October 16 that Europe should maintain its support for Ukraine and increase pressure on Russia. Costa said it was not time to ease sanctions but to get Moscow to accept a genuine ceasefire. Trump's accusations on Sunday the 18th now pose an additional challenge: will Costa and von der Leyen maintain that position in the face of the U.S. president?

THE COST OF NOT RESPONDING

Europe could demand that any ceasefire be reciprocal and verifiable, that Russia make commitments before receiving economic concessions, and that no negotiations about Ukraine take place without Ukrainian participation.

But statements will not be enough. If Washington reduces pressure on Moscow while increasing its demands on Kyiv, European governments could be forced to assume greater military, financial and diplomatic responsibilities.

A peace that allows renewed aggression would not guarantee European security either. The terms of an agreement matter as much as an immediate halt to the fighting.

At the same time, open confrontation with Trump entails risks. The United States remains a fundamental ally for the continent's security and Ukraine's defense.

Starting this Monday, it remains to be seen whether Costa can forge a common position among European governments and whether von der Leyen will advance economic and financial measures capable of supporting it.

The decisive question is whether Europe will act together or allow national differences to weaken its negotiating power.

Trump has made his position public. Putin continues to defend his demands. Zelenskyy insists that Ukraine cannot accept a peace that compromises its sovereignty.

And now. How will the European Union respond to Trump?

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ET MAINTENANT, QUE RÉPONDRA L’EUROPE À TRUMP ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 octobre 2026

Donald Trump place l’Europe devant un dilemme qui dépasse ses différends avec Volodymyr Zelensky. Le président américain accuse le dirigeant ukrainien d’entraver ses efforts de paix, tout en suspendant des sanctions contre la Russie afin d’éviter, selon ses explications, que Vladimir Poutine quitte les négociations.

Le dimanche 18 octobre, Trump a ajouté qu’avec tout l’argent que l’Europe donne à Zelensky et celui qu’il avait auparavant reçu de l’administration de Joe Biden, le président ukrainien « ne veut pas mettre fin à cette guerre et ne l’a probablement jamais voulu ».

Cette accusation introduit une question particulièrement délicate pour l’Union européenne. Trump ne met pas seulement en doute les intentions du président ukrainien : il établit aussi un lien direct entre l’aide financière européenne et la prolongation de la guerre.

Dans ces circonstances, il y aura sûrement une réponse européenne.

Le 11 octobre, Trump a annoncé un accord visant à suspendre les attaques contre les installations énergétiques. Zelensky s’est déclaré prêt à le respecter à condition que la Russie en fasse autant. Toutefois, Moscou n’a pas confirmé publiquement avoir accepté les conditions annoncées par Washington, et les attaques contre les installations ukrainiennes se sont poursuivies.

Le Kremlin a également rejeté une proposition de trêve générale de 60 jours. Le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a déclaré qu’il ne laisserait pas à l’Ukraine le temps de se réarmer. L’Ukraine a alors repris ses attaques contre des cibles pétrolières russes. Trump a critiqué Zelensky, mais a défendu sa décision de reporter de nouvelles sanctions contre Moscou.

Pour les Européens, la question fondamentale est de savoir pourquoi on exige de l’Ukraine qu’elle suspende ses attaques sans engagement équivalent et vérifiable de la Russie.

L’EUROPE FACE À UNE DÉCISION

L’Union européenne avait déjà exprimé une position différente de celle de Trump. Lors du sommet de Bruxelles des 15 et 16 octobre, ses dirigeants ont réaffirmé leur soutien à la souveraineté ukrainienne et préconisé le maintien de la pression économique sur la Russie.

Ursula von der Leyen est présidente de la Commission européenne et dirige l’organe exécutif de l’Union. António Costa, président du Conseil européen, est chargé de favoriser le consensus entre les chefs d’État et de gouvernement des 27 États membres et de représenter l’Union.

Tous deux ont déclaré le 16 octobre que l’Europe devait maintenir son soutien à l’Ukraine et accentuer la pression sur la Russie. Costa a affirmé que l’heure n’était pas à l’assouplissement des sanctions, mais à l’obtention d’un véritable cessez-le-feu accepté par Moscou. Les accusations formulées par Trump le dimanche 18 posent désormais un défi supplémentaire : Costa et von der Leyen maintiendront-ils cette position face au président américain ?

LE COÛT DU SILENCE

L’Europe pourrait exiger que tout cessez-le-feu soit réciproque et vérifiable, que la Russie prenne des engagements avant d’obtenir des concessions économiques et qu’aucune négociation sur l’Ukraine ne se déroule sans participation ukrainienne.

Mais les déclarations ne suffiront pas. Si Washington réduit la pression sur Moscou tout en augmentant ses exigences envers Kyiv, les gouvernements européens pourraient devoir assumer de plus grandes responsabilités militaires, financières et diplomatiques.

Une paix permettant de nouvelles agressions ne garantirait pas non plus la sécurité européenne. Les conditions de l’accord comptent autant que l’arrêt immédiat des combats.

Dans le même temps, une confrontation ouverte avec Trump comporte des risques. Les États-Unis demeurent un allié fondamental pour la sécurité du continent et la défense de l’Ukraine.

À partir de ce lundi, il faudra observer si Costa parvient à dégager une position commune entre les gouvernements européens et si von der Leyen fait avancer des mesures économiques et financières capables de la soutenir.

La question décisive est de savoir si l’Europe agira de concert ou laissera ses divergences nationales affaiblir sa capacité de négociation.

Trump a rendu publique sa position. Poutine continue de défendre ses exigences. Zelensky insiste sur le fait que l’Ukraine ne peut accepter une paix compromettant sa souveraineté.

Et maintenant. Que répondra l’Union européenne à Trump ?

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E ORA, CHE COSA RISPONDERÀ L’EUROPA A TRUMP?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 ottobre 2026

Donald Trump ha posto l’Europa davanti a un dilemma che va oltre le sue divergenze con Volodymyr Zelensky. Il presidente americano accusa il leader ucraino di ostacolare i suoi sforzi di pace, mentre sospende le sanzioni contro la Russia per evitare, secondo la sua spiegazione, che Vladimir Putin abbandoni i negoziati.

Domenica 18 ottobre, Trump ha aggiunto che, con tutti i soldi che l’Europa sta dando a Zelensky e quelli che aveva ricevuto in precedenza dall’amministrazione di Joe Biden, il presidente ucraino «non vuole porre fine a questa guerra e probabilmente non l’ha mai voluto».

Questa accusa introduce una questione particolarmente delicata per l’Unione europea. Trump non mette soltanto in dubbio le intenzioni del presidente ucraino, ma collega direttamente gli aiuti finanziari europei al prolungamento della guerra.

In queste circostanze ci sarà sicuramente una risposta europea.

L’11 ottobre Trump ha annunciato un accordo per sospendere gli attacchi contro gli impianti energetici. Zelensky si è dichiarato disposto a rispettarlo purché la Russia facesse altrettanto. Mosca, tuttavia, non ha confermato pubblicamente di aver accettato le condizioni annunciate da Washington e gli attacchi contro le strutture ucraine sono proseguiti.

Il Cremlino ha inoltre respinto una proposta di tregua generale di 60 giorni. Il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha dichiarato che non avrebbero dato all’Ucraina il tempo di riarmarsi. L’Ucraina ha quindi ripreso gli attacchi contro obiettivi petroliferi russi. Trump ha criticato Zelensky, ma ha difeso la decisione di rinviare nuove sanzioni contro Mosca.

La questione fondamentale per gli europei è perché si chieda all’Ucraina di sospendere i suoi attacchi senza un impegno equivalente e verificabile da parte della Russia.

L’EUROPA DI FRONTE A UNA DECISIONE

L’Unione europea aveva già espresso una posizione diversa da quella di Trump. Durante il vertice di Bruxelles del 15 e 16 ottobre, i suoi leader hanno ribadito il sostegno alla sovranità ucraina e sostenuto il mantenimento della pressione economica sulla Russia.

Ursula von der Leyen è presidente della Commissione europea e dirige l’organo esecutivo comunitario. António Costa, presidente del Consiglio europeo, ha il compito di favorire il consenso tra i capi di Stato e di governo dei 27 Paesi membri e di rappresentare l’Unione.

Entrambi hanno dichiarato il 16 ottobre che l’Europa doveva mantenere il sostegno all’Ucraina e aumentare la pressione sulla Russia. Costa ha affermato che non era il momento di allentare le sanzioni, ma di ottenere da Mosca un vero cessate il fuoco. Le accuse formulate da Trump domenica 18 pongono ora un’ulteriore sfida: Costa e von der Leyen manterranno quella posizione di fronte al presidente americano?

IL COSTO DI NON RISPONDERE

L’Europa potrebbe esigere che qualsiasi cessate il fuoco sia reciproco e verificabile, che la Russia assuma impegni prima di ricevere concessioni economiche e che nessun negoziato sull’Ucraina avvenga senza la partecipazione ucraina.

Ma le dichiarazioni non basteranno. Se Washington riduce la pressione su Mosca mentre aumenta le richieste a Kyiv, i governi europei potrebbero essere costretti ad assumersi maggiori responsabilità militari, finanziarie e diplomatiche.

Una pace che permetta nuove aggressioni non garantirebbe neppure la sicurezza europea. Le condizioni dell’accordo contano quanto l’immediata cessazione dei combattimenti.

Allo stesso tempo, uno scontro aperto con Trump comporta rischi. Gli Stati Uniti restano un alleato fondamentale per la sicurezza del continente e la difesa dell’Ucraina.

Da questo lunedì bisognerà vedere se Costa riuscirà a elaborare una posizione comune tra i governi europei e se von der Leyen promuoverà misure economiche e finanziarie capaci di sostenerla.

La questione decisiva è se l’Europa agirà insieme o permetterà alle divergenze nazionali di indebolire la sua capacità negoziale.

Trump ha reso pubblica la sua posizione. Putin continua a difendere le sue richieste. Zelensky insiste sul fatto che l’Ucraina non può accettare una pace che comprometta la sua sovranità.

E ora. Che cosa risponderà l’Unione europea a Trump?

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ZELENSKI SE SIENTE TRAICIONADO POR TRUMP

ZELENSKI SE SIENTE TRAICIONADO POR TRUMP

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 de octubre de 2026

El 11 de octubre, Donald Trump anunció que había logrado un acuerdo entre Rusia y Ucrania para suspender los ataques contra instalaciones energéticas. Volodímir Zelenski, que desconocía el supuesto acuerdo, aceptó suspender los ataques ucranianos. Al día siguiente, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, rechazó conceder una tregua. Rusia continuó bombardeando Ucrania y, hasta el 15 de octubre, lanzó aproximadamente 940 drones y 56 misiles y proyectiles similares. Según estimaciones provisionales, estos ataques dejaron entre 30 y 40 muertos y entre 180 y 250 heridos.

DE LA HUMILLACIÓN AL DESENCANTO

El 28 de febrero de 2025, Trump y su vicepresidente, JD Vance, reprendieron públicamente a Zelenski en la Casa Blanca mientras Ucrania resistía la invasión rusa.

Vance le reprochó su supuesta falta de agradecimiento. Trump advirtió que estaba jugando con una tercera guerra mundial y le dijo que Ucrania no tenía cartas para negociar. Zelenski respondió que no estaba jugando a las cartas.

La reunión terminó abruptamente. El presidente de una nación invadida había sido reprendido por los dirigentes de su principal aliado militar.

Diecinueve meses después, las diferencias se han agravado. Trump, que anteriormente había responsabilizado a Ucrania de la guerra, les ha planteado a los ucranianos que busquen otro presidente.

ZELENSKI: ME SIENTO TRAICIONADO

El 14 de octubre, durante una entrevista con el periodista británico Piers Morgan, Zelenski expresó su decepción.

Cuando Morgan le preguntó si se sentía traicionado por Trump, respondió afirmativamente, aunque aclaró que el problema trascendía sus sentimientos personales.

«Es doloroso cuando el presidente Trump elige un bando, y no el nuestro», declaró.

Zelenski explicó que podía aceptar a Trump como mediador entre Rusia y Ucrania, pero insistió en que, si pretendía mantenerse en el medio, debía permanecer realmente en el medio. También lamentó que Ucrania estuviera perdiendo a un aliado tan poderoso como Estados Unidos.

UCRANIA TIENE CARTAS, PERO NO PUEDE JUGARLAS

Ucrania ha ampliado su capacidad para atacar instalaciones estratégicas rusas. Sus drones de largo alcance golpean refinerías y depósitos de combustible, afectando una industria fundamental para la economía de Moscú.

Recientemente Trump ha presionado a Ucrania para suspender esos ataques, argumentando que elevan los precios internacionales de los combustibles.

Ucrania también denunció interrupciones en el servicio satelital Starshield, utilizado en determinadas operaciones militares. Las restricciones afectaron misiones con drones y crearon desventajas operativas.

Elon Musk explicó que las restricciones de Starshield corresponden a las Fuerzas Armadas estadounidenses y, en última instancia, al presidente Trump. La administración estadounidense negó haber ordenado las interrupciones.

Zelenski advirtió que estas limitaciones podían costar vidas humanas. El episodio evidenció la vulnerabilidad de depender de servicios estadounidenses en determinadas operaciones.

El canciller ucraniano, Andrii Sybiha, resumió la paradoja: Ucrania había pasado de no tener cartas a recibir instrucciones para que no las jugara.

LA CONTRADICCIÓN DEL PETRÓLEO RUSO

Washington había presionado a los compradores de petróleo ruso para reducir los ingresos con que Moscú financiaba la guerra. Trump mantuvo sanciones y amenazas arancelarias, especialmente contra India.

Sin embargo, el 9 de octubre anunció un acuerdo con Putin para facilitar el suministro de diésel ruso a Estados Unidos y otros mercados. La entrega inicial sería de 300.000 toneladas, aproximadamente 2,25 millones de barriles.

Después de castigar a países por comprar petróleo ruso, Washington facilita nuevas ventas de combustible procedente de Rusia, proporcionando ingresos a una economía que financia la guerra contra Ucrania.

UCRANIA NO RENUNCIA A LA LUCHA

La decepción de Zelenski no nace solamente de las palabras de Trump, sino de decisiones que, a su juicio, perjudican la defensa de Ucrania. La cuestión es qué cartas está dispuesto a jugar para impedir que Rusia imponga su voluntad.

Frente a las presiones estadounidenses y los ataques rusos, Ucrania ha ampliado sus operaciones contra instalaciones estratégicas enemigas.

El 14 de octubre, drones ucranianos atacaron en Balakovo, a unos 700 kilómetros de la frontera, el centro de datos de Sberbank, considerado el mayor de Rusia por su capacidad proyectada y vinculado al desarrollo de inteligencia artificial. Diseñado para albergar 120.000 servidores, debía incorporar el mayor superordenador ruso. Sberbank confirmó el ataque.

Esperemos ahora la respuesta de Trump. Aunque Ucrania recibe importante ayuda militar, económica y tecnológica de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Noruega y Japón, el presidente estadounidense todavía dispone de instrumentos políticos, económicos y militares para frenar a Putin.

Pero el tiempo también cuenta. Ucrania y Rusia compiten por alcanzar una ventaja tecnológica que podría cambiar el curso de la guerra. La incógnita es cómo utilizará Trump esos instrumentos mientras Rusia intenta impedir que Ucrania llegue primero al desarrollo de sistemas integrales de combate coordinados mediante inteligencia artificial.

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ZELENSKYY FEELS BETRAYED BY TRUMP

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 15, 2026

On October 11, Donald Trump announced that he had secured an agreement between Russia and Ukraine to suspend attacks on energy facilities. Volodymyr Zelenskyy, who knew nothing of the purported agreement, agreed to suspend Ukrainian attacks. The next day, Russian Foreign Minister Sergei Lavrov rejected granting a truce. Russia continued bombing Ukraine and, by October 15, had launched approximately 940 drones and 56 missiles and similar projectiles. Provisional estimates put the toll at between 30 and 40 dead and between 180 and 250 injured.

FROM HUMILIATION TO DISILLUSIONMENT

On February 28, 2025, Trump and his vice president, JD Vance, publicly rebuked Zelenskyy at the White House as Ukraine resisted the Russian invasion.

Vance accused him of insufficient gratitude. Trump warned that he was gambling with a third world war and told him Ukraine had no cards to negotiate with. Zelenskyy replied that he was not playing cards.

The meeting ended abruptly. The president of an invaded nation had been reprimanded by the leaders of his principal military ally.

Nineteen months later, their differences have deepened. Trump, who had previously blamed Ukraine for the war, has publicly suggested that Ukrainians find another president.

ZELENSKYY: I FEEL BETRAYED

On October 14, in an interview with British journalist Piers Morgan, Zelenskyy expressed his disappointment.

Asked by Morgan whether he felt betrayed by Trump, he answered yes, while clarifying that the problem went beyond his personal feelings.

“It is painful when President Trump chooses a side, and not ours,” he said.

Zelenskyy explained that he could accept Trump as a mediator between Russia and Ukraine, but insisted that if Trump intended to stand in the middle, he needed truly to remain in the middle. He also lamented Ukraine’s loss of such a powerful ally as the United States.

UKRAINE HAS CARDS BUT CANNOT PLAY THEM

Ukraine has expanded its ability to strike strategic Russian facilities. Its long-range drones hit refineries and fuel depots, affecting an industry central to Moscow’s economy.

Trump has recently pressured Ukraine to halt these attacks, arguing that they drive up international fuel prices.

Ukraine also reported interruptions to the Starshield satellite service used in certain military operations. The restrictions affected drone missions and created operational disadvantages.

Elon Musk explained that Starshield restrictions fall under the U.S. Armed Forces and, ultimately, President Trump. The U.S. administration denied ordering the interruptions.

Zelenskyy warned that these limitations could cost human lives. The episode exposed the vulnerability of relying on U.S. services for certain operations.

Ukrainian Foreign Minister Andrii Sybiha summed up the paradox: Ukraine had gone from having no cards to being instructed not to play them.

THE CONTRADICTION OF RUSSIAN OIL

Washington had pressured buyers of Russian oil to reduce the revenue Moscow used to finance the war. Trump maintained sanctions and tariff threats, especially against India.

Yet on October 9 he announced an agreement with Putin to facilitate Russian diesel supplies to the United States and other markets. The initial shipment would be 300,000 metric tons, approximately 2.25 million barrels.

After penalizing countries for buying Russian oil, Washington is facilitating new sales of Russian fuel, generating revenue for an economy financing the war against Ukraine.

UKRAINE DOES NOT GIVE UP THE FIGHT

Zelenskyy’s disappointment stems not only from Trump’s words but also from decisions that, in his view, harm Ukraine’s defense. The question is which cards he is prepared to play to prevent Russia from imposing its will.

In the face of U.S. pressure and Russian attacks, Ukraine has expanded its operations against strategic enemy facilities.

On October 14, Ukrainian drones struck Sberbank’s data center in Balakovo, about 700 kilometers from the border. Considered Russia’s largest by projected capacity and linked to artificial intelligence development, the facility was designed to house 120,000 servers and was intended to include Russia’s largest supercomputer. Sberbank confirmed the attack.

We now await Trump’s response. Although Ukraine receives substantial military, economic, and technological assistance from the European Union, the United Kingdom, Canada, Norway, and Japan, the U.S. president still has political, economic, and military instruments to restrain Putin.

But time also matters. Ukraine and Russia are competing for a technological advantage that could change the course of the war. The question is how Trump will use those instruments as Russia seeks to prevent Ukraine from being first to develop integrated combat systems coordinated by artificial intelligence.

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ZELENSKY SE SENT TRAHI PAR TRUMP

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 octobre 2026

Le 11 octobre, Donald Trump a annoncé avoir obtenu un accord entre la Russie et l’Ukraine pour suspendre les attaques contre les installations énergétiques. Volodymyr Zelensky, qui ignorait l’existence de cet accord supposé, a accepté de suspendre les attaques ukrainiennes. Le lendemain, le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a refusé d’accorder une trêve. La Russie a poursuivi ses bombardements contre l’Ukraine et, jusqu’au 15 octobre, a lancé environ 940 drones et 56 missiles et projectiles similaires. Selon des estimations provisoires, ces attaques ont fait entre 30 et 40 morts et entre 180 et 250 blessés.

DE L’HUMILIATION À LA DÉSILLUSION

Le 28 février 2025, Trump et son vice-président, JD Vance, ont publiquement réprimandé Zelensky à la Maison-Blanche alors que l’Ukraine résistait à l’invasion russe.

Vance lui a reproché son prétendu manque de gratitude. Trump l’a averti qu’il jouait avec le risque d’une troisième guerre mondiale et lui a dit que l’Ukraine n’avait aucune carte pour négocier. Zelensky a répondu qu’il ne jouait pas aux cartes.

La réunion s’est achevée brusquement. Le président d’un pays envahi venait d’être réprimandé par les dirigeants de son principal allié militaire.

Dix-neuf mois plus tard, leurs différends se sont aggravés. Trump, qui avait auparavant imputé la guerre à l’Ukraine, a publiquement suggéré aux Ukrainiens de chercher un autre président.

ZELENSKY : JE ME SENS TRAHI

Le 14 octobre, lors d’un entretien avec le journaliste britannique Piers Morgan, Zelensky a exprimé sa déception.

Lorsque Morgan lui a demandé s’il se sentait trahi par Trump, il a répondu par l’affirmative, tout en précisant que le problème dépassait ses sentiments personnels.

« C’est douloureux lorsque le président Trump choisit un camp, et que ce n’est pas le nôtre », a-t-il déclaré.

Zelensky a expliqué qu’il pouvait accepter Trump comme médiateur entre la Russie et l’Ukraine, mais a insisté sur le fait que, s’il prétendait se tenir au milieu, il devait réellement y rester. Il a également regretté que l’Ukraine perde un allié aussi puissant que les États-Unis.

L’UKRAINE A DES CARTES, MAIS NE PEUT PAS LES JOUER

L’Ukraine a renforcé sa capacité à frapper des installations stratégiques russes. Ses drones à longue portée touchent des raffineries et des dépôts de carburant, affectant une industrie essentielle à l’économie de Moscou.

Récemment, Trump a fait pression sur l’Ukraine pour qu’elle cesse ces attaques, affirmant qu’elles faisaient augmenter les prix internationaux des carburants.

L’Ukraine a également dénoncé des interruptions du service satellitaire Starshield, utilisé dans certaines opérations militaires. Ces restrictions ont affecté des missions de drones et créé des désavantages opérationnels.

Elon Musk a expliqué que les restrictions de Starshield relevaient des forces armées américaines et, en dernier ressort, du président Trump. L’administration américaine a nié avoir ordonné ces interruptions.

Zelensky a averti que ces limitations pouvaient coûter des vies humaines. Cet épisode a révélé la vulnérabilité liée à la dépendance envers des services américains pour certaines opérations.

Le ministre ukrainien des Affaires étrangères, Andrii Sybiha, a résumé le paradoxe : l’Ukraine était passée de l’absence de cartes à l’ordre de ne pas les jouer.

LA CONTRADICTION DU PÉTROLE RUSSE

Washington avait fait pression sur les acheteurs de pétrole russe pour réduire les revenus permettant à Moscou de financer la guerre. Trump a maintenu sanctions et menaces tarifaires, notamment contre l’Inde.

Pourtant, le 9 octobre, il a annoncé un accord avec Poutine pour faciliter l’approvisionnement en diesel russe des États-Unis et d’autres marchés. La première livraison serait de 300 000 tonnes, soit environ 2,25 millions de barils.

Après avoir sanctionné des pays pour leurs achats de pétrole russe, Washington facilite de nouvelles ventes de carburant provenant de Russie, procurant des revenus à une économie qui finance la guerre contre l’Ukraine.

L’UKRAINE NE RENONCE PAS À LA LUTTE

La déception de Zelensky ne découle pas seulement des paroles de Trump, mais aussi de décisions qui, selon lui, nuisent à la défense de l’Ukraine. La question est de savoir quelles cartes il est prêt à jouer pour empêcher la Russie d’imposer sa volonté.

Face aux pressions américaines et aux attaques russes, l’Ukraine a intensifié ses opérations contre les installations stratégiques ennemies.

Le 14 octobre, des drones ukrainiens ont attaqué à Balakovo, à quelque 700 kilomètres de la frontière, le centre de données de Sberbank, considéré comme le plus grand de Russie par sa capacité prévue et lié au développement de l’intelligence artificielle. Conçu pour accueillir 120 000 serveurs, il devait intégrer le plus grand superordinateur russe. Sberbank a confirmé l’attaque.

Attendons maintenant la réponse de Trump. Bien que l’Ukraine reçoive une aide militaire, économique et technologique importante de l’Union européenne, du Royaume-Uni, du Canada, de la Norvège et du Japon, le président américain dispose encore de moyens politiques, économiques et militaires pour freiner Poutine.

Mais le temps compte aussi. L’Ukraine et la Russie se disputent un avantage technologique susceptible de changer le cours de la guerre. Reste à savoir comment Trump utilisera ces moyens alors que la Russie tente d’empêcher l’Ukraine d’être la première à développer des systèmes de combat intégrés coordonnés par intelligence artificielle.

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ZELENSKY SI SENTE TRADITO DA TRUMP

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 ottobre 2026

L’11 ottobre Donald Trump ha annunciato di aver ottenuto un accordo tra Russia e Ucraina per sospendere gli attacchi contro gli impianti energetici. Volodymyr Zelensky, che non era a conoscenza del presunto accordo, ha accettato di sospendere gli attacchi ucraini. Il giorno seguente, il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha respinto la concessione di una tregua. La Russia ha continuato a bombardare l’Ucraina e, fino al 15 ottobre, ha lanciato circa 940 droni e 56 missili e proiettili simili. Secondo stime provvisorie, questi attacchi hanno provocato tra 30 e 40 morti e tra 180 e 250 feriti.

DALL’UMILIAZIONE ALLA DISILLUSIONE

Il 28 febbraio 2025 Trump e il suo vicepresidente, JD Vance, hanno rimproverato pubblicamente Zelensky alla Casa Bianca mentre l’Ucraina resisteva all’invasione russa.

Vance gli ha contestato una presunta mancanza di gratitudine. Trump lo ha avvertito che stava giocando con il rischio di una terza guerra mondiale e gli ha detto che l’Ucraina non aveva carte per negoziare. Zelensky ha risposto che non stava giocando a carte.

L’incontro si è concluso bruscamente. Il presidente di una nazione invasa era stato rimproverato dai leader del suo principale alleato militare.

Diciannove mesi dopo, le divergenze si sono aggravate. Trump, che in precedenza aveva attribuito all’Ucraina la responsabilità della guerra, ha pubblicamente suggerito agli ucraini di cercare un altro presidente.

ZELENSKY: MI SENTO TRADITO

Il 14 ottobre, durante un’intervista con il giornalista britannico Piers Morgan, Zelensky ha espresso la propria delusione.

Quando Morgan gli ha chiesto se si sentisse tradito da Trump, ha risposto di sì, precisando però che il problema andava oltre i suoi sentimenti personali.

«È doloroso quando il presidente Trump sceglie una parte, e non la nostra», ha dichiarato.

Zelensky ha spiegato di poter accettare Trump come mediatore tra Russia e Ucraina, ma ha insistito sul fatto che, se intendeva stare nel mezzo, doveva rimanervi davvero. Ha inoltre deplorato che l’Ucraina stesse perdendo un alleato potente come gli Stati Uniti.

L’UCRAINA HA LE CARTE, MA NON PUÒ GIOCARLE

L’Ucraina ha ampliato la propria capacità di colpire installazioni strategiche russe. I suoi droni a lungo raggio attaccano raffinerie e depositi di carburante, danneggiando un settore fondamentale per l’economia di Mosca.

Di recente Trump ha fatto pressione sull’Ucraina affinché sospendesse questi attacchi, sostenendo che aumentano i prezzi internazionali dei carburanti.

L’Ucraina ha inoltre denunciato interruzioni del servizio satellitare Starshield, utilizzato in alcune operazioni militari. Le restrizioni hanno compromesso missioni con droni e creato svantaggi operativi.

Elon Musk ha spiegato che le restrizioni di Starshield dipendono dalle Forze armate statunitensi e, in ultima istanza, dal presidente Trump. L’amministrazione americana ha negato di aver ordinato le interruzioni.

Zelensky ha avvertito che queste limitazioni potrebbero costare vite umane. L’episodio ha mostrato la vulnerabilità derivante dalla dipendenza da servizi americani in determinate operazioni.

Il ministro degli Esteri ucraino, Andrii Sybiha, ha riassunto il paradosso: l’Ucraina era passata dal non avere carte al ricevere istruzioni di non giocarle.

LA CONTRADDIZIONE DEL PETROLIO RUSSO

Washington aveva fatto pressione sugli acquirenti di petrolio russo per ridurre le entrate con cui Mosca finanziava la guerra. Trump ha mantenuto sanzioni e minacce tariffarie, soprattutto contro l’India.

Tuttavia, il 9 ottobre ha annunciato un accordo con Putin per facilitare la fornitura di gasolio russo agli Stati Uniti e ad altri mercati. La consegna iniziale sarebbe di 300.000 tonnellate, pari a circa 2,25 milioni di barili.

Dopo aver penalizzato paesi per l’acquisto di petrolio russo, Washington facilita nuove vendite di carburante proveniente dalla Russia, procurando entrate a un’economia che finanzia la guerra contro l’Ucraina.

L’UCRAINA NON RINUNCIA ALLA LOTTA

La delusione di Zelensky non deriva soltanto dalle parole di Trump, ma da decisioni che, a suo giudizio, danneggiano la difesa dell’Ucraina. La questione è quali carte sia disposto a giocare per impedire alla Russia di imporre la propria volontà.

Di fronte alle pressioni americane e agli attacchi russi, l’Ucraina ha ampliato le operazioni contro installazioni strategiche nemiche.

Il 14 ottobre droni ucraini hanno attaccato a Balakovo, a circa 700 chilometri dal confine, il centro dati di Sberbank, considerato il più grande della Russia per capacità progettata e collegato allo sviluppo dell’intelligenza artificiale. Progettato per ospitare 120.000 server, avrebbe dovuto includere il più grande supercomputer russo. Sberbank ha confermato l’attacco.

Attendiamo ora la risposta di Trump. Sebbene l’Ucraina riceva importanti aiuti militari, economici e tecnologici dall’Unione europea, dal Regno Unito, dal Canada, dalla Norvegia e dal Giappone, il presidente americano dispone ancora di strumenti politici, economici e militari per frenare Putin.

Ma anche il tempo conta. Ucraina e Russia competono per ottenere un vantaggio tecnologico che potrebbe cambiare il corso della guerra. L’incognita è come Trump utilizzerà quegli strumenti mentre la Russia cerca di impedire che l’Ucraina arrivi per prima a sviluppare sistemi di combattimento integrati coordinati dall’intelligenza artificiale.

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