Y AHORA ¿QUÉ RESPONDERÁ EUROPA A TRUMP?

Y AHORA ¿QUÉ RESPONDERÁ EUROPA A TRUMP?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 de octubre de 2026

Donald Trump ha colocado a Europa ante un dilema que trasciende sus diferencias con Volodímir Zelenski. El presidente estadounidense acusa al mandatario ucraniano de obstaculizar sus esfuerzos de paz, mientras suspende sanciones contra Rusia para evitar, según explica, que Vladímir Putin abandone las negociaciones.

El domingo 18 de octubre, Trump agregó que, con todo el dinero que Europa le está dando a Zelenski y el que recibió anteriormente de la administración de Joe Biden, el presidente ucraniano «no quiere acabar esta guerra y probablemente nunca quiso».

Esta acusación introduce un elemento especialmente delicado para la Unión Europea. Trump no solamente cuestiona las intenciones del presidente ucraniano, sino que vincula directamente la ayuda financiera europea con la prolongación de la guerra.

Ante estas circunstancias seguramente habrá una respuesta europea.

Trump anunció el 11 de octubre un acuerdo para suspender los ataques contra instalaciones energéticas. Zelenski manifestó su disposición a respetarlo siempre que Rusia hiciera lo mismo. Sin embargo, Moscú no confirmó públicamente haber aceptado las condiciones anunciadas por Washington y continuaron los ataques contra instalaciones ucranianas.

El Kremlin también rechazó una propuesta de tregua general de 60 días. Sergio Lavrov, ministro de relaciones exteriores de Rusia dijo que no iban a darle tiempo a Ucrania para que se rearmara. Entonces Ucrania reanudó sus ataques contra objetivos petroleros rusos. Trump criticó a Zelenski, pero defendió su decisión de aplazar nuevas sanciones contra Moscú.

La diferencia fundamental para los europeos es por qué se exige a Ucrania suspender sus ataques sin que exista un compromiso equivalente y verificable de Rusia.

EUROPA ANTE UNA DECISIÓN

La Unión Europea ya había expresado una posición diferente a la de Trump. Durante la cumbre de Bruselas del 15 y 16 de octubre, sus dirigentes reafirmaron el respaldo a la soberanía ucraniana y defendieron mantener la presión económica sobre Rusia.

Ursula von der Leyen, es la presidenta de la Comisión Europea y dirige el órgano ejecutivo comunitario. António Costa, presidente del Consejo Europeo, tiene la responsabilidad de promover el consenso entre los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros y representar a la Unión.

Ambos declararon el 16 de octubre que Europa debía mantener su apoyo a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia. Costa afirmó que no era momento de aliviar las sanciones, sino de conseguir que Moscú aceptara un alto el fuego verdadero. Las acusaciones formuladas por Trump el domingo 18 plantean ahora un desafío adicional: ¿mantendrán Costa y von der Leyen esa posición frente al presidente estadounidense?

EL COSTO DE NO RESPONDER

Europa podría exigir que cualquier alto el fuego sea recíproco y verificable, que Rusia asuma compromisos antes de recibir concesiones económicas y que ninguna negociación sobre Ucrania se realice sin participación ucraniana.

Pero las declaraciones no bastarán. Si Washington reduce la presión sobre Moscú mientras aumenta sus exigencias a Kyiv, los gobiernos europeos podrían verse obligados a asumir mayores responsabilidades militares, financieras y diplomáticas.

Una paz que permita nuevas agresiones tampoco garantizaría la seguridad europea. Las condiciones del acuerdo importan tanto como la suspensión inmediata de los combates.

Al mismo tiempo, una confrontación abierta con Trump entraña riesgos. Estados Unidos continúa siendo un aliado fundamental para la seguridad del continente y la defensa de Ucrania.

Desde este lunes, habrá que observar si Costa consigue articular una posición común entre los gobiernos europeos y si von der Leyen impulsa medidas económicas y financieras capaces de respaldarla.

La cuestión decisiva es si Europa actuará conjuntamente o permitirá que sus diferencias nacionales debiliten su capacidad de negociación.

Trump ha hecho pública su posición. Putin continúa defendiendo sus exigencias. Zelenski insiste en que Ucrania no puede aceptar una paz que comprometa su soberanía.

Y ahora. ¿Que responderá la Unión Europea a Trump?

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AND NOW, HOW WILL EUROPE RESPOND TO TRUMP?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 19, 2026

Donald Trump has confronted Europe with a dilemma that goes beyond his differences with Volodymyr Zelenskyy. The U.S. president accuses the Ukrainian leader of obstructing his peace efforts while suspending sanctions against Russia to prevent, as he explains it, Vladimir Putin from abandoning negotiations.

On Sunday, October 18, Trump added that, with all the money Europe is giving Zelenskyy and what he previously received from Joe Biden's administration, the Ukrainian president “does not want to end this war and probably never did.”

This accusation introduces a particularly delicate issue for the European Union. Trump not only questions the Ukrainian president's intentions but also directly links European financial assistance to the continuation of the war.

Under these circumstances, there will surely be a European response.

On October 11, Trump announced an agreement to suspend attacks on energy facilities. Zelenskyy expressed his willingness to respect it provided Russia did the same. Moscow, however, did not publicly confirm that it had accepted the conditions announced by Washington, and attacks on Ukrainian facilities continued.

The Kremlin also rejected a proposal for a general 60-day truce. Russian Foreign Minister Sergei Lavrov said they would not give Ukraine time to rearm. Ukraine then resumed attacks on Russian oil targets. Trump criticized Zelenskyy but defended his decision to postpone new sanctions against Moscow.

The fundamental question for Europeans is why Ukraine is being required to suspend its attacks without an equivalent, verifiable commitment from Russia.

EUROPE FACES A DECISION

The European Union had already expressed a position different from Trump's. At the Brussels summit on October 15 and 16, its leaders reaffirmed their support for Ukrainian sovereignty and advocated maintaining economic pressure on Russia.

Ursula von der Leyen is president of the European Commission and heads the EU's executive body. António Costa, president of the European Council, is responsible for fostering consensus among the heads of state and government of the 27 member countries and representing the Union.

Both declared on October 16 that Europe should maintain its support for Ukraine and increase pressure on Russia. Costa said it was not time to ease sanctions but to get Moscow to accept a genuine ceasefire. Trump's accusations on Sunday the 18th now pose an additional challenge: will Costa and von der Leyen maintain that position in the face of the U.S. president?

THE COST OF NOT RESPONDING

Europe could demand that any ceasefire be reciprocal and verifiable, that Russia make commitments before receiving economic concessions, and that no negotiations about Ukraine take place without Ukrainian participation.

But statements will not be enough. If Washington reduces pressure on Moscow while increasing its demands on Kyiv, European governments could be forced to assume greater military, financial and diplomatic responsibilities.

A peace that allows renewed aggression would not guarantee European security either. The terms of an agreement matter as much as an immediate halt to the fighting.

At the same time, open confrontation with Trump entails risks. The United States remains a fundamental ally for the continent's security and Ukraine's defense.

Starting this Monday, it remains to be seen whether Costa can forge a common position among European governments and whether von der Leyen will advance economic and financial measures capable of supporting it.

The decisive question is whether Europe will act together or allow national differences to weaken its negotiating power.

Trump has made his position public. Putin continues to defend his demands. Zelenskyy insists that Ukraine cannot accept a peace that compromises its sovereignty.

And now. How will the European Union respond to Trump?

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ET MAINTENANT, QUE RÉPONDRA L’EUROPE À TRUMP ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 octobre 2026

Donald Trump place l’Europe devant un dilemme qui dépasse ses différends avec Volodymyr Zelensky. Le président américain accuse le dirigeant ukrainien d’entraver ses efforts de paix, tout en suspendant des sanctions contre la Russie afin d’éviter, selon ses explications, que Vladimir Poutine quitte les négociations.

Le dimanche 18 octobre, Trump a ajouté qu’avec tout l’argent que l’Europe donne à Zelensky et celui qu’il avait auparavant reçu de l’administration de Joe Biden, le président ukrainien « ne veut pas mettre fin à cette guerre et ne l’a probablement jamais voulu ».

Cette accusation introduit une question particulièrement délicate pour l’Union européenne. Trump ne met pas seulement en doute les intentions du président ukrainien : il établit aussi un lien direct entre l’aide financière européenne et la prolongation de la guerre.

Dans ces circonstances, il y aura sûrement une réponse européenne.

Le 11 octobre, Trump a annoncé un accord visant à suspendre les attaques contre les installations énergétiques. Zelensky s’est déclaré prêt à le respecter à condition que la Russie en fasse autant. Toutefois, Moscou n’a pas confirmé publiquement avoir accepté les conditions annoncées par Washington, et les attaques contre les installations ukrainiennes se sont poursuivies.

Le Kremlin a également rejeté une proposition de trêve générale de 60 jours. Le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a déclaré qu’il ne laisserait pas à l’Ukraine le temps de se réarmer. L’Ukraine a alors repris ses attaques contre des cibles pétrolières russes. Trump a critiqué Zelensky, mais a défendu sa décision de reporter de nouvelles sanctions contre Moscou.

Pour les Européens, la question fondamentale est de savoir pourquoi on exige de l’Ukraine qu’elle suspende ses attaques sans engagement équivalent et vérifiable de la Russie.

L’EUROPE FACE À UNE DÉCISION

L’Union européenne avait déjà exprimé une position différente de celle de Trump. Lors du sommet de Bruxelles des 15 et 16 octobre, ses dirigeants ont réaffirmé leur soutien à la souveraineté ukrainienne et préconisé le maintien de la pression économique sur la Russie.

Ursula von der Leyen est présidente de la Commission européenne et dirige l’organe exécutif de l’Union. António Costa, président du Conseil européen, est chargé de favoriser le consensus entre les chefs d’État et de gouvernement des 27 États membres et de représenter l’Union.

Tous deux ont déclaré le 16 octobre que l’Europe devait maintenir son soutien à l’Ukraine et accentuer la pression sur la Russie. Costa a affirmé que l’heure n’était pas à l’assouplissement des sanctions, mais à l’obtention d’un véritable cessez-le-feu accepté par Moscou. Les accusations formulées par Trump le dimanche 18 posent désormais un défi supplémentaire : Costa et von der Leyen maintiendront-ils cette position face au président américain ?

LE COÛT DU SILENCE

L’Europe pourrait exiger que tout cessez-le-feu soit réciproque et vérifiable, que la Russie prenne des engagements avant d’obtenir des concessions économiques et qu’aucune négociation sur l’Ukraine ne se déroule sans participation ukrainienne.

Mais les déclarations ne suffiront pas. Si Washington réduit la pression sur Moscou tout en augmentant ses exigences envers Kyiv, les gouvernements européens pourraient devoir assumer de plus grandes responsabilités militaires, financières et diplomatiques.

Une paix permettant de nouvelles agressions ne garantirait pas non plus la sécurité européenne. Les conditions de l’accord comptent autant que l’arrêt immédiat des combats.

Dans le même temps, une confrontation ouverte avec Trump comporte des risques. Les États-Unis demeurent un allié fondamental pour la sécurité du continent et la défense de l’Ukraine.

À partir de ce lundi, il faudra observer si Costa parvient à dégager une position commune entre les gouvernements européens et si von der Leyen fait avancer des mesures économiques et financières capables de la soutenir.

La question décisive est de savoir si l’Europe agira de concert ou laissera ses divergences nationales affaiblir sa capacité de négociation.

Trump a rendu publique sa position. Poutine continue de défendre ses exigences. Zelensky insiste sur le fait que l’Ukraine ne peut accepter une paix compromettant sa souveraineté.

Et maintenant. Que répondra l’Union européenne à Trump ?

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E ORA, CHE COSA RISPONDERÀ L’EUROPA A TRUMP?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
19 ottobre 2026

Donald Trump ha posto l’Europa davanti a un dilemma che va oltre le sue divergenze con Volodymyr Zelensky. Il presidente americano accusa il leader ucraino di ostacolare i suoi sforzi di pace, mentre sospende le sanzioni contro la Russia per evitare, secondo la sua spiegazione, che Vladimir Putin abbandoni i negoziati.

Domenica 18 ottobre, Trump ha aggiunto che, con tutti i soldi che l’Europa sta dando a Zelensky e quelli che aveva ricevuto in precedenza dall’amministrazione di Joe Biden, il presidente ucraino «non vuole porre fine a questa guerra e probabilmente non l’ha mai voluto».

Questa accusa introduce una questione particolarmente delicata per l’Unione europea. Trump non mette soltanto in dubbio le intenzioni del presidente ucraino, ma collega direttamente gli aiuti finanziari europei al prolungamento della guerra.

In queste circostanze ci sarà sicuramente una risposta europea.

L’11 ottobre Trump ha annunciato un accordo per sospendere gli attacchi contro gli impianti energetici. Zelensky si è dichiarato disposto a rispettarlo purché la Russia facesse altrettanto. Mosca, tuttavia, non ha confermato pubblicamente di aver accettato le condizioni annunciate da Washington e gli attacchi contro le strutture ucraine sono proseguiti.

Il Cremlino ha inoltre respinto una proposta di tregua generale di 60 giorni. Il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha dichiarato che non avrebbero dato all’Ucraina il tempo di riarmarsi. L’Ucraina ha quindi ripreso gli attacchi contro obiettivi petroliferi russi. Trump ha criticato Zelensky, ma ha difeso la decisione di rinviare nuove sanzioni contro Mosca.

La questione fondamentale per gli europei è perché si chieda all’Ucraina di sospendere i suoi attacchi senza un impegno equivalente e verificabile da parte della Russia.

L’EUROPA DI FRONTE A UNA DECISIONE

L’Unione europea aveva già espresso una posizione diversa da quella di Trump. Durante il vertice di Bruxelles del 15 e 16 ottobre, i suoi leader hanno ribadito il sostegno alla sovranità ucraina e sostenuto il mantenimento della pressione economica sulla Russia.

Ursula von der Leyen è presidente della Commissione europea e dirige l’organo esecutivo comunitario. António Costa, presidente del Consiglio europeo, ha il compito di favorire il consenso tra i capi di Stato e di governo dei 27 Paesi membri e di rappresentare l’Unione.

Entrambi hanno dichiarato il 16 ottobre che l’Europa doveva mantenere il sostegno all’Ucraina e aumentare la pressione sulla Russia. Costa ha affermato che non era il momento di allentare le sanzioni, ma di ottenere da Mosca un vero cessate il fuoco. Le accuse formulate da Trump domenica 18 pongono ora un’ulteriore sfida: Costa e von der Leyen manterranno quella posizione di fronte al presidente americano?

IL COSTO DI NON RISPONDERE

L’Europa potrebbe esigere che qualsiasi cessate il fuoco sia reciproco e verificabile, che la Russia assuma impegni prima di ricevere concessioni economiche e che nessun negoziato sull’Ucraina avvenga senza la partecipazione ucraina.

Ma le dichiarazioni non basteranno. Se Washington riduce la pressione su Mosca mentre aumenta le richieste a Kyiv, i governi europei potrebbero essere costretti ad assumersi maggiori responsabilità militari, finanziarie e diplomatiche.

Una pace che permetta nuove aggressioni non garantirebbe neppure la sicurezza europea. Le condizioni dell’accordo contano quanto l’immediata cessazione dei combattimenti.

Allo stesso tempo, uno scontro aperto con Trump comporta rischi. Gli Stati Uniti restano un alleato fondamentale per la sicurezza del continente e la difesa dell’Ucraina.

Da questo lunedì bisognerà vedere se Costa riuscirà a elaborare una posizione comune tra i governi europei e se von der Leyen promuoverà misure economiche e finanziarie capaci di sostenerla.

La questione decisiva è se l’Europa agirà insieme o permetterà alle divergenze nazionali di indebolire la sua capacità negoziale.

Trump ha reso pubblica la sua posizione. Putin continua a difendere le sue richieste. Zelensky insiste sul fatto che l’Ucraina non può accettare una pace che comprometta la sua sovranità.

E ora. Che cosa risponderà l’Unione europea a Trump?

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ZELENSKI SE SIENTE TRAICIONADO POR TRUMP

ZELENSKI SE SIENTE TRAICIONADO POR TRUMP

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 de octubre de 2026

El 11 de octubre, Donald Trump anunció que había logrado un acuerdo entre Rusia y Ucrania para suspender los ataques contra instalaciones energéticas. Volodímir Zelenski, que desconocía el supuesto acuerdo, aceptó suspender los ataques ucranianos. Al día siguiente, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, rechazó conceder una tregua. Rusia continuó bombardeando Ucrania y, hasta el 15 de octubre, lanzó aproximadamente 940 drones y 56 misiles y proyectiles similares. Según estimaciones provisionales, estos ataques dejaron entre 30 y 40 muertos y entre 180 y 250 heridos.

DE LA HUMILLACIÓN AL DESENCANTO

El 28 de febrero de 2025, Trump y su vicepresidente, JD Vance, reprendieron públicamente a Zelenski en la Casa Blanca mientras Ucrania resistía la invasión rusa.

Vance le reprochó su supuesta falta de agradecimiento. Trump advirtió que estaba jugando con una tercera guerra mundial y le dijo que Ucrania no tenía cartas para negociar. Zelenski respondió que no estaba jugando a las cartas.

La reunión terminó abruptamente. El presidente de una nación invadida había sido reprendido por los dirigentes de su principal aliado militar.

Diecinueve meses después, las diferencias se han agravado. Trump, que anteriormente había responsabilizado a Ucrania de la guerra, les ha planteado a los ucranianos que busquen otro presidente.

ZELENSKI: ME SIENTO TRAICIONADO

El 14 de octubre, durante una entrevista con el periodista británico Piers Morgan, Zelenski expresó su decepción.

Cuando Morgan le preguntó si se sentía traicionado por Trump, respondió afirmativamente, aunque aclaró que el problema trascendía sus sentimientos personales.

«Es doloroso cuando el presidente Trump elige un bando, y no el nuestro», declaró.

Zelenski explicó que podía aceptar a Trump como mediador entre Rusia y Ucrania, pero insistió en que, si pretendía mantenerse en el medio, debía permanecer realmente en el medio. También lamentó que Ucrania estuviera perdiendo a un aliado tan poderoso como Estados Unidos.

UCRANIA TIENE CARTAS, PERO NO PUEDE JUGARLAS

Ucrania ha ampliado su capacidad para atacar instalaciones estratégicas rusas. Sus drones de largo alcance golpean refinerías y depósitos de combustible, afectando una industria fundamental para la economía de Moscú.

Recientemente Trump ha presionado a Ucrania para suspender esos ataques, argumentando que elevan los precios internacionales de los combustibles.

Ucrania también denunció interrupciones en el servicio satelital Starshield, utilizado en determinadas operaciones militares. Las restricciones afectaron misiones con drones y crearon desventajas operativas.

Elon Musk explicó que las restricciones de Starshield corresponden a las Fuerzas Armadas estadounidenses y, en última instancia, al presidente Trump. La administración estadounidense negó haber ordenado las interrupciones.

Zelenski advirtió que estas limitaciones podían costar vidas humanas. El episodio evidenció la vulnerabilidad de depender de servicios estadounidenses en determinadas operaciones.

El canciller ucraniano, Andrii Sybiha, resumió la paradoja: Ucrania había pasado de no tener cartas a recibir instrucciones para que no las jugara.

LA CONTRADICCIÓN DEL PETRÓLEO RUSO

Washington había presionado a los compradores de petróleo ruso para reducir los ingresos con que Moscú financiaba la guerra. Trump mantuvo sanciones y amenazas arancelarias, especialmente contra India.

Sin embargo, el 9 de octubre anunció un acuerdo con Putin para facilitar el suministro de diésel ruso a Estados Unidos y otros mercados. La entrega inicial sería de 300.000 toneladas, aproximadamente 2,25 millones de barriles.

Después de castigar a países por comprar petróleo ruso, Washington facilita nuevas ventas de combustible procedente de Rusia, proporcionando ingresos a una economía que financia la guerra contra Ucrania.

UCRANIA NO RENUNCIA A LA LUCHA

La decepción de Zelenski no nace solamente de las palabras de Trump, sino de decisiones que, a su juicio, perjudican la defensa de Ucrania. La cuestión es qué cartas está dispuesto a jugar para impedir que Rusia imponga su voluntad.

Frente a las presiones estadounidenses y los ataques rusos, Ucrania ha ampliado sus operaciones contra instalaciones estratégicas enemigas.

El 14 de octubre, drones ucranianos atacaron en Balakovo, a unos 700 kilómetros de la frontera, el centro de datos de Sberbank, considerado el mayor de Rusia por su capacidad proyectada y vinculado al desarrollo de inteligencia artificial. Diseñado para albergar 120.000 servidores, debía incorporar el mayor superordenador ruso. Sberbank confirmó el ataque.

Esperemos ahora la respuesta de Trump. Aunque Ucrania recibe importante ayuda militar, económica y tecnológica de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Noruega y Japón, el presidente estadounidense todavía dispone de instrumentos políticos, económicos y militares para frenar a Putin.

Pero el tiempo también cuenta. Ucrania y Rusia compiten por alcanzar una ventaja tecnológica que podría cambiar el curso de la guerra. La incógnita es cómo utilizará Trump esos instrumentos mientras Rusia intenta impedir que Ucrania llegue primero al desarrollo de sistemas integrales de combate coordinados mediante inteligencia artificial.

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ZELENSKYY FEELS BETRAYED BY TRUMP

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 15, 2026

On October 11, Donald Trump announced that he had secured an agreement between Russia and Ukraine to suspend attacks on energy facilities. Volodymyr Zelenskyy, who knew nothing of the purported agreement, agreed to suspend Ukrainian attacks. The next day, Russian Foreign Minister Sergei Lavrov rejected granting a truce. Russia continued bombing Ukraine and, by October 15, had launched approximately 940 drones and 56 missiles and similar projectiles. Provisional estimates put the toll at between 30 and 40 dead and between 180 and 250 injured.

FROM HUMILIATION TO DISILLUSIONMENT

On February 28, 2025, Trump and his vice president, JD Vance, publicly rebuked Zelenskyy at the White House as Ukraine resisted the Russian invasion.

Vance accused him of insufficient gratitude. Trump warned that he was gambling with a third world war and told him Ukraine had no cards to negotiate with. Zelenskyy replied that he was not playing cards.

The meeting ended abruptly. The president of an invaded nation had been reprimanded by the leaders of his principal military ally.

Nineteen months later, their differences have deepened. Trump, who had previously blamed Ukraine for the war, has publicly suggested that Ukrainians find another president.

ZELENSKYY: I FEEL BETRAYED

On October 14, in an interview with British journalist Piers Morgan, Zelenskyy expressed his disappointment.

Asked by Morgan whether he felt betrayed by Trump, he answered yes, while clarifying that the problem went beyond his personal feelings.

“It is painful when President Trump chooses a side, and not ours,” he said.

Zelenskyy explained that he could accept Trump as a mediator between Russia and Ukraine, but insisted that if Trump intended to stand in the middle, he needed truly to remain in the middle. He also lamented Ukraine’s loss of such a powerful ally as the United States.

UKRAINE HAS CARDS BUT CANNOT PLAY THEM

Ukraine has expanded its ability to strike strategic Russian facilities. Its long-range drones hit refineries and fuel depots, affecting an industry central to Moscow’s economy.

Trump has recently pressured Ukraine to halt these attacks, arguing that they drive up international fuel prices.

Ukraine also reported interruptions to the Starshield satellite service used in certain military operations. The restrictions affected drone missions and created operational disadvantages.

Elon Musk explained that Starshield restrictions fall under the U.S. Armed Forces and, ultimately, President Trump. The U.S. administration denied ordering the interruptions.

Zelenskyy warned that these limitations could cost human lives. The episode exposed the vulnerability of relying on U.S. services for certain operations.

Ukrainian Foreign Minister Andrii Sybiha summed up the paradox: Ukraine had gone from having no cards to being instructed not to play them.

THE CONTRADICTION OF RUSSIAN OIL

Washington had pressured buyers of Russian oil to reduce the revenue Moscow used to finance the war. Trump maintained sanctions and tariff threats, especially against India.

Yet on October 9 he announced an agreement with Putin to facilitate Russian diesel supplies to the United States and other markets. The initial shipment would be 300,000 metric tons, approximately 2.25 million barrels.

After penalizing countries for buying Russian oil, Washington is facilitating new sales of Russian fuel, generating revenue for an economy financing the war against Ukraine.

UKRAINE DOES NOT GIVE UP THE FIGHT

Zelenskyy’s disappointment stems not only from Trump’s words but also from decisions that, in his view, harm Ukraine’s defense. The question is which cards he is prepared to play to prevent Russia from imposing its will.

In the face of U.S. pressure and Russian attacks, Ukraine has expanded its operations against strategic enemy facilities.

On October 14, Ukrainian drones struck Sberbank’s data center in Balakovo, about 700 kilometers from the border. Considered Russia’s largest by projected capacity and linked to artificial intelligence development, the facility was designed to house 120,000 servers and was intended to include Russia’s largest supercomputer. Sberbank confirmed the attack.

We now await Trump’s response. Although Ukraine receives substantial military, economic, and technological assistance from the European Union, the United Kingdom, Canada, Norway, and Japan, the U.S. president still has political, economic, and military instruments to restrain Putin.

But time also matters. Ukraine and Russia are competing for a technological advantage that could change the course of the war. The question is how Trump will use those instruments as Russia seeks to prevent Ukraine from being first to develop integrated combat systems coordinated by artificial intelligence.

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ZELENSKY SE SENT TRAHI PAR TRUMP

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 octobre 2026

Le 11 octobre, Donald Trump a annoncé avoir obtenu un accord entre la Russie et l’Ukraine pour suspendre les attaques contre les installations énergétiques. Volodymyr Zelensky, qui ignorait l’existence de cet accord supposé, a accepté de suspendre les attaques ukrainiennes. Le lendemain, le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a refusé d’accorder une trêve. La Russie a poursuivi ses bombardements contre l’Ukraine et, jusqu’au 15 octobre, a lancé environ 940 drones et 56 missiles et projectiles similaires. Selon des estimations provisoires, ces attaques ont fait entre 30 et 40 morts et entre 180 et 250 blessés.

DE L’HUMILIATION À LA DÉSILLUSION

Le 28 février 2025, Trump et son vice-président, JD Vance, ont publiquement réprimandé Zelensky à la Maison-Blanche alors que l’Ukraine résistait à l’invasion russe.

Vance lui a reproché son prétendu manque de gratitude. Trump l’a averti qu’il jouait avec le risque d’une troisième guerre mondiale et lui a dit que l’Ukraine n’avait aucune carte pour négocier. Zelensky a répondu qu’il ne jouait pas aux cartes.

La réunion s’est achevée brusquement. Le président d’un pays envahi venait d’être réprimandé par les dirigeants de son principal allié militaire.

Dix-neuf mois plus tard, leurs différends se sont aggravés. Trump, qui avait auparavant imputé la guerre à l’Ukraine, a publiquement suggéré aux Ukrainiens de chercher un autre président.

ZELENSKY : JE ME SENS TRAHI

Le 14 octobre, lors d’un entretien avec le journaliste britannique Piers Morgan, Zelensky a exprimé sa déception.

Lorsque Morgan lui a demandé s’il se sentait trahi par Trump, il a répondu par l’affirmative, tout en précisant que le problème dépassait ses sentiments personnels.

« C’est douloureux lorsque le président Trump choisit un camp, et que ce n’est pas le nôtre », a-t-il déclaré.

Zelensky a expliqué qu’il pouvait accepter Trump comme médiateur entre la Russie et l’Ukraine, mais a insisté sur le fait que, s’il prétendait se tenir au milieu, il devait réellement y rester. Il a également regretté que l’Ukraine perde un allié aussi puissant que les États-Unis.

L’UKRAINE A DES CARTES, MAIS NE PEUT PAS LES JOUER

L’Ukraine a renforcé sa capacité à frapper des installations stratégiques russes. Ses drones à longue portée touchent des raffineries et des dépôts de carburant, affectant une industrie essentielle à l’économie de Moscou.

Récemment, Trump a fait pression sur l’Ukraine pour qu’elle cesse ces attaques, affirmant qu’elles faisaient augmenter les prix internationaux des carburants.

L’Ukraine a également dénoncé des interruptions du service satellitaire Starshield, utilisé dans certaines opérations militaires. Ces restrictions ont affecté des missions de drones et créé des désavantages opérationnels.

Elon Musk a expliqué que les restrictions de Starshield relevaient des forces armées américaines et, en dernier ressort, du président Trump. L’administration américaine a nié avoir ordonné ces interruptions.

Zelensky a averti que ces limitations pouvaient coûter des vies humaines. Cet épisode a révélé la vulnérabilité liée à la dépendance envers des services américains pour certaines opérations.

Le ministre ukrainien des Affaires étrangères, Andrii Sybiha, a résumé le paradoxe : l’Ukraine était passée de l’absence de cartes à l’ordre de ne pas les jouer.

LA CONTRADICTION DU PÉTROLE RUSSE

Washington avait fait pression sur les acheteurs de pétrole russe pour réduire les revenus permettant à Moscou de financer la guerre. Trump a maintenu sanctions et menaces tarifaires, notamment contre l’Inde.

Pourtant, le 9 octobre, il a annoncé un accord avec Poutine pour faciliter l’approvisionnement en diesel russe des États-Unis et d’autres marchés. La première livraison serait de 300 000 tonnes, soit environ 2,25 millions de barils.

Après avoir sanctionné des pays pour leurs achats de pétrole russe, Washington facilite de nouvelles ventes de carburant provenant de Russie, procurant des revenus à une économie qui finance la guerre contre l’Ukraine.

L’UKRAINE NE RENONCE PAS À LA LUTTE

La déception de Zelensky ne découle pas seulement des paroles de Trump, mais aussi de décisions qui, selon lui, nuisent à la défense de l’Ukraine. La question est de savoir quelles cartes il est prêt à jouer pour empêcher la Russie d’imposer sa volonté.

Face aux pressions américaines et aux attaques russes, l’Ukraine a intensifié ses opérations contre les installations stratégiques ennemies.

Le 14 octobre, des drones ukrainiens ont attaqué à Balakovo, à quelque 700 kilomètres de la frontière, le centre de données de Sberbank, considéré comme le plus grand de Russie par sa capacité prévue et lié au développement de l’intelligence artificielle. Conçu pour accueillir 120 000 serveurs, il devait intégrer le plus grand superordinateur russe. Sberbank a confirmé l’attaque.

Attendons maintenant la réponse de Trump. Bien que l’Ukraine reçoive une aide militaire, économique et technologique importante de l’Union européenne, du Royaume-Uni, du Canada, de la Norvège et du Japon, le président américain dispose encore de moyens politiques, économiques et militaires pour freiner Poutine.

Mais le temps compte aussi. L’Ukraine et la Russie se disputent un avantage technologique susceptible de changer le cours de la guerre. Reste à savoir comment Trump utilisera ces moyens alors que la Russie tente d’empêcher l’Ukraine d’être la première à développer des systèmes de combat intégrés coordonnés par intelligence artificielle.

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ZELENSKY SI SENTE TRADITO DA TRUMP

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
15 ottobre 2026

L’11 ottobre Donald Trump ha annunciato di aver ottenuto un accordo tra Russia e Ucraina per sospendere gli attacchi contro gli impianti energetici. Volodymyr Zelensky, che non era a conoscenza del presunto accordo, ha accettato di sospendere gli attacchi ucraini. Il giorno seguente, il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha respinto la concessione di una tregua. La Russia ha continuato a bombardare l’Ucraina e, fino al 15 ottobre, ha lanciato circa 940 droni e 56 missili e proiettili simili. Secondo stime provvisorie, questi attacchi hanno provocato tra 30 e 40 morti e tra 180 e 250 feriti.

DALL’UMILIAZIONE ALLA DISILLUSIONE

Il 28 febbraio 2025 Trump e il suo vicepresidente, JD Vance, hanno rimproverato pubblicamente Zelensky alla Casa Bianca mentre l’Ucraina resisteva all’invasione russa.

Vance gli ha contestato una presunta mancanza di gratitudine. Trump lo ha avvertito che stava giocando con il rischio di una terza guerra mondiale e gli ha detto che l’Ucraina non aveva carte per negoziare. Zelensky ha risposto che non stava giocando a carte.

L’incontro si è concluso bruscamente. Il presidente di una nazione invasa era stato rimproverato dai leader del suo principale alleato militare.

Diciannove mesi dopo, le divergenze si sono aggravate. Trump, che in precedenza aveva attribuito all’Ucraina la responsabilità della guerra, ha pubblicamente suggerito agli ucraini di cercare un altro presidente.

ZELENSKY: MI SENTO TRADITO

Il 14 ottobre, durante un’intervista con il giornalista britannico Piers Morgan, Zelensky ha espresso la propria delusione.

Quando Morgan gli ha chiesto se si sentisse tradito da Trump, ha risposto di sì, precisando però che il problema andava oltre i suoi sentimenti personali.

«È doloroso quando il presidente Trump sceglie una parte, e non la nostra», ha dichiarato.

Zelensky ha spiegato di poter accettare Trump come mediatore tra Russia e Ucraina, ma ha insistito sul fatto che, se intendeva stare nel mezzo, doveva rimanervi davvero. Ha inoltre deplorato che l’Ucraina stesse perdendo un alleato potente come gli Stati Uniti.

L’UCRAINA HA LE CARTE, MA NON PUÒ GIOCARLE

L’Ucraina ha ampliato la propria capacità di colpire installazioni strategiche russe. I suoi droni a lungo raggio attaccano raffinerie e depositi di carburante, danneggiando un settore fondamentale per l’economia di Mosca.

Di recente Trump ha fatto pressione sull’Ucraina affinché sospendesse questi attacchi, sostenendo che aumentano i prezzi internazionali dei carburanti.

L’Ucraina ha inoltre denunciato interruzioni del servizio satellitare Starshield, utilizzato in alcune operazioni militari. Le restrizioni hanno compromesso missioni con droni e creato svantaggi operativi.

Elon Musk ha spiegato che le restrizioni di Starshield dipendono dalle Forze armate statunitensi e, in ultima istanza, dal presidente Trump. L’amministrazione americana ha negato di aver ordinato le interruzioni.

Zelensky ha avvertito che queste limitazioni potrebbero costare vite umane. L’episodio ha mostrato la vulnerabilità derivante dalla dipendenza da servizi americani in determinate operazioni.

Il ministro degli Esteri ucraino, Andrii Sybiha, ha riassunto il paradosso: l’Ucraina era passata dal non avere carte al ricevere istruzioni di non giocarle.

LA CONTRADDIZIONE DEL PETROLIO RUSSO

Washington aveva fatto pressione sugli acquirenti di petrolio russo per ridurre le entrate con cui Mosca finanziava la guerra. Trump ha mantenuto sanzioni e minacce tariffarie, soprattutto contro l’India.

Tuttavia, il 9 ottobre ha annunciato un accordo con Putin per facilitare la fornitura di gasolio russo agli Stati Uniti e ad altri mercati. La consegna iniziale sarebbe di 300.000 tonnellate, pari a circa 2,25 milioni di barili.

Dopo aver penalizzato paesi per l’acquisto di petrolio russo, Washington facilita nuove vendite di carburante proveniente dalla Russia, procurando entrate a un’economia che finanzia la guerra contro l’Ucraina.

L’UCRAINA NON RINUNCIA ALLA LOTTA

La delusione di Zelensky non deriva soltanto dalle parole di Trump, ma da decisioni che, a suo giudizio, danneggiano la difesa dell’Ucraina. La questione è quali carte sia disposto a giocare per impedire alla Russia di imporre la propria volontà.

Di fronte alle pressioni americane e agli attacchi russi, l’Ucraina ha ampliato le operazioni contro installazioni strategiche nemiche.

Il 14 ottobre droni ucraini hanno attaccato a Balakovo, a circa 700 chilometri dal confine, il centro dati di Sberbank, considerato il più grande della Russia per capacità progettata e collegato allo sviluppo dell’intelligenza artificiale. Progettato per ospitare 120.000 server, avrebbe dovuto includere il più grande supercomputer russo. Sberbank ha confermato l’attacco.

Attendiamo ora la risposta di Trump. Sebbene l’Ucraina riceva importanti aiuti militari, economici e tecnologici dall’Unione europea, dal Regno Unito, dal Canada, dalla Norvegia e dal Giappone, il presidente americano dispone ancora di strumenti politici, economici e militari per frenare Putin.

Ma anche il tempo conta. Ucraina e Russia competono per ottenere un vantaggio tecnologico che potrebbe cambiare il corso della guerra. L’incognita è come Trump utilizzerà quegli strumenti mentre la Russia cerca di impedire che l’Ucraina arrivi per prima a sviluppare sistemi di combattimento integrati coordinati dall’intelligenza artificiale.

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¿POR QUÉ RUSIA TEME QUE UCRANIA LLEGUE PRIMERO?

¿POR QUÉ RUSIA TEME QUE UCRANIA LLEGUE PRIMERO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 de octubre de 2026

El 9 de octubre de 2026, el presidente Donald Trump anunció que había alcanzado un acuerdo con Vladímir Putin para suministrar diésel ruso al mercado estadounidense e internacional, con el propósito de reducir los precios de los combustibles. Según Trump, Rusia entregaría inicialmente más de 300.000 toneladas, otras 500.000 en noviembre, un millón adicional poco después y posteriormente otros tres millones. En total, más de 4,8 millones de toneladas, equivalentes aproximadamente a 36 millones de barriles, suficientes para cubrir nueve días y medio del consumo estadounidense de diésel y otros destilados, si toda esa cantidad se destinara a Estados Unidos.

Al día siguiente, Trump criticó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski por los ataques contra las refinerías rusas, le exigió detenerlos y declaró que había llegado el momento de que Ucrania escogiera un nuevo presidente.

Un día después, Trump anunció que Rusia y Ucrania habían alcanzado un acuerdo para suspender inmediatamente los ataques contra las instalaciones energéticas de ambos países. Sin embargo, ninguna de las partes había confirmado semejante compromiso.

Zelenski declaró al medio digital estadounidense Axios que acababa de enterarse del supuesto acuerdo, aunque Ucrania estaba dispuesta a suspender sus ataques si Rusia hacía lo mismo.

Al día siguiente del anuncio, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, rechazó conceder a Ucrania una tregua que le permitiera rearmarse. «No creo que Zelenski se haya ganado un respiro. No creo que volvamos a dejarnos engañar por garantías y promesas», declaró. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, tampoco confirmó el acuerdo y afirmó que los contactos continuaban.

Ese mismo día, cuando un periodista cuestionó a Trump sobre la aceptación del acuerdo por ambas partes, el presidente respondió: «Porque yo dije que estaban de acuerdo».

La secuencia permite concluir que Trump no había anunciado un acuerdo bilateral confirmado, sino que intentaba convertir una propuesta estadounidense en un compromiso mediante el peso de su autoridad presidencial. Las declaraciones públicas de los protagonistas respaldan esa interpretación.

La conducta de Ucrania fue diferente. El martes 13, Zelenski afirmó que durante los dos días anteriores sus fuerzas habían suspendido voluntariamente los ataques contra las refinerías y otras instalaciones energéticas rusas. Ucrania cumplía así una propuesta de Trump, no un acuerdo bilateral. Según Zelenski, durante ese período fueron atacadas 19 regiones ucranianas.

Después del anuncio de Trump, Rusia continuó bombardeando Ucrania. El domingo 11 de octubre atacó instalaciones eléctricas en Kiev y la central termoeléctrica CHP-5 de Járkov. Durante la noche del 11 al 12 lanzó 121 drones y un misil Kh-59 contra territorio ucraniano, con impactos reportados en 15 lugares, entre ellos instalaciones de producción de gas en Járkov y un depósito de petróleo en la región de Rivne. Zelenski denunció que solamente el lunes 12 fueron atacadas seis instalaciones energéticas. Estos bombardeos, sumados a las declaraciones de Lavrov y Peskov, ponen de manifiesto que Rusia no había confirmado ni aplicado la suspensión de ataques energéticos anunciada por Trump.

Considero que la clave de este impasse podría encontrarse en las declaraciones del ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, cuando afirmó que Moscú no permitiría una tregua que ofreciera a Ucrania la oportunidad de rearmarse. Sin embargo, la continuación de los ataques rusos no impedirá necesariamente que Ucrania siga recibiendo armamento del exterior.

Existe otro escenario. Con sus ataques contra las instalaciones eléctricas y otros objetivos ucranianos, Rusia podría estar intentando retrasar el avance de Ucrania en una carrera tecnológica para desarrollar sistemas de combate cada vez más autónomos, capaces de coordinar drones, misiles y otras armas mediante inteligencia artificial. Ucrania ya ha demostrado una notable capacidad de innovación militar, especialmente con sus drones navales y de largo alcance.

La posibilidad de que Ucrania desarrolle primero sistemas autónomos capaces de ejecutar ataques coordinados de gran magnitud introduce una nueva dimensión estratégica. Una capacidad semejante podría modificar el equilibrio militar y aumentar considerablemente el costo de continuar la guerra para Rusia.

En mi opinión, las declaraciones de Lavrov permiten plantear una hipótesis: Moscú teme que Ucrania llegue primero al desarrollo de una capacidad militar capaz de cambiar decisivamente el curso de la guerra.

Y las guerras del futuro.

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WHY DOES RUSSIA FEAR UKRAINE GETTING THERE FIRST?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 13, 2026

On October 9, 2026, President Donald Trump announced that he had reached an agreement with Vladimir Putin to supply Russian diesel to the U.S. and international markets in order to lower fuel prices. According to Trump, Russia would initially deliver more than 300,000 metric tons, another 500,000 in November, an additional million shortly afterward, and then another three million. In total, more than 4.8 million metric tons, equivalent to approximately 36 million barrels—enough to cover nine and a half days of U.S. consumption of diesel and other distillates if all of it were destined for the United States.

The following day, Trump criticized Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy for the attacks on Russian refineries, demanded that he stop them, and declared that it was time for Ukraine to choose a new president.

One day later, Trump announced that Russia and Ukraine had reached an agreement to immediately suspend attacks on each other's energy facilities. Neither side, however, had confirmed such a commitment.

Zelenskyy told the U.S. digital news outlet Axios that he had only just learned of the purported agreement, although Ukraine was willing to suspend its attacks if Russia did the same.

The day after the announcement, Russian Foreign Minister Sergei Lavrov rejected granting Ukraine a truce that would allow it to rearm. “I don't think Zelenskyy has earned a respite. I don't think we will allow ourselves to be deceived again by guarantees and promises,” he declared. Kremlin spokesman Dmitry Peskov likewise did not confirm the agreement and said contacts were continuing.

That same day, when a journalist questioned Trump about whether both sides had accepted the agreement, the president replied: “Because I said they agreed.”

The sequence suggests that Trump had not announced a confirmed bilateral agreement, but was trying to turn a U.S. proposal into a commitment through the weight of his presidential authority. The protagonists' public statements support that interpretation.

Ukraine's conduct was different. On Tuesday the 13th, Zelenskyy said that for the preceding two days his forces had voluntarily suspended attacks on Russian refineries and other energy facilities. Ukraine was thus complying with a Trump proposal, not a bilateral agreement. According to Zelenskyy, 19 Ukrainian regions had been attacked during that period.

After Trump's announcement, Russia continued bombing Ukraine. On Sunday, October 11, it struck electrical facilities in Kyiv and the CHP-5 thermal power plant in Kharkiv. During the night of October 11–12, it launched 121 drones and a Kh-59 missile against Ukrainian territory, with impacts reported at 15 locations, including gas-production facilities in Kharkiv and an oil depot in the Rivne region. Zelenskyy reported that six energy facilities were attacked on Monday the 12th alone. These strikes, together with Lavrov's and Peskov's statements, show that Russia had neither confirmed nor implemented the suspension of energy attacks announced by Trump.

I believe the key to this impasse may lie in Russian Foreign Minister Sergei Lavrov's statements that Moscow would not permit a truce giving Ukraine an opportunity to rearm. Yet continued Russian attacks will not necessarily prevent Ukraine from receiving weapons from abroad.

There is another scenario. By attacking electrical facilities and other Ukrainian targets, Russia may be trying to slow Ukraine's progress in a technological race to develop increasingly autonomous combat systems capable of coordinating drones, missiles, and other weapons through artificial intelligence. Ukraine has already demonstrated a remarkable capacity for military innovation, particularly with its naval and long-range drones.

The possibility that Ukraine could be the first to develop autonomous systems capable of carrying out large-scale coordinated attacks introduces a new strategic dimension. Such a capability could shift the military balance and considerably increase the cost to Russia of continuing the war.

In my opinion, Lavrov's statements suggest a hypothesis: Moscow fears that Ukraine will be the first to develop a military capability able to decisively change the course of the war.

And the wars of the future.

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POURQUOI LA RUSSIE CRAINT-ELLE QUE L’UKRAINE ARRIVE LA PREMIÈRE ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 octobre 2026

Le 9 octobre 2026, le président Donald Trump a annoncé avoir conclu un accord avec Vladimir Poutine pour fournir du diesel russe aux marchés américain et international afin de réduire les prix des carburants. Selon Trump, la Russie livrerait d'abord plus de 300 000 tonnes, puis 500 000 autres en novembre, un million supplémentaire peu après et enfin trois millions de tonnes additionnelles. Au total, plus de 4,8 millions de tonnes, soit environ 36 millions de barils, de quoi couvrir neuf jours et demi de consommation américaine de diesel et d'autres distillats si la totalité était destinée aux États-Unis.

Le lendemain, Trump a critiqué le président ukrainien Volodymyr Zelensky pour les attaques contre les raffineries russes, exigé leur arrêt et déclaré que le moment était venu pour l'Ukraine de choisir un nouveau président.

Un jour plus tard, Trump a annoncé que la Russie et l'Ukraine avaient conclu un accord visant à suspendre immédiatement les attaques contre leurs installations énergétiques respectives. Pourtant, aucune des deux parties n'avait confirmé un tel engagement.

Zelensky a déclaré au média numérique américain Axios qu'il venait seulement d'apprendre l'existence de cet accord supposé, tout en précisant que l'Ukraine était prête à suspendre ses attaques si la Russie en faisait autant.

Le lendemain de l'annonce, le ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, a refusé d'accorder à l'Ukraine une trêve lui permettant de se réarmer. « Je ne pense pas que Zelensky ait mérité un répit. Je ne pense pas que nous nous laisserons de nouveau tromper par des garanties et des promesses », a-t-il déclaré. Le porte-parole du Kremlin, Dmitri Peskov, n'a pas davantage confirmé l'accord et a affirmé que les contacts se poursuivaient.

Ce même jour, interrogé par un journaliste sur l'acceptation de l'accord par les deux parties, Trump a répondu : « Parce que j'ai dit qu'ils étaient d'accord. »

Cette succession d'événements permet de conclure que Trump n'avait pas annoncé un accord bilatéral confirmé, mais cherchait à transformer une proposition américaine en engagement grâce au poids de son autorité présidentielle. Les déclarations publiques des protagonistes étayent cette interprétation.

L'attitude de l'Ukraine a été différente. Le mardi 13, Zelensky a affirmé que ses forces avaient volontairement suspendu, au cours des deux jours précédents, les attaques contre les raffineries et autres installations énergétiques russes. L'Ukraine donnait ainsi suite à une proposition de Trump, et non à un accord bilatéral. Selon Zelensky, 19 régions ukrainiennes avaient été attaquées pendant cette période.

Après l'annonce de Trump, la Russie a continué à bombarder l'Ukraine. Le dimanche 11 octobre, elle a frappé des installations électriques à Kiev ainsi que la centrale thermique CHP-5 de Kharkiv. Dans la nuit du 11 au 12, elle a lancé 121 drones et un missile Kh-59 contre le territoire ukrainien, avec des impacts signalés sur 15 sites, notamment des installations de production de gaz à Kharkiv et un dépôt pétrolier dans la région de Rivne. Zelensky a dénoncé des attaques contre six installations énergétiques pour la seule journée du lundi 12. Ces bombardements, ajoutés aux déclarations de Lavrov et Peskov, montrent que la Russie n'avait ni confirmé ni appliqué la suspension des attaques énergétiques annoncée par Trump.

Je considère que la clé de cette impasse pourrait se trouver dans les déclarations du ministre russe des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, selon lesquelles Moscou ne permettrait pas une trêve donnant à l'Ukraine l'occasion de se réarmer. Toutefois, la poursuite des attaques russes n'empêchera pas nécessairement l'Ukraine de continuer à recevoir des armes de l'étranger.

Un autre scénario existe. En frappant les installations électriques et d'autres cibles ukrainiennes, la Russie pourrait chercher à ralentir les progrès de l'Ukraine dans une course technologique visant à développer des systèmes de combat toujours plus autonomes, capables de coordonner drones, missiles et autres armes grâce à l'intelligence artificielle. L'Ukraine a déjà démontré une remarquable capacité d'innovation militaire, notamment avec ses drones navals et à longue portée.

La possibilité que l'Ukraine développe la première des systèmes autonomes capables de mener des attaques coordonnées de grande ampleur introduit une nouvelle dimension stratégique. Une telle capacité pourrait modifier l'équilibre militaire et accroître considérablement le coût de la poursuite de la guerre pour la Russie.

À mon avis, les déclarations de Lavrov permettent de formuler une hypothèse : Moscou craint que l'Ukraine ne soit la première à développer une capacité militaire susceptible de changer de manière décisive le cours de la guerre.

Et les guerres du futur.

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PERCHÉ LA RUSSIA TEME CHE L’UCRAINA ARRIVI PER PRIMA?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
13 ottobre 2026

Il 9 ottobre 2026, il presidente Donald Trump ha annunciato di aver raggiunto un accordo con Vladimir Putin per fornire gasolio russo ai mercati statunitense e internazionale, allo scopo di ridurre i prezzi dei carburanti. Secondo Trump, la Russia avrebbe consegnato inizialmente oltre 300.000 tonnellate, altre 500.000 a novembre, un ulteriore milione poco dopo e successivamente altri tre milioni. In totale, oltre 4,8 milioni di tonnellate, equivalenti a circa 36 milioni di barili, sufficienti a coprire nove giorni e mezzo del consumo statunitense di gasolio e altri distillati, se l'intera quantità fosse destinata agli Stati Uniti.

Il giorno seguente, Trump ha criticato il presidente ucraino Volodymyr Zelensky per gli attacchi alle raffinerie russe, gli ha chiesto di fermarli e ha dichiarato che era giunto il momento per l'Ucraina di scegliere un nuovo presidente.

Un giorno dopo, Trump ha annunciato che Russia e Ucraina avevano raggiunto un accordo per sospendere immediatamente gli attacchi contro gli impianti energetici di entrambi i paesi. Tuttavia, nessuna delle due parti aveva confermato un simile impegno.

Zelensky ha dichiarato al giornale digitale statunitense Axios di aver appena saputo del presunto accordo, sebbene l'Ucraina fosse disposta a sospendere i propri attacchi se la Russia avesse fatto altrettanto.

Il giorno dopo l'annuncio, il ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov ha respinto l'idea di concedere all'Ucraina una tregua che le consentisse di riarmarsi. «Non credo che Zelensky si sia guadagnato una pausa. Non credo che ci lasceremo ingannare ancora da garanzie e promesse», ha dichiarato. Anche il portavoce del Cremlino, Dmitrij Peskov, non ha confermato l'accordo, affermando che i contatti proseguivano.

Quello stesso giorno, quando un giornalista ha chiesto a Trump se entrambe le parti avessero accettato l'accordo, il presidente ha risposto: «Perché ho detto io che erano d'accordo».

La sequenza consente di concludere che Trump non aveva annunciato un accordo bilaterale confermato, ma cercava di trasformare una proposta statunitense in un impegno grazie al peso della propria autorità presidenziale. Le dichiarazioni pubbliche dei protagonisti sostengono questa interpretazione.

La condotta dell'Ucraina è stata diversa. Martedì 13, Zelensky ha affermato che nei due giorni precedenti le sue forze avevano sospeso volontariamente gli attacchi contro le raffinerie e altri impianti energetici russi. L'Ucraina aderiva così a una proposta di Trump, non a un accordo bilaterale. Secondo Zelensky, in quel periodo erano state attaccate 19 regioni ucraine.

Dopo l'annuncio di Trump, la Russia ha continuato a bombardare l'Ucraina. Domenica 11 ottobre ha colpito impianti elettrici a Kiev e la centrale termoelettrica CHP-5 di Kharkiv. Nella notte tra l'11 e il 12 ha lanciato 121 droni e un missile Kh-59 contro il territorio ucraino, con impatti segnalati in 15 località, tra cui impianti di produzione di gas a Kharkiv e un deposito petrolifero nella regione di Rivne. Zelensky ha denunciato che soltanto lunedì 12 erano stati attaccati sei impianti energetici. Questi bombardamenti, insieme alle dichiarazioni di Lavrov e Peskov, mostrano che la Russia non aveva né confermato né applicato la sospensione degli attacchi energetici annunciata da Trump.

Ritengo che la chiave di questa situazione di stallo possa trovarsi nelle dichiarazioni del ministro degli Esteri russo Sergej Lavrov, secondo cui Mosca non avrebbe permesso una tregua che offrisse all'Ucraina l'opportunità di riarmarsi. Tuttavia, il proseguimento degli attacchi russi non impedirà necessariamente all'Ucraina di continuare a ricevere armamenti dall'estero.

Esiste un altro scenario. Con i suoi attacchi agli impianti elettrici e ad altri obiettivi ucraini, la Russia potrebbe cercare di rallentare i progressi dell'Ucraina in una corsa tecnologica per sviluppare sistemi di combattimento sempre più autonomi, capaci di coordinare droni, missili e altre armi mediante l'intelligenza artificiale. L'Ucraina ha già dimostrato una notevole capacità di innovazione militare, soprattutto con i suoi droni navali e a lungo raggio.

La possibilità che l'Ucraina sviluppi per prima sistemi autonomi capaci di eseguire attacchi coordinati su vasta scala introduce una nuova dimensione strategica. Una simile capacità potrebbe modificare l'equilibrio militare e aumentare considerevolmente il costo della prosecuzione della guerra per la Russia.

A mio avviso, le dichiarazioni di Lavrov consentono di formulare un'ipotesi: Mosca teme che l'Ucraina arrivi per prima a sviluppare una capacità militare in grado di cambiare decisivamente il corso della guerra.

E le guerre del futuro.

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UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 de octubre de 2026

Ucrania y Rusia participan en una carrera tecnológica que podría decidir el futuro de la guerra. El objetivo es desarrollar primero una capacidad militar revolucionaria: sistemas de armas coordinados mediante inteligencia artificial, capaces de ejecutar ataques de una magnitud y efectividad hasta ahora desconocidas en este conflicto.

Para Ucrania, llegar primero podría significar mucho más que obtener una ventaja militar. Podría proporcionarle una capacidad de represalia suficientemente poderosa para que Rusia deje de atacarla e incluso se vea obligada a retirarse del territorio ucraniano ocupado.

No se trata simplemente de fabricar miles de drones o desarrollar misiles de mayor alcance. Se trata de integrar diferentes sistemas de armas bajo una arquitectura de combate coordinada mediante inteligencia artificial.

Mykhailo Fedorov, uno de los principales impulsores de la transformación tecnológica militar ucraniana, ha identificado la prioridad estratégica: llegar primero y establecer nuevas reglas del enfrentamiento.

UNA TRANSFORMACIÓN QUE NO COMIENZA HOY

Durante esta guerra, Ucrania ha demostrado una extraordinaria capacidad para desarrollar y adaptar nuevas tecnologías militares.

Sus drones navales alteraron las operaciones de la flota rusa en el mar Negro. Sus drones de largo alcance comenzaron a golpear instalaciones situadas a cientos de kilómetros. Paralelamente, la industria ucraniana avanzó en el desarrollo de misiles de crucero y balísticos.

El misil Flamingo llamó la atención internacional por su alcance anunciado y sus ambiciosos planes de producción. Sin embargo, no era un proyecto aislado. Otros programas de misiles avanzaban simultáneamente.

Estos antecedentes revelan que la innovación ucraniana también busca crear capacidades que modifiquen las condiciones futuras de la guerra.

LOS ENJAMBRES INTELIGENTES

Eric Schmidt, antiguo director ejecutivo de Google e involucrado en iniciativas tecnológicas militares relacionadas con Ucrania, ha destacado la importancia revolucionaria de los enjambres de drones coordinados mediante inteligencia artificial.

La diferencia entre lanzar miles de drones y utilizar un verdadero enjambre inteligente es fundamental.

En el primer caso, numerosos aparatos participan simultáneamente en una operación. En el segundo, pueden compartir información, coordinar acciones y adaptarse a situaciones cambiantes sin depender de instrucciones humanas individuales.

Pero el principio tecnológico puede extenderse más allá de los drones.

La inteligencia artificial podría coordinar sistemas de reconocimiento, drones autónomos, misiles de crucero y misiles balísticos, integrándolos dentro de una misma arquitectura de combate.

El resultado potencial sería una transformación profunda de las capacidades ofensivas y defensivas.

LA SUPERVIVENCIA COMO IMPULSO TECNOLÓGICO

Para Ucrania, esta carrera no constituye solamente una competencia por alcanzar superioridad tecnológica. Es una cuestión de supervivencia nacional.

Rusia dispone de mayores recursos demográficos y materiales. Ucrania necesita compensar esas diferencias mediante innovación, organización, producción y nuevas formas de emplear sus armas.

Resultaría difícil imaginar que sus responsables militares, científicos e industriales no hubieran identificado desde hace tiempo las posibilidades de integrar inteligencia artificial y sistemas autónomos.

La cooperación internacional añade otra dimensión. Schmidt y otros especialistas extranjeros participan en iniciativas que aportan conocimientos, recursos y experiencia a los desarrollos ucranianos.

UNA NUEVA FORMA DE DISUASIÓN

Durante la Guerra Fría, la doctrina de destrucción mutua asegurada descansaba en una premisa: ninguna superpotencia podía atacar nuclearmente a la otra sin exponerse a una represalia devastadora.

La inteligencia artificial y los sistemas autónomos podrían abrir una forma diferente de disuasión, basada en armas convencionales.

No serían equivalentes a las armas nucleares por su capacidad destructiva ni por la certeza de la represalia. Pero podrían modificar profundamente el costo de continuar una guerra.

Si Ucrania adquiriera capacidad para responder a los ataques rusos con daños económicos y militares extraordinariamente elevados, Moscú tendría que incorporar ese riesgo a sus decisiones.

El objetivo estratégico ucraniano no tendría que ser conquistar territorio ruso ni destruir al Estado ruso. Bastaría con disponer de una capacidad militar que hiciera demasiado costosa la continuación de la agresión.

QUIÉN LLEGA PRIMERO

La advertencia de Fedorov ilumina el problema central.

Ucrania y Rusia buscan desarrollar sistemas autónomos cada vez más avanzados. Pero quien consiga primero una capacidad decisiva podría disponer de una ventaja estratégica mientras su adversario intenta responder.

Esa ventaja no garantizaría una victoria ni obligaría automáticamente a negociar. Sin embargo, podría alterar el equilibrio militar y las condiciones políticas de la guerra.

Existe una diferencia entre poseer armas capaces de causar daños y disponer de una capacidad de represalia que el adversario considere imposible de neutralizar a un costo aceptable.

La victoria estratégica de Ucrania no tendría necesariamente que medirse por el territorio ruso conquistado, sino por su capacidad para conseguir que Rusia deje de atacarla y abandone el territorio ucraniano ocupado.

La inteligencia artificial podría desempeñar un papel decisivo en ese propósito.

La pregunta fundamental es la misma que ha señalado Fedorov: ¿quién llega primero?

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UKRAINE AND RUSSIA: WHO GETS THERE FIRST?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 12, 2026

Ukraine and Russia are engaged in a technological race that could determine the future of the war. The objective is to be the first to develop a revolutionary military capability: weapons systems coordinated by artificial intelligence, capable of carrying out attacks on a scale and with an effectiveness previously unknown in this conflict.

For Ukraine, getting there first could mean much more than gaining a military advantage. It could provide a retaliatory capability powerful enough to make Russia stop attacking and perhaps even force it to withdraw from occupied Ukrainian territory.

This is not simply about manufacturing thousands of drones or developing longer-range missiles. It is about integrating different weapons systems into a combat architecture coordinated by artificial intelligence.

Mykhailo Fedorov, one of the leading figures behind Ukraine's military technological transformation, has identified the strategic priority: getting there first and establishing new rules of engagement.

A TRANSFORMATION THAT DID NOT BEGIN TODAY

Throughout this war, Ukraine has demonstrated an extraordinary ability to develop and adapt new military technologies.

Its naval drones altered the operations of the Russian fleet in the Black Sea. Its long-range drones began striking facilities hundreds of kilometers away. At the same time, Ukraine's defense industry advanced in developing cruise and ballistic missiles.

The Flamingo missile attracted international attention because of its announced range and ambitious production plans. However, it was not an isolated project. Other missile programs were advancing simultaneously.

These developments reveal that Ukrainian innovation also seeks to create capabilities that will change the future conditions of the war.

INTELLIGENT SWARMS

Eric Schmidt, former chief executive of Google and a participant in military technology initiatives related to Ukraine, has emphasized the revolutionary importance of drone swarms coordinated by artificial intelligence.

The difference between launching thousands of drones and deploying a true intelligent swarm is fundamental.

In the first case, numerous aircraft participate simultaneously in an operation. In the second, they can share information, coordinate actions and adapt to changing situations without depending on individual human instructions.

But this technological principle can extend beyond drones.

Artificial intelligence could coordinate reconnaissance systems, autonomous drones, cruise missiles and ballistic missiles, integrating them into a single combat architecture.

The potential result would be a profound transformation of offensive and defensive capabilities.

SURVIVAL AS A TECHNOLOGICAL DRIVING FORCE

For Ukraine, this race is not merely a competition for technological superiority. It is a matter of national survival.

Russia possesses greater demographic and material resources. Ukraine must compensate for those differences through innovation, organization, production and new ways of employing its weapons.

It is difficult to imagine that Ukraine's military, scientific and industrial leaders have not long recognized the possibilities of integrating artificial intelligence and autonomous systems.

International cooperation adds another dimension. Schmidt and other foreign specialists participate in initiatives that contribute knowledge, resources and experience to Ukrainian developments.

A NEW FORM OF DETERRENCE

During the Cold War, the doctrine of mutually assured destruction rested on one premise: neither superpower could launch a nuclear attack against the other without exposing itself to devastating retaliation.

Artificial intelligence and autonomous systems could open the way to a different form of deterrence, based on conventional weapons.

They would not be equivalent to nuclear weapons in destructive power or certainty of retaliation. But they could profoundly change the cost of continuing a war.

If Ukraine acquired the ability to respond to Russian attacks by inflicting extraordinarily high economic and military damage, Moscow would have to incorporate that risk into its decisions.

Ukraine's strategic objective would not have to be conquering Russian territory or destroying the Russian state. It would be enough to possess a military capability that made continuing the aggression excessively costly.

WHO GETS THERE FIRST

Fedorov's warning illuminates the central problem.

Ukraine and Russia are seeking to develop increasingly advanced autonomous systems. But whoever first achieves a decisive capability could gain a strategic advantage while the adversary struggles to respond.

That advantage would not guarantee victory or automatically compel negotiations. Nevertheless, it could alter the military balance and the political conditions of the war.

There is a difference between possessing weapons capable of causing damage and having a retaliatory capability that an adversary considers impossible to neutralize at an acceptable cost.

Ukraine's strategic victory would not necessarily be measured by Russian territory conquered, but by its ability to make Russia stop attacking and withdraw from occupied Ukrainian territory.

Artificial intelligence could play a decisive role in achieving that objective.

The fundamental question is the same one Fedorov has raised: who gets there first?

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UKRAINE ET RUSSIE : QUI ARRIVERA LE PREMIER ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 octobre 2026

L'Ukraine et la Russie participent à une course technologique qui pourrait décider de l'avenir de la guerre. L'objectif est de développer en premier une capacité militaire révolutionnaire : des systèmes d'armes coordonnés par l'intelligence artificielle, capables de mener des attaques d'une ampleur et d'une efficacité jusqu'ici inconnues dans ce conflit.

Pour l'Ukraine, arriver la première pourrait signifier bien davantage que l'obtention d'un avantage militaire. Cela pourrait lui donner une capacité de riposte suffisamment puissante pour amener la Russie à cesser ses attaques et même à se retirer des territoires ukrainiens occupés.

Il ne s'agit pas simplement de fabriquer des milliers de drones ou de développer des missiles de plus longue portée. Il s'agit d'intégrer différents systèmes d'armes dans une architecture de combat coordonnée par l'intelligence artificielle.

Mykhailo Fedorov, l'un des principaux artisans de la transformation technologique militaire ukrainienne, a identifié la priorité stratégique : arriver le premier et établir de nouvelles règles de confrontation.

UNE TRANSFORMATION QUI NE DATE PAS D'AUJOURD'HUI

Au cours de cette guerre, l'Ukraine a démontré une capacité extraordinaire à développer et à adapter de nouvelles technologies militaires.

Ses drones navals ont bouleversé les opérations de la flotte russe en mer Noire. Ses drones à longue portée ont commencé à frapper des installations situées à des centaines de kilomètres. Parallèlement, l'industrie ukrainienne a progressé dans le développement de missiles de croisière et balistiques.

Le missile Flamingo a attiré l'attention internationale en raison de sa portée annoncée et de ses ambitieux projets de production. Cependant, il ne s'agissait pas d'un projet isolé. D'autres programmes de missiles progressaient simultanément.

Ces précédents révèlent que l'innovation ukrainienne cherche également à créer des capacités susceptibles de modifier les conditions futures de la guerre.

LES ESSAIMS INTELLIGENTS

Eric Schmidt, ancien directeur général de Google et participant à des initiatives de technologie militaire liées à l'Ukraine, a souligné l'importance révolutionnaire des essaims de drones coordonnés par l'intelligence artificielle.

La différence entre lancer des milliers de drones et utiliser un véritable essaim intelligent est fondamentale.

Dans le premier cas, de nombreux appareils participent simultanément à une opération. Dans le second, ils peuvent partager des informations, coordonner leurs actions et s'adapter aux situations changeantes sans dépendre d'instructions humaines individuelles.

Mais ce principe technologique peut s'étendre au-delà des drones.

L'intelligence artificielle pourrait coordonner des systèmes de reconnaissance, des drones autonomes, des missiles de croisière et des missiles balistiques, en les intégrant dans une même architecture de combat.

Le résultat potentiel serait une transformation profonde des capacités offensives et défensives.

LA SURVIE COMME MOTEUR TECHNOLOGIQUE

Pour l'Ukraine, cette course n'est pas seulement une compétition pour atteindre la supériorité technologique. C'est une question de survie nationale.

La Russie dispose de ressources démographiques et matérielles plus importantes. L'Ukraine doit compenser ces différences par l'innovation, l'organisation, la production et de nouvelles façons d'employer ses armes.

Il serait difficile d'imaginer que ses responsables militaires, scientifiques et industriels n'aient pas identifié depuis longtemps les possibilités d'intégrer l'intelligence artificielle et les systèmes autonomes.

La coopération internationale ajoute une autre dimension. Schmidt et d'autres spécialistes étrangers participent à des initiatives qui apportent connaissances, ressources et expérience aux développements ukrainiens.

UNE NOUVELLE FORME DE DISSUASION

Pendant la guerre froide, la doctrine de destruction mutuelle assurée reposait sur un principe : aucune superpuissance ne pouvait attaquer l'autre avec des armes nucléaires sans s'exposer à des représailles dévastatrices.

L'intelligence artificielle et les systèmes autonomes pourraient ouvrir la voie à une forme différente de dissuasion, fondée sur les armes conventionnelles.

Ils ne seraient pas équivalents aux armes nucléaires par leur puissance destructrice ni par la certitude des représailles. Mais ils pourraient modifier profondément le coût de la poursuite d'une guerre.

Si l'Ukraine acquérait la capacité de répondre aux attaques russes en infligeant des dommages économiques et militaires extraordinairement élevés, Moscou devrait intégrer ce risque dans ses décisions.

L'objectif stratégique ukrainien ne devrait pas nécessairement être de conquérir le territoire russe ni de détruire l'État russe. Il suffirait de disposer d'une capacité militaire rendant la poursuite de l'agression trop coûteuse.

QUI ARRIVERA LE PREMIER

L'avertissement de Fedorov éclaire le problème central.

L'Ukraine et la Russie cherchent à développer des systèmes autonomes toujours plus avancés. Mais celui qui obtiendra le premier une capacité décisive pourrait bénéficier d'un avantage stratégique pendant que son adversaire tente de réagir.

Cet avantage ne garantirait pas la victoire et n'imposerait pas automatiquement des négociations. Cependant, il pourrait modifier l'équilibre militaire et les conditions politiques de la guerre.

Il existe une différence entre posséder des armes capables de causer des dommages et disposer d'une capacité de riposte que l'adversaire juge impossible à neutraliser à un coût acceptable.

La victoire stratégique de l'Ukraine ne devrait pas nécessairement se mesurer au territoire russe conquis, mais à sa capacité d'amener la Russie à cesser ses attaques et à abandonner les territoires ukrainiens occupés.

L'intelligence artificielle pourrait jouer un rôle décisif dans la réalisation de cet objectif.

La question fondamentale est celle que Fedorov a soulevée : qui arrivera le premier ?

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UCRAINA E RUSSIA: CHI ARRIVERÀ PER PRIMO?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 ottobre 2026

Ucraina e Russia partecipano a una corsa tecnologica che potrebbe decidere il futuro della guerra. L'obiettivo è sviluppare per primi una capacità militare rivoluzionaria: sistemi d'arma coordinati mediante intelligenza artificiale, capaci di eseguire attacchi di una portata e di un'efficacia finora sconosciute in questo conflitto.

Per l'Ucraina, arrivare per prima potrebbe significare molto più che ottenere un vantaggio militare. Potrebbe fornirle una capacità di rappresaglia sufficientemente potente da indurre la Russia a cessare gli attacchi e persino a ritirarsi dai territori ucraini occupati.

Non si tratta semplicemente di fabbricare migliaia di droni o sviluppare missili a maggiore gittata. Si tratta di integrare diversi sistemi d'arma in un'architettura di combattimento coordinata mediante intelligenza artificiale.

Mykhailo Fedorov, uno dei principali promotori della trasformazione tecnologica militare ucraina, ha identificato la priorità strategica: arrivare per primi e stabilire nuove regole dello scontro.

UNA TRASFORMAZIONE CHE NON COMINCIA OGGI

Durante questa guerra, l'Ucraina ha dimostrato una straordinaria capacità di sviluppare e adattare nuove tecnologie militari.

I suoi droni navali hanno modificato le operazioni della flotta russa nel Mar Nero. I suoi droni a lungo raggio hanno cominciato a colpire installazioni situate a centinaia di chilometri. Parallelamente, l'industria ucraina ha compiuto progressi nello sviluppo di missili da crociera e balistici.

Il missile Flamingo ha attirato l'attenzione internazionale per la gittata annunciata e gli ambiziosi piani di produzione. Tuttavia, non era un progetto isolato. Altri programmi missilistici avanzavano contemporaneamente.

Questi precedenti rivelano che l'innovazione ucraina cerca anche di creare capacità in grado di modificare le condizioni future della guerra.

GLI SCIAMI INTELLIGENTI

Eric Schmidt, ex amministratore delegato di Google e coinvolto in iniziative tecnologiche militari legate all'Ucraina, ha sottolineato l'importanza rivoluzionaria degli sciami di droni coordinati mediante intelligenza artificiale.

La differenza tra lanciare migliaia di droni e utilizzare un vero sciame intelligente è fondamentale.

Nel primo caso, numerosi velivoli partecipano simultaneamente a un'operazione. Nel secondo, possono condividere informazioni, coordinare azioni e adattarsi a situazioni mutevoli senza dipendere da istruzioni umane individuali.

Ma questo principio tecnologico può estendersi oltre i droni.

L'intelligenza artificiale potrebbe coordinare sistemi di ricognizione, droni autonomi, missili da crociera e missili balistici, integrandoli in un'unica architettura di combattimento.

Il risultato potenziale sarebbe una profonda trasformazione delle capacità offensive e difensive.

LA SOPRAVVIVENZA COME MOTORE TECNOLOGICO

Per l'Ucraina, questa corsa non costituisce soltanto una competizione per raggiungere la superiorità tecnologica. È una questione di sopravvivenza nazionale.

La Russia dispone di maggiori risorse demografiche e materiali. L'Ucraina deve compensare queste differenze attraverso innovazione, organizzazione, produzione e nuovi modi di impiegare le proprie armi.

Sarebbe difficile immaginare che i suoi responsabili militari, scientifici e industriali non abbiano individuato da tempo le possibilità di integrare intelligenza artificiale e sistemi autonomi.

La cooperazione internazionale aggiunge un'altra dimensione. Schmidt e altri specialisti stranieri partecipano a iniziative che apportano conoscenze, risorse ed esperienza agli sviluppi ucraini.

UNA NUOVA FORMA DI DETERRENZA

Durante la Guerra Fredda, la dottrina della distruzione reciproca assicurata si basava su una premessa: nessuna superpotenza poteva attaccare nuclearmente l'altra senza esporsi a una rappresaglia devastante.

L'intelligenza artificiale e i sistemi autonomi potrebbero aprire una forma diversa di deterrenza, basata su armi convenzionali.

Non sarebbero equivalenti alle armi nucleari per capacità distruttiva né per certezza della rappresaglia. Ma potrebbero modificare profondamente il costo della continuazione di una guerra.

Se l'Ucraina acquisisse la capacità di rispondere agli attacchi russi infliggendo danni economici e militari straordinariamente elevati, Mosca dovrebbe incorporare questo rischio nelle proprie decisioni.

L'obiettivo strategico ucraino non dovrebbe essere necessariamente conquistare territorio russo né distruggere lo Stato russo. Basterebbe disporre di una capacità militare che rendesse troppo costosa la continuazione dell'aggressione.

CHI ARRIVERÀ PER PRIMO

L'avvertimento di Fedorov illumina il problema centrale.

Ucraina e Russia cercano di sviluppare sistemi autonomi sempre più avanzati. Ma chi riuscirà per primo a ottenere una capacità decisiva potrebbe disporre di un vantaggio strategico mentre l'avversario tenta di reagire.

Questo vantaggio non garantirebbe la vittoria né obbligherebbe automaticamente a negoziare. Tuttavia, potrebbe alterare l'equilibrio militare e le condizioni politiche della guerra.

Esiste una differenza tra possedere armi capaci di causare danni e disporre di una capacità di rappresaglia che l'avversario consideri impossibile da neutralizzare a un costo accettabile.

La vittoria strategica dell'Ucraina non dovrebbe necessariamente essere misurata dal territorio russo conquistato, ma dalla sua capacità di indurre la Russia a cessare gli attacchi e ad abbandonare il territorio ucraino occupato.

L'intelligenza artificiale potrebbe svolgere un ruolo decisivo nel raggiungimento di questo obiettivo.

La domanda fondamentale è la stessa posta da Fedorov: chi arriverà per primo?

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