BREVE HISTORIA DE UNO DE LOS CINCO GENERALES QUE MURIÓ

 



Uno de los cinco generales que han muerto desde el 11 de julio era de Yara.  Por alguna razón que no puedo explicar “me sonaba” y escribí a un amigo de niñez.  Su respuesta me llevó a aquellos tiempos en que el parque del pueblo era el centro de nuestro mundo que todavía sigue vivo en mis recuerdos. 

Esto fue lo que inmediatamente me contestó.

Manuel E. Lastres Pacheco, más conocido en Yara como Manolito Lastre (La guagüita).

Huber quizás tú lo recuerdes, siempre estaba en el parque de Yara y en la bodega de la esquina, andaba con Roger Escalona con Pio y Mamel.   

Él estaba retirado del ejército pues era alcohólico y enfermo. Se casó con Dignora Sánchez, la hija de Carlín, tuvieron tres hijos, el mayor murió alcohólico antes que él.  Dignora murió inválida y la hija vive en Estados Unidos.  El otro está en La Habana.  

Aunque no lo dijeron murió de Covid y lo cremaron. Una triste historia, había dejado la esposa y se destruyó la familia.

Un abrazo

 

Huber Matos Araluce

San Jose, Costa Rica

Julio 28 de 2021

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EL EXORCISMO CUBANO, EL DIABLO TAMBIÉN TIENE MIEDO

 


La represión desatada contra la población cubana el pasado 11 de julio fue un acto desesperado de la dictadura que se convenció que si no paraba el movimiento popular en la calles el régimen sería derrocado.  Para evitarlo cortaron el internet, declararon la guerra civil a la población, dieron la orden de linchar a quienes se encontraran manifestando y de buscar y arrestar a quienes hubieran participado.  Ese acto desesperado tendría consecuencias dentro y fuera de Cuba, que no previeron. En ellos dominó el pánico y el pueblo se dio cuenta que el diablo también tiene miedo.

 

Con igual torpeza manejaron las medidas que habían tomado previamente para evitar las protestas populares.  Sabían que el pueblo estaba descontento y creyeron que lo que había que hacer era meterle miedo, pensando que el temor paralizaría a la población como siempre había sucedido.  Con la excusa del covid empezaron a paralizar el movimiento de los cubanos entre provincias y pueblos.  Dieron órdenes de multar abusivamente a cualquiera por cualquier razón, o aunque no la hubiera. Confiscaron los alimentos que los campesinos trataban de vender, los intermediarios distribuir y los cuenta propistas vender al detalle.

 

Querían que el pueblo supiera que para no morir de hambre dependerían del estado omnipotente. No les importó la transmisión del covid por las largas filas que hacia la población por horas, el objetivo era doblegar a los cubanos.  La vigilancia y los abusos aumentaron.  Pensaron que el miedo se impondría al enfado, se equivocaron, todas esas medidas aumentaron el disgusto hasta que la olla explotó.

 

Y cuando explotó no sabían que hacer, en el bunker el abuelo Raúl y sus cómplices vieron que el fin se acercaba y la solución fue la del “Maleconazo”, a dar golpes y a arrestar, que al pueblo lo tenían condicionado.  Se equivocaron, este pueblo no era el de aquel tiempo, ni las razones de las protestas eran las mismas, ni tan intensas ni tan profundas.  En Cuba una parte de la población sentía que estaba llegando el fin del mundo.  Por semanas las delegaciones del CID lo advertían: “aquí va a pasar algo, la gente va a tomar las calles”.   No era el hambre ni el desastre sanitario solamente, era el aumento del abuso y los castigos.  El robo de los dólares a quien los recibía del exterior, el aumento de los precios.  

 

Perdieron por partida doble, se echaron al mundo en contra y hasta los gobernantes aliados de ayer y la prensa internacional cómplice de siempre, han tenido que expresar su descontento por la violencia contra un pueblo desarmado.  No importa que muchos todavía aprovechen la oportunidad para lavarse las manos y culpar las medidas de Estados Unidos.  Hasta estos Poncio Pilatos han tenido que denunciar los abusos.   La pérdida de imagen del castrismo en el mundo es inconmensurable. No se puede medir y no se podrá recuperar.

 

Pero la que ha sucedido a la población es lo más importante.  En Cuba ha habido un exorcismo. Los cubanos se sacaron el diablo del cuerpo. No es solo el miedo el que perdió sino mucho más. Los cubanos vieron que el diablo no era tan diablo, que también se asustaba y eso les ha gustado.  Los cubanos del exilio también se sometieron a un exorcismo.  Se dieron cuenta que toda la habladuría de que los cubanos de Cuba no servían, que eran cobardes, chusma y oportunistas se fue abajo.  Los cubanos del exilio que decían que había que olvidarse de Cuba, que ya estaba perdida se dieron cuenta que estaban equivocados.

 

Así que en resumen, ésta ha sido una batalla ganada, muy bien ganada y muy importante. Ha sido una batalla ganada por el pueblo, por todos los que durante años predicaron que Cuba no estaba perdida, por todos aquellos que se sacrificaron durante más de seis décadas, por los que perdieron su vida y por lo que contra viento y marea, derrotismo y acomodo, han seguido luchando.  Los famosos plantados de prisión, los que nunca claudicaron ni adentro ni en el exilio, nuestros héroes olvidados pueden hoy caminar con más orgullo que nunca. Su sacrificio no fue en vano y por generaciones se aplaudirá.

 

Huber Matos Araluce

San José, Costa Rica, julio 2021

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QUEREMOS UNA IGLESIA CATÓLICA COMO LAS DE NICARAGUA Y VENEZUELA


La Iglesia Católica en Cuba se enfrentó al castrismo cuando éste abandonó su plataforma democrática (El Manifiesto del 26 de Julio) y dio inicio a una etapa de represión en su marcha forzada hacia  una dictadura comunista.  En septiembre de 1961, 136 sacerdotes fueron expulsados de Cuba, otros terminaron en prisión. La juventud católica se opuso activamente y muchos jóvenes murieron fusilados gritando ¡Viva Cuba libre! ¡Viva Cristo Rey!  Después de aquellos tiempos heroicos de un cristianismo comprometido con el respeto a los derechos humanos y la libertad, la jerarquía de la Iglesia llegó a un acomodo con el régimen en que las palabras “oposición y cambio” se consideraban anatema.  Los tiempos parecen haber cambiado y muy recientemente la Iglesia tomó otro cauce.

 

Hace diez meses, en octubre de 2020, el laico cubano, Leonardo Benito Parma, hizo pública una carta dirigida a los obispos católicos de Cuba en que les recomendaba que:

 

“Es el tiempo de abandonar las negociaciones privadas con el gobierno y salir a dar la cara públicamente en respaldo de los que sí han tenido el valor de condenar la miseria humana con que vivimos en Cuba.  Una carta de nuestros obispos cada diez años no respalda a un pueblo que necesita apoyo y acompañamiento ahora más que nunca”… “Para los muchos de los laicos cubanos hoy es una Iglesia de silencios, que le teme a la palabra oposición y cambio”…”El pueblo cubano en medio de la crisis política y económica que atraviesa está buscando apoyo y respaldo también en la Iglesia y hasta el día de hoy solo se ha escuchado un silencio fundado en el temor de retroceder lo que hemos “avanzado”.

 

No obstante el empuje laico y la creciente desesperación de la población en junio de 2021, hace un mes, la Iglesia Católica cubana ordenó al padre Fernando Gálvez no hacer apariciones públicas ni escribir sobre la realidad cubana y además le prohibió hacer cualquier alusión política en sus misas.  Gálvez tiene 32 años y es el sacerdote de la Iglesia de San José de Lugareño, en el municipio Minas, provincia Camagüey.  En pasado 6 de abril, tres meses antes de las protestas del 11 de julio, el padre Alberto Reyes, párroco de Esmeralda en Camagüey escribió: “Hago saber que a partir de este mes las “Crónicas del Noroeste ya no podrán ser publicadas”.  Las crónicas de Reyes son denuncias públicas y frontales de la realidad cubana y de los abusos de la tiranía, escritas con una sinceridad y una fuerza literaria excepcional.   

 

 https://youtu.be/yMClNH-VY9w

 

La página Cuba, Democracia y Vida informó que: “El padre Jorge Luis Pérez circuló en octubre una encendida homilía en la cual se habla de libertad religiosa y donde Pérez llama “tirano” a quien no dimite por el bien de su pueblo.  La misma página indica que Jason I. Roblete, presidente de la organización Alianza por la Libertad Global, declaró que esas censuras obedecieron a amenazas recibidas por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba firmadas por Caridad Diego Bello, quien dirige la Oficina de Asuntos Religiosos, fundada en 1985 y adscrita al Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Roblete  solicitó al gobierno de los Estados Unidos que emitiera sanciones contra esa entidad del gobierno encargada de someter políticamente a todas las iglesias en Cuba.

 

El cambio en la política de la Iglesia Católica representa un peligro a un régimen visiblemente asustado ante una población que ha tenido la osadía de lanzarse a las calles coreando “Sí se puede…no tenemos miedo”. “Patria y vida”.  “Libertad…libertad”.  Porque, aunque seis décadas de totalitarismo por parte del estado y de silencio por parte de la Iglesia han decimado las filas de los católicos en Cuba, su actual rebeldía contra el régimen representa un importante apoyo político, moral y espiritual para la población, como señaló en su momento el laico Leonardo Benito Parma. Hecho también probado por la inmensa popularidad que alcanzó en muy poco tiempo el padre Alberto Reyes con sus Crónicas del Noroeste y el padre Fernando Gálvez con sus valientes prédicas. Además, los mil trecientos millones de católicos del mundo cuentan.

 

Es probable que la tiranía ante el peligro de la presión internacional y sus posibles consecuencias y con el fin de evitar otra explosión popular quiera acercase a la Iglesia para utilizarla como una negociadora amable que le permita hacer algunas concesiones y promesas que no cumpliría, con el fin de mantenerse en el poder.  Esperamos que el patriotismo y la lección aprendida por la Iglesia Católica no la lleven a tal circunstancia.  Los cubanos queremos una Iglesia Católica como las valientes y patriótica iglesias de Nicaragua y Venezuela.

Con esta esperanza, los dejo con el mensaje de Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, el 19 de julio.

Huber Matos Araluce

San José, Costa Rica, julio 23 de 2021

 

Petición por el pueblo de Cuba, santuario de la Virgen de la Caridad

 

Padre de la Caridad, Madre y Patrona de Cuba, Madre de todos los cubanos, hoy venimos a implorarte Padre por nuestra Patria. En estos días ha habido manifestaciones de decenas de miles de personas, principalmente jóvenes, pero sobre todo ha habido un reclamo de que queremos cambios, de que todos tienen derecho a expresarse. Desean una vida mejor para todos, tener esperanza, que siempre se respete a cada persona su dignidad y en sus derechos. Que seamos hermanos, que no haya violencia, que haya cambios porque son necesarios y que toda persona sea respetada.

 

Para que nadie sienta que tiene más derechos que los otros o que tiene la verdad en sus manos. Cuando unos se quieren poner por encima de otros, cuando no están atendiendo las opiniones de los demás, porque Cuba no es de un grupo, Cuba es de todos. Y si vamos a defender algo será el derecho de aquel que siendo pobre y no tiene poder, sin embargo ese tiene derecho a hablar y a decirte las cosas.

 

Lamentamos Madre que estos anhelos de estos miles de jóvenes se hayan visto truncados de manera violenta, reprimiendo pero también intimidando a todos aquellos que iban queriendo expresar una voluntad. Te pedimos por todos los jóvenes que estaban allí, su familias, que cada cubano sobretodo cada joven, porque en la Cuba del futuro ese joven tenga la esperanza de construir su propio futuro y el futuro de los demás, a formar una familia, a no tener que marcharse del país para encontrar un futuro mejor.

 

Te pedimos por los jóvenes que están presos ahora y te pedimos que haya misericordia. Te pedimos Madre también para que a nadie se le ocurra invitar a la violencia, para que a nadie se le ocurra proclamar la diferencia irreconciliable. A mayor autoridad mayor responsabilidad, los padres con los hijos, los gobernantes con los súbditos.

 

Nos duele cuando adolescentes, jovencitos casi niños uno los ha visto enfrentándose con otros jóvenes. Te pedimos para que hayan cambios, cambios necesarios, los cambios que muchos esperamos, los cambios que dan esperanza, los cambios que los obispos hemos hablado, como le dije en todas nuestras últimas cartas.

 

Padre, que nadie levante la mano contra el hermano, que nadie se desaliente. Los que estaban ahí tenían esperanza, los que estaban ahí tenían miedo de qué iba a pasar y miedo tenían también los jovencitos que estaban también militarizados.

 

Hay que dar esperanzas, vamos a pedir con Juan Pablo Segundo que Cuba se abra al mundo y Cuba al mundo, que nadie quiera aplastarnos a nosotros pero ante todo Madre que los cubanos sepamos respetarnos los unos a los otros, porque si nosotros nos respetamos entre sí el mundo nos va a respetar.

 

Quiero pedir por los padres, los padres quieren lo mejor para sus hijos, los padres quieren darle a sus hijos la educación según sus criterios y creencias, no quisieran que nadie más educara a sus hijos sino de la manera que ellos creen que debe ser. No más ideologías, la ideología que vale es la persona humana, esa persona hay que respetarla porque es imagen de Dios.

 

Madre todo esto te lo ofrecemos como te dije al principio, porque lo tengo en el corazón. La verdad puede padecer, pero la verdad nunca muere. Ayúdanos a tener la seguridad porque lo sabemos que tu Hijo siempre nos acompaña y que Tú quieres lo mejor para todos y para todos los cubanos.

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