La herencia de Vladimir Padrino López



En Venezuela la supremacía entregada al Ministro de Defensa, sobre todos los demás ministros y el vicepresidente, es una acción desesperada del poder,  es un segundo golpe de estado.  El primero fue en diciembre de 2015, cuando ante el triunfo mayoritario de la oposición a la Asamblea Nacional, el gobierno en forma arbitraria tomó el control total del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para estar en capacidad de anular las futuras decisiones de la Asamblea.  En ese entonces el Ministro de Defensa Vladimir Padrino López se opuso al uso del ejército para evitar la victoria de la oposición, pero permitió la jugada en la que el TSJ dejaba a la Asamblea a merced de Nicolás Maduro y sus aliados.  

En aquel entonces, según informó el periodista Antonio María Delgado de El Nuevo Herald: “el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, se rehusó a colaborar con las intenciones de Maduro y del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, de desconocer la masiva victoria de la oposición, lo que hubiera gestado un peligroso escenario de violencia… La posibilidad de modificar el resultado fue discutida a inicios de la semana pasada en una reunión sostenida en el Fuerte Tiuna, la principal sede militar de Caracas, en la que participó la máxima cúpula del régimen, el alto mando militar, los organismos de inteligencia y al menos un representante del gobierno cubano…”.  Sin duda, el jefe militar tuvo en el 2015 el respaldo de la oficialidad y de los soldados demostrando un poder de veto decisivo que evitó el uso de la fuerza pero no impidió un golpe de estado que ha sido funesto para el país.

Ahora, ante una circunstancia de mucha mayor gravedad y en buena parte resultado de ese primer golpe de estado, los super poderes dados al Ministro de Defensa demuestran que Maduro y sus aliados cercanos están en crisis terminal. Maduro, lejos de enderezar los entuertos que heredó de Chávez los complicó con los propios, poniendo en peligro los privilegios de los jerarcas, la seguridad de los narco chavistas y las fortunas acumuladas durante 17 años de corrupción. Ahora creen que Padrino López es su tabla de salvación. En otras palabras, es la figura y la posición del Ministro de Defensa las que están en juego.  El chavismo ha aceptado sus términos o ha recurrido a él con la esperanza de mantenerse en el poder, pero son remotas las posibilidades de que un hombre y un ejército puedan enderezar un desastre tan complejo y profundo como en el que se encuentra Venezuela.  El poder embriaga y Padrino López puede creer lo contrario, o puede esperar que el país se hunda más en el caos para tomar las riendas y descartar a sus aliados actuales.

Por Huber Matos Araluce 

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Venezuela será la Siria de América



Maduro lanzó el Ejército a las calles dejando claro que no está dispuesto a entregar el poder

Por Jaime Gutiérrez Góngora

Al referirse a la actual crisis en Venezuela, muchos politólogos y analistas alertan sobre una próxima “implosión” o “radicalización” de la situación en ese país. Prefieren no afrontar la realidad. Venezuela ya es un país fracasado. Fue liquidado por el socialismo del siglo XXI y el petróleo –las dos cosas– de la misma forma como la dictadura del proletariado y el petróleo liquidaron a la Unión Soviética.

La mediación internacional es un noble pero ya inútil intento de evitar un cruento desenlace de lo que es el inicio de una guerra civil. La esperanza de que el gran triunfo de la oposición contra Maduro en las pasadas elecciones parlamentarias podría milagrosamente lograr que él y su pacotilla abandonaran el control del Ejecutivo por medio de un referendo revocatorio, probó ser una vana ilusión.
Don Nicolás respondió radicalizando el proceso con el uso de la fuerza. Embaucó al Ejército y lo lanzó a las calles a cometer un acto totalitario, destapando así –por fin– la mentira de que en Venezuela existe un régimen democrático.

Mostró sus cartas a su pueblo y ante el mundo. Evitar un conflicto armado solo depende ahora de que el pueblo venezolano dócilmente acepte la largamente temida dictadura. Pero es improbable que este sea el resultado.

Desesperación. Venezuela ya está cerca de una hambruna. La clase media se ha proletarizado. Turbas detienen y asaltan camiones de basura porque tienen hambre (CNN 26/5/16). El sistema de salud se derrumbó. Los pacientes hospitalizados son humillados, vestidos con harapos y con colchones en el suelo.

Los familiares se ven obligados a salir a la calle a comprar jeringas, agujas, jabón y las más indispensables medicinas. Su pueblo vive humillado y los pueblos no toleran mansamente la humillación. Al hambre y a la carencia de acceso a la atención médica se le ha agregado, ahora, la represión del gobierno.

Lo que hace probable una guerra civil en Venezuela es que su Ejército no está unido como para pensar que un típico “golpe de Estado” pudiera resolver el problema a corto plazo.

Hay en Venezuela dos fuerzas armadas: una de estas es el grupo poderoso pero minoritario conocido como los narcogenerales. El otro ejército consiste en un grupo mayoritario de oficiales de bajo rango. Estos resienten el control que ejerce el chavismo sobre las fuerzas armadas. Resienten también el favoritismo hacia los oficiales prochavistas y, sobre todo, el control de las fuerzas armadas por los cubanos. A este otro ejército solo le falta un líder para sublevarse.

Chávez creó pandillas paramilitares de apoyo para su gobierno y las armó hasta los dientes con armas pesadas. La Colectiva Alexis Vive, uno de estos grupos, prospera y crece en los tugurios de las laderas en el occidente de Caracas.
Chávez armó, también, lo que llamó una “reserva civil”. Además, repartió armas pesadas a quienes llamó “partisanos” (personas sin entrenamiento militar) para aplastar posibles sublevaciones dentro del Ejército. Uno de estos grupos es el Frente Francisco de Miranda, que cuenta con una gran capacidad bélica.

Violencia galopante. Venezuela es ya uno de los países más violentos del mundo. En Irak, un país con la misma población que Venezuela, hubo 4.644 muertes de civiles por asesinatos en el 2009 mientras que en Venezuela el número de asesinatos llegó a más de 16.000 en el mismo año.
Tienen armas los dos ejércitos, las pandillas paramilitares, la “reserva civil”, los “partisanos” y los narcotraficantes. Todos con un poderoso interés en preservar su jugoso statu quo. Solo los patriotas y los exiliados –un grupo multitudinario– están desarmados.

Con un pueblo hambriento, humillado, carente de medicinas y servicios médicos y ahora con el gobierno reprimiendo con violencia protestas pacíficas, todo lo que falta es la chispa que desate la guerra civil que siempre se hace crónica.

Colombia, su vecino, es un ejemplo del peligro que representa para un país la cronicidad de un conflicto armado.

Es también inevitable que después de desatada la violencia, Venezuela se vea involucrada en un conflicto regional. Chávez hizo un sonado viaje a Rusia y China para comprar grandes cantidades de armamento. Esto obligó a sus principales vecinos, Brasil y Colombia, a lanzarse a una carrera armamentista.

Brasil adquirió armas de Francia por $15.000 millones. El ministro de defensa brasileño, Nelson Jobim, calificó esa extraordinaria compra como de “importancia vital” para la seguridad de su país, siendo Venezuela su único peligro. Y en abril del 2010, Brasil firmó un acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos a solo cinco meses de que Colombia suscribiera otro igual con Washington.

La chispa. De la misma forma se inició la guerra civil en Siria. Paso a paso. El 15 de marzo del 2011 se iniciaron protestas pacíficas en Siria que exigían la caída del régimen represivo de Bashar al Asad. Para el Viernes Santo la oposición logró una movilización de su pueblo sin precedentes. Las fuerzas de seguridad de Asad abrieron fuego para dispersar a la multitud. Fue la jornada más sangrienta de la historia de ese país. Fue la chispa que desató la guerra.

En el próximo paso hacia la debacle, soldados sunitas se revelaron contra sus superiores alawitas. Los chiitas libaneses se lanzaron a defender el régimen. Luego Irán hizo lo mismo y finalmente Rusia se lanzó a apoyar a Asad. Al Qaeda y el Frente al Nusra por su parte atacaron a Bashar. De estos grupos salió el Estado Islámico, que hoy día amenaza a Asad, a Oriente Medio y a la civilización occidental.
Una progresiva radicalización del conflicto en Siria terminó en una hecatombe. La de Siria ya es una guerra regional en la cual están involucrados Líbano, Irak, Irán, Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos.

Para el 2014, uno de cada 20 sirios había sido asesinado o herido durante la guerra; uno de cada cinco era refugiado, y la esperanza de vida en Siria ha bajado 20 años desde que comenzó el conflicto.

En Venezuela, ya Maduro lanzó su Ejército a las calles dejando claro que está dispuesto a usar la fuerza para cumplir con la promesa de Chávez de entregar cualquier cosa menos el poder.

El Dr. Jaime Gutiérrez Góngora es un medico costarricense. Articulo publicado en La Nación, Costa Rica
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Los Castro y el camino de las balas en Venezuela



En el campo de batalla de Venezuela hay dos caminos: el de los votos o el de las balas.  La oposición prefiere el de los votos porque con certeza ganará el referendo y habría menos riesgo de un golpe de estado. Los castro chavistas lo saben y por eso escogen el de las balas en lugar de perder el poder mansamente. Ellos están organizados, entrenados y apertrechados para la violencia contra el pueblo. Han decidido jugarse el poder masacrando a la juventud en las calles. Prefieren hasta un golpe militar que quedarse sin legitimidad por la vía de las urnas.  



Para tomar el camino del revocatorio hacen falta dos voluntades, la de la oposición y la del gobierno pero,  para tomar el camino de la balas solo hace falta una, la del eje castro chavista.  Además, los Castro pueden estar calculando que al apoyar el camino de la violencia se pueden negociar concesiones con el ejército venezolano, con el  gobierno de Obama y con otros gobiernos.

No es fácil evaluar las opciones en Venezuela sin entender que el destino del castrismo en Cuba está íntimamente ligado al de Maduro y los procastristas venezolanos.  Si Nicolás Maduro pierde la presidencia en un referendo, Fidel y Raúl Castro se enfrentarían a una grave situación en Cuba.

El régimen en la Isla se quedaría sin más de 8.500 millones de dólares de subvención venezolana, las consecuencias serían desastrosas. Ni con el turismo estadounidense ni con el levantamiento del embargo podrían sustituirse esos ingresos. Además, el impacto político en Cuba de un cambio pacífico en Venezuela podría ser el epitafio de un régimen que sobrevive saqueando a Venezuela. 

Maduro y los Castro creen que tienen una posibilidad de imponerse por la vía de la represión. Con un golpe rápido y radical pueden eliminar la dirigencia de la oposición como hicieron con Leopoldo López, o aun peor.  Ni les importan ni les preocupan los muertos porque la lección de Venezuela le serviría de advertencia al pueblo cubano para que sepa que las calles de Cuba se anegarán de sangre si algún día intenta enfrentar al régimen.

Las Fuerzas Armadas venezolanas son una incógnita, pueden obligar a Maduro por el camino del revocatorio conscientes de que lo perderá, o dejarlo que tome el de la violencia y decidir en la marcha si lo apoyan o lo sacrifican. Mientras tanto, los jóvenes venezolanos tendrían que lanzarse a las calles y jugarse la vida por los derechos que están obligados a defender los militares.

La oposición apela a la comunidad internacional para que presione a los que quieren definir la contienda por la vía de las balas.  Es una estrategia inteligente pero sin garantías.  El Secretario General de la OEA está por el referendo pero poco podrá hacer sin un apoyo contundente de la mayoría de los estados miembros. Si la izquierda demagógica latinoamericana y la indecisión de Obama se imponen, la inefectividad de la OEA será la luz verde para Nicolás Maduro. 

Estamos ante la tragedia de un pueblo valiente pero desarmado luchando contra una dictadura a la que se le sobran recursos y  falta de escrúpulos.  

Los venezolanos pueden triunfar pero además de astucia y heroísmo necesitan desesperadamente el respaldo moral y material de los demócratas del mundo.   

Por Huber Matos Araluce 

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Dilma Rousseff ¿Juicio político o impeachment?

Manifestación en Brasil pidiendo el 
impeachment de la presidente

Con frecuencia se lee y se escucha en los medios de comunicación sobre el juicio político a Dilma Rousseff, dando la impresión de que la presidente brasileña es víctima de una acusación política.  Lo cierto es que Dilma Rouseff ha sido acusada de manipulación fiscal en el 2014 y 2015  porque violó normas fiscales, maquillando el déficit presupuestal y de esta forma dando la impresión de que la gestión de su gobierno fue mejor de lo que realmente había sido. Esto sucedió previo a las elecciones de octubre de 2014 en que ella fue reelecta por un estrecho margen del 51.6% de los votos.

Hélio Bicudo fue uno de los tres juristas que recomendaron al Congreso la acusación contra la presidente.  Días después de formular la denuncia, Bicudo dijo a BBC Mundo que la presidente había cometido una serie de actos "en el sentido de violar la legislación respecto a la salud fiscal del país, dando la impresión de que todo estaba bien". Bicudo fue fundador del Partido de los Trabajadores, el partido de la presidente.  El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más importante aliado de la coalición que la llevó al poder, también le retiró su apoyo como lo ha hecho la mayoría de la población.

La comisión de diputados que analizó el pedido de "impeachment" se pronunció a favor de abrir el proceso contra Rousseff, porque los hechos denunciados contribuyeron a "una crisis fiscal sin precedentes".  Redactado por el diputado Jovair Arantes y aprobado en la comisión, el informe sostiene que la denuncia apunta a una "usurpación" de la prerrogativa del Congreso de autorizar gastos públicos. "Tales actos revelan serios indicios de gravísimos y sistemáticos atentados a la Constitución".

Independiente del contexto político en que se ventilan los cargos y de otros posibles delitos atribuibles a Dilma Roussef, de los cuales no ha sido acusada hasta el momento, a ella se le ha acusado de violaciones a las leyes, no de estar más o menos a la izquierda en el espectro ideológico.  Presentar el proceso como un juicio político es dar la impresión de que la presidente es víctima inocente de una maniobra.  Impeachment y no juicio político es la palabra apropiada para caracterizar el proceso contra Dilma Rouseff.  Este es un término de origen legal anglosajón:

Cito: “El Artículo Primero de la Constitución de Estados Unidos garantiza que los altos funcionarios puedan ser procesados por mandato de la Cámara de Representantes a causa de delitos graves, a excepción de los miembros del legislativo (sin imposición de sanciones penales). Al igual que en el modelo británico, una vez que el Congreso abre el proceso, es el Senado quien se encarga de llevar a cabo el juicio. Para condenar al acusado son necesarias las dos terceras partes de los votos de los senadores. Este eventual castigo consiste en la destitución del acusado y su inhabilitación para desempeñar otros cargos públicos”.  “En Estados Unidos, de catorce procesos de impeachment iniciados a nivel federal, sólo cuatro acabaron con una resolución condenatoria. Sólo dos presidentes han sido juzgados mediante este procedimiento, Bill Clinton (1998-1999) y Andrew Johnson (1868), y los dos fueron absueltos. Richard Nixon interrumpió el proceso al dimitir de su cargo en 1974 tras la aprobación de su impeachment”.

Dilma Rousseff comenzó su primer periodo presidencial con el 77% de apoyo que ha descendido hoy hasta el 10%.  En otras palabras la mayoría de los brasileños la repudia.  El escándalo de corrupción de Petrobras la salpica porque Dilma Rousseff presidió el Consejo de Administración de Petrobrás entre 2003 y 2010, cuando se aprobaron y ejecutaron algunas de las operaciones de corrupción más escandalosas del caso.  Su situación política empeoró por su burdo intento en marzo pasado de hacer jefe de su gabinete al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para salvarlo de una investigación por corrupción.  Proteger a un sospechoso de corrupción no te hace un corrupto pero te convierte en su cómplice.  Brasil se encuentra en recesión entre otras razones porque ella no tomó a tiempo medidas preventivas. Dilma Rousseff nunca debió tratar de encubrir a Lula, ni manipular las finanzas del gobierno ni darse el lujo de ignorar la corrupción sistemática en Petrobrás.


Por Huber Matos A.

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Recomiendo leer el artículo de BBC Mundo
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Los cubanos: de héroes a villanos



Por años y por miles pasaron los cubanos por Costa Rica sin que a este país le costara un centavo mantenerlos durante las horas o días que aquí se quedaban.  Por el contrario en su recorrido dejaban parte de los miles de dólares que costaba su travesía a los Estados Unidos.  Los menos, los que ya habían agotado sus recursos, pedían ayuda a la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados) mientras trabajaban para continuar su peligroso viaje hasta la frontera de Estados Unidos y México.

Todos se dieron cuenta que en Costa Rica no se abusaba de ellos como en otros países, donde eran víctimas de coyotes, de policías inescrupulosos y de bandoleros, pero pagaban y continuaban su camino. También miles de centroamericanos los ayudaron en su travesía.  Entre los “coyotes” estaban costarricenses que los esperaban en la terminal de autobuses y les ofrecian sus servicios de transporte para trasladarlos esa misma noche a la frontera con Nicaragua. Nadie obligaba a nadie, negociaban el precio –siempre altísimo- y los cubanos se montaban tensos, pensando siempre en la trampa, pero con la esperanza de que no gastarían más dinero en Costa Rica porque de madrugada los esperaba otros en Nicaragua exigiendo parte de la tajada.

La inmensa mayoría de esos cubanos hoy viven y trabajan honradamente en los Estados Unidos.  

Entonces el gobierno de Costa Rica comenzó a perseguir a los coyotes para que no explotaran a los cubanos y el de Nicaragua –un aliado de la dictadura castrista- les cerró la frontera. Cuando Costa Rica cerró definitivamente sus fronteras, estos seres humanos desesperados quedaron atrapados en Panamá, viviendo en condiciones precarias y sin saber cuál será su suerte. Siempre, siempre temen una deportación a Cuba, el lugar de donde huyeron porque vivían asfixiados, sin libertad, explotados como esclavos y sin futuro.

Ahora en su desesperación han actuado con imprudencia tratando de entrar por la fuerza en territorio costarricense como una vez intentaron entrar al de Nicaragua. Hubiera sido mejor para ellos, para los que están atrapados en otros países y para los que en Cuba quieren salir, que nadie hubiera tratado de ayudarlos  porque en realidad lo que ha sucedido es que la vía de escape se sigue cerrando y los cubanos no tendrán otra alternativa que lanzarse al estrecho de la Florida a desafiar las tormentas, el hambre, la sed y los tiburones.

Pero resulta que ahora el culpable de todo esto es el gobierno de los Estados Unidos, el que les brinda a los cubanos que huyen, la oportunidad de trabajar y les da un estatus legal.  Ahora hay que atacar a los americanos como los responsables de esta tragedia humana, en lugar de que los gobiernos de Latinoamérica le exijan a la dictadura castrista el respeto a los derechos humanos, porque si estos se respetaran en la Isla, no habrían huido de allí millones, ni habrían millones de cubanos soñado con escapar del “paraíso socialista” donde la mayoría de los trabajadores gana un “salario” de menos de 20 dólares al mes.


Por Huber Matos A.

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Los viajes de Gulliver: ¿Nacieron corruptos Fidel y Raúl o se hicieron corruptos?

Antonio Castro

En un reciente artículo, titulado Los viajes de Gulliver junior, publicado el 24 de octubre en Tribuna de La Habana, se critica severamente a Antonio Castro, hijo de Fidel Castro, sin mencionar su nombre.  En unas 250 palabras se describe la vida fastuosa que disfruta el hijo de Gulliver: “Gracias a su padre Gulliver junior viaja bastante seguido. Se le ve de gigante disfrutando en costas del Mediterráneo, o de enano aventurero sin problema en su vida, en su visa”.  



Antonio Castro Soto del Valle recibe el trofeo como campeón de Golf en Cuba en 2013

Ciertamente la vida de Antonio Castro es la de un multimillonario y como no se le conoce la empresa o el trabajo que le permita vivir tan ostentosamente es fácil concluir que lo puede hacer como señala el artículo: “Gracias a su padre Gulliver. En otras palabras gracias a la corrupción de la clase gobernante en Cuba. Minoría privilegiada en la que está incluido Raúl Castro y toda su familia.  


Entre las interpretaciones que se le han dado a esta crítica, se considera que:

a) ya en Cuba hay suficiente libertad para hacer esto
b) o es un signo de pugnas internas
c) o al autor y al responsable de Tribuna de La Habana les espera un castigo ejemplar 


Me parece que este es un artículo hecho por orden o sugerencia de Raúl Castro para castigar la falta de cuidado de su sobrino y advertirle a los miembros del clan familiar que no se puede hacer una exhibición escandalosa de la fortuna de los Castro sin pagar un precio. De paso desacredita un poco más a su hermano Fidel y a su familia, elimina a Antonio Castro de la herencia al poder, y se beneficia algo dentro y fuera de Cuba porque siempre habrá periodistas e incondicionales que alabarán sus acciones para poner en orden las cosas en la Isla.  

Por cierto que la purga contra los incondicionales de Fidel comenzó hace mucho tiempo, tan pronto Raúl se dio cuenta que su hermano estaba impedido de regresar al poder, uno a uno han caído en desgracia, incluyendo hasta obedientes administradores de hoteles. 



El uso de la parodia de Fidel Castro como Gulliver si debe haber nacido de la cabeza de Alexander A. Ricardo, el autor del artículo, a quien dudo que haya escapado el hecho que aquella fantasía de: Los Viajes de Gulliver por Lemuel Gulliver, que disfrutamos cuando niños, fue en su tiempo una sátira política y su verdadero autor, Jonathan Swift, lo mandó a copiar para que su letra no fuera reconocida y así evitar persecución.  Entre los temas que se le atribuyen a la obra está el de si los hombres nacemos corruptos o nos hacemos corruptos y aquí cabe un debate: ¿Nacieron corruptos Fidel y Raúl o se hicieron corruptos?

Por Huber Matos A.

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Opinión: Hillary Clinton necesita leer sobre los Castro


Por Mary Anastasia O’Grady

Estar a la izquierda de Bernie Sanders, senador por el estado de Vermont y socialista declarado, no es una labor fácil. Pero el discurso de Hillary Clinton el viernes en Miami fue un esfuerzo destacado. ¿Qué podría ser más tranquilizador para el ala extrema del Partido Demócrata (es decir, los votantes de las elecciones primarias) que un candidato que usa los argumentos de Fidel y Raúl Castro para explicar el aislamiento y la miseria de Cuba?

El problema para el resto del electorado es lo que el discurso dice sobre el juicio de Clinton respecto de la política exterior. Su mensaje no permite confiar que tenga una estrategia para lidiar con la intransigente dictadura de Castro.

Las cosas no van bien para Clinton. Gallup informó el 24 de julio que el apoyo a Sanders se había duplicado desde marzo a 24%, mientras que la de Hillary Clinton había caído cinco puntos a 43% desde abril. La pérdida de impulso la obliga a ser creativa. Usar el argumento de Cuba es una forma de recuperar a la extrema izquierda y atraer donaciones para la campaña de empresarios sin principios y ansiosos por hacer negocios con el régimen de la isla.

El llamado de Clinton al Congreso de Estados Unidos para que levante el embargo “de una vez por todas” no es nuevo ni único: la precandidata apoyó esa idea hace un año durante una intervención ante el centro de estudios Council on Foreign Relations. Es una perspectiva que muchos estadounidenses de diferentes posiciones políticas comparten, incluyendo a los libertarios que creen que Washington no debería tener el poder para dictar a dónde se puede viajar, como tampoco debería financiar el Banco Interamericano de Desarrollo, el cual sin duda desea agregar a los deshonestos Castro a su lista de “clientes”.

Pero cuando Clinton dijo el viernes que EE.UU. debe “decidir entre el compromiso y el embargo, entre acoger nuevas ideas o regresar al punto muerto de la Guerra Fría”, estaba aplicando el mismo razonamiento que el gobierno del presidente Barack Obama usa para argumentar que EE.UU. necesita aceptar el acuerdo nuclear con Irán o de lo contrario ir a la guerra. Esa es una falsa dicotomía que no aplica ni para la política hacia Cuba, ni para lidiar con Teherán.

Clinton hizo un llamado para que el líder de las mayorías de la Cámara de Representantes de EE.UU., John Boehner, y el del Senado, Mitch McConnell, “respondan a las súplicas del pueblo cubano”. Los cubanos “desean una relación más cercana con EE.UU.”, dijo. Desean “leer nuestros libros, navegar nuestra red, aprender de nuestra gente. Desean llevar a su país al Siglo XXI”.

El régimen cubano no podría haber escrito una mejor narrativa de “culpen a EE.UU.” por el aislamiento de la isla. Si las encuestas sugieren que los estadounidenses lo están creyendo, es debido a que la dictadura ha hecho un buen trabajo de diseminar la propaganda en universidades estadounidenses y en los medios. Clinton, después de servir como secretaria de Estado por cuatro años, debería saber cómo son las cosas.

El embargo no bloquea la exportación de libros a Cuba ya que el material informativo está eximido. Los cubanos no pueden leer “nuestros” libros debido a que Cuba controla el material de lectura que entra al país y envía a la cárcel por “peligrosidad” a cualquiera que encuentra con textos no aprobados.

No hay tal cosa como “nuestra red” y el embargo estadounidense no restringe el acceso de los cubanos a Internet. La mayoría de los habitantes de la isla no puede tener computadoras. Buena parte de los que poseen una tienen prohibido el acceso a Internet. Sólo los seguidores del partido reciben aprobación.

Respecto a aprender de “nuestra gente”, Cuba controla estrictamente la interacción con los extranjeros y aquellos que se excedan pueden ir a la cárcel. Intente conseguir una visa cubana si ha sido marcado como “contrarrevolucionario”, como me sucedió a mí. Estas políticas están diseñadas para evitar que los cubanos se comuniquen entre sí y con los extranjeros para evitar que se organicen política o socialmente.


El fin incondicional del embargo no hará nada para cambiar esto. Al contrario, podría fortalecer al dictador si el resultado es un flujo de capital fresco para la isla.

Desde que el presidente Obama anunció en diciembre que restauraría las relaciones diplomáticas y relajaría las restricciones de viaje a la isla, los arrestos por motivos de seguridad estatal se han incrementado significativamente, según grupos de derechos humanos. La frase de Clinton de que si es elegida abogaría por la resolución de los reclamos de propiedad confiscada durante la revolución sería más plausible si prometiera hacerlo antes de levantar el embargo.

En una entrada de blog del 26 de julio, el autor y columnista de origen cubano Carlos Alberto Montaner notó que los pasos de Obama hacia la normalización no han alterado el “capitalismo militar de Estado” de Cuba. Cerca de 2.500 empresas grandes y medianas, incluyendo la industria turística, siguen en manos de las fuerzas armadas. Montaner les recordó a los lectores que para generar divisas extranjeras, Cuba también alquila sus médicos y dentistas por todo el mundo como esclavos y que depende de las remesas de los migrantes.

Con estos ingresos, el régimen financia a los militares y mantiene la represión. O, como dijo Montaner, basta “un perro feroz para mantener a raya a 200 aterrorizadas ovejas”.

Si Clinton desea levantar el embargo por razones libertarias, podría tener cierta razón. Pero argumentar que hacerlo liberaría al pueblo cubano es falso o simplemente tonto.



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¿Una nueva era después de la VII Cumbre?


Hay quienes afirman que como resultado de las declaraciones de Barack Obama en la VII Cumbre de las Américas y también por la nueva relación entre su gobierno y el de Raúl Castro en Cuba, ha comenzado una nueva era en las relaciones entre los Estados Unidos y Latinoamérica. Creo que ese optimismo descansa en ilusiones más que en realidades.  

En primer lugar lo que diga o lo que quiera hacer Barack Obama a 21 meses de terminar su presidencia difícilmente puede considerarse un reflejo de cómo será la política de los Estados Unidos hacia Latinoamérica después de su partida. Si Obama hubiera actuado así cuando inició su primer periodo presidencial hace seis años y esas declaraciones hubieran estado secundadas por una política congruente, entonces podría concluirse que había comenzado una nueva era entre las dos partes.  Hablar de una nueva era por lo que acaba de suceder no tiene ni sentido ni sustento. 

En segundo lugar no hay ni en la clase política de los Estados Unidos ni entre el Partido Republicano y el Partido Demócrata un consenso que apoye lo que se ha interpretado de las declaraciones y acciones del presidente Obama en esta Cumbre. Por el contrario, entre el Partido Republicano y la mayoría de los senadores y representantes del Congreso de los Estados Unidos y el presidente Obama hay una confrontación publica en los temas de política exterior. Este conflicto ha asumido tal nivel de intensidad que sobre las negociaciones entre Irán y el gobierno de Obama el Congreso se dirigió al gobierno iraní advirtiéndole que cualquier acuerdo con el presidente Obama podría ser revertido por los legisladores.  Sin haber en ese país una visión bipartidista de la política hacia Latinoamérica y ante la polarización que se vive en los Estados Unidos hablar de una nueva era a partir de esta Cumbre es casi un absurdo.

Tercero, no es Latinoamérica - ni incluso para Obama - un asunto de prioridad para los Estados Unidos.  Posiblemente no lo será tampoco para el próximo presidente. Además del complejo reto que representa la estrategia expansionista de Vladimir Putin, los Estados Unidos se están preparando para contener el poder y la agresividad China en Asia. Esta contención implica reforzar alianzas regionales y aumentar inversiones y gastos en seguridad de los cuales los Estados Unidos tendrán que suplir la mayor parte.  El conflicto entre los países sunitas e Irán y el peligro de la proliferación atómica en la zona no se van a resolver en poco tiempo. Además,  los Estados Unidos y en particular el gobierno de Obama no han podido detener el crecimiento del terrorismo en el mundo.  

Si todo esto no fuera suficiente,  también está en juego el liderazgo de los Estados Unidos en la economía mundial.  El 17 de abril El New York Times publicó La preminencia de los Estados Unidos se percibe disminuyendo en la Reunión Económica Global: 

“Cuando los líderes del mundo convergen aquí –en Washington- para la reunión semestral de la que sigue siendo la economía más poderosa del mundo, la preocupación está aumentando de que los Estados Unidos se está retirando del liderazgo económico mundial justo cuando más se necesita”.

Me he limitado a enumerar en forma muy condensada algunos de los retos prioritarios que tienen  los Estados Unidos, entre los que no está Latinoamérica; la ausencia de una visión común entre republicanos y demócratas de cuál debe ser su relación con Latinoamérica y el excesivo peso que se le ha dado a las declaraciones de un presidente que en 21 meses dejará de serlo.  Incluso antes de la Cumbre, el 5 de abril, en una entrevista con Thomas L. Friedman, Obama había planteado la posibilidad de que su nueva política hacia Cuba no funcionara y que hubiera que cambiarla: 

“Cuba es  un país pequeño. No es una amenaza a nuestros intereses de seguridad, así que no hay razón para no probar la proposición. Y si resulta que no lleva a mejores resultados, podemos ajustar nuestras políticas”.  

Por las consideraciones anteriores no parece haber razones objetivas para creer y muchos menos para afirmar que se ha abierto una nueva era entre los Estados Unidos y Latinoamérica.  Más bien un tema a estudiar podría ser si con el fin de la presidencia de Obama a la vista, está o no concluyendo el final de una era entre Washington y Latinoamérica.  

Por Huber Matos Araluce

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Un coronel castrista en Panamá

Génesis Carmona murió tras ser herida de bala en una protesta en el marco de las marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro en febrero de 2014


El presidente Barack Obama ha anunciado que el Departamento de Estado ha puesto en sus manos una recomendación para que “Cuba” sea sacada de la lista de estados que promueven el terrorismo. Por la forma en que Obama hizo el anuncio no cabe duda de que él aprobará la recomendación. Esto representa para la dictadura castrista el acceso a préstamos que necesita desesperadamente y también  conducirá a eliminar la restricción que tienen los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba como turistas. Los ingresos por el turismo tendrán el objetivo de sustituir la subvención de los petrodólares chavistas si esta desaparece.  

En Panamá Raúl Castro se refirió al mismo tema y afirmó que Cuba nunca debió haber estado en esa lista. Como Obama llega seis años en la presidencia hay que asumir que en algún momento de ese periodo el gobierno cubano dejó de apoyar el terrorismo. Tal vez algún día –o quizás nunca- sepamos en qué fecha eso sucedió. O quizás estar o no en la lista es una cuestión de conveniencia o interpretación.

Los hechos contradicen que el régimen castrista haya dejado de ser terrorista. Sus vínculos públicos y secretos con la dictadura de Corea del Norte y el tráfico secreto de armas a ese país lo comprueban. El barco Chong Chon Gang, con 35 tripulantes a bordo fue interceptado el 10 de julio de 2013 cuando trataba de cruzar el Canal de Panamá. Cuando las autoridades panameñas lo registraron encontraron armamento sin declarar escondido en contenedores bajo toneladas de sacos de azúcar.

Aun de mayor significancia es la participación del régimen de la Isla con personal militar, de inteligencia y represión en Venezuela.  Es irrebatible por documentado el hecho de que el gobierno de la Isla ha sido y es un factor decisivo en la vigilancia y la represión de los opositores demócratas venezolanos y en el control de las fuerzas armadas de ese país. Políticos, militares de alto rango y periodistas venezolanos han denunciado una y otra vez esta situación. 

Roberto Redman falleció horas después de ayudar a Bassil Alejandro Da Costa, otra de las víctimas de las protestas en Venezuela

El 16 de marzo de 2014 un artículo de El Nuevo Herald informó que: “Los grupos paramilitares chavistas, que han estado detrás de gran parte de la violencia registrada en las manifestaciones de Venezuela, están siendo coordinados por personal cubano enviado por La Habana para ayudar al régimen de Nicolás Maduro a superar lo que es visto como la mayor amenaza enfrentada por la revolución bolivariana en más de una década”.

El coronel castrista Alexis Frutos con oficiales venezolanos

Como si todo esto y mucho más -información a la que tiene acceso el presidente estadounidense-  no fuera suficiente, la presencia de un Coronel castrista dirigiendo la violencia contra un grupo de cubano demócratas en Panamá no solo es una evidencia de que el régimen castrista promueve y practica el terrorismo fuera de Cuba sino que lo hace en forma pública y sin consecuencias. 

El Coronel Alexis Frutos en Parque Porras el 9 de abril

El pasado 9 de abril, durante la celebración de la VII Cumbre de las Américas un grupo de cubanos rendían  homenaje a José Martí en el Parque Porras de la capital panameña cuando una turba violenta y enardecida los atacó salvamente. 

Según informa El Nuevo Herald el jefe de los atacantes fue identificado por ex oficiales que trabajaron con él como el coronel Alexis Frutos Weeden, oficial del régimen castrista que  “dirigió por décadas operaciones de espionaje en distintos países de América Latina y que hoy día probablemente es el hombre más influyente que la Isla tiene en Venezuela”. 

El coronel -de espaldas- tratando de agredir a Orlando Gutierrez

Exiliados cubanos agredidos el 9 de abril de 2015 en Panamá

El nivel oficial del coronel Alexis Frutos podría explicar la razón por la cual ni él ni ninguno de los atacantes que lo acompañaron fueron detenidos, por el contrario los cubanos que pacíficamente honraban la memoria ante un busto de José Martí, la víctimas, fueron detenidas por la policía durante todo ese día hasta por la noche sin ninguna justificación. 

Además de este incidente que está ampliamente documentado, turbas procastristas enardecidas interrumpieron con amenenazas e insultos sesiones de los talleres de trabajo las delegaciones de la sociedad civil latinoamericana que participaron en la Cumbre –incluyendo a cubanos demócratas. Los latinoamericanos no podían creer lo que estaban viviendo. 

El presidente Barack Obama podrá quitar al régimen castrista de la lista de estados que promueven el terrorismo como parte de uno de los acuerdos convenidos durante esos 18 meses de conversaciones secretas de los que nosotros los cubanos y el mundo se enteró el pasado 17 de diciembre, sin embargo, la realidad es que la práctica terrorista del castrismo y el apoyo dado a terroristas de otros países –y el que se está dando- no se pueden borrar de la historia y del presente con una decisión por muy presidencial que esta sea. Uno puede tener derecho a su propia opinión pero no a ignorar o a tergiversar los hechos.

Por Huber Matos Araluce

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Raúl Castro es más importante para Obama que la oposición cubana


Seamos realistas, ¿qué puede ofrecerle la oposición democrática cubana a Barack Obama?  La que está en el exilio no puede asegurarle que un porcentaje importante de la mayoría de los votantes cubanos van a votar por Hillary Clinton, posible candidata del partido demócrata en las próximas elecciones –si es que eso le interesara a Obama. 

Con dos cubano-americanos aspirantes a la nominación republicana (Marco Rubio y Ted Cruz) más Jeb Bush que apoya una política contraria a la de Barack Obama hacia Cuba, la mayoría del exilio va a simpatizar con estos tres candidatos y eventualmente apoyará al republicano que alcance la nominación.

Ante esas circunstancias se puede entender la razón por la cual Obama mantuvo a los senadores y a los representantes cubano-americanos fuera de las conversaciones secretas que por 18 meses tuvo con la dictadura castrista. En este asunto los congresistas y el exilio tenían poco o nada que ofrecerle  a Obama, más bien mucho que entorpecer.

La oposición democrática en la Isla tiene aún menos que dar. La mayoría de los políticos de oposición en Cuba rechazaron por mucho tiempo un acercamiento entre Washington y el castrismo que no condicionara el respeto a los derechos humanos en Cuba. Solo un pequeño grupo se ha alineado con la nueva política de Obama y su apoyo no tiene mucha relevancia. 

El hecho es que  Obama ya no tiene tiempo.  Al presidente norteamericano le quedan algo así como 20 meses con un poder limitado por los republicanos. La situación interna de Cuba está lejos de ser una de sus prioridades. La lista de Obama de cosas por hacer no es corta ni fácil y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos son el próximo año.

¿Qué puede ofrecer Raúl Castro?

Pues muchísimo, el dictador de Cuba puede ofrecer lo que quiera y después cumplir lo que le venga en gana o no cumplir nada.  Raúl Castro ya le ha puesto en bandeja de plata a Obama las simpatías públicas de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos  y de la prensa del continente. Obama cree que esto será parte de su legado internacional y lo ha logrado con la cooperación de Raúl Castro.

Raúl Castro es un personaje decisivo en Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo; él puede decidir si Nicolás Maduro se va o se queda y también quién lo sustituirá. Incluso si se debe o no llegar a un acuerdo con la oposición democrática venezolana.   

Raúl Castro puede ofrecerle a Washington ayuda para vigilar a los terroristas antinorteamericanos desde el Rio Bravo a la Patagonia.  No importa si son árabes, iraníes, asiáticos o europeos.  ¿Quién se lo impediría?  ¿Acaso no coopera con los norteamericanos en la lucha contra el narcotráfico?  Además puede seguir su amistad con los narcotraficantes y con los terroristas. Ellos lo entenderían.  Washington coopera con el estado terrorista de Irán en la lucha contra el Califato en Irak. Será una cooperación indirecta pero las bombas americanas caen donde le conviene a Irán y a su aliado, el gobierno de Irak. ¿Por qué Washington no aceptaría  la ayuda de Raúl Castro si ésta fortalece la seguridad nacional de los Estados Unidos? 

Raúl Castro es el dueño de Cuba y puede ofrecerle a cualquier empresa estadounidense lo que quiera. Estamos hablando de miles de miles de millones de dólares, de intereses monumentales y estratégicos.  Cuba es un país pequeño pero, ¿acaso no vemos con bastante frecuencia a los empresarios estadounidenses desvivirse porque se levante el bloqueo? Hasta dicen que es el camino hacia un cambio democrático en Cuba. 

La verdad es que nosotros los cubanos demócratas no podemos servirle de nada a Barack Obama. Quizás algunos le apoyen pero el hecho es que en nombre de un cambio hipotético, intangible y seguramente indeseable, se ha pisoteado la soberanía del pueblo cubano y la Carta Democrática Interamericana. 

Por Huber Matos Araluce

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Obama en Venezuela: castigando a los monos y no al dueño del circo


El gobierno de los Estados Unidos acaba de anunciar penalidades contra siete funcionarios del gobierno venezolano por su participación en las violaciones a los derechos humanos.  Son buenas y malas noticias al mismo tiempo. Estos individuos seguramente son responsables de los atropellos que se les imputan, pero: ¿por qué no castigar al dueño del circo?  

Ellos y cientos o miles de represores más obedecen órdenes superiores. Las de un pequeño grupo de venezolanos que bajo la guía, el apoyo y la vigilancia de la dictadura castrista mueven los hilos de una estrategia dirigida a consolidar un régimen dictatorial en Venezuela. 

La función de Nicolás Maduro es administrar el protectorado castrista en que se ha convertido Venezuela.  Si alguien todavía tiene dudas de esta realidad podría poner atención a las declaraciones de Miguel Henrique Otero, presidente/director del diario venezolano El Nacional, quien en una reciente participación en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Panamá dijo que:

 “Venezuela se convirtió en un “protectorado de Cuba, sin haber perdido una guerra, un protectorado voluntario, un país donde toda su área estratégica está controlada por los cubanos…En esta etapa, el aparato productivo nacional ha sido sistemáticamente desmantelado, para convertir a Venezuela en un país importador. Cuba ha tenido la prioridad de la exportación para obtener divisas preferenciales, convirtiendo a la isla en un triangulador de importaciones”.

“La principal causa del desabastecimiento en el país se debe a la expropiación de las empresas privadas, que pasaron a manos de cubanos. El sector eléctrico también colapsó debido a la asesoría castrista… Igual esquema se aplicó en la administración de puertos y aeropuertos, así como al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, Saime, que lleva un registro detallado de la cantidad de habitantes, así como empresas públicas y privadas, por parte de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Todo esto sumado a los beneficios de la diplomacia internacional de Venezuela en favor de Cuba”.

“A Venezuela, mantener a Cuba le ha costado 100 mil barriles diarios de petróleo, de lo cual revendían una parte. Es decir, en subsidios, Cuba ha recibido cercano a los 50 mil millones de dólares, lo que representa el triple de lo que le aportó la desintegrada Unión Soviética a la isla en todos sus años de relación”.

Antes que Miguel Henrique Otero otros venezolanos han denunciado que Venezuela está en manos del castrismo y sus aliados chavistas.  El general Antonio Rivero declaró que de los cien mil cubanos que hay en su país, 20.000 están allí para evitar una revuelta militar contra Maduro.  Y El Nuevo Herald informó sobre la estrecha relación de oficiales cubanos y los grupos paramilitares conocidos como “colectivos” que fueron los responsables de los asesinatos de más de 43 manifestantes el pasado año.

Los gobiernos de Latinoamérica no hablan sobre el secuestro de la democracia en Venezuela ni tampoco de la violencia desatada contra la oposición democrática en ese país.  Después de todo Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y los políticos de la región son calculadores.  Pero es inexplicable que Washington denuncie la situación en Venezuela en los términos que lo hace y calle sobre la responsabilidad del castrismo en la destrucción de la democracia venezolana.  

¿Qué puede ganar el presidente Obama castigando a los monos y no al dueño del circo? ¿Cómo puede declarar que Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos sin denunciar que esta amenaza es el resultado de la conspiración castro chavista?  

Raúl Castro acaba de hacer declaraciones de apoyo incondicional a Nicolás Maduro y lanzó ataques furibundos contra los Estados Unidos.   Su hija Mariela gritó en una plaza pública en Caracas: “¡Cuba y Venezuela, una sola bandera” y “¡Viva Maduro, carajo, viva la Revolución Bolivariana, viva la libertad de los pueblos!  Más claro ni el agua.

Si Cuba y Venezuela tienen una sola bandera y si Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos cúal es sofisma por medio del cual se puede concluir que el castrismo que usa a Venezuela para replicarse en el continente no lo es también.

Por Huber Matos Araluce


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