Un coronel castrista en Panamá

Génesis Carmona murió tras ser herida de bala en una protesta en el marco de las marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro en febrero de 2014


El presidente Barack Obama ha anunciado que el Departamento de Estado ha puesto en sus manos una recomendación para que “Cuba” sea sacada de la lista de estados que promueven el terrorismo. Por la forma en que Obama hizo el anuncio no cabe duda de que él aprobará la recomendación. Esto representa para la dictadura castrista el acceso a préstamos que necesita desesperadamente y también  conducirá a eliminar la restricción que tienen los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba como turistas. Los ingresos por el turismo tendrán el objetivo de sustituir la subvención de los petrodólares chavistas si esta desaparece.  

En Panamá Raúl Castro se refirió al mismo tema y afirmó que Cuba nunca debió haber estado en esa lista. Como Obama llega seis años en la presidencia hay que asumir que en algún momento de ese periodo el gobierno cubano dejó de apoyar el terrorismo. Tal vez algún día –o quizás nunca- sepamos en qué fecha eso sucedió. O quizás estar o no en la lista es una cuestión de conveniencia o interpretación.

Los hechos contradicen que el régimen castrista haya dejado de ser terrorista. Sus vínculos públicos y secretos con la dictadura de Corea del Norte y el tráfico secreto de armas a ese país lo comprueban. El barco Chong Chon Gang, con 35 tripulantes a bordo fue interceptado el 10 de julio de 2013 cuando trataba de cruzar el Canal de Panamá. Cuando las autoridades panameñas lo registraron encontraron armamento sin declarar escondido en contenedores bajo toneladas de sacos de azúcar.

Aun de mayor significancia es la participación del régimen de la Isla con personal militar, de inteligencia y represión en Venezuela.  Es irrebatible por documentado el hecho de que el gobierno de la Isla ha sido y es un factor decisivo en la vigilancia y la represión de los opositores demócratas venezolanos y en el control de las fuerzas armadas de ese país. Políticos, militares de alto rango y periodistas venezolanos han denunciado una y otra vez esta situación. 

Roberto Redman falleció horas después de ayudar a Bassil Alejandro Da Costa, otra de las víctimas de las protestas en Venezuela

El 16 de marzo de 2014 un artículo de El Nuevo Herald informó que: “Los grupos paramilitares chavistas, que han estado detrás de gran parte de la violencia registrada en las manifestaciones de Venezuela, están siendo coordinados por personal cubano enviado por La Habana para ayudar al régimen de Nicolás Maduro a superar lo que es visto como la mayor amenaza enfrentada por la revolución bolivariana en más de una década”.

El coronel castrista Alexis Frutos con oficiales venezolanos

Como si todo esto y mucho más -información a la que tiene acceso el presidente estadounidense-  no fuera suficiente, la presencia de un Coronel castrista dirigiendo la violencia contra un grupo de cubano demócratas en Panamá no solo es una evidencia de que el régimen castrista promueve y practica el terrorismo fuera de Cuba sino que lo hace en forma pública y sin consecuencias. 

El Coronel Alexis Frutos en Parque Porras el 9 de abril

El pasado 9 de abril, durante la celebración de la VII Cumbre de las Américas un grupo de cubanos rendían  homenaje a José Martí en el Parque Porras de la capital panameña cuando una turba violenta y enardecida los atacó salvamente. 

Según informa El Nuevo Herald el jefe de los atacantes fue identificado por ex oficiales que trabajaron con él como el coronel Alexis Frutos Weeden, oficial del régimen castrista que  “dirigió por décadas operaciones de espionaje en distintos países de América Latina y que hoy día probablemente es el hombre más influyente que la Isla tiene en Venezuela”. 

El coronel -de espaldas- tratando de agredir a Orlando Gutierrez

Exiliados cubanos agredidos el 9 de abril de 2015 en Panamá

El nivel oficial del coronel Alexis Frutos podría explicar la razón por la cual ni él ni ninguno de los atacantes que lo acompañaron fueron detenidos, por el contrario los cubanos que pacíficamente honraban la memoria ante un busto de José Martí, la víctimas, fueron detenidas por la policía durante todo ese día hasta por la noche sin ninguna justificación. 

Además de este incidente que está ampliamente documentado, turbas procastristas enardecidas interrumpieron con amenenazas e insultos sesiones de los talleres de trabajo las delegaciones de la sociedad civil latinoamericana que participaron en la Cumbre –incluyendo a cubanos demócratas. Los latinoamericanos no podían creer lo que estaban viviendo. 

El presidente Barack Obama podrá quitar al régimen castrista de la lista de estados que promueven el terrorismo como parte de uno de los acuerdos convenidos durante esos 18 meses de conversaciones secretas de los que nosotros los cubanos y el mundo se enteró el pasado 17 de diciembre, sin embargo, la realidad es que la práctica terrorista del castrismo y el apoyo dado a terroristas de otros países –y el que se está dando- no se pueden borrar de la historia y del presente con una decisión por muy presidencial que esta sea. Uno puede tener derecho a su propia opinión pero no a ignorar o a tergiversar los hechos.

Por Huber Matos Araluce

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Raúl Castro es más importante para Obama que la oposición cubana


Seamos realistas, ¿qué puede ofrecerle la oposición democrática cubana a Barack Obama?  La que está en el exilio no puede asegurarle que un porcentaje importante de la mayoría de los votantes cubanos van a votar por Hillary Clinton, posible candidata del partido demócrata en las próximas elecciones –si es que eso le interesara a Obama. 

Con dos cubano-americanos aspirantes a la nominación republicana (Marco Rubio y Ted Cruz) más Jeb Bush que apoya una política contraria a la de Barack Obama hacia Cuba, la mayoría del exilio va a simpatizar con estos tres candidatos y eventualmente apoyará al republicano que alcance la nominación.

Ante esas circunstancias se puede entender la razón por la cual Obama mantuvo a los senadores y a los representantes cubano-americanos fuera de las conversaciones secretas que por 18 meses tuvo con la dictadura castrista. En este asunto los congresistas y el exilio tenían poco o nada que ofrecerle  a Obama, más bien mucho que entorpecer.

La oposición democrática en la Isla tiene aún menos que dar. La mayoría de los políticos de oposición en Cuba rechazaron por mucho tiempo un acercamiento entre Washington y el castrismo que no condicionara el respeto a los derechos humanos en Cuba. Solo un pequeño grupo se ha alineado con la nueva política de Obama y su apoyo no tiene mucha relevancia. 

El hecho es que  Obama ya no tiene tiempo.  Al presidente norteamericano le quedan algo así como 20 meses con un poder limitado por los republicanos. La situación interna de Cuba está lejos de ser una de sus prioridades. La lista de Obama de cosas por hacer no es corta ni fácil y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos son el próximo año.

¿Qué puede ofrecer Raúl Castro?

Pues muchísimo, el dictador de Cuba puede ofrecer lo que quiera y después cumplir lo que le venga en gana o no cumplir nada.  Raúl Castro ya le ha puesto en bandeja de plata a Obama las simpatías públicas de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos  y de la prensa del continente. Obama cree que esto será parte de su legado internacional y lo ha logrado con la cooperación de Raúl Castro.

Raúl Castro es un personaje decisivo en Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo; él puede decidir si Nicolás Maduro se va o se queda y también quién lo sustituirá. Incluso si se debe o no llegar a un acuerdo con la oposición democrática venezolana.   

Raúl Castro puede ofrecerle a Washington ayuda para vigilar a los terroristas antinorteamericanos desde el Rio Bravo a la Patagonia.  No importa si son árabes, iraníes, asiáticos o europeos.  ¿Quién se lo impediría?  ¿Acaso no coopera con los norteamericanos en la lucha contra el narcotráfico?  Además puede seguir su amistad con los narcotraficantes y con los terroristas. Ellos lo entenderían.  Washington coopera con el estado terrorista de Irán en la lucha contra el Califato en Irak. Será una cooperación indirecta pero las bombas americanas caen donde le conviene a Irán y a su aliado, el gobierno de Irak. ¿Por qué Washington no aceptaría  la ayuda de Raúl Castro si ésta fortalece la seguridad nacional de los Estados Unidos? 

Raúl Castro es el dueño de Cuba y puede ofrecerle a cualquier empresa estadounidense lo que quiera. Estamos hablando de miles de miles de millones de dólares, de intereses monumentales y estratégicos.  Cuba es un país pequeño pero, ¿acaso no vemos con bastante frecuencia a los empresarios estadounidenses desvivirse porque se levante el bloqueo? Hasta dicen que es el camino hacia un cambio democrático en Cuba. 

La verdad es que nosotros los cubanos demócratas no podemos servirle de nada a Barack Obama. Quizás algunos le apoyen pero el hecho es que en nombre de un cambio hipotético, intangible y seguramente indeseable, se ha pisoteado la soberanía del pueblo cubano y la Carta Democrática Interamericana. 

Por Huber Matos Araluce

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Obama en Venezuela: castigando a los monos y no al dueño del circo


El gobierno de los Estados Unidos acaba de anunciar penalidades contra siete funcionarios del gobierno venezolano por su participación en las violaciones a los derechos humanos.  Son buenas y malas noticias al mismo tiempo. Estos individuos seguramente son responsables de los atropellos que se les imputan, pero: ¿por qué no castigar al dueño del circo?  

Ellos y cientos o miles de represores más obedecen órdenes superiores. Las de un pequeño grupo de venezolanos que bajo la guía, el apoyo y la vigilancia de la dictadura castrista mueven los hilos de una estrategia dirigida a consolidar un régimen dictatorial en Venezuela. 

La función de Nicolás Maduro es administrar el protectorado castrista en que se ha convertido Venezuela.  Si alguien todavía tiene dudas de esta realidad podría poner atención a las declaraciones de Miguel Henrique Otero, presidente/director del diario venezolano El Nacional, quien en una reciente participación en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Panamá dijo que:

 “Venezuela se convirtió en un “protectorado de Cuba, sin haber perdido una guerra, un protectorado voluntario, un país donde toda su área estratégica está controlada por los cubanos…En esta etapa, el aparato productivo nacional ha sido sistemáticamente desmantelado, para convertir a Venezuela en un país importador. Cuba ha tenido la prioridad de la exportación para obtener divisas preferenciales, convirtiendo a la isla en un triangulador de importaciones”.

“La principal causa del desabastecimiento en el país se debe a la expropiación de las empresas privadas, que pasaron a manos de cubanos. El sector eléctrico también colapsó debido a la asesoría castrista… Igual esquema se aplicó en la administración de puertos y aeropuertos, así como al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, Saime, que lleva un registro detallado de la cantidad de habitantes, así como empresas públicas y privadas, por parte de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Todo esto sumado a los beneficios de la diplomacia internacional de Venezuela en favor de Cuba”.

“A Venezuela, mantener a Cuba le ha costado 100 mil barriles diarios de petróleo, de lo cual revendían una parte. Es decir, en subsidios, Cuba ha recibido cercano a los 50 mil millones de dólares, lo que representa el triple de lo que le aportó la desintegrada Unión Soviética a la isla en todos sus años de relación”.

Antes que Miguel Henrique Otero otros venezolanos han denunciado que Venezuela está en manos del castrismo y sus aliados chavistas.  El general Antonio Rivero declaró que de los cien mil cubanos que hay en su país, 20.000 están allí para evitar una revuelta militar contra Maduro.  Y El Nuevo Herald informó sobre la estrecha relación de oficiales cubanos y los grupos paramilitares conocidos como “colectivos” que fueron los responsables de los asesinatos de más de 43 manifestantes el pasado año.

Los gobiernos de Latinoamérica no hablan sobre el secuestro de la democracia en Venezuela ni tampoco de la violencia desatada contra la oposición democrática en ese país.  Después de todo Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y los políticos de la región son calculadores.  Pero es inexplicable que Washington denuncie la situación en Venezuela en los términos que lo hace y calle sobre la responsabilidad del castrismo en la destrucción de la democracia venezolana.  

¿Qué puede ganar el presidente Obama castigando a los monos y no al dueño del circo? ¿Cómo puede declarar que Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos sin denunciar que esta amenaza es el resultado de la conspiración castro chavista?  

Raúl Castro acaba de hacer declaraciones de apoyo incondicional a Nicolás Maduro y lanzó ataques furibundos contra los Estados Unidos.   Su hija Mariela gritó en una plaza pública en Caracas: “¡Cuba y Venezuela, una sola bandera” y “¡Viva Maduro, carajo, viva la Revolución Bolivariana, viva la libertad de los pueblos!  Más claro ni el agua.

Si Cuba y Venezuela tienen una sola bandera y si Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos cúal es sofisma por medio del cual se puede concluir que el castrismo que usa a Venezuela para replicarse en el continente no lo es también.

Por Huber Matos Araluce


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LA GRAN PATADA POR EL FONDILLO DE FIDEL A OBAMA


La foto ha circulado por todo internet: el viejo sátrapa en su guarida rodeado de sus espías-esbirros escuchando sus historias de las fechorías contra los cubanos del exilio. Sin duda le dan detalles de cómo ayudaron a los Mig-21 del ejército cubano a hacer polvo las indefensas avioneta de “Hermanos al Rescate”, cuyo crimen fue de lanzar panfletos sobre La Habana y cuyo error fue de nunca imaginar que Raúl Castro pudiera dar la orden de lanzar sus misiles contra ellos. (Es el mismo Raúl Castro, lobo disfrazado de oveja que ahora hace guiños a Obama para entrar en el círculo de sus amigos).

La historia se repite. La política de Obama hacia Cuba nos recuerda la de ese otro Presidente Demócrata (Jimmy Carter) tratando salvar a los prisioneros de Irán: acto heroico que se terminó en tremendo fiasco militar y político. Si por lo menos los errores de Carter pueden explicarse por su ingenuidad de creyente, los errores de Obama son la consecuencia de un hombre que ha perdido totalmente el contacto con la realidad y  la significación de la palabra “Justicia”.

Desde aquella hazaña de Carter jamás el Águila norteamericana no había sido humillada como ahora con las fotos de Fidel alardeando su victoria contra Obama: “volverán” había pronosticado el viejo lobo, conociendo bien las debilidades politiqueras y la mansedumbre de Obama, mas deseoso de pasar a la historia como el primer presidente de los Estados Unidos que (probablemente) vendrá a La Habana estrechar la mano del tirano antes que la muerte se lo lleve. Sueño de toda la izquierda romántica y ciega que ya se olvidó de los crímenes de Fidel castro.

La estrategia de Obama trasluce más un interés político individual que los intereses de los Estados Unidos y del pueblo cubano. 

Las fotos de Fidel con sus espías condenados algunos a la perpetuidad por la Ley norteamericana tienen una gran significación política. No es fruto de un frugal gesto de vanidad: es un gesto de victoria y de humillación contra los Estados Unidos y contra su Presidente, ingenuo mensajero de paz que creyó en la buena voluntad de los Castro.

El descaro del tirano llega a su apogeo cuando declara “Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales.”

Por lo que parece Fidel nunca ha visitado sus propias mazmorras donde hombres de valor y calidad humana (como el Comandante Huber Matos) pasaron años de hambre y torturas que nada tienen que ver con las celdas norteamericanas. Se ha hablado mucho de la mansedumbre con que se trató a estos prisioneros de Castro, hasta el punto de permitirle a uno de ellos la inseminación artificial de su esposa; como y cuando no se sabe, pero es indicio de una tolerancia que las mazmorras de Fidel no hubieran tolerado ni aceptado.

La foto de Fidel con sus esbirros constituye un acto político bien preparado y estratégicamente lanzado a la opinión mundial en un momento crítico. Más aun es un acto de burla y agresión contra el sistema judicial norteamericano y las familias de los cubanos asesinados. En medio de las conversaciones diplomáticas entre el Gobierno de Obama y el de Raúl Castro Fidel envía al mundo su mensaje: yo he vencido al Águila del Imperio y he sometido a mis pies incluso la justicia del País más poderoso del mundo. Lo que los soviéticos no pudieron  contra Reagan yo he podido hacerlo contra Obama…

Es una verdadera “patada en el trasero” de Barak Obama que se ve una vez más ridiculizado ante el mundo por su política incoherente y en total contradicción con los valores democráticos de los Estados Unidos. La política de Obama hacia Cuba pone duda la capacidad (y tal vez la voluntad) de Barak Obama de hacer frente a los grandes desafíos internacionales. Tal vez Benjamín Netanyahu tenga razón en sus aprehensiones contra el acuerdo sobre la cacareada voluntad pacifista del desarrollo nuclear de Irán.

Sea lo que sea, la foto y las declaraciones de Fidel muestran bien su deseo de ser parte del proceso creado por su hermano y por Obama. Fidel nunca ha estado fuera de juego (su megalomanía no se lo permite) y, que lo quieran o no, habrá que contar con su aprobación. Ese es el mensaje de sus fotos…

Por Francisco Condis y Troyano 

Profesor Honorario de Economía (Universidad Católica de Lovaina Bélgica).
Ex Consejero del Ministerio de Industria en Polonia.
Representante en Europa Central de Cuba Independiente y Democrática (CID).


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El chavismo está feliz de la relaciones entre Obama y Raúl Castro


John Kerry, Secretario de Estado de los Estados Unidos, afirmó que el gobierno venezolano no estaba contento con las nuevas relaciones entre el presidente de Estados Unidos y el gobierno de Raúl Castro.  El Sr. Kerry no explicó el motivo del descontento chavista.  Hay un punto de vista contrario y estas son las razones:

1) Para el gobierno venezolano es un problema económico y político la subvención con que sostiene al régimen castrista. Algunos expertos la estiman en cerca de los 10.000 millones de dólares anuales. Pasando la economía venezolana por una crisis sin precedentes en la era chavista, cualquier acción que pueda atenuar esa carga debe ser un motivo de alivio, especialmente para Nicolás Maduro.  Obama  ha tomado medidas para que aumente el flujo de dinero a la Isla y para que desde Cuba se puedan importar algunos productos a los Estados Unidos.  Todo esto implica moneda fuerte para el castrismo. El turismo estadounidense a Cuba será un sustancial ingreso adicional. Además el presidente de los Estados Unidos está haciendo presión para que se derogue el embargo que limita –no impide- el comercio entre las empresas de los Estados Unidos y el gobierno cubano. O sea el régimen castrista podría tener más recursos y el gobierno venezolano menos carga.

2) El gobierno de los Estados Unidos ha decidido que la política de alejamiento y de penalidades impuestas al régimen de La Habana no ha funcionado y que lo contrario es lo que le sirve a los intereses de los Estados Unidos y a los cubanos. Creo que el gobierno venezolano debe estar más que contento con estos planteamientos. Si se van a quitar las penalidades al régimen de la Isla por haber sido estas parte de una política errónea ¿porque razón se van a imponer penalidades al gobierno de Venezuela? que está implantando en el país suramericano el mismo sistema que hay en Cuba.  Lo que se le tolera al castrismo debe tolerarsele al chavismo. Obama está muy contento con las reacciones positivas de los gobiernos latinoamericanos por su nueva política hacia Cuba por lo que sería contradictorio que impusiera a Venezuela una política que él mismo ha denunciado como fracasada en Cuba.

3) No hay mejor argumento para persuadir a la fanaticada y a los militares chavistas que el de hacerles ver que el gobierno de los Estados Unidos ha comprendido su error al tratar de penalizar a Cuba por la represión que ha practicado durante más de medio siglo para imponer y mantener un régimen de partido único.  Sería ilógico que el gobierno de Venezuela esté descontento antes esa nueva realidad.

La violenta y recien detención del alcalde Antonio Ledezma y el inmediato apoyo público al gobierno chavista expresado por el régimen castrista son muestras de una gran amistad. Son socios y están muy felices el uno con el otro y ambos muy contentos de la nueva política de Obama hacia Cuba.
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Venezuela, The New York Times y Cuba



El  24 de febrero el New York Times ha publicado un editorial sobre Venezuela que me han dejado pasmado por tres razones.  Primero argumenta que la comunidad internacional ha sido solidaria con los demócratas venezolanos; segundo responsabiliza a la oposición venezolana de no haber sido más efectiva en su lucha y tercero, ignora la participación castrista contra la democracia en Venezuela. 

Refiriéndose  al respaldo internacional con que cuentan los demócratas venezolanos el editorial de este periódico dice:

   “…si la comunidad internacional continúa defendiendo su causa e insisten en que se lleve a cabo una elecciones  justas, podría ser posible”.  

Nada más fuera de la realidad porque si algo caracteriza el problema venezolano es la total ausencia de solidaridad de la comunidad internacional contra los atropellos que se vienen cometiendo contra la institucionalidad democrática en Venezuela.  

El editorial menciona el número de alcaldes opositores que están sujetos a acusaciones de parte del gobierno y cita unas declaraciones del Presidente Juan Manuel Santos de Colombia en que expresa preocupación por lo que está sucediendo en Venezuela y pide que se respeten los principios democráticos.  Pudo haber citado, pero no lo hizo, declaraciones igualmente diplomáticas y nada comprometedoras de Brasil y de Chile, así como las del Secretario General de OEA, que se ha visto obligado a decir algo porque su largo silencio sobre el tema es demasiado comprometedor. 

La realidad es que mayoría de los gobiernos de Latinoamérica, aun antes el violento e injusto encarcelamiento de Antonio Ledezma, el alcalde de Caracas, han guardado silencio o distancia.  En Costa Rica ni la Asamblea Legislativa pudo pasar una resolución pidiéndole al gobierno que le brindara asilo a Ledesma. 

El editorialista del New York Times debía haber leído  -o lo leyó y no le hizo caso-  el artículo de Andrés Oppenheimer publicado hace tres días en el Nuevo Herald, antes de que se escribiera el mencionado editorial: El silencio regional ante la situación de Venezuela,  donde Oppenheimer, un periodista experto en Latinoamérica, claramente define la situación:

“A juzgar por la débil reacción de las instituciones regionales como la OEA y la UNASUR ante el arresto arbitrario del alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma y otros líderes de la oposición en Venezuela, es difícil no llegar a la conclusión de que estas organizaciones se han convertido en sociedades de protección mutua para regímenes represivos... En lugar de exigir de la liberación inmediata de Ledezma, al igual que la del líder opositor Leopoldo López y otros prisioneros políticos a los que las Naciones Unidas consideran fueron objeto de “arrestos arbitrarios”, las principales organizaciones regionales y casi todos los presidentes latinoamericanos brillaron por su ausencia”.

Un segundo aspecto de este editorial es que culpa a la división de la oposición venezolana por no haber podido enfrentar con más efectividad a Hugo Chávez ni a Nicolás Maduro.  Dice así:

“Mientras el señor Maduro dice que él está tomando acción contra un golpe de estado potencial, el hecho es que la oposición esta pobremente organizada y que no ha podido movilizarse contra el señor Maduro ni su predecesor, el líder populista Hugo Chávez”.

Es injusto desconocer que con toda la maquinaria del régimen chavista y un mínimo de medios de comunicación, la oposición logró en las pasadas elecciones presidenciales casi sobrepasar el candidato Maduro.  Las tendencias que aparecieron después de ese fraude –porque no fueron elecciones en igualdad de condiciones- son completamente normales antes la falta de apoyo internacional y la maquinaria represiva chavista.

Tercero, el editorial desconoce, más bien ignora,  la grave, importante y decisiva intervención del régimen castrista en Venezuela en el campo de la represión contra la oposición, la censura de prensa y el control sobre las Fuerza Armadas venezolanas, sus servicios de inteligencia y otras áreas de importancia clave del estado Venezolano.

Este editorial deja a cualquiera pasmado, atónito, estupefacto.

Por Huber Matos Araluce

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El castrismo y el arresto de Antonio Ledezma



Ha sido detenido violenta y arbitrariamente Antonio Ledezma el alcalde demócrata de Caracas. Fue arrestado poco después de un corto y no anunciado viaje de Nicolás Maduro a La Habana esta misma semana. Extraña coincidencia y más extraño que no se resalte en la prensa su sorpresiva presencia en Cuba. Todo esto no es más que parte de un plan para eliminar a la dirigencia opositora venezolana antes de que comiencen los disturbios y mucho antes de las elecciones.  Es simplemente parte del fraude.  

El pueblo venezolano marcha solitario y desarmado hacia un enfrentamiento que definirá el destino de sus libertades y su prosperidad por largo tiempo. No hay un solo gobierno de este continente que lo apoye.  Por indiferencia, cobardía o conveniencias todos callan. Según el general Antonio Rivero hay 20.000 efectivos cubanos en suelo venezolano listos para frenar una sublevación militar. Los “colectivos” cuya acción criminal frenó las protestas estudiantiles del pasado año bajo el planeamiento de oficiales cubanos están listos para repetir sus atropellos.  

No importa que los ingresos del petróleo venezolano estén por el suelo, las armas y las balas están compradas, los militares están entrenados y la turba está lista.  En la calles morirán los que no tienen conque defenderse.  La única esperanza de los venezolanos, el gobierno de los Estados Unidos, claudicó el 17 de diciembre cuando el presidente Obama restableció relaciones diplomáticas con la dictadura castrista, el régimen que ha instigado y apoyado la destrucción de la democracia venezolana. Las implicaciones de tal decisión golpearon directo al corazón de la democracia venezolana.  

¿Qué podría decir un alto oficial de las fuerzas armadas chavistas ante esa noticia?:

Que Raúl Castro había triunfado.  Que no importaba cuantos muertos, presos y exiliados hubiera causado el régimen castrista su éxito había sido el resultado de no dar un paso atrás en imponer el régimen de partido único en Cuba.  ¿Por qué no copiar la misma estrategia en Venezuela?  Al final los intereses creados y la conveniencia política de corto plazo obligarían a los Estados Unidos a aceptar el hecho consumado.   

En otras palabras ese 17 de diciembre el General Raúl Castro era el hombre admirado y por los militares venezolanos, seguramente mucho más que Nicolás Maduro o Diosdado Cabello.  Si se hiciera una encuesta en entre los militares venezolanos apostaría a que Raúl Castro la ganaría.  Ahora más que nunca los radicales del chavismo creen que si insisten en la línea dura pueden vencer a la oposición venezolana y al pueblo que la respalde.  

Los venezolanos demócratas no tienen el respaldo de ningún gobierno de este continente y desde ese 17 de diciembre lo que pueden esperar del el gobierno de Barack Obama son declaraciones.  El presidente estadounidense no va a arriesgar su reciente luna de miel con los gobiernos pro chavistas e indiferentes de la región.  

Quizá con un Congreso en control de los republicanos en Washington exista la posibilidad de que ante esta escalada contra la oposición y el pueblo venezolano –en las calles o en las urnas- los Estados Unidos, ahora que los precio del petróleo están en la baja debido a que hay más oferta que demanda, se decida a imponer alguna restricción al petróleo venezolano si desde Cuba se sigue apoyando y dirigiendo al chavismo radical para que continúe atropellando a la democracia venezolana.  Pueden pasar cosas que ni los más siniestros estrategas del régimen castrista ni esperen ni hayan tenido en cuenta.  Quizás los pueblos de América se indignen lo suficiente para brindar el respaldo que los venezolanos necesitan y con este apoyo y el arrojo de los venezolanos se salve la democracia en Venezuela y la pisoteada dignidad  en Nuestra América.


Por Huber Matos Araluce

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¿Que sabía o no sabía el Presidente Obama sobre el narcotráfico?




La llegada a los Estados Unidos de Leamsy Salazar, ex jefe de seguridad y asistente personal de Hugo Chávez por diez años y luego el ayudante personal de Diosdado Cabello con información sobre el narcotráfico de su ex-jefe o sus ex-jefes, deja en claro la colaboración entre las más altas esferas del chavismo y el castrismo en el negocio del tráfico de drogas.  No es exactamente nada nuevo pero ahora hay un testigo de excepción -porque no puede ponerse en duda su legitimidad- de las más altas esferas del gobierno venezolano.

Pudiera ser que, como en el caso del contrabando de armas a Corea del Norte, el gobierno en Washington se haga de la vista gorda como lo hizo en aquel momento en que al castrismo se le agarró con las manos en la masa violando el mandato de la ONU y mintiendo, además de irrespetando la soberanía panameña.  Pero en este caso y como están las cosas tal vez no sea tan fácil ni prudente para el presidente Obama restarle importancia al contubernio entre dos gobiernos y el negocio del narcotráfico.

Pero le dé o no la Casa Blanca la importancia que merece este asunto, los venezolanos, los cubanos y los latinoamericanos decentes y conscientes de la importancia de la legalidad y de la moral nos vamos a sentir muy ofendidos por la indiferencia de los gobiernos ante este acto y la impunidad ante el delito.

Si la Casa Blanca sabía todo esto del narcotráfico castrochavista antes del 17 de diciembre, día en que se anunció la nueva política hacia el castrismo, estamos en serios problemas en este continente y, si no lo sabía, la situación sería muy preocupante.  


Por Huber Matos Araluce

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El divisionismo de Berta Soler


En el editorial del 24 de enero El Miami Herald critica a Berta Soler, dirigente de Las Damas de Blanco, por no haber asistido a la reunión de un grupo de disidentes con la subsecretaria del Departamento de Estado de Estados Unidos para América Latina, Roberta Jacobson, celebrada recientemente en La Habana. Una crítica de este periódico es importante y puede hacer mucho daño a la imagen de un político involucrado en los asuntos cubanos. El comentario de El Miami Herald es el siguiente:

“Por otra parte, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, optó por no participar en la reunión, explicando que “no hubo balance en los participantes en cuanto a diversidad de opiniones” sobre el restablecimiento de las relaciones. Soler rechaza la nueva política norteamericana hacia Cuba. Pensamos que fue un error de Soler no haber asistido a la reunión con Jacobson. Habría sido una gran oportunidad para expresar sus puntos de vista ante una alta funcionaria de Washington que ha demostrado ser todo oídos para los comentarios de los disidentes”.

Me llama la atención que El Miami Herald no le haya dado importancia a la posición de Berta Soler y por el contrario la describe como una política que ha fallado por no asistir a esa reunión a expresar sus puntos de vista.  Porque Berta Soler lo que hizo fue señalar algo tan grave como que en esa reunión había una desproporción de opiniones, pues la mayoría de los que fueron invitados están a favor del establecimiento de las relaciones entre la dictadura y el gobierno de Barack Obama. 

En otras palabras, la ausencia de Berta Soler fue una protesta por la acción de los Estados Unidos de no invitar a otros disidentes que están en desacuerdo con las medidas tomadas por el gobierno de los Estados Unidos.

La acción de los Estados Unidos descartando a quienes no están de acuerdo –como señala Berta Soler- e invitando a los que sí están de acuerdo con la política de Obama es un tema muy serio que puede tener graves consecuencias.

Pero la crítica a Berta Soler va mucho más allá que señalarle un supuesto fallo por no estar presente  en esta reunión, sino que da a entrever que su posición o la de cualquier otro puede caer en el campo del divisionismo. Un argumento más propio de los enemigos de la democracia que de los defensores.  

Estar en  desacuerdo con una política del gobierno de los Estados Unidos respecto a Cuba no puede considerarse divisionismo ni tampoco es un error. Por el contrario es un acierto haberse negado a asistir a una reunión donde los “sí” eran mayoría sobre los “no”.

Para que el lector juzque con su propio criterio este es el párrafo final del editorial de “El Miami Herald” y lo dejo con la pregunta: ¿Dónde termina la diversidad y comienza el divisionismo?

“Es saludable que haya diversidad de opiniones y de posturas políticas en la oposición cubana. La diversidad es precisamente lo que caracteriza a la democracia frente al pensamiento monocorde de las dictaduras, emanado desde la cúspide del gobierno. Pero en vez de dividirse y levantar barreras, es preferible aprovechar toda oportunidad de intercambio de ideas y de reunión. En la larga lucha por la libertad y la democracia en Cuba, la diversidad es bienvenida; el divisionismo, no.”

Por Huber Matos Araluce

Patria, Pueblo y Libertad
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Maduro no está regresado con las manos vacías


Dicen las noticias que Nicolás Maduro está regresado con las manos vacías de su viaje a China.  Lo dudo.  No creo que los chinos hayan perdido la oportunidad de hacerle, al atribulado venezolano, proposiciones interesantes de corto plazo y de largo alcance.  Habrían sido malos comerciantes y los chinos tienen fama de ser muy hábiles.  ¿Quién perdería la oportunidad de sentarse a negociar con el representante de un país que está en la quiebra pero tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo?

China tiene necesidades energéticas insaciables. En mayo de 2014 firmaron la compra de gas a los rusos por un valor estimado de 400 mil millones de dólares. La entrega se extendería por tres décadas a un promedio de 38 mil millones de metros cúbicos de gas al año. En noviembre pasado firmaron otro convenio parecido y para finales de esta década Rusia puede estar enviando anualmente a China 68 mil millones de metros cúbicos de gas. Esto nada más representa un poco menos del 20% de la energía que necesita China.  

Ya el gobierno chino ha prestado $42 millones a Venezuela de lo que este país ha repagado $24 millones. Los chavistas ahora tienen una emergencia de $16 mil millones. Si esto se compara con los cientos de miles de millones de dólares negociados con Rusia el año pasado, el monto que necesita el régimen chavista representa un porcentaje modesto.

Pero miremos el bosque desde lejos, en Latinoamérica China tiene dos oportunidades estratégicas que le brindarían grandes beneficios durante este siglo.  Una es un canal en Nicaragua y la otra son las reservas de petróleo a precio de quiebra en un país controlado por los castro-chavistas, es decir por amigos. Por el canal de Nicaragua los chinos podrán transportar en sus enormes barcos hacia Asia y otros lugares, el combustible comprado a Venezuela a precios de “viernes negro”.  No nos sorprendamos si en el futuro los maoístas y los castro-chavistas anuncian un convenio espectacular.  

Se ha filtrado en las noticias que los chinos exigieron a Maduro el control de la Zona de Desarrollo de Guayana, puede ser una fábula pero tendría  sentido. Siempre habría forma de plantearlo,  a fin de cuentas el canal en Nicaragua no es un proyecto del gobierno chino sino de un empresario de Hong Kong que parece tener las conexiones para reunir los $50,000 millones que dicen costará la obra.  El gobierno chavista puede justificar la negociación con una empresa china que venga a poner orden en el caos creado por el populismo chavista.

La propuesta de los chinos puede ser otra pero cualquier otra que fuera, Nicolás Maduro no podía aceptarla en Pekín. Maduro tenía que regresar a Venezuela y plantearla al grupo que lo mantiene en el poder.  La decisión se tomará entre éstos y Raúl Castro y los suyos en La Habana.  Quizás a Raúl le guste la idea pues la participación de China en la industria venezolana de los hidrocarburos podría ser una garantía para la dictadura en la Isla.

China invierte a largo plazo, lo ha hecho en Rusia sin preocuparle demasiado si Vladimir Putin permanecerá en control en las próximas décadas. Una negociación con Venezuela estaría garantizada por el poder económico que tiene China y por el petróleo y el gas de Venezuela. Estén o no los chavistas en el poder los venezolanos tendrán que honrar los compromisos que haga Maduro o el que le siga en la presidencia.  En una reciente carta al dictador Chino Xi Jinping la dirigente opositora María Corina Machado le ha escrito: 

“Puedo afirmar con responsabilidad que al  Iograr la transición hacia Ia democracia, el nuevo gobierno de Venezuela honrará los compromisos asumidos con Ia República Popular de China en términos que sean beneficiosos y justos para ambas naciones”.

Si la oferta “secreta” de China a Maduro se acepta o se sigue conversando, a los chinos les sobra paciencia. Estuvieron negociando 10 años con los rusos y fue en los momentos de crisis en el Kremlin que se llegó a un acuerdo, por cierto muy favorable para el gobierno asiático.  Maduro y el chavismo tienen una seria situación en sus manos, pero todavía el escogido por los Castro tiene el 22% de aprobación, tiene las fuerzas armadas que lo respaldan y también el aparato represivo.  

Mientras Raúl Castro lo apoye, la OEA siga controlada por pusilánimes y el presidente Obama continúe su política de acercamiento y flexibilización con el dictador cubano, no veo la razón por la cual Nicolás Maduro tenga que preocuparse. Quisiera equivocarme.

Por Huber Matos Araluce

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¿Obama o el Papa?


Raúl Castro y Angelo Becciu

La mayoría de los dirigentes de la oposición cubana en el exilio y en la Isla han fustigado al presidente Obama por lo que consideran una traición a las promesas que les hizo de que no haría concesiones a la dictadura si ésta no respetaba los derechos humanos.  Sin embargo el 17 de diciembre de 2014 el presidente Obama anunció que después de 18 meses de conversaciones secretas había llegado a un acuerdo con el gobierno cubano.     

Mientras tanto el 2 de enero de 2015 según el arzobispo Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, el artífice del acuerdo no fue Obama sino el Papa. El arzobispo considera que Francisco: “ha sido el verdadero protagonista, silencioso, pero eficaz". 

Por estas declaraciones de un representante del Vaticano de tan alto nivel debía ser el Sumo Pontífice el merecedor, en mayor medida que Obama del apoyo y la simpatía de los “expertos” en los asuntos cubanos que han aplaudido el acercamiento como el camino inevitable hacia el cambio democrático en Cuba.  

También el Papa tendría que compartir el repudio de los cubanos demócratas dentro y fuera de Cuba y el de los demócratas solidarios con ellos que, verdaderamente conocen la problemática de nuestro país y las circunstancias concretas por las que atraviesa la dictadura.

En fin ahora no sabemos quién fue el  protagonista más importante, Obama o el Papa.  

Una pista nos puede ayudar y es que la dictadura le ha estado devolviendo a la Iglesia Católica las  propiedades que le confiscó  hace medio siglo.  Por lo que podríamos concluir que hay más armonía entre la Iglesia y la dictadura que entre ésta y Obama. Por lo menos no tenemos noticia hasta el momento de ninguna propiedad norteamericana devuelta a sus dueños.

Además, el arzobispo Angelo Becciu, que fue nuncio apostólico en Cuba desde 2009 a 2011,  informó que los cambios en Cuba serán nada más en el orden económico y “en el marco del sistema comunista, del socialismo".  Para que no quedara dudas de sus simpatías señaló que serán dirigidos por Raúl Castro y que en caso de contradicciones " serán sus habilidades, magistrales, las que las resuelvan".

El importante representante del Vaticano agregó que "con el embargo no se obtuvo nada, es más se provocó el hambre de un pueblo. Y ese régimen al que querían derrotar permaneció en el poder".  Aunque esta declaración no tenga nada que ver con el tema de quien merece más crédito por el acuerdo si evidencian las simpatías hacia el régimen castrista de parte del arzobispo Angelo Becciu. Tomen nota

Por Huber Matos Araluce

Patria, Pueblo y Libertad

Las declaraciones citadas en este artículo fueron tomadas de: El Vaticano: 'Raúl Castro se ha comprometido a una transición a un sistema económico más liberal' aparecidas en Diario de Cuba.
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“AHORA SÍ GANAMOS LA GUERRA”: HACIA LA CONSOLIDACIÓN DE LAS TIRANÍAS EN CUBA Y EN VENEZUELA


Quisiera dentro de un tiempo, ojalá no muy lejano, que lo que escribo aquí sea un verdadero disparate. Nada desearía más.

Lo veo claramente, Obama no va a perder el tiempo ni la simpatía de la izquierda de los Estados Unidos y de Latinoamérica enfrentando al castro-chavismo en Cuba y/o, en Venezuela.

Los cubanos y los venezolanos demócratas no solo hemos perdido un presidente aliado sino que éste se ha convertido en un amigo de nuestros enemigos. Hasta bromas intercambió con Raúl Castro por teléfono.

No nos debía extrañar, él es un hombre tan pragmático que después de anunciar que los terroristas habían degollado al periodista estadounidense James Foley se fue a pasar un buen rato jugando golf el pasado agosto.

Obama ha logrado una gran victoria entre quienes creen que saben lo que está pasando en Cuba y en su ignorancia de la realidad se alegran de esta componenda.

En la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá el próximo abril habrá dos ovaciones, una para Barack Obama y otra para Raúl Castro.

La Carta Democrática Interamericana de la OEA, aprobada en 2001, es letra muerta. La OEA y casi la totalidad de los gobiernos representados en esta organización se han convertido en sus enterradores.

Los latinoamericanos demócratas y bien intencionados que hoy se alegran del restablecimiento de relaciones entre la democracia norteamericana y la dictadura castrista no se asusten un día si a sus fronteras llega la nueva ola: “la dictadura de partido único en matrimonio con el capitalismo”.

El anuncio del presidente Obama del restablecimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Raúl Castro y de toda una serie de medidas de orden político, comercial y diplomático que le acompañan, incluyendo el objetivo expresado por el Presidente de que el embargo se levante, me lleva a la conclusión de que Obama está satisfecho con el hecho de que en Cuba se consolide una dictadura al estilo chino o ruso -o algo parecido- siempre y cuando no mortifique mucho a los Estados Unidos.

No es de extrañar que la dictadura castrista ayude a la CIA y al FBI a darle seguimiento a los elementos terroristas islámicos que están infiltrados en Latinoamérica.

Es pura retórica la argumentación de que el embargo no ha podido lograr un cambio en Cuba y que esta nueva política avanzará la causa de los cubanos demócratas porque el gobierno de los Estados Unidos tendrá más influencia con el régimen cubano.

¿Ha tenido Obama más influencia con Putin después que lo trató como un líder civilizado?  La influencia de Obama entre los dirigentes del mundo está por el suelo. La pequeña Lituania está entrenando por su cuenta, una fuerza para repeler una invasión rusa, antes de que llegue otra pequeña fuerza móvil que la OTAN dice que estará lista dentro de dos años.

Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, por meses se negó a hablar por teléfono con Obama.  Abdalá II de Jordania admitió a Charlie Rose en su programa de entrevistas televisivas que mucha de la violencia que aterroriza el Medio Oriente se pudo haber evitado si los Estados Unidos hubieran tomado a tiempo las medidas que él recomendó. No fue el único que las planteó.

Los cambios en Cuba

Quienes en el mundo piensen, repitan y escriban al compás del todavía fresco entusiasmo porque creen que ahora se abre la verdadera posibilidad de cambios en Cuba están un poco atrasados.

Los cambios en Cuba empezaron hace un montón de años cuando Fidel Castro -no fue Raúl- decidió que no se podría desarrollar la industria turística en Cuba si no era en sociedad con las cadenas hoteleras españolas.

Otros sectores fueron puestos en subasta -por ejemplo la minería- mucho antes que Raúl Castro heredara el poder.

Mientras tanto, las corporaciones manejadas por militares en Cuba acaparaban todo tipo de empresa.

Este cambio hacia el capitalismo obedecía a una decisión: la única manera en que el castrismo se mantendría en el poder era si el capitalismo lo sostenía. Eso lo inventaron en China, en Vietnam y en Rusia hace mucho tiempo.

En Cuba seguirán llevándose a cabo cambios cosméticos para engañar, pero el poder y las libertades fundamentales se quedan dónde están.

Hace más de 20 años que mi padre regresó de una reunión con un alto oficial en el Pentágono. No habían discutido nada especial, el militar quería conocerlo, o quería aprovechar la ocasión para decirle que habían recibido la visita de una representación militar de Cuba de alto nivel.

La comitiva había llegado con una propuesta:

Nosotros en Cuba estamos convencidos de que el régimen no es viable a largo plazo y necesitamos 20 años para el cambio y estamos preparando gente joven para esa transición.

La respuesta de los oficiales del Pentágono fue explicarles que ellos no podían decidir el asunto y que debían tratarlo con el Departamento de Estado.

Así que esto de los cambios no es nada nuevo, hechos a su  manera, no hacia la democracia.

Son cambios para quedarse en el poder, dar un poco de Internet como en China y en Rusia y dar libertades mientras éstas no representen un peligro para la clase dominante.

Asesinar y encarcelar opositores en lugar de fusilarlos y compartir con el capitalismo la explotación de un pueblo privado de libertad y de derechos. ¿Se les parece a China o a Rusia?

Otro argumento absurdo, que ahora se repite, es que ha sido el colapso de la economía venezolana y la posibilidad de que Cuba perdiera la subvención de ese país, lo que ha obligado a la dictadura en Cuba a llegar a un acuerdo con Obama. No lo creo.

La decisión de un acuerdo con los Estados Unidos obedece al reconocimiento de que aún con la subvención venezolana el castrismo no podía atraer capitales a Cuba porque sin el mercado de los Estados Unidos y el visto bueno de Washington quien invirtiera en la Isla estaba corriendo un riesgo muy grande.

Raúl viene pidiendo este arreglo desde que heredó el poder de su hermano.

Según Obama las conversaciones secretas comenzaron hace 18 meses, pero hace tan solo un año, en el funeral de Nelson Mandela, vimos las fotos casi lastimosas de un Raúl Castro suplicándole a Obama.

Obama por lo visto no había cedido a las peticiones del régimen castrista en ese momento. Hace 18 meses los precios del petróleo estaban muy buenos, no había crisis en Venezuela, donde se robaban los dólares a manos llenas.

Fue la gravedad de Hugo Chávez y su muerte lo que decidió finalmente a La Habana a empezar el juego de las negociaciones con los Estados Unidos, con el propósito de un acomodo que les garantizara el poder en Cuba.

En ese tiempo los precios del petróleo eran muy altos y nadie imaginaba el escenario actual.

Lo que realmente le preocupaba al castrismo era que Nicolás Maduro, su hombre en Caracas, no pudiera mantener el control. Les preocupaba que Estados Unidos aprovechara la oportunidad.  No tenían por qué preocuparse.

También les preocupaba que unos cuantos miles de venezolanos se tiraran a la calle a desafiar el régimen. No sabían lo que podía suceder y temían que alguien en el mundo los apoyara.

Tampoco tenían por qué preocuparse en La Habana, ya que la experiencia demostró que nadie apoyó con fuerza a los jóvenes venezolanos, entre ellos Obama. No se pasó de la retórica. Los gobiernos de Latinoamérica callaron, y con raras excepciones dijeron algo en voz baja.

La dictadura estaba consciente del desastre que se le avecinaba, mucho antes que esta reciente crisis del petróleo.

En diciembre de 2010 Raúl Castro reconoció públicamente:

“O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (...) el esfuerzo de generaciones enteras”.

Fue Obama el que no quería llegar a un acuerdo porque le perjudicaría políticamente en los Estados Unidos.

Esperó hasta perder el control del Congreso para hacer lo que Carlos Alberto Montaner ha descrito como algo “que le pedía el cuerpo”.

Obama no es una mala persona, cree que sabe mucho, pero no sabe tanto. Es un incauto y un pusilánime.

No lo digo yo, es la opinión de muchos expertos en los Estados Unidos, entre ellos la de varios de sus Secretarios de Estado, Defensa, y directores de la CIA.

Desconoció los consejos de su ex Secretaria de Estado, y sus dos ex Secretarios de Defensa sobre la necesidad de tener una política diferente en Siria. Y ya han muerto 200,000 seres humanos en ese país, y la cuenta sigue aumentando.

Antes de eso había ignorado el planteamiento estratégico propuesto por Richard Hoolbroke, su embajador especial para Afganistán y Pakistán, el diplomático con más experiencia en el área, que además contaba con todo el apoyo de Hillary Clinton.

Se burló incluso del potencial terrorista de ISIS cuando este grupo empezaba su guerra asesina y miren lo que ha pasado.

Pero no solo se burló de este incipiente grupo terrorista, sino que ignoró las recomendaciones de la Secretaria del Estado Hillary Clinton, del Director de la CIA David Petreaus y del General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor.

Confió en Vladimir Putin como el que trata como un socio razonable, y le prometió que en su segundo mandato sería más flexible.

Putin, que es un mafioso, se dio cuenta que podía hacer lo que le diera en gana, porque no enfrentaba a un Ronald Reagan, y ahí tienen, muertos y heridos, la anexión de Crimea, y quien sabe cuántas sorpresas terribles más le esperan a Occidente.

Por muchas razones en estos momentos el 67% de la población estadounidense piensa que su país va por mal camino.

El secreto y la mentira

Obama ha aprovechado este diciembre para decir la verdad que ocultaba con mentiras.

Porque hasta ahora había reiterado una y otra vez en público que no habría un arreglo con el régimen castrista hasta que el país se encaminara al respeto de los derechos humanos.

Tampoco nos debe extrañar el uso de la mentira.

A los norteamericanos Obama les prometió, y repitió una y otra vez, que con su plan de servicios de salud -Obamacare- cada persona tendría el derecho a quedarse con el seguro que tenía y con el médico que lo trataba. Resultó lo contrario, y eso lo resiente la mayoría del pueblo americano.

Venezuela y el chavismo

El último alegrón de burro de quienes hoy aplauden la reconciliación de Obama con Raúl Castro es que creen que Raúl Castro ha desconocido a Nicolás Maduro y que el autócrata venezolano ha quedado en el ridículo con su retórica anti-norteamericana.

No amigos, Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y ni los chavistas, ni mucho menos Raúl Castro y la mafia castrista que controla a Venezuela, van a abandonar ese tesoro.

El castro-chavismo es un reptil de varias cabezas. No van a perder el petróleo venezolano; lo van a mantener a sangre y fuego y lo harán contra el pueblo y contra quien en los Estados Unidos o en cualquier parte pretenda ayudar a los venezolanos a recuperar su democracia.

Habrá primero miles de muertos en las calles de Venezuela antes de que Raúl Castro y sus cómplices pierdan el control de esas reservas prodigiosas.

El triunfo castro-chavista ha sido magistral. En los dos años que le quedan a Obama en la Casa Blanca van a tratar de destruir a la oposición democrática venezolana como sea.

No tienen que apurarse tanto, porque los republicanos, aunque controlan el Congreso, se comportarán con mucha cautela si quieren ganar la presidencia en 2016.

Obama podrá firmar sanciones simbólicas contra este y aquel chavista, eso no tiene mucha importancia.

Las muestras están a la vista: los estudiantes asesinados y los estudiantes detenidos, la prisión de Leopoldo López, y las acusaciones contra María Corina Machado. Están triturando a la oposición y el mundo calla, y cuando algunos hablan, de palabras no pasan.

Ahora las castro-chavistas tienen luz verde en Venezuela, porque del Presidente de Estados Unidos lo único que escuchará la oposición venezolana serán palabras bonitas.

No importa que el precio del petróleo esté a $60 o baje a $40 dólares el barril.  Comerán menos los venezolanos, aprenderán a no comer, como los cubanos, y no pasará nada, porque la represión se encargará de ellos, y se morirá el que se tenga que morir.

El petróleo y el dinero que necesite el castrismo seguirá llegando a Cuba desde Venezuela, para sostener la maltrecha economía de la Isla mientras los capitalistas extranjeros montan negocios y el turismo estadounidense contribuye con algunos miles de millones de dólares.

Raúl Castro acaba de ser muy claro al respecto aclarando que seguirán

“brindando apoyo frente a los intentos de desestabilizar al Gobierno de Maduro”.

Conclusiones

Acaba de anunciarse ese arreglo entre “Los Estados Unidos y Cuba”, que según los optimistas abre el camino a la democracia en la Isla.

Parece que Raúl Castro no piensa lo mismo. No se ha secado la tinta del convenio, si es que algo se firmó, cuando el General ha dicho:

“Ahora sí ganamos la guerra”.

Es lógico que se sienta eufórico, porque en Cuba y en Venezuela se sienten con luz verde para consolidar a una dictadura de partido único con una economía mixta.

Empresas estatales controladas directamente por el dictador, y la otra parte de las riquezas del país repartidas entre la nueva oligarquía y los capitalistas extranjeros obedientes de las reglas del régimen.

Habrá más cuentapropistas, que entonces serán llamados pequeños empresarios, porque al Estado no le interesará seguir manejando miles de restaurantes y otras pequeñas empresas que le han dado pérdidas por años. Pero todo el mundo tendrá que portarse bien.

Que nadie se equivoque con el cambio que espera, porque Raúl Castro acaba de decir que:

 “…de la misma forma que nunca nos hemos propuesto que los Estados Unidos cambien su sistema político, exigiremos respeto al nuestro”.

Tres días después del firmado el acuerdo, un bote con 29 cubanos, -entre ellos mujeres y niños que huían de la Isla, fue hundido por unidades del régimen a 22 millas de las costas de Matanzas. Y el campesino dirigente del CID en Velasco, Manuel León Martínez, fue amenazado de muerte por un esbirro de la tiranía.

Todo parece viento en popa y a toda vela para el castro-chavismo, pero quizás la providencia, las circunstancias cambiantes, el amor por la libertad de cubanos y venezolanos, lograrán que el triunfalismo de la tiranía castrista y su satélite venezolano naufrague en el intento.

Tenemos que luchar para que la libertad y la democracia triunfen en Cuba y en Venezuela.

Es un reto en que no solo está en juego la libertad de ambos pueblos; en esta guerra que Raúl Castro cree haber ganado se decidirá el futuro de la democracia en América Latina.

Cuando esto suceda, el silencio y la complicidad con que se apoya a estas tiranías serán nada más que otro capítulo cobarde y sucio en la historia de América.

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