Hugo Chávez y la guerra con Colombia

Hugo Chávez planea un enfrentamiento bélico con Colombia antes del año 2012. Como van las cosas quizás sea su única alternativa. Razones tiene: su pérdida de popularidad entre los venezolanos; un precio del petróleo que no alcanza para mantener su política de botarate; su fracaso en Honduras y un aliado iraní que le resta prestigio en lugar de sumárselo.

Todo apunta a que el nivel de descontento en Venezuela continuará creciendo. El panorama no es prometedor para el oficialismo en las elecciones parlamentarias de setiembre del 2010, y menos aun en las presidenciales del 2011. Chávez necesitará una buena excusa para mantenerse en el poder.

Para un aspirante a dictador no hay nada mejor que la amenaza de una guerra o la guerra misma. A Chávez esto le facilitaría aplastar a la oposición democrática y radicalizar a sus seguidores. El escenario ideal es un conflicto armado con Colombia, que en la demagogia chavista es una avanzada del “imperialismo yanqui”. Chávez ya califica las bases militares de Estados Unidos en Colombia como una declaración de guerra contra Venezuela. Ahora la “víctima” tiene que defenderse; está preparándose y esperando.

En el momento apropiado Chávez podrá movilizar políticamente a los venezolanos, dividirlos entre patriotas y traidores. Los patriotas chavistas ya no tendrán que defender los fracasos de la revolución bolivariana; en su lugar se lanzarán a la ofensiva contra los traidores “pitiyanquis”.

Ante un estado de guerra, la celebración de las elecciones quedará condicionada a las conveniencias del autoproclamado hijo de Fidel. Se llevarían a cabo solo si creen que pueden ganarlas, con trampas. Si no, tendrán razones de seguridad nacional para aplazarlas.

A Chávez le bastaría con provocar una escaramuza militar y darle tintes de guerra. No importaría si Venezuela pierde o gana el primer enfrentamiento. El objetivo no es ganar la guerra, sino forzar su reelección, o si no suspender las elecciones venezolanas. No habrá miles de muertos ni de heridos porque la ONU, y por supuesto la OEA, estarán listas para pedir y exigir un cese a las hostilidades. Hasta eso estaría calculado.

Chávez sabe que el ejército colombiano tiene la experiencia combativa y la capacidad militar para darle una zurra, pero siempre puede atribuir su fracaso inicial – y la consiguiente pérdida de vidas venezolanas - al imperialismo yanqui.

Ya Brasil ha planteado una solución para evitar un conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela. Chávez lo ha rechazado porque le cerraría las puertas al espectáculo que prepara.

Los frecuentes y misteriosos viajes de Chávez a Cuba lo delatan. No quiere usar ningún medio de comunicación que pueda ser interceptado por los servicios de inteligencia estadounidenses. El asunto hay que tratarlo personalmente en La Habana, donde los castristas han elaborado los planes militares. Chávez se juega el poder en Venezuela, y la tiranía fideliana el usufructo de las mayores reservas de petróleo de Latinoamérica.

Colombia y los Estados Unidos tienen dos opciones:

a) Una campaña diplomática en el plano internacional para dejar a Chávez al descubierto, sin excusa y sin razones para un conflicto militar.

b) Dejarlo actuar y darle una paliza.

Parecería que la primera opción es más razonable para Colombia y para Washington, pero como en estos asuntos siempre hay factores en juego que no son fáciles de discernir, el tiempo dirá qué pasará con Chávez, sus tanques, sus aviones, sus cohetes y sus aspavientos militares.
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Por qué no se debe levantar el embargo (20) Conclusiones finales (3 de 3)

El capitalismo no es la democracia. El capitalismo es un modelo económico que ha demostrado capacidad para adaptarse a sistemas políticos diametralmente opuestos. Cede ante un Estado de derecho, pero cuando este no existe es implacable en el abuso. Una apertura de la dictadura castrista hacia el capitalismo no garantizará el respeto a los derechos humanos. La única garantía hacia un Estado de derecho en Cuba es una constitución democrática, leyes, instituciones y una cultura de tolerancia. Creer que se puede construir una democracia sin validar como primer paso una constitución, es un autoengaño.

Cuando ha convenido a sus intereses, el castrismo se ha amancebado con el capitalismo. Lo hizo cuando perdió la subvención soviética. Asoció a los empresarios canadienses y españoles a su monopolio económico de la isla. Extenderá los mismos o mayores privilegios al capital estadounidense, ante el peligro de perder la vital subvención chavista. En cuyo caso el capitalismo norteamericano, con sus inmensos recursos, se haría dueño de lo mejor de Cuba en detrimento de los cubanos, limitados en derechos y oportunidades. Este esquema le permitirá a la nomenclatura y a las mafias extranjeras hacerse también dueñas de lo que quede de Cuba. Este escenario es solo posible si Obama levanta el embargo unilateralmente. Una posición firme del gobierno de los Estados Unidos, por el contrario, fortalecerá a la oposición democrática y al sector de la nomenclatura que aspira a un cambio hacia la libertad.

En las circunstancias actuales visualizo estos escenarios:

1) No muy seguros de que Chávez mantenga el poder, pero sin disposición a negociar una transición democrática con los Estados Unidos, los reaccionarios dan a los cubanos en la isla espacios de iniciativa privada con tres propósitos: a) Tratar de frenar el deterioro. b) Aliviar el descontento interno creando expectativas de progreso a mediano y largo plazo c) Mejorar una imagen en el exterior para inducir eventualmente a la administración Obama a un acuerdo en que se levante el embargo sin que el castrismo ceda el monopolio político, pero pareciendo que lo hará. En mi opinión en este plan está Raúl Castro de acuerdo con el gobierno de Zapatero, Lula da Silva, intereses económicos y políticos en España, Brasil y los Estados Unidos, y el Secretario General de la OEA, entre otros. Levantar la prohibición de viajes a los turistas estadounidenses es parte importante de esta estrategia de desmantelar el embargo gradualmente. Si se falla, siempre les quedan alternativas.


2) Ante el hecho o el temor inminente de que Chávez pueda perder el poder en Venezuela, o ante un deterioro inmanejable de la situación interna, y una vez eliminada la influencia de Fidel Castro por muerte natural o por una incapacidad mental total, Raúl Castro reitera su oferta a Obama de discutir “de todo” a cambio del levantamiento del embargo. En este caso, con el respaldo de los Estados Unidos se podría negociar, entre la oposición y la nomenclatura progresista, una transición democrática pacífica y ordenada, en la cual los cubanos en la isla podrán competir por su justa participación el desarrollo del país.


3) Convencidos de que la subvención de Chávez continuará evitando el colapso material del país, los reaccionarios (con o sin Fidel Castro presente) se niegan a negociar con los Estados Unidos, mantienen el control a base de represión, hacen cambios cosméticos pero no implementan una apertura efectiva en el campo económico.


No descarto fluidez en los escenarios, ni tampoco el eventual hecho imponderable. Tampoco la posibilidad, improbable pero no imposible, de una cadena de acontecimientos que disloque el frágil control que la dictadura mantiene sobre la población, y desemboque en cuestión de horas, días o meses, en una nueva realidad nacional. No estoy refiriéndome a la muerte de Fidel Castro, porque no creo que vaya a desatar tal reacción. Por alguna razón la tiranía ha demostrado un gran temor a las pequeñas y esporádicas manifestaciones públicas de protesta, a las que reprimen inmediatamente. Da la impresión de que creen que se pueden convertir en una protesta de mayores proporciones.


La desaparición de Raúl Castro del escenario político no se puede descartar, por accidente o por enfermedad, puede fugarse al exterior, o ser eliminado en un arreglo entre los generales cubanos y los Estados Unidos como un paso previo a negociaciones.

Hemos analizado el embargo en su contexto histórico y actual, pero especialmente proyectando su efecto en el porvenir. La posibilidad de negociarlo es real; fue el propio Raúl Castro quien planteó una negociación, aunque luego tuviera que retirar su propuesta. No insistir en su oferta inicial seria un absurdo.

El castrismo es una praxis fracasada y el comunismo una ideología sin legitimidad. La población cubana está descontenta y quiere un cambio hacia la democracia. Tiempo más o tiempo menos, el castrismo demagógico y brutal cede por agotamiento y ante nuevas circunstancias, para las que no tiene respuestas. Sin duda, el levantamiento unilateral del embargo estadounidense le daría oxígeno a una dictadura en franca decadencia. Tal acción, lejos de viabilizar la democracia en Cuba, le daría al capital estadounidense la oportunidad de hacer a gran escala lo que ha hecho España en Cuba: en la medida en que al régimen le ha convenido, han monopolizado un sector estratégico de la economía cubana en detrimento del pueblo.

Las transiciones hacia la democracia en los países ex comunistas demuestran que solo dan resultado donde han estado más claras las metas y han sido más transparentes los procedimientos; de lo contrario han servido para la alianza entre burócratas y mafias con capitalistas sin escrúpulos. Por eso, en el contexto del embargo - el tema central de este análisis - hemos insistido en una negociación, y en la prioridad de una constitución democrática que garantice la transición a un Estado de derecho en Cuba.


San José, Costa Rica
Diciembre 7 de 2009
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POR QUE NO SE DEBE LEVANTAR EL EMBARGO (19)


Conclusiones finales (2 de 3)

Uno de los argumentos utilizados por los enemigos del embargo es que se trata de una política equivocada para lograr cambios hacia la libertad en Cuba. Según ellos lo inteligente, lo europeo - el polo opuesto a la falta de imaginación americana – es una estrategia basada en la amistad y el comercio. Esa modalidad, practicada especialmente por España desde los tiempos del dictador Franco hasta los del actual gobierno del Partido Socialista Obrero Español, tampoco logró ningún mejoramiento en el respeto a los derechos humanos en Cuba. Fue y sigue siendo una excusa para justificar negocios multimillonarios en la isla.

Con solo amistad y negocios, no era difícil suponer que se fracasaría en el campo de los derechos humanos. En Cuba se entronizó una dictadura por designio ideológico y decisión personal de Fidel Castro, quien se ha negado a darles libertades a los cubanos porque cree que son incapaces de manejarlas. Por eso en Cuba hay menos teléfonos celulares que en Haití (479,000 vs 3.2 millones) y el acceso a Internet tiene que estar autorizado por el estado, que controla también todos los medios de comunicación. Ninguna política de amistad y comercio iba a cambiar al sistema comunista, el miedo a la libertad del pueblo, ni las obsesiones del dictador.

Se ha abusado del frágil argumento de que, sin el embargo, la tiranía se quedaría sin excusa para sus fracasos y su política represiva. Como si las dictaduras se sostuvieran sobre excusas. Las dictaduras son fábricas de excusas para estimular el odio y justificar la violencia. Hugo Chávez, el hijo político de Fidel Castro, quien tiene como principal socio comercial a los Estados Unidos, es tan enemigo de la democracia venezolana como del “imperialismo yanqui”. Al castrismo le sobrarán siempre excusas para mantenerse en el poder.

Se afirma que, sin el embargo, el pueblo cubano se daría cuenta de que la pobreza en que vive no es culpa de los “americanos”. Es cierto que la propaganda castrista fue efectiva en responsabilizar al embargo de todos los problemas, pero, con el tiempo, cada vez más cubanos han comprendido que este no es el caso. En la última encuesta que se hizo en Cuba, publicada por el “Instituto Republicano” un 75% de los cubanos de la isla dijo que votaría por un sistema democrático si tuviera la oportunidad; y solo el 8% creen que un levantamiento del embargo mejoraría la situación económica.

Esta minoría del 8% contrasta con la inmensa mayoría que piensa que aun sin el embargo su suerte no mejoraría sustancialmente. Mientras la economía siga controlada por el Estado, los ciudadanos saben que siempre serán una especie de esclavos. Además, en un contexto dictatorial el capitalismo explota brutalmente a los trabajadores con el consentimiento oficial. La cadena de Hoteles Meliá le paga a un empleado en Cuba $25 dólares al mes, mientras su contraparte en Costa Rica recibe un sueldo mensual de $800 dólares.

Otro caso: la más importante y “revolucionaria” reforma propuesta por Raúl Castro para resolver la crisis alimentaria en Cuba, es entregar en usufructo las tierras estatales a los campesinos. Pero, sin un título de propiedad, los agricultores están sometidos a un permanente chantaje político y saben que de la noche a la mañana pueden ser despojados por el gobierno de la tierra que les prestaron, perder sus fuentes de ingreso, su forma de vivir y el capital acumulado en mejoras. Consecuencia directa de no tener la protección de un Estado de Derecho.

Hay quienes propugnan el levantamiento unilateral del embargo porque este conduciría al desarrollo del capitalismo en Cuba y a su corolario político: la democracia representativa. Quienes piensan así sustituyen las lecciones de la historia por una quimera. No conocen la preocupante experiencia de las transiciones en los países ex comunistas. Están ignorando la naturaleza de las dictaduras y sus burocracias, el apego a los privilegios y la corrupción, sumadas a los intereses del capitalismo, cuando el entorno le permite desarrollarse en su versión abusiva.

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Honduras y el plan secreto para legitimar a Raúl Castro

Un inesperado acontecimiento político en Honduras trajo a la superficie realidades ocultas y puso en relieve verdades convenientemente pasadas por alto. En Honduras el incipiente imperialismo brasileño sacó sus garras. Hugo Chávez demostró hasta dónde puede llegar. José Miguel Insulza hizo encallar a la OEA. La política latinoamericana mostró su incoherencia y hasta la paloma de Obama perdió algunas plumas. En Honduras naufragó el plan secreto para legitimar a Raúl Castro en Cuba.

Pocos en la región hubieran imaginado que detrás del presidente brasileño había otro personaje esperando su turno. Lula da Silva sorprendió con sus contradicciones. Reclamó con prepotencia el regreso de Zelaya a la presidencia para salvar la democracia en Honduras, mientras llenaba de abrazos y cordialidades a sus entrañables amigos, el dictador de Cuba y su hermano Raúl. Con similar deferencia es aliado de la teocracia iraní, que acaba de robar una elección reconocida como legítima por Lula da Silva. Irán es promotor del terrorismo internacional, su régimen reprimió con brutalidad a quienes protestaron por el robo de la elección y trató con increíble crueldad a quienes fueron arrestados. Lula no está por la democracia en Honduras ni por la tiranía en Cuba o en Irán. Lula está por lo que cree que le conviene a Brasil en su camino a la hegemonía regional. El imperialismo brasileño ya enseñó sus uñas; hispanoamericanos, tomemos nota.

A Hugo Chávez le faltó todo lo que le sobró a Micheletti. El venezolano demostró que con petrodólares no pueden comprarse ni inteligencia ni coraje. Con ambas cosas hay que nacer. La estrategia del castro-chavismo en Honduras fue primitiva, insolente y estúpida.

José Miguel Insulza demostró que no se pude servir a dos amos, el ALBA y la OEA. En una entrevista inmediatamente después de la expulsión de Zelaya, declaró a CNN que sobre el caso de Honduras lo único que podía hacer la OEA era una denuncia moral. Pero inmediatamente después de encontrarse en Managua con el cuate de Hugo Chávez, se lanzó como un miura contra la clase política hondureña. Con amenazas, prepotencia y promesas incumplidas, Insulza ha escrito una triste página en la historia del organismo regional.

Los sucesos en Honduras descarrilaron el plan secreto para legitimar el poder de Raúl Castro en Cuba, en el cual la diplomacia brasileña y la venezolana trabajaron intensamente. El objetivo era que Latinoamérica, con el respaldo del gobierno español, presentara a Obama un frente unido apoyando a Raúl Castro en Cuba, con el argumento de que una transición ya estaba en marcha y que requería de la dirección de Raúl para garantizar la estabilidad del proceso. Presionado por la comunidad internacional, pues España se haría cargo de convencer a la Unión Europea, el presidente estadounidense suspendería incondicionalmente el embargo. Como compensación, el capital estadounidense entraría en Cuba con inversiones que le permitirían una buena tajada de la economía cubana.

El primer paso consistía en el levantamiento de las sanciones a la dictadura castrista. Así sucedió por decisión unánime de las naciones latinoamericanas en Tegucigalpa a principios de junio. No fue un hecho aislado ni fortuito. Con toda intención, ni uno solo de los presidentes latinoamericanos mencionó la falta de un estado de derecho en Cuba. Con anterioridad presidentes latinoamericanos habían viajado a Cuba a saludar al convaleciente Fidel Castro y a su escogido sucesor Raúl. Persuadida por Brasil, Costa Rica había anunciado su decisión de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba tres meses antes. Arias alegó la existencia de nuevas realidades. El Departamento de Estado en Washington no era ajeno ni se opuso a estas maniobras.

El Secretario General fue entrevistado por CNN inmediatamente después de que la OEA levantó las sanciones a la dictadura castrista, abriendo la puerta a un ingreso a la OEA por iniciativa de Raúl, después de la muerte de Fidel. En esa entrevista Insulza anunció eufórico que estaba seguro de que hasta el embargo estadounidense también se levantaría, e insinuó que, en el caso de Cuba, la OEA podría ser flexible en la interpretación de la Carta Democrática. Con toda razón, la Carta Democrática jamás se ha usado para defender la democracia en Venezuela. ¿Por qué aplicarla en Cuba?

Menos de 30 días después, Manuel Zelaya perdía la presidencia y la democracia se pondría inusitadamente de moda en la OEA y en la ONU. La presión de Hugo Chávez a Insulza fue decisiva. Nadie en este continente, ni fuera de él, quiso perder la ocasión de redimirse. Honduras les daba la oportunidad de lavarse el pecado de haber guardado un silencio cómplice, y en otros casos cobarde, ante el estrangulamiento de la democracia en Venezuela.

La consecuencia no calculada fue que, al resaltar la virginidad democrática de cada uno de los enemigos del “golpe de estado”, y al utilizar todo tipo de sanciones contra quienes sacaron a Zelaya del poder, convencidos de que podrían doblegar a Roberto Micheletti y su gobierno, el esquema para colar por la puerta de atrás al nuevo dictador castrista en la OEA se ha convertido en una tarea casi imposible. Después de Honduras y su aislamiento internacional, para ingresar en el organismo regional Raúl Castro tendría que hacer en Cuba elecciones debidamente supervisadas por todos sus miembros, incluyendo los Estados Unidos.

En Honduras ha triunfado el derecho del pueblo a escoger a su gobernante, que era en esta crisis lo prioritario, en lugar de encasquillarse amedrentando y humillando a la mayoría del pueblo y a sus representantes, culpándolos por errores y exigiéndoles acciones que ninguno de los actores internacionales exige a los Castro y a Hugo Chávez, transgresores brutales de los derechos humanos y la democracia en este continente. En Honduras los grandes perdedores han sido la hipocresía y la demagogia latinoamericana, y se descarriló el plan para legitimar el fraude raulista. La OEA ha sufrido una innecesaria pero merecida lección y la paloma de Obama tendrá que aprender a volar menos errática y con menos plumas.
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Reinaldo Escobar y el reto de un hombre: ¡Wir sind das Volk!


Reinaldo Escobar retó al agente de policía política que había agredido a su esposa Yoani Sánchez, el tristemente famoso “Rodney”, a un encuentro no violento en una calle de La Habana. Escobar en realidad estaba desafiando el poder de una burocracia octogenaria.

¿De qué otra forma se puede explicar que, en lugar de Rodney, Escobar encontró a una turba organizada que lo rodeaba gritando a coro: “esta calle es de Fidel…esta calle es de Fidel”? ¿A qué viene esto? Se supone que todas las calles, carreteras, caminos, veredas, atajos, trillos, puertos y aeropuertos de Cuba son de Fidel. Por medio siglo han sido de él y de nadie más. Alguna duda tendrán cuando necesitan ratificarlo con semejante alarde.

Temían que Escobar le robara una calle a Fidel. ¿Qué hacer? ¿Mandar a expertos en karate a dar golpes con varillas de construcción escondidas en periódicos, – otro de los logros de la revolución, porque los anticuados policías de Batista daban palos con garrote? Nada mejor que la chusma castrista advirtiendo a los cubanos: Que no se lo ocurra a nadie robarle una calle a Fidel porque “esta calle es de Fidel, esta calle es de Fidel”.

¿Y se puede robar una calle? Por supuesto, en Cuba se roba de todo. Para mucha gente es la forma de sobrevivir con un sueldo que no llega a 56 centavos de dólar por día, (Menos de $17 dólares mensuales). Se le roba al Estado en sus tiendas, sus gasolineras, sus fábricas, sus granjas avícolas, sus carnicerías, sus comedores, sus cooperativas, sus aduanas y sus puertos. Se roba mucho, se roba poco, pero se roba siempre.

Pero en Cuba el delito más grave es querer robarse una calle. ¿Se puede robar una calle? ¡Sí! En un lugar donde no son del pueblo, porque son de un tirano, también se pueden robar. ¿Y cómo? Existen muchos precedentes, pero citemos uno solo.

El Alemania Oriental, el 4 de setiembre de 1989, los feligreses después de una misa se adueñaron de las calles y del parque de Leipzig. Este hecho se repitió como una epidemia en otras ciudades. A los dos meses el pueblo alemán creyó que era dueño ya no de las calles, sino de su propio destino. Más de medio millón de personas tomaron la Plaza Alexander en Berlín. Cinco días después el fatídico muro desapareció para siempre.

Aquellos sucesos cambiaron el mundo y la gerontocracia castrista no quiere que se repitan en Cuba. Fidel y Raúl no tienen la intención de refugiarse en Chile, como tuvo que hacer su amigo y aliado Erich Honecker, el que perdió las calles en Alemania del Este. Ellos llegaron a la conclusión de que, en el caso de Escobar, era mejor no arriesgarse a perder la primera calle; porque perdiendo una se empezó en Alemania.

Aquello que gritaban en Leipzig: ¡Wir sind das Volk!, resultó mortal para el comunismo y podría convertirse en Cuba en un grito similar: ¡Nosotros somos el pueblo!
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Los turistas americanos en Cuba: “A Paradise under the stars”


Se acaba de celebrar una audiencia, en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, sobre las restricciones a los turistas estadounidenses para viajar a Cuba. Hubo posiciones a favor y en contra. Quienes están a favor de que se levanten esas restricciones argumentan, entre otras cosas, que nuevos ingresos por turismo – si se pasara de dos a tres millones de visitantes extranjeros por año – ello podría mejorar la situación económica y política de los cubanos. Dejando de lado los temas legales, veamos los económicos.

Estos turistas adicionales podrían representar un ingreso de mil millones de dólares, que divididos entre 11.4 millones de habitantes tocarán a $7.30 dólares mensuales por cubano. No veo cómo el nivel de vida del pueblo pueda mejorar con tal miseria, en el supuesto escenario de que el ingreso se distribuyera equitativamente entre todos los cubanos, que no es ni será el caso. Cada dólar que entra en Cuba va directo las arcas de la dictadura, que después de descontar el 20% entrega una moneda devaluada a los visitantes. Los mil millones de dólares serán de uso discrecional de la tiranía y se repartirán en represión, espionaje, propaganda exterior y prebendas para los cómplices y sus familiares.

Algunos nos quieren presentar como embajadores de la libertad a los turistas de los Estados Unidos. No hablan español y no tienen ninguna cualidad genética para que, por una especie de telepatía u ósmosis espiritual, refuercen en los cubanos el amor por la libertad y la búsqueda de sus derechos. Son como los canadienses, los españoles, los alemanes, los franceses y, en fin, como los millones de turistas que han visitado Cuba por tantos años. Sin duda los estadounidenses son los viajeros más generosos del mundo; quizás a punta de sus propinas alcanzaremos la libertad.

Que el turismo tiene influencia en los países no se puede negar. En Cuba con el turismo masivo se ha desarrollado la industria de la prostitución. Miles de muchachas cubanas que viven en la más absoluta necesidad, sin trabajo, sin poder huir y a veces con hijos que mantener, han encontrado en el turismo una forma de sobrevivir. En la industria de la explotación sexual participan además policías chulos, taxistas informados y empleados alcahuetas de hoteles. Todos deben estar mejorando el inglés. Yes, sir.

Mientras la USRR subvencionó al régimen este fue enemigo del turismo, pero una vez que se terminó la masiva transferencia de riqueza, no le quedó al gobierno otra alternativa que promover el turismo de los exilados a Cuba. Dejaron de insultarlos con epítetos como gusanos y escoria y los bautizaron con el cursi apelativo de “la comunidad cubana en el exterior”. No obstante, se les prohibía a los funcionarios de la dictadura reunirse con sus familiares o amigos turistas.

Estos exilados no solo hablaban español, hablaban cubano. Visitaban sus pueblos, sus barrios, familias y amigos. ¿Qué lograron? Que la mayoría de la juventud cubana se convenciera de que el paraíso estaba en los Estados Unidos, donde cualquier hijo de vecino en lugar de ganar $17 dólares al mes ganaba el doble o el triple en un día.
Los jóvenes tuvieron entonces dos opciones: luchar por la libertad contra una dictadura que los empobrecía, pero que tenía el apoyo de prácticamente todos los gobiernos del mundo, además de la OEA, la ONU, y la prensa extranjera, para finalmente terminar en la cárcel. O, huir de Cuba hacia el paraíso de los Estados Unidos, donde una ley te da el privilegio especial, por encima de todos demás los habitantes de este planeta, de que si llegas te quedas y al año eres residente legal. Yo quisiera saber quién me puede alegar que eso fue una gran contribución a la lucha por la libertad de Cuba. ¿Beneficios?, claro; y los perjuicios, ¿qué?

Aquí lo que hay es una estrategia para desmantelar el embargo sin condicionarlo a que el castrismo se comprometa a respetar los derechos humanos en Cuba. Están involucrados la dictadura y quienes dentro y fuera del gobierno de Washington quieren un acomodo con la tiranía a cualquier costo. Además de, intereses comerciales - entre estos - los hoteles españoles en Cuba y la industria de viajes estadounidenses. No implico en este plan a quienes inocente o sanamente proponen el turismo americano a Cuba, personas que merecen nuestro respeto por sus esfuerzos por la libertad del pueblo cubano.

Creo oportuno terminar este artículo con una cita de Berta Antúnez Pernet: “Hacerle al régimen, que está en sus últimas, concesiones unilaterales en forma de turismo masivo de Estados Unidos, sólo servirá para aumentar la sangrienta represión contra el pueblo cubano. Esto sería la señal equivocada para los que luchan en la isla y eventualmente serán los que van a prevalecer por encima del decrépito estado totalitario. Por el futuro del pueblo cubano, Estados Unidos debe continuar siendo un pilar de claridad moral”.
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La locura de Pánfilo





Hace años discutiendo espontáneamente sobre la situación en Cuba, en la casa rodante que me servía de oficina, alguien del grupo exclamó: ¿Cuándo caerá Fidel Castro? y Pablo el chofer, se volvió hacia nosotros y nos dijo: “Fidel Castro se va a caer cuando los cubanos se vuelvan locos”. Acababa de escuchar un chispazo de sabiduría popular.

Pánfilo ha vuelto a hablar, lo admito, bajo los efectos del alcohol, es decir sin inhibiciones. Sus declaraciones me hicieron recordar aquella relación entre la libertad y la locura. Estoy seguro que en esta ocasión como en las anteriores, no ha sido el alcohol el único factor que ha motivado a Pánfilo a dejar a los cubanos con la boca abierta. Hay muchos alcohólicos en Cuba que no se arriesgarían a comentar ni en cámara ni fuera de ella algo parecido.

Las declaraciones de Pánfilo y otros actos recientes de admirable rebeldía, no parecen ser hechos aislados. El temor de los cubanos, producto de la represión y el pesimismo, se está debilitando. La tiranía siempre ha tratado de evitar con acoso y la agresión que el miedo ceda, reforzando la idea de que en Cuba la obediencia en la conducta es la tabla de salvación. Es la forma en que una mayoría descontenta pero pasiva, se deja arrastrar como ganado por un grupo de cuatreros uniformados. Al mismo tiempo es evidente que al vigilar con tanta constancia al pueblo, la dictadura parece estar convencida de que detrás de la fachada de ese hato obediente hay una manada salvaje.

Pocos pueden negar que de vez en cuando, hay que ser un poco loco, o un poco audaz, o un soñador, para tratar de alcanzar algo que con un comportamiento tímido no se puede lograr. Los exilados también tenemos que rebelarnos contra dos enemigos de la libertad de Cuba: el pesimismo y el triunfalismo. El pesimismo que nos inhibe y permite acomodarnos, mientras el triunfalismo nos hace creer que con entusiasmo pero sin participación concreta, contribuimos a la lucha de nuestros hermanos cubanos.

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El Partido Cuba Independiente y Democrática y el caso de Yoani Sánchez

A una ciudadana cubana a quien se le otorgó el más prestigioso reconocimiento periodístico del mundo, se le negó en octubre pasado la salida del país. Yoani Sánchez viajaría a New York para recibir el premio María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia. No le dieron ninguna justificación tras impedirle el derecho a compartir ese honor con los periodistas Anthony DePalma del New York Times, Christopher Hawley de USA Today y el brasileño Merval Pereira. Parece que lo que en el mundo se reconoce como talento, en Cuba es motivo de castigo. Aun peor, negarle a un ciudadano a viajar adonde quiera, es admitir que en Cuba los cubanos son propiedad del estado.

Se pone en duda el nivel educativo y la cultura de nuestro país cuando a Yoani Sánchez se le penaliza de tal forma por sus ideas. Muchos males pueden pasar a una nación que castiga la individualidad. Los siglos han demostrado que quienes retaron la manera de pensar establecida, fueron los que hicieron avanzar el progreso intelectual y científico de la humanidad.

Si las autoridades no están de acuerdo con los planteamientos de Yoani Sánchez, pueden retarla con civilidad en el campo de las ideas. Tienen que darle la oportunidad para que las exponga libremente, sin temor y sin coacción. Que tenga en los medios de comunicación del país los mismos derechos de quien la adverse. De lo contrario, queda en evidencia el temor de quien usa la superioridad de la fuerza y amordaza a Yoani para no tener que enfrentarla públicamente en el cuadrilátero de la razón.

Pero en su caso no han bastado los impedimentos de salida ni el silenciar sus ideas en los medios de comunicación; ahora se ha pasado a la agresión física. Le dieron puñetazos a esta compatriota, para obligarla con golpes y empujones a entrar en un automóvil a la fuerza y así evitar que fuera adonde ella quería en su propia ciudad. Estamos ante hechos que nadie, hombre o mujer, marxista o demócrata pueden dejar de denunciar.

Por las anteriores razones y en nombre del Partido Cuba Independiente y Democrática, sus miembros y simpatizantes en Cuba, quiero hacer pública nuestra vergüenza como cubanos y nuestro absoluto rechazo a este hecho cobarde y condenable.

Roberto Marrero La Rosa

Presidente Partido Pro Cuba Independiente y Democrática

Camagüey, Cuba
Noviembre 16 de 2009
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Por qué no se debe levantar el embargo (18) Conclusiones Finales (1 de 3)


En los capítulos anteriores hemos analizado uno de los temas más polémicos del último medio siglo de la historia de Cuba: el embargo estadounidense contra el régimen castrista. Uno a uno han ido quedando sin sustento los mitos y falsedades con que se ataca esta política y se han perfilado con más claridad las circunstancias, los actores y sus verdaderos intereses.

En el caso del embargo, como con cualquier tema que exija objetividad, hay que ser riguroso, tener información sólida y marginar los prejuicios. Condiciones difíciles de cumplir entre aquellos que abordan con simplismo o con pasión la problemática cubana. Es bastante común, a la hora de hacer diagnósticos y dar recetas de cómo resolverla, escuchar a “expertos” en el embargo repetir la propaganda que oyeron o leyeron, o una opinión que desconoce la complejidad del asunto.

También se argumenta contra el embargo desde actitudes anti-estadounidenses; en estos casos solo sirve para demostrar, no el error o el acierto de esta política, sino las garras o la estupidez de los Estados Unidos. El embargo ha sido un festín para quienes en el mundo desprecian a los Estados Unidos.

Empezamos esta serie refutando el mito de que el embargo es un designio de Washington contra el castrismo. En realidad esta política se ha mantenido desde 1962 por la voluntad y presión de los cubanos del exilio. Equivocados o no. Por algo el entonces candidato Barack Obama fue a Miami y le aseguró al exilio que el embargo no se levantaría hasta que en Cuba no se liberara a los presos políticos y se respetara los derechos humanos.

El embargo - en conclusión - es un asunto entre cubanos. Por un lado los exilados que han presionado a Washington para que mantenga el embargo, y por otro los castristas que lo manipulan y denuncian como una agresión “imperialista” contra el pueblo cubano. En todo caso sería una agresión de los cubanos exilados contra la dictadura de la isla, aunque también se argumenta, demagógicamente, que es una agresión de los cubanos del exilio contra los cubanos de adentro.

Una vez desprovisto el embargo del designio “imperialista”, era necesario aclarar otro mito tan persistente como equívoco: que el embargo era un fracaso porque no había logrado el derrumbe del castrismo. Para los cubanos exilados el embargo nunca fue el instrumento que derrotaría al castrismo. Pensar así habría sido una ilusión tonta, porque todos sabíamos que la URSS sostenía a la dictadura en Cuba con una subvención de muchos miles de millones de dólares anuales, más una sustancial asistencia militar. Eso no se lo trae abajo un embargo comercial.

Una vez que se desplomó la URSS tampoco los cubanos exilados creyeron que el embargo era la bala de plata. Hace quince años, en una brillante exposición, el dirigente cubano José Antonio Font señaló que el fin del régimen en Cuba se acercaría con el deterioro físico de Castro, el agotamiento del sistema y la educación de la oposición en la isla. Recomendó que se mantuviera el embargo para evitar que la dictadura se oxigenara con el turismo norteamericano y con otras fuentes de ingresos desde los Estados Unidos.

Otro mito, repetido hasta convertirse en axioma, ha sido que el embargo es la causa del fracaso económico en la isla. En realidad toda economía estatizada ha sumido al pueblo en la pobreza. Cuba es nada más que otro ejemplo, acentuado por las decisiones políticas y económicas del faraón isleño. Para un régimen que ha recibido más de un millón de dólares de subvención por cada kilómetro cuadrado de extensión territorial, además de cuantiosas inversiones extranjeras en las últimas décadas, y que además comercia con todo el mundo, incluidos en la práctica los Estados Unidos, el nivel de pobreza que padecen los cubanos es impresionante.

Otro mito, hoy día, es el de la negativa de los Estados Unidos de vender medicinas a Cuba. Cuando esa prohibición existió, al régimen castrista le sobraban recursos para comprar medicinas a mejor precio en otras partes del mundo, como afirmó el presidente Jimmy Carter y el propio Fidel Castro confirmó. Desde el año 2000 esa prohibición fue eliminada, pero aun se sigue esgrimiendo el argumento como arma de propaganda, aunque en el 2007 Estados Unidos fuera el mayor proveedor de comida y ayuda humanitaria a Cuba y lo sigue siendo hasta el día de hoy.

Finalmente, toda la comida que la dictadura castrista compra en los Estados Unidos se paga con los dólares que mandan a la isla, como remesas, los exilados cubanos; estos dólares el estado cubano los monopoliza con una tasa de cambio arbitraria e injusta.

Continuara...
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Por qué no se debe levantar el embargo (17)

¿Qué quieren Raúl Castro y sus socios?

Raúl es un hombre astuto que ha vivido bajo la sombra de su hermano. Esto se debe en parte a diferencias obvias entre ambos personajes. Fidel siempre lo ha humillado como a pocas personas en su círculo de poder. El alcoholismo de Raúl tampoco es un secreto, a veces evidente en su comportamiento público.

Él y sus socios están conscientes de que han heredado un país convertido en un verdadero desastre. La cúpula gobernante se compone de personas que se acercan a los 80 años de edad. Del liderazgo original ya han muerto varios; algunos escogieron el suicidio. Para los que quedan, un cambio de cualquier tipo es difícil de asimilar. Han acumulado bastante dinero… tienen desde cotos de caza privados a la usanza soviética, hasta inversiones en el extranjero.

Esta vieja nomenclatura sabe que Estados Unidos es el único país que puede garantizarles la permanencia en el poder. Es el país de donde pueden llegar los cuantiosos recursos que necesita con urgencia la economía cubana. Solo el turismo estadounidense representaría un ingreso de miles de millones de dólares. También el acceso al mercado norteamericano es una condición para atraer inversionistas extranjeros.

¿Qué le ha ofrecido el grupo raulista a Estados Unidos? Cambios, cambios hacia el capitalismo. Si es necesario, repartir a Cuba en pedazos y entregársela a los empresarios norteamericanos. Los castristas argumentan que los inversionistas estadounidenses necesitarán en Cuba un gobierno que mantenga el orden como lo hacen los ex comunistas en China.

Tentar a los estadounidenses con las virtudes del capitalismo es muy fácil. La mayoría de ellos están convencidos de que el capitalismo es la madre de todas las virtudes, especialmente del poderío del que viven orgullosos. Se olvidan de que su país alcanzó ese nivel porque el dinamismo de su pueblo, y la riqueza de las tierras que colonizaron, se desarrollaron dentro de un estado de derecho excepcionalmente práctico y moderno. Las obligaciones y garantías de su constitución, sus instituciones y sus leyes, les permitieron dejar atrás al resto de un mundo destruido dos veces en el mismo siglo por guerras mundiales.

Junto con esa creencia de que el capitalismo lo resuelve todo, hay grandes intereses en los Estados Unidos que presionan para hacer negocios en Cuba. A Cuba hay que hacerla nueva. Hay que fabricar carreteras, acueductos, puertos, centros comerciales, cientos de miles de viviendas, hoteles, el 90% de la vías férreas necesitan reemplazos, etc. Está el negocio potencial del petróleo de aguas profundas. Más la industria azucarera y la posibilidad de fabricar etanol en cantidades exportables. Estos intereses estadounidenses han visto como los españoles monopolizan la industria turística de Cuba, mientras ellos se quedaban fuera. Y como los canadienses se han apoderado de una buena parte de la minería cubana.

Para el grupo castrista la única forma de camuflar las riquezas que han hecho al amparo del poder es en un sistema sin transparencia, en el que nadie tenga que rendir cuentas. Así sucedió en Rusia y en China. Los viejos comunistas aliados a la mafia y a los nuevos barones del capitalismo, en nombre del cambio se apoderaron de riquezas naturales y de las grandes empresas. No fue un cambio hacia la democracia sino hacia lo peor del capitalismo.

Ese es el tipo de cambio que quieren los castristas. Una especie de China caribeña. La democracia dicen, vendrá después, hay que tener paciencia, llegará con el tiempo.

Es un escenario ideal para capitalistas estadounidenses: Cuba, un país sin sindicatos, con sueldos miserables, sin huelgas, sin leyes ambientales que respetar. Una pequeña China a 90 millas. Son un pueblo inteligente que gana un promedio de $17 dólares mensuales y que tal vez por el doble se entusiasme. Un país con funcionarios corruptos y complacientes, sin una oposición política problemática y sin una prensa independiente que investigue y denuncie.

Raúl y su grupo tienen su hoja de ruta trazada, le han hecho ofertas secretas a la administración Obama y mientras tanto, hasta donde puedan, seguirán con Chávez. Para todo esto preparan un timo colosal al pueblo cubano.

Continuara…
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El odio y la violencia en Cuba


Si hubieran permitido a Yoani Sánchez participar en la manifestación a la que se dirigía, la noticia del evento ya se habría diluido entre las oleadas de información que sin cesar, se desplazan en el mundo digital. Pero la dictadura castrista le teme tanto, que tenían que impedirle a golpes que llegara a las calles G y 23 a unirse con otros 200 jóvenes cubanos en una manifestación por el “amor” y a clamar por “no más violencia”.

¿Es un delito apoyar el amor en Cuba? Sí lo es.

El amor es el antídoto del odio.

¿Es ilegal en Cuba manifestarse contra la violencia? También es cierto.

No puede haber dictadura sin odios, ni tiranía sin violencia.

En Cuba el castrismo sembró una cultura de odio que ha alimentado durante medio siglo. Odio de unos cubanos contra otros, “de los buenos contra los malos”, de los que “tienen la razón contra los que no la tienen”. Sin odios no hubieran perdido la vida tantos cubanos en el paredón, ni habrían padecido prisión o exilio cientos de miles, millones, por su amor a la libertad.

El odio sirve para justificar los comités de vigilancia y la prisión por razones políticas. Sin odios no se les pueden dar golpizas en la calle a ciudadanos que no han violado la ley, ni representan un peligro a otras personas.

¿Es un delito pedir: “no más violencia”?

¿En una dictadura? Por supuesto.

Se puede pedir no más violencia en Costa Rica y Oscar Arias no se sentiría ofendido. Si lo hacen en México, serían las bandas de narcotraficantes las aludidas. Pero decir “no más violencia” en Cuba es negarle el oxigeno a la tiranía. La violencia estimula al esbirro y aplaca el temor del dictador. Las tiranías sobreviven por la violencia, física o sicológica, refinada o brutal, siempre sistemática.

Con su cobarde acción contra Yoani Sánchez y su valiente acompañante, la tiranía ha aumentado el caudal de simpatía y solidaridad que ella ha ganado en el mundo. Es una muestra de que el castrismo sigue siendo el mismo, que no hay un cambio auténtico, que se aferra al poder con insolencia, dispuesto a proteger sus privilegios sin respetar los derechos humanos. Creen que con zarpazos, sumados a la indiferencia o la complicidad de la ONU y de la OEA, podrán detener a una generación que quiere ser dueña de su destino y que tiene valor para defenderlo.
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Por qué no se debe levantar el embargo (16)

Raul Castro y sus interés en negociar con los Estados Unidos

El deseo de Raúl Castro de negociar con los Estados Unidos precede el triunfo de Obama. Raúl había aconsejado públicamente a la administración Bush que le convenía llegar a un acuerdo con el gobierno cubano con Fidel en vida. A quien en realidad le convenía era a Raúl que, consciente que sería el heredero de su hermano, quería recibir un poder consolidado por un compromiso con Washington antes de la desaparición de Fidel. Así evitaría tener que ser él quien lo negociara desde una posición débil, como resultado de un ilegítimo traspaso del poder del anciano mayor al anciano menor.

El asunto no se quedó en el plano de las declaraciones públicas. Los castristas hicieron un bizarro intento de negociación y enviaron una delegación de militares cubanos a conversar con militares estadounidenses. Viajaron incognito de Cuba a Washington y fueron recibidos amablemente en el Pentágono. Expresaron que en Cuba el alto mando había llegado a la conclusión de que era necesario un cambio de rumbo al sistema. Necesitaban un plazo de 20 años y otras condiciones. Los militares estadounidenses se quedaron estupefactos. Les dijeron a los militares cubanos que ellos no eran la dependencia del gobierno para poder discutir una propuesta así. Se habían equivocado de oficina.

En Cuba saben que para desembarazarse del estatismo económico, las negociaciones con los Estados Unidos son inevitables. Los socios comerciales de Cuba en el mundo democrático, España y Canadá por ejemplo, no se arriesgarían a hacer las cuantiosas inversiones que necesita la economía de la isla para iniciar un despegue capitalista, como por ejemplo el de China. España y Canadá han hecho buenos negocios con la dictadura, pero no han tenido siempre las mejores experiencias en Cuba. Recientemente Moratinos viajó a La Habana a pedir que se inicie al pago de 450 millones de dólares que el gobierno cubano les ha retenido a empresarios españoles. Canadá no ha sido inmune a similares experiencias.

China ha sido cuidadosa con sus inversiones en la isla. Prefiere dar préstamos sabiendo que, tarde o temprano, algún gobierno cubano le pagará. México mantiene su distancia y Lula, a pesar de su admiración por Fidel Castro y su amistad con Raúl, no puede obligar a los empresarios brasileños a hacer grandes inversiones en Cuba. El fracaso del castrismo es reconocido incluso entre sus socios del socialismo del siglo XXI. Hasta Rafael Correa, el presidente ecuatoriano aliado de Hugo Chávez, recientemente declaró que en Cuba hay que hacer cambios.

Si el panorama interno y externo no es favorable para el castrismo, hay un escenario que les quita el sueño. Dentro de 36 meses habrá elecciones presidenciales en Venezuela. La popularidad decreciente de Hugo Chávez es difícil de revertir. Chávez puede radicalizar el proceso y liquidar lo que queda de democracia en Venezuela, pero aun así, los castristas no pueden confiar en forma indefinida con el subsidio venezolano.

Esta subvención es lo que ha evitado que una economía en quiebra entre en una etapa crítica. Si esto llega a suceder, el descontento reprimido por décadas difícilmente podrá contenerse.

La transición del estatismo a la economía de mercado no es una asignatura nueva. Existe experiencia documentada de los éxitos y fracasos de los países que fueron dominados por los comunistas. Raúl Castro y su pequeño grupo saben que necesitan el financiamiento, el capital y el mercado estadounidense para evitar el ruinoso desenlace que tienen por delante. Independientemente de las poses de teatro de que están dispuestos a conversar con los Estados Unidos de igual a igual, fue Raúl Castro quien ofreció negociar de todo con Obama: “presos políticos, libertad de prensa y derechos humanos.”

Continuara…

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Por qué no se debe levantar el embargo (15)

¿Que sería justo para los cubanos?

La economía estatizada ha fracasado dondequiera que se ha intentado. La experiencia del castrismo en Cuba es una prueba más. El camino del desarrollo económico es la economía de mercado. Por otra parte, el cambio del estatismo a la propiedad privada no garantiza por sí mismo la democracia, como tantos ciegamente creen. La historia muestra muchos matrimonios entre criminales dictaduras y el capitalismo.

En un país empobrecido por el totalitarismo comunista, el grupo que no quiere renunciar al poder tiene la alternativa de atraer la inversión extranjera, controlar la nacional privilegiando a los incondicionales, y evitar el desarrollo de un verdadero estado de derecho (Rusia, China).

Por el contrario, en los países ex comunistas donde ha habido una autentica transición hacia la libertad, se ha priorizado el desarrollo de un estado de derecho. Se ha legalizado la propiedad privada y se ha fomentado la inversión nacional y extranjera (Hungría, Polonia, la República Checa).

En un cambio hacia una economía de mercado en Cuba, los cubanos que viven en la isla deben tener la posibilidad de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo del país. Si no es así, el capital foráneo tendrá la ventaja para apoderarse de los activos más valiosos y de los mejores negocios.

Cuba se convertiría en una neo-colonia de los Estados Unidos, China y España, con un porcentaje considerable de su economía en manos de los comunistas reciclados y de los cómplices de Hugo Chávez.

Para evitar este escenario, desde el inicio del cambio los cubanos deben tener acceso a un mercado de financiamiento que les permita competir por los méritos de sus proyectos y no por su incondicionalidad política. Es obvio que estas condiciones solo pueden materializarse en el contexto de un estado de derecho. Por esto el cambio en Cuba debe ser hacia la democracia, la única que puede evitar el escamoteo del patrimonio nacional.

El actual gobierno de Cuba, sin ningún pudor, ha favorecido al capitalismo extranjero con el que se ha asociado. Las compañías españolas, canadienses etc., han estado protegidas por una legislación que las privilegia, mientras que niega a los cubanos iguales oportunidades. Los extranjeros en Cuba han ido acaparando cuanto espacio económico la dictadura les ha facilitado. El levantamiento incondicional del embargo intensificaría esa situación hasta dejar a Cuba en manos de un capitalismo cómplice del régimen.

La ausencia de una prensa libre, de partidos políticos, de un sistema judicial independiente y de legisladores que respondan a la población, es el paraíso del atropello y la corrupción. Por eso un cambio en Cuba no debe priorizar el capitalismo, sino la democracia.

El presidente Dimitri A. Medvedev, se quejó recientemente del atraso económico de Rusia y resaltó la necesidad de que la democracia y los derechos humanos fueran protegidos, y de que el país escogiera regularmente nuevos líderes en elecciones libres.

Los cubanos no merecen seguir el camino de Rusia o de China. Quienes se deslumbran por el progreso económico de China cierran los ojos a que es lugar del mundo donde se cometen más violaciones a los derechos humanos. Es un país donde los disidentes son sistemáticamente perseguidos e ignorados. Donde los trabadores no tienen derechos y los campesinos son expulsados de sus tierras, cuando un desarrollador privado las necesita para construir viviendas de lujo. Es un país de juicios sin garantías procesales.

Un levantamiento del embargo que no se condicione al establecimiento de un estado derecho en Cuba, consagrado en una constitución democrática, en leyes e instituciones, le dará la luz verde a la actual tiranía para que, en una subasta disfrazada de transición hacia la libertad, remate el patrimonio nacional al mejor postor extranjero.

Continuará…

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Por qué no se debe levantar el embargo (14)



El embargo y los intereses creados

La dictadura castrista y el gobierno de los Estados Unidos negocian el futuro de un pueblo que ninguno de ellos representa. ¿Quiénes más tienen intereses?

El pueblo cubano. En varias encuestas hechas en Cuba, aun bajo el temor de la represión, los cubanos han afirmado mayoritariamente que quieren vivir en democracia.

Las empresas estadounidenses, que lo único que les interesa de Cuba es hacer dinero. Prefieren a un Raúl Castro reformista que a un presidente elegido por el pueblo. Quieren tener más ventajas que los cubanos a la hora de comprar negocios; todo lo que puedan al menor precio posible: tierras, hoteles, fábricas, etc. Una transición hacia la democracia los limitaría. En una sucesión castrista hacia el capitalismo, son el tigre suelto contra un pueblo amarrado.

El empresariado europeo está en la misma situación; hasta ahora se ha aprovechado de que en Cuba sólo los extranjeros pueden tener negocios. Le ha sido fácil comprar funcionarios y pagar sueldos miserables. No se preocupan por sindicatos, huelgas o reclamos laborales. Prefieren una evolución muy lenta para mantener sus privilegios actuales. No quieren competencia, ni tener que rendir cuentas por su asociación con la tiranía.

La izquierda estadounidense, que ha defendido al castrismo durante medio siglo. Lo exonera de todos los abusos. Sigue culpando al embargo por las desgracias del pueblo cubano y quisiera que le dieran al régimen la oportunidad de una transición, aunque fuese a un capitalismo como el chino.

La administración de Obama, que quisiera complacer el apetito de los empresarios estadounidenses y las simpatías procastristas de la izquierda americana. Todo eso sin ofender al exilio cubano y sin parecer que están dándole oxígeno a la dictadura castrista.

Los gobiernos latinoamericanos que, reunidos en Honduras en junio de 2009, apoyaron el levantamiento de las sanciones impuestas al castrismo en la OEA. Un primer paso para abrirle la puerta a una dictadura que no ha demostrado ningún interés por respetar los derechos humanos. En esa ocasión, ni un solo presidente fue capaz de mencionar el derecho del pueblo cubano a vivir en democracia. Pero a los 30 días todos se unieron para expulsar a Honduras de la OEA y reclamar el regreso de la democracia. Un cambio democrático en Cuba seria embarazoso para los presidentes que hasta hoy profesan admiración y amistad a Fidel y a Raúl Castro.

Para Hugo Chávez el desmantelamiento del castrismo sería el principio del fin de su proyecto autocrático en Venezuela. Su gobierno no escatima recursos en mantener la dictadura en Cuba y seguramente trata de influenciar en las negociaciones sobre el embargo.

La izquierda demagógica latinoamericana, que sigue creyendo en los logros de la revolución, sin querer aceptar que se pagaron con el subsidio soviético. Logros que han ido desapareciendo en la medida en que la dictadura no les encuentra nuevas fuentes de financiamiento. Y la otra izquierda, la que todavía admira a Fidel Castro porque se le plantó a los americanos. No parece importarles que esto le costara la libertad al pueblo cubano, ni que lo hundiera en la pobreza, ni que lo convirtiera en presa fácil de mezquinos intereses.

Es evidente que contra la democracia en Cuba conspiran muchos intereses. Un acomodo con la sucesión raulista beneficia a los capitalistas estadounidenses y a los europeos, sería más que aceptable para la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y para las izquierdas en todos los continentes.

El panorama podría parecer abrumador contra las aspiraciones democráticas de los cubanos. Pero ninguno de los grupos que apoya una sucesión castrista en Cuba está dispuesto a financiarla con los recursos que necesita. Quien puede contribuir a asegurar la vida del castrismo es Barack Obama.
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Obama y el pasito tun tun

Al canciller español Moratinos le encantaba aquello del diálogo entre Cuba y España, que según él cada vez se profundizaba más. En algún momento se habrá dado cuenta de que, de tanto repetir el término, había dado el paso de lo sublime a lo ridículo. Entonces cambió de vocablo y en lugar de la profundidad del diálogo comenzó con el tema de la intensidad de las relaciones entre Cuba y España. ¿Será ahora más sublime o más ridículo? Quién sabe.

El problema ahora es de pasos, y lo peor es que no son los de Moratinos sino los de Obama. Según la agencia EFE, en un artículo del diario español El País del pasado domingo, se informa que Barack Obama le pidió al Presidente José Luis Rodríguez, durante su reciente visita a la Casa Blanca, que le mandara este mensaje a Raúl: “Decidle a Raúl que si él no da pasos tampoco yo podré darlos‘‘. Y según El País Obama insistió en el tema de los pasos: "Nosotros estamos dando pasos, pero si ellos no dan pasos también, será muy difícil que podamos continuar''.

Esto se está pareciendo a una política de pasitos - pasito pallá, pasito pacá - y de pasito a pasito terminarán bailando el Pasito Tun Tun de la Billo’s Caracas Boys. Sabemos que a los Obama les encanta la música. Los dos le llevaban el ritmo muy bien a Gloria Estefan el día de la celebración del 12 de Octubre en la Casa Blanca. Los pasos y pasitos dan la impresión de ser una estrategia de apariencias.

En el mismo artículo se cita a Obama pidiéndole a Rodríguez Zapatero: "Que les diga a las autoridades cubanas que comprendemos que no se puede cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero que, pasados unos años, cuando se mire hacia atrás, debe quedar claro que éste fue el momento en el que empezaron los cambios'' ¿Está más interesado Obama en lo que otros dirán, que en lo que él logró?

Fue Obama quien dijo que el embargo se levantaría cuando en Cuba se respetaran los derechos humanos y se soltara a los presos políticos; esto se alcanza con una política definida de apoyo a los demócratas cubanos y con una política igualmente precisa hacia la dictadura. Esto de “ya yo di pasos, ahora den pasos ustedes” parece improvisación, la que nos puede conducir por veredas traicioneras.

Lo que publica “El País” debe ser cierto, aunque resulta extraño porque Obama no necesita mandar recados, que se filtran tan fácilmente a la prensa. La Casa Blanca tiene una permanente comunicación con la dictadura castrista; hace poco la administración estadounidense brindó una recepción en La Habana a un nutrido grupo de funcionarios cubanos del área de la “cultura.” Seguro que no se invitaron por telepatía. Ni creemos que por ese medio se analizaron las repercusiones públicas del evento.

Más enigmático nos resulta todo esto, cuando en el Congreso un nutrido grupo de legisladores demócratas está apoyando el fin de las restricciones a los turistas estadounidenses para que viajen a Cuba, lo que representa un ingreso salvador de miles de millones de dólares para una dictadura en la quiebra. Hasta ahora la Casa Blanca inexplicablemente no se ha pronunciado sobre los viajes de los turistas americanos a Cuba, asunto tan vital para la supervivencia de la dictadura.

Es decir, parece que Obama no se inclina pallá ni pacá. ¿Qué clase de política es ésta, si el propósito es promover la democracia en Cuba? ¿Habrá que aconsejarle al presidente algo de la letra?: “….cuando vayas a bailar, no te olvides de marcar lo que siempre te enseñé…. pasito tun tun…”
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Por qué no se debe levantar el embargo (13)


Negociar el levantamiento del embargo con Castro ha sido imposible, porque solo hubiera estado dispuesto a negociar la rendición incondicional de los Estados Unidos a todas sus exigencias y condiciones. En la dialéctica totalitaria, el contrario no es un opositor político al que se le gana espacio, sino un enemigo. Los enemigos se combaten para destruirlos. Así de sencillo.

El deterioro de la vida de la población precedió por muchos años a la enfermedad de Castro y su decadencia mental. Hace tiempo el pueblo sabe que no puede vestirse, curarse o alimentarse con promesas incumplidas. Cada vez más, los cubanos comprenden que el embargo no es la razón de sus desgracias. El pueblo responsabiliza a Fidel con el fracaso, lo sabe y lo sufre. Los cubanos están al tanto de que Raúl es alcohólico y de que no lo respetan ni en las altas instancias del régimen. Carlos Lage (ex vicepresidente) y Felipe Pérez Roque (ex ministro de relaciones exteriores) fueron removidos de sus cargos hace unos meses por burlarse de la incompetencia de los Castro. El pueblo no es ajeno a los privilegios con que viven las familias de Fidel, Raúl y los principales generales.

El hermano heredero y sus asociados viven con temor de que el colapso de la URSS pueda repetirse en Venezuela. Según “The Economist” Cuba está en la quiebra, a pesar de los miles de millones de dólares de subsidio venezolano. Sin Chávez la economía colapsaría, y el pueblo podría salir a las calles a exigir ropa, transporte, vivienda, medicina y comida. Una vez en la calle, los más decididos pueden toman el control de las cosas. Si la dictadura saca a la policía política vestida de civil a dar golpes – con varillas de construcción dentro de periódicos - o manda los tanques, el desenlace es imprevisible.

Como en Cuba no hay raulistas, sino un grupo en el poder atemorizado y sin capacidad para resolver la crisis, la oferta pública de Raúl Castro, de hablar de todo con Obama, no se puede tomar a la ligera. Después de medio siglo de “triunfo socialista” y lucha contra la democracia (a la que llamaban pluriporquería), han llegado a la conclusión de que tienen que tomar otra vereda, otro camino u otro atajo.

Conscientes de la magnitud de los problemas, los castristas pueden intentar hacer cambios para quedarse en el poder, mimetizando el sistema con eso que ha definido el politólogo Fernando Mires como una “hibridrocracia.” Algo más complejo y peligroso que una dictadura con disfraz de democracia. O tal vez los herederos intenten quedarse en el poder, pero si la situación se complica, quieran parecer desde ahora dando pasos hacia una transición democrática de la que reclamarían autoría.

Cuando vamos a comenzar una negociación cualquiera, preguntémonos: ¿se nos ocurriría, como primer paso, cederle incondicionalmente a la otra parte lo que quiere? Si así lo hiciéramos seríamos incautos. Lo indicado y lo usual es plantear lo que queremos y de ahí en adelante negociar asegurándonos de no ceder en lo fundamental.

Creo que la negociación entre la administración de Barak Obama y la dictadura castrista ha comenzado, aunque las partes lo oculten y lo nieguen. Y no es una negociación en la que participa el pueblo cubano.

¿Qué querrán Raúl Castro y sus socios, qué querrá Washington?

¿Lo mejor para el pueblo cubano? Lo dudo, de ambas partes.

Continuará…
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Huber Matos audio de denuncia en 1959

Grabación que hizo Huber Matos después de enviar una carta a Fidel denunciando la traición a los ideales democráticos de la Revolución, esta grabación se distribuyó en Cuba y el en el exterior:

http://www.elnuevoherald.com/noticias/ultimas-noticias/story/571830-a571821-t4.html


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50 años de la denuncia de Huber Matos a la traición de Fidel Castro


En la madrugada del 21 de octubre de 1959, el legendario comandante Huber Matos tuvo la sensación de que aquel sería el último día de su vida y decidió grabar su testamento político para la posteridad antes de que la tropa de Camilo Cienfuegos llegara al Regimiento Militar de Camagüey para arrestarlo por supuesta traición a la patria.

"Fue una respuesta a las acusaciones de traidor y sedicioso que había lanzado Fidel Castro contra mí en las horas que siguieron a mi carta de renuncia'', recordó Matos el miércoles desde su casa en Miami. "Estaba convencido que tenía las horas contadas y le pedí al capitán Rosendo Lugo que encendiera una grabadora, pues quería dejar grabada toda la verdad para el pueblo cubano''.

Luego del arresto y procesamiento judicial de Matos por un consejo de guerra en La Habana, la cinta fue sacada de la comandancia de Camagüey en circunstancias desconocidas y enviada subrepticiamente a Puerto Rico, donde terminó registrada en un acetato de larga duración.

La grabación --con apenas 20 minutos de duración-- es prácticamente desconocida y Matos ha recuperado una copia de manos amigas para escucharla junto a amigos y seguidores, 50 años después de los vertiginosos acontecimientos que lo llevaron a la prisión y al exilio. La reunión para rememorar la histórica renuncia del entonces mítico comandante revolucionario se efectuará este domingo 25, a partir de las 9:30 a.m., en las oficinas de la organización Cuba Independiente y Democrática (CID), en el 10020 SW 37 Terrace, Miami. La sesión estará abierta al público.

Vital y lúcido a los 91 años, Matos rememora el momento crucial de su renuncia, anunciada en una carta a Fidel Castro la víspera de su detención.

"Mi verdadero propósito fue alertar al pueblo cubano en un intento por evitar la tragedia que se avecinaba'', manifestó Matos. "Para esa fecha estaba convencido de que Fidel Castro era parte de la conspiración comunista fraguada por Raúl Castro y [Ernesto] el Che Guevara. Queríamos parar la traición y restituir la república sobre el respeto a las estructuras democráticas''.

Matos había presentado una solicitud de renuncia a su cargo de comandante del Ejército Rebelde en junio de 1959, inconforme con la inclinación comunista del proceso revolucionario, pero Castro no la aceptó.

Cuatro meses después, el 20 de octubre, envía una carta definitiva al líder cubano: "No deseo convertirme en obstáculo de la revolución y creo que teniendo que escoger entre adaptarme o arrinconarme para no hacer daño, lo honrado y lo revolucionario es irse''.

La reacción de Castro no se hizo esperar. Lanzó airadas acusaciones contra Matos arengando al pueblo a través de la radio, ordenó a la policía y a las fuerzas tácticas del aeropuerto de Camagüey que se sublevaran contra el mando militar, y envió a Camilo Cienfuegos a arrestar al supuesto jefe insubordinado.

"Todo fue preparado por Castro para que hubiera un enfrentamiento para meternos en la trampa de la rebelión'', consideró. "Afortunadamente me reuní con todos los jefes del regimiento, que eran unos 950 hombres dispuestos a pelear, y barraca por barraca fuimos diciéndoles que nadie podía desenfundar un arma, porque hubiera sido un baño de sangre''.

De los hechos traumáticos que rodearon aquellas horas, confiesa que nunca podrá olvidar el gesto de dos entrañables integrantes de su tropa que se suicidaron en señal de protesta tras conocer las órdenes de Castro: el capitán José Manuel Hernández, que se suicidó de un balazo en la sien, y el teniente José León García, quien, desarmado, se partió el corazón con un cuchillo.

Matos recuerda que durante su destitución, Camilo Cienfuegos llamó a Fidel Castro para decirle que se estaba cometiendo una injusticia.

"Camilo estaba abochornado por la misión de destituirme y llamó por teléfono a Fidel para decirle que era una metedura de pata lo que se estaba haciendo conmigo y con mis subordinados'', relató. "La respuesta del otro lado de la línea la escuchó en silencio, poniéndose pálido, con el rostro desencajado. En ese momento tuve el primer presentimiento de que la carrera de Camilo estaba acabada''.

Cienfuegos desapareció misteriosamente el 28 de octubre de 1959 cuando se trasladaba de Camagüey a La Habana en un avión Cessna, sin que se hallaran rastros de la catástrofe. Matos dice que está convencido de que fue un asesinato perpetrado por Fidel Castro.

Días antes de la desaparición de Cienfuegos, Matos fue trasladado a La Habana custodiado personalmente por el comandante Ramiro Valdés, jefe de inteligencia del Ejército Rebelde (G-2) y posterior ministro del Interior. Entre el 11 y el 15 de diciembre transcurrió el consejo de guerra, que le impuso una condena de 20 años de cárcel.

Matos cumplió la sanción penitenciaria hasta el último día. Fue liberado el 21 de octubre de 1979 y enviado a Costa Rica apenas horas después de salir de la cárcel. No pudo cumplir con su voluntad de visitar la tumba de su madre, en el poblado oriental de Yara, antes de marchar forzosamente al exilio.

Pero asevera que no guarda odio en su corazón y no puede ocultar su entusiasmo cuando habla del futuro de Cuba.

"Vivo con la convicción de que voy a regresar a Cuba, no para meterme a aspirar a puestos gubernamentales a mi edad, sino para ser un promotor de las instituciones democráticas que permitan el renacimiento de la nación'', afirmó Matos. "No me arrepiento de haber luchado por derrocar a una dictadura militar [Fulgencio Batista], sino de que mi esfuerzo haya servido para llevar al poder a este fraude que se dice llamar revolución cubana''.

Está al tanto de la actualidad cubana y del desempeño de los jóvenes desafectos al régimen. Elogia y lee con frecuencia los textos de la reconocida bloguera Yoani Sánchez y días atrás recibió en su casa al rockero Gorki Aguila, un feroz crítico del sistema comunista de la isla.

"El daño que ha hecho Fidel Castro a la nación cubana va a necesitar varias generaciones para repararlo y nunca regresaremos al punto de partida'', reflexionó Matos, autor del libro de memorias Cómo llegó la noche (2002). "Castro ha convertido la república en un feudo, en un prostíbulo, en un manicomio''.

Matos no es partidario de mantener la pena de muerte de manera permanente en la Cuba futura, pero considera que "no debe haber perdón para los principales culpables de la tragedia nacional''.

"Estoy a favor de un Nuremberg cubano para juzgar a los que teniendo la opción de redimirse, no se rediman'', opinó. "Pero Fidel y Raúl Castro tendrán que ser colgados de las farolas del Malecón de La Habana si llegan con vida al final de este proceso. Dejarlos vivos sería un gesto de debilidad que no debería permitirse el pueblo cubano''.

WILFREDO CANCIO ISLA

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Por qué no se debe levantar el embargo (12)

Si alguna duda hubiera sobre el rechazo de Fidel Castro para hacer cambios en Cuba, qué mejor prueba que los tres años que han pasado desde el 2006, cuando por razones de salud tuvo que apartarse del mando y, como un verdadero monarca, lo delegó temporalmente en su hermano.

Raúl creyó realmente que había heredado el poder. Hizo críticas sobre la realidad cubana e invitó a la población ha expresarse. Incluso tomaron relevancia los consejos de algunos economistas de la nomenclatura castrista sobre la necesidad de hacer cambios estructurales.

Se generaron expectativas entre los cubanos. Las agencias noticiosas internacionales, siempre prestas a dar créditos al castrismo, pronosticaron el triunfo del pragmatismo sobre el dogmatismo. A golpe de editoriales, artículos y notas periodísticas en la prensa internacional, la era de Raúl había comenzado.

Pasó el tiempo y las reformas esperadas se esfumaron. Tres años se perdieron en medio de una seria crisis económica y política, agravada por la inacción y luego acentuada por la recesión mundial. ¿Qué sucedía? El enigma se empezó a descifrar cuando se supo que el viejo dictador había superado la gravedad y desde su convalecencia frenaba los cambios.

La verdad salió a la superficie. En abril del 2009 Raúl Castro, respondiendo a una iniciativa de Obama, dijo le había enviado al gobierno norteamericano el mensaje de que estaba dispuesto a conversar de todo con Washington. Fidel Castro, desde su reclusión, reaccionó “aclarando” lo que había querido decir su hermano Raúl e indicando que el sistema político de Cuba no era negociable. La oferta de Raúl a Obama no necesitaba ninguna clarificación, había sido simple y concreta: Raúl, el presidente designado, estaba dispuesto a conversar de todo con Obama: “derechos humanos, libertad de prensa y presos políticos”. En una oferta así está implícita la disposición de negociar.

No se puede entender en todo su alcance la descalificación de Fidel a la propuesta de Raúl a Obama, si no se tiene en cuenta la crisis por la que atravesaba Cuba. Deficiencias graves en el sistema de salud, crisis en el sector de la vivienda, el transporte, los suministros alimentarios, etc. sumadas a una infraestructura obsoleta y deteriorada, la corrupción y los privilegios. Problemas que no tienen nada que ver con el embargo estadounidense, sino con la ineficiencia de la economía cubana y un sistema político que la población rechaza.

Tampoco es comprensible la conducta de Fidel Castro si no se relaciona con la de otros dictadores, Mao o Hitler, por ejemplo. Individuos obsesionados por su rol histórico, su influencia mundial y su poder total. Personalidades patológicas que usaron las ideas y los pueblos que pretendieron defender, como simples instrumentos en su afán de gloria personal.

Bajo ninguna fórmula Castro se quedaría sin el enemigo yanqui. Tener enemigos es parte de la ecuación totalitaria; sin enemigos no hay guerras y sin estas no hay gloria. El enemigo justifica el monopolio del poder y también sus excesos. Aún al borde de su tumba, Fidel Castro tiene que culpar a los Estados Unidos de la gran catástrofe que es Cuba; cualquiera es culpable menos Fidel, el verdadero responsable.

Los dictadores son especialistas en inventar enemigos. Aun si se levantara el embargo, Castro no daría tregua al imperialismo yanqui, ni al capitalismo explotador. Tampoco dejaría de perseguir a la oposición democrática, contra la que usa los más insultantes peyorativos. Fidel, siempre en busca de acentuar la maldad de los Estados Unidos, ha lanzado una campaña temática para convertir en héroes a los cinco cubanos condenados como espías en los Estados Unidos.

Negociar el levantamiento del embargo con Castro ha sido imposible, porque solo hubiera estado dispuesto a negociar la rendición incondicional de los Estados Unidos a todas sus exigencias y condiciones. En la dialéctica totalitaria, el contrario no es un opositor político al que se le gana espacio, sino un enemigo. Los enemigos se combaten para destruirlos. Así de sencillo.

Raúl Castro y sus acólitos han heredado un poder en decadencia. Además, ante el pueblo, ellos han sido cómplices de los abusos y del fracaso. Como la dictadura depende de Hugo Chávez y del petróleo venezolano, los herederos del poder se preguntaran con frecuencia: ¿Cuánto durara Chávez? ¿Se repetirá otro colapso como el de URSS?

Raúl y sus socios no son demócratas ni les interesa la democracia. Ellos son millonarios y están viejos, pero firmemente aferrados a los restos del naufragio. Dicen que están dispuestos a hablar de todo con Obama.

Continuara...

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Moratinos y su viaje a Cuba: “…hipocresía y doble moral”

Volvió a Cuba el Ministro del Exterior de España Miguel Angel Moratinos. Siempre, después de reunirse con las autoridades castristas, o al hablar de Cuba en los foros internacionales, Moratinos repetía que el diálogo constructivo entre ambos gobiernos continuaba profundizándose. Como llevan varios años en esa tarea, deben andar ya muy cerca del centro de la tierra.

Esta vez, los esfuerzos comunes parecían haber encontrado una capa de roca muy dura. Al llegar Moratinos a La Habana se anunció que Conrado Hernández, cubano con ciudadanía española y sospechoso de ser pieza clave del servicio de inteligencia español en la isla, será llevado a juicio. La coincidencia de la visita con la noticia parecía un chantaje.

Moratinos dijo, entre otras cosas, que venía a aclarar lo que fuera fuente de "inquietud o preocupación." Al final de su visita expresó que se habían resuelto todos los problemas: Raúl le prometió comenzar a pagar los 300 millones de dólares retenidos a empresarios españoles; la liberación de un español detenido (Pedro Hermosilla) y el conflicto por la expulsión de los agentes de inteligencia españoles a mediados de este año.

Igualmente Moratinos se mostró complacido por haber "encontrado en el presidente Raúl Castro un compromiso de reforma, de avanzar en el proceso de reforma del país, de mejorar la situación económica de Cuba. Es consciente de las dificultades económicas que pasa el país”. Como era de esperar, Moratinos no menciono nada sobre el respeto a los derechos humanos en Cuba.

Para cerrar la visita con broche de oro, la dictadura liberó los presos políticos Nelson Aguiar, del grupo de los 75 presos detenidos en abril del 2003 y Omelio Lázaro Angulo Borrero. Martha Beatriz Roque expresó: “por supuesto que me alegro, Nelson ha estado muy mal de salud, pero aquí lo que hace falta es que dejen de coger presos. Sueltan a uno y arrestan a varios, ahora mismo están para ir a juicio el Dr. Darsi Ferrer, Ernesto Díaz Esquivel y su padre José Díaz Silva…Esto se ha convertido en un negocio, cogen presos a muchos para luego entregar a algunos como moneda de cambio.”

Moratinos anunció que en el 2009 la ayuda de España a Cuba llegará a las suma de 34 millones de euros. Fueron 32 millones en el 2008 y 17 en el 2007. En contraste con el trato a Honduras, hace tres meses, el gobierno de Rodríguez Zapatero acusó de golpistas a la Corte Suprema, al Congreso, al ejército y a Roberto Micheletti. Retiró su embajador y sigue apoyando a Zelaya, el protegido de Fidel Castro y de Hugo Chávez. Por un lado, una agresiva política en nombre de la democracia hondureña y por el otro, un apoyo incondicional a la dictadura en Cuba. Eso es lo que ha definido el Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular español como una política de “hipocresía” y “doble moral”.

La política exterior de España es como la de China y Brasil, lo primero son los negocios. Lo segundo y lo tercero, también. Es una cuestión de intereses. Después de criticar tanto al “imperialismo norteamericano”, a la hora de pasar por alto los derechos humanos, han resultado mejores practicantes que el profesor.

En este viaje Moratinos no habló de que el diálogo entre Madrid y La Habana se seguía profundizado, ahora dijo que es "un diálogo cada vez más intenso.” Algún siquiatra o sicólogo podría iluminarnos del verdadero significado de la “intensidad” y la “profundidad” en el lenguaje del canciller.

Creo que les podemos recomendar a los socialistas españoles, que por sus propios intereses, en el hueco que ya han hecho, hay suficiente profundidad para enterrar una relación bochornosa entre la democracia española y la dictadura castrista.

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Por qué no se debe levantar el embargo (11)

Durante medio siglo de absoluto poder en Cuba, Fidel Castro ha demostrado ser un consumado actor de teatro, amable con los visitantes extranjeros pero despótico con sus subordinados. En su capacidad de mentir y simular ejemplifica con creces los consejos de Maquiavelo a los príncipes italianos.

Si hubiese que comparar su carácter con alguno de los dictadores que lo antecedieron, Hitler podría ser su hermano gemelo. Ambos buenos oradores y oportunistas, tan pagados de sí mismos que el narcisismo los llevó a cometer grandes errores. Inflexibles en sus propósitos, llenos de odio y amantes de la guerra. De haber tenido bombas atómicas, Hitler no hubiera dudado un instante en usarlas; su locura llevó a Alemania al desastre.

El 22 de setiembre de 2009 el periódico The New York Times reveló que el General soviético Adrian A. Danilevich, en un estudio para el Pentágono, “Soviet Intentions 1965-1985” , había informado que, en los 80, Castro quería que la URSS lanzara bombas nucleares contra los Estados Unidos. El alto mando soviético tuvo que disuadirlo activamente, explicándole que la contaminación perjudicaría a Cuba.

Hitler se aprovechó de las circunstancias de una frágil y humillada Alemania para tomar el poder democráticamente e imponer una dictadura brutal. Si los seis millones de judíos le hubieran jurado lealtad al nazismo no se habrían salvado de las cámaras de gases. Tampoco los países europeos habrían evitado la invasión, si le hubieran reconocido al “Führer” la superioridad de la “raza aria”. Hitler no andaba en busca de aduladores sino de conquistas y esclavos.

Durante la lucha contra Batista Castro prometió al pueblo apoyar la democracia representativa; una vez firme en el poder confesó que siempre había sido comunista, pero que de haberlo admitido antes todavía estaría peleando en la Sierra Maestra.

Castro necesitaba enemigos. Convirtió a los demócratas cubanos en contrarrevolucionarios. Fusiló a miles, mando a prisión a cientos de miles, y casi dos millones han huido al exilio. Hasta el día de hoy quienes se le oponen son acusados indistintamente de agentes de la CIA, gusanos o traidores.

El argumento de que sin el embargo Fidel Castro no habría tenido excusa con la cual justificar la represión, pasa por alto que a los dictadores siempre les sobran excusas para reprimir a sus enemigos.

En pocos años Cuba perdió gran parte de la masa de población con talento creativo y formación profesional que había hecho del país una nación en vías de desarrollo. La fama del ballet cubano, la música, la educación y la medicina precedieron al castrismo. En 1958 Cuba tenía 160 estaciones de radio y era el país con más radiorreceptores en Latinoamérica; 23 estaciones de televisión y 600 salas de cine. Con 38.384 fábricas de todos los tamaños y 161 centrales azucareros, 75% de los cuales eran propiedad de cubanos, el parque industrial de la isla era respetable. (1)

Fidel le declaró la guerra al “imperialismo” después de que los soviéticos le aseguraron que tendría todo el apoyo económico, político y militar que necesitara. Provocó el embargo estadounidense confiscando las empresas y propiedades norteamericanas sin pagar o prometer compensación.

Como Nasser en Egipto, Castro pudo haber tomado una posición independiente, dejando las puertas del mercado de Estados Unidos abiertas, pero para sus proyectos mundiales necesitaba a los Estados Unidos como enemigo y a la URSS como socio y aliado. Creyó que el mercado soviético sería un buen sustituto permanente. En ambas cosas se equivocó. No se dio cuenta de que ya en aquellos tiempos la URSS daba señas de agotamiento sistémico.

Fidel Castro derrochó recursos en aventuras subversivas en Latinoamérica y mandó ejércitos cubanos a guerras africanas. Como un dios, se propuso hacer el “hombre nuevo” de la revolución. El ciudadano altruista sin independencia política. Lo que logró fue que la nueva generación de cubanos se niega a trabajar. Negros, blancos y mulatos sueñan con huir de su país a cualquier parte.

La mayoría de los comandantes, coroneles, profesores, economistas, sociólogos, banqueros, abogados etc., que al conocer la mentalidad de Castro se fueron apartando del proceso, piensan que mientras esté en el poder, o pueda influir, no habrá un cambio democrático en Cuba, ni aunque los americanos se le arrodillaran.

No hay razón para dudar de que sin el embargo estadounidense Castro actuaría como lo hace su hijo político Hugo Chávez. Los Estados Unidos son el socio comercial más importante de Venezuela, pero para Chávez son su peor enemigo. Acusa a un presidente (Bush) de ser el mismísimo diablo y al otro (Obama) de ser un hipócrita. Considera al capitalismo el responsable de los males del mundo, el sistema a destruir para en su lugar construir el nuevo socialismo.

Continuará…

(1) Manuel Cereijo, El Nuevo Herald, enero 31 de 2009

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Yoani Sanchez en inmigracion, escuchela, increible









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“España nos ha alejado del mundo democrático y su solidaridad”

La dirigente opositora Martha Beatriz Roque Cabello apeló al Ministro de Relaciones Exteriores de España Miguel Angel Moratinos, para que en su próximo viaje a Cuba, tome un automóvil y pase incógnito por donde se encuentran aislados por la policía desde el 10 de octubre pasado, ella, el dirigente Vladimiro Roca Antúnez y nueve periodistas de la Red de Comunicadores Comunitarios.

“En su último viaje a Cuba, Moratinos no se entrevistó con la oposición, ahora dice que no está programado porque es un viaje institucional.”

Marta Beatriz criticó la política del gobierno español: “España nos ha alejado del mundo democrático y su solidaridad.”

Marta Beatriz dijo que desde la noche del jueves todos los teléfonos de los periodistas habían sido desconectados por las autoridades, con el propósito de lograr una incomunicación total del grupo que protesta por la confiscación de materiales a los periodistas, entre ellos una cámara fotográfica.

Agregó que la protesta por la confiscación de una cámara es simbólica: "estamos protestando porque este régimen ni oye ni contesta.” “Porque están sin cumplir todas las promesas hechas hace más de medio siglo por Fidel Castro en su discurso la Historia me Absolverá.” "Porque la policía aquí ha dicho que ellos hacen con nosotros lo que les da la gana” “Porque esta es una nación cautiva de un solo hombre”


Entrevista de Carmen Camiña a Martha Beatriz Roque

Radio Latina Stereo en Lanzarote Islas Canarias (http://www.latinastereo.org/)

Viernes 16 de octubre en la mañana

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MENSAJE DE YOANI SANCHEZ



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PROTESTAN PERIODISTAS EN LA HABANA


Desde el 10 de octubre, nueve periodistas cubanos y dos dirigentes de la oposición democrática se encuentran rodeados por la policía política en la casa del disidente Vladimiro Roca Antúnez, en La Habana. Seis mujeres y cinco hombres, entre ellos la economista Beatriz Roque Cabello y el dirigente social demócrata Vladimiro Roca Antúnez, hijo de Blas Roca Calderio, uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba. Los nueve periodistas son miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

Estos periodistas reportan los problemas por los que atraviesan los ciudadanos cubanos que no tienen una actividad política partidaria a favor o en contra del régimen, pero que padecen los abusos o la desidia de las autoridades. La labor de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios se reporta en un blog que ha ido adquiriendo prestigio por la objetividad de la información.

La reacción del gobierno castrista ha sido de hostigamiento contra los periodistas miembros de la Red, cuya sede es la casa de Vladimiro Roca, donde se reúnen a recibir cursos de capacitación con escasos recursos. Dos de los periodistas – Armando Rodríguez Lamas y Yazmani Nicles Abad – habían sido citados a las oficinas de la policía. Los demás compañeros que se encontraban en La Habana, más Marta Beatriz y Vladimiro los acompañaron a la cita.

El conflicto comenzó con amenazas de un oficial de seguridad del estado a Martha Beatriz, que ésta no aceptó; y, con la confiscación de la cámara fotográfica de uno de los periodistas a quien no se la devolvieron, pues le iban a realizar un peritaje porque había dos fotos más de las que había declarado.

Al día siguiente los once cubanos se reunieron en la casa de Vladimiro Roca a protestar por los hechos. La casa fue inmediatamente rodeada por la Seguridad del Estado, que ha interceptado a por lo menos 36 personas que tratan de llegar a la casa Vladimiro a solidarizarse con ellos. Las personas son detenidas y trasladadas a lugares lejanos adonde las bajan de los carros patrulleros. Grupos disidentes en toda la isla apoyan la protesta.

Los familiares de los periodistas han sido visitados por la policía política para obligarlos a que presionen a los manifestantes de desistir de su posición. La hija de la periodista Niurka de la Caridad Ortega Cruz, de 15 años de edad, fue expulsada de su escuela por las actividades de su madre y la hija de la periodista Elizabeth de Regla Alonso Castellanos fue interrogada en la calle por la policía.

Desde la casa de Vladimiro Roca, los periodistas han colgado dos letreros hechos con sábanas para que sea ven desde la calle y que dicen: “SOMOS CUBANOS EXIGIMOS NUESTROS DERECHOS” y “EL PUEBLO NECESITA LO QUE LE PROMETIERON”. En tres letreros más, hecho con cartones se lee: “NO DERECHOS NO PERSONAS”, “LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD” y “VAMOS A RESISTIR.”

Por cinco días la policía política ha usado algunos estudiantes de una escuela primaria y de una secundaria básica cercana, para que hostiguen a los periodistas insultándolos, lanzándoles piedras y bajándose los pantalones. Otros estudiantes pasan corriendo por la acera del frente por temor a ser agredidos, pues la policía les ha dicho que quienes se manifiestan en la casa de Vladimiro Roca son terroristas. Martha Beatriz denunció que esta manipulación es una violación a los derechos de estos menores.

Ayer, Octubre 14, cuatro adultos fueron llevados a gritar obscenidades acompañados de tres niños. Cuando Vladimiro Roca ha salido a conseguir alguna comida para los periodistas, pequeños grupos lo han acosado en la calle. Hoy lo amenazaron que sería apuñaleado. Hasta ahora los grupos que ha podido reunir la policía política para estos actos de repudio son de muy pocas personas, porque la población no se deja presionar y no participa ya en estas actividades contra los disidentes.
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Yoani no, turismo sí.


Uno de los objetivos más importantes de la dictadura castrista es conseguir que el Congreso estadounidense permita que los turistas norteamericanos viajen a Cuba. Esto representaría el ingreso de miles de millones de dólares. Alcanzar esto, sin hacer ninguna concesión sustancial en cuanto al respeto a los derechos humanos en Cuba, sería un doble triunfo. Primero, es un golpe contra la oposición democrática, que fortalece a la dictadura. Segundo, semejante ingreso de dólares reforzaría la débil economía castrista, alargando la pesadilla que sufre el pueblo cubano.

El argumento de que la influencia del turismo sería beneficiosa para las libertades en Cuba es una tontería indefendible. A Cuba han viajado millones de turistas canadienses, españoles y de otras nacionalidades; sin embargo el castrismo sigue siendo una violenta dictadura.

Los que defienden el derecho de los ciudadanos estadounidenses a visitar Cuba pueden alegar que la prohibición coarta sus libertades personales. Que los estadounidenses tienen el derecho a viajar a Cuba y a donde les dé la gana. Que si sus dólares caen en mano de dictadores, eso es un problema que tienen que resolver las víctimas, no los turistas.

Parece que el concepto de solidaridad humana y de responsabilidad por las consecuencias de los actos personales es algo relativo. Primero los mojitos en Tropicana y después de unos tragos, qué importan los derechos humanos de los cubanos.

En contra del argumento legal y contra la ausencia de solidaridad, la administración Obama puede alegar que el diseño de la política exterior es una prerrogativa constitucional del ejecutivo en Washington, quien tiene todo el derecho a prohibir que los americanos viajen a Cuba o a cualquier parte, si así conviene a la política en defensa de los derechos humanos. O puede callar, como hace actualmente, aparentando que ni se opone ni favorece los viajes a Cuba.

Mientras todo esto pasa, la dictadura le ha negado a Yoani Sánchez el derecho de viajar a New York para recibir en la Universidad de Columbia el prestigioso premio José María Moors Cabot 2009, por primera vez otorgado en el mundo a una periodista de la blogosfera.

Uno habría esperado que los congresistas que apoyan el turismo estadounidense a Cuba, protestaran por tan absurda negativa contra Yoani Sánchez. Una simple persona, que no pertenece a ninguna organización y que se ha dedicado exclusivamente a relatar lo que vive y lo que ve en su país.

Los congresistas, la mayoría de ellos miembros del Partido Demócrata, tienen un poder muy grande en sus manos, el poder del mucho dinero que representa el turismo de su país a Cuba. El dinero que necesita el régimen para evitar el colapso que teme. Era de esperar que en el caso de Yoani Sánchez, como en el de los presos políticos, estos congresistas protestaran contra un régimen brutal, al que están a punto de lanzarle un salvavidas.

Uno espera muchas cosas que no pasan, es el mal de los idealistas. Es el problema de quienes no entendemos que, cuando el asunto es de intereses económicos y políticos, el pragmatismo y los derechos humanos no van de la mano.
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Análisis del informe de AFP sobre la expansión de los puertos cubanos


Con un titular triunfalista: “Cuba amplía y moderniza sus principales puertos” *, la agencia noticiosa AFP informa sobre la modernización y ampliación de los puertos cubanos con la ayuda de China, Brasil y Venezuela. El reportaje de AFP le sirve al régimen para aparentar una imagen de progreso, cuando en realidad el país vive un desastre económico. AFP no sustenta con datos lo que afirma desde La Habana.

La infraestructura industrial en Cuba está en pésimo estado por falta de inversiones y un pobre mantenimiento. Los puertos no son la excepción. Will Weissert - de la agencia AP - en noviembre 21 de 2008 mencionó el deterioro de los puertos cubanos.

¿Por qué AFP no menciona el deterioro?

Si lo desconoce es inexplicable y si lo sabe y no lo menciona, es injustificable.

¿Cómo se puede dar por segura la ayuda de Venezuela cuando inmediatamente después se dice que esta “se espera”?

El informe de AFP afirma en su primer párrafo, que esa ampliación y modernización se hará, entre otros con el aporte de Venezuela, pero se desdice en el tercer párrafo cuando cita: “se espera el aporte monetario de la empresa mixta Puertos del ALBA”.

¿Para qué se amplían y modernizan los puertos si están funcionando a la mitad de la capacidad?

No es la única contradicción del informe de AFP. Miguel González, director general de la Empresa de Servicios Portuarios de Ciudad de La Habana, dice que los puertos cubanos están moviendo entre 600,000 y 700,000 toneladas, que es la mitad de su capacidad de 1.200.000 toneladas anuales.

El Sr. González aclara que, en lugar de aumentar, se van a disminuir las importaciones. No dice que se amplían para el aumento futuro de las exportaciones, porque esto no sería creíble.

¿Aclara AFP cuáles son los trabajos de ampliación y modernización? No

Para que lector tenga una perspectiva, AFP debía haber informado que las inversiones de China en Latinoamérica - según su presidente Hu Jintao - en el 2005 serían de 100,000 millones de dólares en diez años. Y de paso agregar que en el 2008, China se limitó a firmar con el gobierno castrista una segunda fase 70 millones de dólares del préstamo de 350 millones, para mejorar hospitales y puertos en Cuba. Una prueba de que las inversiones de China en Cuba son mínimas.

¿Cuánto para los hospitales que se encuentran en muy mal estado y cuánto para los puertos? AFP no lo aclara.

El hecho es que este reportaje de AFP desde La Habana, le ha dado la vuelta al mundo con una imagen de progreso en los puertos cubanos que no es real. Lo único real es una información periodística que deja mucho que desear. Juzguen ustedes.

Reportaje:

Cuba amplía y moderniza sus principales puertos Por AFP LA HABANA

Cuba está ampliando y modernizando sus tres puertos más importantes con ayuda de Venezuela y China para poder recibir a barcos de mayor tonelaje que llegarán a la isla tras la ampliación prevista del Canal de Panamá, informaron el domingo fuentes del sector.

Tales labores se acometen en los puertos de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba, que operan el 80 por ciento de las importaciones cubanas, a partir de un financiamiento aprobado recientemente entre China y Cuba, dijo Miguel González, director general de la Empresa de Servicios Portuarios de Ciudad de La Habana.

En declaraciones al semanario Opciones, González dijo que también se espera el aporte monetario de la empresa mixta Puertos del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), constituida para impulsar el desarrollo y modernización de terminales portuarias venezolanas y cubanas.

Recordó que en los años 80, época de alianza con la Unión Soviética, las radas cubanas operaban unos 12 millones de toneladas en carga de todo tipo.

"Volumen que se ha deprimido a unos tres millones, por diversas razones, especialmente por la crisis económica mundial que hoy también nos afecta, y por ende las capacidades portuarias que existían en aquella época no se necesitan ahora'', precisó.

Su empresa de La Habana, que puede operar 1,200,000 toneladas anuales, sólo está operando entre 600,000 y 700,000 toneladas "como consecuencia de la depresión que sufre el mercado internacional y las compras de nuestro país, y porque además Cuba trabaja en la disminución de sus importaciones, algo muy necesario'', puntualizó.

Por su parte, Brasil ayudará a financiar la modernización del puerto del Mariel, ubicado a 50 kilómetros al oeste de La Habana, para lo cual adelantó en julio pasado los primeros $110 millones para la construcción de infraestructura.

*Publicado por El Nuevo Herald el lunes 10 de octubre de 2009
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Por qué no se debe levantar el embargo (10)

Quienes afirmaron que el embargo era un fracaso porque no había logrado el colapso del castrismo inventaron una falacia, porque nadie nunca creyó que el embargo sería la vía para acabar con la dictadura castrista. Algunos países obtuvieron buenas ganancias pretendiendo que iban a mejorar la situación de las libertades en la isla con amistad y comercio, pero se quedaron en cero en el campo de los derechos humanos en Cuba.

Otro argumento es que sin el embargo estadounidense ya se habrían logrado cambios importantes en Cuba. Es decir que si los Estados Unidos hubieran practicado similar política de amistad y negocios con el castrismo, este se habría transformado en una democracia. Otra falacia.

Esta afirmación pasa por alto "la naturaleza de las dictaduras totalitarias y los dictadores." Recordemos la respuesta de Fidel, dos meses después del triunfo de la revolución, cuando mi padre le recordó su promesa pública de repartir las ganancias de las empresas entre los trabajadores:

“No se puede, Huber. Si posibilitamos que los trabajadores tengan independencia económica, eso conducirá en los hechos a la independencia política.”

Así que desde el principio, mucho antes de haberse declarado marxista leninista, Castro le confesaba en privado a uno de sus comandantes que estaba decidido a que los trabajadores cubanos no tuvieran independencia política. Ningún dinero, ninguna independencia; algún dinero, alguna independencia. Mucho dinero, un peligro grave para El Comandante en Jefe.

Quienes conocen a Castro saben de su obsesión contra cualquiera que pueda acumular dinero. Siempre que el régimen ha dado libertad a los campesinos para producir y vender, en las próximas cosechas aparece la comida. Los agricultores ganan más, aparecen los intermediarios y hasta “pequeños burgueses”. Entonces, en un ataque de rabia o de miedo, el dictador los condena públicamente, ordena persecución, arrestos y confiscaciones, y de regreso el pueblo a pasar hambre y necesidades.

En su defensa, algunos apologistas del castrismo han señalado la lealtad de Fidel al “voluntarismo”, del que El Che Guevara quiso ser el ideólogo. El hombre nuevo de la revolución debía motivarse por altruismo, no por egoísmo, es decir por dinero.

El concepto del hombre nuevo asume que las personas son capaces de superar el egoísmo y tener como meta principal el bien de los demás. En el extremo opuesto están aquellos que creen que el hombre es espiritualmente incapaz de superar sus peores cualidades. ¿Dónde está Castro?

Si Fidel creía a los obreros cubanos incapaces de manejar su independencia política, es decir su libertad para elegir el tipo de sociedad en que querían vivir, no tenía entonces fe en que los trabajadores pudieran razonar y decidir aquello que era bueno para el individuo y lo es también para la comunidad.

Castro, por lo tanto, no compartía la concepción marxista de la naturaleza humana. No podía creer en el ideal marxista-leninista de alcanzar el comunismo, etapa final del socialismo, en el que el hombre habría podido construir una relación social de tal bondad que hacia innecesario el estado.

Castro está más cerca de Maquiavelo en cuanto a la supremacía de las bajas pasiones en los individuos. Pero aun Maquiavelo es más optimista que Fidel respecto a las personas. Castro realmente se ubica en la corriente filosófica que considera que la humanidad es naturalmente egoísta y perversa, por lo que es necesario que el estado tenga a la gente bajo control para protegerlos de ellos mismos.

¿Pero qué tiene que ver esa filosofía con el embargo?

Mucho.

Es absurdo pensar que un individuo con tanto poder, y tan convencido de la maldad humana como Castro, hubiera estado dispuesto a permitir que los cubanos siquiera se acercaran a un mínimo de democracia. Por el contrario durante medio siglo ha hecho todo lo posible por asegurarse lo contrario. Por esta razón, cuando ha tenido que abrirse al capitalismo para sobrevivir, se ha cuidado de dejar por fuera a los cubanos, convirtiendo al estado castrista en socio de la inversión extranjera. Hasta el punto de que los empleados cubanos de esas empresas reciben una fracción de los sueldos, pasando la mayor parte a manos del gobierno.

El estado (que era y sería siempre Fidel) controlaría en Cuba toda la actividad política, económica, cultural y social. En teoría, los obreros recibirían casa, comida, ropa, educación, transporte y salud a cambio de su obediencia. De la cuna a la tumba, obediencia exclusiva a Fidel. ¿Por qué alarmarse entonces si ganan $17 dólares al mes? Por esta razón – filosófico-política - fracasaron quienes han sido sus aliados comerciales en lograr flexibilizar un régimen donde manda quien se cree un “superhombre” sobre todos los demás débiles pecadores. Él ha salvado a los cubanos del error de la independencia política.

Continuará…

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Honduras: una llama convertida en incendio

El tema que se ha debatido desde el 28 de junio pasado, una y otra vez, es la importancia de resolver la crisis hondureña: porque la sufren los más pobres, porque hay que devolver al país la legitimidad democrática y porque hay que evitar la violencia. Además, con el castigo a los militares hondureños, había que dar un ejemplo a otros ejércitos latinoamericanos, para que no tuvieran la tentación de repetir golpes de estados. Sobre todo ahora, que presidentes del área están gastando más de 50,000 millones de dólares en armamento.

Todo por el pueblo hondureño y por la democracia latinoamericana.

La solución a todos esos graves problemas, según eso que llaman “la comunidad internacional,” que es hablar en nombre de todo el mundo sin representarlo realmente, es que había como demanda, que devolverle primero la presidencia a Manuel Zelaya. Aunque fuera políticamente imposible, no había ninguna otra opción, era Zelaya o nada, Zelaya o:

a) La expulsión de Honduras de la OEA

b) La condena de la ONU

c) La retirada de los embajadores de Tegucigalpa

d) El cierre de fronteras por los países colindantes

e) El recibimiento en presidencias y cancillerías de Zelaya como opción exclusiva

f) La amenaza de Chávez de “derrocar” a “Goriletti” y sus militares

g) La oferta de Insulza de acompañar a Zelaya en un regreso forzado a Honduras, la oferta de Christina Kirchner y Rafael Correa de acompañarlo por igual

h) El uso de un avión oficial venezolano para intentar el simulacro de un aterrizaje en Honduras, con resultado de un muerto

i) La cancelación de ejercicios militares con los hondureños

j) La suspensión de visas por parte del gobierno norteamericano

k) Facilitarle a Zelaya territorio para un teatro en la frontera Nicaragüense/hondureña

l) La organización de un campamento de sus seguidores en Nicaragua

m) El retiro de fondos de la ONU para apoyar la celebración de elecciones

n) La amenaza de no reconocer el resultado de las elecciones

o) La ayuda gubernamental para infiltrar a Zelaya en Honduras

p) El darle refugio y una patente de corso para agitar a la violencia desde la embajada brasileña en Tegucigalpa

q) El llevar el caso de la embajada brasileña al Consejo de Seguridad de la ONU y hasta los rumores de una intervención de las tropas de la ONU en Honduras

r) El suspender asistencia económica por parte de los Estados Unidos

s) El recibir en el Departamento de Estado a Zelaya como el único presidente

t) El desconocer a miembros del cuerpo diplomático hondureño que fueron leales al nuevo gobierno

Es probable que alguna otra acción debo haber olvidado. Pero en resumen, era Zelaya o el aislamiento, Zelaya o el castigo financiero, Zelaya o la guerra diplomática y hasta Zelaya o la intervención armada.

A pesar de que esas acciones externas han tendido a desestabilizar la vida en Honduras y han amplificado los problemas y estimulado la violencia, han muerto más personas en ese país por la fiebre porcina (oficialmente eran 15 hace unas semanas) que las pocas personas fallecidas en limitados enfrentamientos callejeros.

Si no es así, que citen los nombres y lleven los casos a las instancias internacionales que estarán encantadas de ventilarlos en todo el mundo. También que den nombres de los muchos “desaparecidos” y los “cientos o según algunos miles” de detenidos.

La dimensión de crisis hondureña no fue creada por un golpe de estado, concepto rechazado en un informe de la Biblioteca del Congreso, que nadie ha podido refutar. La crisis hondureña fue ampliada y en consecuencia agravada por factores externos, que vieron la oportunidad de pescar en río revuelto.

Algunos con su ignorancia, otros con irresponsabilidad y los otros con mala intención, convirtieron una llama en un incendio. Finalmente “la comunidad internacional” parece haber entendido que su rol debió haber sido de mediador en lugar de policía. En Honduras, a pesar de Zelaya y el ALBA, con o sin la ONU y la OEA, habrá elecciones y el pueblo hondureño escogerá su presidente.


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Por qué no se debe levantar el embargo (9)


Izquierda: Jose A. Font, derecha congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Diaz Balart, Washington 1993

En junio de 1995, el dirigente exilado José A. Font presentó un preclaro análisis en la “Primera reunión para promover una transición democrática en Cuba” donde planteó: “El embargo estadounidense no puede considerarse una estrategia que por sí misma pueda traer una transición democrática en Cuba… Sostener la discusión del asunto cubano al nivel del embargo no responde a cómo mejor desarrollar la democracia en Cuba.” *

En su exposición, Font planteó la importancia de apoyar el desarrollo de la oposición democrática en Cuba por un periodo de cinco a quince años, tiempo en que él estimaba se darían las condiciones propicias para una transición democrática en la isla. En esas circunstancias futuras la oposición, ya organizada y madura, sería el factor determinante en el cambio. Para Font, el embargo era simplemente un instrumento para evitar que la dictadura, que ya había perdido el subsidio soviético, pudiera fortalecerse con ingresos, entre otros, del turismo estadounidense.

Font señalaba que el régimen continuaría debilitándose gradualmente. Además indicaba que Fidel Castro, en ese momento con casi 69 años, estaría para entonces muy cerca de su ocaso. Al depender el sistema de su muy personal y absoluto control, la suma de crisis económica y de liderazgo harían un cambio viable.

Font hizo dos críticas de importancia. 1) Quienes se oponen al embargo - y citaba a una serie de personalidades de la intelectualidad estadounidense - no mencionan en ninguna instancia la necesidad de un plan para fortalecer a las fuerzas democráticas en Cuba; presumen que el levantamiento del embargo por sí solo conduciría a la democracia. 2) Que el otorgamiento de 20,000 visas anuales por parte de los Estados Unidos debilitaba a la oposición interna y favorecía a la dictadura.

José Antonino Font no podía haber sido más certero. Como él lo predijo, y a pesar de que Hugo Chávez sustituyó a la URSS con un subsidio anual, la economía cubana continúo su declive por las razones que ya señalamos y por otras que oportunamente comentaremos. También la salud de Castro se fue deteriorando con el paso del tiempo; algunos rasgos de senilidad empezaron a aparecer mucho antes que su gravedad a mediado de 2006.

Las recomendaciones de Font no se llevaron a la práctica. Las fuerzas democráticas dentro de Cuba han recibido un débil respaldo por parte del gobierno norteamericano. Podría considerarse el proyecto de Radio Martí como parte de ese apoyo, que ha sobrevivido con limitaciones por las cuales no pudo ser el factor catalizador de la oposición en Cuba. Una discutible decisión del gobierno en Washington.

La única organización exilada con credibilidad dentro de la isla, cuyo enfoque iba en la misma dirección que lo planteado por Font, “Cuba Independiente y Democrática” (CID), fue golpeada y marginada por el gobierno norteamericano.

Si la falta de apoyo al desarrollo de la oposición interna fue el resultado de un acuerdo entre Washington y Castro, o falta de voluntad o visión, es material de debate para otra ocasión. El hecho es que, por disposiciones legales, la mayor parte de los recursos del gobierno estadounidense destinados a “democratizar” a Cuba no pueden ser enviados a la oposición en la Isla.

La fuerzas democrática han tenido que enfrentar la represión permanente del régimen, la relación amistosa de las democracias occidentales con la dictadura y una ayuda exterior muy limitada. Además la oposición en Cuba ha tenido la gran limitación de no contar con un medio de comunicación independiente– radio, periódico o televisión.

Como señaló Font, la posición anti-embargo han insistido en centrar el tema del desarrollo de la democracia en Cuba en torno al levantamiento unilateral del embargo, desconociendo la importancia del apoyo a la oposición democrática. Un levantamiento del embargo sin condiciones que induzcan una transición hacia la democracia, habría alimentado la dictadura en lugar de facilitar el cambio… ¿Por qué?

Continuará…


* Jose A. Font: Presentation at the first Symposium on Promoting Democratic Transition in Cuba: The Role of Civil Society, sponsored by the Bureau of Intelligence and Research, The Bureau of Inter-American Affairs, and the Foreign Policy Institute, U.S. Department of State, June 2, 1995.

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Por qué no se debe levantar el embargo (8)


Alegar que en Cuba un cambio es posible con una política amistosa es esgrimir un frágil argumento. Es asumir que siempre que a un matón se le tienda la mano, terminará siendo amigo o comportándose civilizadamente. Es desconocer la naturaleza de las dictaduras y de los dictadores.

Para justificar la proposición anti embargo, políticos y periodistas recurrieron a la falacia de que el embargo había fracasado porque no había logrado el colapso de la dictadura. El argumento sigue siendo popular, a pesar del fracaso de la política de amistad y comercio con Castro.

Si alguien alguna vez afirmó que el embargo haría colapsar una dictadura que contaba con el apoyo masivo de la URSS fue un iluso, no un vocero de la oposición democrática cubana. Semejante tontería ha servido a los anti-embargo para etiquetar de ignorantes e intransigentes, a todos los que piensan que el levantamiento del embargo hay que negociarlo.

El exilio cubano no creyó que por el hecho del embargo, Japón iba a dejar de venderle autobuses, camiones, autos y todo lo demás que Castro quisiera comprar. Si no pagaba Fidel, pagaban los soviéticos. Ni que Inglaterra, España, Francia, Italia, México o Argentina desistirían de suplirle al castrismo productos industriales, servicios, medicinas y alimentos. Nadie pensó que por el embargo, millones de turistas de los países socios de Castro dejarían de viajar a Cuba, a disfrutar a granel de música y playa, ron, revolución y prostitución.

Los cubanos exilados no eran ni son tontos, simplemente rechazaron la idea de que Estados Unidos fortaleciera al castrismo como hacía la URSS, e inexplicablemente, también, las democracias occidentales. ¿Porque tenía el exilio que aceptar que el gobierno que le cobraba los impuestos y le pedía sus votos (Washington), apoyara con su comercio un régimen represor del pueblo en la isla? ¿Por qué los Estados Unidos iban a aumentar los ingresos de una dictadura que armaba a grupos subversivos en Latinoamericana y obligaba a miles de jóvenes cubanos a combatir en guerras africanas? Todo eso y mucho más, mientras conducía a la ruina a la economía cubana.

Ante el desplome de la URSS no dieron gritos de victoria en el exilio porque el embargo equivaldría al fin de la dictadura. Creíamos que simplemente había comenzado el desenlace terminal del comunismo en Cuba. Se quedaba sin subvención el parásito del castrismo; perdía su mercado principal y muy importante, no podía reclamar legitimidad ideológica ni entre los cubanos ni en el mundo.

¿Y qué se pensó del embargo y de lo que había que hacer? Se pensó, y se pensó bien. El intelectual José Antonio Font en un visionario análisis: “Una Estrategia: la organización y empoderamiento de un movimiento democrático en Cuba y la importancia del embargo estadounidense”* anticipó en 15 años lo que hoy está pasando en Cuba, recomendó la agenda para la oposición democrática y la importancia de mantener el embargo.

Continuará….

*Jose A. Font: Presentation at the first Symposium on Promoting Democratic Transition in Cuba: The Role of Civil Society, sponsored by the Bureau of Intelligence and Research, The Bureau of Inter-American Affairs, and the Foreign Policy Institute, U.S. Department of State, June 2, 1995.
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SALVANDO LA CARA EN HONDURAS

¿Quién está salvado la democracia en Honduras? ¿La OEA, la ONU? No. Lo que tienen que salvar la OEA y la ONU en Honduras es la cara. Los representantes del ALBA no pueden salvar nada y en el caso del presidente Obama, tal vez llegue a empate.

Pocas veces se ha visto a tanta gente famosa compitiendo intensamente por lo que el periodista Andrés Oppenheimer calificó como “la competencia de la hipocresía.” ¡A ver quién la gana!

Era de esperar que ante los sucesos de este junio, se habrían estudiado cuidosamente los hechos y sus fundamentos legales: ¿Qué sucedió? ¿Qué dicta la constitución? ¿Quién la violó, quien la cumplió? Unos acudieron a la demagogia y otros, a la triste y dolorosa memoria de los golpes de estado militares.

El estudio del departamento legal de la Biblioteca del Congreso en Washington ha llegado a importantes conclusiones: no hubo golpe de estado en Honduras. Léanlo y si pueden, impúgnenlo.

¡Por Dios, todo el mundo lo sabe! ¿Cuál demócrata puede apoyar un golpe de estado en una democracia? ¿Quién puede apoyarlo cuando están frescas las desapariciones, torturas y crímenes que enlutaron este continente? ¿Quién puede callar ante los brutales atropellos de todas y cada una de las dictaduras?

Pero la ONU y la OEA callan cuando quieren. No solo ante las agresiones de Hugo Chávez en Venezuela y los atropellos de Fidel Castro en Cuba. No es que callan, es que aplauden a Castro y a Chávez.

¿Cómo van a salvar la cara los dirigentes demócratas y sus aliados tácticos del ALBA? Si después de semanas de denunciar el golpe militar y de repetir que no reconocerían las elecciones porque no había condiciones, ahora protestan que las elecciones no se pueden celebrar porque se han suspendido las garantías constitucionales. ¿Entonces, había o no garantías? ¿Valen o no las elecciones?

CNN nos informa que han cerrado dos medios de comunicación que apoyaban a Manuel Zelaya. ¿Luego entonces en una dictadura militar había medios de comunicación masiva apoyando a Zelaya? Sí, pero el dueño del canal 36 declara que hasta que le cerraron su canal había libertades en Honduras. ¿Entonces qué, fue una dictadura virtual o tres meses de democracia asediada?

Para completar Lula nos regaló otra sorpresa. Antes de las elecciones en Venezuela Lula intervino públicamente a favor de Hugo Chávez. Ha hecho pública su amistad y admiración por el dictador de Cuba. Ahora protege a Zelaya, quien agita al pueblo desde la embajada brasileña. Hasta los principales periódicos de Brasil están en desacuerdo con el proceder de su presidente. ¿Quién es Lula? Demócrata en Honduras, chavista en Venezuela y fidelista en La Habana.

¿Cómo van a salvar la cara nuestros demócratas?

No han podido arrodillar al Congreso, ni a la Corte Suprema de Justicia, ni a los candidatos presidenciales, ni a las iglesias, ni al ejército, ni a Micheletti, ni al pueblo hondureño. El único camino que les queda es apoyar las elecciones que han prometido realizar y respetar desde el primer día, quienes de verdad están salvando la democracia en Honduras.
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El asilo, la constitución y la democracia

Cuando en la lucha contra la dictadura de Batista pude salvar mi vida en una embajada latinoamericana en La Habana, entendí la importancia de la solidaridad democrática, consagrada en este caso en el derecho de asilo a los perseguidos por una dictadura.

Habíamos sido los cubanos víctimas de un golpe de estado, tres meses antes de las elecciones. Aquel pedazo de tierra costarricense en suelo habanero, fue el refugio temporal de la que desde entonces se convertiría en la patria adoptiva de mi familia: la bella y democrática Costa Rica.

Jamás se nos ocurrió a los protegidos en aquella embajada, utilizar la sede tica como tribuna de denuncia contra la dictadura. Habría sido una provocación innecesaria, una falta de respeto a los amables y solidarios costarricenses. Habríamos cerrado la puerta del asilo político, que había salvado ya tantas vidas cubanas y luego continuaría protegiendo a muchos de aquella sanguinaria tiranía.

Vivimos nuevas y preocupantes realidades: Manuel Zelaya ingresó a Honduras, no a refugiarse en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, sino a usarla como una trinchera inexpugnable. Desde allí arenga a sus partidarios a tirarse a las calles a protestar, con el evidente propósito de provocar la violencia.

Simultáneamente el gobierno brasileño solicitó que la seguridad de su sede en Honduras fuese considerada en el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, el presidente Lula aclara desafiante que Zelaya se quedará en su embajada el tiempo que sea necesario. ¿Es muestra del compromiso militante de Lula con la democracia Latinoamericana? Si es así, esperamos que retire cuanto antes su embajador en La Habana, hasta que en nuestro país se celebren elecciones democráticas.

Si algo similar hubiéramos hecho en la embajada de Costa Rica en La Habana, con o sin el apoyo del presidente José Figueres, los esbirros batistianos hubieran asaltado la sede costarricense y asesinado a todos los allí refugiados. Con suerte el embajador tico hubiera sido arrastrado al aeropuerto y embarcado en el primer avión a cualquier parte.

Este “subversivo” uso de una sede diplomática es parte de un problema más grave. La dirigencia política Latinoamericana parece haber confundido la necesidad de afianzar la legitimidad democrática en Honduras con la restitución de Manuel Zelaya, aunque con esta condición, tengan los hondureños que violar su propia constitución y en consecuencia deslegitimar la práctica democrática.

Quien violó la Constitución hondureña fue su propio presidente, Manuel Zelaya. No solo la violó repetidamente, sino que irrespetó a las autoridades judiciales encargadas de que su espíritu y su letra se respetaran. Varias veces se le comunicó oficialmente al presidente de sus graves e insistentes faltas. Más que terquedad era evidente que quería provocar un abrupto y espectacular desenlace. Lo logró con una orden legal de arresto y luego en un escenario internacional completamente favorable.

Su deportación a Costa Rica, irrespetando su derecho al debido proceso no se puede defender. Ningún ciudadano en una democracia puede ser privado de tal procedimiento legal. Ni el acusado de robo, el de asesinato o el de violador constitucional.

Un golpe de estado no debe quedar impune en ninguna parte del mundo: ni los que nacen en los cuarteles, ni aquellos que desde el poder y en nombre de la democracia, se llevan a efecto con el siniestro fin de destruirla. Quienes todavía con dolor recordamos los crímenes y torturas de amigos y compañeros de lucha asesinados por una dictadura, sabemos que la única alternativa para los pueblos son los derechos consagrados en una constitución, protegidos por la independencia de poderes y por las instituciones democráticas.

Podría alegar la OEA y los presidentes latinoamericanos, la necesidad de que Manuel Zelaya, por haber sido destituido, tuviera derecho a un juicio y hasta negociar alguna forma de verificación del proceso judicial. Pero ir más allá por la razón que sea, y acusar de golpe de estado militar lo que no fue así, e insistir en el regreso del verdadero golpista, deja fuera de transcendencia la verdadera y única solución a la crisis hondureña: las elecciones donde el pueblo decidirá constitucional y libremente, a quién quiere como presidente.


Comandante Huber Matos

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Por qué no se debe levantar el embargo (7)

Alemania, Francia, Italia, España, Inglaterra y muchas otras naciones han mantenido con la dictadura castrista una política de amistad, cooperación y comercio, al tiempo que claman por los derechos humanos y por la apertura política en Cuba. Si esas naciones hubieran logrado algún avance significativo en estos aspectos, esa sería la política a seguir.


Lo interesante y útil de este caso, es que no tenemos que jugar con escenarios virtuales sobre los resultados de la política de amistad y comercio o de su contraparte, el embargo. Ambas estrategias y sus consecuencias están documentadas. Por tanto no debería haber espacio para la subjetividad o la demagogia. Lamentablemente ambas características dominan y deforman el debate con verdades a medias o mentiras totales.


Exploremos los antecedentes. Hay gobiernos que negocian con el castrismo por puro beneficio comercial, sin ningún interés por cómo viven o sobreviven los cubanos. Otros han usado esa relación comercial y política para demostrar su independencia de los Estados Unidos. Incluso, como es el caso de España, les ha servido para complacer a un sector apasionadamente anti-estadounidense de su electorado.


Pero ninguno de estos gobiernos puede alegar ignorancia sobre los horrores del comunismo. En 1951 Hannah Arendt publicó: “Los orígenes del totalitarismo” y C.J. Friedrich y Z. Brzezinski: “La Dictadura Totalitaria y la Autocracia” en 1956. “Un día en la vida de Iván Denisovich” de Alexander Solzhenitsin se publicó en 1962, diez años antes que su obra maestra el “Archipiélago de Gulag.” Todas eran lecturas obligadas en las ciencias políticas de antes y después de los sesentas.


En el XX Congreso del Partido Comunista en 1956, Nikita Khrushchev, en un discurso de 26 mil palabras, denunció las torturas, los crímenes y la persecución política de la era de Stalin. Ese mismo año, la revolución del pueblo húngaro fue aplastada por las tropas y los tanques soviéticos y los trabajadores polacos escenificaron una revuelta contra el comunismo.


Los gobiernos amigos de Castro siempre supieron que estaban tratando con un individuo al mando de un partido único, que, en su afán de alcanzar el comunismo vía la dictadura del proletariado, estaba dispuesto a justificar cualquier atrocidad. Sabían de los crímenes y atropellos que en nombre del comunismo se cometían en Cuba. Ignorantes no eran.


A pesar de su conocimiento de los hechos, alegaron y alegan que el embargo norteamericano nada más perjudicaba al pueblo cubano y no conducía a cambios en la isla. La política de ellos si funcionaría. Por muchos años España sugirió cambios en Cuba; fracasó totalmente. Aunque dicen que continúan intentándolo por medio de algo que llaman “diálogo constructivo” y que según su canciller, Miguel Ángel Moratinos, siguen profundizando… deben estar ya, cerca del centro de la tierra. España ha hecho magníficos negocios en Cuba, pero la represión política se mantiene.


¿Qué han alcanzado los gobiernos amigos y socios del castrismo?


¿Han logrado avanzar el respeto a los derechos humano en Cuba? NO


¿Se acabaron la vigilancia, la represión, la intolerancia, la prisión contra periodistas y opositores pacíficos? NO


¿Hay medios de comunicación independientes en Cuba, hay partidos políticos independientes? NO


¿Pueden los cubanos entrar y salir libremente de Cuba? ¿Pueden escoger sus gobernantes? NO

Si la política contraria al embargo, después de medio siglo de amistad y comercio con la dictadura, no puede demostrar progreso en el campo de los derechos humanos: ¿con qué credibilidad puede alguien afirmar que el levantamiento unilateral del embargo tendrá resultados diferentes?


Por el contrario, lo que han hecho todos esos países es extenderle legitimidad a la dictadura. Que es una forma velada, pero terriblemente efectiva, de asistirla en su represión contra el pueblo. El régimen ha usado esas relaciones cordiales para demostrarles a los cubanos que sus atropellos no causan la más mínima solidaridad en las democracias occidentales. Algo parecido a lo que sucede cuando un ciudadano honorable le brinda su amistad a un estafador. Gana el delincuente y pierde la sociedad.


Como los que condenan el embargo no pueden presentar a su haber ningún avance democrático en Cuba, responden con la argucia de decir que el embargo tampoco ha logrado nada, que ha perjudicado la imagen del exilio cubano, justificado los atropellos del castrismo y que sin él la dictadura ya habría cambiado.


Tal vez estén equivocados.


Continuará…

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aún me quedaba un poco de confianza en la Revolución

A la izquierda

Yaniza Pérez Valdés y sus dos hijas, frente al Poder Popular en Pinar del Río.





Frente de casa de la que fue desalojada vease puerta no llega hasta arriba








Parte de atras de la casa de donde la sacaron






Casa que tiene que arreglar para ir a vivir. Esta en un area sin drenaje
“Soy una mujer de la raza negra y este acto bárbaro que me han hecho jamás lo esperé, aún me quedaba un poco de confianza en la Revolución.”

Esto me dijo Yaniza Pérez Valdés, madre de dos pequeñas niñas: Asley de 2 años y Bárbara de 8 meses de nacida, ambas asmáticas crónicas y además Asley es epiléptica.


“Estuve 5 años albergada por no tener vivienda y todo era promesa, este año si te resolveremos el problema de vivienda, me decían; cosa que jamás hicieron tuve que decidirme a ocupar una casita en mal estado de madera, fabricada con tablas de costanera, o sea de desechos, situada en calle Fidelina al final del Reparto Cuba Libre, en Pinar del Río. Esa casita quedó vacía al emigrar su antiguo morador, la ocupé hace 2 años y comencé los trámites en la Dirección Municipal de la Vivienda, para legalizarla. Esta gente desalmada, lejos de legalizarme los papeles me declararon ocupante ilegal y el día 16 de setiembre a las 10 y 30 am, se me aparecieron en la casa, un auto patrullero con el No.103, dos camiones Gaz 66, con más de 15 policías más la brigada de desalojo de la vivienda. Entraron de forma violenta, mis niñas comenzaron a llorar y yo nerviosa y asustada también comencé a llorar y grité a los policías: ¡Abusadores!


El capitán con la chapilla No.21317 me arrebató de los brazos a Barbarita de 8 meses de nacida, se la entregó a otro policía y me esposó a la espalda, momento en que la policía con chapilla No.38832 comenzó a golpearme en la cara, propinándome por último una fuerte patada en el abdomen. Mis niñas gritaban despavoridas, los vecinos (más de 100) se congregaron en el lugar y comenzaron a gritarles insultos a la policía, tales como: ¡Abusadores! ¡Asesinos! ¡Esbirros! ¡Batistianos! Y otros más groseros, el capitán jefe del operativo, con la chapilla 21317, le dijo a la brigada de desalojo: “Apúrense en recoger y montar las cosas o tendré que pedir refuerzos para cargar con toda esa gente”. Diosmany Suárez Valdés les gritó tanto que el policía con la chapilla No.29096 lo amenazó con arrestarlo”.


“Hoy me encuentro aquí en el Poder Popular Municipal, exigiendo una solución a mi caso y me plantean que debo aceptar la choza derrumbada que está dentro del pantano para levantarla. Es una burla, mis hijas no pueden vivir allí por su condición de asmáticas crónicas”.


“Por los golpes recibidos me saqué certificado médico y los mismos policías que me golpearon me lo quitaron para que no los acusara”. Ella me mostró las escoriaciones en los antebrazos y el golpe en el ojo derecho que le dio la policía.


“Me desalojaron violentamente, igual lo hacía el anterior régimen, este es tan bárbaro y cruel como el anterior”, refirió finalmente Yaniza.


Sucesos narrados por el comunicador comunitario Raúl Luis Risco Pérez de la Red de Comunicadores Comunitarios


Por medio de Marta Beatriz Roque Cabello


Pinar del Río, 24 de setiembre de 2009.

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Por qué no se debe levantar el embargo (6)

Antes de continuar el análisis sobre el tema del embargo es conveniente resumir algunas de las conclusiones que hemos alcanzado:

1) El embargo es un asunto entre cubanos. No es un instrumento político impuesto por Washington contra Cuba, como comúnmente piensan quienes no conocen la dinámica entre el exilio y la política estadounidense. Los cubanos exilados han logrado que el embargo se convierta en parte integral de la política de Washington hacia la dictadura de Fidel Castro.

2) La decadencia de la economía en Cuba no es producto del embargo. En Cuba, igual que en los países que formaron la URSS, la centralización de la economía condujo a la ineficiencia y la corrupción. En el caso cubano estas circunstancias se agravaron por el medio siglo de decisiones erráticas y arbitrarias de Fidel Castro.

3) Durante tres décadas (1960-90) se presentó una imagen de logros en Cuba que no eran otra cosa que el resultado de la subvención a la economía castrista por parte de la URSS con el astronómico equivalente a 64.500 millones de dólares. Esos “logros” fueron explotados publicitariamente por el régimen y difundidos por los medios de comunicación occidentales sin cuestionamientos.

4) El castrismo ha hecho negocios financieros con todas las potencias industriales del mundo (excluyendo a USA). Por haber excedido su capacidad de pago y ante una declinante economía, se vio obligado a declarar una moratoria sobre sus deudas, aún cuando todavía recibía el subsidio soviético en 1986.

5) Antes del colapso de la URSS el régimen de Castro tenía recursos y mercados donde comprar medicinas y equipos médicos, tal y como el mismo Fidel Castro demostró, vanagloriándose del equipo médico avanzado que compraba a empresas europeas y japonesas. A partir del año 2000, algunas modificaciones al embargo permitieron la exportación de comida, equipo médico y medicinas de los Estados Unidos a Cuba. Los Estados Unidos están hoy entre los principales proveedores del gobierno castrista.

6) Castro se enfrentó a Gorbachov y sus reformas, pero al desaparecer la URSS, en lugar de hacer cambios estructurales en la isla, lo que hizo fue asociarse con grandes empresas capitalistas, principalmente españolas en el campo del turismo y canadienses en la minería. El fin del mundo comunista les dio la oportunidad a países como España y Canadá para hacer inversiones en la isla y controlar industrias estratégicas en Cuba.

7) Al llegar a la presidencia de Venezuela, Hugo Chávez se convirtió en el sustituto de ayuda exterior para el castrismo, tomando el papel de soporte que había tenido la URSS durante tres décadas y evitando con miles de millones de dólares de subvención, el colapso de la economía de la isla.

En consecuencia, mientras no se acepte el fracaso de la economía castrista como resultado de la estatización y centralización de toda la actividad económica en Cuba, sumadas a los grandes errores en la conducción de Cuba por parte de Fidel Castro, el debate sobre el embargo y sobre Cuba estará viciado de subjetividad.

El embargo es el punto focal hacia el cual el castrismo ha tratado de dirigir toda la atención en su conflicto con los Estados Unidos. Fidel Castro ha necesitado un enemigo contra quien combatir y un responsable a quien achacar sus propios fracasos.

De esto se desprende el argumento de que si el embargo se levantara unilateralmente, el castrismo perdería su leitmotiv. No podría usar a los Estados Unidos como enemigo ni culpable. También se argumenta que el embargo ha fracasado porque no ha logrado el fin de la dictadura. Analizaremos estos dos argumentos.

Pero antes es oportuno explorar lo que han logrado en el terreno del respeto de los derechos humanos en Cuba, las naciones que han practicado una política completamente contraria a la de Estados Unidos, es decir una política de amistad y comercio con el gobierno cubano.


Continuará….
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LOS LOGROS DE LA SALUD EN CUBA



En el Hospital Clínico Quirúrgico de la Avenida 26, en Ciudad de La Habana, conocí a la señora Esther Martínez Peña, mestiza, de 73 años de edad; ella me contó que había venido al hospital con el propósito de visitar a una vieja amiga, encontrándose que debía quedarse con ella, porque que no tuvo acompañante para esa noche, chocando varios problemas los cuales expuso a continuación:


“Como tú has podido observar -me dice Esther- las sábanas del hospital que son las que se ponen en cuidados intensivos, se lavan y se tienden en el patio recogiendo todo el polvo. Las ventanas de las salas están desbaratadas, los acompañantes de los enfermos tienen que traer sus propias sábanas, ventiladores, platos y cubiertos para comer. Ayer oí el comentario que para el próximo día no se les podía dar el desayuno a los enfermos, porque se habían robado la leche del hospital. La comida ni hablar, el ingreso lo ha pasado mi amiga comprando jugos en el quiosco de cuc1 de la esquina. “


Ella me contó que hace dos días, un gato mordió a una doctora en el Cuerpo de Guardia. Ese gato duerme en la UCIE (Unidad de Cuidados Intensivos Externos), porque ese es el único lugar donde hay aire acondicionado.


¡Imagínate la cantidad de ratones y cucarachas que hay por doquier! El orine de los baños está por todos los pasillos, todos están tupidos y sucísimos, mi amiga está operada de la vesícula y hay que ayudarla para que vaya al baño, tengo que aguantarla para que no se apoye en la taza haciendo un tremendo esfuerzo, ella prefiere que se le abra la herida a contraer una infección en ese baño. Todo el entorno del hospital está sucio, lleno de basura y hasta heces fecales y si eres observador te darás cuenta que no son de perro u otro animal. Hoy le dieron de alta a una señora y enseguida ingresaron a la otra, sin limpiar el colchón ni desinfectarlo, ¡Ay mi niño! aquí lo que no hay es que caer en este lugar, por eso me cuido muy bien y lo demás no me importa.


1Peso cubano convertible


Ciudad de La Habana, 23 de setiembre de 2009


Suceso narrado por Lázaro Yuri Valle Roca de la Red de Comunicadores Comunitarios



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ANA MARIA Y LA SOLIDARIDAD CASTRISTA


Ana María García García residente en Carretera a Unidad Militar entre Unidad Militar y Carretera Central, Las Minas, Santa Clara, Villa Clara, expone a este comunicador su difícil situación económica ya que tiene dos pequeños niños, un varón de dos años de edad y una pequeña de siete meses. Su esposo se encuentra actualmente preso, su casa es una choza en deprimente estado y para mayor agravante no posee Libreta de Racionamiento.

Refiere ella, que al no poseer dicha libreta, no puede comprar a precios asequibles los pocos productos alimenticios que el citado documento autoriza.

“Solamente, la leche que consumen mis pequeños, tengo que comprarla a sobre precio. No poseo el dinero necesario para pagar trescientos pesos mensuales que me importaría el imprescindible alimento para mis niños.”

“Otros alimentos me son negados como es el caso de la carne que ofertan para niños, pues en Cuba no se puede adquirir este producto como en otros países, y tengo por esta causa una paupérrima situación que me imposibilita la nutrición de mis niños y la mía propia.”

Ana María me comunica que han efectuado incontables gestiones para adquirir la necesaria libreta. Las diversas instancias le piden como requisito imprescindible la propiedad de su vivienda.

“Mi casa, fue fabricada de forma ilegal para el criterio de los funcionarios del Instituto de Vivienda, por lo que me es negado el documento que me adjudica como propietaria.
Estoy al borde de la locura expresa Ana María. Estos señores no son capaces de apiadarse del sufrimiento de una madre”. “Cuando voy a visitar a mi esposo en la prisión puedo observar el sufrimiento del mismo ante la precaria situación que presentamos. Se agrava este crítico estado anímico por la impotencia que siente al no poder hacer nada.”

Me comenta esta señora, que desea que su caso sea conocido, ya que lamenta que otras personas sufran las mismas calamidades que padece su familia al no poseer Libreta de Racionamiento.

Santa Clara, Villa Clara, 19 de setiembre de 2009.

Por Alberto Reyes Morales de la Red de Comunicadores Comunitarios

Por medio de Martha Beatriz Roque Cabello
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Por qué no se debe levantar el embargo (5)

En la Unión Soviética, a mediados de la década de los ochenta se comenzó un examen crítico del comunismo. La era de Gorbachov había comenzado. Eran los tiempos del Glasnost y la Perestroika. Las revistas soviéticas se volvieron populares entre los jóvenes cubanos. Castro reaccionó negativamente.

El dictador cubano sobrestimó su importancia en el mundo comunista. Se creyó indispensable e intocable. También subestimó las consecuencias de las propuestas del nuevo líder soviético. Estúpidamente, se alineó contra Gorbachov.

La URSS lo presionaba a una política de estímulos materiales en la economía, contraria a sus puntos de vista. Entonces Castro eliminó a Humberto Pérez, partidario de implementar las nuevas directrices soviéticas, de la Junta Central de Planificación. Criticó los nuevos enfoques y sustituyó al embajador cubano en Moscú, un comunista de Partido, por un incondicional personal.

Fidel creyó que, independiente de los cambios que ocurrían en Moscú, la URSS mantendría el nivel de asistencia a su régimen. Quizás fue informado de los planes para darle un golpe de estado a Gorbachov. Mientras tanto, se debilitaba el cordón umbilical que lo había alimentado por tres décadas.

En 1991, el golpe de estado contra Gorbachov fracasó. Castro se quedó sin sus amigos en Moscú: Vladimir Kryuchkov perdió la jefatura de la KGB; Oleg Shenin, miembro del Secretariado y del Politburó, terminó en prisión; el jefe del personal del Estado Mayor, Mikhail Moiseyev, también fue remplazado. El primer ministro Valentin Pavlov fue purgado.

Fidel Castro había agotado la paciencia de los soviéticos, e innecesariamente se había ganado la antipatía de los reformadores. Boris Yeltsin proponía el fin de la ayuda a Cuba; era una carga pesada e inútil.

Ahora Castro dependía de los países occidentales con los que había comerciado: España, Francia, Alemania, Inglaterra, Japón etc., los que le habían facilitado préstamos, asistencia técnica y de una y otra forma apoyo político contra el embargo de los Estados Unidos. Pero con estos también tenía dificultades. Su gobierno no les podía pagar las deudas. En 1986 Cuba había declarado una moratoria a los pagos. La suma alcanzaría 12 mil millones de dólares. Según Carmelo Mesa Lago, la deuda externa cubana en 1990 era de 37.600 millones de dólares, la más alta per cápita del hemisferio.

Entonces Fidel Castro, el recalcitrante dogmático, el enemigo de los incentivos materiales y del capitalismo, cambió su política y abrió las puertas de Cuba a la inversión extranjera. El país se abrió al turismo, que había sido rechazado para evitar la contaminación ideológica. La industria turística quedó en manos de sus socios españoles. Eso sí, los cubanos no podían estar en los hoteles donde se hospedaban los extranjeros, ni bañarse en las playas donde ellos estuvieran. En la minería se favoreció la inversión canadiense. Varios cientos de empresas capitalistas se instalaron en Cuba. Se autorizó que los cubanos pudieran ejercer por cuenta propia en grupo seleccionado de oficios, y se le dieron algunas libertades al mercado campesino.

El país navegó “el periodo especial” lleno de privaciones, que no eran causadas por el embargo estadounidense, sino por tres décadas de despilfarro y malas inversiones. También por una política destinada a que los cubanos no tuvieran “independencia económica”, exactamente la respuesta que Fidel Castro le había dado a mi padre en marzo de 1959. De regreso de la inauguración de un molino de trigo en Regla, Fidel le comentaba sobre los problemas laborales que vendrían; mi padre le preguntó:

-¿Tú has descartado la idea de que los trabajadores perciban una participación de las utilidades de de la empresa, tal como expones en tu discurso “La Historia me absolverá”?

-No se puede, Huber. Si posibilitamos que los trabajadores tengan independencia económica, eso conducirá en los hechos a la independencia política.*

La ineficiente economía cubana se resistía a alcanzar los niveles anteriores al de 1989, pero tan pronto el dictador se dio cuenta de que su régimen podría sobrevivir sin la URSS, anuló las medidas que habían relajado el férreo control estatal sobre las actividades de los cubanos. Lo rescató Hugo Chávez, quien sustituyó a la URSS con una asistencia que ha evitado el colapso del régimen.

Cuando se sume la subvención venezolana a la soviética, es muy probable que el castrismo haya recibido un millón de dólares de ayuda por cada kilómetro cuadrado de la isla de Cuba. La economía cubana ha continuado declinando porque es un parásito que consume insaciablemente. El embargo interno, el verdadero bloqueo del castrismo contra el pueblo cubano, es el principal responsable del pobre nivel de vida de los cubanos.

Continuará….

*Huber Matos, “Como llegó la noche”, Tusquets Editores.

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