MÉXICO, EL PETRÓLEO Y LO QUE ESTÁ CAMBIANDO EN CUBA


Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

 

El cambio de nombre de Gasolinas Bienestar por parte de Pemex no es un simple detalle administrativo. Es una señal política. Durante años, esa empresa fue el canal mediante el cual México enviaba petróleo a Cuba, ayudando a sostener uno de los pilares más importantes del sistema castrista: la energía y la movilidad mínima del país.

 

Cuando ese nombre desaparece, lo que realmente está desapareciendo es un mecanismo que ya no puede seguir funcionando como antes. Es, en esencia, una forma de decir que ese apoyo se está retirando.

 

Y esto es mucho más importante de lo que parece.

 

México llegó a enviar alrededor de 17,000 barriles diarios de petróleo a Cuba. Puede parecer poco en comparación con otros países, pero para el funcionamiento del sistema castrista es vital. Ese petróleo no estaba destinado principalmente a la generación eléctrica, que en gran medida se sostiene con los aproximadamente 40,000 barriles diarios de crudo pesado que produce la propia isla. Su función era otra, igual de estratégica: evitar el colapso total del transporte y mantener operativas, aunque de forma muy precaria, las capacidades mínimas del país. En la práctica, incluso con ese suministro, la distribución de alimentos era limitada, el movimiento de mercancías escaso y el transporte público funcionaba de manera intermitente o semiparalizada. Sin embargo, ese combustible sí resultaba crucial para sostener la movilidad indispensable del aparato estatal, especialmente en lo relacionado con la seguridad, el control interno y la capacidad represiva. En un sistema como el castrista, no se trata de que el país funcione bien, sino de que no se detenga completamente. Y eso era precisamente lo que garantizaba México.

 

Pero hay otro dato aún más revelador: Cuba no pagó ese petróleo como lo haría cualquier país. La deuda acumulada supera los 1,400 millones de dólares. Eso significa que no era un negocio normal. México no solo estaba vendiendo petróleo, estaba financiando indirectamente al régimen castrista. Y ese tipo de relación no puede mantenerse indefinidamente.

 

Cuando México se retira, el sistema castrista pierde su fuente más estable para sostener el transporte y su capacidad operativa interna. Y el problema es que no tiene un reemplazo claro. Venezuela ya no puede sostener esos niveles de suministro, Rusia solo envía petróleo de forma puntual y no constante, y no hay otro país dispuesto a asumir ese costo en las condiciones actuales.

 

Al mismo tiempo, Estados Unidos está aumentando la presión. No solo con sanciones directas, sino tratando de impedir que otros países ocupen el lugar que dejó México. Esto hace que el problema no sea solo interno, sino también externo: cada vez es más difícil para el régimen castrista encontrar quién le garantice ese flujo continuo de combustible.

 

Y aun el poco combustible que llega no se utiliza de manera eficiente. Parte de él se filtra a través de redes internas, estructuras de privilegio y mercado negro. Eso agrava la situación, porque reduce la capacidad del Estado para garantizar servicios básicos incluso en condiciones de escasez.

 

Todo esto tiene consecuencias visibles. Apagones largos, problemas en el transporte, caída de la actividad económica. Pero hay un efecto aún más importante: la población empieza a percibir que la situación no tiene solución. Y cuando una sociedad llega a ese punto, la estabilidad de cualquier sistema comienza a debilitarse.

 

Mientras tanto, desde Washington se envían mensajes cada vez más claros. Se habla abiertamente de presión, de cambio y de nuevas medidas. No son declaraciones aisladas. Forman parte de una misma dirección.

 

Por eso, lo que estamos viendo no es una crisis más. Es algo distinto.

 

La posible salida de México del suministro de petróleo, la deuda acumulada, la falta de alternativas y la presión internacional están ocurriendo al mismo tiempo. Eso no es casualidad.

 

Es el inicio de un cambio cuyo resultado todavía no conocemos, pero cuyas condiciones ya están creadas.

 

Porque cuando un sistema depende de un flujo constante para funcionar, y ese flujo se corta, lo que queda no es estabilidad. Lo que queda es tiempo… hasta que lo poco que queda se agote.

Leer más

Seguidores

Mensajes

ok

Follow me on Twitter

Archivo del Blog

Snap Shts

Get Free Shots from Snap.com