sábado, 14 de noviembre de 2009

Por qué no se debe levantar el embargo (18) Conclusiones Finales (1 de 3)


En los capítulos anteriores hemos analizado uno de los temas más polémicos del último medio siglo de la historia de Cuba: el embargo estadounidense contra el régimen castrista. Uno a uno han ido quedando sin sustento los mitos y falsedades con que se ataca esta política y se han perfilado con más claridad las circunstancias, los actores y sus verdaderos intereses.

En el caso del embargo, como con cualquier tema que exija objetividad, hay que ser riguroso, tener información sólida y marginar los prejuicios. Condiciones difíciles de cumplir entre aquellos que abordan con simplismo o con pasión la problemática cubana. Es bastante común, a la hora de hacer diagnósticos y dar recetas de cómo resolverla, escuchar a “expertos” en el embargo repetir la propaganda que oyeron o leyeron, o una opinión que desconoce la complejidad del asunto.

También se argumenta contra el embargo desde actitudes anti-estadounidenses; en estos casos solo sirve para demostrar, no el error o el acierto de esta política, sino las garras o la estupidez de los Estados Unidos. El embargo ha sido un festín para quienes en el mundo desprecian a los Estados Unidos.

Empezamos esta serie refutando el mito de que el embargo es un designio de Washington contra el castrismo. En realidad esta política se ha mantenido desde 1962 por la voluntad y presión de los cubanos del exilio. Equivocados o no. Por algo el entonces candidato Barack Obama fue a Miami y le aseguró al exilio que el embargo no se levantaría hasta que en Cuba no se liberara a los presos políticos y se respetara los derechos humanos.

El embargo - en conclusión - es un asunto entre cubanos. Por un lado los exilados que han presionado a Washington para que mantenga el embargo, y por otro los castristas que lo manipulan y denuncian como una agresión “imperialista” contra el pueblo cubano. En todo caso sería una agresión de los cubanos exilados contra la dictadura de la isla, aunque también se argumenta, demagógicamente, que es una agresión de los cubanos del exilio contra los cubanos de adentro.

Una vez desprovisto el embargo del designio “imperialista”, era necesario aclarar otro mito tan persistente como equívoco: que el embargo era un fracaso porque no había logrado el derrumbe del castrismo. Para los cubanos exilados el embargo nunca fue el instrumento que derrotaría al castrismo. Pensar así habría sido una ilusión tonta, porque todos sabíamos que la URSS sostenía a la dictadura en Cuba con una subvención de muchos miles de millones de dólares anuales, más una sustancial asistencia militar. Eso no se lo trae abajo un embargo comercial.

Una vez que se desplomó la URSS tampoco los cubanos exilados creyeron que el embargo era la bala de plata. Hace quince años, en una brillante exposición, el dirigente cubano José Antonio Font señaló que el fin del régimen en Cuba se acercaría con el deterioro físico de Castro, el agotamiento del sistema y la educación de la oposición en la isla. Recomendó que se mantuviera el embargo para evitar que la dictadura se oxigenara con el turismo norteamericano y con otras fuentes de ingresos desde los Estados Unidos.

Otro mito, repetido hasta convertirse en axioma, ha sido que el embargo es la causa del fracaso económico en la isla. En realidad toda economía estatizada ha sumido al pueblo en la pobreza. Cuba es nada más que otro ejemplo, acentuado por las decisiones políticas y económicas del faraón isleño. Para un régimen que ha recibido más de un millón de dólares de subvención por cada kilómetro cuadrado de extensión territorial, además de cuantiosas inversiones extranjeras en las últimas décadas, y que además comercia con todo el mundo, incluidos en la práctica los Estados Unidos, el nivel de pobreza que padecen los cubanos es impresionante.

Otro mito, hoy día, es el de la negativa de los Estados Unidos de vender medicinas a Cuba. Cuando esa prohibición existió, al régimen castrista le sobraban recursos para comprar medicinas a mejor precio en otras partes del mundo, como afirmó el presidente Jimmy Carter y el propio Fidel Castro confirmó. Desde el año 2000 esa prohibición fue eliminada, pero aun se sigue esgrimiendo el argumento como arma de propaganda, aunque en el 2007 Estados Unidos fuera el mayor proveedor de comida y ayuda humanitaria a Cuba y lo sigue siendo hasta el día de hoy.

Finalmente, toda la comida que la dictadura castrista compra en los Estados Unidos se paga con los dólares que mandan a la isla, como remesas, los exilados cubanos; estos dólares el estado cubano los monopoliza con una tasa de cambio arbitraria e injusta.

Continuara...

4 comentarios:

Liborio Esperanza dijo...

Creo que has llegado a la parte decisiva, vamos aver como logras el remate final,.... o quedará en suspenso.

Ahora tiene otro look tu Blog, es mejor así, más espacio para los textos.

Saludos.

15 de noviembre de 2009, 14:19
Huber Matos Araluce dijo...

Gracias, faltan dos capitulos complementarios para terminar, saludos

16 de noviembre de 2009, 9:31
Liborio Esperanza dijo...

Mira esta noticia:
http://www.balconalcaribe.blogspot.com/
Maiami se apresura para que no quiten el Bloqueo, corre el Billete hacia el Senado.

Cómo lograste mostrar los articulos en cada ventana?, me gusta eso!, pero no se hacerlo, jajajaja.

16 de noviembre de 2009, 10:34
Liborio Esperanza dijo...

Desde el sitio original

http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hdvo8iGe0RV_UBmQ_fdPJN4acOjw

16 de noviembre de 2009, 10:36

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