martes, 19 de julio de 2011

Donde coinciden Raúl Castro y Obama (II)


No hay que dudar de la buena fe del gobierno de Obama, ni de la de los disidentes “pro turismo” en Cuba en Cuba. Creer que cuando los demás piensan diferente a uno son mal intencionados es un mal hábito y una injusticia. Las diferencias se discuten con razones.


Pues bien, en alguna parte se llegó a la conclusión de que, si el turismo estadounidense no pudo ir a Cuba ayudar a desmantelar el castrismo, el cuentapropismo alcanzaría, como acaba de afirmar la Casa Blanca, “la independencia económica del pueblo cubano.”


Parece tener sentido creer que la independencia económica es una condición para el logro de la independencia política. Hay mucha gente que piensa así en el mundo, tantos como los que piensan que esto es simplemente una conjetura que no ha sido históricamente verificada. Por el contrario, hay pueblos donde la gente desde hace muchos años, digamos que siempre, han podido tener negocios, es decir trabajar por cuenta propia y aun viven bajo implacables tiranías.


Si el caso fuera tan persuasivo a favor del cuentapropismo como promotor o semilla de la libertad y la democracia en Cuba, cabría preguntarse ¿cómo es que Raúl Castro no se ha dado cuenta de la trampa que él mismo se ha puesto? ¿Cómo podrá evitar que el trabajo por cuenta propia en lugar de consolidar debilite su régimen y lo lleve a la tumba?


Está claro que Obama y Raúl coinciden en el medio –el cuentapropismo- aunque difieran en los fines. Esto es un poco difícil de entender y de explicar. También puede ser que ninguno de los dos –ni Raúl ni Obama- crean lo que dicen. Quizás el trabajo por cuenta propia es en realidad una estratagema con otros fines. ¿Cuál o cuáles?


Bien podría ser que Raúl Castro, al pregonar que los cubanos podrán trabajar por cuenta propia, esté enviando desde La Habana un mensaje al mundo y especialmente a Washington: “Hemos empezado por el capitalismo pequeño y después viene el capitalismo grande. ¡Ayúdennos a acabar con el comunismo!”.


En otras palabras, no importa lo que se dijo en el VI Congreso y no importa lo que haga la seguridad del estado contra la oposición. Según esta estratagema, la tiranía quiere hacer creer que se ha abierto la puerta en Cuba a la economía de mercado y no se volverá a cerrar. Quieren embaucarnos haciéndonos pensar que este es el camino de la libertad.


Admitamos que una buena parte del mundo se ha creído o ha llegado a esa misma conclusión. Por lo que acaba de declarar la Casa Blanca, el gobierno de Obama piensa igual. No es difícil de entender. A unos porque les conviene creerlo por sus negocios y a otros por su beneficio político.


Parece que el castrismo piensa que puede arriesgarse a autorizar el trabajo por cuenta propia, y que eso no pone en peligro la estabilidad de régimen, sino más bien que lo ayuda a atravesar una difícil circunstancia. Cuando fue necesario Lenin utilizó el truco y le dio resultado. ¿Por qué no a Raúl?


Pero en el caso de la Cuba actual los castristas pueden pensar que las ganancias no están en el aumento de la producción que puedan lograr dos o trescientos mil nuevos trabajadores por cuentapropia. Sino que más bien la ganancia vendrá porque el gobierno de Obama ante esas señales caerá en la trampa y creerá que esa es la vía para acabar con la tiranía en Cuba.


Continuará...

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