viernes, 12 de noviembre de 2010

SUBIÓ PERO NO ALCANZA



Ente el año 2004 y el 2009, el salario de los trabajadores cubanos se incrementó 145 pesos. Anteriormente, la media salarial era de 284 pesos. En estos momentos, no sobrepasa los 429 pesos, lo que representa 24 CUC mensuales. Esto equivale aproximadamente a un CUC diario. Tal como están los precios, con ese dinero resulta difícil comprar una libra de pollo y mucho menos un litro de aceite para cocinar.


La precariedad de la vida de la familia cubana es cada día peor, debido a la poca capacidad de compra del salario real, que se agrava por la raquítica oferta de productos en los mercados agropecuarios estatales.


Estos establecimientos ponen a la venta grandes cantidades boniato, malanga, yuca y maíz en ocasiones. Los plátanos, que estuvieron a la venta a 70 centavos la libra, retornaron a su precio original, 2.80 la libra.


Resulta difícil encontrar en estos establecimientos frijoles y cítricos, Desde hace meses, el arroz y la papa se ofertan en contadas ocasiones. Han desaparecido los tomates, pepinos, lechugas, coles, acelgas, zanahorias y remolacha, entre los de mayor demanda.


Cuando se va a cocinar, hay que hacer milagros para condimentar la comida, porque han desaparecido la cebolla y el ají. Sólo se encuentra ajo, cuyo precio mínimo es un peso por cabeza.


Al cierre de septiembre, los resultados de la producción agrícola son desalentadores. Tuvo una caída del 10%, razón más que suficiente para que no haya naranjas ni limones. La producción de cítricos experimentó en este año una caída de un 27%. Sólo la toronja reportó un incremento de 181.3%, pero en ningún mercado se encuentra esta fruta.


El gobierno cubano, desde que tomó el poder en 1959, continúa sin resolver la alimentación de la familia cubana. Por mucha matemática que se aplique, por minuciosas que sean las operaciones de suma y resta, la concreta es que con 24 CUC mensuales, la comida diaria se ha convertido en una en pesadilla en la que están atrapados la mayoría de los cubanos.


Resulta una odisea, con 429 pesos mensuales de salario, adquirir los alimentos más perentorios y el aseo personal y ni pensar comprar una libra de cebolla, que en los mercados de oferta y demanda su precio es de 40 pesos. Algo similar ocurre con los tomates, los pimientos, limones y naranjas y fruta bombas. El costo de la libra de estos productos sobrepasa los l5 pesos.


Ni pensar en la carne de cerdo, cruda o ahumada, la libra fluctúa de acuerdo a la calidad entre 25 y 40 pesos.


En los primeros nueves meses del año se produjeron 2.2 millones de toneladas de viandas y hortalizas. Esto representa menos de un kilogramo por habitante, de ese total las más afectadas fueron las hortalizas y los vegetales, que tuvieron un decrecimiento de un 19%, razón por la cual dichos productos no se ven por ninguna parte.


Una muestra de los efectos negativos de la centralización y la burocratización de la agricultura estatal, es que su producción sobrepasó el 70%, pero las cooperativas y campesinos privados con sólo el 23% cosechado, después de entregar obligatoriamente el 70% de sus producciones al Estado, son los que garantizan más productos a los mercados de oferta y demanda que venden a precios prohibitivos.

La mayoría de las familias cubanas hacen sólo una comida al día, porque con el salario que se devenga ni pensar en hacer dos… La cuenta no da.


Como consecuencia de los miserables salarios que devengan, la mayoría de los trabajadores tienen que inventar y hacer maromas para comprar lo más barato y estirar lo más posible los 24 CUC hasta el próximo mes en que vuelvan a cobrar para continuar en la agonía de nunca acabar de buscar qué comer.



Capdevila, La Habana, 11 de noviembre de 2010, (Primavera Digital)

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