viernes, 12 de junio de 2026

FOCSA: LA HISTORIA DE UN RASCACIELOS Y DE UNA NACIÓN


Huber Matos Araluce, San Jos
é, Costa Rica

 

Pocas construcciones simbolizan mejor la historia de la Cuba moderna que el edificio FOCSA. Su imponente silueta domina el paisaje de El Vedado desde mediados de la década de 1950 y ha sido durante generaciones una de las imágenes más reconocibles de La Habana. Pero el FOCSA es mucho más que una obra arquitectónica: su evolución refleja las transformaciones económicas, sociales y políticas que ha vivido el país durante los últimos setenta años.

 

Construido entre 1954 y 1956 por la empresa Fomento de Obras y Construcciones S.A. (FOCSA), fue diseñado por los arquitectos Ernesto Gómez Sampera, Martín Domínguez Esteban y Bartolomé Bestard. Con 121 metros de altura y 36 pisos, se convirtió en el edificio más alto de Cuba y en una de las mayores estructuras residenciales de hormigón armado del mundo. Su diseño innovador lo transformó en una auténtica ciudad vertical que integraba apartamentos, oficinas, comercios, estacionamientos y el prestigioso restaurante La Torre, ubicado en los pisos superiores con una vista privilegiada de la capital.

 

Contrario a la idea de que fue construido exclusivamente para una élite adinerada, el FOCSA estaba destinado principalmente a la creciente clase media profesional cubana. Entre sus residentes originales figuraban médicos, ingenieros, arquitectos, abogados, artistas, ejecutivos y numerosos empleados vinculados a CMQ, el poderoso conglomerado de radio y televisión de Goar Mestre. El edificio representaba el crecimiento económico, la modernización urbana y las oportunidades de ascenso social que caracterizaron a la Cuba de los años cincuenta.

 

Tras el triunfo de Fidel Castro en 1959, muchos propietarios abandonaron el país y sus viviendas fueron nacionalizadas. Con el paso de los años, el FOCSA pasó a alojar a funcionarios del régimen, asesores soviéticos, técnicos extranjeros, diplomáticos y representantes de movimientos revolucionarios aliados de la dictadura. Durante décadas, el edificio se convirtió en uno de los símbolos visibles de la estrecha relación entre Cuba y la Unión Soviética, alejándose de la función para la que originalmente fue concebido.

 

Hoy, el FOCSA también refleja la decadencia económica acumulada por el país. El caso más simbólico es el del restaurante La Torre, que pasó de ser uno de los establecimientos más exclusivos de La Habana a ofrecer comidas económicas para la población. Los apagones afectan regularmente el funcionamiento de los ascensores, el deterioro urbano alcanza incluso a El Vedado y la falta de recursos limita el mantenimiento adecuado del inmueble.

 

La historia del FOCSA es, en esencia, la historia de Cuba. Nació como símbolo de modernidad y progreso, fue transformado por la Revolución y ha sobrevivido a décadas de estancamiento económico. Su estructura continúa en pie como testigo silencioso de una nación que alguna vez aspiró a tocar el cielo y que aún busca el camino para recuperar la prosperidad perdida.

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