COREA DEL SUR AYUDA A LAS EMBARAZADAS CUBANAS: LOS NÚMEROS REVELAN UNA CRISIS MUCHO MAYOR
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COREA DEL SUR AYUDA A LAS EMBARAZADAS CUBANAS: LOS NÚMEROS REVELAN UNA CRISIS MUCHO MAYOR
Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
Corea del Sur, una democracia que hace pocas décadas era considerablemente más pobre que Cuba, está financiando a través de UNICEF ayuda para proteger la salud de mujeres embarazadas, recién nacidos y niños cubanos.
El programa tiene un valor de un millón de dólares y está dirigido a fortalecer la atención materno-infantil, con especial énfasis en La Habana y las provincias orientales.
Una de las entregas recientes consiste en 213.000 frascos de suplementos prenatales, destinados a unas 30.430 mujeres embarazadas y madres lactantes.
Pero esa última cifra puede conducir fácilmente a una interpretación equivocada.
En Cuba no hay solamente 30.430 embarazadas y madres lactantes. Esa es la cantidad de mujeres que esta entrega puede atender.
La diferencia es importante porque permite comprender tanto el valor de la ayuda surcoreana como la verdadera dimensión de las necesidades que enfrenta la población cubana.
Cuba registró oficialmente 68.064 nacimientos durante 2025, la cifra más baja de las últimas décadas.
A partir de ese dato puede hacerse una estimación demográfica sencilla. Si durante un año nacen aproximadamente 68.000 niños y un embarazo dura alrededor de 40 semanas, el número de embarazos simultáneamente en curso que finalmente terminarán en nacimientos vivos ronda los 52.000.
No se trata de un censo de embarazadas realizado un día determinado, sino de una estimación basada en los nacimientos anuales. Además, es una estimación conservadora porque considera solamente los embarazos que terminan en nacimientos vivos.
A esas aproximadamente 52.000 embarazadas habría que añadir las madres que se encuentran en los primeros meses posteriores al parto.
Si utilizamos solamente los primeros seis meses después del nacimiento, los 68.064 nacimientos anuales equivalen a aproximadamente 34.000 madres que, en un momento determinado, se encuentran dentro de ese período.
Eso coloca el universo potencial de embarazadas y madres durante los primeros seis meses posteriores al parto alrededor de 86.000 mujeres.
Esto no significa que las 34.000 madres estén todas lactando. Lo que demuestra el cálculo es que el universo de mujeres al que puede estar dirigido un programa de nutrición materna es muchísimo mayor que 30.430.
Ni siquiera es necesario aceptar esta estimación para comprender la diferencia.
El propio Ministerio de Salud Pública informó que 32.880 embarazadas enfrentaban riesgos y limitaciones adicionales como consecuencia de la crisis energética.
Detengámonos en esa cifra.
Son 32.880 embarazadas en situación de riesgo.
No incluye a las demás embarazadas que no estaban comprendidas en esa clasificación. Tampoco incluye a una sola madre lactante.
Por sí sola, esa cifra ya es superior a las 30.430 embarazadas y lactantes combinadas que podrán ser beneficiadas por esta entrega de suplementos.
Por tanto, las 30.430 mujeres no pueden interpretarse como el número total de embarazadas y lactantes existentes en Cuba.
Entonces, ¿qué significan?
La explicación está en los propios números.
Los 213.000 frascos disponibles tienen que distribuirse entre las beneficiarias del programa. Si dividimos 213.000 entre 30.430 obtenemos prácticamente siete frascos por mujer.
Es decir, la cifra de 30.430 describe hasta dónde alcanza esta entrega. No describe la magnitud de la población cubana que potencialmente necesita la asistencia.
Una cosa es decir que se enviaron suplementos para 30.430 embarazadas y madres lactantes. Otra muy distinta es interpretar que Cuba tiene aproximadamente ese número de mujeres en esas condiciones.
Los 30.430 miden la capacidad de la ayuda. No miden el tamaño del problema.
Hay además otro aspecto de esta noticia que merece atención.
Corea del Sur financia este proyecto de cooperación para fortalecer la atención de embarazadas, recién nacidos y niños cubanos.
La ayuda debe ser bienvenida.
Los suplementos no son para un gobierno. Son para mujeres cubanas y sus hijos, y cualquier asistencia que contribuya a protegerlos merece reconocimiento y agradecimiento.
Pero resulta inevitable preguntarse cómo Cuba llegó hasta aquí.
Durante décadas, el régimen castrista presentó su sistema de salud como una de las grandes conquistas de la revolución. Hoy una democracia situada al otro lado del mundo tiene que aportar recursos para ayudar a garantizar suplementos esenciales a las mujeres cubanas durante el embarazo y la maternidad.
Y existe una ironía histórica todavía mayor.
Corea del Sur pasó de la pobreza de la posguerra a convertirse en una de las economías más desarrolladas y tecnológicamente avanzadas del planeta. Cuba siguió el camino opuesto.
La solidaridad surcoreana merece agradecimiento. Pero la necesidad de esa solidaridad también constituye un testimonio de la profundidad de la crisis cubana.
Las cifras ayudan a ponerla en perspectiva: unas 30.430 mujeres recibirán esta ayuda, mientras el universo potencial de embarazadas y madres recientes es mucho mayor.
Por eso, cuando se habla de los suplementos enviados por Corea del Sur, conviene recordar qué significa realmente el número que aparece en la noticia:
30.430 no es la dimensión de la necesidad. Es solamente hasta dónde alcanza la ayuda.
SOUTH KOREA HELPS CUBAN PREGNANT WOMEN: THE NUMBERS REVEAL A MUCH DEEPER CRISIS
By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
South Korea, a democracy that only a few decades ago was considerably poorer than Cuba, is financing assistance through UNICEF to help protect the health of Cuban pregnant women, newborns and children.
The program is worth one million dollars and is intended to strengthen maternal and child health care, with particular emphasis on Havana and Cuba's eastern provinces.
One of the recent deliveries consists of 213,000 bottles of prenatal supplements intended for approximately 30,430 pregnant women and breastfeeding mothers.
But that figure can easily lead to a mistaken interpretation.
There are not only 30,430 pregnant women and breastfeeding mothers in Cuba. That is the number of women this particular shipment can reach.
The distinction is important because it helps us understand both the value of South Korea's assistance and the true scale of the needs facing Cuban families.
Cuba officially recorded 68,064 births in 2025, the lowest figure in decades.
From that number, a simple demographic estimate can be made. If approximately 68,000 children are born over the course of a year and pregnancy lasts about 40 weeks, the number of pregnancies simultaneously underway that will eventually result in live births is approximately 52,000.
This is not a census of pregnant women taken on a particular day. It is an estimate based on annual births. It is also conservative because it considers only pregnancies that end in live births.
To those approximately 52,000 pregnant women we must add mothers in the first months after giving birth.
Using only the first six months after birth, 68,064 annual births represent approximately 34,000 mothers who, at any given moment, are within that six-month period.
That places the potential universe of pregnant women and mothers in the first six months after childbirth at around 86,000 women.
This does not mean that all 34,000 mothers are breastfeeding. What the calculation demonstrates is that the population potentially covered by a maternal nutrition program is far larger than 30,430.
And we do not even need to rely on this estimate to understand the discrepancy.
Cuba's own Ministry of Public Health reported that 32,880 pregnant women were facing additional risks and limitations because of the energy crisis.
Consider that number carefully.
Those are 32,880 pregnant women considered at risk.
It does not include other pregnant women outside that classification. Nor does it include a single breastfeeding mother.
That figure alone is already higher than the 30,430 pregnant women and breastfeeding mothers combined who can benefit from this shipment of supplements.
Therefore, 30,430 cannot reasonably be interpreted as the total number of pregnant and breastfeeding women in Cuba.
So what does the figure mean?
The explanation is found in the numbers themselves.
The 213,000 bottles must be distributed among the program's beneficiaries. Dividing 213,000 by 30,430 gives almost exactly seven bottles per woman.
In other words, 30,430 describes how far this shipment can reach. It does not describe the size of the Cuban population that may need such assistance.
It is one thing to say that supplements were sent for 30,430 pregnant women and breastfeeding mothers. It is quite another to assume that Cuba has only approximately that number of women in those categories.
The figure of 30,430 measures the capacity of the aid. It does not measure the size of the problem.
There is another aspect of this story that deserves attention.
South Korea is financing this cooperation project to strengthen care for Cuban pregnant women, newborns and children.
The assistance should be welcomed.
These supplements are not for a government. They are for Cuban women and their children, and any assistance that helps protect them deserves recognition and gratitude.
But it is impossible not to ask how Cuba reached this point.
For decades, the Castro regime presented its health system as one of the great achievements of the revolution. Today, a democracy on the other side of the world must provide resources to help guarantee essential supplements for Cuban women during pregnancy and motherhood.
There is an even greater historical irony.
South Korea rose from postwar poverty to become one of the most developed and technologically advanced economies in the world. Cuba followed the opposite path.
South Korea's solidarity deserves gratitude. But the fact that such solidarity is necessary is also evidence of the depth of Cuba's crisis.
The figures put that crisis into perspective: approximately 30,430 women will receive this assistance, while the potential number of pregnant women and recent mothers is far greater.
So when we hear about the supplements sent by South Korea, we should remember what the number really means:
30,430 is not the size of the need. It is only how far the aid can reach.
LA CORÉE DU SUD AIDE LES FEMMES ENCEINTES CUBAINES : LES CHIFFRES RÉVÈLENT UNE CRISE BIEN PLUS PROFONDE
Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
La Corée du Sud, une démocratie qui était encore considérablement plus pauvre que Cuba il y a quelques décennies, finance par l'intermédiaire de l'UNICEF une aide destinée à protéger la santé des femmes enceintes, des nouveau-nés et des enfants cubains.
Le programme, d'une valeur d'un million de dollars, vise à renforcer les soins maternels et infantiles, en accordant une attention particulière à La Havane et aux provinces orientales de Cuba.
L'une des livraisons récentes comprend 213 000 flacons de compléments prénatals destinés à environ 30 430 femmes enceintes et mères allaitantes.
Mais ce dernier chiffre peut facilement conduire à une interprétation erronée.
Il n'y a pas seulement 30 430 femmes enceintes et mères allaitantes à Cuba. Il s'agit du nombre de femmes que cette livraison particulière peut aider.
Cette distinction est importante, car elle permet de comprendre à la fois la valeur de l'aide sud-coréenne et l'ampleur réelle des besoins de la population cubaine.
Cuba a officiellement enregistré 68 064 naissances en 2025, le chiffre le plus bas depuis plusieurs décennies.
À partir de cette donnée, on peut effectuer une estimation démographique simple. Si environ 68 000 enfants naissent au cours d'une année et qu'une grossesse dure environ 40 semaines, le nombre de grossesses simultanément en cours qui aboutiront à une naissance vivante est d'environ 52 000.
Il ne s'agit pas d'un recensement des femmes enceintes effectué à une date précise, mais d'une estimation fondée sur le nombre annuel de naissances. Elle est en outre prudente, puisqu'elle ne prend en compte que les grossesses aboutissant à une naissance vivante.
À ces quelque 52 000 femmes enceintes, il faut ajouter les mères se trouvant dans les premiers mois suivant l'accouchement.
Si l'on ne considère que les six premiers mois après la naissance, les 68 064 naissances annuelles correspondent à environ 34 000 mères qui, à un moment donné, se trouvent dans cette période.
L'univers potentiel des femmes enceintes et des mères durant les six premiers mois suivant l'accouchement atteint donc environ 86 000 femmes.
Cela ne signifie pas que les 34 000 mères allaitent toutes. Ce calcul démontre simplement que la population susceptible d'être concernée par un programme de nutrition maternelle est beaucoup plus importante que 30 430.
Il n'est même pas nécessaire d'accepter cette estimation pour comprendre l'écart.
Le ministère cubain de la Santé publique a lui-même indiqué que 32 880 femmes enceintes faisaient face à des risques et des limitations supplémentaires en raison de la crise énergétique.
Arrêtons-nous sur ce chiffre.
Il s'agit de 32 880 femmes enceintes considérées comme étant en situation de risque.
Ce nombre n'inclut pas les autres femmes enceintes qui ne faisaient pas partie de cette classification. Il n'inclut pas non plus une seule mère allaitante.
À lui seul, ce chiffre est déjà supérieur aux 30 430 femmes enceintes et mères allaitantes réunies qui pourront bénéficier de cette livraison.
Les 30 430 femmes ne peuvent donc pas être interprétées comme représentant le nombre total de femmes enceintes et allaitantes à Cuba.
Que signifie alors ce chiffre ?
L'explication se trouve dans les chiffres eux-mêmes.
Les 213 000 flacons disponibles doivent être répartis entre les bénéficiaires du programme. En divisant 213 000 par 30 430, on obtient pratiquement sept flacons par femme.
Autrement dit, le chiffre de 30 430 indique jusqu'où cette livraison peut aller. Il n'indique pas l'ampleur de la population cubaine susceptible d'avoir besoin de cette assistance.
Dire que des compléments ont été envoyés pour 30 430 femmes enceintes et mères allaitantes est une chose. En déduire que Cuba ne compte qu'environ ce nombre de femmes dans ces catégories en est une autre.
Les 30 430 mesurent la capacité de l'aide. Ils ne mesurent pas l'ampleur du problème.
Un autre aspect de cette nouvelle mérite également notre attention.
La Corée du Sud finance ce projet de coopération afin de renforcer les soins destinés aux femmes enceintes, aux nouveau-nés et aux enfants cubains.
Cette aide doit être accueillie favorablement.
Ces compléments ne sont pas destinés à un gouvernement. Ils sont destinés aux femmes cubaines et à leurs enfants, et toute assistance contribuant à les protéger mérite reconnaissance et gratitude.
Mais il est impossible de ne pas se demander comment Cuba en est arrivée là.
Pendant des décennies, le régime castriste a présenté son système de santé comme l'une des grandes conquêtes de la révolution. Aujourd'hui, une démocratie située à l'autre bout du monde doit fournir des ressources pour aider à garantir des compléments essentiels aux femmes cubaines pendant la grossesse et la maternité.
L'ironie historique est encore plus grande.
La Corée du Sud est passée de la pauvreté de l'après-guerre au rang des économies les plus développées et technologiquement avancées de la planète. Cuba a suivi le chemin inverse.
La solidarité sud-coréenne mérite notre gratitude. Mais la nécessité même de cette solidarité témoigne également de la profondeur de la crise cubaine.
Les chiffres permettent de la mettre en perspective : environ 30 430 femmes recevront cette aide, alors que le nombre potentiel de femmes enceintes et de mères récentes est beaucoup plus élevé.
Ainsi, lorsque l'on parle des compléments envoyés par la Corée du Sud, il faut se souvenir de ce que signifie réellement ce chiffre :
30 430 n'est pas la dimension du besoin. C'est seulement jusqu'où l'aide peut parvenir.
LA COREA DEL SUD AIUTA LE DONNE INCINTE CUBANE: I NUMERI RIVELANO UNA CRISI MOLTO PIÙ PROFONDA
Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
La Corea del Sud, una democrazia che solo pochi decenni fa era considerevolmente più povera di Cuba, sta finanziando attraverso l'UNICEF aiuti destinati a proteggere la salute delle donne incinte, dei neonati e dei bambini cubani.
Il programma ha un valore di un milione di dollari ed è destinato a rafforzare l'assistenza materno-infantile, con particolare attenzione all'Avana e alle province orientali di Cuba.
Una delle consegne recenti consiste in 213.000 flaconi di integratori prenatali, destinati a circa 30.430 donne incinte e madri che allattano.
Ma quest'ultima cifra può facilmente portare a un'interpretazione sbagliata.
A Cuba non ci sono soltanto 30.430 donne incinte e madri che allattano. Questo è il numero di donne che questa specifica consegna può raggiungere.
La distinzione è importante perché permette di comprendere sia il valore dell'aiuto sudcoreano sia la reale dimensione delle necessità della popolazione cubana.
Cuba ha registrato ufficialmente 68.064 nascite nel 2025, il dato più basso degli ultimi decenni.
A partire da questo dato è possibile fare una semplice stima demografica. Se nel corso di un anno nascono circa 68.000 bambini e una gravidanza dura approssimativamente 40 settimane, il numero di gravidanze contemporaneamente in corso che termineranno con una nascita viva è di circa 52.000.
Non si tratta di un censimento delle donne incinte effettuato in un determinato giorno, ma di una stima basata sulle nascite annuali. È inoltre una stima prudente, perché considera soltanto le gravidanze che terminano con una nascita viva.
A queste circa 52.000 donne incinte bisogna aggiungere le madri che si trovano nei primi mesi successivi al parto.
Se consideriamo soltanto i primi sei mesi dopo la nascita, le 68.064 nascite annuali equivalgono a circa 34.000 madri che, in un determinato momento, si trovano all'interno di quel periodo.
Questo porta l'universo potenziale delle donne incinte e delle madri nei primi sei mesi dopo il parto a circa 86.000 donne.
Ciò non significa che tutte le 34.000 madri stiano effettivamente allattando. Il calcolo dimostra invece che la popolazione potenzialmente interessata da un programma di nutrizione materna è molto più ampia di 30.430.
Non è nemmeno necessario accettare questa stima per comprendere la differenza.
Lo stesso Ministero cubano della Salute Pubblica ha riferito che 32.880 donne incinte affrontavano rischi e limitazioni aggiuntive a causa della crisi energetica.
Soffermiamoci su questo numero.
Sono 32.880 donne incinte considerate in situazione di rischio.
La cifra non comprende le altre donne incinte che non rientravano in quella classificazione. E non comprende neppure una sola madre che allatta.
Da sola, questa cifra è già superiore alle 30.430 donne incinte e madri che allattano complessivamente che potranno beneficiare di questa consegna.
Pertanto, le 30.430 donne non possono essere interpretate come il numero totale di donne incinte e madri che allattano presenti a Cuba.
Che cosa significa allora questa cifra?
La spiegazione si trova nei numeri stessi.
I 213.000 flaconi disponibili devono essere distribuiti tra le beneficiarie del programma. Dividendo 213.000 per 30.430 si ottengono praticamente sette flaconi per donna.
In altre parole, il numero 30.430 indica fino a dove può arrivare questa consegna. Non indica la dimensione della popolazione cubana che potrebbe aver bisogno dell'assistenza.
Una cosa è dire che sono stati inviati integratori per 30.430 donne incinte e madri che allattano. Un'altra cosa è interpretare questo dato come se Cuba avesse soltanto circa quel numero di donne appartenenti a queste categorie.
Le 30.430 misurano la capacità dell'aiuto. Non misurano la dimensione del problema.
C'è inoltre un altro aspetto di questa notizia che merita attenzione.
La Corea del Sud finanzia questo progetto di cooperazione per rafforzare l'assistenza alle donne incinte, ai neonati e ai bambini cubani.
L'aiuto deve essere accolto con favore.
Questi integratori non sono destinati a un governo. Sono destinati alle donne cubane e ai loro figli, e qualsiasi assistenza che contribuisca a proteggerli merita riconoscenza e gratitudine.
Ma è inevitabile chiedersi come Cuba sia arrivata a questo punto.
Per decenni il regime castrista ha presentato il proprio sistema sanitario come una delle grandi conquiste della rivoluzione. Oggi una democrazia situata dall'altra parte del mondo deve fornire risorse per contribuire a garantire integratori essenziali alle donne cubane durante la gravidanza e la maternità.
Esiste inoltre un'ironia storica ancora più grande.
La Corea del Sud è passata dalla povertà del dopoguerra a diventare una delle economie più sviluppate e tecnologicamente avanzate del pianeta. Cuba ha seguito il percorso opposto.
La solidarietà sudcoreana merita gratitudine. Ma la necessità stessa di questa solidarietà testimonia anche la profondità della crisi cubana.
I numeri aiutano a metterla in prospettiva: circa 30.430 donne riceveranno questa assistenza, mentre il numero potenziale di donne incinte e madri recenti è molto più elevato.
Per questo, quando si parla degli integratori inviati dalla Corea del Sud, conviene ricordare cosa significa realmente il numero che compare nella notizia:
30.430 non è la dimensione del bisogno. È soltanto fino a dove arriva l'aiuto.


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