Detenida en Miami hija de general castrista
Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica
La detención en Estados Unidos de Alina Rosales Aguirreurreta, hija del general castrista Ulises Rosales del Toro, ha vuelto a colocar bajo atención pública a una de las figuras históricas más influyentes y controvertidas del aparato militar y político de la dictadura. Presidió el Tribunal de Honor militar que degradó públicamente a Ochoa antes del juicio y respaldó la narrativa oficial impulsada por la cúpula gobernante. Mientras Ochoa y otros oficiales eran ejecutados o encarcelados, Rosales del Toro salió fortalecido políticamente y consolidó aún más su posición dentro del núcleo de confianza de Raúl Castro.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) arrestaron a su hija, Rosales Aguirreurreta, médico de profesión en Cuba, quien residía en el sur de Florida tras haber ingresado al país en 2023 con una visa de turismo B1/B2 emitida en La Habana. La información fue confirmada por ICE.
El arresto ocurre en medio de una política más agresiva de Washington hacia personas vinculadas a la élite gobernante cubana y sus familiares. Días antes también fue detenida Adys Lastres Morera, hermana de la general Ania Guillermina Lastres Morera, vinculada al conglomerado militar GAESA, mientras la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ampliaba sanciones contra figuras relacionadas con la estructura económica y militar del régimen.
En ese contexto, el secretario de Estado Marco Rubio declaró que Estados Unidos no permitiría que personas asociadas con amenazas a la seguridad nacional vivieran “con lujos” en territorio estadounidense.
Ulises Rosales del Toro representa precisamente a esa vieja guardia militar que consolidó el poder del castrismo durante décadas. Aunque participó en la lucha guerrillera en la Sierra Maestra antes de 1959, no fue una de las figuras legendarias de la guerra revolucionaria ni se destacó en combates históricos decisivos.
Terminó la guerra con un rango relativamente bajo dentro del Ejército Rebelde. Su verdadero ascenso comenzó después del triunfo revolucionario, cuando se convirtió en un oficial completamente alineado con la estructura militar dirigida por Raúl Castro.
A diferencia de otros comandantes carismáticos o independientes, Rosales del Toro cultivó un perfil disciplinado, técnico y políticamente obediente. Se formó dentro del modelo militar soviético adoptado por Cuba y fue ganando posiciones de confianza dentro de las FAR hasta convertirse en jefe del Estado Mayor General, ministro del Azúcar, ministro de Agricultura y vicepresidente del Consejo de Ministros. Su cercanía con Raúl Castro fue uno de los factores fundamentales de su ascenso.
Uno de los episodios más controvertidos de su carrera ocurrió durante la “Causa No. 1” de 1989, el proceso que terminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa. Aunque ambos habían compartido años de servicio y campañas militares internacionalistas en África, Rosales del Toro se alineó completamente con Fidel y Raúl Castro durante la purga.


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