VENEZUELA, TRUMP Y CUBA: DEL ENTUSIASMO AL DESENCANTO
VENEZUELA, TRUMP Y CUBA: DEL ENTUSIASMO AL DESENCANTO
Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 de noviembre de 2026
La derrota del Partido Republicano en las elecciones del 3 de noviembre ha colocado a Donald Trump ante un reto. Su política hacia Cuba adquiere especial importancia por sus posibles consecuencias sobre las simpatías de los votantes cubanoamericanos hacia el Partido Republicano, Trump y Marco Rubio.
Como examinamos en «¿IRÁN O CUBA? TRUMP ANTE UNA DERROTA ELECTORAL», la experiencia venezolana ofrece un antecedente para analizar esas consecuencias.
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 desató una extraordinaria ola de entusiasmo entre los venezolanos, dentro del país y en el exilio. Después de años de represión, empobrecimiento y emigración masiva, millones celebraron la caída del dictador.
Según Meganálisis, entre el 6 y el 11 de enero, el 92,2 % de los venezolanos consultados manifestó sentirse agradecido con Trump. La cifra reflejaba las esperanzas despertadas por una operación considerada el comienzo de la liberación de Venezuela.
Marco Rubio también recibió reconocimiento por su prolongada oposición al régimen de Maduro.
LA DECISIÓN DE RESPALDAR A DELCY RODRÍGUEZ
Trump decidió respaldar a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. La antigua vicepresidenta de Maduro había integrado la dirección política y represiva de la dictadura chavista, cuya estructura de poder continuaba gobernando.
Trump llegó a declarar que Estados Unidos estaba a cargo de Venezuela.
Su decisión estuvo influida por una evaluación de la CIA, revelada el 5 de enero por The Wall Street Journal y confirmada por Reuters.
La agencia consideraba que dirigentes chavistas, incluida Rodríguez, estaban mejor posicionados para mantener la estabilidad inmediata porque conservaban influencia sobre las fuerzas militares y de seguridad. María Corina Machado y Edmundo González enfrentarían dificultades para ejercer el poder sin controlar esas instituciones.
La CIA evaluó los riesgos; la decisión política correspondió a Trump.
Washington optó por apoyarse en integrantes del chavismo, relegando a Machado, González y las fuerzas democráticas de las decisiones fundamentales sobre Venezuela.
EL ERROR DE POSPONER LA DEMOCRACIA
Marco Rubio explicó que la estrategia estadounidense contemplaba tres etapas: estabilización, recuperación económica y, finalmente, transición política.
Este planteamiento merece una crítica fundamental. La recuperación económica no tiene por qué preceder a la democracia. Las instituciones democráticas, la independencia judicial, la seguridad jurídica y la transparencia pueden atraer inversiones, generar confianza y sostener el crecimiento.
El desarrollo económico y el fortalecimiento institucional pueden avanzar simultáneamente. Condicionar las elecciones libres a una recuperación previa significa dejar la transición sin plazo definido.
Existe, además, una contradicción: confiar la reconstrucción a dirigentes de la estructura responsable del deterioro venezolano, mientras se excluye a las fuerzas democráticas.
La estabilidad no debería justificar la permanencia indefinida del chavismo.
EL AGRADECIMIENTO COMIENZA A DESAPARECER
Las encuestas de Meganálisis muestran cómo evolucionó el agradecimiento hacia Trump.
Del 92,2 % registrado en enero descendió al 82,9 % en febrero, 74,5 % en marzo y 47,08 % en abril. Para mayo, solamente el 30,9 % continuaba expresando agradecimiento.
En cinco meses, la caída alcanzó 61,3 puntos porcentuales.
El descenso coincidió con la continuidad de Delcy Rodríguez, los acuerdos económicos y petroleros con Washington y la ausencia de una transición democrática inmediata.
Los acuerdos petroleros provocaron cuestionamientos sobre las prioridades estadounidenses y preocupación por la posibilidad de que los intereses económicos desplazaran las aspiraciones democráticas venezolanas.
MARCO RUBIO Y LOS VENEZOLANOAMERICANOS
El desencanto también afectó la percepción de Marco Rubio, responsable de ejecutar la política de Trump.
Su trayectoria como opositor al chavismo contrasta con su participación en una política que mantiene a Delcy Rodríguez como principal interlocutora de Washington.
Entre los venezolanoamericanos existe otro motivo de descontento: las medidas migratorias estadounidenses contra familiares, amigos y compatriotas en Estados Unidos.
UNA OPORTUNIDAD PARA RECTIFICAR
La reciente presencia de María Corina Machado en Venezuela ofrece a Trump la oportunidad de rectificar su política y acelerar una transición democrática con participación efectiva de las fuerzas opositoras.
También ofrece a Rubio la posibilidad de impulsar elecciones libres y superar los acuerdos con antiguos dirigentes chavistas.
LA ENCRUCIJADA CUBANA
Tras la derrota republicana, Trump enfrenta una encrucijada ante la dictadura castrista. Un acuerdo que mantuviera su estructura de poder podría provocar entre los cubanoamericanos un desencanto semejante al expresado por sectores venezolanoamericanos, afectando las simpatías hacia Trump, Rubio y el Partido Republicano.
En un segundo capítulo examinaremos las posibles consecuencias políticas y electorales de esas decisiones entre los cubanoamericanos.
VENEZUELA, TRUMP AND CUBA: FROM ENTHUSIASM TO DISILLUSIONMENT
By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
November 4, 2026
The Republican Party's defeat in the November 3 elections has presented Donald Trump with a challenge. His policy toward Cuba is particularly important because of its possible consequences for Cuban American voters' support for the Republican Party, Trump and Marco Rubio.
As we examined in “IRAN OR CUBA? TRUMP FACING AN ELECTORAL DEFEAT,” the Venezuelan experience provides a precedent for analyzing those consequences.
The capture of Nicolás Maduro by U.S. forces on January 3, 2026, unleashed an extraordinary wave of enthusiasm among Venezuelans, both inside the country and in exile. After years of repression, impoverishment and mass emigration, millions celebrated the dictator's downfall.
According to Meganálisis, between January 6 and 11, 92.2% of Venezuelans surveyed said they felt grateful to Trump. The figure reflected the hopes raised by an operation regarded as the beginning of Venezuela's liberation.
Marco Rubio also received recognition for his longstanding opposition to Maduro's regime.
THE DECISION TO SUPPORT DELCY RODRÍGUEZ
Trump decided to support Delcy Rodríguez as Venezuela's acting president. Maduro's former vice president had been part of the political and repressive leadership of the Chavista dictatorship, whose power structure continued to govern.
Trump went so far as to declare that the United States was in charge of Venezuela.
His decision was influenced by a CIA assessment disclosed on January 5 by The Wall Street Journal and confirmed by Reuters.
The agency considered Chavista officials, including Rodríguez, better positioned to maintain immediate stability because they retained influence over the military and security forces. María Corina Machado and Edmundo González would face difficulties exercising power without control of those institutions.
The CIA assessed the risks; the political decision belonged to Trump.
Washington chose to rely on members of the Chavista establishment, sidelining Machado, González and the democratic forces from fundamental decisions about Venezuela.
THE MISTAKE OF POSTPONING DEMOCRACY
Marco Rubio explained that the U.S. strategy involved three stages: stabilization, economic recovery and, finally, political transition.
This approach deserves fundamental criticism. Economic recovery does not have to precede democracy. Democratic institutions, judicial independence, legal certainty and transparency can attract investment, build confidence and sustain growth.
Economic development and institutional strengthening can advance simultaneously. Making free elections conditional on prior recovery means leaving the transition without a defined deadline.
There is also a contradiction: entrusting reconstruction to officials from the structure responsible for Venezuela's deterioration while excluding democratic forces.
Stability should not justify the indefinite continuation of Chavista rule.
GRATITUDE BEGINS TO DISAPPEAR
Meganálisis surveys show how gratitude toward Trump evolved.
From 92.2% in January, it fell to 82.9% in February, 74.5% in March and 47.08% in April. By May, only 30.9% continued to express gratitude.
In five months, the decline reached 61.3 percentage points.
The decline coincided with Delcy Rodríguez remaining in power, economic and oil agreements with Washington, and the absence of an immediate democratic transition.
The oil agreements raised questions about U.S. priorities and concerns that economic interests might displace Venezuelans' democratic aspirations.
MARCO RUBIO AND VENEZUELAN AMERICANS
Disillusionment also affected perceptions of Marco Rubio, who is responsible for implementing Trump's policy.
His record as an opponent of Chavismo contrasts with his participation in a policy that keeps Delcy Rodríguez as Washington's principal interlocutor.
Among Venezuelan Americans, there is another source of discontent: U.S. immigration measures affecting relatives, friends and compatriots in the United States.
AN OPPORTUNITY TO CORRECT COURSE
María Corina Machado's recent presence in Venezuela offers Trump an opportunity to correct his policy and accelerate a democratic transition with effective participation by opposition forces.
It also offers Rubio the possibility of promoting free elections and moving beyond agreements with former Chavista officials.
THE CUBAN CROSSROADS
Following the Republican defeat, Trump faces a crossroads regarding the Castro dictatorship. An agreement that preserved its power structure could provoke among Cuban Americans disillusionment similar to that expressed by sectors of the Venezuelan American community, affecting support for Trump, Rubio and the Republican Party.
In a second chapter, we will examine the possible political and electoral consequences of those decisions among Cuban Americans.
VENEZUELA, TRUMP ET CUBA : DE L'ENTHOUSIASME À LA DÉSILLUSION
Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 novembre 2026
La défaite du Parti républicain aux élections du 3 novembre place Donald Trump devant un défi. Sa politique envers Cuba revêt une importance particulière en raison de ses conséquences possibles sur les sympathies des électeurs cubano-américains envers le Parti républicain, Trump et Marco Rubio.
Comme nous l'avons examiné dans « IRAN OU CUBA ? TRUMP FACE À UNE DÉFAITE ÉLECTORALE », l'expérience vénézuélienne offre un précédent permettant d'analyser ces conséquences.
La capture de Nicolás Maduro par les forces américaines le 3 janvier 2026 a déclenché une vague extraordinaire d'enthousiasme parmi les Vénézuéliens, dans le pays comme en exil. Après des années de répression, d'appauvrissement et d'émigration massive, des millions de personnes ont célébré la chute du dictateur.
Selon Meganálisis, entre le 6 et le 11 janvier, 92,2 % des Vénézuéliens interrogés se déclaraient reconnaissants envers Trump. Ce chiffre reflétait les espoirs suscités par une opération considérée comme le début de la libération du Venezuela.
Marco Rubio a également reçu des témoignages de reconnaissance pour son opposition prolongée au régime de Maduro.
LA DÉCISION DE SOUTENIR DELCY RODRÍGUEZ
Trump a décidé de soutenir Delcy Rodríguez comme présidente par intérim du Venezuela. L'ancienne vice-présidente de Maduro avait appartenu à la direction politique et répressive de la dictature chaviste, dont la structure de pouvoir continuait à gouverner.
Trump est allé jusqu'à déclarer que les États-Unis dirigeaient le Venezuela.
Sa décision a été influencée par une évaluation de la CIA, révélée le 5 janvier par The Wall Street Journal et confirmée par Reuters.
L'agence estimait que les dirigeants chavistes, dont Rodríguez, étaient mieux placés pour maintenir la stabilité immédiate, car ils conservaient une influence sur les forces militaires et de sécurité. María Corina Machado et Edmundo González auraient des difficultés à exercer le pouvoir sans contrôler ces institutions.
La CIA a évalué les risques ; la décision politique appartenait à Trump.
Washington a choisi de s'appuyer sur des membres du chavisme, écartant Machado, González et les forces démocratiques des décisions fondamentales concernant le Venezuela.
L'ERREUR DE REPORTER LA DÉMOCRATIE
Marco Rubio a expliqué que la stratégie américaine comportait trois étapes : stabilisation, reprise économique et, enfin, transition politique.
Cette approche mérite une critique fondamentale. La reprise économique ne doit pas nécessairement précéder la démocratie. Les institutions démocratiques, l'indépendance judiciaire, la sécurité juridique et la transparence peuvent attirer les investissements, instaurer la confiance et soutenir la croissance.
Le développement économique et le renforcement institutionnel peuvent progresser simultanément. Subordonner des élections libres à une reprise préalable revient à laisser la transition sans échéance définie.
Il existe également une contradiction : confier la reconstruction aux dirigeants d'une structure responsable de la détérioration du Venezuela, tout en excluant les forces démocratiques.
La stabilité ne devrait pas justifier le maintien indéfini du chavisme au pouvoir.
LA RECONNAISSANCE COMMENCE À DISPARAÎTRE
Les enquêtes de Meganálisis montrent l'évolution de la reconnaissance envers Trump.
De 92,2 % en janvier, elle est tombée à 82,9 % en février, 74,5 % en mars et 47,08 % en avril. En mai, seuls 30,9 % continuaient à exprimer leur reconnaissance.
En cinq mois, la baisse a atteint 61,3 points de pourcentage.
Cette baisse a coïncidé avec le maintien de Delcy Rodríguez au pouvoir, les accords économiques et pétroliers avec Washington et l'absence d'une transition démocratique immédiate.
Les accords pétroliers ont suscité des interrogations sur les priorités américaines et la crainte que les intérêts économiques ne prennent le pas sur les aspirations démocratiques des Vénézuéliens.
MARCO RUBIO ET LES VÉNÉZUÉLO-AMÉRICAINS
La désillusion a également affecté la perception de Marco Rubio, chargé de mettre en œuvre la politique de Trump.
Son parcours d'opposant au chavisme contraste avec sa participation à une politique qui maintient Delcy Rodríguez comme principale interlocutrice de Washington.
Parmi les Vénézuélo-Américains, il existe une autre source de mécontentement : les mesures migratoires américaines visant des proches, des amis et des compatriotes aux États-Unis.
UNE OCCASION DE RECTIFIER LE CAP
La présence récente de María Corina Machado au Venezuela offre à Trump l'occasion de rectifier sa politique et d'accélérer une transition démocratique avec une participation effective des forces d'opposition.
Elle offre également à Rubio la possibilité de promouvoir des élections libres et de dépasser les accords avec les anciens dirigeants chavistes.
LE CARREFOUR CUBAIN
Après la défaite républicaine, Trump se trouve à un carrefour face à la dictature castriste. Un accord préservant sa structure de pouvoir pourrait provoquer chez les Cubano-Américains une désillusion semblable à celle exprimée par certains secteurs vénézuélo-américains, affectant les sympathies envers Trump, Rubio et le Parti républicain.
Dans un deuxième chapitre, nous examinerons les conséquences politiques et électorales possibles de ces décisions parmi les Cubano-Américains.
VENEZUELA, TRUMP E CUBA: DALL'ENTUSIASMO ALLA DISILLUSIONE
Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 novembre 2026
La sconfitta del Partito Repubblicano alle elezioni del 3 novembre ha posto Donald Trump davanti a una sfida. La sua politica verso Cuba assume particolare importanza per le possibili conseguenze sulle simpatie degli elettori cubanoamericani nei confronti del Partito Repubblicano, di Trump e di Marco Rubio.
Come abbiamo esaminato in «IRAN O CUBA? TRUMP DI FRONTE A UNA SCONFITTA ELETTORALE», l'esperienza venezuelana offre un precedente per analizzare tali conseguenze.
La cattura di Nicolás Maduro da parte delle forze statunitensi il 3 gennaio 2026 ha suscitato un'ondata straordinaria di entusiasmo tra i venezuelani, sia nel paese sia in esilio. Dopo anni di repressione, impoverimento ed emigrazione di massa, milioni di persone hanno celebrato la caduta del dittatore.
Secondo Meganálisis, tra il 6 e l'11 gennaio, il 92,2% dei venezuelani intervistati ha dichiarato di provare gratitudine verso Trump. La cifra rifletteva le speranze suscitate da un'operazione considerata l'inizio della liberazione del Venezuela.
Anche Marco Rubio ha ricevuto riconoscimenti per la sua lunga opposizione al regime di Maduro.
LA DECISIONE DI SOSTENERE DELCY RODRÍGUEZ
Trump ha deciso di sostenere Delcy Rodríguez come presidente ad interim del Venezuela. L'ex vicepresidente di Maduro aveva fatto parte della dirigenza politica e repressiva della dittatura chavista, la cui struttura di potere continuava a governare.
Trump è arrivato a dichiarare che gli Stati Uniti erano alla guida del Venezuela.
La sua decisione è stata influenzata da una valutazione della CIA, rivelata il 5 gennaio dal Wall Street Journal e confermata da Reuters.
L'agenzia riteneva che i dirigenti chavisti, compresa Rodríguez, fossero in una posizione migliore per mantenere la stabilità immediata, poiché conservavano influenza sulle forze militari e di sicurezza. María Corina Machado ed Edmundo González avrebbero incontrato difficoltà a esercitare il potere senza controllare tali istituzioni.
La CIA ha valutato i rischi; la decisione politica spettava a Trump.
Washington ha scelto di appoggiarsi a esponenti del chavismo, escludendo Machado, González e le forze democratiche dalle decisioni fondamentali sul Venezuela.
L'ERRORE DI RINVIARE LA DEMOCRAZIA
Marco Rubio ha spiegato che la strategia statunitense prevedeva tre fasi: stabilizzazione, ripresa economica e, infine, transizione politica.
Questo approccio merita una critica fondamentale. La ripresa economica non deve necessariamente precedere la democrazia. Le istituzioni democratiche, l'indipendenza della magistratura, la certezza del diritto e la trasparenza possono attrarre investimenti, creare fiducia e sostenere la crescita.
Lo sviluppo economico e il rafforzamento istituzionale possono avanzare contemporaneamente. Subordinare elezioni libere a una ripresa preventiva significa lasciare la transizione senza una scadenza definita.
Esiste inoltre una contraddizione: affidare la ricostruzione ai dirigenti della struttura responsabile del deterioramento venezuelano, escludendo nel contempo le forze democratiche.
La stabilità non dovrebbe giustificare la permanenza indefinita del chavismo al potere.
LA GRATITUDINE COMINCIA A SCOMPARIRE
I sondaggi di Meganálisis mostrano come sia cambiata la gratitudine verso Trump.
Dal 92,2% registrato a gennaio è scesa all'82,9% a febbraio, al 74,5% a marzo e al 47,08% ad aprile. A maggio soltanto il 30,9% continuava a esprimere gratitudine.
In cinque mesi, il calo ha raggiunto 61,3 punti percentuali.
La diminuzione ha coinciso con la permanenza di Delcy Rodríguez al potere, gli accordi economici e petroliferi con Washington e l'assenza di una transizione democratica immediata.
Gli accordi petroliferi hanno suscitato interrogativi sulle priorità statunitensi e preoccupazioni per la possibilità che gli interessi economici prevalessero sulle aspirazioni democratiche dei venezuelani.
MARCO RUBIO E I VENEZUELANOAMERICANI
La disillusione ha influito anche sulla percezione di Marco Rubio, responsabile dell'attuazione della politica di Trump.
La sua storia di oppositore del chavismo contrasta con la partecipazione a una politica che mantiene Delcy Rodríguez come principale interlocutrice di Washington.
Tra i venezuelanoamericani esiste un altro motivo di malcontento: le misure migratorie statunitensi contro familiari, amici e connazionali negli Stati Uniti.
UN'OPPORTUNITÀ PER CORREGGERE LA ROTTA
La recente presenza di María Corina Machado in Venezuela offre a Trump l'opportunità di correggere la propria politica e accelerare una transizione democratica con la partecipazione effettiva delle forze di opposizione.
Offre inoltre a Rubio la possibilità di promuovere elezioni libere e superare gli accordi con gli ex dirigenti chavisti.
IL BIVIO CUBANO
Dopo la sconfitta repubblicana, Trump si trova davanti a un bivio nei confronti della dittatura castrista. Un accordo che ne mantenesse la struttura di potere potrebbe provocare tra i cubanoamericani una disillusione simile a quella espressa da alcuni settori venezuelanoamericani, influenzando le simpatie verso Trump, Rubio e il Partito Repubblicano.
In un secondo capitolo esamineremo le possibili conseguenze politiche ed elettorali di tali decisioni tra i cubanoamericani.


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