Cuba en el limbo y el error de Obama (4)

Con Irán se fracasó… ¿con el castrismo no?

En sus declaraciones de principios de noviembre de 2009, el Subsecretario de Estado Adjunto, Arturo Valenzuela, pareciera que descifra el enigma de lo que realmente piensa hacer la administración de Obama respecto a Cuba; aunque es evidente, que lo prioritario de su mensaje es no reconocer el error en que han incurrido - por sus expectativas en extremo optimistas – con sus gestos conciliatorios hacia el castrismo.

Según esas declaraciones de Valenzuela, el gobierno de Obama no buscaba un cambio súbito en Cuba, dando la impresión que era por esa razón que había que tomar el asunto cubano con calma. Pero en esas mismas declaraciones admite que Washington pretende "tomar el pulso a la situación'' en Cuba para "ver cómo salir adelante”.

Luego entonces ¿hay que tomar el asunto con calma porque no se ha podido “salir adelante,” o porque “no se busca un cambio súbito”?

La realidad es que no se ha podido “salir adelante,” y hay que tomarlo con “calma” porque el castrismo no ha correspondido a los pasos que por un año ha dado la administración de Obama con su nueva política de apertura.

Otra interpretación, como señalamos con anterioridad, es que Washington haya llegado a un acuerdo con la dictadura, en el que no está condicionado el levantamiento del embargo, al respeto de los derechos humanos en Cuba, y estaría esperando las circunstancias propicias para implementarlo.

Esta retórica de Washington en el asunto cubano, podemos compararla con la crítica que provocó en los Estados Unidos, el tiempo que se demoró Obama para tomar una decisión sobre el envío de más tropas a Afganistán.

Es difícil imaginar a Obama anunciando que lo de Afganistán había que tomarlo con calma y que su administración se iba a dedicar por un tiempo indeterminado, a tomarle el pulso a la situación en Afganistán para “ver cómo salir adelante”.

O como el caso de Irán, donde la política de apertura con Mahmoud Ahmadinejad ha fracasado y el presidente Obama anunciara que la iban a coger on calma para tomarle el pulso a la situación iraní y “ver cómo salir adelante”. Por el contrario, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha reconocido públicamente que la política de apertura hacia Irán fracasó y considera necesario recurrir a otros procedimientos.

Cuba no es Afganistán ni es Irán, lo sabemos. Ni Latinoamérica es una prioridad para los Estados Unidos y por esta razón y por este error, hoy tienen un grupo de países liderados por el eje castro-chavista que en su alianza con Irán representan un problema potencial para los Estados Unidos en el frente terrorista. Además del perjuicio que ocasiona al desarrollo en Latinoamérica, la amenaza y actividades de este grupo.

En Cuba no mueren estadounidenses como en Irak y Afganistán, quienes mueren o son golpeados en las calles y brutalizados en las cárceles son los cubanos. No se cuestiona aquí tampoco la importancia relativa para los Estados Unidos de Irán y Afganistán con Cuba.


Ni se es
tá juzgando ahora la moralidad de la política estadounidense hacia Cuba. Lo que se critica es haber formulado una estrategia equívoca, fundamentada en prejuicios ideológicos y luego no reconocer su fracaso. Querer cubrirlo con una cortina de humo, en lugar de hacer una revisión para a determinar que sucedió, donde se erró, y qué debe y puede hacerse.

A menos que la intención sea otra y hay indicios de que pueda serlo. En sus conversaciones con Rodríguez Zapatero, Obama parece haber ido bastante más allá de pedirle que intercediera con Raúl Castro para que este correspondiera con cambios en Cuba.

Según el embajador español en Costa Rica, Obama se ha puesto de acuerdo con Zapatero, para tratar de sustituir la “Posición Común” Europea respecto a Cuba y cambiarla por una política que no condicione las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea con el régimen castrista, a un respeto de los derechos humanos en la isla. El Embajador de España en Costa Rica, en un artículo “Nueva política hacia Cuba” publicado por La Nación el 28 de octubre de 2009 nos da la pista.

Continuará…
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Cuba en el limbo y el error de Obama (3)


La política de tomarla con calma

No han pasado dos meses desde que Obama le pidió a Rodríguez Zapatero intervenir con Raúl Castro a ver si continuaban dando “pasos”, cuando Arturo Valenzuela, Secretario de Estado Adjunto para Latinoamérica, parece interpretar que hubo una respuesta negativa.

EFE y El Nuevo Herald informan el 11 de diciembre de 2009 que Valenzuela ha declarado:


El Gobierno de EEUU se está tomando con "calma'' el acercamiento y el diálogo que inició la Administración del presidente Barack Obama con Cuba, porque no busca un ‘‘cambio súbito'' en este momento en sus relaciones con La Habana…Washington pretende "tomar el pulso a la situación'' en Cuba para "ver cómo salir adelante''…''Lo que estamos viendo de cara al futuro es cómo seguir avanzando'' en los temas de interés común para EEUU y Cuba, agregó el alto funcionario… Sin embargo, recalcó que se trata de "algo que nos estamos tomando en estos momentos con calma''…''No es una cosa en que se está buscando un cambio súbito en este momento. Estamos avanzando'', subrayó el diplomático.

Así que el acercamiento y el diálogo que inició la Administración Obama hacia el castrismo hace un año ahora hay que tomarlos con “calma” porque Washington en estos momentos no busca un cambio súbito en La Habana.

Valenzuela, igual que Obama en sus comentarios a Zapatero, parece sugerir que en algún momento sí se buscó un cambio súbito, pero por alguna negativa o por un acuerdo con la tiranía se modificó el objetivo.


¿Cuánto dura un cambio que no es súbito? ¿Cuál es el plazo? ¿Cuándo y con cuál criterio se decidió las características del cambio y cómo llegar a alcanzarlo? ¿Le ha aceptado Washington a Raúl el plazo de 20 años que pidió hace años una misión de militares castristas? ¿Se harán públicos los términos en una segunda administración Obama? Son muchas las preguntas sin respuesta.

Señalemos diferentes posibilidades:

1) Se reacciona ante el fracaso de un año de intentos estadounidenses, sin respuesta positiva por parte del castrismo y sin querer aceptar el fracaso de la política de “pasos y conciliación”. Entonces se inventa o se acepta el argumento de la imposibilidad del cambio súbito y se recurre a la figura de la toma del pulso, porque no hay idea de cómo proceder. No se quiere hacer un esfuerzo por pasar a una política más dinámica, por temor a parecerse a la que pusieron en práctica gobiernos republicanos y demócratas antes de la llegada de Obama a la Casa Blanca. En resumen, dejemos a Cuba en el limbo.
2) O se ha llegado a la conclusión de que, por el momento, es mejor no hacer nada en el asunto cubano. Hay que dejar pasar el tiempo hasta que se gane la reelección y entonces, al no necesitar ya los votos del exilio cubano, se puede levantar el embargo unilateralmente, sin condicionarlo al respeto a los derechos humanos en Cuba, y llegar a un acuerdo con la tiranía que facilite las inversiones estadounidenses en la isla.
3) Washington se lavaría las manos dejando en otros (la comunidad internacional) la responsabilidad de lo que pase con Cuba. Como declaró Valenzuela, el asunto es: “cómo seguir avanzando en los temas de interés común para EEUU y Cuba”. Que no son necesariamente los temas de interés del pueblo cubano, sino los temas de interés común entre un gobierno estadounidense que ha demostrado su pragmatismo e inexperiencia, y una tiranía en Cuba que ha demostrado su resistencia a cambios que la alejen del poder y de sus privilegios.

Un acuerdo entre Obama y Zapatero podría diluir en el seno de la “comunidad internacional” el papel de los Estados Unidos en Cuba. Algo parecido a lo que trató de hacer en Honduras cuando, en lugar de ejercer su liderazgo y condenar las violaciones a los Constitución de ambas partes, estuvo de acuerdo hasta con Hugo Chávez en exigir una restitución de Zelaya, objetivo que era un absurdo político, aunque una popular posición demagógica.

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Cuba en el limbo y el error de Obama (2)


Los mensajes entre Raúl y Obama

Pasada la euforia inicial sobre la nueva era entre la administración de Obama y el castrismo, a la primera señal de desacuerdo que se le dio cierta importancia fue a una rectificación del enfermo dictador, que a unas declaraciones de Raúl Castro y su disposición de negociar con Obama sobre cualquier tema, definió públicamente lo que según él, había querido decir Raúl. Castro demostraba su desagrado por la posible conciliación entre ambos gobiernos.

Pero para observadores más atentos al comportamiento del castrismo las declaraciones de Castro no era más que un evento, precedido por otras acciones nada alentadoras que indicaban que el régimen en lugar de flexibilizarse se endurecía, entre ellas: purgas a funcionarios que no se consideraban incondicionales del raulismo; el ascenso de Ramiro Valdez, represor por excelencia, miembro de la vieja guardia y jefe del Ministerio del Interior en sus épocas más siniestras; la ausencia de medidas que respaldaran los cambios implícitos en las críticas de Raúl Castro al sistema; la eliminación de elementos moderados del régimen, que simbolizaban por su juventud y sus experiencias promesas hacia menos estatismo; las sistemática negativa del gobierno a comunicarse con la oposición democrática, la insistencia de medidas represivas contra la disidencia y –en una supuesta antesala a la apertura- la inexplicable persecución de cubanos que recibían señales de televisión vía satélite.

Pero los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, convencidos de que podían cambiar el mundo con su nueva política de conciliación con tirios y troyanos, ya habían tomado la iniciativa respecto a Cuba. La eliminación de restricciones a los viajes de los cubanos en el exilio y a los envíos de remesas representaban beneficios económicos por cientos de millones de dólares que, para una economía ruinosa eran una bendición y el inicio de ventajas adicionales sin tener que corresponder con nada por ellas.

Se elimino la restricción a la conexión de banda ancha de Internet entre compañías norteamericanas y Cuba –aunque el régimen se ha negado a hacer uso de esa ventaja. Se restringieron algunas facilidades a los disidentes en la Oficina de Intereses de los Estados unidos en Cuba, ya no podían hacer copias fotosticas ni recibir libros desde el exterior por esa vía.

Pasaban los meses y de la contraparte castrista no había la reacción esperada, por el contrario el régimen parecía actuar más sincronizadamente con Hugo Chávez y su retorica anti imperialista. Se continuaba machando en el tema del “bloqueo” con una demagogia superada por la realidad y por la nueva disposición y acciones de la administración estadounidense.

La administración de Obama no admitía la futilidad de su nueva política hacia Cuba hasta que el 13 de octubre, el presidente de los Estados Unidos recibió al Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Entre los temas que conversaron estuvo el de Cuba. Unos días después, el 25 de ese mes, el periódico español El País filtra parte de la conversación que sostuvieron ambos presidentes. Lo que publica el periódico es tan importante como lo que se infiere del contenido. Veamos:

El Nuevo Herald comienza reportando la información de “El País” con este párrafo: “El presidente norteamericano Barack Obama solicitó a España que mediara ante las autoridades cubanas para que éstas hagan más esfuerzos en mejorar las relaciones con Estados Unidos, sostiene el diario español El País en su edición del domingo”.

El País informó que Barack Obama le pidió al Presidente José Luis Rodríguez, durante su visita a la Casa Blanca, que le mandara este mensaje a Raúl: “Decidle a Raúl que si él no da pasos tampoco yo podré darlos‘‘.

Según El País, Obama insistió en el tema de los pasos: "Nosotros estamos dando pasos, pero si ellos no dan pasos también, será muy difícil que podamos continuar''.

En el mismo artículo se cita a Obama pidiéndole a Rodríguez Zapatero: "Que les diga a las autoridades cubanas que comprendemos que no se puede cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero que, pasados unos años, cuando se mire hacia atrás, debe quedar claro que éste fue el momento en el que empezaron los cambios’’.

Es obvio que las citas contienen la clave de un intercambio de mensajes entre ambos gobiernos:

Obama le dice a Raúl: “comprendemos que no se puede cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero que, pasados unos años, cuando se mire hacia atrás, debe quedar claro que éste fue el momento en el que empezaron los cambios'' .

Si dudas Obama está respondiendo a un mensaje de Raúl Castro en que este le dice que en Cuba no pueden hacerse cambios rápidos. A lo que Obama le responde que comprende que “no se puede cambiar las cosas de la noche a la mañana”.

Por lógica ese mensaje de Raúl Castro tiene que obedecer a uno inicial de Obama, en el cual le planteaba el tema del cambio en términos rápidos, tan rápidos como para que Raúl respondiera que no se pueden hacer los cambios de la noche a la mañana.

Por su grado de comprensión y aceptación, la respuesta de Obama a Raúl es casi “conmovedora”. No obstante Obama pide al dictador que de algunos pasos para que por lo menos quede claro para la posteridad que dentro de unos años, recibirán (ambos) reconocimiento histórico y el mundo sabrá que el cambio en Cuba comenzó ahora.
Pero en sus conversaciones con Rodríguez Zapatero, Obama parece haber ido más allá, hasta discutir un entendimiento con España para tratar de sustituir la “Posición Común” Europea respecto a Cuba, tema que trataremos más adelante.

Ahora nos concierne la evaluación del Departamento de Estado sobre la política de conciliación y pasos hacia Cuba. En las declaraciones de Arturo Valenzuela, Subsecretario de Estado para Latinoamérica no hay una admisión explicita del fracaso, ni se plantea formular un nuevo enfoque. Parecen una cortina de humo detrás de la que se esconde, el fracaso, la ausencia de un nuevo enfoque o una determinación sobre la que no se quiere hablar para no tener que pagar un precio político antes de las próximas elecciones en los Estados Unidos.

Continuará…
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Cuba en el limbo y el error de Obama (1)

La política de la administración de Barack Obama hacia Cuba ha fracasado. Después de un año de iniciar una apertura hacia el castrismo, no ha habido de parte de la tiranía disposición a colaborar hacia un entendimiento. Como la Era de Acuario(1), la de Obama con nuestro país no ha llegado a ninguna parte y para Washington Cuba ha quedado en el limbo, o tal vez eso nos quieren hacer creer.

Durante su campaña política, Barack Obama manifestó su intención de dar un giro total a la política exterior de los Estados Unidos. En un debate con los demás aspirantes a la nominación del Partido Demócrata, Obama planteó que con el fin de iniciar un diálogo él se reuniría sin condiciones con dictadores con los cuales los Estados Unidos tenían conflictos. Hilary Clinton inmediatamente le refutó diciéndole que eso beneficiaría a priori a los tiranos.

Con esa declaración, en el caso de Cuba, Obama anunciaba el fin de la política que “expertos académicos” de izquierda criticaron siempre como una estrategia de “confrontación,” culpable de la conducta agresiva del castrismo contra los Estados Unidos. También esa estrategia fue objeto de crítica permanente por parte del periodismo político que ha sustituido al periodismo informativo en ese país y en el mundo.

Para todos ellos la “confrontación” había impedido el acomodo civilizado entre Washington y “La Habana”. Además, era la causa de la actitud recalcitrante del régimen castrista contra los Estados Unidos y la que justificaba un estado de paranoia permanente en el gobierno en Cuba, que a su vez lo inducía a reaccionar represivamente contra cualquier manifestación de oposición en la isla.

Una vez presidente, Obama puso en práctica la prometida política de apertura y conciliación hacia el castrismo, que provocó una ola de elogios y expectativas entre los críticos de la inoperante y oxidada estrategia de “confrontación”. En todas partes se aplaudió el inicio del inminente e inevitable cambio en las relaciones de ambos gobiernos. Apertura que abriría el camino a una era de transformaciones en Cuba que harían posible su eventual transición hacia la democracia.

Como parte de la nueva visión, Obama había prometido eliminar de inmediato las restricciones de viajes de los exilados a Cuba, y que estos serian una especie de embajadores de la libertad; así como derogar las restricciones de envíos de dinero a la isla. Acciones que, una vez puestas en práctica en el 2009, le garantizaron al régimen castrista un aumento de ingresos de cientos de millones dólares. Para una tiranía que sobrevive con dificultad por la subvención chavista, esos ingresos adicionales representan una tabla de salvación. No obstante, Obama aseguraba que el embargo se levantaría cuando se diera libertad a los presos políticos y se respetaran los derechos humanos.

Para muchos la política anunciada por Obama descansaba en supuestos imaginarios, de cómo se comportaría el castrismo ante gestos conciliatorios del gobierno de los Estados Unidos. Era una especie de “whishful thinking” (ilusión) que había adquirido el nivel de certeza entre muchos partidarios de Obama. Washington debió haber previsto un escenario menos optimista.

Un año después el panorama es diferente. Los presagios y las profecías de la nueva era con Cuba, que también compartía un sector “conciliador” de la oposición democrática cubana, han quedado en el limbo. Obama no solo acepta que las expectativas fueron prematuras sino parece que el presidente estadounidense ha dado un giro enigmático en su visión del futuro de Cuba.

Con una publicación del diario español El País comenzamos a desentrañar el secretismo con que Washington y la tiranía han manejado sus relaciones. En esta publicación se evidencia mensajes entre Raúl Castro y Obama sobre los cambios en Cuba.

 
Continuará...



[1] La Era de Acuario traerá consigo una edad de hermanamiento universal arraigada en la razón, donde será posible solucionar los problemas sociales de una forma justa y equitativa, y con mayores oportunidades para la mejora intelectual y espiritual.


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Al Pueblo de Cuba


“Nuestra lucha es contra el temor que nos divide a unos de otros; y que nos separa a todos de la libertad y del progreso”

Compatriotas, la libertad y la democracia de Cuba no son un ideal sin horizonte, sino una realidad sin retroceso. Igual que otros acontecimientos importantes de nuestra historia, éste será el resultado de factores que, madurando en el tiempo y en espera de las circunstancias propicias, abrirán el camino a una nueva era en la vida de los cubanos.

La historia del hombre es la de su lucha por la libertad. Nunca los viejos esquemas y las carcomidas estructuras de poder que esclavizaron a los pueblos pudieron enfrentarse con éxito al reto del progreso. Los imperios victoriosos y aplastantes se debilitaron y desintegraron. Las dictaduras implacables perecieron ante la obstinación del individuo por hacer valer sus derechos. La marcha de la humanidad hacia nuevas formas de organización social, política y económica siempre se ha impuesto por la creatividad y energía de las nuevas generaciones.

Hace apenas dos décadas el imperio soviético se desplomó por esas mismas razones. A pesar de los tanques y cañones, la simulación, la vigilancia y la represión de un régimen despiadado y al parecer inexpugnable, el espíritu de superación de la humanidad le dio sepultura a ese terrible error intelectual, que convertido en partido y en una maquinaria represiva, ahogó todas las posibilidades que pretendía crear el socialismo marxista.

No fue una invasión armada lo que acabó con el comunismo, sino el patriotismo de los más lúcidos miembros del Partido Comunista de la URSS que, al aceptar que el experimento marxista-leninista había fracasado, iniciaron la rectificación y el cambio desde adentro. Comprendieron que sin libertad no había progreso permanente; que el avance alcanzado a base de coacción y disciplina partidaria era espurio; que tales prácticas habían detenido el progreso de los nuevos tiempos.

El Estado de Derecho demostró que, a pesar de los defectos de la democracia, las oportunidades y la prosperidad que una vez estuvieron limitadas a las capas privilegiadas de la sociedad, llegaron también a la clase trabajadora. Prueba de que solo en un ambiente de libertad, competitividad y solidaridad es posible el verdadero desarrollo de la humanidad.

Compatriotas, Cuba no es una excepción. Su pueblo ansía y merece un cambio hacia la libertad. Quiere salir de una larga pesadilla, llena de promesas incumplidas, de errores innecesarios, de abusos injustificables y de fracasos absurdos. El comunismo como teoría y el castrismo como práctica han sido dos grandes fiascos. Su único triunfo verdadero ha sido sembrar el miedo y la desconfianza entre los cubanos.

La mayoría del pueblo cubano ha comprendido que no se puede continuar justificando medio siglo de desastres y atraso con el presunto “bloqueo de un país enemigo” del cual paradójicamente llegan la mayoría de los alimentos que la población consume y los dólares con que estos se importan.

Los cubanos saben que no se pueden justificar como propios los “logros” que se sostienen por la subvención venezolana. Que no se puede seguir pagando sueldos de esclavos a los trabajadores, ni pensiones infrahumanas a los jubilados. Que es falso el argumento de que el pueblo disfruta de vivienda gratis, alimentación subsidiada, salud inmejorable y educación ejemplar, cuando la mayoría vive miserablemente; se alimenta mal, no tiene medicinas, los centros de salud se deterioran y la educación se ha convertido en un desastre reconocido hasta por la propia tiranía.

Compatriotas, nuestra lucha no es contra el castrismo corrupto y cargado de culpas; eso es el pasado, pertenece al ayer. Nuestra lucha es contra el temor que nos divide a unos de otros, y que nos separa a todos de la libertad y del progreso. Los invito a tener fe en el destino de Cuba, dondequiera que estén: en el exilio, en las cárceles, en el campo, en las ciudades, en las escuelas, en las universidades, en las Fuerzas Armadas, en el Ministerio del Interior, en el gobierno.

Los invito a creer y a retomar los ideales de nuestros mambises, los que se sacrificaron por la Patria - “con todos y para el bien de todos” - que soñó para nosotros José Martí. La Cuba donde, pensemos igual, parecido o diferente, siempre seremos hermanos. Donde compartiremos en paz nuestra historia, nuestra cultura y nuestra bella tierra.

Compatriotas, el futuro está en las nuevas generaciones. Ellos merecen y esperan nuestro apoyo. El de los cubanos en el exilio y el de los compatriotas en la isla. El de los que forman parte del gobierno y el de quienes nos encontramos en las filas de la oposición democrática. Tenemos que respaldar a la juventud porque tiene derecho a vivir sin imposiciones arbitrarias. Todos unidos lograremos que el tránsito hacia la libertad y la democracia sea rápido y pacífico. Medio siglo de atraso es demasiado tiempo.

Los invito a soñar con una juventud que tiene derecho a vivir sin mentiras y sin temor, que merece ser dueña de su presente y su destino. Los invito a ser solidarios con los millones de cubanos desvalidos por la pobreza, las enfermedades y el abandono. Los invito a soñar, porque sin ideales no hay realidad digna del milagro de la vida. Tengamos fe en Dios, en el futuro de nuestra nación y en el de nuestro pueblo.

Entre la esclavitud y la libertad, entre la miseria y el progreso solo nos queda triunfar sobre el miedo y la indecisión. Nosotros podemos y nosotros lo haremos. Somos herederos de las Maceo, los Céspedes y los Agramontes.

Comandante Huber Matos B.

Patria Pueblo y Libertad

Cuba Independiente y Democrática (CID)

San José, Costa Rica, enero 1 de 2010
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Hasta visitar prisioneros constituye un delito en Cuba


Ramón Arbolaez Abreu, residente en Edificio No.2, apto. 15, Reparto José Martí, Santa Clara Villa Clara, nos narra la impedimenta recibida de visitar a su amigo preso.


“El día 4 de noviembre de 2009, me presenté en la prisión Depósito Cuncuní, sita en carretera Central, banda a Placetas, con la intención de visitar a mi amigo Jorge Luis Artiles Montiel, recluido en aquel recinto, pues el “Bebo” como cariñosamente lo llamamos no tiene familiares que lo visiten en la prisión.”


“Como a las doce del día aproximadamente, estando en la prisión, se me acercó el oficial Yunier Monteagudo Reina y me comunicó que estaba detenido, sin ofrecerme una razón que justificase tal detención, me condujo en un auto patrulla a la 4ta. Unidad de la Policía de Santa Clara, ubicada en el barrio de Dovarganes.”


“Estando en la carpeta de dicha Unidad, llamaron por teléfono al oficial de la Seguridad del Estado, Héctor de la Fe Freire, quien después de un pequeño diálogo me informo que por decisión del Teniente Coronel. Vagué, jefe de Enfrentamiento de la Seguridad del Estado, se me prohibía continuar visitando a Jorge Luis en la prisión”.


“Al preguntar en qué se fundaba esta decisión ¿qué delito estaba cometiendo al visitar un recluso? La respuesta fue que Jorge Luis continúa involucrado en actividades contrarrevolucionarias, por lo que no se permitirá sea visitado por personas sin vínculo de consanguinidad.”


“Por más que pienso no comprendo como una persona dentro de una cárcel y bajo estricta vigilancia puede efectuar actividades subversivas ¿Será esto cierto? Bueno, en fin me dejaron detenido como medida preventiva “castigo” por espacio de 24 horas. Antes de liberarme levantaron un acta de advertencia para dejar plasmado que a mi amigo no le puedo visitar y si regreso a una visita ya sé lo que me espera. Nada que hasta visitar prisioneros constituye un delito en Cuba”.


Santa Clara, 29 de diciembre de 2009.


Sucesos narrados por la comunicadora comunitaria Ana Rosa Alfonso Arteaga.

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La Navidad para los cubanos


En este día de celebración cristiana en el mundo, el Partido Cuba Independiente y Democrática (PCID), desea hacer llegar a nuestros compatriotas algunas reflexiones sobre esta especial ocasión.

En nuestra aspiración a vivir en una sociedad en la cual la tolerancia a las ideas y a las formas de vivir de los demás deben ser valores fundamentales, el cristianismo, en su prédica de amor entre los seres humanos y su rechazo a la violencia, tiene vigencia universal.

Para el cristianismo la vida humana no es un accidente cósmico, sino el producto de la creación divina, que dotando de inteligencia y creatividad al ser humano lo alienta al uso de la libertad con el fin de que pueda escoger, por su libre voluntad, la forma de vida que le permita su realización personal y el tipo de contribución que brindará a la sociedad.

Nosotros los cubanos, (hijos de Dios, con derecho a vivir en libertad, sin que nadie se otorgue por la fuerza, la superioridad intelectual y moral para reprimirnos por nuestras convicciones o aspiraciones) por más de medio siglo hemos sido educados y forzados a la idolatría de hombres e ideas, que castigan brutalmente al menor indicio o sospecha del uso del libre albedrío.

En el orden legal y político, el camino a la libertad y al respeto de los derechos humanos es el camino hacia un Estado de Derecho, que alcanzaremos como resultado de un esfuerzo patriótico, pacífico, organizado y constante; pero en el orden espiritual, los cubanos tenemos que liberarnos primero de la prisión mental en que nos han encerrado por tanto tiempo.

Olvidar a Dios en estas circunstancias es una opción para todos nosotros, como es también una opción el recurrir a la oración, para que El, con sus poderes y su misericordia, nos llene de esperanza y nos ayude en nuestra lucha por la libertad.

Por el Partido Cuba Independiente y Democrática (CID)

Roberto Marrero de la Rosa, Presidente

Camagüey, 24 de diciembre de 2009

Patria Pueblo y Libertad
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EL OCASO DEL ALBA

Con cuatro horas de discursos concluyó, el lunes 14 de diciembre, la VII Cumbre del ALBA (Alianza Bolivariana de Nuestra América) en La Habana. El ALBA está compuesta por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda. Fundada hace cuatro años por Fidel Castro y Hugo Chávez, el ALBA ha sido una tribuna de ambos. Su íntima relación personal le ha puesto el sello a este instrumento de agitación política.

El gran ausente fue el anciano dictador de Cuba, del que se proyectó un video con imágenes viejas. Chávez dijo que había visitado a Fidel y que, cuando se despedían, casi se lo trae; pero, aunque con los ojos Fidel le decía que quería, no se montó en el auto (i).

Teniendo en cuenta la obsesión escénica de Castro: ¿Quién o qué evitó que asistiera a la Cumbre del Alba? Chávez dijo que, como Fidel lo calcula todo “científicamente”, no quiso entregarle a él en ese momento - el de la visita - la carta que Chávez leería en la Cumbre. Fidel le dijo que se la enviaría. Chávez aclaró que Fidel no le entregó la carta para que él no se enterara con anticipación de su contenido y eso, según Chávez, fue un cálculo científico de Fidel. Así son las cosas del ALBA, donde la desconfianza entre aliados es una ciencia. (II)

El encuentro fue una repetición de demagogia antimperialista y de la desprestigiada teoría de la explotación de los países ricos contra los pobres; los ricos son ricos porque les roban a los pobres; la pobreza no se debe al mal manejo de sus gobiernos. Ni Raúl Castro ni Hugo Chávez tuvieron la capacidad escénica para convertir el evento en algo atractivo para la prensa internacional, salvo CNN. La Cumbre del ALBA también competía con la XV Conferencia sobre el Cambio Climático en Copenhague y una ola de golpizas y arrestos a disidentes en Cuba, que incluían hasta a las Damas de Blanco.

Los asistentes a esta cumbre tenían poco de qué alegrarse y bastante de qué preocuparse. La popularidad de Hugo Chávez va en decadencia, los petrodólares no alcanzan y el escándalo de los bancos lo salpica. Raúl Castro se refirió en su discurso a la Alianza Bolivariana de Norteamérica en lugar de la Alianza Bolivariana de Nuestra América, –el nuevo nombre del ALBA. ¿Qué tendría en mente? Además, inventó un nuevo tipo de compañía: la “grannacional”, o tal vez trató de decir transnacional y no pudo porque no puede.(III)

La cara de Daniel Ortega parecía reflejar que en la última encuesta el 57% de los nicaragüenses rechaza su labor de gobierno y el 25.8% lo respalda (IV), y la de Patricia Rodas, que fue representando a Manuel Zelaya como Ministra “constitucional”, era pura amargura; el único que dejó entrever alguna tranquilidad fue el boliviano Evo Morales.

Está fresca la herida por el fracaso del ALBA en Honduras. La reelección de Daniel Ortega en Nicaragua es cuestionable. El Salvador no ingresará en el ALBA. Hillary Clinton ha advertido que quienes coquetean con Irán en la región lo harán por su propia cuenta y riesgo. Chávez y Raúl deben estar preocupados por sus elucubraciones contra Colombia, un juego que se sabe cómo empieza pero no cómo termina.

Hace cuatro años, con el precio del petróleo por las nubes, el binomio Chávez/Fidel parecía temerario. Pero el desastroso gobierno de Chávez, sus atropellos contra la democracia en Venezuela y sus extravagancias, insolencias e intromisiones contra otros países han demostrado, sin duda, quién es el heredero de Fidel Castro. Durante este tiempo ha quedado al descubierto el fracaso de medio siglo de estatismo castrista y de represión totalitaria.

El ocaso del ALBA quedó a la vista con su fiasco en Honduras, donde un pueblo pobre prefirió proteger lo poco que tiene antes que embaucarse con cantos de sirena.

El desprestigio de sus dos fundadores fue demostrado el 12 de diciembre de 2009: Según esta última encuesta de Latinbarometro, la popularidad de ambos es la peor en Latinoamérica, de una escala de 1 a 10: Chávez un 3,9 y Fidel un 4 . La VII Cumbre del Alba fue su velorio anticipado y el réquiem político de Fidel Castro. (V)




[i] "Salió a despedirme hasta la puerta, y (cuando) me voy a montar al carro le dije: 'vamos a hacer una cosa, móntate ahí y te llevo'. En los ojos le vi que se montaba", relató el mandatario venezolano. (AFP)

[ii] “Ahora mismo vengo de ver a Fidel que me dijo: ‘Chávez te he hecho una carta’, y le dije dámela, ‘no, te la mando cuando el acto comience’. Él calcula todo científicamente, me dijo: ‘te la enviaré para que no conozcas el texto cuando el acto haya comenzado’ y en efecto me la acaba de enviar y me pidió que yo la leyera y la voy a leer”, dijo. (Fidel me hizo el honor de hacerme hijo suyo, y así me siento, Radio Surco15-12-2009 08:20:52)

[iii] http://www.youtube.com/v/iMUWwgaIddc&hl=en&fs=1 Escuche minutos 2.42 y 6:18 en video a la izquierda de la pagina del blog.

[iv] MANAGUA — El 57% de los nicaragüenses desaprueba la gestión del presidente Daniel Ortega en sus tres años de gobierno, así como considera negativo el desempeño de la oposición, según una encuesta de la firma M&R Consultores publicada por el diario La Prensa este lunes.

Ortega cierra el 2009 con una aprobación del 25,8%, mientras que un 16,9% de los encuestados dijo no tener ninguna opinión sobre su mandato iniciado en 2007, según la encuesta.

[v] El mejor evaluado fue Obama con un 7; seguido de Lula 6,4; el rey Juan Carlos, 5,9; Rodríguez Zapatero, 5,8; la chilena Michelle Bachelet, 5,8; el costarricense Oscar Arias, 5,7; el mexicano Felipe Calderón, 5,7; el colombiano Álvaro Uribe, 5,4; y el uruguayo Tabaré Vázquez, con un 5,3. Con 5 o bajo el 5 están el paraguayo Fernando Lugo y el ecuatoriano Rafael Correa, 5; el boliviano Evo Morales y la argentina Cristina Fernández, 4,8; el peruano Alan García, 4,7, y el nicaragüense Daniel Ortega, 4,3. El ex presidente cubano Fidel Castro fue calificado con un 4 y Chávez con un 3,9.

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Hugo Chávez y la guerra con Colombia

Hugo Chávez planea un enfrentamiento bélico con Colombia antes del año 2012. Como van las cosas quizás sea su única alternativa. Razones tiene: su pérdida de popularidad entre los venezolanos; un precio del petróleo que no alcanza para mantener su política de botarate; su fracaso en Honduras y un aliado iraní que le resta prestigio en lugar de sumárselo.

Todo apunta a que el nivel de descontento en Venezuela continuará creciendo. El panorama no es prometedor para el oficialismo en las elecciones parlamentarias de setiembre del 2010, y menos aun en las presidenciales del 2011. Chávez necesitará una buena excusa para mantenerse en el poder.

Para un aspirante a dictador no hay nada mejor que la amenaza de una guerra o la guerra misma. A Chávez esto le facilitaría aplastar a la oposición democrática y radicalizar a sus seguidores. El escenario ideal es un conflicto armado con Colombia, que en la demagogia chavista es una avanzada del “imperialismo yanqui”. Chávez ya califica las bases militares de Estados Unidos en Colombia como una declaración de guerra contra Venezuela. Ahora la “víctima” tiene que defenderse; está preparándose y esperando.

En el momento apropiado Chávez podrá movilizar políticamente a los venezolanos, dividirlos entre patriotas y traidores. Los patriotas chavistas ya no tendrán que defender los fracasos de la revolución bolivariana; en su lugar se lanzarán a la ofensiva contra los traidores “pitiyanquis”.

Ante un estado de guerra, la celebración de las elecciones quedará condicionada a las conveniencias del autoproclamado hijo de Fidel. Se llevarían a cabo solo si creen que pueden ganarlas, con trampas. Si no, tendrán razones de seguridad nacional para aplazarlas.

A Chávez le bastaría con provocar una escaramuza militar y darle tintes de guerra. No importaría si Venezuela pierde o gana el primer enfrentamiento. El objetivo no es ganar la guerra, sino forzar su reelección, o si no suspender las elecciones venezolanas. No habrá miles de muertos ni de heridos porque la ONU, y por supuesto la OEA, estarán listas para pedir y exigir un cese a las hostilidades. Hasta eso estaría calculado.

Chávez sabe que el ejército colombiano tiene la experiencia combativa y la capacidad militar para darle una zurra, pero siempre puede atribuir su fracaso inicial – y la consiguiente pérdida de vidas venezolanas - al imperialismo yanqui.

Ya Brasil ha planteado una solución para evitar un conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela. Chávez lo ha rechazado porque le cerraría las puertas al espectáculo que prepara.

Los frecuentes y misteriosos viajes de Chávez a Cuba lo delatan. No quiere usar ningún medio de comunicación que pueda ser interceptado por los servicios de inteligencia estadounidenses. El asunto hay que tratarlo personalmente en La Habana, donde los castristas han elaborado los planes militares. Chávez se juega el poder en Venezuela, y la tiranía fideliana el usufructo de las mayores reservas de petróleo de Latinoamérica.

Colombia y los Estados Unidos tienen dos opciones:

a) Una campaña diplomática en el plano internacional para dejar a Chávez al descubierto, sin excusa y sin razones para un conflicto militar.

b) Dejarlo actuar y darle una paliza.

Parecería que la primera opción es más razonable para Colombia y para Washington, pero como en estos asuntos siempre hay factores en juego que no son fáciles de discernir, el tiempo dirá qué pasará con Chávez, sus tanques, sus aviones, sus cohetes y sus aspavientos militares.
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Por qué no se debe levantar el embargo (20) Conclusiones finales (3 de 3)

El capitalismo no es la democracia. El capitalismo es un modelo económico que ha demostrado capacidad para adaptarse a sistemas políticos diametralmente opuestos. Cede ante un Estado de derecho, pero cuando este no existe es implacable en el abuso. Una apertura de la dictadura castrista hacia el capitalismo no garantizará el respeto a los derechos humanos. La única garantía hacia un Estado de derecho en Cuba es una constitución democrática, leyes, instituciones y una cultura de tolerancia. Creer que se puede construir una democracia sin validar como primer paso una constitución, es un autoengaño.

Cuando ha convenido a sus intereses, el castrismo se ha amancebado con el capitalismo. Lo hizo cuando perdió la subvención soviética. Asoció a los empresarios canadienses y españoles a su monopolio económico de la isla. Extenderá los mismos o mayores privilegios al capital estadounidense, ante el peligro de perder la vital subvención chavista. En cuyo caso el capitalismo norteamericano, con sus inmensos recursos, se haría dueño de lo mejor de Cuba en detrimento de los cubanos, limitados en derechos y oportunidades. Este esquema le permitirá a la nomenclatura y a las mafias extranjeras hacerse también dueñas de lo que quede de Cuba. Este escenario es solo posible si Obama levanta el embargo unilateralmente. Una posición firme del gobierno de los Estados Unidos, por el contrario, fortalecerá a la oposición democrática y al sector de la nomenclatura que aspira a un cambio hacia la libertad.

En las circunstancias actuales visualizo estos escenarios:

1) No muy seguros de que Chávez mantenga el poder, pero sin disposición a negociar una transición democrática con los Estados Unidos, los reaccionarios dan a los cubanos en la isla espacios de iniciativa privada con tres propósitos: a) Tratar de frenar el deterioro. b) Aliviar el descontento interno creando expectativas de progreso a mediano y largo plazo c) Mejorar una imagen en el exterior para inducir eventualmente a la administración Obama a un acuerdo en que se levante el embargo sin que el castrismo ceda el monopolio político, pero pareciendo que lo hará. En mi opinión en este plan está Raúl Castro de acuerdo con el gobierno de Zapatero, Lula da Silva, intereses económicos y políticos en España, Brasil y los Estados Unidos, y el Secretario General de la OEA, entre otros. Levantar la prohibición de viajes a los turistas estadounidenses es parte importante de esta estrategia de desmantelar el embargo gradualmente. Si se falla, siempre les quedan alternativas.


2) Ante el hecho o el temor inminente de que Chávez pueda perder el poder en Venezuela, o ante un deterioro inmanejable de la situación interna, y una vez eliminada la influencia de Fidel Castro por muerte natural o por una incapacidad mental total, Raúl Castro reitera su oferta a Obama de discutir “de todo” a cambio del levantamiento del embargo. En este caso, con el respaldo de los Estados Unidos se podría negociar, entre la oposición y la nomenclatura progresista, una transición democrática pacífica y ordenada, en la cual los cubanos en la isla podrán competir por su justa participación el desarrollo del país.


3) Convencidos de que la subvención de Chávez continuará evitando el colapso material del país, los reaccionarios (con o sin Fidel Castro presente) se niegan a negociar con los Estados Unidos, mantienen el control a base de represión, hacen cambios cosméticos pero no implementan una apertura efectiva en el campo económico.


No descarto fluidez en los escenarios, ni tampoco el eventual hecho imponderable. Tampoco la posibilidad, improbable pero no imposible, de una cadena de acontecimientos que disloque el frágil control que la dictadura mantiene sobre la población, y desemboque en cuestión de horas, días o meses, en una nueva realidad nacional. No estoy refiriéndome a la muerte de Fidel Castro, porque no creo que vaya a desatar tal reacción. Por alguna razón la tiranía ha demostrado un gran temor a las pequeñas y esporádicas manifestaciones públicas de protesta, a las que reprimen inmediatamente. Da la impresión de que creen que se pueden convertir en una protesta de mayores proporciones.


La desaparición de Raúl Castro del escenario político no se puede descartar, por accidente o por enfermedad, puede fugarse al exterior, o ser eliminado en un arreglo entre los generales cubanos y los Estados Unidos como un paso previo a negociaciones.

Hemos analizado el embargo en su contexto histórico y actual, pero especialmente proyectando su efecto en el porvenir. La posibilidad de negociarlo es real; fue el propio Raúl Castro quien planteó una negociación, aunque luego tuviera que retirar su propuesta. No insistir en su oferta inicial seria un absurdo.

El castrismo es una praxis fracasada y el comunismo una ideología sin legitimidad. La población cubana está descontenta y quiere un cambio hacia la democracia. Tiempo más o tiempo menos, el castrismo demagógico y brutal cede por agotamiento y ante nuevas circunstancias, para las que no tiene respuestas. Sin duda, el levantamiento unilateral del embargo estadounidense le daría oxígeno a una dictadura en franca decadencia. Tal acción, lejos de viabilizar la democracia en Cuba, le daría al capital estadounidense la oportunidad de hacer a gran escala lo que ha hecho España en Cuba: en la medida en que al régimen le ha convenido, han monopolizado un sector estratégico de la economía cubana en detrimento del pueblo.

Las transiciones hacia la democracia en los países ex comunistas demuestran que solo dan resultado donde han estado más claras las metas y han sido más transparentes los procedimientos; de lo contrario han servido para la alianza entre burócratas y mafias con capitalistas sin escrúpulos. Por eso, en el contexto del embargo - el tema central de este análisis - hemos insistido en una negociación, y en la prioridad de una constitución democrática que garantice la transición a un Estado de derecho en Cuba.


San José, Costa Rica
Diciembre 7 de 2009
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POR QUE NO SE DEBE LEVANTAR EL EMBARGO (19)


Conclusiones finales (2 de 3)

Uno de los argumentos utilizados por los enemigos del embargo es que se trata de una política equivocada para lograr cambios hacia la libertad en Cuba. Según ellos lo inteligente, lo europeo - el polo opuesto a la falta de imaginación americana – es una estrategia basada en la amistad y el comercio. Esa modalidad, practicada especialmente por España desde los tiempos del dictador Franco hasta los del actual gobierno del Partido Socialista Obrero Español, tampoco logró ningún mejoramiento en el respeto a los derechos humanos en Cuba. Fue y sigue siendo una excusa para justificar negocios multimillonarios en la isla.

Con solo amistad y negocios, no era difícil suponer que se fracasaría en el campo de los derechos humanos. En Cuba se entronizó una dictadura por designio ideológico y decisión personal de Fidel Castro, quien se ha negado a darles libertades a los cubanos porque cree que son incapaces de manejarlas. Por eso en Cuba hay menos teléfonos celulares que en Haití (479,000 vs 3.2 millones) y el acceso a Internet tiene que estar autorizado por el estado, que controla también todos los medios de comunicación. Ninguna política de amistad y comercio iba a cambiar al sistema comunista, el miedo a la libertad del pueblo, ni las obsesiones del dictador.

Se ha abusado del frágil argumento de que, sin el embargo, la tiranía se quedaría sin excusa para sus fracasos y su política represiva. Como si las dictaduras se sostuvieran sobre excusas. Las dictaduras son fábricas de excusas para estimular el odio y justificar la violencia. Hugo Chávez, el hijo político de Fidel Castro, quien tiene como principal socio comercial a los Estados Unidos, es tan enemigo de la democracia venezolana como del “imperialismo yanqui”. Al castrismo le sobrarán siempre excusas para mantenerse en el poder.

Se afirma que, sin el embargo, el pueblo cubano se daría cuenta de que la pobreza en que vive no es culpa de los “americanos”. Es cierto que la propaganda castrista fue efectiva en responsabilizar al embargo de todos los problemas, pero, con el tiempo, cada vez más cubanos han comprendido que este no es el caso. En la última encuesta que se hizo en Cuba, publicada por el “Instituto Republicano” un 75% de los cubanos de la isla dijo que votaría por un sistema democrático si tuviera la oportunidad; y solo el 8% creen que un levantamiento del embargo mejoraría la situación económica.

Esta minoría del 8% contrasta con la inmensa mayoría que piensa que aun sin el embargo su suerte no mejoraría sustancialmente. Mientras la economía siga controlada por el Estado, los ciudadanos saben que siempre serán una especie de esclavos. Además, en un contexto dictatorial el capitalismo explota brutalmente a los trabajadores con el consentimiento oficial. La cadena de Hoteles Meliá le paga a un empleado en Cuba $25 dólares al mes, mientras su contraparte en Costa Rica recibe un sueldo mensual de $800 dólares.

Otro caso: la más importante y “revolucionaria” reforma propuesta por Raúl Castro para resolver la crisis alimentaria en Cuba, es entregar en usufructo las tierras estatales a los campesinos. Pero, sin un título de propiedad, los agricultores están sometidos a un permanente chantaje político y saben que de la noche a la mañana pueden ser despojados por el gobierno de la tierra que les prestaron, perder sus fuentes de ingreso, su forma de vivir y el capital acumulado en mejoras. Consecuencia directa de no tener la protección de un Estado de Derecho.

Hay quienes propugnan el levantamiento unilateral del embargo porque este conduciría al desarrollo del capitalismo en Cuba y a su corolario político: la democracia representativa. Quienes piensan así sustituyen las lecciones de la historia por una quimera. No conocen la preocupante experiencia de las transiciones en los países ex comunistas. Están ignorando la naturaleza de las dictaduras y sus burocracias, el apego a los privilegios y la corrupción, sumadas a los intereses del capitalismo, cuando el entorno le permite desarrollarse en su versión abusiva.

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Honduras y el plan secreto para legitimar a Raúl Castro

Un inesperado acontecimiento político en Honduras trajo a la superficie realidades ocultas y puso en relieve verdades convenientemente pasadas por alto. En Honduras el incipiente imperialismo brasileño sacó sus garras. Hugo Chávez demostró hasta dónde puede llegar. José Miguel Insulza hizo encallar a la OEA. La política latinoamericana mostró su incoherencia y hasta la paloma de Obama perdió algunas plumas. En Honduras naufragó el plan secreto para legitimar a Raúl Castro en Cuba.

Pocos en la región hubieran imaginado que detrás del presidente brasileño había otro personaje esperando su turno. Lula da Silva sorprendió con sus contradicciones. Reclamó con prepotencia el regreso de Zelaya a la presidencia para salvar la democracia en Honduras, mientras llenaba de abrazos y cordialidades a sus entrañables amigos, el dictador de Cuba y su hermano Raúl. Con similar deferencia es aliado de la teocracia iraní, que acaba de robar una elección reconocida como legítima por Lula da Silva. Irán es promotor del terrorismo internacional, su régimen reprimió con brutalidad a quienes protestaron por el robo de la elección y trató con increíble crueldad a quienes fueron arrestados. Lula no está por la democracia en Honduras ni por la tiranía en Cuba o en Irán. Lula está por lo que cree que le conviene a Brasil en su camino a la hegemonía regional. El imperialismo brasileño ya enseñó sus uñas; hispanoamericanos, tomemos nota.

A Hugo Chávez le faltó todo lo que le sobró a Micheletti. El venezolano demostró que con petrodólares no pueden comprarse ni inteligencia ni coraje. Con ambas cosas hay que nacer. La estrategia del castro-chavismo en Honduras fue primitiva, insolente y estúpida.

José Miguel Insulza demostró que no se pude servir a dos amos, el ALBA y la OEA. En una entrevista inmediatamente después de la expulsión de Zelaya, declaró a CNN que sobre el caso de Honduras lo único que podía hacer la OEA era una denuncia moral. Pero inmediatamente después de encontrarse en Managua con el cuate de Hugo Chávez, se lanzó como un miura contra la clase política hondureña. Con amenazas, prepotencia y promesas incumplidas, Insulza ha escrito una triste página en la historia del organismo regional.

Los sucesos en Honduras descarrilaron el plan secreto para legitimar el poder de Raúl Castro en Cuba, en el cual la diplomacia brasileña y la venezolana trabajaron intensamente. El objetivo era que Latinoamérica, con el respaldo del gobierno español, presentara a Obama un frente unido apoyando a Raúl Castro en Cuba, con el argumento de que una transición ya estaba en marcha y que requería de la dirección de Raúl para garantizar la estabilidad del proceso. Presionado por la comunidad internacional, pues España se haría cargo de convencer a la Unión Europea, el presidente estadounidense suspendería incondicionalmente el embargo. Como compensación, el capital estadounidense entraría en Cuba con inversiones que le permitirían una buena tajada de la economía cubana.

El primer paso consistía en el levantamiento de las sanciones a la dictadura castrista. Así sucedió por decisión unánime de las naciones latinoamericanas en Tegucigalpa a principios de junio. No fue un hecho aislado ni fortuito. Con toda intención, ni uno solo de los presidentes latinoamericanos mencionó la falta de un estado de derecho en Cuba. Con anterioridad presidentes latinoamericanos habían viajado a Cuba a saludar al convaleciente Fidel Castro y a su escogido sucesor Raúl. Persuadida por Brasil, Costa Rica había anunciado su decisión de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba tres meses antes. Arias alegó la existencia de nuevas realidades. El Departamento de Estado en Washington no era ajeno ni se opuso a estas maniobras.

El Secretario General fue entrevistado por CNN inmediatamente después de que la OEA levantó las sanciones a la dictadura castrista, abriendo la puerta a un ingreso a la OEA por iniciativa de Raúl, después de la muerte de Fidel. En esa entrevista Insulza anunció eufórico que estaba seguro de que hasta el embargo estadounidense también se levantaría, e insinuó que, en el caso de Cuba, la OEA podría ser flexible en la interpretación de la Carta Democrática. Con toda razón, la Carta Democrática jamás se ha usado para defender la democracia en Venezuela. ¿Por qué aplicarla en Cuba?

Menos de 30 días después, Manuel Zelaya perdía la presidencia y la democracia se pondría inusitadamente de moda en la OEA y en la ONU. La presión de Hugo Chávez a Insulza fue decisiva. Nadie en este continente, ni fuera de él, quiso perder la ocasión de redimirse. Honduras les daba la oportunidad de lavarse el pecado de haber guardado un silencio cómplice, y en otros casos cobarde, ante el estrangulamiento de la democracia en Venezuela.

La consecuencia no calculada fue que, al resaltar la virginidad democrática de cada uno de los enemigos del “golpe de estado”, y al utilizar todo tipo de sanciones contra quienes sacaron a Zelaya del poder, convencidos de que podrían doblegar a Roberto Micheletti y su gobierno, el esquema para colar por la puerta de atrás al nuevo dictador castrista en la OEA se ha convertido en una tarea casi imposible. Después de Honduras y su aislamiento internacional, para ingresar en el organismo regional Raúl Castro tendría que hacer en Cuba elecciones debidamente supervisadas por todos sus miembros, incluyendo los Estados Unidos.

En Honduras ha triunfado el derecho del pueblo a escoger a su gobernante, que era en esta crisis lo prioritario, en lugar de encasquillarse amedrentando y humillando a la mayoría del pueblo y a sus representantes, culpándolos por errores y exigiéndoles acciones que ninguno de los actores internacionales exige a los Castro y a Hugo Chávez, transgresores brutales de los derechos humanos y la democracia en este continente. En Honduras los grandes perdedores han sido la hipocresía y la demagogia latinoamericana, y se descarriló el plan para legitimar el fraude raulista. La OEA ha sufrido una innecesaria pero merecida lección y la paloma de Obama tendrá que aprender a volar menos errática y con menos plumas.
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