Deng Xiaoping Castro (III)


En la década de los sesenta - cuando en Cuba el castrismo iniciaba la colectivización de la agricultura - en China el fracaso de esa misma política había provocado el colapso de la producción agrícola. Lo que Mao bautizó como el “Gran Salto Adelante” fue un salto al cementerio para 40 millones de chinos que murieron de hambre.

Durante los primeros treinta años, el desastre de la agricultura estatizada en Cuba fue atenuado por el subsidio soviético, luego por el venezolano; pero el fracaso era inevitable y hasta ahora ha sido irreversible.

Volvamos a China: ante la tragedia provocada por la hambruna, Deng Xiaoping recomendó en 1962…“adoptar cualquier método que fuera más apropiado por zona para la recuperación rápida y el desarrollo de la producción agrícola; cualquiera que sea el método que las masas quieran adoptar, entonces ese es el método que hay que adoptar, y si no está en línea con las regulaciones, entonces hay que cambiar las leyes.” (Sun and Li)

Años después, bajo la guía de Deng, el Comité Central en su tercera reunión plenaria sentó las bases para una verdadera transformación agrícola. Esta consistía de tres etapas; la primera fase, de 1979 a 1984 logró éxitos inmediatos.

El fracaso agrícola cubano no ha llegado al extremo del de los camaradas chinos porque, soviéticos, venezolanos y las remesas del exilio cubano lo han evitado, pero se evidencia por el hecho de que Cuba, un país con cuatro millones de hectáreas cultivables tiene que importar el 85% de los alimentos que consume la población.

Ante esta crisis, Raúl Castro viene hablando y tratando de poner en práctica soluciones desde hace tres años. Hasta ahora lo único que ha logrado es una disminución en la producción de alimentos.

Una política de producción de alimentos, como la propuesta por Raul, orientada al mercado interno limita a los agricultores cubanos a la demanda de una población trabajadora con un ingreso promedio de menos de 66 centavos de dólar por persona al día para cubrir todas sus necesidades y obligaciones. En otras palabras los trabajadores cubanos tienen una limitada capacidad de compra de aproximadamente 1000 millones de dólares al año.

Este serio problema se acentúa con las medidas anunciadas por el régimen de despedir un millón de trabajadores estatales, lo que resultará en un aumento de la pobreza y a la vez en una reducción de la demanda de productos agrícolas.

Los riesgos inherentes a la agricultura, los costos de producción y de transporte, para venderles a quienes ganan un salario equivalente a $17 mensuales pueden no valer la pena. Al agricultor le conviene producir nada más para aquellos que tienen un nivel de ingreso mucho mayor.

Estos son los cubanos que reciben remesas del exterior y aquellos que en la isla tienen ingresos por actividades independientes. Esta situación existe en Cuba desde hace mucho tiempo. Para la mayoría de la población la adquisición de alimentos es precaria, para otros es más fácil.

La aparente respuesta del régimen ha sido entregar tierras ociosas a cien mil nuevos agricultores, lo que equivale a duplicar el número de ellos en el país. Esta medida es contraproducente por tres razones:

Primero, la mayoría de estos nuevos agricultores no tienen experiencia ni tienen ayuda alguna para poder producir.

Segundo, ahora 200,000 agricultores tendrán que competir por los escasos recursos que antes de una u otra forma utilizaban los cien mil campesinos privados que ya tenían una productividad 3.5 superior a la producción estatal.

Tercero, los cien mil campesinos privados con experiencia pueden suplir las necesidades alimentarias de un poco más de once millones de habitantes si contaran con los medios necesarios. En Estados Unidos un 1% de la población alimenta al otro 99%.

Estas consideraciones exponen otro error de la presunta reforma agrícola castrista. La clave no es tratar de que un sector de la economía produzca más comida para alimentar a un pueblo que no tiene con qué comprarla, sino que aumenten los ingresos de la población para estimular la oferta de la producción agrícola. Esto solo puede hacerse en un plan de restructuración total que también implica un cambio de las leyes del país.

Además, en Cuba una reforma agrícola no puede tener como objetivo solamente la producción para consumo nacional. En la isla hay tierras y mano de obra suficiente para exportar alimentos, lo que representaría un ingreso importante y un estímulo indispensable para el despegue.

En un mundo globalizado esto exige, entre otras cosas, una verdadera apertura interna que permita a los productores cubanos competir en el mercado mundial.

La reforma agrícola ha sido la más importante propuesta de Raúl Castro y lo único que ha demostrado es un nivel de improvisación e incompetencia asombrosa. Además esa reforma parece ser otro mal orquestado engaño al pueblo cubano.

Continuará…
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Den Xiaoping Castro (II)


Cuando Raúl Castro se sintió heredero y comenzó a criticar el legado de su hermano Fidel, creó expectativas que no ha podido ni remotamente cumplir en cuatro años. La explicación que dan muchos de sus críticos y también quienes lo defienden es que fue el enfermo dictador quien lo frenó. Es una explicación sencilla y en consecuencia atractiva, pero no necesariamente correcta. Ha servido más para excusar a Raúl que para entender lo sucedido en todo este tiempo.


Un análisis de este período demuestra que, en su afán obsesivo por asegurarse el poder, Raúl pasó por alto la gravedad y complejidad de la crisis interna y supuso que se desarrollaría en un escenario internacional muy optimista. Por ambos errores está pagando un alto precio.


Comencemos por el principio. Inmediatamente después de la gravedad de Fidel Castro, Raúl comenzó a colocar a sus incondicionales donde pudo. Quería consolidarse y cobrarle algunas cuentas pendientes a la gente que no le hicieron caso cuando eran protegidos de Fidel. No se preocupó por la capacidad de sus adeptos; escogió individuos que no cuestionaran su sucesión.


Tuvo la ventaja de que un grupo de la nomenclatura, pequeño pero importante, necesitaba con urgencia un sucesor legítimo. Estaban temerosos ante la posible muerte de Fidel. Con un criterio equivalente al de las dinastías, para ellos el heredero tenía que ser un Castro; no les importaba que Raúl no fuera de su agrado y que no tuviera los atributos demagógicos de su predecesor. No podían correr riesgos. La frase del General Ramiro Valdés: “Raúl es el cancerbero de la revolución” lo decía todo. La revolución eran ellos y sus privilegios; necesitaban un perro guardián.


Temían la reacción del pueblo ante la desaparición de Fidel. El temor era lógico; nunca habían pensado con cabeza propia. Fidel lo decidía todo y aunque poco a poco algunos de ellos habían estado haciendo tienda aparte y enriqueciéndose, la estabilidad del régimen había sido la tarea de Fidel, maestro en represión. Sin su presencia o la de un sustituto “legítimo” todos corrían peligro.


Raúl pensó que una vez consolidado en el poder podía dirigir al país como a un ejército. Creyó que llamando a todos los abuelos incondicionales de su “Segundo Frente” en la Sierra Maestra, más a quienes por conveniencia se le habían plegado, podía manejar un país ingobernable. Una grave equivocación.


También subestimó y tergiversó las esperanzas de los viejos miembros del Partido Comunista que estaban convencidos de la urgente necesidad de un cambio de rumbo para evitar la crisis que ellos veían venir. Esperanzas compartidas por un sector de la población y de la nomenclatura.


Xiaoping Castro vio como un peligro los deseos de cambio de estos “reformistas”. Hizo todo lo contrario al auténtico Deng Xiaoping en China. En lugar de mantener en reserva o usar a estos dirigentes que eran quienes tenían alguna credibilidad entre los cubanos, Raúl los purgó y los castigó. Los percibió como competidores, aunque en realidad no lo eran, no porque no quisieran sino porque no tenían ningún poder real que los apoyara.


Raúl defenestró a Carlos Lage, a Felipe Pérez Roque y a docenas de individuos que representaban una esperanza para la burocracia frustrada, para los militantes del Partido Comunista y para la población. Lage y Pérez Roque Fueron acusados por comentarios negativos acerca de los hermanos Castro ante un funcionario del servicio de inteligencia español. Esto no era una conspiración sino una aspiración. Ellos esperaban ser nombrados para dirigir los cambios cuando Fidel muriera. Raúl seguiría controlando el aparato militar y represivo; en una dictadura ahí es donde reside el poder.


El miedo y la ignorancia de Raúl fueron determinantes. Desalentó esta forma a unos mandos medios que perdieron la fe, y desde entonces no le han respondido. Incluso decepcionó a posibles aliados en el exterior.


Continuará…


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EL MISMO PERRO CON EL MISMO COLLAR

El comatoso totalitarismo nacional ha llegado al momento avizorado por el poeta: después de haber despojado al individuo de piernas, manos, ojos y lengua: “le pidieron que, por favor, echase a andar, porque en tiempos difíciles, esta es, sin dudas, la prueba decisiva”.


Con su anuncio de cesantear a más de un millón de trabajadores, acaba de dinamitar uno de los pilares del acuerdo social que le sostenía, el igualitarismo, aunque este se definiese por la misma pobreza para casi todos.


LA CURITA

Para contener la alarma que cunde en la masa de no idóneos, han desempolvado el listado de “Actividades por cuenta propia que serán autorizadas”, la misma fórmula a la que apelaron en los 90, cuando el siniestro Periodo Especial se nos vino encima.


RECORDAR ES VOLVER A MORIR

Como entonces, el Estado se limitará a su bien cobrado autorizo, sin apoyar en lo más mínimo a los incipientes negocitos. Como empecinados lectores de Lenin, los reyecitos de capa verde olivo saben que se trata de semillitas de capitalismo. Entonces, desde el primer día comenzaron a asfixiarlos mediante reglamentaciones, exigencias impositivas e inspectores corruptos.


CINISMO MINISTERIAL

Dice el ministro Marino Murillo: “Lo óptimo es un mercado mayorista con precios diferentes para ellos. Pero eso no lo vamos a poder hacer en los próximos años. Ahora tenemos que lograr un mercado donde ellos puedan comprar lo necesario aunque sin diferenciar los precios minoristas”.


EL DOBLE PLAY SALVADOR

Así, el Estado se ahorrará los salarios y demás insumos gastados por el cesante, quien se convierte en contribuyente por partida doble y hasta triple: Pagará por la licencia, pagará el impuesto sobre el ingreso, pagará la seguridad social y, encima, pagará las probables multas. A cambio, no recibirá nada ¡Reconstruye el capitalismo cómo puedas! parece ser la consigna del momento.


SORPRESAS DEL LISTADO

Los burócratas del Estado Mayor han aprovechado para incluir algunas actividades que hasta el momento se realizaban sin necesidad de autorización, por ejemplo la número 52, gestor de viajeros, que se refiere al sujeto que en las cabeceras de los taxis les agrupa los pasajeros al botero para que este no pierda tiempo en eso. A cambio, el taxista le soltaba una tierrita en cada vuelta. No sé cómo se las arreglará la ONAT para calcularle a este gestor el ingreso mensual.


Otro caso parecido es el denominado “trabajador agropecuario eventual” (138), cuyo pago hasta ahora ha sido por ajuste directo entre el empleador y el interesado. Esto permite incrementar el control burocrático y aumenta el ingreso del pobrecito Estado, puesto que también le cobrarán lo suyo al contratista.


CARTOMÁNTICAS LEGALIZADAS TRAMPA 22

Afirma el diario Granma en un recuadro que los nuevos cuentapropistas “pueden ejercer más de una actividad, tanto en su municipio de procedencia como en cualquier lugar del país, siempre que cumplan las regulaciones establecidas por los Consejos de la Administración, las negritas son mías, pues ahí está la trampa: estos Consejos pueden prohibir a su placer lo que les parezca en sus dominios, así violen las Leyes. Los veteranos cuentapropistas conocen bien este subterfugio.


PARA COMERTE MEJOR

El Banco Central considera la posibilidad de concederle créditos a los valientes que decidan incorporarse al trabajo por cuenta propia. Si los intereses son tan leoninos como los otorgados para adquirir los efectos eléctricos, tendrán que condecorar a los sobrevivientes.


COLETILLA

En el mismo periódico (24-9-2010) bajo el título de Para Contribuir todos al Debate, un lector que se firma como E. Cordero Hernández, viene a sacar la cara por la lucidez de mis compatriotas: “Me resulta empero difícil de creer que este mercado podrá- además de mantener a quienes ya se dedican a él- absorber un millón y medio de trabajadores más.”


Eso, para que los reyecitos de verdeolivo y sus tracatranes, uniformados o no, vean que la gente en Cuba no se chupa el dedo.

Rogelio Fabio Urtado

Marianao, La Habana, 7 de octubre de 2010, (Primavera Digital)
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Deng Xiaoping Castro (I)


Raúl es alcohólico, padece de depresiones y tiene cáncer en la próstata. Pero esos no son exactamente sus errores. Los suyos son el producto de ser como es: astuto, intrigante y cobarde. En su caso aplica al pie de la letra lo que canta José José: “uno no es lo que quiere sino lo que puede ser.”

No es su culpa ser hermano de Fidel. Aunque responsabilidad propia es la de haberse dejado humillar siempre por él, que sepamos desde los tiempos desde la Sierra Maestra hasta nuestros días. Hoy Fidel es despreciado por la mayoría del pueblo cubano, Raúl nunca fue querido por nadie.

Dicen que Raúl es sentimental, casi llora cuando mandaron a fusilar al General Arnaldo Ochoa, pero lo fusilaron y él estuvo completamente de acuerdo. Era uno menos con quien competir la sucesión al trono.

No había acabado de morirse su hermano, cuando estaba serruchándole el piso y sacando de cuanto puesto pudo a todo aquel que era incondicional de Fidel. Dalia, la mujer de Fidel, tuvo que tratar de salvar a algunos protegidos de su marido, que eran parte del séquito de corrupción privada de la familia real.

La presencia de Dalia en el 50 aniversario de los Comités de Chivatos, donde de habló su marido, el 28 de septiembre pasado, no fue una cuestión de compañerismo sino para que se supiera que tiene autoridad para defender el cada vez más reducido poder familiar.

El primer error

Si tenemos que señalar un primer error de Raúl fue el no haber tenido ni precaución ni visión. Se precipitó criticando el sistema construido con la fracasada tesis marxista y las locuras de su hermano cuando todavía no podía hacerlo.

Esas críticas implicaban una voluntad de rectificación. Crearon expectativas en la población y en el exterior. En el pueblo porque estaba tan desesperado que cualquiera que le hablara de cambios habría despertado esperanza.

En el mundo hubo una reacción positiva a sus críticas hubo pero por diferentes razones. La prensa internacional y uno cuantos intelectuales – los de siempre - se desbocaron en optimismo. Para ellos había llegado al poder Deng Xiaoping Castro.


No quisieron medir la enorme distancia entre en el Xiaoping auténtico y la copia isleña. El primero fue un bastión del Ejército Rojo durante la revolución. Luego perdió su hijo mayor en un suicidio provocado por los excesos de la “Revolución Cultural” de Mao. Deng Xiaoping sufrió personalmente el totalitarismo que había ayudado a construir.

Por el contrario, Xiaoping Castro tuvo un rol muy pobre durante la guerra de guerrillas. Nunca entró en batalla. En el Segundo Frente, donde estableció su comandancia, lo que hizo fue crear una satrapía burocrática. Allí en lugar de combatir se dedicó a intrigar contra los que combatían.

Ninguno de sus hijos ha tenido que sufrir por nada. Viven como lo que son, privilegiados de un régimen del que se consideran herederos.

Muchos periodistas e intelectuales “demócratas” no quisieron ver esas cosas porque Raúl les daba la oportunidad de un exorcismo. Por décadas, algunos reporteros desde Cuba y otros expertos en el exterior, en sus centros de estudio y en universidades, callaron las verdades y se convirtieron en los propagandistas del fraude que llamaban los logros de la “revolución”.

Los cambios de Raúl los llevarían a la redención. Era más fácil apoyar a Raúl que reconocer públicamente que Fidel Castro había construido una gran mentira en la que ellos fueron también partícipes.

Así fue como la crítica prematura de Raúl al legado que aparentemente le había heredado su hermano se convirtió en su propia trampa. El fracaso de su gestión está a la vista.

Continuará…

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Cuba: ¿estratagema o un cambio de sistema?

El modelo económico que llevó a la quiebra al imperio soviético hace más de veinte años todavía sobrevive en Cuba. En pleno siglo XXI el estado castrista emplea al 83% de los obreros cubanos: cinco millones cien mil trabajadores.

El reciente anuncio del despido masivo de empleados (10% de la fuerza laboral) ha generado especulaciones de que el régimen ha abrazado el capitalismo. Otros pensamos que es una estratagema astuta y engañosa.

Alguna razón ha tenido el castrismo para mantener hasta estos días un sistema que en el siglo pasado fracasó en los países comunistas.

Alguna explicación tiene que haber para que lo hayan podido sostener por dos décadas aun después del desplome de la URSS.

Alguna razón habrá para que hayan anunciado que reducirían en un porcentaje, todavía realmente por determinar, el sector estatal de la economía.

¿Por qué lo han sostenido?

La pasión y el fin de Fidel Castro siempre fue el poder personal, egocéntrico y total. La revolución y el presunto progreso del pueblo cubano fueron excusas que el mundo se quiso creer hasta muy recientemente.

En este esquema ególatra y opresor el régimen de patrono único ha servido una importante función policiaca. El control de la economía ha sido un tentáculo del aparato represivo.

Los trabajadores cubanos se han plegado a los dictados del régimen porque no se atreven a perder su sustento, por miserable que este sea.

Los cubanos han cumplido prisión o vivido fuera de la ley por ocupaciones personales que son completamente legales en cualquier otro país: vendedor ambulante, jardinero, electricista, peluquero, tutor, etc. Son 124 actividades que desde hace una semana se pueden practicar, ya no están fuera de la ley. Esta ilegalidad era otro instrumento represivo, siempre estabas entre la “libertad” y la cárcel.

En conclusión, la economía estatizada es ineficiente desde el punto de vista productivo, pero muy útil para mantener el control político sobre la población, los trabajadores y sus familias.

¿Cómo pudo la economía castrista sostenerse?

Esto fácil de explicar. Por tres décadas la URSS subvencionó la improductividad de la economía cubana. La isla recibió hasta ciento cincuenta mil millones de dólares de los soviéticos. Parte de esa subvención consistía en el envío de ocho millones de toneladas de petróleo anuales.

También Occidente fue en exceso generoso con el castrismo, lo financiaron a manos llenas. Cuba es hoy uno de los países más endeudados del mundo. Las deudas exceden los 30,000 millones de dólares.

España ha sido el país occidental que más ha apuntalado la economía castrista. Pagando sueldos miserables a los trabajadores de la empresa turística española en Cuba, le proporcionan a la dictadura una de las pocas fuentes de divisas que recibe la isla.

¿El resultado?

Está a la vista. El agotamiento político y económico del sistema. La quiebra moral y material del país. La productividad del trabajador estatal, en estas condiciones, es negativa. Occidente se resiste a seguir prestándole dinero a Cuba. La subvención venezolana es insuficiente. La industria turística corre peligro. La corrupción es galopante y no se puede controlar. La Unión Europea y los Estados Unidos han asumido una política muy similar: o hay cambios o se mantiene el aislamiento. (El Embargo y la Posición Común)

Las inversiones en la infraestructura agroindustrial de Cuba han sido bajas o nulas. La mayor parte de las tierras agrícolas se han perdido a la maleza, la erosión y la salinización.

El motor de la economía cubana - la industria azucarera - fue desmantelado por los caprichos de Fidel Castro. Cuba podría estar produciendo hoy etanol para consumo interno y para la exportación.

De los doce millones de toneladas de petróleo anuales que requiere Cuba, sólo cuenta con cinco millones. Dos y medio millones que llegan desde Venezuela y un poco más de dos que se producen en Cuba.

¿A qué vienen los cambios en Cuba?

El despido masivo, acompañado de la legalización de ciertos trabajos independientes, es solo una medida de emergencia para aliviar el descontento interno y evitar manifestaciones populares. Otros objetivos que se pretenden son:

- Tratar de persuadir a los Estados Unidos de que en Cuba una “nueva” dictadura puede convivir con su vecino del norte y una relación normal será mutuamente beneficiosa.

- Proporcionar nuevos argumentos al gobierno español para que siga intentando suavizar la política de la Unión Europea hacia Cuba y al de Brasil para que pueda cabildear en el mundo a] favor de “nuevo” castrismo en Cuba.

- Incentivar al capitalismo inmoral –el brasileño, el estadounidense y el de otros países- a que se sumen al español y al canadiense para que inviertan en Cuba y se asocien con la dictadura sin preocuparse por los derechos humanos y las libertades políticas del pueblo cubano.

Todos estos propósitos son parte de un esfuerzo en extremo tardío. Cambiar de careta para mantener la dictadura de un grupo de incompetentes y corruptos es fácil de imaginar y muy difícil de alcanzar.
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El Embargo y la Posición Común

La política de la Unión Europea hacia Cuba conocida como la Posición Común exige al castrismo una transición a la democracia como condición a un acercamiento diplomático y político.

El embargo estadounidense es la carta de negociación de los Estados Unidos equivalente a la Posición Común de la Unión Europea.

Washington exige al castrismo una transición hacia la democracia como condición para restablecer relaciones diplomáticas y el levantamiento del embargo.

Con la puerta de la Unión Europea cerrada a otra opción que no sea la de la democratización en Cuba, el castrismo está tendido en la lona. Su fiel e incondicional aliado, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español, debiera “tirar la toalla” y darse por vencido, pero no lo hará hasta que se dé cuenta de que la tiranía se derrumba sin salvación.

Los ex presos políticos cubanos recién liberados y desterrados a España fueron determinantes en asegurarles a las democracias europeas que no solo mantuvieran - sino que también reforzaran - su posición solidaria con los demócratas cubanos.

Este fresco aporte, más el esfuerzo permanente de un grupo de organizaciones de exiliados cubanos en Europa y los Estados Unidos, merece el aplauso de quienes en el mundo apoyan la democracia en la isla.

Aunque inesperadas, las últimas declaraciones de Fidel Castro hicieron su contribución. Entre lo que dijo (que no había dicho) sobre el fracaso del modelo castrista, más sus acusaciones contra el presidente francés, el dictador ha quedado aun más al descubierto.

Castro no tiene moral para acusar a Nicolás Sarkozy por el “holocausto” de los gitanos. Fidel acaba de reconocer su autoría por los campos de concentración de la UMAP en Cuba y fue el responsable de la expulsión forzada de miles campesinos cubanos y sus familias de la zona del Escambray, amén de los dos millones de exilados.

La ratificación implícita de la Posición Común en la Unión Europea es una importante victoria para los demócratas cubanos; es en los Estados Unidos donde las cosas no están muy claras.

En Washington hay un poderoso grupo que cabildea por la normalización de las relaciones con el régimen de Fidel Castro sin ninguna condición. Argumentan hipócritamente que esta sería la forma de llevar la democracia a la isla.

Quieren que los Estados Unidos pongan en práctica la política que Europa aplicó por más de cuatro décadas, sin resultado alguno; antes de que los europeos la cambiaran por la Posición Común.

Como estos cabilderos saben que no es fácil desmantelar la ley que mantiene el embargo en vigencia, tratan de que se levanten las restricciones para que las turistas estadounidenses puedan viajar a Cuba.
Millones de turistas de todo el mundo han viajado a Cuba y esto no ha modificado la naturaleza represiva del régimen, ni ha acercado el país a la democracia.

Un estimado de un millón setecientos mil estadounidenses viajaría a la isla anualmente. Esto representa un respiro económico para una tiranía en la quiebra y grandes negocios para empresas estadounidenses, más otras ventajas para los amigos del castrismo.

Dejar que los turistas estadounidenses viajen a Cuba es la forma más eficaz de debilitar al embargo en este momento. Mientras la Casa Blanca afirma que éste no se va a levantar incondicionalmente, en el tema de los viajes a Cuba, la Casa Blanca no acaba de definirse.

Irónicamente, por ese poderoso cabildeo en Washington y por el titubeo sobre acerca del asunto del turismo a Cuba, los cubanos demócratas tenemos que preocuparnos más por la posición del gobierno de Obama que por la de los países europeos.

Esperamos que la ratificación de la Posición común de la Unión Europea influya en la política estadounidense hacia Cuba y que esto obligue al régimen castrista a ceder en libertades y derechos, a cambio del levantamiento del embargo y la afluencia de turismo estadounidense a la isla.
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FIDEL ES EL ENTERRADOR

Desde que según él mismo “resucitó”, sus declaraciones tienen coherencia, son “meteduras de pata”.

El primer jonrón fue anunciar con toda certeza que los cuartos de final de fútbol en Suráfrica no se jugarían porque estallaría una guerra atómica.

Después de años de silencio denunció que a López Obrador en México le habían robado las elecciones de 2006. De México le preguntaron: ¿Por qué callaste en aquel momento? Se ha dedicado a cultivar enemigos donde no debe.

Confesó también su responsabilidad por los campos de detención de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) entre 1965 a 1968. En ellos humillaron, maltrataron y explotaron a miles jóvenes cubanos porque eran católicos, protestantes, miembros de alguna logia, opositores, o porque no tenían el perfil varonil de los revolucionarios.

Recientemente ha recriminado a Irán por insistir en la negación del Holocausto (el exterminio de los judíos) y de paso, para que no queden dudas, ha afirmado que Israel tiene derecho a existir.

Quizás esté molesto porque los iraníes no están dispuestos a venderle el petróleo al crédito, si Venezuela dejara de enviarlo a Cuba. ¿Le estará cobrando a Ahmadineyad su falta de solidaridad con él?

Los comentarios deben haberse escuchado como una remota bomba en Irán, pero los ayatolas no le han hecho caso como no les hicieron a sus profecías de la guerra atómica. ¿Será eso lo que lo tiene molesto?

Puede ser que a estas alturas quiera coquetear con los judíos que no olvidan, porque no pueden olvidar, quiénes han sido sus enemigos.

Recomendarle a Benajamin Netanhayu que se desarme si quiere evitar la proliferación nuclear en la zona, es para provocar la burla de los israelíes y también en nueve de cada diez estadounidenses que piensan que Irán tiene el propósito de desarrollar armas atómicas.

Admitir ante un periodista estadounidense que el modelo cubano no funciona ni en Cuba, para luego decir que no dijo lo que dijo, parece ser su última ocurrencia. Esta casi le ganó en ridiculez al pronóstico de la guerra atómica.

Era una grave afirmación por quien forzó el estatismo soviético en la isla a punta de fusilamientos y prisiones y le hizo perder a la población medio siglo de progreso.

Con su declaración Fidel también le había lanzado un dardo envenenado a Hugo Chávez a pocos días de unas elecciones.

Quizás hace algún tiempo los “reformadores raulistas” lo convencieron de que el régimen no tenía otra alternativa que hacer cambios, porque ya a punta de represión “el modelo” no se podía sostener como siempre se hizo.

Entonces, cuando llegó la ocasión, en lugar de decir que la revolución era cambio permanente y capacidad para adaptarse a nuevas circunstancias, simplemente repitió lo que había escuchado.

Algunos interpretaron que con la declaración original Fidel le había dado un visto bueno a Raúl para que iniciara reformas. A Raúl, además de haberlo hecho quedar en ridículo, su hermano mayor le ha creado grandes problemas con todas sus sandeces.

Fidel antes de casi morir se había convertido en su peor enemigo. Hace unos días Juan Juan Almeida me lo confirmó: “Huber, Fidel estaba loco antes de la enfermedad.”

Fidel no debe morir todavía porque Fidel es el enterrador.
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PERDÓN Y EXPIACIÓN

Fidel Castro asumió total responsabilidad por la persecución a homosexuales en los primeros años del triunfo de su revolución. No se disculpó. Se limitó a explicar que sus preocupaciones mayores fueron las de no ser muerto por traidores y ‘conspiraciones’ de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos. Más allá de cualquier otra consideración de carácter ético o humano, Fidel Castro en aquellos momentos se ocupaba de sí mismo y de retener el poder a cualquier costo.


Por supuesto que reconocer una culpa o reconocer la culpa, es sólo el primer paso. Regularmente, este viene seguido por otro consistente en pedir perdón a las víctimas de eso que llamó, ‘una época de gran injusticia’. También sucede que los errores se pagan y el próximo paso sería la expiación. Es aquí donde de forma eventual, podría aparecer el perdón al victimario y el punto final o el borrón y cuenta nueva.


Como se trata de Fidel Castro, todo parece indicar que las cosas quedarán en el reconocimiento y la aceptación de la responsabilidad. Estamos en presencia de alguien, que nunca pedirá perdón por la adversidad impuesta en aquellos momentos en que sus máximas y quizás únicas preocupaciones fueron retener el poder y que no le mataran, porque temía morir.


Los más grandes errores y horrores de esta importante figura política, a lo largo de su vida, han estado signados por el terror que siempre le inspiró la muerte. La confesión surgió en una entrevista que concedió a la directora del periódico mexicano ‘La Jornada’, pero el tema siempre ha estado latente.


Si a Fidel Castro le falta valor para pedir perdón o para enfrentar la muerte, esto siempre será lo de menor importancia. Importante verdaderamente es que rinda cuentas no sólo por la persecución a homosexuales, que quizás sea entre sus pecados, el más leve.


Que responda por haber destruido la riqueza y los valores morales de la nación cubana. Por haber sembrado la división en la familia cubana. Que pague las vidas y los sueños malogrados de varias generaciones de cubanos y después si puede y la muerte lo acepta, que tenga paz. Que la tenga sólo después que todos los cubanos tengamos libertad. Sólo en estas condiciones valdrá la pena hablar de perdón. El perdón, siempre después de la necesaria expiación.

Editorial 134 Primavera Digital

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A Dios rogando y con el mazo dando

Al descartar la presión internacional e interna como la causa principal que obligó al régimen castrista a liberar a los presos políticos, con el falso argumento de que esa presión había existido por cincuenta años sin lograr nada, la revista Espacio Laical* construye un escenario imaginario.

Si no fue esa presión la decisiva, ¿qué motivó la liberación de los presos políticos cubanos?

La respuesta de Laical viene como anillo al dedo: “la moderación y…disposición al diálogo entre actores sociales y políticos.”

¿Cuáles han sido esos actores?

Según Laical, el gobierno en la isla y la jerarquía de la Iglesia Católica.

En otras palabras, por alguna razón que no fue la indignación de los factores externos e internos y sus posibles consecuencias, en Raúl Castro y en el grupo que monopoliza el poder en Cuba, se impuso “la moderación y…disposición al diálogo.”

La afirmación es sorprendente porque entonces nos encontramos de la noche a la mañana que una dictadura que durante más de medio siglo controla el poder utilizando el abuso, el paredón y las condenas a prisión y acaba de cometer un crimen y otros atropellos que han desatado la indignación en el mundo, de momento, quizás por un acto de arrepentimiento, se transforma, es decir se modera y se dispone a negociar.

El editorial de Espacio Laical no dice que la “la moderación y…disposición al diálogo” del gobierno hacia la jerarquía católica fueran extensiva al pueblo y a la oposición democrática, no podemos tergiversar lo que Laical ha dicho con claridad.

Pero creemos necesario aclarar lo que pueda entenderse mal de tal afirmación, en otras palabras que el régimen está en un plan de moderación y diálogo en general. Por el contrario la moderación y disposición al dialogo del régimen es muy selectiva.

El acoso y atropello de la policía política castrista se ha mantenido contra todos aquellos individuos o grupos que la dictadura no considere sus amigos, incluso aquellos que están tratando de sobrevivir la crisis económica con acciones que lejos de perjudicar benefician a la población.

Roberto Marrero, presidente del Ejecutivo Nacional del CID, en una pincelada breve nos describe sus experiencias el día 18 de agosto en la unidad de la PNR de Zanja y Dragones: “me encerraron en un calabozo con más de treinta personas que daban lástima. Llevaban varios días sin poderse bañar y había una peste tremenda. Los baños estaban llenos de excremento… Allí había detenidos varios vendedores ambulantes. Uno por tener 28 mazos de habichuelas, otro por un saco de aguacates y otro con guayabas y anoncillos.”

Contra la madre de Orlando Zapata la conducta siguió siendo cobarde y abusiva. Las turbas que todos sabemos obedecen a ordenes del gobierno la insultaban y le impedían llegar a la iglesia y al cementerio. Una turba hace un acto de repudio frente a la casa de miembros del Partido Cuba Independiente y Democratita en Arroyo Naranjo, a Katia Sonia Martin, Coordinadora del CID en occidente se le amenazaba de arrestarla para quitarle sus hijas menores y tres jóvenes miembros del CID están en prisión por haber leído una declaración en la escalinata de la Universidad de la Habana, reclamando la libertad de los presos políticos y los derechos ciudadanos.

Aclarar este aspecto es muy importante para quienes no viven en Cuba o no son cubanos. Ahora nos queda por indagar cuál fue la naturaleza de la interacción entre la jerarquía de la Iglesia y Raúl Castro que se llevó a cabo motivada por “la moderación y…disposición al diálogo.”

¿Hubo negociaciones entre la Iglesia y el gobierno?

Pues mucha gente creen que sí y también muchos creen lo contrario. Analicemos las hipótesis.

Continuará…

* La revista Espacio Laical es una publicación del Consejo Arquidiocesano de Laicos adjunto al Arzobispado de La Habana.

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Para la revista Espacio Laical la muerte de Zapata no tuvo consecuencias


El reciente editorial de la revista Espacio Laical*: “La mediación deberá seguir su curso inalterable”, subestima la importancia de la reacción internacional ante la muerte de Orlando Zapata, los atropellos contra las Damas de Blanco y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, para darle el crédito a la dictadura y a la jerarquía de la Iglesia Católica por la liberación de presos políticos. Dice así:

“Fuerzas cubanas asentadas dentro y fuera de nuestras fronteras geográficas, conectadas a redes políticas internacionales, han intentado hacer ver que la liberación de los presos por motivos políticos ha sido el resultado de la “presión internacional” y de la “lucha” de la disidencia interna; no de la moderación y de la disposición al diálogo entre actores sociales y políticos. Es posible que dicha presión haya podido tener alguna influencia. No obstante, sería iluso pensar que ésta haya sido su causa eficiente. La presión ha estado presente por más de 50 años y no ha logrado cambiar nada.”

Empecemos por considerar la afirmación final: “La presión ha estado presente por más de 50 años y no ha logrado cambiar nada.” Este argumento desconoce que la crisis actual en Cuba no tiene precedentes. No es la Cuba de los sesenta, ni la de los ochenta ni la de los noventa. Ni remotamente la presión es la misma.


En el país hay una nueva generación de cubanos cuya vinculación con “la revolución” es remota o inexistente, preocupación reconocida en la prensa oficial. Los “logros” en educación y salud se han evaporado. La corrupción es práctica normal.

La grave situación económica en la isla no tiene paralelo con ningún tiempo anterior, ni aun al del periodo especial en los noventas, después del desplome de la URSS. Sin la subvención chavista Cuba estaría en la quiebra. El país tiene que importar hasta el 85% de los alimentos que consume la población.

Parte del problema es que la gerontocracia está dirigida por un presidente que no inspira y un hermano mayor que se dedica a predicar el apocalipsis planetario y todavía se refiere a los rusos como soviéticos, un imperio que se acabó hace dos décadas. El mundo se ha dado cuenta de que la revolución ha sido un fracaso y un fraude y el pueblo cubano piensa igual.

En ese escenario de crisis económica, descomposición social y un régimen desprestigiado sucedieron hechos igualmente inéditos, y la dictadura no se percató de las nuevas circunstancias.

Antes de la muerte de Orlando Zapata se había asesinado en las prisiones cubanas a otros presos políticos. Los represores pensaron que en este caso tampoco pasaría nada, por eso privaron a Zapata del agua y lo dejaron morir. Luego cometieron otros errores absurdos.

Después de su muerte el régimen lanzó la calumnia de que había sido un delincuente común. A esto se le sumó un acto de repudio contra las Damas de Blanco transmitido en televisión oficial en la isla y en el exterior por los medios de información internacionales.

El video expuso la brutalidad con que se trataba en Cuba una manifestación de mujeres indefensas que hacían un reclamo pacífico al gobierno. Estos hechos desataron una reacción negativa sin precedentes, incluso entre simpatizantes del socialismo.

La prolongada huelga de Guillermo Fariñas fue el catalizador de una visión sin censuras de la realidad brutal que sufre la oposición democrática en Cuba. Fariñas simplemente reclamaba la liberación de un grupo de presos políticos que estaban enfermos, de los 75 cubanos cuya injusta condena en el 2003 ya había sido motivo de continuas críticas en el exterior.

Las acciones de la dictadura hicieron quedar en ridículo al gobierno español, que fracasó en su intento de que la Unión Europea flexibilizara su política respecto a al régimen castrista. Ante tal situación España hizo esfuerzos constantes por publicitar su interés en la liberación de presos políticos.

Los efectos que esta crisis podía tener en la industria turística cubana no pueden pasar inadvertidos para nadie, el régimen estaba obligado a lavarse la cara por esta y otras razones, entre ellas mantener vivo su permanente cabildeo ante el gobierno en Washington.

Por último y no por eso con menos peso, los hechos provocaron también dentro de la isla un rechazo importante, incluyendo entre los miembros del Partido Comunista y de las Fuerzas Armadas.

El argumento del editorial de la revista Espacio Laical de que “La presión ha estado presente por más de 50 años y no ha logrado cambiar nada.” no se ajusta a la realidad histórica ni al presente. Desconoce que con anterioridad la dictadura ha dispuesto la liberación de más presos políticos cuando le ha convenido, utilizando otros intermediarios para crearse la imagen de que es capaz de negociar, siempre con el propósito de lograr algún beneficio en sus relaciones internacionales.

Continuará…


* La revista Espacio Laical es una publicación del Consejo Arquidiocesano de Laicos adjunto al Arzobispado de La Habana.
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Un arresto en La Habana

Roberto Marrero, presidente del Ejecutivo Nacional, explicando el proyecto La Nueva República

Estimado Huber el día 17 habíamos convenido en celebrar una reunión con los representantes de las delegaciones del partido en La Habana. Al día siguiente, cuando me dirigía hacia la casa de Katia, vi un grupo de personas en medio de la calle sin razón aparente, pues había un sol terrible. Era un operativo de la Seguridad del Estado con el propósito de evitar la reunión del CID.

Al llegar a la esquina, me salió al encuentro un capitán “con uniforme” de la PNR y me pidió el carné de identidad. Al darse cuenta de que desde la azotea de la casa de Katia se podía ver que me estaban deteniendo, me dijo que me pusiera para otro lado, oculto de la vista de la azotea, lo que dio lugar a esta conversación:

Yo: ¿Estoy detenido o eso es rutina?
Oficial: No, no está detenido.
Yo: Pues si no estoy detenido es mi derecho decidir donde me paro.

En ese momento se acercó uno de los tantos agentes vestidos de civil que se encontraban en el lugar y, al ver mi carné de Camagüey, les dice a los demás agentes de la seguridad.

-¿No se los dije? Es él.

Llamó por teléfono y e informó: “Ya tenemos al camagüeyano.” Le dio órdenes al capitán por lo que supongo que era superior a él en jerarquía. Inmediatamente me metieron en el auto patrullero y escoltado por tres oficiales me llevaron hasta la unidad de la PNR de Zanja y Dragones donde me trataron como a un vulgar delincuente. Me quitaron la cámara fotográfica y el móvil, y me sometieron a un minucioso registro.

Me encerraron en un calabozo con más de treinta personas que daban lástima. Llevaban varios días sin poder bañarse y había una peste tremenda. Los baños estaban llenos de excremento.

Me puse a protestar por la forma arbitraria en que había sido detenido, y aproveché la oportunidad para explicarles a los que estaban en ese lugar lo que son los derechos humanos y lo que debemos hacer para que se respeten. Puedes imaginarte la reacción de aquella pobre gente, que empezaron a apoyar mis reclamos. Allí había detenidos varios vendedores ambulantes. Uno por tener 28 mazos de habichuelas, otro por un saco de aguacates y otro con guayabas y anoncillos.

Enseguida me sacaron de aquel calabozo inmundo y me llevaron a un saloncito donde había un agente de la Seguridad del Estado que se identificó como Juan y alegó ser jefe de no sé qué departamento. Hipócritamente me preguntó como me sentía.

Agente: -Sabemos que tú eres el presidente del CID, y no te vamos a permitir que vengas a la Habana a revolverla más de lo que está con la gente del CID.

Yo: -Son ustedes precisamente los que tienen revuelto el país con sus procederes arbitrarios, la persecución y el hostigamiento que mantienen contra todos los opositores.

Agente: -Bueno tú que eres el presidente del CID y amigo del traidor Huber Matos, qué me puedes decir sobre cuáles son sus nuevos proyectos y qué pretende él.

Yo: -Chico, tú sabes que el Comandante Huber Matos es más que un amigo, él es un hermano de lucha para todos los cubanos que tienen la dignidad de protestar por todas las injusticias que ustedes cometen a diario y acerca de sus proyectos te diré que, si hay tantas personas que se identifican con el Comandante Huber Matos Benítez es precisamente porque él se mantiene firme en los propósitos que lo llevaron a la Sierra Maestra, que son los de ver a Cuba libre de la dictadura y, como todavía Cuba no es libre, pues él sigue fiel a esos proyectos.

Este comentario lo molestó mucho y comenzó a amenazarme con el hecho de que yo tengo un expediente abierto bajo la Ley 88 y que en cualquier momento puedo ser mandado a prisión con 25 años, a lo que le respondí:

Yo: -No me extraña que ustedes estén buscando el relevo en prisión de estos hermanos que se han visto obligados a soltar.

Se puso de pie. Pensé que me iba a agredir, pero empezó a retirarse diciéndome que dentro de un rato sería liberado.

Casi cinco horas después se apareció diciéndome que tenía que prometerle que regresaría a Camagüey. Tuvimos una discusión sobre ese asunto y le dije que no le prometía nada porque cuando yo había salido de Camagüey no le tuve que prometer a nadie que regresaría. Que si ellos querían me podían llevar, así me ahorraban el trabajo porque el transporte por cierto que estaba pésimo.

Y eso es todo Huber, esta gente sabe que han fracasado, que apoyan una dictadura sin soluciones. Nosotros mientras estemos en libertad seguiremos luchando y desde la cárcel también lo haremos. Dales un saludo de mi parte a tu padre y a todos los compañeros y a sus familiares.

Un abrazo

Roberto Marrero de la Rosa
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El regreso del hermano mayor y sus consecuencias

La aparición de un Fidel Castro en las actuales circunstancias ha alimentado el argumento de quienes ven un Raúl como promotor de cambios y un hermano mayor que los frena o incluso los entorpece.

Esta hipótesis se utiliza en estos momentos para justificar una supuesta falta de entendimiento entre el régimen castrista y el gobierno de Obama.

La ausencia de ese entendimiento puede perfectamente tener otro origen: que Raúl Castro y su grupo, a pesar de la delicada situación en que se encuentran, todavía no han estado dispuestos a ceder a todas las condiciones exigidas por los Estados Unidos.

O que incluso hayan aceptado esas condiciones para ponerla en efecto en un lapso de tiempo determinado. Mientras Washington puede estar observando con precaución el cumplimiento de las promesas ante de ceder en medidas de las cuales no le sería fácil retroceder.

Otra posibilidad es que el castrismo crea que lo hábil es continuar apostando a Chaves como la fuente de ingreso seguro y al crecimiento del turismo como parte del paquete de salvación. En cuyo caso deben estar muy seguros en La Habana de que en las próximas elecciones parlamentarias en Venezuela ya están organizadas las medidas, incluyendo el fraude, para asegurarse que Hugo Chávez no perderá el control.

Ante todo lo anterior, que es un simple bosquejo de diferentes escenarios no necesariamente excluyentes, el argumento de Fidel Castro como el enemigo de las reformas y Raúl como el propulsor puede ser un razonamiento simplista para tratar de explicar una situación compleja.

Mientras tanto la aparición de Fidel Castro parece haber tenido más consecuencias negativas que positivas para el castrismo. Mientras Fidel estuvo retirado de la actividad política por cuestiones de salud, Raúl era el responsable por su incapacidad de resolver el deterioro generalizado que hay en Cuba.

Ahora, que Fidel “ha regresado con salud”, y aunque insistan oficialmente en que él nada más que se hace cargo de las cuestiones internacionales, tampoco Fidel podrá resolver la precaria situación de la sociedad cubana. Ahora los dos cargan con la responsabilidad del desastre actual. Esto tiene serias consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

Simultáneamente, el regreso del hermano mayor disminuye aun más la debilitada imagen de Raúl ante la población y entre los miembros de la nomenclatura. Esto ha sucedido a pesar de presentar al viejo Fidel sin los grados de comandante y de hacer pública, en los momentos de su aparición, la continúa persecución contra el socio favorito de Fidel, el chileno Max Marambio.

También en el plano internacional ya se empiezan a recoger las reacciones negativas de las metidas de pata de Fidel Castro. No ha terminado el mundo de asimilar con incredulidad sus pronósticos de la guerra atómica, su afirmación sobre sabotaje del parte del los Estados Unidos al barco de guerra de Corea del Sur; su afirmación de que el “nacimiento del Universo” sucedió hace 18,000 años, cuando Fidel Castro lanza una estocada a México asegurando que a Andrés López Obrador le robaron su triunfo electoral en el 2006. La reacción del gobierno mexicano ha sido de un rechazo categórico a la intromisión.

Si Raúl y su grupo creyeron que traer o permitirle a Fidel un rol activo podía estimular la vacilante moral de la minoría castrista en el país es probable que hayan tenido la razón. Lo parece es que no previeron las consecuencias negativas de su reactivación política, aunque esta fuera limitada por su salud o por un acuerdo previo, o por una imposición que el aceptó desde hace algún tiempo.

Esto no nos debe sorprender, Raúl y su grupo han demostrado falta de imaginación para enfrentar los problemas del país. Son personas que fueron escogidos, entrenados y acostumbrados a aceptar las decisiones de un hombre que siempre se creyó experto en todo y superior a todos.

Tomaron las riendas del poder en esas condiciones, con el agravante de no haberlo podido ejercerlo nunca, tarea que no es fácil para nadie. Aun peor, han estado queriendo salir adelante con esquemas anacrónicos.

No entienden que Cuba tiene que integrarse al mundo moderno –democrático y capitalista- en los términos de este y no en los de una camisa de fuerza ideológica. Que Cuba debe llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso con los Estados Unidos y con Europa.

Tal vez lo más grave es que no entienden que en la economía de nuestros tiempos el manejo de los recursos humanos es fundamental. Siguen tratando al pueblo cubano sin respeto y con temor. El regreso del sembrador de miedos es el regreso del enterrador.


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El hermano menor y el triunfo del embargo


Raúl Castro heredó el poder al final de la larga decadencia del castrismo. Su ascenso se anunció como el non plus ultra del pragmatismo y la organización pero lo único que ha demostrado es ignorancia, mediocridad y temor.

A favor de Raúl hay que admitir que su hermano tampoco fue una lumbrera. Fidel fue un demagogo que tuvo mucho a su favor: la inocencia de un pueblo apasionado, la necesidad que había en occidente de un líder antiyanqui y populista, una economía cubana que pudo resistir todas sus locuras iníciales y luego, durante treinta años, el salvavidas de una exorbitante subvención soviética.

Raúl heredó los errores acumulados del presuntamente superdotado líder y hermano mayor. Entre estos, un pueblo agotado y desilusionado, una economía en las ruinas, un mundo en que la demagogia tercermundista es cosa del pasado, miles de millones de dólares de deuda al occidente democrático y una subvención venezolana mucho menos generosa que la que recibió Fidel de la URSS.

Para desgracia de Raúl muy recientemente ha quedado desvirtuado uno de los fundamentos de la mitología castrista: “la excusa” del embargo estadounidense como el origen de todos los males de Cuba.

La mayor parte del pueblo cubano se ha convencido de que los problemas económicos del país no se deben al famoso ‘bloqueo yanqui” sino que son producto de la corrupción del régimen, sus decisiones estúpidas y el derroche.

Y como el “bloqueo” ya no es la excusa para justificar la pobreza y ausencia de oportunidades que padecen los cubanos, tampoco es excusa para reprimir a los que se quejan y protestan. Su poder manipulativo se ha evaporado. Lo saben los represores del Seguridad del Estado y lo saben las víctimas.

Entre las herencias de Raúl la más grave es que el embargo estadounidense triunfó. Después de esfuerzos permanentes por parte de algunos intelectuales, expertos y políticos para demostrar que el embargo había fracasado, ha quedado demostrado lo contrario. El régimen no puede esconder su desesperación por atraer el turismo, el capital y tener acceso al mercado estadounidense.

Los dos viajes del Cardenal Ortega a Washington y la insistencia en que se les quite a los ciudadanos estadounidenses la restricción de ir de turistas a Cuba son pruebas de que la dictadura está convencida de que sin el mercado estadounidense no puede haber recuperación económica ni progreso en Cuba.

La recién anunciada venta de condominios de lujo exclusivamente a ciudadanos extranjeros en Cuba, en un régimen de privilegios prohibidos a los cubanos, es una vergüenza. También se acaba de anunciar el proyecto para la construcción de 16 campos de golf en Cuba, por supuesto, exclusivo para los visitantes y residentes extranjeros que la dictadura espera que vengan a disfrutar de los beneficios que les proporcionará “la revolución”.

Por estas razones es cada vez más evidente que, a pesar de toda su cacareada inflexibilidad socialista, Raúl y sus acólitos se arrodillan ante el capitalismo y ante los Estados Unidos, pidiéndoles ayuda.
Por las mismas razones el embargo estadounidense y la Posición Común de la Unión Europea representan cartas de negociaciones decisivas que tiene la oposición democrática cubana dentro y fuera de la isla.

El hermano menor le ha soltado un poco la rienda a Fidel para que lo ayude ante una situación en extremo difícil. No ha sido una decisión inteligente pedirle cooperación a un anciano que hace unas semanas aseguró el inicio de una guerra atómica y que el sábado pasado, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, dijo que el origen del universo sucedió hace 18,000 años. Pero Raúl, en su inseguridad, parece no haber calculado bien o tal vez no tenga mejor alternativa.
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El faraón y su guerra atómica


Fidel lo decidía todo en Cuba, absolutamente todo. Lo grande y lo pequeño, lo importante y lo banal. El, siempre él. Con su criterio inequívoco sobre cualquier tema. El, el superior en todo.

Pero no solo en Cuba. Fue el ídolo secreto de muchos políticos latinoamericanos. El epicentro del populismo tercermundista. La estrella de la prensa occidental y de la intelectualidad de “avanzada” del planeta.

Pero los “sueños sueños son”. El Tutankamón cubano, hoy en proceso de momificación, camina dificultosamente a su pirámide mortual; construida de discursos intrascendentes, promesas incumplidas, crímenes, traiciones y fracasos.

Su deterioro, como el de su antecesor egipcio, ha sido lento. El de la historia antigua necesitaba un bastón, el de la moderna en privado usa una silla de ruedas y en público dos asistentes para evitar una caída.

Es lo que ha quedado después de una enfermedad que en el dialecto cursi de la corte castrista fue, es y sigue siendo un “secreto de estado”. Recientemente el “semidiós reapareció, plagado de incontrolables mañas físico-motoras y un mensaje apocalíptico: la guerra del fin del mundo.

Su presencia ha sembrado la confusión entre los “cubanólogos”. ¿Manda o no manda? ¿Frena o no frena? Pero ¿cómo explicar su silencio sobre tema nacionales?

Cualquiera que lo conozca sabe que, en su sano juicio, nadie le habría impedido opinar y decidir sobre lo que le diera la gana, ni en público ni en privado. Quizás en algún momento lo convencieron de que en lugar de atender los pequeños problemas de la islita de Cuba el podía encargase de los grandes males del mundo.

Lo aceptó gustoso. Seguramente sintió que había ganado ese derecho después de una vida de esfuerzos “revolucionarios” y logros históricos. Cuba y sus pequeñas e insalvables dificultades no eran suficientes para su talento y responsabilidad.

El le diría al planeta todo lo que tenía que hacer para evitar el desastre. Daría la pauta para resolver el problema energético, evitar el calentamiento global y los derrames de petróleo, en fin, una respuesta para todo.

El Pentágono había encontrado su rival, un verdadero estratega que dictaría cátedra sobre los conflictos de la humanidad, los pasados, los presentes y los del porvenir.

Por eso no es de extrañar que hace unas semanas anunciara con absoluta certeza el inicio de una guerra atómica. Razón por la cual, según él, los cuartos de final del campeonato mundial de fútbol no se celebrarían. Hasta fijó una fecha casi exacta del inicio del conflicto.

Debido a la certeza de su pronóstico, se burló públicamente del presidente Obama porque el estadounidense anunció que si el equipo de USA clasificaba, él iría a Suráfrica. Según Tutankamón, Obama sabía perfectamente que no podría ir porque la guerra atómica lo impediría.

El ridículo fue colosal, como corresponde a todo lo que él diga, haga o pronostique. Colosales mentiras, vaticinios y pretensiones. La chifladura se podía atenuar con unas visitas debidamente controladas y con apariciones en televisión, pregrabadas y editadas.

Hasta la familia del faraón estaba contenta. Creyeron que volverían a ser importantes y que en el feudo con la familia de Raúl esto equivalía a ganar terreno.

¿Y por qué no enseñarlo? Podía ser útil en los momentos en que la credibilidad del sucesor y su gobierno de octogenarios está por el suelo. El pueblo y la oposición podría asustarse ante la aparición del coco mete miedos. Los viejos, defraudados y angustiados fidelistas podían estimularse ante su imagen. Muestra de que en el círculo real las neuronas no son muy abundantes.

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El bumerán de Raúl Castro

Raúl Castro pensó que con la liberación de presos políticos le haría creer al mundo que el castrismo reaccionaba positivamente a los buenos modales. Castro y Moratinos se entusiasmaron con la idea de que liberar un grupo de presos sería suficiente para que el gobierno español, armado con pruebas irrefutables de la naturaleza conciliatoria del gobierno cubano, insistiera nuevamente ante la Unión Europea sobre la necesidad de un cambio de la Posición Común a un “diálogo constructivo”.

Fuera de que no había por qué agradecer la libertad de quienes nunca debieron haber estado presos, se cometieron algunos disparates. Un error estúpido fue seleccionar a Ariel Sigler Amaya como el primero a liberar. Un hombre que, como ningún otro, es una muestra viviente de los estragos y la crueldad de las cárceles en Cuba. Sigler Amaya fue condenado a 20 años de prisión el 4 de abril de 2003. Entró en la cárcel como un hombre robusto y saludable; siete años después ha salido esquelético y en una silla de ruedas.

Pudieron haber escogido a cualquier otro, o incluso sacarlo en un grupo. Si fue el primero porque era el que estaba más delicado de salud, se equivocaron por partida doble. Después de liberarlo, en vez de minimizar su figura y el daño que le causaron, le niegan a golpes la salida hacia los Estados Unidos, para un día después permitírselo.

El segundo error fue insistir en que un grupo de presos, ojalá todos, viajaran a España. Moratinos quería impresionar al público español y al europeo. No se les ocurrió pensar que les estaban dando una maravillosa oportunidad a los ex presos para que denunciaran los atropellos de la dictadura. Además de las denuncias de que vivían entre ratas, cucarachas y excrementos, diez de los once liberados han declarado en Madrid que: "Solicitamos a los países de la Unión Europea que no reblandezcan sus exigencias encaminadas a lograr cambios hacia la democracia en Cuba". Después de esto las posibilidades de que la Unión Europea cambie su Posición Común hacia Cuba son remotas.

El tercer error fue creer que el Cardenal podría convencer a Washington de cambiar su política hacia Cuba. En un viaje cuyo secreto fue innecesario, porque todo se sabe, el Cardenal quiso ser recibido en esa capital acompañado de un polémico personaje del exilio. Las cosas no salieron como esperaban.

Las declaraciones de Hilary Clinton fueron concretas: “es un gesto tardío”. Más expresivo que sus palabras fue su lenguaje corporal. En Chile, Arturo Valenzuela, Subsecretario para América Latina, aclaró un poco más la posición de los Estados Unidos: levantar el embargo no es una prioridad del Presidente Obama.

El cuarto error fue pensar que la comunidad internacional estaría dispuesta a creer que detrás de la liberación de los presos políticos cubanos había buenas intenciones. Ha sido todo lo contrario:

En un editorial, el periódico francés Le Monde le advirtió a la Unión Europea que no debía precipitarse a cambiar su política hacia Cuba. Otros medios de comunicación en diversas partes del mundo se han pronunciado en la misma dirección. Hasta el Secretario General de la ONU, ante la reciente liberación de presos, se ha declarado a favor del imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos en Cuba. En similar espíritu el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, declaró que las liberaciones no son suficientes para un cambio de la Posición Común.

Lo menos que necesitaba el castrismo era otro fracaso. Este, como los últimos, ha sido auto-infligido. Era lo menos que necesitaban pero lo que más merecían. A la hora de lanzar un bumerán hay que recordar que si no matas el pájaro el arma regresa y …es al cazador al que le puede sacar las plumas.


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¿Esta a la vista la caída de Chávez? Cómo intenta sobrevivir el castrismo (VI)


Una relación simbiótica

Mientras llega el fin de la presidencia de Hugo Chávez, el castrismo como una sanguijuela, se apropia de parte de la riqueza venezolana bajo el esquema de pago de servicios. En Venezuela hay aproximadamente 30,000 médicos y otros profesionales de la salud cubanos. Como contrapartida este país envía a Cuba 100,000 barriles de petróleo diario.

El intercambio comercial entre ambos gobiernos asciende a más de cinco mil millones de dólares anuales y Cuba no tiene otra cosa que exportar a Venezuela más que servicios. Entre ellos personal de asesoría, control y vigilancia de zonas claves para la seguridad del régimen chavista. Este es uno de los aspectos que más disgusta a los venezolanos.

La cuestión de la salud ha sido utilizada inteligentemente por ambos gobiernos, aunque Cuba se ha quedado sin médicos y el costo de este servicio para Venezuela es escandaloso.

¿Gana o pierde Chávez?

Creer que Hugo Chávez va a dejar el poder por perder una elección es desconocer la realidad venezolana. Pero tampoco se puede ignorar que la apariencia de participar en el juego democrático es muy importante para él. Su objetivo es hacer creer a un porcentaje de sus seguidores y sobre todo a los indecisos –un sector clave en Venezuela- de que no hay peligro de caer en un proceso totalitario.

Con una muy limitada solidaridad democrática internacional, la oposición democrática, consciente de que la opción militar no existe por el momento, tiene que jugar el juego electoral para capitalizar el desgaste gradual y aparentemente inevitable del oficialismo. Muchos pueden creer que la oposición venezolana es inocente; no lo es, es valiente y realista.

Tiene que ir recogiendo en sus filas a los disidentes, uno por uno, o aliarse con ellos. Chávez se juega en este septiembre una carta clave en Venezuela: las elecciones de la Asamblea Nacional, en la que tiene que mantener un control mayoritario importante para allanar el camino a su reelección.

A toda costa se propone evitar que la oposición y la disidencia chavista puedan poner en peligro sus ambiciones. En la medida en que Chávez tenga que recurrir al abuso para ganar estas elecciones, su caudal político disminuye y el de la oposición y la disidencia aumentan. No son las mejores noticias para quienes quisieran una solución inmediata o a corto plazo, tampoco son las peores.

¿Qué piensa el castrismo?

Para el régimen en Cuba la situación es de incertidumbre; los recuerdos del fin de la subvención soviética están aun frescos. Rechazaron la apertura inicial con Obama porque ésta implicaba ceder políticamente su férreo control en Cuba. Creyeron que los precios petroleros continuarían haciendo llover el maná venezolano en cantidades cada vez mayores.

Además, pensaron que podían acorralar al nuevo gobierno en Washington creándole un frente unido en Latinoamérica que obligaría al nuevo presidente estadounidense a ceder, levantando el embargo incondicionalmente. Se equivocaron.

Los precios del petróleo cayeron y aunque Chávez maneja el poder como un autócrata, un aumento sustancial de la subvención venezolana al castrismo solo puede ser posible en dos circunstancias:

1) Un incremento importante en los precios del petróleo.

2) Una situación que obligue a Chávez a apartarse de su actual estrategia y en su lugar reprima brutalmente a la oposición y asuma el poder en forma totalitaria.

Si la capacidad mental de Fidel Castro fuera normal, es muy probable que obligaría a Chávez a tomar la segunda opción, pero este no parece ser el caso. En su lugar, Raúl Castro ha demostrado mediocridad y temor.

Si para el castrismo la pérdida del poder de Chávez sería fatal; para Chávez un cambio en Cuba podría acelerar su fin como gobernante. Mientras tanto, el deterioro económico y político de cada uno de estos regímenes influye negativamente en el del otro.

El castrismo se encuentra en su ciclo final, siguiendo los pasos de los regímenes comunistas que conformaron la URSS. Por demasiado tiempo han jug
ado la carta chavista. Como no hay opción china ni vietnamita sin el mercado estadounidense, por imperativo político y económico tiene que llegar a un acuerdo con los Estados Unidos.

Con la complicidad de la OEA, el castrismo fracasó en su primer intento el año pasado.

¿Fracasarán en la nueva ofensiva?


Nota: El politologo Fernando Mires ha hecho dos análisis brillantes sobre Venezuela: La Hibridocracia y Venezuela: la salida será por el centro.
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¿Puede fracasar el plan castro-chavista?

Como intenta sobrevivir el castrismo (V)

Como hemos descrito en los cuatro artículos anteriores, la prioridad de la estrategia del castro-chavismo ha sido consolidar su poder en Venezuela, un país continental con más del doble de la población de Cuba: 11.4 vs 28 millones de habitantes y más de ocho veces sus dimensiones: 109,886 vs 916,445 km2, donde se encuentra una de las mayores riquezas energéticas del mundo.

Lamentablemente para el castrismo, su victoria en Venezuela no llegó durante su apogeo político, anterior a la desintegración de la URSS en 1990; sin embargo, el ascenso de Chávez al poder ha evitado el colapso económico en Cuba.

El estímulo político de Fidel Castro al chavismo guarda cierta similitud con lo que representó el castrismo para la élite comunista soviética a principios de la década de los sesenta. En la URSS ya había señales de agotamiento y atrofia cuando Fidel Castro llegó al poder en Cuba en enero de 1959.

Para la vieja y frustrada nomenclatura rusa, la adopción que hizo Castro del comunismo soviético fue una transfusión de optimismo. El castrismo les hizo creer que quizás, a la larga, el comunismo triunfaría en el mundo.

El precio de esa seducción fue muy caro para la URSS. Fidel Castro, manipulador extraordinario, comprendió muy temprano que el costo anual de la subvención soviética solo podría justificarse en Moscú, siempre y cuando él y Cuba se convirtieran en peones indispensables en la Guerra Fría, en la cual la URSS se jugaba su prestigio.


El inmenso costo económico de la subvención soviética a Cuba, sumado a los cuantiosos gastos en que incurrieron los soviéticos en el Tercer Mundo, al dejarse entusiasmar en aventuras militares, contribuyeron al deterioro económico de la URSS y en cierta medida a su fin como potencia.

Chávez cae en la trampa

Hugo Chávez parece haber caído en la misma trampa. Reclutado por Castro poco tiempo antes o después de su fracasado golpe militar en Venezuela en 1992, el aspirante a hombre fuerte se enroló en un esquema similar. En este caso sería la conquista de Latinoamérica, el sueño frustrado del Che Guevara.

La tarea asignada a Chávez como conquistador también tenía pocas posibilidades de éxito, pero le convenía a Fidel. Una vez embarcado en el plan, Chávez necesitaría la asistencia de los servicios de inteligencia, el aparato represivo, la oficialidad de las fuerzas armadas castristas, más el apoyo y reconocimiento público del Comandante en Jefe cubano, Fidel Castro, máximo líder de la izquierda latinoamericana.

Castro tiene razones para involucrar a Chávez en un curso de acción que lo vuelve completamente dependiente del régimen de la isla. Por sus servicios al “nuevo libertador”, el castrismo empezará a recibir petróleo venezolano y otras subvenciones imprescindibles. Los triunfos iníciales de Chávez son un aliento a la frustrada nomenclatura cubana, como en sus inicio fueron los de Castro para la dirigencia soviética.

El romance dura ya más de una década, durante la cual otros gobiernos latinoamericanos se han sumado a un proyecto bautizado como el rimbombante apelativo del Socialismo del Siglo XXI, que ni es socialismo ni mucho menos de este siglo, sino un esquema populista – desorganizado y mal administrado - cuyos precursores habían fracasado en el siglo anterior.

En algún momento de estos diez años, los costos políticos y económicos de la aventura castro-chavista comenzaron a debilitar a Hugo Chávez dentro y fuera de Venezuela.

Por las inmensas riquezas de Venezuela, un chavismo autóctono pudo haber tenido un impacto menos negativo y tal vez hasta positivo en este país y en Latinoamérica, siempre y cuando hubiera llegado a un compromiso con las fuerzas democráticas venezolanas. Por haberse plegado al espejismo castrista y a las manipulaciones de Fidel Castro, hoy marcha hacia el fracaso.

¿Cuándo?

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