CUBA NO NECESITA UN PACTO PARA SALVAR AL CASTRISMO


Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

 

A propósito del artículo de ABC sobre supuestas negociaciones con Estados Unidos

El diario ABC publicó el 4 de febrero de 2026 un artículo que merece una reflexión profunda y serena. Según ese reporte, el castrismo estaría negociando con Estados Unidos —con mediación del Gobierno mexicano— un acuerdo para no ser derrocado, a cambio de abrir sectores estratégicos de la economía cubana a empresas estadounidenses.

Aunque el texto utiliza términos como “transición” o “salida del castrismo”, lo que realmente describe es un pacto de supervivencia del régimen, no una transición democrática auténtica. Y esa diferencia no es semántica: es histórica, moral y política.

 

Negociar la continuidad no es transitar a la democracia

El castrismo no estaría ofreciendo devolver el poder al pueblo cubano, sino administrar una apertura económica sin perder el control político, militar y represivo. No se menciona en ningún punto la legalización del pluralismo político, la liberación incondicional de los presos políticos, el desmontaje de la Seguridad del Estado, elecciones libres y verificables ni un proceso de justicia transicional.

Lo que se ofrece, según ABC, es estabilidad a cambio de negocios. Eso no es una transición: es una reconversión del autoritarismo.

 

El riesgo de un “castrismo 2.0”

Un acuerdo como el que sugiere ABC legitimaría internacionalmente a una dictadura responsable de más de seis décadas de represión, garantizaría impunidad a la élite gobernante y permitiría al mundo declarar “resuelto” el problema cubano mientras el pueblo seguiría sin derechos.

 

La diferencia esencial: ruptura o continuidad

Frente a esa lógica, el Proyecto de la Nueva República impulsado por Cuba Independiente y Democrática (CID) establece una línea clara: no se trata de reformar el castrismo, sino de ponerle fin.

Una transición real no comienza por los negocios, sino por el poder. Ese poder debe regresar al pueblo cubano.

 

Estabilidad sin libertad no es solución

Una dictadura “abierta a los negocios” sigue siendo una dictadura. Cuba no necesita un castrismo reciclado, sino libertad, derechos, justicia y soberanía ciudadana.

 

Conclusión

El artículo de ABC debe leerse como una advertencia. Frente a cualquier pacto de élites que busque salvar al régimen, la respuesta democrática debe ser clara: no hay transición sin ruptura, no hay reconciliación sin justicia, no hay futuro sin libertad.

 

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