viernes, 6 de noviembre de 2026

GOBERNADORA DE NUEVA JERSEY ADVIERTE QUE IMPEDIRÁ EL DESEMBARCO DE PETRÓLEO RUSO

 



GOBERNADORA DE NUEVA JERSEY ADVIERTE QUE IMPEDIRÁ EL DESEMBARCO DE PETRÓLEO RUSO

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 de noviembre de 2026

La gobernadora demócrata de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, ha colocado el acuerdo petrolero entre Donald Trump y Vladímir Putin ante un serio obstáculo legal. Un día antes de las elecciones, el 2 de noviembre de 2026, Sherrill advirtió a los operadores portuarios que rechazaran los cargamentos de combustible ruso y anunció que utilizaría todos los recursos legales y regulatorios disponibles para impedir su entrada por los puertos del estado.

La gobernadora sostiene que la autorización del Departamento del Tesoro contradice la ley aprobada por el Congreso en 2022, que prohibió las importaciones de petróleo y derivados rusos tras la invasión de Ucrania. Advirtió también sobre posibles sanciones civiles y penales para quienes participaran en esas operaciones.

Las advertencias parecen haber tenido consecuencias inmediatas. Dos petroleros que transportaban combustible ruso hacia Estados Unidos cambiaron de rumbo. El Talisman se dirigió al Mediterráneo y el Leruo puso rumbo a Brasil. La proximidad de estos acontecimientos apunta a que las advertencias legales contribuyeron al cambio de destino de los cargamentos.

Un tercer petrolero, el Agioi Fanendes, continuaba navegando por el Atlántico sin puerto de descarga confirmado. Hasta el 6 de noviembre no se había confirmado la entrega de combustible ruso en Estados Unidos.

El convenio enfrenta ahora una incertidumbre que podría desembocar en los tribunales federales estadounidenses, retrasar su ejecución y poner a prueba la determinación de Trump de sostener su compromiso con Moscú.

LA OPOSICIÓN BIPARTIDISTA EN EL CONGRESO

La oposición comenzó antes de la intervención de Sherrill. El 13 de octubre, doce senadores, seis republicanos y seis demócratas, solicitaron a Trump cancelar el acuerdo. Entre ellos figuraban Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen y Richard Blumenthal.

Argumentaron que las exportaciones de combustible ruso proporcionarían ingresos adicionales a Putin para financiar su guerra contra Ucrania, sin beneficios significativos para los consumidores estadounidenses.

El 26 de octubre, otro grupo bipartidista advirtió a bancos, autoridades portuarias y distribuidores sobre las consecuencias legales de participar en esas importaciones. Ambas iniciativas, anteriores a las elecciones del 3 de noviembre, demuestran que los cuestionamientos al acuerdo trascienden las diferencias partidistas.

LAS CONSECUENCIAS PARA PUTIN

Rusia enfrenta las enormes exigencias económicas de una guerra prolongada desde febrero de 2022. Las exportaciones energéticas constituyen una importante fuente de financiamiento del Estado ruso.

Vender combustible en Estados Unidos representaba una apertura comercial significativa para Moscú después de años de restricciones impuestas por Washington y sus aliados.

El desvío de los petroleros y la incertidumbre jurídica podrían frustrar esa oportunidad. Aunque Rusia puede buscar otros compradores, la suspensión de estas operaciones limitaría los ingresos adicionales que Putin esperaba obtener del acuerdo con Trump.

LAS CONSECUENCIAS PARA UCRANIA

Para Volodímir Zelenski, la crisis podría representar una ventaja estratégica. La imposibilidad de ejecutar el convenio privaría a Putin de una oportunidad comercial y política ofrecida por Trump en medio de la guerra.

Mientras Washington facilitaba las exportaciones rusas, la administración estadounidense presionaba a Zelenski para suspender los ataques contra las refinerías de Rusia. Ambos acontecimientos muestran la importancia del sector energético en el conflicto.

La paralización del acuerdo contribuiría a mantener la presión económica sobre Moscú y podría fortalecer la posición de Ucrania.

La controversia también evidencia los límites que la legislación estadounidense impone a las decisiones presidenciales. Un entendimiento entre Trump y Putin no elimina las obligaciones establecidas por el Congreso.

El desenlace permanece abierto. Las advertencias de Nueva Jersey, la oposición bipartidista y el desvío de los petroleros muestran las dificultades que enfrenta el convenio.

La paradoja es que una crisis surgida dentro de Estados Unidos podría impedir que Putin reciba los beneficios económicos del acuerdo con Trump y, al mismo tiempo, fortalecer la posición de Ucrania frente a la agresión rusa.

↑ Volver arriba

NEW JERSEY GOVERNOR WARNS SHE WILL BLOCK THE UNLOADING OF RUSSIAN OIL

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
November 6, 2026

New Jersey’s Democratic governor, Mikie Sherrill, has placed a serious legal obstacle in the path of the oil agreement between Donald Trump and Vladimir Putin. On November 2, 2026, one day before the elections, Sherrill warned port operators to reject shipments of Russian fuel and announced that she would use every legal and regulatory power available to prevent their entry through the state’s ports.

The governor maintains that the Treasury Department’s authorization conflicts with the law passed by Congress in 2022 prohibiting imports of Russian oil and petroleum products after the invasion of Ukraine. She also warned of possible civil and criminal penalties for those involved in such operations.

The warnings appear to have had immediate consequences. Two tankers carrying Russian fuel toward the United States changed course. The Talisman headed for the Mediterranean, while the Leruo turned toward Brazil. The timing suggests that the legal warnings contributed to the change in the shipments’ destinations.

A third tanker, the Agioi Fanendes, continued across the Atlantic without a confirmed unloading port. As of November 6, no delivery of Russian fuel in the United States had been confirmed.

The agreement now faces uncertainty that could lead to proceedings in US federal courts, delay implementation, and test Trump’s determination to uphold his commitment to Moscow.

BIPARTISAN OPPOSITION IN CONGRESS

Opposition began before Sherrill intervened. On October 13, twelve senators—six Republicans and six Democrats—asked Trump to cancel the agreement. They included Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen, and Richard Blumenthal.

They argued that Russian fuel exports would provide Putin with additional revenue to finance his war against Ukraine, without significant benefits for American consumers.

On October 26, another bipartisan group warned banks, port authorities, and distributors about the legal consequences of participating in these imports. Both initiatives preceded the November 3 elections, showing that objections to the agreement cross party lines.

CONSEQUENCES FOR PUTIN

Russia faces the enormous economic demands of a war that has continued since February 2022. Energy exports are an important source of financing for the Russian state.

Selling fuel in the United States would represent a significant commercial opening for Moscow after years of restrictions imposed by Washington and its allies.

The tankers’ diversions and legal uncertainty could frustrate that opportunity. Although Russia can seek other buyers, suspending these operations would limit the additional revenue Putin expected from the agreement with Trump.

CONSEQUENCES FOR UKRAINE

For Volodymyr Zelensky, the crisis could represent a strategic advantage. Failure to implement the agreement would deprive Putin of a commercial and political opportunity offered by Trump during the war.

While Washington was facilitating Russian fuel exports, the US administration was pressuring Zelensky to suspend attacks on Russian refineries. Both developments illustrate the importance of the energy sector in the conflict.

Halting the agreement would help maintain economic pressure on Moscow and could strengthen Ukraine’s position.

The controversy also illustrates the limits US law places on presidential decisions. An understanding between Trump and Putin does not override obligations established by Congress.

The outcome remains open. New Jersey’s warnings, bipartisan opposition, and the tankers’ diversions show the difficulties facing the agreement.

The paradox is that a crisis originating within the United States could prevent Putin from receiving the economic benefits of his agreement with Trump while strengthening Ukraine’s position in the face of Russian aggression.

↑ Back to top

LA GOUVERNEURE DU NEW JERSEY PRÉVIENT QU’ELLE EMPÊCHERA LE DÉCHARGEMENT DE PÉTROLE RUSSE

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 novembre 2026

La gouverneure démocrate du New Jersey, Mikie Sherrill, a placé un sérieux obstacle juridique sur la voie de l’accord pétrolier entre Donald Trump et Vladimir Poutine. Le 2 novembre 2026, à la veille des élections, elle a demandé aux opérateurs portuaires de refuser les cargaisons de carburant russe et annoncé qu’elle utiliserait tous les moyens juridiques et réglementaires à sa disposition pour empêcher leur entrée dans les ports de l’État.

Selon la gouverneure, l’autorisation du département du Trésor contredit la loi adoptée par le Congrès en 2022, interdisant les importations de pétrole et de produits pétroliers russes après l’invasion de l’Ukraine. Elle a également évoqué d’éventuelles sanctions civiles et pénales contre les participants à ces opérations.

Ces avertissements semblent avoir eu des conséquences immédiates. Deux pétroliers transportant du carburant russe vers les États-Unis ont changé de cap. Le Talisman s’est dirigé vers la Méditerranée et le Leruo vers le Brésil. La proximité chronologique de ces événements suggère que les avertissements juridiques ont contribué à ces changements de destination.

Un troisième pétrolier, l’Agioi Fanendes, poursuivait sa traversée de l’Atlantique sans port de déchargement confirmé. Au 6 novembre, aucune livraison de carburant russe aux États-Unis n’avait été confirmée.

L’accord fait désormais face à une incertitude susceptible de déboucher sur une procédure devant les tribunaux fédéraux américains, de retarder sa mise en œuvre et de mettre à l’épreuve la détermination de Trump à tenir son engagement envers Moscou.

L’OPPOSITION BIPARTISANE AU CONGRÈS

L’opposition avait commencé avant l’intervention de Sherrill. Le 13 octobre, douze sénateurs, six républicains et six démocrates, ont demandé à Trump d’annuler l’accord. Parmi eux figuraient Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen et Richard Blumenthal.

Ils estimaient que les exportations de carburant russe procureraient à Poutine des recettes supplémentaires pour financer sa guerre contre l’Ukraine, sans avantages significatifs pour les consommateurs américains.

Le 26 octobre, un autre groupe bipartisan a averti les banques, les autorités portuaires et les distributeurs des conséquences juridiques d’une participation à ces importations. Ces deux initiatives, antérieures aux élections du 3 novembre, montrent que les objections dépassent les clivages partisans.

LES CONSÉQUENCES POUR POUTINE

La Russie fait face aux énormes exigences économiques d’une guerre qui se poursuit depuis février 2022. Les exportations énergétiques constituent une source importante de financement de l’État russe.

Vendre du carburant aux États-Unis représentait une ouverture commerciale importante pour Moscou après des années de restrictions imposées par Washington et ses alliés.

Le changement de cap des pétroliers et l’incertitude juridique pourraient compromettre cette possibilité. Bien que la Russie puisse rechercher d’autres acheteurs, la suspension de ces opérations limiterait les recettes supplémentaires que Poutine espérait tirer de l’accord avec Trump.

LES CONSÉQUENCES POUR L’UKRAINE

Pour Volodymyr Zelensky, cette crise pourrait constituer un avantage stratégique. L’impossibilité de mettre l’accord en œuvre priverait Poutine d’une occasion commerciale et politique offerte par Trump en pleine guerre.

Alors que Washington facilitait les exportations russes, l’administration américaine faisait pression sur Zelensky pour qu’il suspende les attaques contre les raffineries russes. Ces deux événements montrent l’importance du secteur énergétique dans le conflit.

La paralysie de l’accord contribuerait à maintenir la pression économique sur Moscou et pourrait renforcer la position de l’Ukraine.

La controverse illustre également les limites que la législation américaine impose aux décisions présidentielles. Une entente entre Trump et Poutine n’efface pas les obligations fixées par le Congrès.

L’issue demeure incertaine. Les avertissements du New Jersey, l’opposition bipartisane et les changements de cap des pétroliers montrent les difficultés auxquelles l’accord se heurte.

Le paradoxe est qu’une crise née aux États-Unis pourrait empêcher Poutine de bénéficier économiquement de son accord avec Trump tout en renforçant la position de l’Ukraine face à l’agression russe.

↑ Retour en haut

LA GOVERNATRICE DEL NEW JERSEY AVVERTE CHE IMPEDIRÀ LO SBARCO DEL PETROLIO RUSSO

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 novembre 2026

La governatrice democratica del New Jersey, Mikie Sherrill, ha posto un serio ostacolo giuridico all’accordo petrolifero tra Donald Trump e Vladimir Putin. Il 2 novembre 2026, un giorno prima delle elezioni, Sherrill ha avvertito gli operatori portuali di respingere i carichi di carburante russo e ha annunciato che avrebbe utilizzato tutti gli strumenti legali e regolamentari disponibili per impedirne l’ingresso nei porti dello Stato.

Secondo la governatrice, l’autorizzazione del Dipartimento del Tesoro contraddice la legge approvata dal Congresso nel 2022, che vietava le importazioni di petrolio e derivati russi dopo l’invasione dell’Ucraina. Ha inoltre avvertito delle possibili sanzioni civili e penali per chi partecipasse a tali operazioni.

Gli avvertimenti sembrano aver avuto conseguenze immediate. Due petroliere che trasportavano carburante russo verso gli Stati Uniti hanno cambiato rotta. La Talisman si è diretta verso il Mediterraneo e la Leruo verso il Brasile. La vicinanza temporale degli eventi suggerisce che gli avvertimenti legali abbiano contribuito al cambiamento di destinazione dei carichi.

Una terza petroliera, la Agioi Fanendes, continuava a navigare nell’Atlantico senza un porto di scarico confermato. Al 6 novembre non era stata confermata alcuna consegna di carburante russo negli Stati Uniti.

L’accordo affronta ora un’incertezza che potrebbe sfociare nei tribunali federali statunitensi, ritardarne l’attuazione e mettere alla prova la determinazione di Trump a mantenere l’impegno con Mosca.

L’OPPOSIZIONE BIPARTISAN AL CONGRESSO

L’opposizione era iniziata prima dell’intervento di Sherrill. Il 13 ottobre dodici senatori, sei repubblicani e sei democratici, avevano chiesto a Trump di annullare l’accordo. Tra loro Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen e Richard Blumenthal.

Sostenevano che le esportazioni di carburante russo avrebbero fornito a Putin ulteriori entrate per finanziare la guerra contro l’Ucraina, senza benefici significativi per i consumatori statunitensi.

Il 26 ottobre un altro gruppo bipartisan aveva avvertito banche, autorità portuali e distributori delle conseguenze legali della partecipazione a queste importazioni. Entrambe le iniziative, precedenti alle elezioni del 3 novembre, mostrano che le obiezioni superano le divisioni partitiche.

LE CONSEGUENZE PER PUTIN

La Russia affronta le enormi esigenze economiche di una guerra che continua dal febbraio 2022. Le esportazioni energetiche rappresentano una fonte importante di finanziamento per lo Stato russo.

Vendere carburante negli Stati Uniti avrebbe rappresentato una significativa apertura commerciale per Mosca dopo anni di restrizioni imposte da Washington e dai suoi alleati.

Il cambio di rotta delle petroliere e l’incertezza giuridica potrebbero vanificare questa opportunità. Sebbene la Russia possa cercare altri acquirenti, la sospensione delle operazioni limiterebbe le entrate aggiuntive che Putin sperava di ottenere dall’accordo con Trump.

LE CONSEGUENZE PER L’UCRAINA

Per Volodymyr Zelensky la crisi potrebbe rappresentare un vantaggio strategico. L’impossibilità di attuare l’accordo priverebbe Putin di un’opportunità commerciale e politica offerta da Trump durante la guerra.

Mentre Washington facilitava le esportazioni russe, l’amministrazione statunitense faceva pressione su Zelensky affinché sospendesse gli attacchi contro le raffinerie russe. Entrambi gli sviluppi mostrano l’importanza del settore energetico nel conflitto.

Il blocco dell’accordo contribuirebbe a mantenere la pressione economica su Mosca e potrebbe rafforzare la posizione dell’Ucraina.

La controversia mostra anche i limiti che la legislazione statunitense impone alle decisioni presidenziali. Un’intesa tra Trump e Putin non elimina gli obblighi stabiliti dal Congresso.

L’esito resta aperto. Gli avvertimenti del New Jersey, l’opposizione bipartisan e il cambio di rotta delle petroliere mostrano le difficoltà dell’accordo.

Il paradosso è che una crisi nata negli Stati Uniti potrebbe impedire a Putin di ricevere i benefici economici dell’accordo con Trump e, allo stesso tempo, rafforzare la posizione dell’Ucraina di fronte all’aggressione russa.

↑ Torna su

0 comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Mensajes

ok

Follow me on Twitter

Archivo del Blog

Snap Shts

Get Free Shots from Snap.com