GOBERNADORA DE NUEVA JERSEY ADVIERTE QUE IMPEDIRÁ EL DESEMBARCO DE PETRÓLEO RUSO

 



GOBERNADORA DE NUEVA JERSEY ADVIERTE QUE IMPEDIRÁ EL DESEMBARCO DE PETRÓLEO RUSO

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 de noviembre de 2026

La gobernadora demócrata de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, ha colocado el acuerdo petrolero entre Donald Trump y Vladímir Putin ante un serio obstáculo legal. Un día antes de las elecciones, el 2 de noviembre de 2026, Sherrill advirtió a los operadores portuarios que rechazaran los cargamentos de combustible ruso y anunció que utilizaría todos los recursos legales y regulatorios disponibles para impedir su entrada por los puertos del estado.

La gobernadora sostiene que la autorización del Departamento del Tesoro contradice la ley aprobada por el Congreso en 2022, que prohibió las importaciones de petróleo y derivados rusos tras la invasión de Ucrania. Advirtió también sobre posibles sanciones civiles y penales para quienes participaran en esas operaciones.

Las advertencias parecen haber tenido consecuencias inmediatas. Dos petroleros que transportaban combustible ruso hacia Estados Unidos cambiaron de rumbo. El Talisman se dirigió al Mediterráneo y el Leruo puso rumbo a Brasil. La proximidad de estos acontecimientos apunta a que las advertencias legales contribuyeron al cambio de destino de los cargamentos.

Un tercer petrolero, el Agioi Fanendes, continuaba navegando por el Atlántico sin puerto de descarga confirmado. Hasta el 6 de noviembre no se había confirmado la entrega de combustible ruso en Estados Unidos.

El convenio enfrenta ahora una incertidumbre que podría desembocar en los tribunales federales estadounidenses, retrasar su ejecución y poner a prueba la determinación de Trump de sostener su compromiso con Moscú.

LA OPOSICIÓN BIPARTIDISTA EN EL CONGRESO

La oposición comenzó antes de la intervención de Sherrill. El 13 de octubre, doce senadores, seis republicanos y seis demócratas, solicitaron a Trump cancelar el acuerdo. Entre ellos figuraban Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen y Richard Blumenthal.

Argumentaron que las exportaciones de combustible ruso proporcionarían ingresos adicionales a Putin para financiar su guerra contra Ucrania, sin beneficios significativos para los consumidores estadounidenses.

El 26 de octubre, otro grupo bipartidista advirtió a bancos, autoridades portuarias y distribuidores sobre las consecuencias legales de participar en esas importaciones. Ambas iniciativas, anteriores a las elecciones del 3 de noviembre, demuestran que los cuestionamientos al acuerdo trascienden las diferencias partidistas.

LAS CONSECUENCIAS PARA PUTIN

Rusia enfrenta las enormes exigencias económicas de una guerra prolongada desde febrero de 2022. Las exportaciones energéticas constituyen una importante fuente de financiamiento del Estado ruso.

Vender combustible en Estados Unidos representaba una apertura comercial significativa para Moscú después de años de restricciones impuestas por Washington y sus aliados.

El desvío de los petroleros y la incertidumbre jurídica podrían frustrar esa oportunidad. Aunque Rusia puede buscar otros compradores, la suspensión de estas operaciones limitaría los ingresos adicionales que Putin esperaba obtener del acuerdo con Trump.

LAS CONSECUENCIAS PARA UCRANIA

Para Volodímir Zelenski, la crisis podría representar una ventaja estratégica. La imposibilidad de ejecutar el convenio privaría a Putin de una oportunidad comercial y política ofrecida por Trump en medio de la guerra.

Mientras Washington facilitaba las exportaciones rusas, la administración estadounidense presionaba a Zelenski para suspender los ataques contra las refinerías de Rusia. Ambos acontecimientos muestran la importancia del sector energético en el conflicto.

La paralización del acuerdo contribuiría a mantener la presión económica sobre Moscú y podría fortalecer la posición de Ucrania.

La controversia también evidencia los límites que la legislación estadounidense impone a las decisiones presidenciales. Un entendimiento entre Trump y Putin no elimina las obligaciones establecidas por el Congreso.

El desenlace permanece abierto. Las advertencias de Nueva Jersey, la oposición bipartidista y el desvío de los petroleros muestran las dificultades que enfrenta el convenio.

La paradoja es que una crisis surgida dentro de Estados Unidos podría impedir que Putin reciba los beneficios económicos del acuerdo con Trump y, al mismo tiempo, fortalecer la posición de Ucrania frente a la agresión rusa.

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NEW JERSEY GOVERNOR WARNS SHE WILL BLOCK THE UNLOADING OF RUSSIAN OIL

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
November 6, 2026

New Jersey’s Democratic governor, Mikie Sherrill, has placed a serious legal obstacle in the path of the oil agreement between Donald Trump and Vladimir Putin. On November 2, 2026, one day before the elections, Sherrill warned port operators to reject shipments of Russian fuel and announced that she would use every legal and regulatory power available to prevent their entry through the state’s ports.

The governor maintains that the Treasury Department’s authorization conflicts with the law passed by Congress in 2022 prohibiting imports of Russian oil and petroleum products after the invasion of Ukraine. She also warned of possible civil and criminal penalties for those involved in such operations.

The warnings appear to have had immediate consequences. Two tankers carrying Russian fuel toward the United States changed course. The Talisman headed for the Mediterranean, while the Leruo turned toward Brazil. The timing suggests that the legal warnings contributed to the change in the shipments’ destinations.

A third tanker, the Agioi Fanendes, continued across the Atlantic without a confirmed unloading port. As of November 6, no delivery of Russian fuel in the United States had been confirmed.

The agreement now faces uncertainty that could lead to proceedings in US federal courts, delay implementation, and test Trump’s determination to uphold his commitment to Moscow.

BIPARTISAN OPPOSITION IN CONGRESS

Opposition began before Sherrill intervened. On October 13, twelve senators—six Republicans and six Democrats—asked Trump to cancel the agreement. They included Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen, and Richard Blumenthal.

They argued that Russian fuel exports would provide Putin with additional revenue to finance his war against Ukraine, without significant benefits for American consumers.

On October 26, another bipartisan group warned banks, port authorities, and distributors about the legal consequences of participating in these imports. Both initiatives preceded the November 3 elections, showing that objections to the agreement cross party lines.

CONSEQUENCES FOR PUTIN

Russia faces the enormous economic demands of a war that has continued since February 2022. Energy exports are an important source of financing for the Russian state.

Selling fuel in the United States would represent a significant commercial opening for Moscow after years of restrictions imposed by Washington and its allies.

The tankers’ diversions and legal uncertainty could frustrate that opportunity. Although Russia can seek other buyers, suspending these operations would limit the additional revenue Putin expected from the agreement with Trump.

CONSEQUENCES FOR UKRAINE

For Volodymyr Zelensky, the crisis could represent a strategic advantage. Failure to implement the agreement would deprive Putin of a commercial and political opportunity offered by Trump during the war.

While Washington was facilitating Russian fuel exports, the US administration was pressuring Zelensky to suspend attacks on Russian refineries. Both developments illustrate the importance of the energy sector in the conflict.

Halting the agreement would help maintain economic pressure on Moscow and could strengthen Ukraine’s position.

The controversy also illustrates the limits US law places on presidential decisions. An understanding between Trump and Putin does not override obligations established by Congress.

The outcome remains open. New Jersey’s warnings, bipartisan opposition, and the tankers’ diversions show the difficulties facing the agreement.

The paradox is that a crisis originating within the United States could prevent Putin from receiving the economic benefits of his agreement with Trump while strengthening Ukraine’s position in the face of Russian aggression.

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LA GOUVERNEURE DU NEW JERSEY PRÉVIENT QU’ELLE EMPÊCHERA LE DÉCHARGEMENT DE PÉTROLE RUSSE

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 novembre 2026

La gouverneure démocrate du New Jersey, Mikie Sherrill, a placé un sérieux obstacle juridique sur la voie de l’accord pétrolier entre Donald Trump et Vladimir Poutine. Le 2 novembre 2026, à la veille des élections, elle a demandé aux opérateurs portuaires de refuser les cargaisons de carburant russe et annoncé qu’elle utiliserait tous les moyens juridiques et réglementaires à sa disposition pour empêcher leur entrée dans les ports de l’État.

Selon la gouverneure, l’autorisation du département du Trésor contredit la loi adoptée par le Congrès en 2022, interdisant les importations de pétrole et de produits pétroliers russes après l’invasion de l’Ukraine. Elle a également évoqué d’éventuelles sanctions civiles et pénales contre les participants à ces opérations.

Ces avertissements semblent avoir eu des conséquences immédiates. Deux pétroliers transportant du carburant russe vers les États-Unis ont changé de cap. Le Talisman s’est dirigé vers la Méditerranée et le Leruo vers le Brésil. La proximité chronologique de ces événements suggère que les avertissements juridiques ont contribué à ces changements de destination.

Un troisième pétrolier, l’Agioi Fanendes, poursuivait sa traversée de l’Atlantique sans port de déchargement confirmé. Au 6 novembre, aucune livraison de carburant russe aux États-Unis n’avait été confirmée.

L’accord fait désormais face à une incertitude susceptible de déboucher sur une procédure devant les tribunaux fédéraux américains, de retarder sa mise en œuvre et de mettre à l’épreuve la détermination de Trump à tenir son engagement envers Moscou.

L’OPPOSITION BIPARTISANE AU CONGRÈS

L’opposition avait commencé avant l’intervention de Sherrill. Le 13 octobre, douze sénateurs, six républicains et six démocrates, ont demandé à Trump d’annuler l’accord. Parmi eux figuraient Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen et Richard Blumenthal.

Ils estimaient que les exportations de carburant russe procureraient à Poutine des recettes supplémentaires pour financer sa guerre contre l’Ukraine, sans avantages significatifs pour les consommateurs américains.

Le 26 octobre, un autre groupe bipartisan a averti les banques, les autorités portuaires et les distributeurs des conséquences juridiques d’une participation à ces importations. Ces deux initiatives, antérieures aux élections du 3 novembre, montrent que les objections dépassent les clivages partisans.

LES CONSÉQUENCES POUR POUTINE

La Russie fait face aux énormes exigences économiques d’une guerre qui se poursuit depuis février 2022. Les exportations énergétiques constituent une source importante de financement de l’État russe.

Vendre du carburant aux États-Unis représentait une ouverture commerciale importante pour Moscou après des années de restrictions imposées par Washington et ses alliés.

Le changement de cap des pétroliers et l’incertitude juridique pourraient compromettre cette possibilité. Bien que la Russie puisse rechercher d’autres acheteurs, la suspension de ces opérations limiterait les recettes supplémentaires que Poutine espérait tirer de l’accord avec Trump.

LES CONSÉQUENCES POUR L’UKRAINE

Pour Volodymyr Zelensky, cette crise pourrait constituer un avantage stratégique. L’impossibilité de mettre l’accord en œuvre priverait Poutine d’une occasion commerciale et politique offerte par Trump en pleine guerre.

Alors que Washington facilitait les exportations russes, l’administration américaine faisait pression sur Zelensky pour qu’il suspende les attaques contre les raffineries russes. Ces deux événements montrent l’importance du secteur énergétique dans le conflit.

La paralysie de l’accord contribuerait à maintenir la pression économique sur Moscou et pourrait renforcer la position de l’Ukraine.

La controverse illustre également les limites que la législation américaine impose aux décisions présidentielles. Une entente entre Trump et Poutine n’efface pas les obligations fixées par le Congrès.

L’issue demeure incertaine. Les avertissements du New Jersey, l’opposition bipartisane et les changements de cap des pétroliers montrent les difficultés auxquelles l’accord se heurte.

Le paradoxe est qu’une crise née aux États-Unis pourrait empêcher Poutine de bénéficier économiquement de son accord avec Trump tout en renforçant la position de l’Ukraine face à l’agression russe.

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LA GOVERNATRICE DEL NEW JERSEY AVVERTE CHE IMPEDIRÀ LO SBARCO DEL PETROLIO RUSSO

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
6 novembre 2026

La governatrice democratica del New Jersey, Mikie Sherrill, ha posto un serio ostacolo giuridico all’accordo petrolifero tra Donald Trump e Vladimir Putin. Il 2 novembre 2026, un giorno prima delle elezioni, Sherrill ha avvertito gli operatori portuali di respingere i carichi di carburante russo e ha annunciato che avrebbe utilizzato tutti gli strumenti legali e regolamentari disponibili per impedirne l’ingresso nei porti dello Stato.

Secondo la governatrice, l’autorizzazione del Dipartimento del Tesoro contraddice la legge approvata dal Congresso nel 2022, che vietava le importazioni di petrolio e derivati russi dopo l’invasione dell’Ucraina. Ha inoltre avvertito delle possibili sanzioni civili e penali per chi partecipasse a tali operazioni.

Gli avvertimenti sembrano aver avuto conseguenze immediate. Due petroliere che trasportavano carburante russo verso gli Stati Uniti hanno cambiato rotta. La Talisman si è diretta verso il Mediterraneo e la Leruo verso il Brasile. La vicinanza temporale degli eventi suggerisce che gli avvertimenti legali abbiano contribuito al cambiamento di destinazione dei carichi.

Una terza petroliera, la Agioi Fanendes, continuava a navigare nell’Atlantico senza un porto di scarico confermato. Al 6 novembre non era stata confermata alcuna consegna di carburante russo negli Stati Uniti.

L’accordo affronta ora un’incertezza che potrebbe sfociare nei tribunali federali statunitensi, ritardarne l’attuazione e mettere alla prova la determinazione di Trump a mantenere l’impegno con Mosca.

L’OPPOSIZIONE BIPARTISAN AL CONGRESSO

L’opposizione era iniziata prima dell’intervento di Sherrill. Il 13 ottobre dodici senatori, sei repubblicani e sei democratici, avevano chiesto a Trump di annullare l’accordo. Tra loro Mitch McConnell, Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Jeanne Shaheen e Richard Blumenthal.

Sostenevano che le esportazioni di carburante russo avrebbero fornito a Putin ulteriori entrate per finanziare la guerra contro l’Ucraina, senza benefici significativi per i consumatori statunitensi.

Il 26 ottobre un altro gruppo bipartisan aveva avvertito banche, autorità portuali e distributori delle conseguenze legali della partecipazione a queste importazioni. Entrambe le iniziative, precedenti alle elezioni del 3 novembre, mostrano che le obiezioni superano le divisioni partitiche.

LE CONSEGUENZE PER PUTIN

La Russia affronta le enormi esigenze economiche di una guerra che continua dal febbraio 2022. Le esportazioni energetiche rappresentano una fonte importante di finanziamento per lo Stato russo.

Vendere carburante negli Stati Uniti avrebbe rappresentato una significativa apertura commerciale per Mosca dopo anni di restrizioni imposte da Washington e dai suoi alleati.

Il cambio di rotta delle petroliere e l’incertezza giuridica potrebbero vanificare questa opportunità. Sebbene la Russia possa cercare altri acquirenti, la sospensione delle operazioni limiterebbe le entrate aggiuntive che Putin sperava di ottenere dall’accordo con Trump.

LE CONSEGUENZE PER L’UCRAINA

Per Volodymyr Zelensky la crisi potrebbe rappresentare un vantaggio strategico. L’impossibilità di attuare l’accordo priverebbe Putin di un’opportunità commerciale e politica offerta da Trump durante la guerra.

Mentre Washington facilitava le esportazioni russe, l’amministrazione statunitense faceva pressione su Zelensky affinché sospendesse gli attacchi contro le raffinerie russe. Entrambi gli sviluppi mostrano l’importanza del settore energetico nel conflitto.

Il blocco dell’accordo contribuirebbe a mantenere la pressione economica su Mosca e potrebbe rafforzare la posizione dell’Ucraina.

La controversia mostra anche i limiti che la legislazione statunitense impone alle decisioni presidenziali. Un’intesa tra Trump e Putin non elimina gli obblighi stabiliti dal Congresso.

L’esito resta aperto. Gli avvertimenti del New Jersey, l’opposizione bipartisan e il cambio di rotta delle petroliere mostrano le difficoltà dell’accordo.

Il paradosso è che una crisi nata negli Stati Uniti potrebbe impedire a Putin di ricevere i benefici economici dell’accordo con Trump e, allo stesso tempo, rafforzare la posizione dell’Ucraina di fronte all’aggressione russa.

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VENEZUELA, TRUMP Y CUBA: DEL ENTUSIASMO AL DESENCANTO


 

VENEZUELA, TRUMP Y CUBA: DEL ENTUSIASMO AL DESENCANTO

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 de noviembre de 2026

La derrota del Partido Republicano en las elecciones del 3 de noviembre ha colocado a Donald Trump ante un reto. Su política hacia Cuba adquiere especial importancia por sus posibles consecuencias sobre las simpatías de los votantes cubanoamericanos hacia el Partido Republicano, Trump y Marco Rubio.

Como examinamos en «¿IRÁN O CUBA? TRUMP ANTE UNA DERROTA ELECTORAL», la experiencia venezolana ofrece un antecedente para analizar esas consecuencias.

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 desató una extraordinaria ola de entusiasmo entre los venezolanos, dentro del país y en el exilio. Después de años de represión, empobrecimiento y emigración masiva, millones celebraron la caída del dictador.

Según Meganálisis, entre el 6 y el 11 de enero, el 92,2 % de los venezolanos consultados manifestó sentirse agradecido con Trump. La cifra reflejaba las esperanzas despertadas por una operación considerada el comienzo de la liberación de Venezuela.

Marco Rubio también recibió reconocimiento por su prolongada oposición al régimen de Maduro.

LA DECISIÓN DE RESPALDAR A DELCY RODRÍGUEZ

Trump decidió respaldar a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. La antigua vicepresidenta de Maduro había integrado la dirección política y represiva de la dictadura chavista, cuya estructura de poder continuaba gobernando.

Trump llegó a declarar que Estados Unidos estaba a cargo de Venezuela.

Su decisión estuvo influida por una evaluación de la CIA, revelada el 5 de enero por The Wall Street Journal y confirmada por Reuters.

La agencia consideraba que dirigentes chavistas, incluida Rodríguez, estaban mejor posicionados para mantener la estabilidad inmediata porque conservaban influencia sobre las fuerzas militares y de seguridad. María Corina Machado y Edmundo González enfrentarían dificultades para ejercer el poder sin controlar esas instituciones.

La CIA evaluó los riesgos; la decisión política correspondió a Trump.

Washington optó por apoyarse en integrantes del chavismo, relegando a Machado, González y las fuerzas democráticas de las decisiones fundamentales sobre Venezuela.

EL ERROR DE POSPONER LA DEMOCRACIA

Marco Rubio explicó que la estrategia estadounidense contemplaba tres etapas: estabilización, recuperación económica y, finalmente, transición política.

Este planteamiento merece una crítica fundamental. La recuperación económica no tiene por qué preceder a la democracia. Las instituciones democráticas, la independencia judicial, la seguridad jurídica y la transparencia pueden atraer inversiones, generar confianza y sostener el crecimiento.

El desarrollo económico y el fortalecimiento institucional pueden avanzar simultáneamente. Condicionar las elecciones libres a una recuperación previa significa dejar la transición sin plazo definido.

Existe, además, una contradicción: confiar la reconstrucción a dirigentes de la estructura responsable del deterioro venezolano, mientras se excluye a las fuerzas democráticas.

La estabilidad no debería justificar la permanencia indefinida del chavismo.

EL AGRADECIMIENTO COMIENZA A DESAPARECER

Las encuestas de Meganálisis muestran cómo evolucionó el agradecimiento hacia Trump.

Del 92,2 % registrado en enero descendió al 82,9 % en febrero, 74,5 % en marzo y 47,08 % en abril. Para mayo, solamente el 30,9 % continuaba expresando agradecimiento.

En cinco meses, la caída alcanzó 61,3 puntos porcentuales.

El descenso coincidió con la continuidad de Delcy Rodríguez, los acuerdos económicos y petroleros con Washington y la ausencia de una transición democrática inmediata.

Los acuerdos petroleros provocaron cuestionamientos sobre las prioridades estadounidenses y preocupación por la posibilidad de que los intereses económicos desplazaran las aspiraciones democráticas venezolanas.

MARCO RUBIO Y LOS VENEZOLANOAMERICANOS

El desencanto también afectó la percepción de Marco Rubio, responsable de ejecutar la política de Trump.

Su trayectoria como opositor al chavismo contrasta con su participación en una política que mantiene a Delcy Rodríguez como principal interlocutora de Washington.

Entre los venezolanoamericanos existe otro motivo de descontento: las medidas migratorias estadounidenses contra familiares, amigos y compatriotas en Estados Unidos.

UNA OPORTUNIDAD PARA RECTIFICAR

La reciente presencia de María Corina Machado en Venezuela ofrece a Trump la oportunidad de rectificar su política y acelerar una transición democrática con participación efectiva de las fuerzas opositoras.

También ofrece a Rubio la posibilidad de impulsar elecciones libres y superar los acuerdos con antiguos dirigentes chavistas.

LA ENCRUCIJADA CUBANA

Tras la derrota republicana, Trump enfrenta una encrucijada ante la dictadura castrista. Un acuerdo que mantuviera su estructura de poder podría provocar entre los cubanoamericanos un desencanto semejante al expresado por sectores venezolanoamericanos, afectando las simpatías hacia Trump, Rubio y el Partido Republicano.

En un segundo capítulo examinaremos las posibles consecuencias políticas y electorales de esas decisiones entre los cubanoamericanos.

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VENEZUELA, TRUMP AND CUBA: FROM ENTHUSIASM TO DISILLUSIONMENT

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
November 4, 2026

The Republican Party's defeat in the November 3 elections has presented Donald Trump with a challenge. His policy toward Cuba is particularly important because of its possible consequences for Cuban American voters' support for the Republican Party, Trump and Marco Rubio.

As we examined in “IRAN OR CUBA? TRUMP FACING AN ELECTORAL DEFEAT,” the Venezuelan experience provides a precedent for analyzing those consequences.

The capture of Nicolás Maduro by U.S. forces on January 3, 2026, unleashed an extraordinary wave of enthusiasm among Venezuelans, both inside the country and in exile. After years of repression, impoverishment and mass emigration, millions celebrated the dictator's downfall.

According to Meganálisis, between January 6 and 11, 92.2% of Venezuelans surveyed said they felt grateful to Trump. The figure reflected the hopes raised by an operation regarded as the beginning of Venezuela's liberation.

Marco Rubio also received recognition for his longstanding opposition to Maduro's regime.

THE DECISION TO SUPPORT DELCY RODRÍGUEZ

Trump decided to support Delcy Rodríguez as Venezuela's acting president. Maduro's former vice president had been part of the political and repressive leadership of the Chavista dictatorship, whose power structure continued to govern.

Trump went so far as to declare that the United States was in charge of Venezuela.

His decision was influenced by a CIA assessment disclosed on January 5 by The Wall Street Journal and confirmed by Reuters.

The agency considered Chavista officials, including Rodríguez, better positioned to maintain immediate stability because they retained influence over the military and security forces. María Corina Machado and Edmundo González would face difficulties exercising power without control of those institutions.

The CIA assessed the risks; the political decision belonged to Trump.

Washington chose to rely on members of the Chavista establishment, sidelining Machado, González and the democratic forces from fundamental decisions about Venezuela.

THE MISTAKE OF POSTPONING DEMOCRACY

Marco Rubio explained that the U.S. strategy involved three stages: stabilization, economic recovery and, finally, political transition.

This approach deserves fundamental criticism. Economic recovery does not have to precede democracy. Democratic institutions, judicial independence, legal certainty and transparency can attract investment, build confidence and sustain growth.

Economic development and institutional strengthening can advance simultaneously. Making free elections conditional on prior recovery means leaving the transition without a defined deadline.

There is also a contradiction: entrusting reconstruction to officials from the structure responsible for Venezuela's deterioration while excluding democratic forces.

Stability should not justify the indefinite continuation of Chavista rule.

GRATITUDE BEGINS TO DISAPPEAR

Meganálisis surveys show how gratitude toward Trump evolved.

From 92.2% in January, it fell to 82.9% in February, 74.5% in March and 47.08% in April. By May, only 30.9% continued to express gratitude.

In five months, the decline reached 61.3 percentage points.

The decline coincided with Delcy Rodríguez remaining in power, economic and oil agreements with Washington, and the absence of an immediate democratic transition.

The oil agreements raised questions about U.S. priorities and concerns that economic interests might displace Venezuelans' democratic aspirations.

MARCO RUBIO AND VENEZUELAN AMERICANS

Disillusionment also affected perceptions of Marco Rubio, who is responsible for implementing Trump's policy.

His record as an opponent of Chavismo contrasts with his participation in a policy that keeps Delcy Rodríguez as Washington's principal interlocutor.

Among Venezuelan Americans, there is another source of discontent: U.S. immigration measures affecting relatives, friends and compatriots in the United States.

AN OPPORTUNITY TO CORRECT COURSE

María Corina Machado's recent presence in Venezuela offers Trump an opportunity to correct his policy and accelerate a democratic transition with effective participation by opposition forces.

It also offers Rubio the possibility of promoting free elections and moving beyond agreements with former Chavista officials.

THE CUBAN CROSSROADS

Following the Republican defeat, Trump faces a crossroads regarding the Castro dictatorship. An agreement that preserved its power structure could provoke among Cuban Americans disillusionment similar to that expressed by sectors of the Venezuelan American community, affecting support for Trump, Rubio and the Republican Party.

In a second chapter, we will examine the possible political and electoral consequences of those decisions among Cuban Americans.

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VENEZUELA, TRUMP ET CUBA : DE L'ENTHOUSIASME À LA DÉSILLUSION

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 novembre 2026

La défaite du Parti républicain aux élections du 3 novembre place Donald Trump devant un défi. Sa politique envers Cuba revêt une importance particulière en raison de ses conséquences possibles sur les sympathies des électeurs cubano-américains envers le Parti républicain, Trump et Marco Rubio.

Comme nous l'avons examiné dans « IRAN OU CUBA ? TRUMP FACE À UNE DÉFAITE ÉLECTORALE », l'expérience vénézuélienne offre un précédent permettant d'analyser ces conséquences.

La capture de Nicolás Maduro par les forces américaines le 3 janvier 2026 a déclenché une vague extraordinaire d'enthousiasme parmi les Vénézuéliens, dans le pays comme en exil. Après des années de répression, d'appauvrissement et d'émigration massive, des millions de personnes ont célébré la chute du dictateur.

Selon Meganálisis, entre le 6 et le 11 janvier, 92,2 % des Vénézuéliens interrogés se déclaraient reconnaissants envers Trump. Ce chiffre reflétait les espoirs suscités par une opération considérée comme le début de la libération du Venezuela.

Marco Rubio a également reçu des témoignages de reconnaissance pour son opposition prolongée au régime de Maduro.

LA DÉCISION DE SOUTENIR DELCY RODRÍGUEZ

Trump a décidé de soutenir Delcy Rodríguez comme présidente par intérim du Venezuela. L'ancienne vice-présidente de Maduro avait appartenu à la direction politique et répressive de la dictature chaviste, dont la structure de pouvoir continuait à gouverner.

Trump est allé jusqu'à déclarer que les États-Unis dirigeaient le Venezuela.

Sa décision a été influencée par une évaluation de la CIA, révélée le 5 janvier par The Wall Street Journal et confirmée par Reuters.

L'agence estimait que les dirigeants chavistes, dont Rodríguez, étaient mieux placés pour maintenir la stabilité immédiate, car ils conservaient une influence sur les forces militaires et de sécurité. María Corina Machado et Edmundo González auraient des difficultés à exercer le pouvoir sans contrôler ces institutions.

La CIA a évalué les risques ; la décision politique appartenait à Trump.

Washington a choisi de s'appuyer sur des membres du chavisme, écartant Machado, González et les forces démocratiques des décisions fondamentales concernant le Venezuela.

L'ERREUR DE REPORTER LA DÉMOCRATIE

Marco Rubio a expliqué que la stratégie américaine comportait trois étapes : stabilisation, reprise économique et, enfin, transition politique.

Cette approche mérite une critique fondamentale. La reprise économique ne doit pas nécessairement précéder la démocratie. Les institutions démocratiques, l'indépendance judiciaire, la sécurité juridique et la transparence peuvent attirer les investissements, instaurer la confiance et soutenir la croissance.

Le développement économique et le renforcement institutionnel peuvent progresser simultanément. Subordonner des élections libres à une reprise préalable revient à laisser la transition sans échéance définie.

Il existe également une contradiction : confier la reconstruction aux dirigeants d'une structure responsable de la détérioration du Venezuela, tout en excluant les forces démocratiques.

La stabilité ne devrait pas justifier le maintien indéfini du chavisme au pouvoir.

LA RECONNAISSANCE COMMENCE À DISPARAÎTRE

Les enquêtes de Meganálisis montrent l'évolution de la reconnaissance envers Trump.

De 92,2 % en janvier, elle est tombée à 82,9 % en février, 74,5 % en mars et 47,08 % en avril. En mai, seuls 30,9 % continuaient à exprimer leur reconnaissance.

En cinq mois, la baisse a atteint 61,3 points de pourcentage.

Cette baisse a coïncidé avec le maintien de Delcy Rodríguez au pouvoir, les accords économiques et pétroliers avec Washington et l'absence d'une transition démocratique immédiate.

Les accords pétroliers ont suscité des interrogations sur les priorités américaines et la crainte que les intérêts économiques ne prennent le pas sur les aspirations démocratiques des Vénézuéliens.

MARCO RUBIO ET LES VÉNÉZUÉLO-AMÉRICAINS

La désillusion a également affecté la perception de Marco Rubio, chargé de mettre en œuvre la politique de Trump.

Son parcours d'opposant au chavisme contraste avec sa participation à une politique qui maintient Delcy Rodríguez comme principale interlocutrice de Washington.

Parmi les Vénézuélo-Américains, il existe une autre source de mécontentement : les mesures migratoires américaines visant des proches, des amis et des compatriotes aux États-Unis.

UNE OCCASION DE RECTIFIER LE CAP

La présence récente de María Corina Machado au Venezuela offre à Trump l'occasion de rectifier sa politique et d'accélérer une transition démocratique avec une participation effective des forces d'opposition.

Elle offre également à Rubio la possibilité de promouvoir des élections libres et de dépasser les accords avec les anciens dirigeants chavistes.

LE CARREFOUR CUBAIN

Après la défaite républicaine, Trump se trouve à un carrefour face à la dictature castriste. Un accord préservant sa structure de pouvoir pourrait provoquer chez les Cubano-Américains une désillusion semblable à celle exprimée par certains secteurs vénézuélo-américains, affectant les sympathies envers Trump, Rubio et le Parti républicain.

Dans un deuxième chapitre, nous examinerons les conséquences politiques et électorales possibles de ces décisions parmi les Cubano-Américains.

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VENEZUELA, TRUMP E CUBA: DALL'ENTUSIASMO ALLA DISILLUSIONE

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
4 novembre 2026

La sconfitta del Partito Repubblicano alle elezioni del 3 novembre ha posto Donald Trump davanti a una sfida. La sua politica verso Cuba assume particolare importanza per le possibili conseguenze sulle simpatie degli elettori cubanoamericani nei confronti del Partito Repubblicano, di Trump e di Marco Rubio.

Come abbiamo esaminato in «IRAN O CUBA? TRUMP DI FRONTE A UNA SCONFITTA ELETTORALE», l'esperienza venezuelana offre un precedente per analizzare tali conseguenze.

La cattura di Nicolás Maduro da parte delle forze statunitensi il 3 gennaio 2026 ha suscitato un'ondata straordinaria di entusiasmo tra i venezuelani, sia nel paese sia in esilio. Dopo anni di repressione, impoverimento ed emigrazione di massa, milioni di persone hanno celebrato la caduta del dittatore.

Secondo Meganálisis, tra il 6 e l'11 gennaio, il 92,2% dei venezuelani intervistati ha dichiarato di provare gratitudine verso Trump. La cifra rifletteva le speranze suscitate da un'operazione considerata l'inizio della liberazione del Venezuela.

Anche Marco Rubio ha ricevuto riconoscimenti per la sua lunga opposizione al regime di Maduro.

LA DECISIONE DI SOSTENERE DELCY RODRÍGUEZ

Trump ha deciso di sostenere Delcy Rodríguez come presidente ad interim del Venezuela. L'ex vicepresidente di Maduro aveva fatto parte della dirigenza politica e repressiva della dittatura chavista, la cui struttura di potere continuava a governare.

Trump è arrivato a dichiarare che gli Stati Uniti erano alla guida del Venezuela.

La sua decisione è stata influenzata da una valutazione della CIA, rivelata il 5 gennaio dal Wall Street Journal e confermata da Reuters.

L'agenzia riteneva che i dirigenti chavisti, compresa Rodríguez, fossero in una posizione migliore per mantenere la stabilità immediata, poiché conservavano influenza sulle forze militari e di sicurezza. María Corina Machado ed Edmundo González avrebbero incontrato difficoltà a esercitare il potere senza controllare tali istituzioni.

La CIA ha valutato i rischi; la decisione politica spettava a Trump.

Washington ha scelto di appoggiarsi a esponenti del chavismo, escludendo Machado, González e le forze democratiche dalle decisioni fondamentali sul Venezuela.

L'ERRORE DI RINVIARE LA DEMOCRAZIA

Marco Rubio ha spiegato che la strategia statunitense prevedeva tre fasi: stabilizzazione, ripresa economica e, infine, transizione politica.

Questo approccio merita una critica fondamentale. La ripresa economica non deve necessariamente precedere la democrazia. Le istituzioni democratiche, l'indipendenza della magistratura, la certezza del diritto e la trasparenza possono attrarre investimenti, creare fiducia e sostenere la crescita.

Lo sviluppo economico e il rafforzamento istituzionale possono avanzare contemporaneamente. Subordinare elezioni libere a una ripresa preventiva significa lasciare la transizione senza una scadenza definita.

Esiste inoltre una contraddizione: affidare la ricostruzione ai dirigenti della struttura responsabile del deterioramento venezuelano, escludendo nel contempo le forze democratiche.

La stabilità non dovrebbe giustificare la permanenza indefinita del chavismo al potere.

LA GRATITUDINE COMINCIA A SCOMPARIRE

I sondaggi di Meganálisis mostrano come sia cambiata la gratitudine verso Trump.

Dal 92,2% registrato a gennaio è scesa all'82,9% a febbraio, al 74,5% a marzo e al 47,08% ad aprile. A maggio soltanto il 30,9% continuava a esprimere gratitudine.

In cinque mesi, il calo ha raggiunto 61,3 punti percentuali.

La diminuzione ha coinciso con la permanenza di Delcy Rodríguez al potere, gli accordi economici e petroliferi con Washington e l'assenza di una transizione democratica immediata.

Gli accordi petroliferi hanno suscitato interrogativi sulle priorità statunitensi e preoccupazioni per la possibilità che gli interessi economici prevalessero sulle aspirazioni democratiche dei venezuelani.

MARCO RUBIO E I VENEZUELANOAMERICANI

La disillusione ha influito anche sulla percezione di Marco Rubio, responsabile dell'attuazione della politica di Trump.

La sua storia di oppositore del chavismo contrasta con la partecipazione a una politica che mantiene Delcy Rodríguez come principale interlocutrice di Washington.

Tra i venezuelanoamericani esiste un altro motivo di malcontento: le misure migratorie statunitensi contro familiari, amici e connazionali negli Stati Uniti.

UN'OPPORTUNITÀ PER CORREGGERE LA ROTTA

La recente presenza di María Corina Machado in Venezuela offre a Trump l'opportunità di correggere la propria politica e accelerare una transizione democratica con la partecipazione effettiva delle forze di opposizione.

Offre inoltre a Rubio la possibilità di promuovere elezioni libere e superare gli accordi con gli ex dirigenti chavisti.

IL BIVIO CUBANO

Dopo la sconfitta repubblicana, Trump si trova davanti a un bivio nei confronti della dittatura castrista. Un accordo che ne mantenesse la struttura di potere potrebbe provocare tra i cubanoamericani una disillusione simile a quella espressa da alcuni settori venezuelanoamericani, influenzando le simpatie verso Trump, Rubio e il Partito Repubblicano.

In un secondo capitolo esamineremo le possibili conseguenze politiche ed elettorali di tali decisioni tra i cubanoamericani.

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¿IRÁN O CUBA? TRUMP ANTE UNA DERROTA ELECTORAL

 


¿IRÁN O CUBA? TRUMP ANTE UNA DERROTA ELECTORAL

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
2 de noviembre de 2026

Donald Trump enfrenta las elecciones legislativas mañana 3 de noviembre. Si los republicanos sufren una derrota importante, el presidente podría encontrarse debilitado ante sus adversarios internos y ante las potencias que desafían la influencia de Estados Unidos.

China, Rusia e Irán observarían cuidadosamente las consecuencias de una derrota republicana. Si interpretaran que Trump ha quedado políticamente arrinconado, podrían considerar que Washington dispone de menos capacidad para sostener sus amenazas y compromisos internacionales.

Un resultado negativo no le quitaría sus facultades presidenciales, pero proyectaría la imagen de un mandatario cuya autoridad política ha sido cuestionada por el electorado. Para Trump, que ha construido buena parte de su imagen alrededor de la fortaleza, la determinación y la capacidad de imponer condiciones, semejante percepción representaría un problema considerable.

La hipótesis que podemos considerar es que Trump no esperaría pasivamente a que sus adversarios explotaran una derrota. Por el contrario, podría intentar cambiar inmediatamente el escenario, con declaraciones o un acontecimiento internacional que desplazaría la atención pública hacia su actuación como comandante en jefe.

No se trataría necesariamente de resolver un conflicto internacional, sino de recuperar la iniciativa política y proyectar una imagen de poder.

Trump tendría aproximadamente dos meses, desde las elecciones del 3 de noviembre hasta la instalación del nuevo Congreso el 3 de enero de 2027, para actuar mientras continúa funcionando el Congreso saliente. Ese período podría ofrecerle la oportunidad de modificar el ambiente político antes de que sus adversarios asumieran sus nuevas posiciones legislativas.

Dos escenarios posibles: Irán y Cuba.

En el caso de Irán, los preparativos militares han ocupado la atención internacional. El pasado 29 de octubre se informó de reuniones de Trump con altos mandos militares para examinar posibles operaciones. Washington también habría advertido a varios aliados sobre la posibilidad de nuevos ataques después de las elecciones.

Una ofensiva contra Irán produciría repercusiones mundiales inmediatas, pero también podría desencadenar una confrontación regional de consecuencias imprevisibles.

El precio del petróleo podría subir inmediatamente y la población estadounidense lo reclamaría. Sería un riesgo serio atacar a Irán con un Congreso o una parte de él que no lo respalde.

Cuba presenta un escenario diferente.

Trump ha manifestado públicamente su intención de ocuparse de Cuba después de Irán. Si Trump descarta una ofensiva contra Irán, Cuba podría adquirir mayor importancia entre sus alternativas para recuperar la iniciativa política. Una acción decisiva contra la dictadura podría ofrecer a Trump un acontecimiento de repercusión nacional e internacional, con riesgos potencialmente menores que una nueva guerra contra Irán.

La presión estadounidense podría obligar al régimen castrista a realizar concesiones importantes. Trump siempre ha dejado la puerta abierta a un acuerdo que evite el uso de la fuerza por parte de los Estados Unidos. Marco Rubio ha repetido una y otra vez que el cambio en Cuba tiene que ser total, pero el presidente es Trump.

En estas consideraciones he dejado por fuera el caso de Ucrania porque Zelenski, los ucranianos y la Unión Europea se oponen a concesiones territoriales de Ucrania a cambio de un tratado de paz con Putin. Es difícil que las presiones de Trump obliguen a capitular a Ucrania y a la Unión Europea.

En el caso de Cuba, Trump tendría dos incentivos coincidentes: proteger su imagen personal y reafirmar la autoridad internacional de Estados Unidos. Podría intentar conseguirlo mediante un acuerdo con la jerarquía castrista, siguiendo una fórmula parecida a la aplicada en Venezuela. Otra alternativa sería garantizar al pueblo cubano que Estados Unidos no permitiría una masacre si se levantara contra el régimen. Finalmente, quedaría la posibilidad de una acción militar estadounidense.

Una hipótesis política puede construirse relacionando la conducta pública de un dirigente, las circunstancias que enfrenta y las alternativas que tiene a su disposición.

Si los republicanos sufren una derrota importante el 3 de noviembre, la pregunta no será solamente cómo reaccionará Trump ante sus adversarios políticos en Estados Unidos, sino qué estará dispuesto a hacer en el escenario internacional para demostrar que continúa siendo un presidente capaz de imponer su voluntad. En esa búsqueda de recuperar la iniciativa, Cuba podría convertirse en una de sus opciones.

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IRAN OR CUBA? TRUMP FACING AN ELECTORAL DEFEAT

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
November 2, 2026

Donald Trump faces the congressional elections tomorrow, November 3. If Republicans suffer a major defeat, the president could find himself weakened before his domestic opponents and the powers challenging U.S. influence.

China, Russia and Iran would closely watch the consequences of a Republican defeat. If they concluded that Trump had been politically cornered, they might believe Washington had less ability to uphold its threats and international commitments.

A negative result would not strip him of his presidential powers, but it would project the image of a leader whose political authority had been questioned by voters. For Trump, who has built much of his image around strength, determination and the ability to impose terms, such a perception would pose a considerable problem.

One hypothesis worth considering is that Trump would not passively wait for his adversaries to exploit a defeat. Instead, he might try to change the situation immediately, through statements or an international event that would shift public attention toward his actions as commander in chief.

The aim would not necessarily be to resolve an international conflict, but to regain the political initiative and project an image of power.

Trump would have approximately two months, from the November 3 elections until the new Congress takes office on January 3, 2027, to act while the outgoing Congress remains in place. That period could give him an opportunity to change the political climate before his opponents assume their new legislative positions.

Two possible scenarios: Iran and Cuba.

In Iran’s case, military preparations have attracted international attention. On October 29, reports emerged of Trump meeting with senior military commanders to examine possible operations. Washington also reportedly warned several allies of the possibility of further attacks after the elections.

An offensive against Iran would have immediate worldwide repercussions, but it could also trigger a regional confrontation with unpredictable consequences.

Oil prices could rise immediately, prompting complaints from the American public. Attacking Iran with a Congress, or part of it, unwilling to support him would be a serious risk.

Cuba presents a different scenario.

Trump has publicly expressed his intention to address Cuba after Iran. If he rules out an offensive against Iran, Cuba could gain importance among his alternatives for regaining the political initiative. Decisive action against the dictatorship could give Trump an event with national and international repercussions, potentially involving fewer risks than a new war against Iran.

U.S. pressure could force the Castro regime to make significant concessions. Trump has always left the door open to an agreement that would avoid the use of force by the United States. Marco Rubio has repeatedly said that change in Cuba must be total, but Trump is the president.

I have left Ukraine out of these considerations because Zelensky, the Ukrainians and the European Union oppose territorial concessions by Ukraine in exchange for a peace treaty with Putin. It is difficult to see Trump’s pressure forcing Ukraine and the European Union to capitulate.

In Cuba’s case, Trump would have two coinciding incentives: protecting his personal image and reaffirming U.S. international authority. He could try to achieve this through an agreement with the Castro leadership, following a formula similar to the one applied in Venezuela. Another option would be to guarantee the Cuban people that the United States would not allow a massacre if they rose up against the regime. Finally, there would remain the possibility of U.S. military action.

A political hypothesis can be constructed by relating a leader’s public conduct, the circumstances he faces and the alternatives available to him.

If Republicans suffer a major defeat on November 3, the question will not only be how Trump reacts to his political adversaries in the United States, but what he might be willing to do on the international stage to show that he remains a president capable of imposing his will. In that effort to regain the initiative, Cuba could become one of his options.

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IRAN OU CUBA ? TRUMP FACE À UNE DÉFAITE ÉLECTORALE

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
2 novembre 2026

Donald Trump affronte demain, 3 novembre, les élections législatives. Si les républicains subissent une lourde défaite, le président pourrait se retrouver affaibli face à ses adversaires intérieurs et aux puissances qui contestent l’influence des États-Unis.

La Chine, la Russie et l’Iran observeraient attentivement les conséquences d’une défaite républicaine. S’ils estimaient que Trump est politiquement acculé, ils pourraient considérer que Washington dispose de moins de moyens pour faire respecter ses menaces et ses engagements internationaux.

Un résultat défavorable ne lui retirerait pas ses pouvoirs présidentiels, mais donnerait l’image d’un dirigeant dont l’autorité politique a été remise en cause par les électeurs. Pour Trump, qui a construit une grande partie de son image sur la force, la détermination et la capacité d’imposer ses conditions, une telle perception représenterait un problème considérable.

L’hypothèse que nous pouvons envisager est que Trump n’attendrait pas passivement que ses adversaires exploitent une défaite. Il pourrait au contraire tenter de changer immédiatement la situation, par des déclarations ou par un événement international qui détournerait l’attention du public vers son action de commandant en chef.

Il ne s’agirait pas nécessairement de résoudre un conflit international, mais de reprendre l’initiative politique et de projeter une image de puissance.

Trump disposerait d’environ deux mois, entre les élections du 3 novembre et l’entrée en fonction du nouveau Congrès le 3 janvier 2027, pour agir tandis que le Congrès sortant reste en place. Cette période pourrait lui permettre de modifier le climat politique avant que ses adversaires occupent leurs nouveaux sièges au Parlement.

Deux scénarios possibles : l’Iran et Cuba.

Dans le cas de l’Iran, les préparatifs militaires ont retenu l’attention internationale. Le 29 octobre, des informations ont fait état de réunions entre Trump et de hauts responsables militaires afin d’examiner d’éventuelles opérations. Washington aurait également averti plusieurs alliés de la possibilité de nouvelles attaques après les élections.

Une offensive contre l’Iran aurait des répercussions mondiales immédiates, mais pourrait aussi déclencher un affrontement régional aux conséquences imprévisibles.

Le prix du pétrole pourrait augmenter immédiatement et susciter des protestations dans la population américaine. Attaquer l’Iran sans le soutien du Congrès, ou d’une partie de celui-ci, constituerait un risque sérieux.

Cuba présente un scénario différent.

Trump a publiquement manifesté son intention de s’occuper de Cuba après l’Iran. S’il écarte une offensive contre l’Iran, Cuba pourrait prendre davantage d’importance parmi les options lui permettant de reprendre l’initiative politique. Une action décisive contre la dictature pourrait lui offrir un événement d’envergure nationale et internationale, avec des risques potentiellement moindres qu’une nouvelle guerre contre l’Iran.

La pression américaine pourrait contraindre le régime castriste à faire d’importantes concessions. Trump a toujours laissé ouverte la possibilité d’un accord évitant le recours à la force par les États-Unis. Marco Rubio a répété à maintes reprises que le changement à Cuba devait être total, mais c’est Trump qui est président.

J’ai laissé l’Ukraine de côté dans cette analyse, car Zelensky, les Ukrainiens et l’Union européenne s’opposent à des concessions territoriales ukrainiennes en échange d’un traité de paix avec Poutine. Il est difficile d’imaginer que les pressions de Trump obligent l’Ukraine et l’Union européenne à capituler.

Dans le cas de Cuba, Trump aurait deux motivations convergentes : protéger son image personnelle et réaffirmer l’autorité internationale des États-Unis. Il pourrait chercher à y parvenir par un accord avec la hiérarchie castriste, selon une formule semblable à celle appliquée au Venezuela. Une autre possibilité serait de garantir au peuple cubain que les États-Unis ne permettraient pas un massacre s’il se soulevait contre le régime. Enfin, l’option d’une intervention militaire américaine demeurerait.

Une hypothèse politique peut se construire en mettant en relation la conduite publique d’un dirigeant, les circonstances auxquelles il fait face et les options dont il dispose.

Si les républicains subissent une lourde défaite le 3 novembre, la question ne sera pas seulement de savoir comment Trump réagira face à ses adversaires politiques aux États-Unis, mais aussi ce qu’il serait prêt à faire sur la scène internationale pour montrer qu’il demeure un président capable d’imposer sa volonté. Dans cette recherche d’une reprise de l’initiative, Cuba pourrait devenir l’une de ses options.

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IRAN O CUBA? TRUMP DI FRONTE A UNA SCONFITTA ELETTORALE

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
2 novembre 2026

Donald Trump affronta domani, 3 novembre, le elezioni legislative. Se i repubblicani subiranno una pesante sconfitta, il presidente potrebbe ritrovarsi indebolito di fronte agli avversari interni e alle potenze che sfidano l’influenza degli Stati Uniti.

Cina, Russia e Iran osserverebbero attentamente le conseguenze di una sconfitta repubblicana. Se ritenessero Trump politicamente messo alle strette, potrebbero pensare che Washington abbia meno capacità di sostenere le proprie minacce e i propri impegni internazionali.

Un risultato negativo non gli toglierebbe i poteri presidenziali, ma proietterebbe l’immagine di un leader la cui autorità politica è stata messa in discussione dagli elettori. Per Trump, che ha costruito gran parte della propria immagine sulla forza, sulla determinazione e sulla capacità di imporre condizioni, una simile percezione rappresenterebbe un problema considerevole.

L’ipotesi che possiamo prendere in considerazione è che Trump non aspetterebbe passivamente che gli avversari sfruttino una sconfitta. Al contrario, potrebbe tentare di cambiare immediatamente lo scenario, con dichiarazioni o un evento internazionale capace di spostare l’attenzione pubblica sulla sua azione di comandante in capo.

Non si tratterebbe necessariamente di risolvere un conflitto internazionale, ma di recuperare l’iniziativa politica e proiettare un’immagine di potere.

Trump avrebbe circa due mesi, dalle elezioni del 3 novembre all’insediamento del nuovo Congresso il 3 gennaio 2027, per agire mentre resta in funzione il Congresso uscente. Questo periodo potrebbe offrirgli l’opportunità di modificare il clima politico prima che i suoi avversari assumano i nuovi incarichi legislativi.

Due possibili scenari: Iran e Cuba.

Nel caso dell’Iran, i preparativi militari hanno attirato l’attenzione internazionale. Il 29 ottobre sono state riferite riunioni tra Trump e gli alti comandi militari per esaminare possibili operazioni. Washington avrebbe inoltre avvertito diversi alleati della possibilità di nuovi attacchi dopo le elezioni.

Un’offensiva contro l’Iran avrebbe ripercussioni mondiali immediate, ma potrebbe anche innescare uno scontro regionale dalle conseguenze imprevedibili.

Il prezzo del petrolio potrebbe salire immediatamente, suscitando proteste tra la popolazione statunitense. Attaccare l’Iran senza il sostegno del Congresso, o di una sua parte, sarebbe un rischio serio.

Cuba presenta uno scenario diverso.

Trump ha manifestato pubblicamente l’intenzione di occuparsi di Cuba dopo l’Iran. Se escludesse un’offensiva contro l’Iran, Cuba potrebbe acquistare maggiore importanza tra le alternative per recuperare l’iniziativa politica. Un’azione decisiva contro la dittatura potrebbe offrirgli un evento di risonanza nazionale e internazionale, con rischi potenzialmente inferiori a quelli di una nuova guerra contro l’Iran.

La pressione statunitense potrebbe costringere il regime castrista a fare concessioni importanti. Trump ha sempre lasciato aperta la porta a un accordo che eviti l’uso della forza da parte degli Stati Uniti. Marco Rubio ha ripetuto più volte che il cambiamento a Cuba deve essere totale, ma il presidente è Trump.

In queste considerazioni ho lasciato fuori l’Ucraina perché Zelensky, gli ucraini e l’Unione europea si oppongono a concessioni territoriali ucraine in cambio di un trattato di pace con Putin. È difficile che le pressioni di Trump costringano l’Ucraina e l’Unione europea a capitolare.

Nel caso di Cuba, Trump avrebbe due incentivi convergenti: proteggere la propria immagine personale e riaffermare l’autorità internazionale degli Stati Uniti. Potrebbe cercare di riuscirci attraverso un accordo con la gerarchia castrista, seguendo una formula simile a quella applicata in Venezuela. Un’altra alternativa sarebbe garantire al popolo cubano che gli Stati Uniti non permetterebbero un massacro se si sollevasse contro il regime. Infine, resterebbe la possibilità di un’azione militare statunitense.

Un’ipotesi politica può essere costruita mettendo in relazione la condotta pubblica di un dirigente, le circostanze che affronta e le alternative a sua disposizione.

Se i repubblicani subiranno una pesante sconfitta il 3 novembre, la domanda non sarà soltanto come Trump reagirà ai suoi avversari politici negli Stati Uniti, ma che cosa sarà disposto a fare sulla scena internazionale per dimostrare di essere ancora un presidente capace di imporre la propria volontà. In questa ricerca di recuperare l’iniziativa, Cuba potrebbe diventare una delle sue opzioni.

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¿POR QUÉ CALLA WASHINGTON ANTE LOS ATAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRA MARÍA CORINA MACHADO?

 


¿POR QUÉ CALLA WASHINGTON ANTE LOS ATAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRA MARÍA CORINA MACHADO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 de octubre de 2026

Los ataques verbales de Delcy Rodríguez contra María Corina Machado constituyen una provocación directa a la oposición venezolana y a millones de ciudadanos que se sienten agraviados por el desconocimiento de sus derechos políticos y electorales. Sus descalificaciones alimentan el resentimiento, profundizan la desconfianza y agravan las tensiones en una sociedad que espera recuperar mediante elecciones libres el derecho a decidir su futuro, pero que no tiene garantías de que esas elecciones lleguen a celebrarse. Estas provocaciones aumentan el riesgo de violencia y contradicen las exigencias de una transición pacífica. Quien actúa de esa manera queda descalificado para desempeñar un papel de responsabilidad en la transición política de Venezuela.

El silencio de Washington agrava la situación. Donald Trump anunció el 3 de enero que Estados Unidos asumiría la dirección de Venezuela hasta completar una transición política. Desde entonces, su administración ha mantenido una influencia decisiva sobre quienes ejercen el poder. En esas circunstancias, la ausencia de una condena pública de los ataques de Rodríguez difícilmente puede ser interpretada por millones de venezolanos como otra cosa que una validación de su conducta.

Delcy Rodríguez calificó de «show» el recibimiento popular a María Corina Machado, sugirió que sus organizadores perseguían algún propósito oculto y expresó su deseo de que hubiera «arrepentimiento, remordimiento y rectificación». Al referirse a la participación de Machado en las negociaciones, afirmó que estas requerían experiencia y debían mantenerse alejadas de los «espacios neófitos». Posteriormente habló de personas «hambrientas de poder», acusó a sus adversarios de hacer «todo tipo de show por el poder» y advirtió que nadie debía entrometerse en el proceso político. Aunque algunas expresiones no mencionaron directamente a Machado, fueron pronunciadas después de su regreso. Sus descalificaciones agravian también a quienes se identifican con su lucha por la democracia y respaldan su liderazgo.

Estas declaraciones tienen una dimensión todavía más peligrosa: pueden ser interpretadas por los grupos violentos del chavismo como una incitación a atacar las manifestaciones pacíficas de la oposición. Existen antecedentes. Después de las elecciones presidenciales de julio de 2024, grupos armados conocidos como colectivos participaron en la represión de ciudadanos que protestaban por los resultados electorales. Human Rights Watch documentó 25 muertes durante aquellas protestas y encontró pruebas que vinculaban a fuerzas de seguridad y grupos armados oficialistas con distintos asesinatos. En un país con semejantes antecedentes, presentar a los adversarios políticos como una amenaza para la estabilidad puede estimular nuevas agresiones.

Los ataques de Rodríguez colocan además a María Corina Machado ante una disyuntiva calculada. Si responde con firmeza, Rodríguez puede aprovechar la confrontación para presentarla como un obstáculo a la estabilidad y a la transición pacífica. Si guarda silencio, Machado corre el riesgo de decepcionar a millones de venezolanos que esperan de ella una defensa pública de sus derechos y aspiraciones democráticas. De esta manera, Rodríguez traslada a Machado el costo político de una confrontación que ella misma alimenta.

Washington no puede asumir la dirección de la transición venezolana y guardar silencio ante estas provocaciones. Su responsabilidad va más allá de negociar acuerdos y establecer calendarios electorales. Si Estados Unidos pretende garantizar una transición pacífica, debe comenzar por exigir a Delcy Rodríguez que respete a sus adversarios y los derechos políticos del pueblo venezolano.

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WHY IS WASHINGTON SILENT ABOUT DELCY RODRÍGUEZ'S ATTACKS ON MARÍA CORINA MACHADO?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 29, 2026

Delcy Rodríguez's verbal attacks on María Corina Machado constitute a direct provocation against the Venezuelan opposition and millions of citizens who feel aggrieved by the denial of their political and electoral rights. Her disparaging remarks fuel resentment, deepen distrust, and aggravate tensions in a society that hopes to regain, through free elections, the right to decide its own future, but has no guarantees that those elections will actually take place. These provocations increase the risk of violence and contradict the requirements of a peaceful transition. Anyone who behaves in this manner disqualifies themselves from holding a position of responsibility in Venezuela's political transition.

Washington's silence makes the situation worse. On January 3, Donald Trump announced that the United States would take charge of Venezuela until a political transition was completed. Since then, his administration has maintained decisive influence over those exercising power. Under these circumstances, millions of Venezuelans can hardly interpret the absence of a public condemnation of Rodríguez's attacks as anything other than an endorsement of her conduct.

Delcy Rodríguez dismissed the popular welcome given to María Corina Machado as a “show,” suggested that its organizers were pursuing some hidden objective, and expressed the hope that there would be “repentance, remorse, and rectification.” Referring to Machado's participation in the negotiations, she stated that they required experience and should remain removed from “novice circles.” She subsequently spoke of people “hungry for power,” accused her adversaries of staging “all kinds of shows for power,” and warned that no one should interfere in the political process. Although some of these remarks did not directly mention Machado, they were made after her return. Her disparagement also offends those who identify with Machado's struggle for democracy and support her leadership.

These statements have an even more dangerous dimension: violent pro-Chavista groups could interpret them as encouragement to attack peaceful opposition demonstrations. There are precedents. Following the July 2024 presidential election, armed groups known as colectivos participated in the repression of citizens protesting the election results. Human Rights Watch documented 25 deaths during those protests and found evidence linking security forces and pro-government armed groups to several killings. In a country with such a history, portraying political opponents as a threat to stability can encourage further attacks.

Rodríguez's attacks also place María Corina Machado in a calculated dilemma. If she responds firmly, Rodríguez can exploit the confrontation to portray her as an obstacle to stability and a peaceful transition. If she remains silent, Machado risks disappointing millions of Venezuelans who expect her to defend their rights and democratic aspirations publicly. In this way, Rodríguez shifts onto Machado the political cost of a confrontation that Rodríguez herself is fueling.

Washington cannot assume responsibility for directing Venezuela's transition while remaining silent in the face of these provocations. Its responsibility extends beyond negotiating agreements and setting electoral timetables. If the United States intends to guarantee a peaceful transition, it must begin by demanding that Delcy Rodríguez respect her political opponents and the political rights of the Venezuelan people.

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POURQUOI WASHINGTON GARDE-T-IL LE SILENCE FACE AUX ATTAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRE MARÍA CORINA MACHADO ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 octobre 2026

Les attaques verbales de Delcy Rodríguez contre María Corina Machado constituent une provocation directe à l'égard de l'opposition vénézuélienne et de millions de citoyens qui se sentent lésés par le déni de leurs droits politiques et électoraux. Ses propos dénigrants alimentent le ressentiment, approfondissent la méfiance et aggravent les tensions dans une société qui espère retrouver, grâce à des élections libres, le droit de décider de son avenir, sans avoir toutefois la garantie que ces élections auront lieu. Ces provocations augmentent le risque de violence et vont à l'encontre des exigences d'une transition pacifique. Quiconque agit de cette manière se disqualifie pour exercer des responsabilités dans la transition politique du Venezuela.

Le silence de Washington aggrave la situation. Le 3 janvier, Donald Trump a annoncé que les États-Unis prendraient la direction du Venezuela jusqu'à l'achèvement d'une transition politique. Depuis lors, son administration a conservé une influence décisive sur ceux qui exercent le pouvoir. Dans ces circonstances, des millions de Vénézuéliens peuvent difficilement interpréter l'absence de condamnation publique des attaques de Rodríguez autrement que comme une approbation de sa conduite.

Delcy Rodríguez a qualifié de « spectacle » l'accueil populaire réservé à María Corina Machado, a laissé entendre que ses organisateurs poursuivaient un objectif caché et a exprimé le souhait qu'il y ait « repentir, remords et rectification ». Évoquant la participation de Machado aux négociations, elle a affirmé que celles-ci exigeaient de l'expérience et devaient rester éloignées des « milieux novices ». Elle a ensuite parlé de personnes « avides de pouvoir », accusé ses adversaires de se livrer à « toutes sortes de spectacles pour le pouvoir » et averti que personne ne devait s'immiscer dans le processus politique. Bien que certaines de ces déclarations n'aient pas directement mentionné Machado, elles ont été prononcées après son retour. Ces propos offensent également ceux qui s'identifient à son combat pour la démocratie et soutiennent son leadership.

Ces déclarations présentent une dimension encore plus dangereuse : les groupes violents favorables au chavisme pourraient les interpréter comme un encouragement à attaquer les manifestations pacifiques de l'opposition. Il existe des précédents. Après l'élection présidentielle de juillet 2024, des groupes armés connus sous le nom de colectivos ont participé à la répression de citoyens qui contestaient les résultats électoraux. Human Rights Watch a documenté 25 morts lors de ces manifestations et recueilli des éléments reliant les forces de sécurité et des groupes armés progouvernementaux à plusieurs homicides. Dans un pays marqué par de tels précédents, présenter les adversaires politiques comme une menace pour la stabilité peut encourager de nouvelles agressions.

Les attaques de Rodríguez placent également María Corina Machado devant un dilemme calculé. Si elle répond avec fermeté, Rodríguez peut exploiter cette confrontation pour la présenter comme un obstacle à la stabilité et à une transition pacifique. Si elle garde le silence, Machado risque de décevoir des millions de Vénézuéliens qui attendent d'elle une défense publique de leurs droits et de leurs aspirations démocratiques. Ainsi, Rodríguez fait peser sur Machado le coût politique d'une confrontation qu'elle alimente elle-même.

Washington ne peut prétendre diriger la transition vénézuélienne tout en gardant le silence face à ces provocations. Sa responsabilité va au-delà de la négociation d'accords et de l'établissement de calendriers électoraux. Si les États-Unis entendent garantir une transition pacifique, ils doivent commencer par exiger de Delcy Rodríguez qu'elle respecte ses adversaires et les droits politiques du peuple vénézuélien.

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PERCHÉ WASHINGTON TACE DAVANTI AGLI ATTACCHI DI DELCY RODRÍGUEZ CONTRO MARÍA CORINA MACHADO?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 ottobre 2026

Gli attacchi verbali di Delcy Rodríguez contro María Corina Machado costituiscono una provocazione diretta nei confronti dell'opposizione venezuelana e di milioni di cittadini che si sentono offesi dal mancato riconoscimento dei loro diritti politici ed elettorali. Le sue dichiarazioni denigratorie alimentano il risentimento, approfondiscono la sfiducia e aggravano le tensioni in una società che spera di recuperare, attraverso elezioni libere, il diritto di decidere il proprio futuro, ma non ha alcuna garanzia che tali elezioni si svolgano. Queste provocazioni aumentano il rischio di violenza e contraddicono le esigenze di una transizione pacifica. Chi agisce in questo modo si squalifica dall'assumere un ruolo di responsabilità nella transizione politica del Venezuela.

Il silenzio di Washington aggrava la situazione. Il 3 gennaio Donald Trump ha annunciato che gli Stati Uniti avrebbero assunto la direzione del Venezuela fino al completamento di una transizione politica. Da allora, la sua amministrazione ha mantenuto un'influenza decisiva su coloro che esercitano il potere. In queste circostanze, milioni di venezuelani difficilmente possono interpretare l'assenza di una condanna pubblica degli attacchi di Rodríguez come qualcosa di diverso da un'approvazione della sua condotta.

Delcy Rodríguez ha definito uno «show» l'accoglienza popolare riservata a María Corina Machado, ha insinuato che gli organizzatori perseguissero qualche obiettivo nascosto e ha espresso l'auspicio che vi fossero «pentimento, rimorso e rettifica». Riferendosi alla partecipazione di Machado ai negoziati, ha affermato che questi richiedevano esperienza e dovevano rimanere lontani dagli «ambienti inesperti». Successivamente ha parlato di persone «affamate di potere», ha accusato i suoi avversari di mettere in scena «ogni tipo di spettacolo per il potere» e ha avvertito che nessuno doveva intromettersi nel processo politico. Sebbene alcune di queste espressioni non menzionassero direttamente Machado, sono state pronunciate dopo il suo ritorno. Le sue dichiarazioni offendono anche coloro che si identificano con la lotta di Machado per la democrazia e ne sostengono la leadership.

Queste dichiarazioni presentano una dimensione ancora più pericolosa: i gruppi violenti del chavismo potrebbero interpretarle come un incitamento ad attaccare le manifestazioni pacifiche dell'opposizione. Esistono precedenti. Dopo le elezioni presidenziali del luglio 2024, gruppi armati noti come colectivos hanno partecipato alla repressione dei cittadini che protestavano contro i risultati elettorali. Human Rights Watch ha documentato 25 morti durante quelle proteste e ha raccolto prove che collegavano le forze di sicurezza e gruppi armati filogovernativi a diversi omicidi. In un paese segnato da precedenti simili, presentare gli avversari politici come una minaccia alla stabilità può incoraggiare nuove aggressioni.

Gli attacchi di Rodríguez pongono inoltre María Corina Machado davanti a un dilemma calcolato. Se risponde con fermezza, Rodríguez può sfruttare lo scontro per presentarla come un ostacolo alla stabilità e a una transizione pacifica. Se rimane in silenzio, Machado rischia di deludere milioni di venezuelani che si aspettano da lei una difesa pubblica dei loro diritti e delle loro aspirazioni democratiche. In questo modo, Rodríguez trasferisce su Machado il costo politico di uno scontro che lei stessa alimenta.

Washington non può assumere la direzione della transizione venezuelana e rimanere in silenzio davanti a queste provocazioni. La sua responsabilità va oltre la negoziazione di accordi e la definizione di calendari elettorali. Se gli Stati Uniti intendono garantire una transizione pacifica, devono cominciare esigendo che Delcy Rodríguez rispetti i suoi avversari e i diritti politici del popolo venezuelano.

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