Y TODO POR UNA FIRMA



   Por Marta Menor

 
    Ayer el régimen silenció una voz que les hacia daño, la espina que nunca desaparecía.  Una voz  de la oposición cubana. La voz de Oswaldo Paya.  El mundo entero conocía de Paya y hoy toda la prensa internacional habla en primera plana de la muerte del opositor cubano.

    Pero ayer también murió junto a él,  una parte del futuro de Cuba. Un joven estudiante cubano. Este estudiante se llamaba Harold Cepero .  Harold era estudiante en el cuarto año de Medicina Veterinaria  pero fue expulsado el 13 de Noviembre de 2002 de la Universidad de Camagüey.  Su delito: Una firma.

    Solamente el día antes, el 12 de noviembre, un grupo de 17 estudiantes, entre ellos Harold firmaron una carta dirigida a la dirección de la Universidad de Camagüey pidiendo que se sometiera a debato publico un proyecto.  En la carta pedían que el proyecto fuera conocido por profesores y alumnos,  sometido a debate y que ellos decidieran por si mismo si encontraban el proyecto justo o si era en contra de los intereses del pueblo cubano.

    Solo un debate, nada mas. Debate, palabra que me trae a la mente mis días universitarios en mi curso de debate en que el profesor  sabiendo mis ideas contrarias al tema, me asigno ser la líder del grupo que tenia que debatir la proposición de que el uso de  la mariguana debía de ser licito.  Mi opinión personal era que no debía de legalizarse la mariguana, y él lo sabia.  Esto me obligó a estudiar los puntos de vistas contrarios y a debatirlos como si estos fueran los míos.  Y hoy me pregunto, cuanto mas habrían aprendidos esos estudiantes si se les hubieran dado esa oportunidad de debatir el proyecto.  Hubieran estado acuerdo con lo que se proponía o  hubieran decidido que no era la solución correcta.  Nunca lo sabremos.

   Pero además los jóvenes estudiantes cometieron la osadía de decirle al régimen comunista que bajo el Código Penal vigente en Cuba este condena a aquel que obstaculice un derecho establecido en la Constitución del país.  Recordándole al régimen que el  culpable era el por obstaculizar los derechos de los estudiantes.  Que herejía  tan grande cometieron ante los ojos de una tiranía.  Como se atrevieron a  poner en el banquillo de los acusados al régimen comunista.  No, de ninguna manera esto podia ser permisible. Se hicieron reuniones donde participaron las autoridades máximas de la Universidad, y representantes del Partido Comunista de Cuba, de la unión de Jóvenes Comunista y de la Federación de Estudiantes Universitarios.  Un crimen tan grande merecía un gran jurado para dejar bien en claro que tan gran delito no podía pasar sin ser castigado.  Y con una gran diligencia, en menos de 24 horas se llego al  veredicto:  Culpable.

    Los estudiantes fueron expulsados por el régimen comunista truncando sus carreras universitarias y robándoles de su futuro  Y ayer, unos de esos estudiantes. Harold,  perdió la vida en una situación confusa al lado de aquel que originalmente escribió el proyecto que les ha costado la vida.  El Proyecto Varela.

    Y cabe preguntar, que se puede esperar de un cobarde régimen que le tiene miedo a un proyecto, un debate y un grupo de estudiantes y no tiene reparo en silenciar sus voces para siempre.

    Y todo esto por solamente un firma.

    Julio 23, 2012
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Venezuela las encuestas de la lógica


Si quien escribe no estuviera informado con cierto detalle del acontecer político de Venezuela, pensaría que Chávez arrasará en las próximas elecciones, repitiendo -según la mayoría de las encuestas- el resultado alcanzado el año 2006, como si desde esa fecha hasta ahora no hubiera pasado nada.

Es por lo demás la información predominante en los medios internacionales, los cuales se limitan a reproducir encuestas como si éstas hubieran sido hechas en el país más democrático del mundo. Cómo si en Venezuela, igual que en Holanda o Suiza, los números se ajustaran a cierta lógica. Cómo si en la Venezuela de Chávez nada fuera comprable ni vendible.

Pero si la prensa internacional se diera la molestia de averiguar cómo el gobierno de Chávez se ha apropiado de medios de comunicación, del poder judicial y -sin tener mayoría numérica- del parlamentario, los lectores extranjeros entenderían, como yo entiendo, que la utilización fraudulenta de encuestas cabe estrictamente dentro de la lógica de la -por los chavistas denominada- “guerra asimétrica en contra del imperio”.

Seamos claros: para un gobierno que afronta cada elección de acuerdo a estrictos criterios militares, la manipulación de encuestas forma parte de una táctica destinada a erosionar la moral del “ejército enemigo”. Por lo tanto, lo normal en Venezuela no es que el gobierno utilice a las encuestadoras. Anormal sería si no lo hiciera.

Sin embargo, al ser situada “la brecha” que separa a Chávez y Capriles por sobre el 20%, el gobierno excedió sus propios excesos. Razón por la cual algunas empresas oficialistas han debido achicar en Julio “la brecha” en un 4% menos. Así seguirán haciéndolo hasta llegar a Octubre, cuando endilgarán a Chávez algo así como un 10% por sobre Capriles. Después de las elecciones afirmarán, por supuesto, que ocurrieron “factores imprevisibles y no encuestables”. Tiene razón Ibsen Martínez: las encuestadoras “no pegan una”.

¿Cómo –pregunta Teodoro Petkoff – justo cuando el gobierno se encuentra peor que nunca y la oposición mejor que nunca, las encuestas dan como ganador a Chávez adjudicándole porcentajes tan gigantescos? ¿Cómo puede ser posible si la tendencia de la oposición ha sido desde hace años ascendente y de pronto, sin mediar ningún motivo, desciende abruptamente? Definitivamente, algo huele a podrido. Y no es en Dinamarca.

En Venezuela hay, efectivamente, dos modos de pronosticar. Uno, de acuerdo a la lógica de las encuestas. Otro, de acuerdo a las encuestas de la lógica. Esta última, no es casualidad, es la misma que -de acuerdo a todas las informaciones- se vive en la calle. ¿A quién creer entonces? ¿A las encuestas o a la lógica? Pues bien, tratándose de la Venezuela de hoy –es mi tesis- es imposible creer en las encuestas.

¿Qué dice la lógica y no las encuestas?
La lógica dice que no hay ninguna razón para que el gobierno haya revertido la tendencia que cristalizó en las elecciones parlamentarias del 2010, cuando la oposición alcanzó el 52%. Los empresarios de encuestas argumentarán, sin duda, que en esas elecciones el candidato no era Chávez. Mas, eso no es tan cierto. En todas las elecciones el candidato ha sido Chávez. No ha habido elección en Venezuela a la que Chávez no hubiera otorgado un carácter plebiscitario.

La lógica dice que cuando hay que elegir entre un candidato enfermo y otro sano, las tendencias se dividen. Los que creen en el chavismo como religión, votarán por el “más allá”. Los que creen en la política, votarán por el “más acá”, es decir, por Capriles. Por lo demás, no hay ninguna razón lógica que lleve a concluir que un Chávez enfermo es más carismático que un Chávez sano.
Aceptando incluso que las elecciones más que racionales son emocionales, todos los informes de las grandes demostraciones de masas ocurridos durante la campaña indican que precisamente la emocionalidad, el entusiasmo, el fervor, se observan en la candidatura de Capriles. Luego, si hay una tendencia “nueva” después de las parlamentarias, ésta debería inclinarse más a favor de la oposición que del gobierno.

No se trata por cierto de hacer comparaciones. Sin embargo, es posible constatar que las condiciones en las cuales se desarrollaron las campañas presidenciales anteriores son muy distintas a la que tienen lugar en los tiempos de Capriles. Por de pronto, a diferencia de todas las candidaturas anti-chavistas, la de Capriles es la primera que ha surgido respaldada por un frente político cien por ciento unitario, con un programa común y con una dirección por todos aceptada.

Más aún, Capriles no fue elegido por cúpulas, sino como resultado de concurridas primarias las que le otorgaron altísima mayoría –no vaticinada por ninguna encuestadora, hay que reiterarlo-. Eso quiere decir: la candidatura de Capriles posee una legitimación política que no tiene la de Chávez. Quiere decir, además, que el impulso entusiasta que recogió Capriles en las primarias ha sido reinvertido en su campaña presidencial. Eso se nota incluso en el hecho de que el ayer, en la oposición numeroso, “partido de los abstencionistas”, ha dejado prácticamente de existir. De ahí que los números que dan a Chávez la misma votación que le permitió derrotar a Rosales, sean un insulto a la lógica.

La lógica indica, además, que si Capriles ha sabido llegar a los pueblos y reductos más lejanos, sumará muchísimos votos.
La lógica dice que si Capriles apela a un discurso de reconciliación y no de enfrentamiento -en una ciudadanía cansada de vivir en un clima insoportablemente agresivo- sumará muchísimos votos.

La lógica establece que si Capriles ha arrebatado a Chávez el rol de representar al futuro y no al pasado, sumará muchísimos votos.
La lógica muestra, en fin, que si hay una “brecha” en Venezuela, esa no existe entre Chávez y Capriles, sino en la cabeza de los encuestadores, o mejor dicho: entre los números que confeccionan y los todavía no conocidos que surgirán de esa “realidad–real” que siempre escapa a toda encuesta. Afortunadamente –agrego yo-. Si no fuera así, las elecciones estarían de más.

Por Fernando Mires

Fuente:  Polis


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Hacia una nueva definición de la sociedad, el capitalismo y la democracia (Cuba en el siglo XXI)


Si la desaparición de la URSS ha sometido a la democracia y al capitalismo al escrutinio como nunca antes, la actual crisis económica ha expuesto otras debilidades del sistema.

La discusi
ón de cómo se deben arreglar los problemas ha cobrado fuerza.   Algo que no pudo haber sucedido con tal intensidad antes ni durante la era de  Allan Greenspan.   Desde el fin de su época de “exuberancia irracional” ha tomado fuerza el debate sobre errores conceptuales y prácticas de la izquierda y de la derecha en las democracias.  El socialismo pertenece al pasado, es un concepto tan explotado, impreciso y desprestigiado que en lugar de aclarar, confunde.

Esto  apunta a una nueva definición de la sociedad.  Por ejemplo, los mismos principios que antes se defendían desde un punto de vista ideológico o moral hoy son condiciones fundamentales del progreso:

Sin libertad individual, sin respeto a los derechos humanos y a la propiedad, sin educación, sin salud  y sin un nivel  razonable de equidad, las sociedades del presente y del futuro no estarán capacitadas  para generar riqueza en forma sostenida.

En otras palabras lo que es justo no es solo moralmente correcto sino es necesario en el campo de la productividad, la creatividad y la competitividad.

Por estas razones, tampoco el modelo chino es el camino a seguir.  El espejismo creado por el espectacular crecimiento de China no puede justificar los grandes problemas que ese esquema tiránico  ha creado.  Tampoco los conflictos y abusos que esconde detrás de sus cifras tan  impresionantes como selectivas.  Quizá Deng Xioaping no fue ajeno a esta situación  cuando predijo una futura segunda etapa.

Ante todo este panorama los cubanos tenemos que aprender de los demás.  No podemos aferrarnos a esquemas que otros países cuestionan o van descartando.  Necesitamos construir una sociedad con una gran capacidad de libertad, de cambio y de oportunidades.  Una sociedad  que pueda generar justicia, felicidad y progreso para  sus ciudadanos, al mismo tiempo que premia la creatividad y el trabajo individual y empresarial.

En su reciente gira por Europa la dirigente democrática de Birmania, Aung San Suu Kyi, planteó que su país no debía cometer los errores que habían superado otros y que necesitaban ayuda para evitarlos.  Esto les permitiría a ellos acelerar el progreso y consolidar la democracia.

Parte de la solución estará en el éxito que tenga Cuba democrática durante este siglo, en llevar adelante una estrategia en que sus objetivos de desarrollo interno –desarrollo en todos los órdenes– refuercen su esfuerzo y eficacia global.  No podemos vivir presos del pasado ni limitados por el presente. Cuba seguirá siendo una isla a noventa millas de los Estados Unidos pero tiene que concebirse y actuar como parte de cualquiera y de todos los continentes.

En conclusión, el mundo se debate y se dirige a nuevas formas de organización que le permitirán a cada sociedad, en un marco de libertad y participación nunca antes visto, potenciar sus capacidades. Cuba debe aprender de los demás tanto como de sus propias experiencias y dar un salto hacia adelante.

Continuará…

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CUBA: Mitos y Verdades


Por Marta Menor

El Instituto International Republicano (IRI) una organización no partidista y sin fines de lucro que promueve la libertad y la democracia en todo el mundo mediante el desarrollo y fomento de partidos políticos, instituciones cívicas, elecciones libres, gobernabilidad democrática y el estado de derecho, celebró un encuesta de opinión pública en Cuba desde el 29 de Febrero hasta el 14 de Marzo de 2012 donde participaron 787 cubanos adultos.  La encuesta – la séptima desde 2007 - fue realizada en 14 provincias cubanas con un nivel de confianza de 95% y un margen de error de solo +/-3.5%.  Las preguntas fueron desde el acceso a Internet y uso de teléfonos móviles hasta la actuación del actual gobierno de Raúl Castro y las expectativas de cambio y reformas económicas.

El 80 por ciento de los cubanos votaría hoy por cambios de sistema hacia una economía de mercado, con propiedad privada y negocios propios y solo el 31 por ciento estima que es posible tener mejoras económicas sin reformas políticas.  Después de más de cinco décadas de gobierno revolucionario, 44 por ciento de la población trabaja para el gobierno y 24 por ciento está desempleada.  Cerca de las tres cuartas de la población total de Cuba, por lo tanto, no produce absolutamente nada al desarrollo de una economía de mercado libre.  Solamente el 16% ha logrado - y esto solamente en los últimos meses, - alguna licencia de negocio particular.

El mayor problema visto por la mayoría del pueblo cubano es salarios bajos y el alto costo de la vida, seguido por la doble moneda, la alimentación y la salud.  El estudio de Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre sueldos mensuales indica que el sueldo promedio mensual mundial es de $1480 y el de España es de $2352.  Según la encuesta de IRI, el promedio del cubano es de solamente $19 mensuales.  O sea, el pueblo cubano carece de los más elementales recursos  para poder obtener un mínimo de sobrevivencia.

Las respuestas del pueblo cubano a la encuesta realizada por el IRI nos proporcionan las verdades más significantes que desmienten mitos proclamados por el gobierno cubano por más de cinco décadas y repetidos hasta la saciedad por medios internacionales de comunicación.  Entre ellas se encuentran las siguientes:

REFORMAS ECONÓMICAS

Mito: El gobierno de Raúl Castro ha iniciado reformas económicas como medidas de mejoras para el estándar de vida de la población cubana.  Esto ha sido publicado y discutido ampliamente por los medios internacionales de comunicación como pasos positivos del gobierno cubano hacia un mejoramiento de la sociedad cubana.

Verdad: La encuesta demuestra que 85 por ciento de los cubanos no han visto ningún cambio en sus vidas personales ni han recibido ningún beneficio directo.  El 74 por ciento de los cubanos afirma que la situación económica de su familia es igual o peor que la del año pasado y el 70 por ciento no tiene confianza en que el régimen de los Castro  y continúan muy preocupados por su futuro económico.

Mito:  En el discurso pronunciado por Raúl Castro, en la clausura del Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de diciembre de 2010,  Raúl le dijo al pueblo: “A pesar de la incidencia en la economía nacional de los efectos de la crisis mundial, el irregular comportamiento de las lluvias durante 19 meses,…..se alcanzará la meta de crecimiento de 2.1 por ciento del Producto Interno Bruto, (PIB); se elevaron las exportaciones de mercancías y servicios… por vez primera en varios años, comienza a apreciarse una dinámica favorable en la productividad del trabajo en comparación con el salario medio… el plan del próximo año prevé un crecimiento del PIB del 3.1%.”

Verdad: En las proyecciones hacia el futuro, sólo el 27 por ciento de los cubanos creen que la situación económica en Cuba mejorará durante el próximo año.  La preocupación en materia económica sigue siendo predominante en la vida de los cubanos con más de la mitad (51 por ciento) señalando los bajos salarios y el alto costo de vida como sus principales problemas.  La gran mayoría del pueblo cubano no tiene esperanzas de un futuro mejor.

Mito: Raúl Castro Ruz en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 20 de diciembre de 2009 dijo: “Avanza el suministro directo de leche fresca a las bodegas; de 89 municipios incorporados a esta experiencia, se abastecen totalmente 66 con el consiguiente ahorro de combustible y motor recursos… La producción de leche alcanzará 587 millones de litros, un incremento de 57 millones respecto al año anterior, …se eleva también la producción de huevos, arroz, frijoles, hortalizas y cítricos, por mencionar sólo algunos renglones.”

Verdad: Mientras que los bajos salarios y el alto costo de vida siguen siendo un tema de gran preocupación entre todos los grupos de edad, el porcentaje de los que mencionaron la escasez de comida subió casi 10 puntos desde la última encuesta del IRI en Junio de 2011.  Según varios analistas, los precios de la comida en Cuba han subido un promedio del 20 por ciento en los últimos 12 meses.

Mito: Raúl Castro en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, el 19 de abril de 2011 dijo: “considero que Cuba está entre el reducido número de países del mundo que cuentan con las condiciones para transformar su modelo económico y salir de la crisis sin traumas sociales porque, en primer lugar, tenemos un pueblo patriótico, que se sabe poderoso por la fuerza que representa su unidad monolítica, la justeza de su causa y preparación militar, con elevada instrucción y orgulloso de su historia y raíces revolucionarias.”

Verdad: Aproximadamente el 55 por ciento de los ciudadanos cubanos indicaron que no cree que un cambio sustancial de su sistema económico sea posible sin reformas políticas que lo correspondan y el 80 por ciento apoyan mayor libertad económica, incluyendo derechos de propiedad privada.  Según los índices de Libertad Económica de Wall Street Journal y Heritage Foundation, la economía de Cuba es una de las menos libres del mundo, seguida sólo por Zimbabue y Corea del Norte.

LIBERTAD DE EXPRESION

Mito: En el discurso de bienvenida a su Santidad Benedicto  XVI Raúl Castro dijo “la Nación ha seguido, invariablemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, conforme a las más altas aspiraciones del pueblo cubano y con la libre participación de este en las decisiones trascendentales de nuestra sociedad, incluidas las económicas y sociales”.

Verdad: En una pregunta que medía el nivel de percepción sobre la libertad en el país, la gran mayoría de los cubanos reconocen su inhabilidad de expresar abiertamente sus esperanzas o ideas que sean contrarias a las políticas actuales del régimen eliminando por lo tanto toda participación en decisiones económicas y sociales del país.  El 40 por ciento de los cubanos piensan la libertad de expresión es totalmente inexistente en Cuba indicando que cero de cada diez ciudadanos puede poner en práctica la libertad de expresión en Cuba mientras que el 10 por ciento estima que sólo uno de cada diez dice lo que piensa.  El derecho de libre expresión es inexistente dentro del país.

Mito:  El cable de fibra óptica entre Cuba y Venezuela esperado con ansiedad por los cubanos se halla en un nivel absolutamente operativo según anuncio del gobierno.  En 2010 el cable prometía expandir el acceso cubano a Internet y su velocidad de conexión como una más rápida entrada a internet.

Verdad: El acceso de los cubanos a información no gubernamental continúa siendo severamente limitado.  Sólo el cuatro por ciento de los cubanos afirmaron tener acceso a Internet mientras que sólo el ocho por ciento afirmó usar e-mail, aunque sea de forma poco frecuente.  Solo sociedades cerradas como Zimbabue y Birmania tienen menos ciudadanos conectados al internet.

Mito: Nuevamente en el 2010, Raúl Castro declaró “no hay que temerle a las discrepancias de criterios… no debe interpretarse como circunscrita al debate sobre los Lineamientos; las diferencias de opiniones,  serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo.  Es por demás un derecho del que no se debe privar a nadie.”

Verdad: A pesar de la eliminación de Cuba de la prohibición de la posesión de un teléfono celular en 2008, sólo el 21 por ciento de cubanos informan tener acceso a celulares en la actualidad. Investigadores independientes estiman que el índice de penetración de móviles en Cuba – el número de ciudadanos que poseen teléfonos y tienen cuentas – es aproximadamente un 10 por ciento.  El pueblo cubano carece de medios de comunicación lo que hace casi imposible el debate o intercambio de opiniones y su índice de acceso es aun mas bajo que el de Haití que es  el segundo índice más bajo en el continente americano con un 35 por ciento – más del triple que el índice de Cuba.

ELECCIONES LIBRES Y MULTIPARTIDISTAS

Mito:  En la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, el 29 de enero de 2012, Raúl Castro dijo: “ Renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel… solo el Partido, repito, puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en el único Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro Ruz.”

Verdad: La encuesta indica que la gran mayoría (70 por ciento) de los cubanos continúan deseando, de forma abrumadora, tener elecciones multipartidistas, libertad de expresión y otros elementos relacionados con la libertad política y la democracia.  Cerca de nueve de cada diez adultos entre 18 y 29 años de edad desean un cambio fundamental político.  Sin embargo, durante el último año, las autoridades cubanas han intensificado sus esfuerzos por acabar con individuos que intentan ejercer sus libertades fundamentales.  Entre Enero y Marzo de 2012, hubo más de 2.300 detenciones políticas.

CONFIANZA DEL PUEBLO EN EL PARTIDO COMUNISTA

Mito: “La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos” les dijo Raúl a la juventud cubana en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas en La Habana, 4 de abril de 2010.

Verdad:  La encuesta indica que los cubanos tienen muy poca confianza en la habilidad del régimen para solucionar sus problemas y necesidades.  Con la llegada de Raúl Castro al poder en 2008, el 27 por ciento de los cubanos afirmaban que podría solucionar los problemas económicos de Cuba.  Después de tres años y una serie de reformas sólo el 19 por ciento tiene ahora confianza en la habilidad del régimen para solucionar sus principales problemas.

EL BLOQUEO

El Mito de todos los Mitos:  EL BLOQUEO.  El mal de todos los males que suceden en Cuba.  Según el Informe central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba el bloqueo económico, comercial y  Estados Unidos contra Cuba persiste e incluso se intensifica.

Verdad: EL bloqueo no es un bloqueo, es un embargo comercial.  Sin embargo, la mayoría del pueblo cubano no considera el embargo como la causa de su miseria.  Entre la juventud de 18-29 solo el 1 por ciento considera el embargo como un problema y aun entre los de más 60 que es el grupo de mayor índice que considera el embargo como un problema, este solo llega a un 6 por ciento.   Aun en los cubanos de poca preparación académica, solo un 1 por ciento le dio importancia al embargo.

Nota: Los Estados Unidos está entre los cinco principales socios comerciales de Cuba (el 6.6% de las importaciones llegan desde EE.UU) y es además el primer suministrador de productos agrícolas de Cuba. EE.UU suministra el 96% del arroz y el 70% de los productos de carne avícola. Otras importaciones a gran escala provenientes de EE.UU son el trigo, el maíz, la soya y sus derivados.

Todo lo anterior nos lleva a la conclusión que el único mal que le aqueja a Cuba no es más que el régimen castrista que impera en la Isla por más de cinco décadas.  Es hora de que el pueblo cubano pueda decidir por si mismo su futuro a través de elecciones, libres, multipartidistas, democráticas donde todo cubano e hijo de cubano pueda votar y participar como candidato si así lo desea.  Es hora de que los medios de comunicación acaben con los mitos y den a conocer las verdades.  El pueblo cubano merece por los menos esto de la comunidad internacional.

Basta ya de mitos. Es hora de decir la verdad.

Julio 13, 2012

Fuente Democracia Participativa
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Del ombligo del mundo al fin de la historia (Cuba en el siglo XXI)


En el capítulo anterior comentamos sobre la importancia desmedida que los cubanos damos a nuestros problemas.  Pareciera que somos  el ombligo del mundo.

En buena parte esto se debe a que durante las tres décadas en que nuestro pa
ís fue un instrumento del Kremlin,  la propaganda sobre Fidel Castro y el paraíso comunista en Cuba fue aceptada casi sin cuestionamiento en Occidente.  Además, el conflicto entre los Estados Unidos y el castrismo fue útil  para un sector de latinoamericanos y de europeos que necesitaban recriminar  a  los “yanquis”.  También el tema brindó la oportunidad a muchos politólogos,  intelectuales y periodistas a que disertaron sobre la magia de Fidel y la  liturgia del socialismo cubano. 
 
Nunca una dictadura ha sido tan defendida como el castrismo.  Todos inflaban el globo porque les convenía, hasta que el globo explotó. Quedan rezagos y rezagados, pero en general el asunto está pasado de moda.
 
Nuestra isla ya era conocida antes de toda esta soberana tomadura de pelo que se llama la revolución cubana.  Cuba tuvo el privilegio de tener en José Martí a un hombre de talla universal.   Otros cubanos menos conocidos  en el mundo contribuyeron con heroísmo, creatividad y originalidad a forjar nuestra identidad,  nuestra historia y un progreso relativo nada despreciable. 

Pero no fuimos y no somos el ombligo del mundo. Necesitamos una buena dosis de realismo y entusiasmo para sacar a nuestro país del atolladero en que se encuentra y ayudar a la juventud cubana a que se lance a conquistar un futuro mejor.

El tiempo apremia, ya nos encontramos en el comienzo de la segunda década de un nuevo siglo, que no es un siglo cualquiera.  Es el siglo en que se está forjando una nueva civilización. 

Con tal propósito debemos afinar nuestra percepción para actuar con una visión muy clara del momento en que vivimos y lo que está por venir. 

Preguntémonos:

¿Ha sucedido algo perturbador en el mundo que tengamos que tener en cuenta?

Sin dudas:  el desplome de la URSS, la supremacía de los Estados Unidos, el extremismo islámico, la Revolución Digital,  la Primavera Árabe y la crisis económica mundial.

¿La URSS?  ¿Pero acaso eso no es  historia?

Aunque parezca lejano, el desplome soviético continúa gravitando sobre los acontecimientos actuales.  Sus consecuencias no han concluido y en este siglo las seguiremos viviendo.

Cuando en 1989 Francis Fukuyama escribió su ensayo sobre el fin de la historia,  quizá no estaba tan equivocado como después se pensó.

Su argumento radicó en que el fracaso de la URSS invalidaba las predicciones del marxismo sobre la inevitabilidad del comunismo. 

En realidad la historia no había concluido con el triunfo de la democracia liberal sobre el marxismo-leninismo.  Se había iniciado una etapa aun más compleja que nadie pudo imaginar.

¿Qué sucedió?

Que al desaparecer el comunismo la práctica de la democracia liberal y del capitalismo pasarían a la picota.  La ideología vencedora tuvo un corto reinado sin cuestionamientos.

¿Cuán verdadera es la representatividad en el pluripartidismo democrático y cuán justo es el capitalismo en la democracia?

El debate es de suma importancia porque de sus respuestas nacerán las proposiciones que guiar
án los pasos de las sociedades de hoy.

Para muchos demócratas la versión norteamericana de la democracia y del capitalismo no parece tan auténtica ni tan justa como se pensaba; la versión europea podría ser insostenible a largo plazo. 

El aparato estatal no resuelve ni prevé problemas fundamentales.  La mayoría de los políticos pierden la confianza del electorado.

En nuestras sociedades la violencia se ha vuelto un mal endémico y el consumo de drogas y la infelicidad no corresponden con el ideal que debía ser el resultado de la democracia y del capitalismo. 

No es que se exija que el ideal de la democracia deba ser la realidad democrática, sino que hay demasiado espacio entre el uno y la otra.  Hay que acortar la distancia y esto puede implicar cambios importantes en el modelo tal y como lo vivimos hoy en día.

Parejo a estos grandes problemas el mundo ha cambiado y sigue haciéndolo a una velocidad desafiante.

Continuará…Hacia una nueva definición de la sociedad, el capitalismo y la democracia (Cuba en el siglo XXI)



Capítulo anterior: Cuba en el siglo XXI  (el síndrome del ombligo del mundo)

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Cuba en el siglo XXI (el síndrome del ombligo del mundo)



Cuba es hoy todo lo que no debe ser una nación en el primer siglo de la era digital. Cuba es importante para nosotros porque es nuestra  patria, pero en el contexto de la política y la economía mundial tiene poca relevancia.

En la isla prevalece una economía obsoleta y estatizada; dependiente de la subvención extranjera y del pago de salarios a nivel de miseria.  La Internet, una computadora y el poder de los modernos lenguajes de programación son sueños inaccesibles para la mayoría de la juventud.  La población está agotada y sin fe.

Pese a  esta situación, y en buena parte  por ella, los cubanos pensamos que lo que sucede en nuestro país debía ser de gran  interés para cualquiera en el planeta. 

En alguna oportunidad bauticé este fenómeno de presunción exagerada como “el síndrome del ombligo del mundo”; algo que padecemos todos, pero que lo manifiesta en forma crónica el reducido grupo de procastristas que todavía defiende al sistema.

No hay nada más absurdo que leer a los blogueros del régimen reiterando los errores y las injusticias que suceden en cualquier parte, como si ellos vivieran en una sociedad superior por la gracia de Fidel Castro.

Que los demócratas cubanos  creamos que  nuestros problemas requieren  la atención del mundo, no es descabellado,  siempre y cuando actuemos con diplomacia y, aunque parezca algo contradictorio, con realismo.  

El origen de este síndrome comenzó con Cristóbal Colon el 28 de octubre de 1492 quien al llegar a Juana (Cuba) dijo que estaba ante “la tierra más bella”.

Se acentuó en extremo cuando por iniciativa del tirano Fidel Castro, nuestro país se convirtió en un instrumento de la URSS en su conflicto con los Estados Unidos. 

Los castristas no lo vieron así.  Ellos quisieron creerse que eran la avanzada mundial en el combate contra  el “imperialismo yanqui”.   Ante la desintegración de la URSS, debía haberse impuesto la realidad, pero no sucedió. 

La tiranía castrista se había quedado sin el escudo militar soviético, sin su escatología postcapitalista y aun peor, sin la subvención que la mantenía a flote, Pero el síndrome se impuso.

En lugar de adaptarse al nuevo mundo, Fidel Castro –el único que tenía derecho a pensar y a decidir – siguió creyendo que él (Cuba) seguía siendo el ombligo del mundo.  

Por esta razón sus incondicionales necesitaron más de dos décadas, la ruina nacional y la decrepitud del tirano, para empezar a darse cuenta de que el experimento era un fracaso total  y que el poder que tenían peligraba. 

Finalmente llegaron a la conclusión de que para sobrevivir  necesitan una relación política y económica normal con su vecino del norte, fuente de turismo, un mercado e inversiones importantes.  A pesar de esto no acaban de darse cuenta de que el exilio cubano es parte integral de los Estados Unidos.

Sin embargo, todavía creen que pueden obligar al gobierno en Washington  a negociar la libertad de un infeliz ingeniero estadounidense (Alan Gross), condenado a quince años de cárcel por tratar de facilitar a los miembros de la oposición en la isla el acceso a la Internet.

Los demócratas cubanos no estamos tan desubicados.  Nuestro síndrome es menos crónico.  Quisiéramos convencer a todos que de la libertad de Cuba –Venezuela incluida- depende la seguridad del Continente.  No es así.

No queremos aceptar que el antiyanquismo siempre ha existido con otros nombres.  El castrismo lo practicó  por medio siglo, pero existía desde mucho antes.  Cuando Chávez desaparezca, tarde o temprano otro “iluminado”  tomará esa bandera o lo que va quedando de ella.

En cierta forma vivimos del pasado.  Es como si ya no tuviéramos ni retos, ni ilusiones,  ni proyectos importantes por delante.  Nos conformamos con ser demócratas, anticastristas y anticomunistas. 

Es un gran error, lo mejor de Cuba no quedó en el ayer, ni será necesariamente lo que vive el mundo de hoy. Lo mejor de Cuba está por hacer y le corresponde decidirlo a las generaciones que lo construirán con su esfuerzo.

Continuará...Del ombligo del mundo al fin de la historia (Cuba en el siglo XXI)



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MI HONRA VALE MÁS QUE MI VIDA


Opinar sobre las razones que en un momento de la historia motivaron a una persona  a actuar de una u otra forma, requiere tener un conocimiento muy completo de las circunstancias.  Es necesario estudiar los hechos con toda objetividad y tratar de hacer una radiografía de los pensamientos y sentimientos del individuo sobre el que se va a hablar.

Si en lugar de indagar la razón por la que alguien tomó una decisión se trata de juzgar  la conducta  del  individuo, es decir emitir una opinión sobre  lo que debió haber hecho, ya no estamos en el campo de la historia sino en el de la moral.  Es un terreno que se presta tanto a la conjetura sin fundamento como a la falacia.

De vez en cuando uno lee o escucha a alguien que dice con toda certeza lo que debía haber hecho Huber Matos hace más de medios siglo. Juzgar  lo que  debió hacer Huber Matos es asumir que en ese momento Matos tenía una bola de cristal con la que veía el futuro de Cuba y también una varita mágica con la que lo podía cambiar.  No tenía ninguna de las dos cosas.

Hace más de cincuenta años la situación en Cuba era confusa, compleja e incierta.  Ante la evidencia de la infiltración comunista, Huber Matos habló del problema con los principales dirigentes del Movimiento 26 de Julio y del gobierno revolucionario.  La mayoría pareció compartir su preocupación.  También habló con Fidel Castro sobre el asunto.  Como Fidel dio  largas a su compromiso de una reunión entre los cuatro (Fidel, Huber, Raúl y el Che) para aclarar las dudas, Huber Matos renunció en octubre de 1959 explicando que no estaba de acuerdo con la creciente influencia de los comunistas en la revolución e insistió  que a los cubanos se les había prometido una democracia.

Renunciar en aquellas circunstancias era retar a Fidel Castro, el Dios de Cuba para la mayoría de la población.  Había que estar dispuesto a enfrentar el paredón de fusilamiento.  Tres meses antes, en junio, el  Comandante Pedro Luis Díaz Lanz, un hombre muy valiente y audaz, huyó  de Cuba en un velero y denunció la conjura  comunista desde el exterior. En Julio Fidel Castro amenazando al presidente Manuel Urrutia con una turba que rodeó la presidencia lo obligó a renunciar. Urrutia estaba muy preocupado por la influencia  comunista, se asiló en una embajada y salió del país.

Cuando Huber Matos se dio cuenta de que iban a arrestarlo, en lugar de montarse en el avión que le ofrecieron para que huyera de Cuba, hizo una grabación ratificando su denuncia.  Se arriesgó a todo con el propósito de obligar a Fidel a una definición pública del camino que tomaría la revolución.  En  privado Fidel le había asegurado a Huber que Raúl y el Che no le iban a quitar su revolución.  En público había repetido que él no era comunista ni la revolución tampoco.

Camilo Cienfuegos desapareció una semana después de estar preso Huber Matos.  Ellos eran amigos desde la Sierra Maestra y habían conversado sobre el problema del comunismo.  En la sesión de ministros en que Fidel Castro insistió en el fusilamiento de Huber, cuando esta terminó y salían todos, el Che le dijo  a Fidel: “si insistes en fusilar a Huber vas a tener que fusilar a todos los ministros”.  En  una reunión entre mi madre y el Che, este le dijo: “Lo que está haciendo Fidel es un error. A Huber lo que hay que hacer es dejarlo que se vaya para su casa”.

Quizá por estas razones, antes del juicio, Fidel le manda una oferta a su celda en la cárcel: Si aceptas lo que he dicho en público, te vas a tu casa tranquilamente.  La respuesta de Huber fue: “Mi honra vale más que mi vida”.  Huber quería el juicio para defenderse y obligar a Fidel a definir el curso de la revolución.   Por esos objetivos estuvo dispuesto al fusilamiento o a pasar la vida en prisión. Si Huber Matos hubiera tenido una bola de cristal, quizás habría intentado matar a Fidel Castro.  Tampoco era fácil.   Habrían quedado el Che y Raúl con el poder y un pueblo enardecido y fanático al extremo.  De todos los dirigentes de la revolución con los que Huber habló del problema comunista ninguno dio un paso al frente para enfrentar a Fidel Castro en aquellos momentos.  Camilo como sabemos acababa de desaparecer.

La denuncia del Comandante Pedro Luis Díaz Lanz en los Estados Unidos, la renuncia y el exilio del presidente Urrutia y la denuncia, el arresto, el juicio y la condena de Huber Matos,  fueron determinantes en que mucha gente que estaba ciega abriera sus ojos en Cuba y en el exterior.  La rebeldía contra Fidel Castro creció y se fortaleció. Muchos cubanos se unieron  a grupos clandestinos para luchar contra un gobierno que todavía no había consolidado su maquinaria represiva.

Si los Estados Unidos, ante todos esos hechos y otros que no se mencionan aquí, se decidieron a derrocar a Fidel Castro y fracasaron eso es otra cosa.  El fracaso de los Estados Unidos en Playa Girón consolidó al castrismo.  Los Estados Unidos abandonaron a los cubanos que desembarcaron en Girón, no ayudaron a los guerrilleros que lucharon en la Sierra del Escambray y pactaron con los soviéticos a partir de la crisis de los misiles.   Las fallas de los Estados Unidos no exonera a los dirigentes cubanos del exilio de la suyas.  Pero como en el caso de Huber Matos, a la hora de repartir responsabilidades hay que estar muy informado.  Hay que ponerse en el tiempo y en lugar y vestirse con los pantalones de los actores.
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PINOCHET O EL DERECHO DE LOS OTROS


 Fuente Polis, Fernando Mires, Chile

La discusión en torno al acto a favor de Pinochet que tuvo lugar el Domingo 10 de Junio de 2012 en Santiago de Chile, ha trascendido las fronteras. ¿Ha de permitirse un acto público a favor de un dictador cuando los cadáveres todavía son honrados por dolientes familias?

 La primera reacción moral es un rotundo no. Sin embargo, quienes nos ocupamos con esos temas sabemos por experiencia –aunque Kant piense lo contrario- que la moral general no es suficiente para analizar situaciones que se dan en la esfera del derecho y de la política.

¿Tienen derecho a manifestarse públicamente los partidarios de antiguos gobiernos criminales? Desde el punto de vista del derecho público la respuesta sólo puede ser la siguiente: Si la letra y el espíritu de la Constitución no dicen nada en contra, a los partidarios de esos gobiernos competen los mismos derechos que a los demás ciudadanos de una nación. Eso quiere decir: si el derecho a la libre opinión y a la libre expresión es válido para unos, debe ser válido para otros. El derecho, en suma, no es divisible.

En ese punto, sin embargo, resulta imperioso establecer una diferencia. El derecho a la libre opinión no es lo mismo que el derecho a la libre expresión. O en breve fórmula: si bien toda opinión es una expresión, no toda expresión es una opinión. Trataré de explicarme con ejemplos.

Si yo doy a conocer un pensamiento, es mi opinión. Si le mento la madre a alguien, es sólo una expresión. Si alguien escribe un artículo, expresa opiniones. Si alguien se pone a gritar en la calle, no opina, pero se expresa. Quiere decir: hay expresiones que van más allá del campo del pensamiento, al cual pertenecen las opiniones. De ahí que quien reprime una opinión reprime pensamientos: No hay opiniones sin pensamientos. Pero en cambio, hay expresiones sin pensamientos.

La represión de una opinión, reprime la esencia del ser: el pensar. En cambio, no siempre la represión de una expresión es represión del pensar. Para decirlo de modo elemental: hasta un perro, cuando ladra, se expresa, pero no opina. En ese sentido la represión de una expresión de apoyo a una dictadura del pasado no es necesariamente una violación al derecho de opinión. Es por esa razón que la interpretación del derecho a la libre opinión pertenece más al campo de la jurisprudencia que al de la política. A la vez, el derecho a la libertad de expresión –ese es el punto- pertenece más al campo de la política que al de la jurisprudencia. Eso significa: el derecho a opinar es inapelable y por eso es, si así se quiere, un moderno tabú. Pero el derecho a la expresión no sólo es apelable; además, es interpretable, y lo es de acuerdo a condiciones de tiempo y lugar.

Para precisar: la interpretación del derecho a la libre expresión tiene que ver con tres proposiciones: el “cómo”, el “cuándo”, y el “dónde”. Eso quiere decir que el derecho de expresión, a diferencia del derecho de opinión puede, incluso debe, ser relativizado y, por lo mismo, requiere de una evaluación política.

Existe un caso muy similar al que se produjo en Chile, y es el que ocurre en Alemania con relación a las manifestaciones (expresiones) neo nazis. Cada vez que una ocurre, las autoridades evalúan el “dónde” (que no vaya a tener lugar cerca de una sinagoga, por ejemplo) el “cuándo” (que no tenga lugar un día que conmemora estragos de la guerra) y el “cómo” (que nadie porte armas). A la vez, las autoridades garantizan el derecho a la contra-manifestación. Eso trae consigo –como sucedió en Chile- que los contingentes policiales superan en número a manifestantes y contra-manifestantes.

 Por otra parte, permitir la expresión pública del neo nazismo tiene la ventaja de detectar a los neo-nazis más recalcitrantes y, no por último, contribuye a disminuir la atractividad neo-nazi pues, sin haber leído a Lacan, las autoridades ya han entendido que no es el deseo (el deseo de ser nazi) lo que genera la prohibición sino más bien la prohibición, al deseo. Con el pinochetismo en Chile puede ocurrir algo parecido.

A diferencia de las opiniones, las expresiones públicas han de ser políticamente evaluadas. Así, para la mayoría de los gobiernos es preferible que los nudistas se expresen en campos nudistas y no en plazas; que los miembros del Ku Klux Klan, los masones y otras sectas, se encapuchen en recintos cerrados, y que las religiones –salvo en días de procesión- practiquen ritos en sus iglesias.

Hay, por cierto, en Chile, además de pinochetistas, organizaciones políticas que también tienen la manía de homenajear a gobernantes asesinos. Es el caso de los comunistas. Pero si ellos realizan tan macabros ritos en lugares cerrados, están en su pleno derecho. En el caso de la celebración pinochetista, la situación era algo más complicada: el acto iba a tener lugar en el teatro Caupolicán: un lugar cerrado y a la vez público. Frente a esa disyuntiva, el gobierno optó por “la vía alemana”, es decir: permitió la expresión y la contra-expresión, enviando a la calle a numerosos destacamentos policiales. El resultado: cientos de cabezas rotas, detenidos y contusos. Estaba programado.

Pero más allá de cualquiera evaluación, el homenaje a la memoria del asesino dictador sirvió para que algunos connotados políticos de la derecha (Chadwick, Lavín) tomaran distancia con respecto a su pasado pinochetista. A su vez, Camilo Escalona, representante del PS, partido que fue el más “castrista” de la ex UP, tomó distancia con respecto a la dictadura cubana. Enhorabuena, dirá más de alguien: de los arrepentidos será el reino de los cielos.

Sin embargo, a diferencias de la religión, la política no es lugar de los arrepentimientos, sino –lo que es algo diferente– de la rectificación. En gran medida, rectificar es pensar y quien nunca rectifica es un imbécil.
 
La última frase –aclaro- no es una opinión. Es sólo una “expresión”.
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MARIELA SE PONCHÓ TAMBIÉN


Los castristas han fracasado en una jugada pública pre electoral en los Estados Unidos que me han hecho recordar la descripción de Claudia Camelo de que el régimen no es tan brutal como tan bruto.

Cardenal Ortega

Primero llegó el polémico Cardenal Ortega a Harvard.  En un acto de soberbia y falta de inteligencia dijo que los cubanos que habían tomado pacíficamente una iglesia en La Habana eran unos delincuentes y gente de bajo nivel intelectual.  Su afirmación fue desacreditada en forma categórica.

Como él mismo había pedido a la policía política castrista que los desalojara de la Iglesia, lo que hizo fue magnificar su  propia insensibilidad como líder religioso.  Ortega cometió también el error de decir que la salida de los presos (deportación) había tenido la aprobación de sus familiares en La Habana. Bertha Soler, la dirigente de las Damas de Blanco, lo refutó en forma contundente.

Acorralado en sus propias mentiras, al Cardenal se le ocurrió citar a Monseñor Agustín Román, nuestro admirado y querido dirigente católico exiliado y recién fallecido en Miami. Cita tan inventada como inapropiada. Dijo que Monseñor Román le aconsejó en su primera visita a Miami que no mencionara la palabra “reconciliación”.  Con este comentario el Cardenal quiso hacer ver que para Monseñor Román los católicos cubanos de Miami eran unos intolerantes.  En otras palabras, Monseñor Román era un hipócrita con sus fieles.  Alguien encontró las palabras del Cardenal Ortega en esa ocasión, resulta que mencionó varias veces la palabra reconciliación y al final de la misa los católicos cubanos exiliados hicieron fila  para saludarlo.  El director de Radio Martí con toda vehemencia y razón en un editorial transmitido a Cuba caracterizo al Cardenal de “canalla”.

Roberto Veiga

Casi en forma simultánea desde La Habana mandaron a otro jugador a los Estados Unidos.  Roberto Veiga, de la revista católica Espacio Laical.  Veiga dijo en Washington que Raúl Castro estaba legitimado para llevar adelante los cambios en Cuba.  Es algo así como decir que Assad y su nueva constitución legitiman al dictador sirio para llevar la paz a su pueblo.  Lo que sucede con esta gente es que en Cuba dicen las grandes mentiras y por falta de medios de comunicación libres no se les puede hacer quedar en ridículo ante el pueblo.  Por eso creen que en un país democrático pueden hacer lo mismo y no pasa nada.  Además, creen que los americanos son estúpidos.

Mariela Castro

Pero faltaba Mariela Castro, la hija del dictador.  Mariela se ponchó solita.  Se quiso hacer la simpática e inteligente haciéndole propaganda al Presidente Obama.  Dijo que votaría por él.   Alguien le debía haber aconsejado que eso no se hace. A lo mejor a quien apoyas le perjudica  tu respaldo.   Además, te hechas en contra a millones de personas –republicanos- que tal vez no te hubieran prestado atención.

Pero eso no fue todo. Mariela Castro  dedicó sus más ácidos y denigrantes insultos a los cubanoamericanos.  Otra forma poco inteligente de meterse en la política de los Estados Unidos. 

Ella dijo que "Ustedes son millones de personas contra una pequeña mafia de personas sin escrúpulos... Estamos luchando por los derechos de los cubanos y los derechos de los estadounidenses". 

Los americanos saben lo que es y hace una mafia, y darles lecciones es insultar su inteligencia.  Mariela Castro estaba denigrando a ciudadanos de los Estados Unidos, entre ellos a varios congresistas.  Se le olvidó que los cubanos son reconocidos por la mayoría de los estadounidenses como gente muy trabajadora e inteligente. 

Después de lo que dijo y del escándalo que se armó, Mariela Castro no quiso responder preguntas de los periodistas. Alguien del Departamento de Estado debe haber llamado a la embajada castrista en Washington y recomendar que si  la hija de Raúl Castro quería volver alguna vez tenía que medir sus palabras. 

Tal ha sido el desastre de esta gira mal planeada y peor ejecutada, que la Revista Espacio Laical ha lanzado una andanada defendiendo al Cardenal Ortega y atacando al exilio y a quien lo critique en Cuba.  Y hasta uno de los principales voceros del régimen, Ricardo Alarcón, ha salido a defender al Cardenal. Si alguien tenía duda de lo mucho que estima la dictadura al Cardenal, el “compañero” Alarcón ha aclarado sin ambigüedades la situación.


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A LA MUERTE DE CHÁVEZ


Con el agravamiento de su enfermedad aumenta la especulación sobre qué pasará si Hugo Chávez queda descartado del poder en Venezuela.  Hay quienes consideran que la desaparición de Chávez será el fin del chavismo. No tiene que ser necesariamente así; el chavismo puede sobrevivir. El resultado dependerá del papel que jueguen los factores internos y externos, y la casualidad histórica.

Si Fidel Castro hubiera perdido la vida en el ataque al cuartel Moncada en 1953, o en la prisión de Isla de Pinos o si no hubiera sido puesto en libertad por la amnistía decretada por el General Batista, difícilmente Cuba se habría convertido en un satélite aliado de la URSS.  

Cuba, con un nivel de alfabetización del 76%, con la mortalidad infantil más baja de toda Latinoamérica y la decimotercera en el mundo, y con la tercera producción per cápita de Latinoamérica, pudiera haber continuado su progreso económico.   Seguramente también habría reencontrado el camino hacia la democracia, interrumpida por el golpe de estado de Fulgencio Batista en 1952.

 Si Hugo Chávez hubiera muerto durante su intento de golpe de estado, o si el presidente Caldera no lo hubiera  indultado, la historia de Venezuela habría sido completamente diferente.  

El inesperado cáncer de Chávez es otra contingencia o una decisión de la providencia.  Pueden haber más sorpresas en el futuro venezolano o en el cubano que influirían en el desenlace de los acontecimientos en ambos países.  Pero la muerte de Chávez no tiene necesariamente que provocar el fin del chavismo. Por el contrario, puede ser hasta una oportunidad para su consolidación y permanencia como una fuerza política en Venezuela.

El chavismo no es el Socialismo del Siglo XXI. Son dos cosas que obedecen a circunstancias y necesidades diferentes.  El Socialismo del Siglo XXI es un eco distante y superficial de la fracasada propuesta marxista-leninista de la Guerra Fría del pasado siglo, mezclado con el viejo resentimiento antiyanqui de los latinoamericanos, del Buen Salvaje al Buen Revolucionario de Carlos Rangel.

El presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, dijo hace poco que cuando su colega venezolano Hugo Chávez “pase” no habrá “construido ningún socialismo”.  Mujica tiene toda la razón. La principal función de esta arenga con rimbombante nombre es darle una razón de ser, un grito de guerra, a la alianza conocida como el ALBA.

El Socialismo del Siglo XXI ha sido la solución semántica a la falta de contenido de un frente político  cuyo único fin ha sido atacar verbalmente a los Estados Unidos mientras se hacían negocios con el mismo país denunciado como el enemigo de la humanidad.
 
Pero ¿que será del ALBA? es menos importante a la muerte de Chávez que el tema que nos ocupa: ¿que será del chavismo?

El chavismo es el caudillismo histórico arropado de internacionalismo antiyanqui.  Es una vieja estafa maquillada a la última moda para lograr el apoyo de los “desposeídos”.  Esta armado del lenguaje socialista y de toda la parafernalia que permiten los medios de información modernos.   En ninguna forma puede ser  subestimado.   La elite chavista es una clase voraz y destructiva desplazando a otra sin visi
ón política, pero productiva y creativa, que aceptaba el juego democrático y los derechos humanos.

Como el chavismo tiene que destruir la economía privada para eliminar el poder político de la clase que sustituye, no se puede concebir este movimiento sin una generosa industria petrolera, como tampoco podría haber sido posible el proyecto castrista en Cuba sin una formidable subvención externa, primero de la URSS y luego de Hugo Chávez.

Quienes, ante la eventual desaparición de Chávez, vaticinan la segura muerte del chavismo, no le dan mucho peso a las raíces de este fenómeno político. Se inclinan a definirlo como un proyecto disparatado y desordenado dirigido por un imprescindible e insustituible caudillo.  Le dan mucha importancia al aspecto demagógico del dirigente. Resaltan el aspecto teatral de Chávez, sus payasadas, groserías e insolencias.   En realidad estas características le han ayudado a motivar, unir y dar dirección a un porcentaje significativo de venezolanos.

Para ellos Chávez es el látigo de los que tuvieron más en el pasado. Es el dirigente que ayuda a los que tienen menos. El que desplazó a la clase que había sido privilegiada en la Venezuela de los dos grandes partidos tradicionales.  Es el líder mundial que todo pueblo aspira a tener.  Hay una buena dosis de demagogia en todo esto, pero los chavistas creen en la legitimidad de su planteamiento y eso para ellos es lo importante.  El hecho es que cualquiera que sea el porcentaje de simpatizantes que tenga el chavismo, el movimiento chavista ha demostrado que es una fuerza influyente.

No parecería razonable pensar que a la muerte de su dirigente el movimiento se desintegrará y todos se irán a sus casas tranquilamente, renunciando a las posiciones o a las expectativas que han alcanzado o que creen lograrán en la Venezuela del siglo XXI.  El futuro del chavismo dependerá de varios factores, pero entre estos puede ser determinante la facción que se quede con el poder del movimiento.

Hay un sector de chavistas nacionalistas más interesados en los cambios en Venezuela que en seguirle los pasos al comunismo castrista. En realidad no quieren que se repita en Venezuela la experiencia cubana.  Esta actitud es el resultado de algún nivel de información sobre la difícil realidad de la población en la isla.  Lamentablemente no parecen saber cómo el castrismo se transformó, paso a paso, de un movimiento popular en una tiranía totalitaria.

Aunque ellos no lo piensen así, para los chavistas nacionalistas la muerte de Chávez podría ser una verdadera bendición. Chávez va radicalizando un proceso que cada vez se acerca más al seguido por Fidel Castro en Cuba.  Sin Chávez al frente, este sector tendría posibilidades de presionar por una fórmula que les permitiera participación en las decisiones.  Esta es una posibilidad, aunque hay que reconocer que hoy están atrapados entre la demagogia de Chávez y el miedo al enemigo “reaccionario”.

Las aspiraciones de este sector no han podido llegar muy lejos porque Hugo Chávez quiere manejar el proceso como un líder indiscutido. La moderación va en su contra. También va en contra de los intereses del castrismo.  Mientras Chávez viva, serán los radicales -los chavistas castristas- los que controlarán el poder del movimiento chavista en Venezuela.   A su muerte hay la posibilidad de un  reacomodo pero no puede esperarse que esto suceda automáticamente, ni que incluso sea la alternativa con más posibilidades.

Los chavistas nacionalistas pueden ser neutralizados por el aparato cubano y por los chavistas castristas. Si esto no sucediera, el movimiento chavista podría sobrevivir como una fuerza política dentro de un marco democrático. En este escenario incluso la pérdida  de las elecciones no es el fin del chavismo.  Si  aceptaran una eventual  derrota electoral, el chavismo se convertiría en una fuerza legítima en Venezuela.   Eso hicieron los sandinistas a la pérdida de las elecciones en las que triunfó Violeta Chamorro. 

El problema del chavismo es que el movimiento ha sido controlado desde el principio por los chavistas castristas. Un núcleo heterogéneo de demagogos, corruptos, oportunistas, narcotraficantes, empresarios y militares que no están dispuestos a perder el control de Venezuela.   Se han enriquecido bajo el chavismo y disfrutan de la impunidad que les brinda un poder sin frenos.  Hugo Chávez es el principal chavista castrista. Raúl Castro y su élite reaccionaria también lo son.  Están convencidos de que su alianza y los métodos de control copiados de Cuba les garantizarán la inmunidad y el poder en ambos países.

Sin Chávez, este grupo tratará de mantener el poder en Venezuela. Pueden equivocarse en su maniobra y provocar una crisis que pondría en riesgo el control que tienen y la estabilidad del régimen en Cuba. No se sabe cuál puede ser la reacción de la comunidad internacional, de la oposición venezolana, o incluso del sector de chavistas nacionalistas.

Los chavistas nacionalistas no tienen muchas posibilidades de arrebatarles a los chavistas castristas el control del movimiento y del país aunque muera Chávez, a menos que una crisis les brinde la oportunidad.

En realidad,  para los chavistas moderados la forma más fácil de desplazar a los chavistas castristas es perdiendo las elecciones.  Si votan por la oposición democrática o si se abstienen de votar por el candidato oficial provocarían la derrota del castro-chavismo y podrían tomar el control del movimiento encausándolo democráticamente. 

Los Estados Unidos, por ser el principal comprador del petróleo venezolano, y otros países por su prestigio pueden influir en los acontecimientos en Venezuela.  Pueden apelar a los chavistas nacionalistas a tomar el control de su partido eliminando la influencia del castrismo cubano.  Al mismo tiempo deben advertir a los chavistas castristas y al propio régimen de La Habana que el juego sucio en el proceso electoral en Venezuela tiene un precio. Esto dependerá en buena parte del papel que quiera asumir Barack Obama o Mitt Romney.

Los dos argumentos de este comentario se resumen a que si Chávez deja de ser el dirigente del chavismo el futuro en  Venezuela no está escrito piedra y además, que el chavismo no tiene que morir con Chávez.  

El informado escrito de Miguel Arencibia en Cubanalisis: ¡Que viene el Neo chavismo!   plantea  una dirección. El compatriota Darsi Ferrer en El jaque mate venezolano sostiene otra. El estudio de Datanalisis: Articulación del Chavismo y Sucesión de Hugo Chávez de María Díaz y Carlos Lagorio nos brinda una visión histórica del chavismo y el posible rol de sus principales personajes.  Recomiendo las lecturas de los tres trabajos.



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