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Withdrawal from the OAS is a victory for Venezuelan opposition



Jigsaw word: DICTATORSHIP, balloon: Come on, Nicolás…a little effort…you got it!

The announcement by Venezuela’s narco-dictatorship of its imminent withdrawal from the OAS is an important victory for the democratic Venezuelan opposition. This retreat is a serious mistake, as was the recent, unnecessary coup d’Etat to the Asamblea Nacional (National Assembly). Now, the group in power thought it was more intelligent to challenge the world with a withdrawal than to risk being expelled, as the Castrista régime was in 1962 when it was banished from the regional body.

This escape is an acknowledgement of imminent defeat, they know the Inter-American Democratic Charter will be applied to them and that the group of unconditional governments has neither the votes nor the moral credibility to make up for whatever decision the majority makes.

The problem is that instead of fighting until the last minute and even after, they have admitted before the world that the lack the reasoning and the will to face up to the democratic community’s demands. Thus, it is an acknowledgement that, yes, they are a dictatorship, yes, they use repression against an unarmed people and no, they will not hold elections even if they have to swamp Venezuela’s streets in blood.

This decision’s first negative impact is against the governments that have been voting in favor of Maduro in the OAS. They have even risked a rift with Washington. Now their ally in Caracas, with no warning, withdraws from the arena. The narco-dictatorship has expelled itself and leaves them in a bad position. What are they going to do, withdraw as well?

The other harmful result of the decision has to do with the millions of Latin American sympathizers with the demagogic left who still had some hope that thing would be solved the right way and one way or another all that was being said about repression and corruption in Venezuela would be left behind with a compromise. Among them we could include the percentage of Venezuelans who support the regime for ideological reasons of out of fanaticism.

By leaving the OAS under these circumstances, Maduro’s government cuts its political and moral ties with the community in the Americas and remains with its strategic allies: Russia, Iran, China North Korea, Hezbollah, the Castrista dictatorship and the drug-trafficking mafia. Venezuelan generals and all those supporting Maduro and mentor Raúl Castro cannot claim to be bolivarians any longer. At the Angostura Congress in Panama in 1863, Simón Bolívar warned: “Nothing is as dangerous as allowing the same citizen to remain in power for a long time. The people become used to obeying him, and he to control it, where usurpation and tyranny arise.”

The OAS no longer has to expel that government, nor does it necessarily have to suffer a split among its members when, demanding an election solution in Venezuela, it must apply some type of punishment to a regime that has left. 

The countries truly committed to the Inter-American Democratic Charter are free to make up a group to support democratic Venezuelan opposition with whatever it is needed to prevent their country from falling into the darkness of totalitarianism.

The Venezuelan narco-dictatorship has opened the door for a community made up only of governments democratically elected to organize itself without ceasing to belong to the OAS. They can establish privileged trade, political and diplomatic bonds among them. They must even be capable of helping peoples who lose their freedoms. Actually, the Inter-American Democratic Charter is not an effective instrument, because it lacks coercive power, only allowing for dictatorships to shed their masks when convenient.

Lastly, the great beneficiary from this scarcely intelligent decision to withdraw from the OAS is the democratic Venezuelan opposition which, marching down the streets and paying a heroic quota of sacrifice has won the admiration and solidarity of millions of democrats the world over and has forced the narco-dictatorship to fully take off its mask.

By Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica, April 27, 2017. 

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Los Castro y el camino de las balas en Venezuela



En el campo de batalla de Venezuela hay dos caminos: el de los votos o el de las balas.  La oposición prefiere el de los votos porque con certeza ganará el referendo y habría menos riesgo de un golpe de estado. Los castro chavistas lo saben y por eso escogen el de las balas en lugar de perder el poder mansamente. Ellos están organizados, entrenados y apertrechados para la violencia contra el pueblo. Han decidido jugarse el poder masacrando a la juventud en las calles. Prefieren hasta un golpe militar que quedarse sin legitimidad por la vía de las urnas.  



Para tomar el camino del revocatorio hacen falta dos voluntades, la de la oposición y la del gobierno pero,  para tomar el camino de la balas solo hace falta una, la del eje castro chavista.  Además, los Castro pueden estar calculando que al apoyar el camino de la violencia se pueden negociar concesiones con el ejército venezolano, con el  gobierno de Obama y con otros gobiernos.

No es fácil evaluar las opciones en Venezuela sin entender que el destino del castrismo en Cuba está íntimamente ligado al de Maduro y los procastristas venezolanos.  Si Nicolás Maduro pierde la presidencia en un referendo, Fidel y Raúl Castro se enfrentarían a una grave situación en Cuba.

El régimen en la Isla se quedaría sin más de 8.500 millones de dólares de subvención venezolana, las consecuencias serían desastrosas. Ni con el turismo estadounidense ni con el levantamiento del embargo podrían sustituirse esos ingresos. Además, el impacto político en Cuba de un cambio pacífico en Venezuela podría ser el epitafio de un régimen que sobrevive saqueando a Venezuela. 

Maduro y los Castro creen que tienen una posibilidad de imponerse por la vía de la represión. Con un golpe rápido y radical pueden eliminar la dirigencia de la oposición como hicieron con Leopoldo López, o aun peor.  Ni les importan ni les preocupan los muertos porque la lección de Venezuela le serviría de advertencia al pueblo cubano para que sepa que las calles de Cuba se anegarán de sangre si algún día intenta enfrentar al régimen.

Las Fuerzas Armadas venezolanas son una incógnita, pueden obligar a Maduro por el camino del revocatorio conscientes de que lo perderá, o dejarlo que tome el de la violencia y decidir en la marcha si lo apoyan o lo sacrifican. Mientras tanto, los jóvenes venezolanos tendrían que lanzarse a las calles y jugarse la vida por los derechos que están obligados a defender los militares.

La oposición apela a la comunidad internacional para que presione a los que quieren definir la contienda por la vía de las balas.  Es una estrategia inteligente pero sin garantías.  El Secretario General de la OEA está por el referendo pero poco podrá hacer sin un apoyo contundente de la mayoría de los estados miembros. Si la izquierda demagógica latinoamericana y la indecisión de Obama se imponen, la inefectividad de la OEA será la luz verde para Nicolás Maduro. 

Estamos ante la tragedia de un pueblo valiente pero desarmado luchando contra una dictadura a la que se le sobran recursos y  falta de escrúpulos.  

Los venezolanos pueden triunfar pero además de astucia y heroísmo necesitan desesperadamente el respaldo moral y material de los demócratas del mundo.   

Por Huber Matos Araluce 

Patria, Pueblo y Libertad



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Raúl Castro es más importante para Obama que la oposición cubana


Seamos realistas, ¿qué puede ofrecerle la oposición democrática cubana a Barack Obama?  La que está en el exilio no puede asegurarle que un porcentaje importante de la mayoría de los votantes cubanos van a votar por Hillary Clinton, posible candidata del partido demócrata en las próximas elecciones –si es que eso le interesara a Obama. 

Con dos cubano-americanos aspirantes a la nominación republicana (Marco Rubio y Ted Cruz) más Jeb Bush que apoya una política contraria a la de Barack Obama hacia Cuba, la mayoría del exilio va a simpatizar con estos tres candidatos y eventualmente apoyará al republicano que alcance la nominación.

Ante esas circunstancias se puede entender la razón por la cual Obama mantuvo a los senadores y a los representantes cubano-americanos fuera de las conversaciones secretas que por 18 meses tuvo con la dictadura castrista. En este asunto los congresistas y el exilio tenían poco o nada que ofrecerle  a Obama, más bien mucho que entorpecer.

La oposición democrática en la Isla tiene aún menos que dar. La mayoría de los políticos de oposición en Cuba rechazaron por mucho tiempo un acercamiento entre Washington y el castrismo que no condicionara el respeto a los derechos humanos en Cuba. Solo un pequeño grupo se ha alineado con la nueva política de Obama y su apoyo no tiene mucha relevancia. 

El hecho es que  Obama ya no tiene tiempo.  Al presidente norteamericano le quedan algo así como 20 meses con un poder limitado por los republicanos. La situación interna de Cuba está lejos de ser una de sus prioridades. La lista de Obama de cosas por hacer no es corta ni fácil y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos son el próximo año.

¿Qué puede ofrecer Raúl Castro?

Pues muchísimo, el dictador de Cuba puede ofrecer lo que quiera y después cumplir lo que le venga en gana o no cumplir nada.  Raúl Castro ya le ha puesto en bandeja de plata a Obama las simpatías públicas de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos  y de la prensa del continente. Obama cree que esto será parte de su legado internacional y lo ha logrado con la cooperación de Raúl Castro.

Raúl Castro es un personaje decisivo en Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo; él puede decidir si Nicolás Maduro se va o se queda y también quién lo sustituirá. Incluso si se debe o no llegar a un acuerdo con la oposición democrática venezolana.   

Raúl Castro puede ofrecerle a Washington ayuda para vigilar a los terroristas antinorteamericanos desde el Rio Bravo a la Patagonia.  No importa si son árabes, iraníes, asiáticos o europeos.  ¿Quién se lo impediría?  ¿Acaso no coopera con los norteamericanos en la lucha contra el narcotráfico?  Además puede seguir su amistad con los narcotraficantes y con los terroristas. Ellos lo entenderían.  Washington coopera con el estado terrorista de Irán en la lucha contra el Califato en Irak. Será una cooperación indirecta pero las bombas americanas caen donde le conviene a Irán y a su aliado, el gobierno de Irak. ¿Por qué Washington no aceptaría  la ayuda de Raúl Castro si ésta fortalece la seguridad nacional de los Estados Unidos? 

Raúl Castro es el dueño de Cuba y puede ofrecerle a cualquier empresa estadounidense lo que quiera. Estamos hablando de miles de miles de millones de dólares, de intereses monumentales y estratégicos.  Cuba es un país pequeño pero, ¿acaso no vemos con bastante frecuencia a los empresarios estadounidenses desvivirse porque se levante el bloqueo? Hasta dicen que es el camino hacia un cambio democrático en Cuba. 

La verdad es que nosotros los cubanos demócratas no podemos servirle de nada a Barack Obama. Quizás algunos le apoyen pero el hecho es que en nombre de un cambio hipotético, intangible y seguramente indeseable, se ha pisoteado la soberanía del pueblo cubano y la Carta Democrática Interamericana. 

Por Huber Matos Araluce

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Obama en Venezuela: castigando a los monos y no al dueño del circo


El gobierno de los Estados Unidos acaba de anunciar penalidades contra siete funcionarios del gobierno venezolano por su participación en las violaciones a los derechos humanos.  Son buenas y malas noticias al mismo tiempo. Estos individuos seguramente son responsables de los atropellos que se les imputan, pero: ¿por qué no castigar al dueño del circo?  

Ellos y cientos o miles de represores más obedecen órdenes superiores. Las de un pequeño grupo de venezolanos que bajo la guía, el apoyo y la vigilancia de la dictadura castrista mueven los hilos de una estrategia dirigida a consolidar un régimen dictatorial en Venezuela. 

La función de Nicolás Maduro es administrar el protectorado castrista en que se ha convertido Venezuela.  Si alguien todavía tiene dudas de esta realidad podría poner atención a las declaraciones de Miguel Henrique Otero, presidente/director del diario venezolano El Nacional, quien en una reciente participación en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Panamá dijo que:

 “Venezuela se convirtió en un “protectorado de Cuba, sin haber perdido una guerra, un protectorado voluntario, un país donde toda su área estratégica está controlada por los cubanos…En esta etapa, el aparato productivo nacional ha sido sistemáticamente desmantelado, para convertir a Venezuela en un país importador. Cuba ha tenido la prioridad de la exportación para obtener divisas preferenciales, convirtiendo a la isla en un triangulador de importaciones”.

“La principal causa del desabastecimiento en el país se debe a la expropiación de las empresas privadas, que pasaron a manos de cubanos. El sector eléctrico también colapsó debido a la asesoría castrista… Igual esquema se aplicó en la administración de puertos y aeropuertos, así como al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, Saime, que lleva un registro detallado de la cantidad de habitantes, así como empresas públicas y privadas, por parte de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Todo esto sumado a los beneficios de la diplomacia internacional de Venezuela en favor de Cuba”.

“A Venezuela, mantener a Cuba le ha costado 100 mil barriles diarios de petróleo, de lo cual revendían una parte. Es decir, en subsidios, Cuba ha recibido cercano a los 50 mil millones de dólares, lo que representa el triple de lo que le aportó la desintegrada Unión Soviética a la isla en todos sus años de relación”.

Antes que Miguel Henrique Otero otros venezolanos han denunciado que Venezuela está en manos del castrismo y sus aliados chavistas.  El general Antonio Rivero declaró que de los cien mil cubanos que hay en su país, 20.000 están allí para evitar una revuelta militar contra Maduro.  Y El Nuevo Herald informó sobre la estrecha relación de oficiales cubanos y los grupos paramilitares conocidos como “colectivos” que fueron los responsables de los asesinatos de más de 43 manifestantes el pasado año.

Los gobiernos de Latinoamérica no hablan sobre el secuestro de la democracia en Venezuela ni tampoco de la violencia desatada contra la oposición democrática en ese país.  Después de todo Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y los políticos de la región son calculadores.  Pero es inexplicable que Washington denuncie la situación en Venezuela en los términos que lo hace y calle sobre la responsabilidad del castrismo en la destrucción de la democracia venezolana.  

¿Qué puede ganar el presidente Obama castigando a los monos y no al dueño del circo? ¿Cómo puede declarar que Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos sin denunciar que esta amenaza es el resultado de la conspiración castro chavista?  

Raúl Castro acaba de hacer declaraciones de apoyo incondicional a Nicolás Maduro y lanzó ataques furibundos contra los Estados Unidos.   Su hija Mariela gritó en una plaza pública en Caracas: “¡Cuba y Venezuela, una sola bandera” y “¡Viva Maduro, carajo, viva la Revolución Bolivariana, viva la libertad de los pueblos!  Más claro ni el agua.

Si Cuba y Venezuela tienen una sola bandera y si Venezuela es un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos cúal es sofisma por medio del cual se puede concluir que el castrismo que usa a Venezuela para replicarse en el continente no lo es también.

Por Huber Matos Araluce


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El castrismo y el arresto de Antonio Ledezma



Ha sido detenido violenta y arbitrariamente Antonio Ledezma el alcalde demócrata de Caracas. Fue arrestado poco después de un corto y no anunciado viaje de Nicolás Maduro a La Habana esta misma semana. Extraña coincidencia y más extraño que no se resalte en la prensa su sorpresiva presencia en Cuba. Todo esto no es más que parte de un plan para eliminar a la dirigencia opositora venezolana antes de que comiencen los disturbios y mucho antes de las elecciones.  Es simplemente parte del fraude.  

El pueblo venezolano marcha solitario y desarmado hacia un enfrentamiento que definirá el destino de sus libertades y su prosperidad por largo tiempo. No hay un solo gobierno de este continente que lo apoye.  Por indiferencia, cobardía o conveniencias todos callan. Según el general Antonio Rivero hay 20.000 efectivos cubanos en suelo venezolano listos para frenar una sublevación militar. Los “colectivos” cuya acción criminal frenó las protestas estudiantiles del pasado año bajo el planeamiento de oficiales cubanos están listos para repetir sus atropellos.  

No importa que los ingresos del petróleo venezolano estén por el suelo, las armas y las balas están compradas, los militares están entrenados y la turba está lista.  En la calles morirán los que no tienen conque defenderse.  La única esperanza de los venezolanos, el gobierno de los Estados Unidos, claudicó el 17 de diciembre cuando el presidente Obama restableció relaciones diplomáticas con la dictadura castrista, el régimen que ha instigado y apoyado la destrucción de la democracia venezolana. Las implicaciones de tal decisión golpearon directo al corazón de la democracia venezolana.  

¿Qué podría decir un alto oficial de las fuerzas armadas chavistas ante esa noticia?:

Que Raúl Castro había triunfado.  Que no importaba cuantos muertos, presos y exiliados hubiera causado el régimen castrista su éxito había sido el resultado de no dar un paso atrás en imponer el régimen de partido único en Cuba.  ¿Por qué no copiar la misma estrategia en Venezuela?  Al final los intereses creados y la conveniencia política de corto plazo obligarían a los Estados Unidos a aceptar el hecho consumado.   

En otras palabras ese 17 de diciembre el General Raúl Castro era el hombre admirado y por los militares venezolanos, seguramente mucho más que Nicolás Maduro o Diosdado Cabello.  Si se hiciera una encuesta en entre los militares venezolanos apostaría a que Raúl Castro la ganaría.  Ahora más que nunca los radicales del chavismo creen que si insisten en la línea dura pueden vencer a la oposición venezolana y al pueblo que la respalde.  

Los venezolanos demócratas no tienen el respaldo de ningún gobierno de este continente y desde ese 17 de diciembre lo que pueden esperar del el gobierno de Barack Obama son declaraciones.  El presidente estadounidense no va a arriesgar su reciente luna de miel con los gobiernos pro chavistas e indiferentes de la región.  

Quizá con un Congreso en control de los republicanos en Washington exista la posibilidad de que ante esta escalada contra la oposición y el pueblo venezolano –en las calles o en las urnas- los Estados Unidos, ahora que los precio del petróleo están en la baja debido a que hay más oferta que demanda, se decida a imponer alguna restricción al petróleo venezolano si desde Cuba se sigue apoyando y dirigiendo al chavismo radical para que continúe atropellando a la democracia venezolana.  Pueden pasar cosas que ni los más siniestros estrategas del régimen castrista ni esperen ni hayan tenido en cuenta.  Quizás los pueblos de América se indignen lo suficiente para brindar el respaldo que los venezolanos necesitan y con este apoyo y el arrojo de los venezolanos se salve la democracia en Venezuela y la pisoteada dignidad  en Nuestra América.


Por Huber Matos Araluce

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En defensa de Nicolás Maduro


En los últimos días se han publicado críticas fuertes contra Nicolás Maduro por los resultados de su primer año de gobierno y por la violencia criminal contra las protestas de la juventud venezolana.  Los críticos señalan que Maduro no tiene ni la capacidad ni el carisma de Hugo Chávez. Da la impresión de que su fracaso se debe a su falta de liderazgo y que él es el único responsable del desastre que hoy vive la nación suramericana.  La verdad es que lo que sucede hoy Venezuela es el resultado de la confabulación de Fidel Castro y su devoto discípulo Hugo Chávez.  Maduro ha continuado con el complot que le encomendaron y si este se derrumba es porque los dos “carismáticos lideres” se equivocaron. Maduro ha obedecido y sigue obedeciendo órdenes. 

Empecemos por el principio.  Una vez que Chávez llegó a la presidencia la estrategia castrochavista (entiéndase la de Fidel y la de Chávez) fue la misma de Castro cuando alcanzó el poder en Cuba: la eliminación de la burguesía, empezando por atacar al sector empresarial.  Era necesario liquidar a los ricos  para dejarlos sin capacidad económica de oponerse al nuevo orden.  Además, no se podía encaminar el país hacia una dictadura si no había un enemigo del cual defenderse y a quien destruir. 

En Cuba y en Venezuela la guerra contra la empresa privada le hizo un daño muy grande a la producción, pero ese ha sido un mal menor. Para el castrochavismo el mal mayor hubiera sido dejarlos con un poder económico con el que podían financiar el enfrentamiento contra los “revolucionarios bolivarianos”.  Además, reitero, es imposible hacer una revolución sin enemigos.  

En Cuba el subsidio soviético durante treinta años evitó el colapso de la economía estatizada. En Venezuela han sido los inmensos recursos que han ingresado al erario público por los altos precios del petróleo.  No debe haber tenido mucha dificultad Fidel Castro en convencer a Hugo Chávez que si la agricultura colapsaba y si la producción industrial se reducía al mínimo, Venezuela tenía petrodólares para importar lo que fuera necesario.  

Al mismo tiempo que se atacaba al  enemigo burgués se lanzaban programas de asistencia social sin importar el costo o su sostenibilidad a largo plazo.  Al pueblo había que mantenerlo contento con ofrecimientos y ventajas mientras se consolidaba la dictadura.  En Cuba esos programas los pagaron los soviéticos, mientras la prensa mundial, los políticos  y los dirigentes castristas  alababan los logros de la revolución –nunca nadie quiso hacer la aritmética ni preguntar de dónde venían los fondos.  En Venezuela se han pagado con los ingresos del petróleo. Una vez que el régimen fuera el dueño de todos los poderes, de los medios de comunicación, hubiera depurado a las fuerzas armadas y contara con un equipo de vigilancia y represión entrenado y equipado, cualquier descontento podía ser sometido por la fuerza de la propaganda y de la maquinaria represiva.  

El tercer flanco de esta estrategia era el respaldo internacional para eliminar la posibilidad de que los países democráticos trataran de impedir una dictadura en Venezuela. En el caso castrista la propaganda fue efectiva y de larga duración por la popularidad personal de Fidel Castro, porque  la maquinaria occidental lo convirtió en un ídolo; por la necesidad que tenían los europeos, los latinoamericanos y el Tercer Mundo de un líder que denunciara a los yanquis.  También la izquierda en  los Estados Unidos se sintió afortunada de contar con un líder tercermundista que fustigaba al complejo militar-industrial estadounidense, Fidel les quedó al dedillo.

En el caso venezolano esa popularidad se ganó con demagogia, con petróleo subvencionando,  con grandes cantidades de dinero secreto para los políticos de cuanto país quisiera alinearse con el chavismo o por lo menos no criticarlo.  En algunos casos con miles de millones de dólares dedicados a la importación de productos brasileños y colombianos. 

En Cuba el castrismo no evitó la intervención estadounidense pero si la obligó a ser tan disimulada, tan débil y pobremente planeada que pudo ser derrotada fácilmente en Playa Girón por un  ejército castrista mal entrenado y mal armado todavía.  Con tal de lavarse las manos los Estados Unidos abandonaron a los cubano brigadistas en el campo de batalla tan pronto empezaron a fallar los planes. En el caso venezolano ha sido tal la cantidad de dinero invertida para alcanzar ese escudo protector que prácticamente todos los políticos de área todavía no se atreven ni a criticar la violencia contra la oposición democrática y hasta el Secretario General de la OEA se comporta como un rehén del chavismo.

En el caso venezolano la estrategia de Fidel Castro y de Hugo Chávez ha enfrentado dificultades serias por varias razones. 

a) En Cuba la consolidación del régimen castrista en sus momentos de grave crisis inicial fue posible por el fracaso estadounidense en Playa Girón.  Este desintegró y desmoralizó a la activa y organizada oposición interna brindando a Castro el regalo de una victoria que él no había podido alcanzar contra la oposición.

b) La oposición democrática en Cuba pagó su resistencia al proyecto comunista con miles de fusilados y cientos de miles de presos políticos.   No ha sido hasta ahora el caso de Venezuela porque el castrochavismo creyó que esa purga podría hacerla después.   


c) La corrupción desbocada.  La subvención soviética estaba personalmente controlada por Fidel Castro y en Cuba nadie podía apropiarse de nada sin su permiso.  Además, los rusos estaban más o menos atentos a como se gastaban esos recursos.  Es hasta hace algún tiempo que la corrupción se ha  vuelto incontrolable. En Venezuela, Chávez desde el principio compró a todo el que pudo con dinero, favores y posiciones.  Los funcionarios chavistas han robado por su cuenta a manos llenas y por eso nadie acusa a nadie.

d) De 1959 a nuestros tiempos hay grandes diferencias que han conspirado contra el chavismo.  La economía centralizada está desacreditada, el respeto a los derechos humanos es casi una religión, los avances tecnológicos hacen difícil el poder persuasivo y represivo que tuvieron una vez los medios de comunicación centralizados y la revolución castrista ha fracasado. 

En conclusión: 

El desastre de la economía venezolana es la consecuencia de una estrategia que tuvo como objetivo destruir a la clase empresarial venezolana, comprar la complicidad internacional casi a cualquier costo y pagar la incondicionalidad en las Fuerzas Armadas y de los cómplices principales, repartiendo desde el principio del botín de los petrodólares.   

El chavismo fracasó porque Fidel Castro se equivocó creyendo que su discípulo podía llegar a dominar Venezuela sin tener que fusilar a miles de venezolanos y llevar a prisión a millares. Esa purga la tenían planeada para una etapa posterior en Venezuela. La altísima tasa de criminalidad en Venezuela se les escapó de las manos a ambos, a Fidel Castro y a Hugo Chávez, porque no les interesaba el problema o creyeron que podían beneficiarse de él. 

Nicolás Maduro heredó un desastre económico y social total que solo empeoraría con el tiempo. Él no ha tenido ni la capacidad ni la autoridad para resolver nada.  Su función era ser un dócil incondicional del castrismo y de los chavistas radicales.  Fidel y Chávez no querían a nadie ni muy capaz ni muy popular entre sus subalternos. Con Nicolás Maduro, Raúl Castro se siente incluso más confortable que con el propio Hugo Chávez.  

La devoción por Fidel Castro y su obra - confesada en público en repetidas ocasiones - por Hugo Chávez y la necesidad que ha tenido el castrismo de la subvención venezolana para sobrevivir, son pruebas de que la tragedia venezolana actual es el resultado de los planes y acciones de estos dos carismáticos y fracasados ególatras.

Huber Matos Araluce

Artículo de Patria Pueblo y Libertad


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