miércoles, 21 de octubre de 2026

HAY MÁS PETRÓLEO, PERO LOS PRECIOS SIGUEN ALTOS

 


HAY MÁS PETRÓLEO, PERO LOS PRECIOS SIGUEN ALTOS

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 de octubre de 2026

El mercado petrolero internacional presenta una situación aparentemente contradictoria: las exportaciones de petróleo desde Oriente Medio han recuperado y superado los niveles anteriores a la guerra con Irán, pero los precios continúan extraordinariamente elevados.

Una investigación publicada el 20 de octubre por The Wall Street Journal, basada en información de la empresa especializada Kpler, revela que durante la semana terminada el 18 de octubre las exportaciones regionales superaron los 24 millones de barriles diarios, frente a 23,3 millones antes de la guerra.

Es decir, están saliendo de Oriente Medio por lo menos 700.000 barriles diarios adicionales de petróleo. Sin embargo, el petróleo Brent, extraído del mar del Norte y utilizado como referencia para gran parte del comercio petrolero internacional, continúa cotizando a precios muy superiores a los habituales antes del conflicto.

¿Cómo explicar que aumente la cantidad de petróleo exportado y los precios no disminuyan?

EL COSTO DE TRANSPORTAR PETRÓLEO EN MEDIO DE UNA GUERRA

La explicación principal está en los extraordinarios costos y riesgos que enfrentan las compañías petroleras y navieras para llevar el crudo hasta sus compradores.

El transporte desde el Golfo Pérsico hasta China ha alcanzado aproximadamente 37 dólares por barril. Los seguros contra riesgos de guerra pueden representar hasta el 10% del valor de un petrolero, frente a menos del 3% anteriormente.

Las tripulaciones reciben bonificaciones extraordinarias por atravesar zonas donde pueden ser atacadas. Algunos marineros han recibido ofertas de hasta 25.000 dólares por viajes de una o dos semanas.

Los petroleros deben recurrir a rutas alternativas, operaciones de transbordo y medidas adicionales de seguridad. Todo esto aumenta los gastos de combustible, personal, almacenamiento y financiamiento.

Además, los compradores pagan una prima por el riesgo de nuevas interrupciones. Aunque actualmente llegue suficiente petróleo, nadie puede garantizar que mañana no se produzcan nuevos ataques.

El mercado no solamente paga por el petróleo disponible, sino también por la incertidumbre de poder recibirlo.

LA DISMINUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES RUSAS

Rusia también ha experimentado una reducción de sus exportaciones petroleras. Según estimaciones de la Escuela de Economía de Kiev, estas disminuyeron de 6,81 millones de barriles diarios en julio a 6,40 millones en agosto: una reducción de aproximadamente 410.000 barriles diarios.

Estas cifras incluyen petróleo crudo y productos refinados. Los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas han afectado especialmente la capacidad de refinación y la disponibilidad de determinados combustibles.

Sin embargo, esa reducción no basta para explicar por sí sola la persistencia de los elevados precios internacionales.

De hecho, las exportaciones regionales de Oriente Medio han recuperado sus niveles anteriores a la guerra, mientras la producción mundial de petróleo aumentó aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios durante septiembre, según la Agencia Internacional de la Energía.

La disminución de los suministros rusos puede ejercer presión sobre determinados mercados, especialmente el del diésel, pero no debe confundirse con los extraordinarios costos de transporte y las perturbaciones comerciales provocadas por la guerra con Irán.

EL PETRÓLEO NO ESCASEA NECESARIAMENTE, PERO LLEVARLO AL MERCADO CUESTA MÁS

La recuperación de las exportaciones regionales demuestra que los productores y transportistas han encontrado maneras de mantener el suministro pese a los ataques.

Pero el estrecho de Ormuz continúa siendo peligroso, los inventarios mundiales son reducidos y los combustibles refinados siguen enfrentando dificultades de abastecimiento.

Por eso, recuperar los volúmenes exportados no equivale a recuperar las condiciones económicas anteriores a la guerra.

La conclusión es fundamental: el petróleo puede estar disponible en cantidades suficientes y continuar siendo caro porque transportarlo, asegurarlo y comercializarlo cuesta mucho más.

La guerra no solamente puede reducir la oferta de petróleo. También puede encarecer extraordinariamente cada barril que consigue llegar al mercado.

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MORE OIL, BUT PRICES REMAIN HIGH

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 21, 2026

The international oil market presents an apparent contradiction: oil exports from the Middle East have recovered and surpassed their levels before the war with Iran, yet prices remain extraordinarily high.

An investigation published on October 20 by The Wall Street Journal, based on information from the specialized firm Kpler, reveals that regional exports exceeded 24 million barrels per day during the week ending October 18, compared with 23.3 million before the war.

In other words, at least 700,000 additional barrels of oil are leaving the Middle East every day. Nevertheless, Brent crude, produced in the North Sea and used as a benchmark for much of international oil trading, continues to command prices far above those prevailing before the conflict.

How can oil exports increase without bringing prices down?

THE COST OF TRANSPORTING OIL DURING A WAR

The main explanation lies in the extraordinary costs and risks faced by oil companies and shipping operators in delivering crude to their customers.

Shipping oil from the Persian Gulf to China has reached approximately $37 per barrel. War-risk insurance premiums can amount to as much as 10% of a tanker's value, compared with less than 3% previously.

Crews receive extraordinary bonuses for crossing areas where they may come under attack. Some seafarers have been offered as much as $25,000 for voyages lasting one or two weeks.

Tankers must use alternative routes, ship-to-ship transfers, and additional security measures. All of this increases spending on fuel, personnel, storage, and financing.

Buyers also pay a premium for the risk of renewed disruptions. Even if sufficient oil is arriving today, no one can guarantee that further attacks will not occur tomorrow.

The market pays not only for available oil but also for the uncertainty surrounding its delivery.

THE DECLINE IN RUSSIAN EXPORTS

Russia has also experienced a decline in petroleum exports. According to estimates from the Kyiv School of Economics, exports fell from 6.81 million barrels per day in July to 6.40 million in August, a reduction of approximately 410,000 barrels per day.

These figures include crude oil and refined products. Ukrainian attacks against Russian energy facilities have particularly affected refining capacity and the availability of certain fuels.

However, that reduction alone is insufficient to explain the persistence of high international prices.

Indeed, Middle Eastern exports have recovered to their prewar levels, while global oil production increased by approximately 2.5 million barrels per day in September, according to the International Energy Agency.

Reduced Russian supplies may put pressure on certain markets, especially diesel, but this should not be confused with the extraordinary transportation costs and commercial disruptions caused by the war with Iran.

OIL IS NOT NECESSARILY SCARCE, BUT GETTING IT TO MARKET COSTS MORE

The recovery in regional exports demonstrates that producers and transporters have found ways to maintain supplies despite the attacks.

But the Strait of Hormuz remains dangerous, global inventories are low, and refined fuels continue to face supply difficulties.

Recovering export volumes therefore does not mean restoring the economic conditions that prevailed before the war.

The essential conclusion is that oil may be available in sufficient quantities and still remain expensive because transporting, insuring, and marketing it costs much more.

War can do more than reduce oil supplies. It can also dramatically increase the cost of every barrel that manages to reach the market.

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DAVANTAGE DE PÉTROLE, MAIS DES PRIX TOUJOURS ÉLEVÉS

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 octobre 2026

Le marché pétrolier international présente une situation apparemment contradictoire : les exportations de pétrole du Moyen-Orient ont retrouvé et dépassé leurs niveaux antérieurs à la guerre avec l'Iran, mais les prix demeurent extraordinairement élevés.

Une enquête publiée le 20 octobre par The Wall Street Journal, fondée sur les données de la société spécialisée Kpler, révèle que les exportations régionales ont dépassé 24 millions de barils par jour pendant la semaine achevée le 18 octobre, contre 23,3 millions avant la guerre.

Autrement dit, au moins 700 000 barils supplémentaires quittent quotidiennement le Moyen-Orient. Pourtant, le Brent, pétrole extrait de la mer du Nord et servant de référence pour une grande partie du commerce pétrolier international, continue de se négocier à des prix nettement supérieurs à ceux d'avant le conflit.

Comment expliquer que les exportations augmentent sans que les prix diminuent ?

LE COÛT DU TRANSPORT PÉTROLIER EN TEMPS DE GUERRE

La principale explication réside dans les coûts et les risques extraordinaires auxquels sont confrontées les compagnies pétrolières et maritimes pour acheminer le brut jusqu'aux acheteurs.

Le transport du pétrole du golfe Persique vers la Chine atteint environ 37 dollars par baril. Les primes d'assurance contre les risques de guerre peuvent représenter jusqu'à 10 % de la valeur d'un pétrolier, contre moins de 3 % auparavant.

Les équipages reçoivent des primes exceptionnelles pour traverser des zones où ils risquent d'être attaqués. Certains marins se sont vu proposer jusqu'à 25 000 dollars pour des voyages d'une ou deux semaines.

Les pétroliers doivent emprunter des itinéraires alternatifs, effectuer des transbordements et renforcer leurs mesures de sécurité. Ces opérations augmentent les dépenses de carburant, de personnel, de stockage et de financement.

Les acheteurs paient également une prime liée au risque de nouvelles interruptions. Même si le pétrole arrive aujourd'hui en quantités suffisantes, personne ne peut garantir l'absence de nouvelles attaques demain.

Le marché paie non seulement le pétrole disponible, mais aussi l'incertitude entourant sa livraison.

LA DIMINUTION DES EXPORTATIONS RUSSES

La Russie a également connu une diminution de ses exportations pétrolières. Selon les estimations de la Kyiv School of Economics, celles-ci sont passées de 6,81 millions de barils par jour en juillet à 6,40 millions en août, soit une baisse d'environ 410 000 barils quotidiens.

Ces chiffres comprennent le pétrole brut et les produits raffinés. Les attaques ukrainiennes contre les installations énergétiques russes ont particulièrement affecté les capacités de raffinage et la disponibilité de certains carburants.

Cependant, cette diminution ne suffit pas, à elle seule, à expliquer le maintien des prix internationaux élevés.

En effet, les exportations du Moyen-Orient ont retrouvé leurs niveaux d'avant-guerre, tandis que la production mondiale de pétrole a augmenté d'environ 2,5 millions de barils par jour en septembre, selon l'Agence internationale de l'énergie.

La réduction des approvisionnements russes peut exercer une pression sur certains marchés, notamment celui du diesel, mais elle ne doit pas être confondue avec les coûts extraordinaires du transport et les perturbations commerciales provoquées par la guerre avec l'Iran.

LE PÉTROLE N'EST PAS NÉCESSAIREMENT RARE, MAIS SON ACHEMINEMENT COÛTE PLUS CHER

La reprise des exportations régionales montre que les producteurs et les transporteurs ont trouvé des moyens de maintenir les approvisionnements malgré les attaques.

Mais le détroit d'Ormuz reste dangereux, les stocks mondiaux sont faibles et les carburants raffinés continuent de connaître des difficultés d'approvisionnement.

Le rétablissement des volumes exportés ne signifie donc pas le retour aux conditions économiques antérieures à la guerre.

La conclusion essentielle est que le pétrole peut être disponible en quantités suffisantes tout en restant cher, parce que son transport, son assurance et sa commercialisation coûtent beaucoup plus.

La guerre ne réduit pas seulement l'offre de pétrole. Elle peut aussi augmenter considérablement le coût de chaque baril qui parvient jusqu'au marché.

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PIÙ PETROLIO, MA I PREZZI RESTANO ALTI

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
21 ottobre 2026

Il mercato petrolifero internazionale presenta una situazione apparentemente contraddittoria: le esportazioni di petrolio dal Medio Oriente hanno recuperato e superato i livelli precedenti alla guerra con l'Iran, ma i prezzi rimangono straordinariamente elevati.

Un'inchiesta pubblicata il 20 ottobre dal Wall Street Journal, basata sui dati della società specializzata Kpler, rivela che durante la settimana conclusasi il 18 ottobre le esportazioni regionali hanno superato i 24 milioni di barili al giorno, rispetto ai 23,3 milioni precedenti alla guerra.

In altre parole, dal Medio Oriente escono almeno 700.000 barili di petrolio in più ogni giorno. Tuttavia, il Brent, petrolio estratto nel Mare del Nord e utilizzato come riferimento per gran parte del commercio petrolifero internazionale, continua a essere scambiato a prezzi molto superiori a quelli abituali prima del conflitto.

Come spiegare che le esportazioni aumentino senza che i prezzi diminuiscano?

IL COSTO DEL TRASPORTO DEL PETROLIO DURANTE UNA GUERRA

La spiegazione principale risiede nei costi e nei rischi straordinari che le compagnie petrolifere e marittime devono affrontare per consegnare il greggio agli acquirenti.

Il trasporto dal Golfo Persico alla Cina ha raggiunto circa 37 dollari al barile. I premi assicurativi contro i rischi di guerra possono arrivare fino al 10% del valore di una petroliera, rispetto a meno del 3% in precedenza.

Gli equipaggi ricevono compensi straordinari per attraversare zone dove possono essere attaccati. Ad alcuni marinai sono stati offerti fino a 25.000 dollari per viaggi della durata di una o due settimane.

Le petroliere devono utilizzare rotte alternative, effettuare trasbordi e adottare ulteriori misure di sicurezza. Tutto ciò aumenta le spese per carburante, personale, stoccaggio e finanziamento.

Inoltre, gli acquirenti pagano un premio per il rischio di nuove interruzioni. Anche se oggi arriva petrolio sufficiente, nessuno può garantire che domani non si verifichino altri attacchi.

Il mercato non paga soltanto il petrolio disponibile, ma anche l'incertezza relativa alla sua consegna.

LA DIMINUZIONE DELLE ESPORTAZIONI RUSSE

Anche la Russia ha registrato una diminuzione delle esportazioni petrolifere. Secondo le stime della Kyiv School of Economics, queste sono passate da 6,81 milioni di barili al giorno in luglio a 6,40 milioni in agosto: una riduzione di circa 410.000 barili giornalieri.

Queste cifre comprendono petrolio greggio e prodotti raffinati. Gli attacchi ucraini contro le infrastrutture energetiche russe hanno colpito soprattutto la capacità di raffinazione e la disponibilità di determinati carburanti.

Tuttavia, tale riduzione non basta, da sola, a spiegare il persistere degli elevati prezzi internazionali.

Infatti, le esportazioni del Medio Oriente hanno recuperato i livelli precedenti alla guerra, mentre la produzione mondiale di petrolio è aumentata di circa 2,5 milioni di barili al giorno durante settembre, secondo l'Agenzia internazionale dell'energia.

La diminuzione delle forniture russe può esercitare pressione su alcuni mercati, soprattutto quello del diesel, ma non deve essere confusa con gli straordinari costi di trasporto e le perturbazioni commerciali provocate dalla guerra con l'Iran.

IL PETROLIO NON È NECESSARIAMENTE SCARSO, MA PORTARLO SUL MERCATO COSTA DI PIÙ

La ripresa delle esportazioni regionali dimostra che produttori e trasportatori hanno trovato il modo di mantenere le forniture nonostante gli attacchi.

Ma lo stretto di Hormuz rimane pericoloso, le scorte mondiali sono ridotte e i combustibili raffinati continuano ad affrontare difficoltà di approvvigionamento.

Pertanto, il recupero dei volumi esportati non equivale al ripristino delle condizioni economiche precedenti alla guerra.

La conclusione fondamentale è che il petrolio può essere disponibile in quantità sufficienti e rimanere costoso perché trasportarlo, assicurarlo e commercializzarlo costa molto di più.

La guerra non può soltanto ridurre l'offerta di petrolio. Può anche aumentare enormemente il costo di ogni barile che riesce a raggiungere il mercato.

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