lunes, 12 de octubre de 2026

UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

UCRANIA Y RUSIA: ¿QUIÉN LLEGA PRIMERO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 de octubre de 2026

Ucrania y Rusia participan en una carrera tecnológica que podría decidir el futuro de la guerra. El objetivo es desarrollar primero una capacidad militar revolucionaria: sistemas de armas coordinados mediante inteligencia artificial, capaces de ejecutar ataques de una magnitud y efectividad hasta ahora desconocidas en este conflicto.

Para Ucrania, llegar primero podría significar mucho más que obtener una ventaja militar. Podría proporcionarle una capacidad de represalia suficientemente poderosa para que Rusia deje de atacarla e incluso se vea obligada a retirarse del territorio ucraniano ocupado.

No se trata simplemente de fabricar miles de drones o desarrollar misiles de mayor alcance. Se trata de integrar diferentes sistemas de armas bajo una arquitectura de combate coordinada mediante inteligencia artificial.

Mykhailo Fedorov, uno de los principales impulsores de la transformación tecnológica militar ucraniana, ha identificado la prioridad estratégica: llegar primero y establecer nuevas reglas del enfrentamiento.

UNA TRANSFORMACIÓN QUE NO COMIENZA HOY

Durante esta guerra, Ucrania ha demostrado una extraordinaria capacidad para desarrollar y adaptar nuevas tecnologías militares.

Sus drones navales alteraron las operaciones de la flota rusa en el mar Negro. Sus drones de largo alcance comenzaron a golpear instalaciones situadas a cientos de kilómetros. Paralelamente, la industria ucraniana avanzó en el desarrollo de misiles de crucero y balísticos.

El misil Flamingo llamó la atención internacional por su alcance anunciado y sus ambiciosos planes de producción. Sin embargo, no era un proyecto aislado. Otros programas de misiles avanzaban simultáneamente.

Estos antecedentes revelan que la innovación ucraniana también busca crear capacidades que modifiquen las condiciones futuras de la guerra.

LOS ENJAMBRES INTELIGENTES

Eric Schmidt, antiguo director ejecutivo de Google e involucrado en iniciativas tecnológicas militares relacionadas con Ucrania, ha destacado la importancia revolucionaria de los enjambres de drones coordinados mediante inteligencia artificial.

La diferencia entre lanzar miles de drones y utilizar un verdadero enjambre inteligente es fundamental.

En el primer caso, numerosos aparatos participan simultáneamente en una operación. En el segundo, pueden compartir información, coordinar acciones y adaptarse a situaciones cambiantes sin depender de instrucciones humanas individuales.

Pero el principio tecnológico puede extenderse más allá de los drones.

La inteligencia artificial podría coordinar sistemas de reconocimiento, drones autónomos, misiles de crucero y misiles balísticos, integrándolos dentro de una misma arquitectura de combate.

El resultado potencial sería una transformación profunda de las capacidades ofensivas y defensivas.

LA SUPERVIVENCIA COMO IMPULSO TECNOLÓGICO

Para Ucrania, esta carrera no constituye solamente una competencia por alcanzar superioridad tecnológica. Es una cuestión de supervivencia nacional.

Rusia dispone de mayores recursos demográficos y materiales. Ucrania necesita compensar esas diferencias mediante innovación, organización, producción y nuevas formas de emplear sus armas.

Resultaría difícil imaginar que sus responsables militares, científicos e industriales no hubieran identificado desde hace tiempo las posibilidades de integrar inteligencia artificial y sistemas autónomos.

La cooperación internacional añade otra dimensión. Schmidt y otros especialistas extranjeros participan en iniciativas que aportan conocimientos, recursos y experiencia a los desarrollos ucranianos.

UNA NUEVA FORMA DE DISUASIÓN

Durante la Guerra Fría, la doctrina de destrucción mutua asegurada descansaba en una premisa: ninguna superpotencia podía atacar nuclearmente a la otra sin exponerse a una represalia devastadora.

La inteligencia artificial y los sistemas autónomos podrían abrir una forma diferente de disuasión, basada en armas convencionales.

No serían equivalentes a las armas nucleares por su capacidad destructiva ni por la certeza de la represalia. Pero podrían modificar profundamente el costo de continuar una guerra.

Si Ucrania adquiriera capacidad para responder a los ataques rusos con daños económicos y militares extraordinariamente elevados, Moscú tendría que incorporar ese riesgo a sus decisiones.

El objetivo estratégico ucraniano no tendría que ser conquistar territorio ruso ni destruir al Estado ruso. Bastaría con disponer de una capacidad militar que hiciera demasiado costosa la continuación de la agresión.

QUIÉN LLEGA PRIMERO

La advertencia de Fedorov ilumina el problema central.

Ucrania y Rusia buscan desarrollar sistemas autónomos cada vez más avanzados. Pero quien consiga primero una capacidad decisiva podría disponer de una ventaja estratégica mientras su adversario intenta responder.

Esa ventaja no garantizaría una victoria ni obligaría automáticamente a negociar. Sin embargo, podría alterar el equilibrio militar y las condiciones políticas de la guerra.

Existe una diferencia entre poseer armas capaces de causar daños y disponer de una capacidad de represalia que el adversario considere imposible de neutralizar a un costo aceptable.

La victoria estratégica de Ucrania no tendría necesariamente que medirse por el territorio ruso conquistado, sino por su capacidad para conseguir que Rusia deje de atacarla y abandone el territorio ucraniano ocupado.

La inteligencia artificial podría desempeñar un papel decisivo en ese propósito.

La pregunta fundamental es la misma que ha señalado Fedorov: ¿quién llega primero?

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UKRAINE AND RUSSIA: WHO GETS THERE FIRST?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 12, 2026

Ukraine and Russia are engaged in a technological race that could determine the future of the war. The objective is to be the first to develop a revolutionary military capability: weapons systems coordinated by artificial intelligence, capable of carrying out attacks on a scale and with an effectiveness previously unknown in this conflict.

For Ukraine, getting there first could mean much more than gaining a military advantage. It could provide a retaliatory capability powerful enough to make Russia stop attacking and perhaps even force it to withdraw from occupied Ukrainian territory.

This is not simply about manufacturing thousands of drones or developing longer-range missiles. It is about integrating different weapons systems into a combat architecture coordinated by artificial intelligence.

Mykhailo Fedorov, one of the leading figures behind Ukraine's military technological transformation, has identified the strategic priority: getting there first and establishing new rules of engagement.

A TRANSFORMATION THAT DID NOT BEGIN TODAY

Throughout this war, Ukraine has demonstrated an extraordinary ability to develop and adapt new military technologies.

Its naval drones altered the operations of the Russian fleet in the Black Sea. Its long-range drones began striking facilities hundreds of kilometers away. At the same time, Ukraine's defense industry advanced in developing cruise and ballistic missiles.

The Flamingo missile attracted international attention because of its announced range and ambitious production plans. However, it was not an isolated project. Other missile programs were advancing simultaneously.

These developments reveal that Ukrainian innovation also seeks to create capabilities that will change the future conditions of the war.

INTELLIGENT SWARMS

Eric Schmidt, former chief executive of Google and a participant in military technology initiatives related to Ukraine, has emphasized the revolutionary importance of drone swarms coordinated by artificial intelligence.

The difference between launching thousands of drones and deploying a true intelligent swarm is fundamental.

In the first case, numerous aircraft participate simultaneously in an operation. In the second, they can share information, coordinate actions and adapt to changing situations without depending on individual human instructions.

But this technological principle can extend beyond drones.

Artificial intelligence could coordinate reconnaissance systems, autonomous drones, cruise missiles and ballistic missiles, integrating them into a single combat architecture.

The potential result would be a profound transformation of offensive and defensive capabilities.

SURVIVAL AS A TECHNOLOGICAL DRIVING FORCE

For Ukraine, this race is not merely a competition for technological superiority. It is a matter of national survival.

Russia possesses greater demographic and material resources. Ukraine must compensate for those differences through innovation, organization, production and new ways of employing its weapons.

It is difficult to imagine that Ukraine's military, scientific and industrial leaders have not long recognized the possibilities of integrating artificial intelligence and autonomous systems.

International cooperation adds another dimension. Schmidt and other foreign specialists participate in initiatives that contribute knowledge, resources and experience to Ukrainian developments.

A NEW FORM OF DETERRENCE

During the Cold War, the doctrine of mutually assured destruction rested on one premise: neither superpower could launch a nuclear attack against the other without exposing itself to devastating retaliation.

Artificial intelligence and autonomous systems could open the way to a different form of deterrence, based on conventional weapons.

They would not be equivalent to nuclear weapons in destructive power or certainty of retaliation. But they could profoundly change the cost of continuing a war.

If Ukraine acquired the ability to respond to Russian attacks by inflicting extraordinarily high economic and military damage, Moscow would have to incorporate that risk into its decisions.

Ukraine's strategic objective would not have to be conquering Russian territory or destroying the Russian state. It would be enough to possess a military capability that made continuing the aggression excessively costly.

WHO GETS THERE FIRST

Fedorov's warning illuminates the central problem.

Ukraine and Russia are seeking to develop increasingly advanced autonomous systems. But whoever first achieves a decisive capability could gain a strategic advantage while the adversary struggles to respond.

That advantage would not guarantee victory or automatically compel negotiations. Nevertheless, it could alter the military balance and the political conditions of the war.

There is a difference between possessing weapons capable of causing damage and having a retaliatory capability that an adversary considers impossible to neutralize at an acceptable cost.

Ukraine's strategic victory would not necessarily be measured by Russian territory conquered, but by its ability to make Russia stop attacking and withdraw from occupied Ukrainian territory.

Artificial intelligence could play a decisive role in achieving that objective.

The fundamental question is the same one Fedorov has raised: who gets there first?

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UKRAINE ET RUSSIE : QUI ARRIVERA LE PREMIER ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 octobre 2026

L'Ukraine et la Russie participent à une course technologique qui pourrait décider de l'avenir de la guerre. L'objectif est de développer en premier une capacité militaire révolutionnaire : des systèmes d'armes coordonnés par l'intelligence artificielle, capables de mener des attaques d'une ampleur et d'une efficacité jusqu'ici inconnues dans ce conflit.

Pour l'Ukraine, arriver la première pourrait signifier bien davantage que l'obtention d'un avantage militaire. Cela pourrait lui donner une capacité de riposte suffisamment puissante pour amener la Russie à cesser ses attaques et même à se retirer des territoires ukrainiens occupés.

Il ne s'agit pas simplement de fabriquer des milliers de drones ou de développer des missiles de plus longue portée. Il s'agit d'intégrer différents systèmes d'armes dans une architecture de combat coordonnée par l'intelligence artificielle.

Mykhailo Fedorov, l'un des principaux artisans de la transformation technologique militaire ukrainienne, a identifié la priorité stratégique : arriver le premier et établir de nouvelles règles de confrontation.

UNE TRANSFORMATION QUI NE DATE PAS D'AUJOURD'HUI

Au cours de cette guerre, l'Ukraine a démontré une capacité extraordinaire à développer et à adapter de nouvelles technologies militaires.

Ses drones navals ont bouleversé les opérations de la flotte russe en mer Noire. Ses drones à longue portée ont commencé à frapper des installations situées à des centaines de kilomètres. Parallèlement, l'industrie ukrainienne a progressé dans le développement de missiles de croisière et balistiques.

Le missile Flamingo a attiré l'attention internationale en raison de sa portée annoncée et de ses ambitieux projets de production. Cependant, il ne s'agissait pas d'un projet isolé. D'autres programmes de missiles progressaient simultanément.

Ces précédents révèlent que l'innovation ukrainienne cherche également à créer des capacités susceptibles de modifier les conditions futures de la guerre.

LES ESSAIMS INTELLIGENTS

Eric Schmidt, ancien directeur général de Google et participant à des initiatives de technologie militaire liées à l'Ukraine, a souligné l'importance révolutionnaire des essaims de drones coordonnés par l'intelligence artificielle.

La différence entre lancer des milliers de drones et utiliser un véritable essaim intelligent est fondamentale.

Dans le premier cas, de nombreux appareils participent simultanément à une opération. Dans le second, ils peuvent partager des informations, coordonner leurs actions et s'adapter aux situations changeantes sans dépendre d'instructions humaines individuelles.

Mais ce principe technologique peut s'étendre au-delà des drones.

L'intelligence artificielle pourrait coordonner des systèmes de reconnaissance, des drones autonomes, des missiles de croisière et des missiles balistiques, en les intégrant dans une même architecture de combat.

Le résultat potentiel serait une transformation profonde des capacités offensives et défensives.

LA SURVIE COMME MOTEUR TECHNOLOGIQUE

Pour l'Ukraine, cette course n'est pas seulement une compétition pour atteindre la supériorité technologique. C'est une question de survie nationale.

La Russie dispose de ressources démographiques et matérielles plus importantes. L'Ukraine doit compenser ces différences par l'innovation, l'organisation, la production et de nouvelles façons d'employer ses armes.

Il serait difficile d'imaginer que ses responsables militaires, scientifiques et industriels n'aient pas identifié depuis longtemps les possibilités d'intégrer l'intelligence artificielle et les systèmes autonomes.

La coopération internationale ajoute une autre dimension. Schmidt et d'autres spécialistes étrangers participent à des initiatives qui apportent connaissances, ressources et expérience aux développements ukrainiens.

UNE NOUVELLE FORME DE DISSUASION

Pendant la guerre froide, la doctrine de destruction mutuelle assurée reposait sur un principe : aucune superpuissance ne pouvait attaquer l'autre avec des armes nucléaires sans s'exposer à des représailles dévastatrices.

L'intelligence artificielle et les systèmes autonomes pourraient ouvrir la voie à une forme différente de dissuasion, fondée sur les armes conventionnelles.

Ils ne seraient pas équivalents aux armes nucléaires par leur puissance destructrice ni par la certitude des représailles. Mais ils pourraient modifier profondément le coût de la poursuite d'une guerre.

Si l'Ukraine acquérait la capacité de répondre aux attaques russes en infligeant des dommages économiques et militaires extraordinairement élevés, Moscou devrait intégrer ce risque dans ses décisions.

L'objectif stratégique ukrainien ne devrait pas nécessairement être de conquérir le territoire russe ni de détruire l'État russe. Il suffirait de disposer d'une capacité militaire rendant la poursuite de l'agression trop coûteuse.

QUI ARRIVERA LE PREMIER

L'avertissement de Fedorov éclaire le problème central.

L'Ukraine et la Russie cherchent à développer des systèmes autonomes toujours plus avancés. Mais celui qui obtiendra le premier une capacité décisive pourrait bénéficier d'un avantage stratégique pendant que son adversaire tente de réagir.

Cet avantage ne garantirait pas la victoire et n'imposerait pas automatiquement des négociations. Cependant, il pourrait modifier l'équilibre militaire et les conditions politiques de la guerre.

Il existe une différence entre posséder des armes capables de causer des dommages et disposer d'une capacité de riposte que l'adversaire juge impossible à neutraliser à un coût acceptable.

La victoire stratégique de l'Ukraine ne devrait pas nécessairement se mesurer au territoire russe conquis, mais à sa capacité d'amener la Russie à cesser ses attaques et à abandonner les territoires ukrainiens occupés.

L'intelligence artificielle pourrait jouer un rôle décisif dans la réalisation de cet objectif.

La question fondamentale est celle que Fedorov a soulevée : qui arrivera le premier ?

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UCRAINA E RUSSIA: CHI ARRIVERÀ PER PRIMO?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
12 ottobre 2026

Ucraina e Russia partecipano a una corsa tecnologica che potrebbe decidere il futuro della guerra. L'obiettivo è sviluppare per primi una capacità militare rivoluzionaria: sistemi d'arma coordinati mediante intelligenza artificiale, capaci di eseguire attacchi di una portata e di un'efficacia finora sconosciute in questo conflitto.

Per l'Ucraina, arrivare per prima potrebbe significare molto più che ottenere un vantaggio militare. Potrebbe fornirle una capacità di rappresaglia sufficientemente potente da indurre la Russia a cessare gli attacchi e persino a ritirarsi dai territori ucraini occupati.

Non si tratta semplicemente di fabbricare migliaia di droni o sviluppare missili a maggiore gittata. Si tratta di integrare diversi sistemi d'arma in un'architettura di combattimento coordinata mediante intelligenza artificiale.

Mykhailo Fedorov, uno dei principali promotori della trasformazione tecnologica militare ucraina, ha identificato la priorità strategica: arrivare per primi e stabilire nuove regole dello scontro.

UNA TRASFORMAZIONE CHE NON COMINCIA OGGI

Durante questa guerra, l'Ucraina ha dimostrato una straordinaria capacità di sviluppare e adattare nuove tecnologie militari.

I suoi droni navali hanno modificato le operazioni della flotta russa nel Mar Nero. I suoi droni a lungo raggio hanno cominciato a colpire installazioni situate a centinaia di chilometri. Parallelamente, l'industria ucraina ha compiuto progressi nello sviluppo di missili da crociera e balistici.

Il missile Flamingo ha attirato l'attenzione internazionale per la gittata annunciata e gli ambiziosi piani di produzione. Tuttavia, non era un progetto isolato. Altri programmi missilistici avanzavano contemporaneamente.

Questi precedenti rivelano che l'innovazione ucraina cerca anche di creare capacità in grado di modificare le condizioni future della guerra.

GLI SCIAMI INTELLIGENTI

Eric Schmidt, ex amministratore delegato di Google e coinvolto in iniziative tecnologiche militari legate all'Ucraina, ha sottolineato l'importanza rivoluzionaria degli sciami di droni coordinati mediante intelligenza artificiale.

La differenza tra lanciare migliaia di droni e utilizzare un vero sciame intelligente è fondamentale.

Nel primo caso, numerosi velivoli partecipano simultaneamente a un'operazione. Nel secondo, possono condividere informazioni, coordinare azioni e adattarsi a situazioni mutevoli senza dipendere da istruzioni umane individuali.

Ma questo principio tecnologico può estendersi oltre i droni.

L'intelligenza artificiale potrebbe coordinare sistemi di ricognizione, droni autonomi, missili da crociera e missili balistici, integrandoli in un'unica architettura di combattimento.

Il risultato potenziale sarebbe una profonda trasformazione delle capacità offensive e difensive.

LA SOPRAVVIVENZA COME MOTORE TECNOLOGICO

Per l'Ucraina, questa corsa non costituisce soltanto una competizione per raggiungere la superiorità tecnologica. È una questione di sopravvivenza nazionale.

La Russia dispone di maggiori risorse demografiche e materiali. L'Ucraina deve compensare queste differenze attraverso innovazione, organizzazione, produzione e nuovi modi di impiegare le proprie armi.

Sarebbe difficile immaginare che i suoi responsabili militari, scientifici e industriali non abbiano individuato da tempo le possibilità di integrare intelligenza artificiale e sistemi autonomi.

La cooperazione internazionale aggiunge un'altra dimensione. Schmidt e altri specialisti stranieri partecipano a iniziative che apportano conoscenze, risorse ed esperienza agli sviluppi ucraini.

UNA NUOVA FORMA DI DETERRENZA

Durante la Guerra Fredda, la dottrina della distruzione reciproca assicurata si basava su una premessa: nessuna superpotenza poteva attaccare nuclearmente l'altra senza esporsi a una rappresaglia devastante.

L'intelligenza artificiale e i sistemi autonomi potrebbero aprire una forma diversa di deterrenza, basata su armi convenzionali.

Non sarebbero equivalenti alle armi nucleari per capacità distruttiva né per certezza della rappresaglia. Ma potrebbero modificare profondamente il costo della continuazione di una guerra.

Se l'Ucraina acquisisse la capacità di rispondere agli attacchi russi infliggendo danni economici e militari straordinariamente elevati, Mosca dovrebbe incorporare questo rischio nelle proprie decisioni.

L'obiettivo strategico ucraino non dovrebbe essere necessariamente conquistare territorio russo né distruggere lo Stato russo. Basterebbe disporre di una capacità militare che rendesse troppo costosa la continuazione dell'aggressione.

CHI ARRIVERÀ PER PRIMO

L'avvertimento di Fedorov illumina il problema centrale.

Ucraina e Russia cercano di sviluppare sistemi autonomi sempre più avanzati. Ma chi riuscirà per primo a ottenere una capacità decisiva potrebbe disporre di un vantaggio strategico mentre l'avversario tenta di reagire.

Questo vantaggio non garantirebbe la vittoria né obbligherebbe automaticamente a negoziare. Tuttavia, potrebbe alterare l'equilibrio militare e le condizioni politiche della guerra.

Esiste una differenza tra possedere armi capaci di causare danni e disporre di una capacità di rappresaglia che l'avversario consideri impossibile da neutralizzare a un costo accettabile.

La vittoria strategica dell'Ucraina non dovrebbe necessariamente essere misurata dal territorio russo conquistato, ma dalla sua capacità di indurre la Russia a cessare gli attacchi e ad abbandonare il territorio ucraino occupato.

L'intelligenza artificiale potrebbe svolgere un ruolo decisivo nel raggiungimento di questo obiettivo.

La domanda fondamentale è la stessa posta da Fedorov: chi arriverà per primo?

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