¡EL EMBARGO…LA PIEDRA EN EL ZAPATO! (II)


Con cierta frecuencia se encuentran en la prensa del exterior críticas al gobierno castrista por no profundizar los cambios. Se alega que sin ellos no habrá un mejoramiento al nivel de vida de la población. Tienen toda la razón. Quienes plantean esto no entienden o no quieren admitir que el verdadero propósito del régimen no es que los cubanos vivan mejor sino mantenerse en el poder.

Podrían rebatir este argumento señalando que en China ha habido una mejoría sustancial del nivel de vida de los chinos. Que a pesar de esto y gracias a esto el Partido Comunista se mantiene al mando. Que en Cuba podría suceder lo mismo.

Pueden agregar que en Rusia, aunque en otro nivel, ha habido progreso y los comunistas se reciclaron y mantienen el control. También es cierto. Rusia hoy es menos pobre que ayer y Putin, un ex agente de la KGB, está al mando.

Pero hay diferencias que explican por qué en China y en Rusia se reciclaron los comunistas y por qué en Cuba el castrismo no quiere arriesgarse con el mismo modelo.

El caso ruso es fácil de explicar. Rusia es el primer productor de petróleo del mundo. Su riqueza proviene en dos terceras partes de los hidrocarburos. Es algo parecido al caso de Venezuela.

En ambos países la economía del sector no petrolero puede ser mediocre, pero el funcionamiento y la estabilidad de sus gobiernos no dependen de ella sino del petróleo.

Rusia y Venezuela son países "subvencionados" por la naturaleza. Sus regímenes políticos pueden ser un desastre. Pueden desestimular la inversión privada, la creatividad y la productividad; pero el petróleo ha evitado el colapso.

Cuba no tiene petróleo propio que la sostenga ni que le permita hacer inversiones.

Sin la subvención venezolana el país entra en crisis terminal. Dependería del turismo, una industria muy frágil a las convulsiones políticas y de las remesas de los exiliados. Esta es una fuente de ingresos que depende del visto bueno del gobierno de turno en Washington.

En resumen, Cuba no puede hacer lo que hicieron los comunistas rusos porque en Cuba no hay petróleo que ayude a hacer la transición de la dictadura comunista a la dictadura capitalista.

¿Y cómo lo hizo China?

China lo hizo sin petróleo. El cambio de una dictadura a otra lo logró con el apoyo de los empresarios de la diáspora china, el respaldo de los Estados Unidos y el de Japón.

El castrismo tendría que hacer con los empresarios cubanos del exilio lo que hizo Deng Xiaoping con los empresarios chinos de Hong Kong. Convencerlos de que sus inversiones en Cuba estarían garantizadas.

Además, el castrismo tendría que sentarse con Washington a negociar las demandas políticas de una transición democrática en Cuba.

En este asunto Washington es el representante de los votantes cubanoamericanos. Los congresistas cubanoamericanos en el Congreso tendrían que dar su visto bueno a cualquier compromiso.

Es en este aspecto que radica el principal escollo para la tiranía. Para tomar el camino que tomó China tiene que negociar con sus enemigos políticos: la oposición democrática cubana en el exilio.

China no tuvo que negociar con Taiwán. No había suficientes chinoamericanos en los Estados Unidos como para que tuvieran peso político en las elecciones estadounidenses. Los cabilderos de Taiwán no tuvieron fuerza en Washington. Por razones estratégicas el gobierno de los Estados Unidos tenía mucho interés en una negociación con China.

El castrismo no puede ofrecerle al gobierno en Washington ninguna ventaja de suficiente peso como para que el presidente de turno esté dispuesto a enfrentarse a los congresistas cubanoamericanos y al voto cubanoamericano. El presidente Obama podría intentarlo si fuera reelecto.

Tendrían los Castro que entregar a Hugo Chávez (eliminarlo), lo que equivale a perder el control de la mayor riqueza petrolera del continente. El régimen castrista tendría que ofrecerse de vigilante de las actividades de los iraníes en Latinoamérica.

O ahora que parece que Chávez va camino al cementerio, podrían los Castro llegar a algún acuerdo secreto con los Estados Unidos para que Venezuela siga entregándole petróleo a Cuba a cambio de algo que le sirva a Washington.

Todo es posible, pero hay algunas cosas más posibles que otras.

En resumen:

El castrismo no puede permitir una hambruna en Cuba. No pueden hacer cambios fundamentales porque no tienen el petróleo para financiarse. No pueden negociar con los Estados Unidos y quedarse con el poder. Se los impide el embargo y el poder del voto cubanoamericano.

¡Ah… el embargo…la piedra en el zapato!

El que hay que levantar, porque según quienes lo proponen ha fracasado en el objetivo de derrocar la tiranía en Cuba.

¡Qué casualidad que hay tanto interés en liquidarlo!

Leer más

¡EL EMBARGO…LA PIEDRA EN EL ZAPATO! (I)


La historia ha demostrado que no hay gobierno comunista que pueda permanecer en el poder a menos que se asocie con el capitalismo. La alternativa es el camino de la represión y la hambruna. El que tomó Corea del Norte.

Los norcoreanos han podido hacerlo porque tienen armas nucleares. Allí el hambre puede matar a decenas de miles de personas y no habrá ningún gobierno en el mundo que se atreva a hacer nada.

Bastaría una amenaza del dictador de lanzar una ofensiva convencional contra Corea del Sur para que cualquier nación se paralizara.

Cuba es diferente. La tiranía castrista no cuenta con armas nucleares. Los Castro no pueden arriesgarse a una hambruna. Serian muy graves las consecuencias.

En Cuba, reprimir con violencia las protestas de un pueblo hambriento es impensable. En la Florida viven casi dos millones de cubanos más sus amigos hispanoamericanos y estadounidenses. Medio millón de ellos seguramente saldrían a las calles a protestar airadamente. La repercusión sería contundente.

Por estas mismas razones ya no se eliminan a los opositores en el paredón. Ahora se hace selectivamente en un hospital, simulando que se trata de salvar al detenido. O se les acosa en sus casas y en las calles. O se les desaloja de las iglesias.

Y es que en la Cuba de hoy el fusilamiento de individuos por razones políticas provocaría una reacción violenta de parte de sus familiares, de sus amigos y hasta del barrio. Los turistas huirían de país.

El régimen no puede arriesgarse a una hambruna ni a reprimir sangrientamente el descontento. No tiene otra alternativa que la de casarse con el capitalismo.

Es en este asunto donde comienzan las confusiones. La tiranía no sigue la formula que recomiendan los economistas convencionales. Ni la que plantean los reformadores desde un ángulo más político. Ni de la que escriben los periodistas, muchas veces más inspirados por sus simpatías y deseos hacia el castrismo que por las realidades.

El régimen tiene que casarse con el capitalismo para sobrevivir. No lo hace para que el país progrese y la población salga de la pobreza, sino para pagar su sistema represivo y los costos de una nomenclatura improductiva y corrupta.

En buena parte, esta es la causa de la lentitud que vemos en las presuntas reformas propuestas por Raúl Castro. Van a paso lento, calculando el equilibrio que no quieren perder y preocupados por mantenerse en el poder.

No les importa el atraso en que se hunde el país, ni lo que le sucederá al pueblo cubano dentro de cinco o diez años.

No están interesados en que se desarrolle un capitalismo popular, donde cualquier cubano tendría la libertad de generar riqueza y negociarla. Ese capitalismo requiere medios y garantías legales para desarrollarse.

Ese tipo de capitalismo necesita de instituciones que protejan los derechos de las de las personas de los abusos de otros y de los atropellos del Estado. Es un capitalismo que exige de una base democrática para florecer.

El capitalismo que les sirve a los Castro es el capitalismo salvaje. El que va a Cuba con una patente de corso otorgada por el régimen. Van a explotar a los cubanos y a sacar una ganancia de su inversión que no lograrían en ningún otro país donde se respetaran los derechos laborales y una economía ecológicamente sostenible.

Es el tipo de capitalismo que ya está y seguirá llegando a Cuba. El de las transnacionales que corrompen a los funcionarios con sobornos y regalos.

Los resultados macroeconómicos de esas alianzas hasta ahora han sido mediocres, pero los resultados políticos han sido miopes pero satisfactorios.

No han mejorado el nivel de vida de la población, pero han ayudado a sostener la represión y los privilegios de la nomenclatura.

Continuará…

Leer más

EL PARTIDOSE QUEDA (GORBACHOV (III)


Conclusiones


En China no había rival que Deng Xiaoping no pudiera neutralizar y luego enviar a retiro.


Gorbachov tuvo una situación completamente diferente: Se enfrentó a militares dogmáticos, que aliados a los más reaccionarios de la nomenclatura del Partido y del gobierno soviético trataron de sacarlo del poder por la fuerza.


Boris Yeltsin, un opositor político radical que exigía cambios con urgencia y era una figura muy reconocida y popular en Rusia, fue quien hizo fracasar el golpe de estado. Su manejo de la crisis, y la renuncia de Gorbachov a la secretaría general del Partido Comunista de la Unión Soviética, elevó su prestigio a tal nivel que quedó en posición de propiciar -sin carnicerías ni guerra civil- la disolución de la URSS.


En China el Partido Comunista se quedó con el poder porque dejó de ser marxista- leninista y maoísta, aunque siguió y sigue pretendiendo que lo era y lo es, mientras que la URSS se desintegró y cada república que la conformaba tomó su propio camino.


Mijail Gorbachov tiene el mérito histórico de haber propiciado la libertad de muchas naciones. Pueblos que después de varias décadas de una destructiva dictadura han ido alcanzando diferentes niveles de desarrollo económico, político y social, y de respeto a los derechos humanos. Unos más que otros, como es natural.


Con excepción de dos ex-satélites, Cuba y Corea del Norte, donde sobreviven tiranías y sus pueblos viven en la pobreza y la humillación, hay decenas y decenas de millones de seres humanos y sus descendientes que tienen vidas diferentes gracias a la actuación de Mijail Gorbachov.


Rusia ha quedado en manos de una autocracia disfuncional, que todavía depende de la riqueza petrolera. El país se dirige a una crisis sistémica que solo podrá superar con una modernización de su sistema político y la eliminación de la “autocracia democrática”.


Pero los rusos, afortunadamente, ya no viven bajo el comunismo, y podrán eventualmente superar sus problemas y su situación actual sin necesidad de una revolución sangrienta.


Gorbachov tiene el mérito también de haber sido un hombre clave en poner fin al peligro atómico, creando condiciones para la simplificación, reducción y eventual desaparición de un sistema de armas nucleares con la capacidad de destruir muchas veces a la civilización humana o, en el mejor de los casos, reducir a una prehistoria aterradora a los pocos que pudieran sobrevivir. Es el premio Nóbel con más meritos en la historia de ese galardón.


En China los planes de Deng Xiaoping fueron exitosos. Un país que siempre tuvo un potencial de desarrollo económico, ha podido alcanzar niveles de progreso material impensables tres décadas atrás.


La dictadura en China no fue lo que garantizó su fenomenal progreso económico. Ni esa dictadura puede evitar una crisis económica tampoco.


Japón alcanzó el desarrollo mucho antes que China, y lo hizo dentro de un contexto democrático. Otros países asiáticos con menos recursos también lo han logrado, en diferentes niveles.


Los chinos viven bajo una dictadura con raíces milenarias, que aunque haya propiciado el progreso material a una parte de la población, niega a todos los derechos fundamentales. En China el cambio hacia la democracia requerirá una transición, pacífica o violenta. Nadie lo sabe.


Este breve análisis, “El Partido se queda”, comenzó como reacción a las declaraciones de Raúl Castro en Cuba, en las que negaba la posibilidad del multipartidismo en la Isla. Cualquiera puede declarar lo que quiera, pero la historia no es el resultado de lo que se dice, sino de lo que se hace y de lo que puede suceder y sucede dentro de determinadas circunstancias.


El castrismo puede intentar tomar el camino de Rusia y convertirse en una autocracia nacionalista apoyada por un brutal capitalismo puro y duro, feroz y descontrolado, o el camino de China, una dictadura igualmente asociada al capitalismo mundial, pero con una camisa de fuerza que en algún momento habrá que romper.


Las opciones del castrismo en Cuba requieren un análisis que se salga del esquema de que “Cuba no es China”. Por supuesto que no lo es en muchas formas. Tampoco Cuba es Rusia.


Hasta ahora, el castrismo ya se ha aliado con el capital español para explotar la industria turística y algunas actividades de la industria ligera, y con el canadiense en la producción minera, fundamentalmente el níquel. Los hidrocarburos parece que siguen el mismo esquema con varias empresas transnacionales, mientras que las instalaciones portuarias, la industria del azúcar y parte de la agricultura se negociaron y negocian con diferentes transnacionales brasileñas.


Sin embargo, es muy difícil que cualquiera de las estrategias del castrismo para tratar de sobrevivir pueda tener éxito sin la cooperación del gobierno de los Estados Unidos.


Quienes desde el exilio esperan una revuelta popular en Cuba o algún tipo de movimiento colectivo que resulte en un cambio de sistema, tal vez no se han percatado que la libertad de Cuba pudiera depender en buena parte de lo que hagan o dejen de hacer sus exiliados en el exterior.
Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA: Gorvachov (II)

El Kremlin estaba acostumbrado a la fuente inagotable de petróleo que evitaba el colapso de un sistema ineficiente. La corrupción era práctica común, y el bajo nivel de vida y los problemas sociales del pueblo, aunque no completamente conocidos en Occidente, eran la realidad.

En 1977, cuando Orestes Lorenzo regresó a Cuba después de su entrenamiento militar en la URSS, el famoso piloto cubano de la Fuerza Aérea Revolucionaria, que posteriormente escaparía con su avión hacia Estados Unidos, le describió a su incrédulo padre lo que había vivido en Rusia:

“El sistema sencillamente no funciona. El nivel de vida es bajísimo, y las condiciones de higiene y vivienda de la población son pésimas. El alcoholismo y el adulterio son una epidemia en el país, los valores éticos de la familia casi no existen”.

En el plano internacional la URSS enfrentaba otros problemas. Ya no podía contar con la estabilidad que brindaba el status quo producto de la política del “detente” (distensión) en el marco de La Guerra Fría.

El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, rechazaba la hipótesis de que la fórmula para mantener la paz descansaba en la seguridad de la destrucción mutua de los Estados Unidos y la URSS en una guerra nuclear.

Reagan quería que Estados Unidos desarrollara un sistema de defensa anti misil (SDI), que fue popularmente conocido como “la guerra de las galaxias”, que haría obsoleta la paridad balística con la URSS. Los soviéticos, que habían sacrificado su economía para alcanzar ese balance, comprendieron que no podrían triunfar sobre los Estados Unidos en esa nueva carrera tecnológica.

En Europa, Margaret Thatcher había entrado en el escenario. “La Dama de Hierro” había dado vitalidad a la decadente economía inglesa con sus políticas económicas liberales y anti-socialistas.

En el mundo libre Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II eran líderes con un gran carisma y una visión muy definida.

En China, Deng Xiaoping llevaba varios años desmantelando el maoísmo, mientras que en menos tiempo hubo tres muertes decisivas en Moscú: Leonid Brezhnev en 1982, Yuri Andropov en 1984, y Konstantin Chernenko en 1985.

Esas tres muertes sucesivas de los máximos dirigentes y secretarios generales del PCUS convirtieron a Mijail Gorbachov en Secretario General del Partido Comunista de la URSS. Gorbachov había alcanzado el liderazgo casi por un milagro, o por un milagro.

Fue el primer y el único Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética que había nacido después de la revolución bolchevique. Tanto él como su esposa Raisa conocían los serios problemas de Rusia y su gigantesco imperio: los habían estudiado con detenimiento por muchos años.

Gorbachov no era un líder militar como Deng Xiaoping, ni tenía la ascendencia de haber sido uno de los forjadores del comunismo en la URSS como Deng lo fue en China. Por estas razones, su influencia sobre el estamento militar y sobre la estructura del Partido no se comparaba a las de líder chino.

En China la formula de Deng Xiaoping era un reto diferente. Tenía el apoyo del ejército, tenía que consolidar al partido, empezar a darle de comer al pueblo, y aliarse con Occidente, pero manteniendo como bandera la fachada de Mao y del socialismo. Deng estaba dispuesto a hacerlo aunque tuvieran que usar la violencia para lograrlo. Y así lo tuvo que hacer.

Gorbachov se enfrentaba a la amenaza de la Iniciativa de Defensa Estratégica impulsada por Reagan, y a muchos otros problemas simultáneamente. Quería continuar negociando con Estados Unidos la reducción del armamento nuclear. Tratar de revitalizar una economía estancada. Manejar las demandas nacionalistas y anticomunistas de los países de Europa del Este y de las propias repúblicas de la URSS. Enfrentar al mismo tiempo a los reaccionarios y los más conservadores del Partido y las exigencias de los que querían radicalizar las reformas sin mayor dilación. Era un equilibrio complejo y precario.

A una pregunta que le hice a Lech Walesa sobre Gorbachov, durante un encuentro en Caracas, me respondió con un poco de preocupación:

“Gorbachov es un malabarista que está jugando con muchas pelotas al mismo tiempo y no sé cuánto tiempo podrá sostenerlas”.

Gorbachov no estaba dispuesto a usar las tropas soviéticas para evitar la disolución del imperio. Estaba decidido a darle la libertad a cada país que quisiera independizarse. De hecho, cooperó activamente en este propósito. Tampoco usaría la violencia para mantener el comunismo en Rusia; apostó a reformarlo.

Continuará..

Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA: GORBACHOV "EL LIBERTADOR" (I)


Cuando en 1985 Mijail Gorbachov alcanzó la Secretaria General del Partido Comunista, la situación en la URSS era muy diferente a la de China en 1978, año en que Deng Xiaoping asumió el control.

Esas diferencias, sumadas a un panorama internacional excepcional, y al hecho que ambos dirigentes tenían habilidades y conductas políticas dispares, resultaron en realidades particulares en cada caso. La URSS era un imperio en el que la mitad de sus habitantes no eran rusos. Cada nacionalidad, lejos de gravitar hacia Moscú, se inclinaba naturalmente hacia sus propias raíces culturales e intereses.

El imperio comunista ruso se había mantenido unido por el control del Partido, la mano fuerte de la policía política y la amenaza de las tropas soviéticas. Pero la URSS estaba debilitada por el estancamiento económico, un gasto excesivo en el campo de la defensa, y costosas aventuras político militares. Entre éstas, una onerosa subvención anual al régimen castrista que hizo creer por mucho tiempo, a cubanos y extranjeros, que los logros de la revolución cubana eran propios.

En 1985 el ejército soviético ya tenía más de cien mil soldados en Afganistán. La intervención había comenzado cinco años atrás. Ese año fue el más sangriento de la guerra, y la guerrilla controlaba, en una u otra forma, la mayor parte del territorio. Muy pronto Moscú tendría que reconocer su fracaso, aceptar el costo político y económico del error, y retirarse.

No siempre había sido así. En 1956 las tropas del Kremlin invadieron Hungría y derrotaron una revolución popular antisoviética. Aquello era el pasado: en 1985 los húngaros tenían la economía más dinámica del bloque y por su cuenta estaban dando pasos de liberalización política.

Cuando los húngaros se reunieron con Mijail Gorbachov para plantearle que el veredicto de la Revolución Húngara favorecía a los revolucionarios contra la intervención, Gorbachov lo aceptó. Imre Nagy, el presidente húngaro que fue ejecutado por órdenes de Nikita Krushev, recibió un póstumo funeral de honor. Gorbachov lo había dicho todo con su actitud: el imperio se acababa.

En Polonia, Lech Walesa había organizado ya en 1980 el primer sindicato independiente de trabajadores: Solidaridad. Walesa y el pueblo polaco contaban con el apoyo de uno del los líderes más carismáticos de su tiempo, el papa Juan Pablo II, polaco y anticomunista. El sentimiento antisoviético en el país era generalizado. La independencia de Polonia era una cuestión tiempo. Los militares polacos no hubieran apoyado una invasión soviética. Además, Gorbachov y su grupo habían llegado a la conclusión de que no usarían la fuerza para evitarlo.

El contagio en los demás países de Europa del Este sería inevitable. En el bloque soviético Polonia tuvo el primer gobierno no comunista de la etapa soviética de la postguerra.

Continuará…
Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA: DENG XIAOPING (II)

Xiaoping fue sobre todas las cosas un pragmático con gran capacidad de maniobra. Si para los comunistas la dictadura del Partido era el medio para alcanzar el comunismo, a él esa dictadura le permitiría comenzar a enterrar al maoísmo, la versión china del marxismo leninismo.

Después de la muerte de Mao, y ante la crisis entre la izquierda y la derecha del Partido Comunista, Deng advirtió que si los errores del pasado se reconocían públicamente el Partido se debilitaría y el país podía encaminarse al caos.

Apoyó que en el plano interno los errores de Mao se criticaran, pero indicó que se debía reconocer sus aciertos. Deng insistió en que Mao tenía que seguir siendo la bandera del Partido y el socialismo la meta. Con esta fórmula alivió el conflicto y ganó tiempo para ir eliminando a quienes desde la izquierda se opusieron a sus proyectos.

Como los cambios que él se proponía realizar eran herejías a la luz del marxismo, Xiaoping convenció al Partido de que en adelante la verdad sería el resultado de la realidad, no del dogma. En otras palabra, si el experimento era exitoso, ese era el camino a seguir y ningún otro.

Entre el pueblo Deng se hizo entender con el proverbio: “no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones”. Los ratones eran lograr convertir a la China en un país desarrollado, incluso por la vía de una economía de mercado.

Cómo los experimentos que le dieron ciertas libertades a los campesinos en el uso de sus cosechas tuvieron buenos resultados, la realidad demostró cuál era el camino correcto.

Pero Deng sabía que la modernización de China solo se podría lograr con la tecnología y los capitales de Occidente. Con este propósito dio tres pasos audaces:

a) Visitó Japón, el país odiado por los chinos que no habían olvidado los 20 millones de víctimas causadas por la invasión japonesa. Xiaoping cautivó a los japoneses. En adelante en el desarrollo de China el papel del Japón capitalista fue fundamental.

b) Aceleró el acercamiento entre China y los Estados Unidos con dos propósitos: 1) Plantearles ayuda para el desarrollo de China 2) usar a los Estados Unidos en su maniobra para frenar las aspiraciones soviéticas en Asia.

c) Cultivó a la diáspora china, y en especial a los chinos empresarios de Hong Kong, para que invirtieran en China con todas las garantías. Se establecieron zonas de desarrollo económico con leyes diferentes, donde las empresas extranjeras podrían invertir sin temor y con toda la colaboración del gobierno especial de la zona.

Deng Xiaoping contó con el interés estratégico de Occidente, especialmente de los Estados Unidos, que vieron en China un potencial aliado en las espaldas de la URSS. El capitalismo mundial, por su parte, no perdió la oportunidad ante un mercado con un potencial muy grande.

Xiaoping estaba convencido de que el Partido podría legitimarse en el poder mientras el ritmo de crecimiento fuera suficiente para mantener la estabilidad social. Sabía que cierto nivel de corrupción era parte inevitable del proyecto, y que a la etapa que comenzaba sucedería otra etapa un siglo después.

Tuvo que enfrentar oposición interna y dificultades de diversa índole, pero siempre las manejó con pragmatismo. El lunar de su carrera fue la represión que ordenó en la Plaza de Tiananmen en junio de 1989.

El éxito económico de China tiene que valorarse en el contexto de otros milagros asiáticos anteriores, como los de de Japón, Taiwán, Singapur, Corea del Sur, etc.

El éxito chino no es el resultado del Partido Comunista, sino el producto de un pueblo muy trabajador y un individuo excepcionalmente capaz que supo abrir camino derribando dogmatismos y prejuicios.

Sin Deng Xiaoping el Partido Comunista Chino pudo haber tomado el rumbo de los comunistas soviéticos o el de Corea del Norte.

En primera y última instancia la opinión más importante sobre el desarrollo en China la tendrían que dar los chinos en elecciones libres, que no se les han permitido. Por el contrario, el Estado chino mantiene permanente vigilancia, control y represión sobre quienes dan opiniones que no les son favorables o protestan por las injusticias.

Deng Xiaoping criticó a Miajil Gorvachev por no haber tomado su mismo camino en la URSS. Eran dos hombres diferentes en dos mundos diferentes.

Continuará

Leer más

Laberinto carcelario en Cuba

EDITORIAL

La muerte en prisión del disidente cubano Wilman Villar Mendoza, al cabo de 50 días de huelga de hambre, divulgada por el régimen castrista el 20 de enero último, generó una nueva ola de críticas en torno a los prisioneros políticos de la Isla. La respuesta del Gobierno, en esta oportunidad, fue negar que Villar Mendoza hubiese sido un prisionero de conciencia o que estuviera en huelga de hambre. Los voceros oficiales aseguran que falleció en un hospital a causa de una infección pulmonar por la que estaba siendo tratado.

Al margen de las historias que el régimen suele tejer en defensa de su maltrecha imagen, lo cierto es que Villar Mendoza no ha sido el único prisionero de conciencia que ha entregado su vida para protestar por las deplorables violaciones de los derechos fundamentales que, a diario, comete el despotismo cubano. Orlando Zapata Tamayo murió en condiciones similares en el 2010. Pero la triste verdad es que el mundo aún desconoce el número de estos valientes y, en general, de la población carcelaria en Cuba.

Algunas organizaciones humanitarias han intentado, sin éxito, despejar este enigma. Años atrás, Human Rights Watch estimó que en Cuba había un total de 100.000 presos. Otras entidades han lanzado números diferentes sobre el tapete, pero el total sigue siendo un secreto porque no se permite el acceso de investigadores independientes. Algo similar sucede con los prisioneros de conciencia. En 2010, Raúl Castro, en el curso de conversaciones con el Vaticano y representantes europeos, prometió poner en libertad a 52 de los 75 ciudadanos arrestados en 2003 con motivo de una barrida policial de supuestas asociaciones ilegales. Por otra parte, la dictadura afirma haber liberado a 2.900 prisioneros en 2009, pero ninguno era conocido como disidente. En Cuba hay leyes, pero su aplicación es caprichosa. Además, la criminalización instantánea de toda conducta percibida como amenaza es causal para enviar a prisión a cualquiera.

En 2010, como parte de una campaña para reparar su imagen internacional en el marco del arreglo con el Vaticano, el presidente Raúl Castro puso en libertad a 15 disidentes, primeros de los 52 prometidos. Esta liberación, aplaudida por los más cándidos del Oeste, vino con una condición que ensombreció el gesto: debían emigrar a España. En otras palabras, no podían permanecer en casa porque el Kremlin habanero temía que, internamente en la Isla, proyectaran una flexibilización no deseada del régimen, además de reanudar su gesta en favor de los derechos fundamentales. Tras las críticas que este desenlace provocó mundialmente, el régimen aseguró que los demás liberados podrían emigrar o quedarse. El proceso sigue siendo lento, como tantas otras cosas en la Cuba de los Castro.

Con todo, y como lo evidencia el caso de Villar Mendoza, la represión no descansa. Viene a la mente el gulag soviético, modelo paradigmático de las prisiones en países comunistas. Stalin despachó al archipiélago de los campos de trabajos forzados a sus adversarios, reales o supuestos. Figuras descollantes en las letras y artes, y hasta la ciencia, acabaron en el lóbrego gulag. Algunas de las personalidades que aún vivían fueron liberadas en épocas de Gorbachov y más tarde de Yeltsin.

Stalin, por cierto, fue el inspirador de los métodos superlativos de la Stasi, los servicios secretos de la Alemania del Este, que siguen gozando de actualidad en Cuba, Corea del Norte y otros remanentes del viejo totalitarismo. La Cuba castrista perfeccionó sus herramientas bajo la tutela de la misma Stasi. Raúl Castro, en este sentido, a pesar del nuevo rostro libertario que intenta difundir, no es mejor que su anciano y enfermo hermano Fidel. Por el contrario, aunque se exhibe más a la prensa internacional, los cromosomas absolutistas del régimen que encabeza no han cambiado.

La nueva fachada del castrismo se apuntala, también, con los cambios económicos que el presidente ha venido anunciando, que van desde el despido de medio millón de empleados públicos hasta el reconocimiento de derechos de propiedad privada sobre viviendas y pequeñas granjas rurales. Asimismo, las proclamas incluyen la ampliación de las actividades económicas privadas permisibles para los cubanos.

Desde luego, la reducción de medio millón de trabajadores en la planilla estatal constituye, a primera vista, un número considerable en Cuba. Sin embargo, dadas las dimensiones del aparato del Estado cubano –85% de la fuerza laboral total de cinco millones–, una vez efectuado el despido, todavía el 75% de los trabajadores cubanos continuarán siendo empleados del Estado.

Por otra parte, la ampliación de las actividades económicas privadas no conduce de ninguna manera a la creación de un genuino sector privado en un régimen de libre empresa, como se concibe en las naciones occidentales. El recuento de las noveles ocupaciones permite apreciar la reducida esfera de la anunciada ampliación: barberos, choferes, magos, maleteros y similares. No hay nada en las grandes industrias del Estado, incluido el turismo. En otras palabras, el Estado sigue siendo el amo y señor de la economía. Un analista suramericano observó que la mayor preocupación del régimen es preservar la hegemonía económica del Estado, por lo que los líderes políticos se preocupan de no incurrir en el “error” de Gorbachov, quien con sus cambios desestabilizó el sector público.

Finalmente, como un acontecimiento extraordinario, en el último plenario del Congreso del Partido Comunista, el año pasado, Raúl Castro habló de los inmensos beneficios de ciertas reformas políticas, entre ellas poner límites a los puestos de la dirigencia del Estado. En adelante, habrá una barrera inicial de 5 años, renovable como máximo otros 5, para un total de 10 años.

Conforme a este cálculo, Raúl, quien llegó a la Presidencia en el 2008, teóricamente podría servir hasta el 2018, cuando tendría 86 años. Y como proyecta seguir al frente del Estado comunista, posiblemente podría encontrar excepciones y seguir en la Presidencia si la salud se lo permite. En el laberinto castrista, todo es posible cuando se ejerce el poder.

San Jos
é, Costar Rica



Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA: DENG XIOAPING (I)

邓小平

Mientras la economía China bajo Mao estuvo dirigida por Chen Yun no hubo estancamiento. Por el contrario, con la ayuda de la URSS China creció hasta 1958. Entonces a Mao se le ocurrió el “Gran Salto Hacia Adelante”. Un crecimiento forzado que resultó en un desastre económico total y la muertes de millones de personas. Algo así como el fracaso de la zafra de los diez millones de toneladas de azúcar de Fidel Castro en 1970, pero en serio y en grande.

Como si esto no fuera suficiente, en 1966 Mao dio inicio a “La Revolución Cultural”. Una purga gigantesca del Partido Comunista y de toda la sociedad China con el propósito de eliminar a los que él y sus fanáticos seguidores consideraban enemigos personales y opositores al maoísmo. Entre ellos Deng Xiaoping, quien en 1968 fue despojado de todos sus cargos y enviado a cumplir un castigo en una fábrica de tractores. Mao muere en 1976 y dos años después el hábil Deng Xiaoping ha arrinconado al sucesor oficial, Hua Guofeng, y ya tiene las riendas del poder.

En esos momentos la situación de China es crítica. El rompimiento con Moscú en 1960, por razones ideológicas y geopolíticas, había dejado a China sin su benefactor. Xiaoping estaba consciente de que la URSS y Vietnam tenían ambiciones que afectarían seriamente los intereses de China.

Aunque Vietnam tenía menos de un seis porciento de la población de China, después de la derrota de los Estados Unidos en 1975 contaba con un ejército poderoso y con experiencia. Xiaoping estaba convencido de que la URSS planeaba usar a Vietnam para arrinconar a China como antes había usado a Cuba contra los Estados Unidos; de hecho, describía a Vietnam como la Cuba del Este. China no tenía cómo defenderse, sus fuerzas armadas estaban sobredimensionadas, con equipamiento obsoleto y faltas de entrenamiento.

En 1978 el Partido Comunista Chino y la sociedad estaban divididos entre los que apoyaron la Revolución Cultural y sus víctimas. El culto a Mao subsistía en un porcentaje de la población. Miles de los más capaces comunistas que habían sido purgados durante este proceso todavía estaban en régimen de castigo y su rehabilitación no era inmediata. Deng los necesitaba. Mao había dejado un caos: China tenía 900 millones de habitantes que escasamente podían alimentarse.

Xiaoping era un pragmático. Había sobrevivido varias purgas. Incluso después de que su hijo mayor quedó paralítico por agresión de los “guardias rojos” de Mao, Deng, desde su lugar de castigo planeó su regreso al poder e insistió en su lealtad a Mao, al Partido y en su posible utilidad.

Una vez rehabilitado por orden de Mao, Deng cultivó el aparato militar, del que era uno de sus más destacados viejos combatientes, y fue clave en la eliminación de los elementos más radicales del fanatismo maoísta: la banda de los cuatro.

Ya en el poder, Deng Xiaoping sabía que necesitaba consolidar al Partido Comunista Chino y buscar el apoyo de Occidente para llevar a cabo su agenda:

a) Con urgencia había que alimentar a los chinos y empezar a modernizar a un país pobre y atrasado. Él sabía que sin los países capitalistas no podía lograrlo, especialmente Japón y los Estados Unidos.

b) Tenía que evitar que la URSS intentara de nuevo agredir a China y que utilizara a Vietnam para debilitar su zona de influencia. Para esto necesitaba la amistad y la influencia de los Estados Unidos.

Con esa meta, Deng Xiaoping le plantea a los miembros del Partido Comunista una estrategia:

Continuará…


Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA: CHINA Y LA URSS

Puyi-----------------Nicolas II

El colapso del comunismo en China y en la URSS fue inevitable. El colectivismo fracasó y al final tanto Moscú como Pekín tuvieron que abrazarse al capitalismo.

En China el Partido Comunista se quedó con el poder; en la URSS el Partido lo perdió. En cada caso los acontecimientos obedecieron a dos mundos con circunstancias y orígenes diferentes.

Rusia nació de los primeros eslavos organizados - en la tierra de Rus - 900 años después del nacimiento de Cristo. En 1547 Iván IV “el terrible” fue su primer Zar. En 1917 Nicolás II fue el último. En ese mismo año el proceso revolucionario fue secuestrado en Octubre por el grupo más radical y organizado: Lenin y sus bolcheviques marxistas. Lenin dio la orden de asesinar al Zar depuesto y a toda su familia.

En 1917 Rusia pudo haber tomado el camino de otras naciones europeas, conformando una república democrática y constitucional. En vez de eso los comunistas fundaron la URSS, un imperio político-militar demasiado extendido y heterogéneo, en el que había países con tradiciones y culturas propias, sometidos por la fuerza a los designios del Kremlin.

A pesar de su fanática carrera por alcanzar la profecía marxista, “la vanguardia” soviética no pudo progresar como las democracias occidentales. Ante el fracaso del dogma, era difícil justificar en forma permanente la coerción y el terror.

En un discurso secreto en 1956, el Primer Secretario del Partido Comunista, Nikita Kruschev, denunció los crímenes de Stalin. Según el historiador inglés Robert Conquest, 20 millones de víctimas. La gerontocracia soviética insistió en el comunismo hasta que Miajil Gorbachev apareció en escena en 1985.

China fue otro mundo. La leyenda dice que China fue fundada por Fohi, un personaje mítico que algunos relacionan con el Noé bíblico. Los arqueólogos han encontrado los primeros restos homínidos, de hace más de dos millones de años, en una cueva cerca de Pekín. Las raíces culturales de la China actual comenzaron a forjarse por la dinastía Han, dos siglos antes del nacimiento de Cristo.

Cuando en el siglo XIII Marco Polo llegó a “La Ciudad del Cielo”, hoy Hangzhou, la describió como “la ciudad mejor del mundo”, la Venecia del futuro. Polo se maravilló ante una vía acuática, sin saber que tenía mil millas de largo y en su construcción participaron tres millones de personas, mil años antes de que él llegara a esa ciudad como recaudador de impuestos del emperador mongol Khubai Khan.

En el siglo XV China era la más avanzada civilización de su tiempo, con una población de más de cien millones de personas, el doble de la de toda Europa. En ese siglo los chinos exploraron los mares con expediciones compuestas de decenas de miles de hombres y cientos de embarcaciones. De no ser por la amenaza mongol en el norte, la cultura budista, el aislacionismo y los conflictos internos, China hubiera sido una potencia mundial desde entonces.

Como ocurrió en Rusia con los zares, la regente del niño emperador Puyi, fue obligada a renunciar en 1912. Terminó la dinastía Qing y nació la República de China con un presidente revolucionario y demócrata: Sun Yat-sen.

A partir de ese momento las luchas internas impidieron la ansiada consolidación de China. La invasión de Japón causó 20 millones de muertos civiles. La guerra entre el Partido Comunista y el Partido Kuomintang terminó en 1949, cuando Mao Zedong triunfó sobre el Kuomintang y los nacionalistas de Chiang Kai-shek huyeron hacia Taiwán.

El terror y los errores de Mao superaron a los de de Stalin. Los historiadores Jung Chang y Jon Halliday le atribuyen a Mao 70 millones de muertos. Al morir en 1976, su sucesor, Deng Xiaoping, tenía ante sí un problema muy diferente al que tuvo
Gorbachev diez años después.

Continuará…
Leer más

EL PARTIDO SE QUEDA


Los resultados de la reunión del Partido Comunista en Cuba no debieran decepcionar a los demócratas cubanos. Por el contrario, para nuestro beneficio los campos han quedado claramente definidos.

Los miembros de la nomenclatura que albergaban alguna esperanza en que la gerontocracia iniciaría una apertura política deben haberse convencido de que este no será el caso. Raúl y su grupo tienen toda la intención de controlar el poder hasta que mueran y luego dejarlo como herencia a sus familiares e incondicionales.

El pueblo también lo habrá entendido. El Partido se queda con el poder y no piensa compartirlo ni discutirlo con nadie. La comunidad y la prensa internacional, que han estado queriendo ver una transición donde no la hay, tienen ahora menos base para seguir presagiando la próxima novedad política en Cuba.

Ni el actual presidente en Washington, ni el que triunfe en las próximas elecciones, podrá alegar que los turistas, como embajadores de la libertad, van a lograr la democratización de Cuba; ni tampoco los pequeños empresarios financiados desde el exterior. Si levantan el embargo, los dólares van primero a reforzar el aparato de seguridad para que el partido siga mandando por la eternidad. Exactamente como en China.

El país que proponga mejorar las relaciones con el gobierno de Cuba está bien alertado de que, haga lo que haga, en la isla no habrá multipartidismo, sino una dictadura totalitaria. Los empresarios que quieran invertir en Cuba también saben lo que hacen, se convierten en socios directos o indirectos del régimen, y con ello de todas sus tropelías, sean cubanos o extranjeros, aunque digan públicamente que tienen las mejores intenciones.

Esto lo sabia el pueblo cubano mejor que nadie. Por esa razón no le prestó ninguna atención a la reunión del Partido. Quien se haya sorprendido, debe analizar por qué razón albergó esperanzas.

La gerontocracia castrista ha tomado una decisión muy parecida a la que tomó Deng Xiaoping en China en los años ochenta: el comunismo es un fracaso, es cierto, pero no se puede admitir públicamente porque nosotros, el Partido Comunista, nos quedaremos con el poder.

En China decidieron que en lugar del comunismo iban a cohesionar a sus miembros y al pueblo con la temática del nacionalismo. De ahí la reflexión del dictador Castro: La fruta que no cayó y los recientes comentarios anti yanquis de Raúl Castro.

Xiaoping decidió que ante el fracaso económico se invitaría a los capitalistas a reconstruir la economía; así se neutralizaría el descontento del pueblo y la gente eventualmente aplaudirá la sabiduría del partido.

Empezaron a desmantelar todas las barbaridades de Mao evitando criticarlo, como en Cuba están haciendo con las de Fidel Castro. Así lo han hecho desde entonces en China y así pretenden hacerlo en Cuba también.


Continuará…
Leer más

Las ideas y el caos

Enrique Krauze

Por Mario Vargas Lloza (29/01/201)

Quienes creen que la historia de América Latina es una obra maestra de la sinrazón, un producto del puro instinto y de la fuerza bruta, deberían leer el reciente libro del historiador mexicano Enrique Krauze, Redentores. Ideas y poder en América Latina (Debate, 2011). Este ambicioso y audaz ensayo quiere mostrar, a través de perfiles biográficos de 12 latinoamericanos de diversa vocación -políticos, revolucionarios, escritores, dictadores- que la evolución de América Latina no es un caos, resultante de las pasiones y los apetitos desbocados, sino una compleja trama movida por ideas y convicciones que, aunque a menudo disimuladas detrás de desplantes, matonerías y retóricas rimbombantes y huecas, le dan a aquella sentido, coherencia y racionalidad.

Como los autores de las dos obras capitales que le sirven de modelo, Russian Thinkers, de Isaiah Berlin, y To the Finland Station, de Edmund Wilson, Enrique Krauze cree firmemente que las ideas hacen siempre la historia y explican todos los grandes hechos -repugnantes o admirables, generosos o mezquinos, liberadores o esclavizantes- que constituyen el devenir de todas las sociedades y naciones.

Aunque rigurosamente trabados entre sí, los capítulos del libro son de dimensión y profundidad variada y entre el riquísimo y exhaustivo dedicado a Octavio Paz -un libro dentro del libro, en verdad- y los más breves y someros consagrados, por ejemplo, a José Martí y a Eva Perón, hay diferencias acusadas. Pero todos están escritos con desenvoltura, astucia y felicidad y se leen con la expectativa y la excitación de las mejores novelas. Redentores es una obra clave de nuestros días, una de las empresas intelectuales más audaces concebidas en el ámbito intelectual y político latinoamericano, y, por su rigor y erudición y la originalidad de sus análisis, un aporte valiosísimo para entender la actualidad y las perspectivas inmediatas de ese continente que creíamos de las oportunidades perdidas pero que, según la tesis más polémica de Krauze, ya no lo es más, pues ha entrado por fin, en medio del tumulto que es todavía su fachada, en un rumbo de verdadero progreso.

El optimismo que transpira el libro no peca de ingenuo, está fundado en datos, indicios y razonamientos persuasivos. Debo confesar que, en mi caso, ha servido para derribar desconfianzas y escepticismos que alentaba hacia algunos países, sumidos en problemas que me parecían obstáculos insalvables para que en ellos echaran raíces en un futuro próximo instituciones y costumbres democráticas sobre bases estables. Desde luego, Krauze es muy consciente de la enorme diversidad existente entre la veintena de países de América Latina y de la imposibilidad de que todos ellos progresen al mismo ritmo y de la misma manera. Es también muy lúcido sobre los desafíos mayores para la democratización que representan el narcotráfico y su inmenso poderío económico y el crecimiento desaforado de la delincuencia y la corrupción que en gran parte es su consecuencia. Lo que señala es una tendencia general a la que, unos más rápido y otros con retardo, todos se van sumando, algunos con entusiasmo y lucidez y los demás a regañadientes y hasta sin darse cuenta cabal del proceso modernizador en el que están inmersos.

Según Krauze no es casual que en la América Latina de nuestros días no haya sino una sola dictadura de tipo clásico, la de la Cuba castrista, una semidictadura demagógica y corrupta, la Venezuela de Hugo Chávez, y un par de democracias populistas y secuestradas por caudillos como la Bolivia de Evo Morales y la Nicaragua de Daniel Ortega, en tanto que todos los otros países, no importa cuán imperfectas sean todavía sus instituciones, parecen haber optado de manera resuelta por Estados de derecho basados en la democracia política y economías de mercado. Más importante todavía: el modelo socialista autoritario que en los años sesenta y setenta reclutaba a todas las vanguardias políticas del continente y era el santo y seña de sus juventudes, está hoy prácticamente en ruinas, condenado a una marginalidad que se sigue encogiendo y que alientan apenas grupos y grupúsculos huérfanos de calor popular, en tanto que una nueva izquierda, como la que gobernó en Chile con la Unidad Popular y que gobierna ahora en países como Brasil, Uruguay, El Salvador y Perú, ha dejado atrás sus viejos sueños colectivistas y estatistas y optado por el pragmatismo democrático y de economías abiertas de la social democracia europea.

El camino para llegar hasta aquí -a la modernidad y el realismo políticos- ha sido largo, sangriento, de confusión y delirio ideológicos, sueños utópicos de redención social a través de la violencia, la guerra civil, dictaduras atroces, democracias paralizadas por la ineptitud y la venalidad de sus líderes, burócratas y parlamentarios, y Enrique Krauze lo traza en síntesis brillantes y elocuentes a través de los perfiles biográficos. Por momentos, como en las páginas dedicadas a José Vasconcelos, a Evita Perón, al Che Guevara y al subcomandante Marcos, el libro alcanza vuelos épicos, relata deslumbrantes peripecias aventureras que parecen provenir más de las fantasías locas del realismo mágico que de una realidad documentada. Los repetidos fracasos, las enormes desigualdades económicas y sociales, el sufrimiento que las repetidas desventuras políticas han ido sembrando por todo el continente, poco a poco han ido empujando a las sociedades latinoamericanas hacia el realismo, es decir, hacia los consensos democráticos, el primero, el de coexistir en la diversidad política sin entrematarse, acatando los veredictos electorales, la renovación periódica de los Gobiernos, el respeto a la libertad de expresión y al derecho de crítica, la aceptación de la propiedad, de la empresa privada y del mercado como mecanismos indispensables del desarrollo económico. Todo ello ha ido imponiéndose poco a poco, por la fuerza de las cosas, a través de la evolución de una derecha y una izquierda que, no sin reticencias y traspiés, han ido renunciando a sus viejas obsesiones excluyentes y violentistas, y cambiando de métodos.

Desde luego que nada de esto es irreversible. Enrique Krauze no cree que la historia tenga leyes inflexibles a las que los pueblos estén sometidos como los astros a la ley de gravedad, sino que aquella fluctúa, avanza o retrocede y a veces gira sobre sí misma de manera tautológica. Pero las conclusiones de su libro son elocuentes y estimulantes: comparada, no con el ideal, sino con su pasado mediato e inmediato, América Latina ha progresado de manera notable. Si sus economías van creciendo y han resistido mejor la crisis financiera que causa estragos en Estados Unidos y en Europa es porque ahora es más libre que en el pasado y porque la cultura de la libertad ha ido impregnando tanto su realidad política como la social y la económica. Nada indica que en el futuro inmediato esta tendencia vaya a cambiar. Todo lo contrario. Habría que ser ciego porfiado en materias ideológicas para creer que todavía la Cuba totalitaria, donde siguen muriendo los disidentes perseguidos por la policía política, o la Venezuela arruinada y enconada por las malas artes de Hugo Chávez, pudieran ser el modelo hacia el cual se encamina el resto del continente. Es evidente que esos regímenes representan anacronismos en proceso de desintegración -muy lenta, por desgracia- en un contexto en el que lo que se va imponiendo de manera inequívoca es el modelo democrático liberal.

Como soy uno de los 12 protagonistas de Redentores, y Krauze me dedica un generoso ensayo, he tenido dudas hamletianas antes de reseñarlo. Sé de sobra las suspicacias que este artículo puede despertar. Pero lo hago porque, como todavía las ideas que su autor defiende tienen tanta dificultad para ser reconocidas y aceptadas en el medio intelectual latinoamericano -paradójicamente más retrógrado que el político y el económico-, me temo que no tenga la difusión que se merece y sea víctima de la discriminación y censura que aún practica el establishment cultural, controlado por un progresismo de pacotilla. Krauze tiene el coraje de proclamarse un liberal en un medio donde todavía esta parece una mala palabra, asociada a las ideas de explotación y egoísmo capitalista, y otro de los grandes méritos de su ensayo es devolver a aquella su prístino sentido de defensor y amante de la libertad como valor supremo, pero de ninguna manera disociada de la justicia y de la convicción de que ésta, en el dominio social, sólo puede significar la creación de una sociedad donde haya igualdad de oportunidades para todos. En este sentido, tiene muchísima razón cuando sostiene que el liberalismo está más cerca de la socialdemocracia que del conservadurismo, y que, buena parte del proceso de modernización de América Latina se debe a que, sin que nadie lo quisiera ni advirtiera, ambas tendencias se han ido acercando y confundiendo en la realidad, empujando de este modo la civilización y haciendo retroceder la barbarie. Su libro es un hito decisivo en este proceso civilizador.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/ideas/caos/elpepiopi/20120129elpepiopi_12/Tes?print=1
Leer más

La sociedad civil que existe en Cuba y la última novedad


Primavera Digital editorial 204 ueves, 26 de Enero de 2012

En Cuba existe una sociedad civil activa y trabajadora. No hay absolutamente nada que inventar en este sentido. Está compuesta por diversas entidades que prestan servicios públicos en la mayoría de los casos. Desde asociaciones de abogados, hasta economistas que estudian y ofrecen soluciones tanto macroeconómicas como microeconómicas hasta blogueros esforzados en divulgar las nuevas tecnologías de la información y periodistas independientes que tozudos y tenaces informan, a Cuba y desde Cuba, al mundo, entre otros prominentes miembros.

Existe un entramado de organizaciones y activistas poco promocionados que con métodos de menguada eficiencia pero con una entrega total, demandan al gobierno totalitario las parcelas de participación ciudadana que el régimen militar niega de forma sistemática.

El régimen militar volvió a matar y continuará. Se repite el triste episodio en que las autoridades penitenciarías dejan morir a un preso político en huelga de hambre en cumplimiento de órdenes superiores. Wilmar Villar Mendoza murió en protesta por su encarcelamiento que consideró ilegal, ya que el derecho a la libre expresión en las calles de todos los cubanos, tiene que ser respetado por el régimen militar.

Quizás el espíritu de rebeldía aún se resiste a morir en algunos cubanos, pero sin una labor de concientización ciudadana inteligente que borré el consenso creado por los académicos de la represión del Ministerio del Interior, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, no nacionales y del tristemente célebre Departamento Ideológico del partido único, poco podrá hacerse y los mejores cubanos continuarán la ruta del martirio.

Cuando murió Laura Pollán, la Dama de Cuba, pareció que el mundo se acabaría, pero no fue así. Quizás la huelga de hambre que protagonizó el psicólogo y periodista Guillermo Fariñas, hoy galardonado con el premio Sajarov y que felizmente no terminó en tragedia, tuvo mayor resonancia mediática en tierras del exilio que la muerte cierta y trágica de Laura y de los otros. Esperemos que Gloria Estefan cante otra vez, a fin de cuentas, lo sabe hacer y muy bien.

Falta por ver si se repite el guión ya conocido para las muertes recientes de Zapata Tamayo, Wilfredo Soto y Laura Pollán. Ya que el cardenal Ortega selló con saliva divina el asunto de los presos políticos, veremos cómo expone a su Santidad, la triste y última ¿novedad? Un nuevo llamado parece corporizarse: ¡Sinvergüenzas de todos los países, uníos para salvar la revolución de los Castro! Ah, y que cada uno aporte lo que pueda. Sirve desde una misa, otra marcha en Miami o quizás, por qué no, hasta una nueva sociedad civil.

PD
Leer más

LA TIRANIA DE LOS CASTRO MOSTRARA AL PAPA BENEDITO XVI OTRA DE SUS VICTIMAS: MUERE EL OPOSITOR SANTIAGUERO WILMAN VILLAR MENDOZA

Wilman Villar Mendoza


Por Yusmila Reyna Ferrera

El opositor de Contramaestre de la provincia Santiago de Cuba, Wilman Villar Mendoza de tan solo 31 años de edad murió este jueves 19 de enero de 2012, en el Hospital Clínico Quirúrgico “Juan Bruno Zayas” de esta ciudad, tras cuatro días de diagnóstico de Bronconeumonía reportado de grave y en estado súper crítico, situación derivada de las malas condiciones de las celdas de castigo, sin camisa, expuesto a las bajas temperaturas, que acontecen en este mes de enero en todo el país, unido a las secuelas que trajo aparejado la huelga de hambre que realizara desde el 29 de diciembre de 2011 por considerar injusta su condena de 4 años por resistencia a la policía política ante su detención el 24 de noviembre de ese propio año.

En estos 18 días que transcurrieron de hambruna, aseguró su esposa Maritza Pelegrino Cabrales que no recibió atención médica a tiempo ante los síntomas de enfermedad en la prisión de Aguadores de la Ciudad de Santiago de Cuba, por lo que la misma temía, le ocurriera lo mismo que al padre de Wilman, quien murió hace alrededor de tres años en similares condiciones.

La ahora viuda Maritza Pelegrino, y madre de dos hijos huérfanos en y por su dolor hace responsable a los carceleros de Wilmar y a la Seguridad del Estado de esta provincia por la muerte de su esposo. Y está dispuesta a denunciar esta nueva injusticia del gobierno cubano, ante todo aquel que se una a su voz de condena y se solidarice con su dolor e indigne por esta nueva mancha de sangre de la tiranía castrista. Pueden llamarla al teléfono: 53842338.


yusmilarf@yahoo.com , 53740544


Leer más

JAQUE A IRÁN. ¿POR QUÉ AHORA?

Persépolis

Si el régimen teocrático iraní da un paso en falso tratando de cerrar el estrecho de Ormuz, los Estados Unidos han prometido impedirlo. El resultado sería un conflicto militar limitado a favor de los Estados Unidos, o el principio de una guerra que Irán perderá.

La reacción iraní es consecuencia de las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra las compras del petróleo de Irán, con el fin de presionar a Teherán para que detengan su refinamiento de material radiactivo.

Si por tres años Obama no ha tomado medidas tan drásticas, a meses de una elección presidencial en los Estados Unidos, la pregunta es válida: ¿por qué ahora?

¿Es porque la crisis en Siria hace a Irán más vulnerable?

¿Es que los judíos le han dado algún tipo de ultimátum a la Casa Blanca?

¿Es que los países árabes han exigido a Obama una actitud más fuerte contra Irán?

¿Es que la actual presión contra Irán está realmente relacionada con la situación de Iraq, aunque parezca que tiene que ver con su proyecto nuclear?

¿O es que a Obama le conviene un conflicto con Irán que le asegure su reelección?

Antecedentes

Desde el triunfo de la revolución islámica en Irán en 1979, Estados Unidos se ha opuesto sistemáticamente al desarrollo de un programa de energía atómica en ese país, alegando que el propósito de Irán es el desarrollo de armas nucleares. Irán ha insistido en que ese no es su objetivo.

Aunque Irán tiene grandes reservas de petróleo y de gas, es razonable que trate de generar electricidad con energía atómica. Esto le permitiría usar sus yacimientos de fuentes no renovables en forma más productiva. Evitaría también la contaminación ambiental resultante del petróleo y del gas.

El desarrollo atómico en Irán tiene una larga historia. Comenzó en 1957, bajo los auspicios de los Estados Unidos, en un programa que se conoció como “Átomos para la Paz”. En 1974 el Shah firmó un acuerdo con Siemens y Framatome (Sociedad Franco Americana de construcciones atómicas) para la fabricación de cuatro reactores que producirían electricidad.

Un año después Siemens inició la construcción de dos de ellos. El trabajo se interrumpió por desinterés de la revolución islámica, en 1979. Un reactor estaba prácticamente terminado, y el otro hasta un 50%. Durante la guerra con Irak los bombardeos iraquíes dañaron estas instalaciones.

En enero de 1979 Framatome había comenzado la construcción de dos reactores, que fue suspendida unilateralmente por la compañía francesa. Los iraníes alegan que por presión de los Estados Unidos.

En 1994 Irán negoció con la empresa rusa Minaton la terminación de uno de los reactores comenzados por Siemens en Bushehr, en el Golfo Pérsico. Además de los problemas de adaptación del equipo ruso a la infraestructura que estaba ya construida, el proyecto tuvo atrasos debido a la resistencia de Irán a aceptar que devolvería a Rusia el residuo del combustible atómico de esta planta.

Este residuo radioactivo puede manipularse para fabricar armas atómicas. El acuerdo entre Irán y Rusia estaba bajo las guías de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

En repetidas ocasiones Irán se ha resistido a cumplir sus compromisos internacionales relacionados con la inspección y notificación sobre sus actividades en las instalaciones atómicas. Ha fabricado un número de ellas bajo tierra y en zonas urbanas, aumentando la alarma de Occidente y de sus vecinos.

El reciente anuncio de la Agencia Internacional de Energía Atómica de que Irán está enriqueciendo el material nuclear a niveles de pureza de un 20% parece haber desencadenado la reciente crisis.

Es una evidencia más de que el objetivo de Irán es el desarrollo de bombas atómicas. Pero no es una sorpresa. Las intenciones de la teocracia iraní en este sentido se conocen desde hace muchos años.

Como hemos señalado, desde 1979 Estados Unidos se ha opuesto al desarrollo de un programa nuclear en Irán. En enero de ese año, la revolución islámica obligó a huir al Sha Mohammad Reza Pahlevi, un aliado cercano de los Estados Unidos, que resultó el último soberano de una monarquía de 2,500 años de existencia. Había llegado al poder en 1941, tras la abdicación de su padre.

En 1953 el entonces primer ministro iraní, Mohammed Mossadegh, democráticamente elegido, fue derribado por un golpe de estado organizado por la CIA norteamericana y el MI-6 inglés, a causa de sus medidas de reformas sociales, pero fundamentalmente por la nacionalización del petróleo, que los ingleses controlaban desde 1913. En 1997 el presidente norteamericano Bill Clinton prácticamente se disculpó por ese golpe de estado.

Pero el conflicto con Irán no se limita a los Estados Unidos y a Israel. En 1979 el líder iraní, el Ayatola Khomeini, de la secta chiíta del Islam, le declaró la guerra verbal a las monarquías y a los gobiernos islámico-sunitas árabes. Esto exacerbó el conflicto religioso en la zona, e intensificó la desconfianza histórica de los países árabes hacia Irán.

El pueblo iraní es indoeuropeo (*). Apareció en escena 500 años antes de Cristo. El rey Ciro el Grande unificó a Persia. Los árabes, de origen semita, empezaron a hacer su historia más de diez siglos después, con Mohamed, quien nació en el año 570 de la era cristiana. En el siglo séptimo dominaron a los persas, y diseminaron el Islam y el alfabeto árabe.

Para los estados árabes, un Irán con armamento atómico es un problema de supervivencia. Durante la guerra entre Irán e Irak (1980-88), con excepción de Siria, los países árabes apoyaron financieramente a Irak contra Irán. Siria respaldó a Irán, por su enemistad hacia Saddam Hussein y por conveniencias económicas. Siria es el único aliado árabe de Irán en la zona.

El peligro del régimen teocrático iraní no se limita a su potencial armamento atómico, ni a sus amenazas contra los países árabes, Israel y los Estados Unidos. Irán es el principal estado promotor del terrorismo en el mundo. Utiliza a los grupos terroristas que apoya para que estos hagan los trabajos sucios en los que no quiere aparecer directamente involucrado.

Irán no tiene que lanzar un ataque atómico contra ningún estado. Esto podría provocar un contraataque similar. Irán puede suministrarle material radioactivo a las organizaciones terroristas, y estas se encargarían de crear el caos. Pero mientras desarrolla su capacidad atómica, Irán se ha hecho sentir por medio del terrorismo convencional.

En octubre de 2011, Estados Unidos descubrió una conspiración iraní para asesinar al Embajador de Arabia Saudita en Washington. En 1992, una bomba contra la embajada israelí en Argentina resultó en 29 muertos y 242 heridos. En 1994, un ataque contra la Asociación Mutual Israelita Argentina provocó 85 muertos y cientos de heridos. En ambos casos hubo evidencia de la participación del régimen iraní.

El apoyo a las organizaciones terroristas palestinas Hamas y a la Jijad Islámica, así como al grupo terrorista libanés Hezbollah, es un hecho reconocido. En la Irak post Hussein el gobierno iraní ha apoyado los atentados terroristas contra las tropas estadounidenses, y ha estimulando la violencia sectaria en Irak.

Estados Unidos, Israel y otros países han hecho esfuerzos contra Irán para detenerle su desarrollo de armamento atómico, hasta ahora con pocos resultados. Muchas de las medidas tomadas representan castigos en el orden financiero. Han habido sabotajes, y varios científicos iraníes han sido asesinados.

Además del régimen sirio, los aliados de Irán han sido China y Rusia, que se han opuesto a sanciones contra ese país. La India y el presidente Lula también han apoyado a Irán. Lula lo hizo incluso después de que ese régimen ahogó con represión las protestas contra el fraude electoral del 2009. La nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se ha distanciado del gobierno iraní.

Irán continúa con su programa. Puede hacerlo, es una nación que tiene ingresos de 85,000 millones anuales por sus ventas de petróleo.

¿Por qué ahora?

El presidente Obama, desde su campaña por la nominación del Partido Demócrata en el 2007, insistió en su derecho como presidente en conversar con el régimen iraní con el fin de mejorar las relaciones con ese país.

Ese año Obama reconoció que un Irán nuclear representaba un peligro para los Estados Unidos, para la región y para Israel. Declaró que esto podría desatar una carrera armamentista en la zona. Apoyó sanciones con el propósito de evitar que Irán desarrollara armas nucleares, y no descartó la opción militar para evitarlo.

Sin embargo, en el 2007 también dijo que sería un error que Estados Unidos iniciara un conflicto armado contra Irán, y criticó al presidente Bush por su política agresiva contra el régimen iraní. Entre Bush y Obama había una visión completamente diferente sobre este asunto.

En Nowruz del 2008, el primer día del año nuevo persa, el presidente Bush apoyó el deseo del la gente valiente de Irán a vivir en una sociedad libre. En el Nowruz del 2009, el presidente Obama apeló a que la “República Islámica de Irán ocupara su lugar correcto entre la comunidad de naciones”.

Ya en la Casa Blanca, el presidente Obama no apoyó a los iraníes que en el 2009 protestaban en las calles por el fraude electoral que ratificó a Mahmud Ahmadineyad como el hombre fuerte de la teocracia iraní. Una postura bastante diferente a la que tomó en el caso de las protestas de la Primavera Árabe en Egipto y en Libia.

Las recientes medidas tomadas por Obama penalizando a las instituciones en el mundo que hagan negocios de mediación en los contratos de petróleo iraní representan un cambio sustancial de su postura. Además, el gobierno de Obama está tratando de que varias naciones, para las cuales el comercio con los Estados Unidos es importante, dejen de comprar el petróleo de Irán o disminuyan su compra.

Sin duda, es una política agresiva de parte de los Estados Unidos, que tiene el apoyo de la Unión Europea. Esto puede provocar una reacción violenta de Irán. El gobierno iraní ya ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz, lo que representa un bloqueo a 16 millones de barriles de petróleo diario que lo atraviesan. Una fuerza conjunta de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Australia y los países árabes del Golfo, dirigida por un almirante norteamericano, protegen ese flujo.

Es probable que Obama haya llegado a la conclusión de que su posición suave respecto al régimen iraní haya estado equivocada. Que la experiencia le haya demostrado que tiene que dar pasos más arriesgados para evitar ataques preventivos de Israel a Irán. También es posible que la guerra civil en Siria le haya hecho ver que este es un momento oportuno para presionar a Teherán.

También puede ser que, inseguro ante su reelección, el presidente Obama no quiera arriesgarse a enfrentar el voto y la influencia judía en los Estados Unidos. Apoyo que tuvo en la campaña que lo llevó a la Casa Blanca, y con el que no puede contar en estos momentos.

El gobierno de Irán puede contestar militarmente, a lo que Estados Unidos respondería en forma limitada, pero fulminante. En este caso, Estados Unidos no tendría que usar tropas terrestres. Estados Unidos tiene un poder militar muchas veces más efectivo que el que tenía cuando los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Si la motivación de Obama es puramente electoral, y no tiene realmente la intención de eliminar el programa de desarrollo de armas nucleares en Irán, le bastará una victoria militar limitada a corto plazo. Con esto, el pueblo estadounidense podría apoyar y reelegir a su presidente, aunque la tasa de desempleo no sea la mejor.

Si el régimen iraní cede en alguna forma, y le brinda una victoria política, también es ganancia para Obama, aunque el desarrollo de armamento atómico continúe secretamente, como ha sido hasta ahora.

-----

(*) los términos “indo-europeo” y “semita” se utilizan aquí en su sentido lingüístico, no étnico.
Leer más

Seguidores

Mensajes

ok

Follow me on Twitter

Archivo del Blog

Snap Shts

Get Free Shots from Snap.com