Donde coinciden Raúl Castro y Obama (III) “cuenta propistas y embajadores de la libertad”




Supuestamente convencidos de que la libertad en Cuba depende de la independencia económica de los cuentapropistas y de la influencia de los “embajadores de la libertad” el gobierno de Obama insistiría en que no solo hay que mantener el flujo de divisas a Cuba sino que hay que aumentarlo.


Por tal razón se debe continuar preparando las condiciones para eventualmente facilitar la llegada del turismo estadounidense a Cuba. Por ejemplo autorizando que desde más aeropuertos en los Estados Unidos se pueda viajar directamente a la isla.


De esta forma con los estadounidenses convertidos en embajadores de la libertad y con cientos o miles de millones de dólares entrando a Cuba para promover el trabajo por cuenta propia, Obama podrá demostrarle al mundo, a los estadounidenses y a los votantes cubano americanos que él pudo lograr lo que ningún gobierno anterior alcanzó.


Todo esto es hipotético o hipócrita. Quizás una mezcla de las dos cosas. A fin de cuentas hay ganancia a corto plazo para el gobierno en Washington. Pueden decir que tienen una estrategia de cómo resolver el problema cubano: el cuentapropismo. Sin esto el gobierno de Obama no podría demostrar que ha hecho o hace algo “efectivo” por la libertad en Cuba.


Con una reelección difícil y que se acerca muy rápidamente, seria inconveniente que el gobierno de Obama no tuviera un plan para satisfacer a los miles de votantes cubano americanos que lo respaldaron con su voto en las pasadas elecciones. Muchos de ellos pensando que con la idea de los turistas como embajadores de la libertad, a estas alturas las cosas habrían cambiado en Cuba.


Estamos seguros que parte del estratagema castrista dirigido hacia los Estados Unidos será complementado o reforzado oportunamente con la liberación del ingeniero Allan Gross. En La Habana esta simplemente esperando el momento oportuno para el notición.

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Donde coinciden Raúl Castro y Obama (II)


No hay que dudar de la buena fe del gobierno de Obama, ni de la de los disidentes “pro turismo” en Cuba en Cuba. Creer que cuando los demás piensan diferente a uno son mal intencionados es un mal hábito y una injusticia. Las diferencias se discuten con razones.


Pues bien, en alguna parte se llegó a la conclusión de que, si el turismo estadounidense no pudo ir a Cuba ayudar a desmantelar el castrismo, el cuentapropismo alcanzaría, como acaba de afirmar la Casa Blanca, “la independencia económica del pueblo cubano.”


Parece tener sentido creer que la independencia económica es una condición para el logro de la independencia política. Hay mucha gente que piensa así en el mundo, tantos como los que piensan que esto es simplemente una conjetura que no ha sido históricamente verificada. Por el contrario, hay pueblos donde la gente desde hace muchos años, digamos que siempre, han podido tener negocios, es decir trabajar por cuenta propia y aun viven bajo implacables tiranías.


Si el caso fuera tan persuasivo a favor del cuentapropismo como promotor o semilla de la libertad y la democracia en Cuba, cabría preguntarse ¿cómo es que Raúl Castro no se ha dado cuenta de la trampa que él mismo se ha puesto? ¿Cómo podrá evitar que el trabajo por cuenta propia en lugar de consolidar debilite su régimen y lo lleve a la tumba?


Está claro que Obama y Raúl coinciden en el medio –el cuentapropismo- aunque difieran en los fines. Esto es un poco difícil de entender y de explicar. También puede ser que ninguno de los dos –ni Raúl ni Obama- crean lo que dicen. Quizás el trabajo por cuenta propia es en realidad una estratagema con otros fines. ¿Cuál o cuáles?


Bien podría ser que Raúl Castro, al pregonar que los cubanos podrán trabajar por cuenta propia, esté enviando desde La Habana un mensaje al mundo y especialmente a Washington: “Hemos empezado por el capitalismo pequeño y después viene el capitalismo grande. ¡Ayúdennos a acabar con el comunismo!”.


En otras palabras, no importa lo que se dijo en el VI Congreso y no importa lo que haga la seguridad del estado contra la oposición. Según esta estratagema, la tiranía quiere hacer creer que se ha abierto la puerta en Cuba a la economía de mercado y no se volverá a cerrar. Quieren embaucarnos haciéndonos pensar que este es el camino de la libertad.


Admitamos que una buena parte del mundo se ha creído o ha llegado a esa misma conclusión. Por lo que acaba de declarar la Casa Blanca, el gobierno de Obama piensa igual. No es difícil de entender. A unos porque les conviene creerlo por sus negocios y a otros por su beneficio político.


Parece que el castrismo piensa que puede arriesgarse a autorizar el trabajo por cuenta propia, y que eso no pone en peligro la estabilidad de régimen, sino más bien que lo ayuda a atravesar una difícil circunstancia. Cuando fue necesario Lenin utilizó el truco y le dio resultado. ¿Por qué no a Raúl?


Pero en el caso de la Cuba actual los castristas pueden pensar que las ganancias no están en el aumento de la producción que puedan lograr dos o trescientos mil nuevos trabajadores por cuentapropia. Sino que más bien la ganancia vendrá porque el gobierno de Obama ante esas señales caerá en la trampa y creerá que esa es la vía para acabar con la tiranía en Cuba.


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Donde coinciden Raúl Castro y Obama (I)



Raúl Castro parece haber puesto muchas de sus esperanzas en los trabajadores por cuenta propia en Cuba; Barack Obama también. Como dicen que muchas veces en política la percepción es más importante que la realidad, analicemos al tema a ver adonde nos lleva.

Raúl Castro, como parte de su plan para continuar mandando en Cuba hasta que lo lleven al cementerio, y que su hijo el coronel de seguridad del estado se quede con el poder, ha abierto las puertas a los trabajadores por cuenta propia. Esa acción le ha ganado bastante publicidad en el exterior. Para muchos es un reformista, y escriben y comentan que Cuba ya va por buen camino.

Con el cuentapropismo se resuelven dos problemas a la vez. Pasando un porcentaje de los trabajadores del Estado a actividades por cuenta propia se ahorra y se aumenta la producción. El mundo perfecto. Hasta el dinero para esta iniciativa vendría del exterior. En eso también coincide la dictadura con la Casa Blanca.

Además, como un beneficio importante para el régimen, se le abriría a mucha gente en Cuba otra válvula de escape, además de la emigración a USA. Con el cuentapropismo los inconformes en la Isla no tienen que huir o hacer fila para conseguir una visa que los lleve a Miami. Pueden convertirse en pequeños empresarios. En resumen, saldrían de la penuria con esta oportunidad y un poco de esfuerzo.

En el lado contrario, la Casa Blanca piensa que con los trabajadores por cuenta propia se alcanzará la democracia en Cuba. Un vocero del gobierno de Obama acaba de declarar que impedir el flujo de remesas a la isla:

“daría al traste con los esfuerzos del Presidente por incrementar el contacto entre familias cubanas divididas, socavaría los esfuerzos por la independencia económica del pueblo cubano y el apoyo al sector privado en Cuba, esfuerzos que provienen de las remesas crecientes de familiares”.

Ahora que apareció la formula salvadora del cuentapropismo, el gobierno de Obama ya no pone tanto énfasis en el turismo estadounidense a Cuba. Los turistas serían una especie, y así se dijo oficialmente, de “embajadores de la libertad”. Washington creía que estos embajadores eran el instrumento ideal para gradualmente acabar con la tiranía en Cuba. Fue un magnifico descubrimiento que a mucha gente le encantó. Estoy seguro de que a Raúl Castro entre ellos.

Así los cubanos, al entrar en una especie de “osmosis” ideológica con los turistas “americanos”, se encaminarían, qué coincidencia, por cuenta propia, irremediablemente hacia la libertad. En aquellos tiempos un grupo de cubanos de la disidencia en la Isla apoyaron la iniciativa del turismo estadounidense a Cuba con el mismo entusiasmo y fe que el gobierno de Obama. En aquella ocasión escribimos algo sobre el tema y la iniciativa: Lanzándole un salvavidas a Raúl Castro.

Los congresistas cubanoamericanos no compraron la idea de los “embajadores de la libertad”, y la bloquearon. Eso si fue y es un bloqueo, y los turistas estadounidenses no pudieron viajar a Cuba, como Obama, Raúl Castro y el grupo de opositores quería. Quizás los estadounidenses viajaron al Oriente Medio y desataron allá la Primavera Árabe; habría que investigar.

Pues del turismo que viajaría a la isla con la antorcha o el virus de la libertad, se pasó a buscar otra idea de cómo resolver el problema de la falta de democracia en Cuba. Raúl Castro lo resolvió con el plan del trabajo por cuenta propia. Así ganó el favor de los estrategas obamistas y castristas. Contradictoriamente, unos a favor de la libertad y otros a favor de la tiranía.

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Cuba: Sin Venezuela (III) ¿el camino de China?


Intentar desarrollar en Cuba el modelo chino presenta obstáculos prácticamente insalvables. Uno de ellos de orden político comercial con los Estados Unidos. El otro relacionado con el potencial comportamiento del pueblo cubano en una transición de ese tipo.


El modelo chino de dictadura de partido y liberalismo económico no propiciará el estrecho vínculo económico que debe tener la isla con los Estados Unidos indispensable para acelerar su despegue. La mayoría del exilio cubano, o una parte muy poderosa de este, no aceptaría ese tipo de relación comercial sin un cambio político fundamental en Cuba.


El régimen castrista ha intentado infructuosamente que Washington acepte un acomodo que le permita a la dictadura sobrevivir a cambio de una apertura parcial hacia el capitalismo.


La insistencia en que se levante el embargo comercial y que se permita a los turistas estadounidenses viajar a la isla ha sido y sigue siendo la punta de lanza de esa estrategia. Con esa fórmula las posibilidades de éxito del castrismo son remotas. Pudieron haberse alcanzado a principios del gobierno de Obama, pero ya no.


Hay otro aspecto de suma importancia a considerar: Los frutos de una transición en Cuba tienen que verse a muy corto plazo para evitar convulsiones políticas. En realidad, el país no tiene tiempo. El pueblo cubano está agotado y sin fe. La juventud quiere huir de la isla. La mayoría de la masa trabajadora es empleada por el Estado y los niveles de productividad son bajísimos, etc. Un cambio, cualquiera que fuera, generaría expectativas irrealizables a corto plazo.


El pueblo tiene una visión muy clara de lo bien que se vive en el exterior, pero no sabe lo duro que hay que trabajar para alcanzar ese nivel. Tampoco se da cuenta que este se ha logrado como resultado del esfuerzo de generaciones. Una transición impuesta en Cuba desde arriba creará expectativas sin compromiso ni responsabilidad de parte de la población.


Esto obliga a que la fórmula de transición debe ser la consecuencia de una decisión del pueblo. Eso solo puede lograrse como el resultado de un proceso electoral transparente durante el cual los cubanos conozcan las opciones y se decidan por una de ellas. Cualquiera que sea el nivel de progreso que se alcance en el tiempo, el pueblo cubano no podrá esquivar la responsabilidad de su decisión.


En el caso de China el Partido Comunista ha podido controlar con represión grandes niveles de descontento. El rápido crecimiento en China lo ha ayudado a amortiguar la insatisfacción de grandes sectores de la población. Además, el orgullo nacionalista ha sido un factor atenuante.


Una democracia puede resistir la frustración en proporción directa al nivel de participación ciudadana en las decisiones públicas. Pero cualquiera que profundice en el fenómeno chino se da cuenta de la gran preocupación que tienen sus propios dirigentes. En 2007 el Primer Ministro, Wen Jiabao, declaró que la economía china era “inestable, desbalanceada, sin coordinación e insostenible”.


Creer que en Cuba durante una transición a la china se va a poder mantener la represión actual o recrudecerla si el proceso no rinde resultados satisfactorios es ilusorio. En China hay un equilibrio frágil pero al fin y al cabo equilibrio entre reformistas y conservadores. En Cuba los conservadores son un grupo de octogenarios desprestigiados, sin capacidad ni apoyo popular.


Raúl y su grupito quieren la permanencia a cualquier costo pero la nomenclatura cubana quiere un cambio sustancial que le permita formar parte de la transición y ser aceptada por el pueblo y la oposición. Una nomenclatura que sabe que si el país no progresa aceleradamente pasará su vejez en la miseria actual o aun peor.


Cuba es una pequeña isla con un pueblo que ha sido obligado a tener paciencia a base de represión pero que sin ella tendrá muy poca. El modelo chino en Cuba no tiene posibilidad real, aunque los hermanos Castros, sus hijos y demás familiares sueñen con él.

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La cabra tira al monte

Reproducimos un párrafo del artículo recomendado: "La cabra tira al monte" de Abel Germán


"En segundo lugar, porque si bien la descripción de la crisis es correcta, no tiene las mismas raíces que la que afecta a Cuba.

La de España obedece taxativamente a problemas sistémicos mundiales, agravados por una mala política económico-financiera nacional (basada en la construcción y el sector inmobiliario) que, al producir una burbuja, tenía que estallar.

Si tuviéramos que resumir podríamos hacerlo del modo que sigue: La crisis española y del resto del mundo capitalista occidental deriva, en última instancia, de un mal uso de la libertad.

¿Y la de Cuba?

Ésa parte de lo contrario. Es decir, de la falta de libertad. Dicho de otro modo: la crisis cubana es producto de una fatal combinación. Por un lado se mezclan la ineficacia del modelo y por el otro la irresponsabilidad y las pretensiones de un individuo o, si acaso, de una pequeña élite que, obcecada por el inmenso poder acumulado, implantó un régimen policíaco y un sistema económico cuyo clamoroso fracaso, en conjunto, es uno de los más tristes legados del siglo XX".
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Cuba: el síndrome de Benjamin Button


Madrid 09/07/2011

(VICENTE BOTÍN* – El Pais)

A los hermanos Castro y a la nomenclatura cubana les gustaría ser como el protagonista del relato de Francis Scott Fitzgerald, El curioso caso de Benjamin Button, que David Fincher llevó al cine en 2008, con Brad Pitt como protagonista. Es la historia de un hombre que nace con el cuerpo de un anciano y va rejuveneciendo con el paso del tiempo hasta que muere a los 85 años con el aspecto de un bebé.


Los hermanos Castro no se dan cuenta de que su reloj no puede ir hacia atrás, que se detuvo hace tiempo


Las reformas son un lavado de cara, un espejismo en medio del desierto.


La gerontocracia cubana desearía que su reloj biológico fuera como el de Benjamin Button para poder caminar hacia atrás en el tiempo. La cuadrilla de ancianos que gobierna Cuba desde hace más de medio siglo se resiste a aceptar lo inevitable. Su vida y su obra están a punto de fenecer. Pero ellos actúan como si fueran a vivir eternamente, como si su obra fuera a persistir. Viven encerrados en una caverna como la ideada por Platón, cegados por un vano solipsismo que les impide ver la realidad.


Es difícil creer que la revolución cubana va a continuar después de la desaparición física de sus hacedores. Produce estupor ver a Raúl Castro pegar parches con saliva en las velas desplegadas a todo trapo de un barco encallado. Sorprende ver al otrora Líder Máximo bendecir sin rechistar las “reformas” de su hermano que, entre otras cosas, legitiman a los merolicos, los trabajadores por cuenta propia a los que demonizó con acusaciones de “contrarrevolucionarios, bandidos, especuladores y lacra social explotadora”.


Al sanedrín de ancianos que gobierna Cuba ya no les queda ni siquiera la vergüenza de enrocarse en sus “convicciones”. Han dejado de ser lo que dicen que fueron. En 1959, Fidel Castro dijo: “Queremos liberar de dogmas al hombre (…) el problema es que nos dieron a escoger entre un capitalismo que mata de hambre a la gente, y el comunismo, que resuelve el problema económico pero que suprime las libertades tan caras al hombre”. Cincuenta y dos años después no se sabe muy bien en qué quedó aquella elección porque en Cuba no hay libertades y tampoco se ha resuelto el problema económico. Por eso Raúl Castro, en un más difícil todavía, parece inclinarse ahora por una mixtura entre comunismo y capitalismo, es decir que Cuba sea capitalista sin dejar de ser comunista. Como en el juego de Rayuela (se llama Pon, en Cuba), Raúl Castro salta a la pata coja de una casilla a otra para salir del purgatorio y alcanzar el paraíso con cuidado de no caer en el infierno.


En su libro Rayuela, Julio Cortázar propone al lector una búsqueda a través del caos. Y eso es lo que parece estar haciendo Raúl Castro. Después de destruir Cuba junto con su hermano, se postula ahora como arquitecto para reconstruir el país. Elemperador cubano sueña con la Domus Aúrea, la Casa de Oro que Nerón edificó sobre las cenizas de la Roma que ordenó incendiar. Las “reformas” que ha puesto en marcha son un lavado de cara, un espejismo en medio del desierto para hacer creer que el sistema puede reformarse desde dentro.


Si damos la vuelta al famoso anatema de Fidel Castro: “Dentro de la revolución todo; contra la revolución, nada”, podría decirse: “Contra la revolución, todo; dentro de la revolución, nada”. A partir de esta premisa ¿se puede encarar el futuro de Cuba? Hay muchas variables en juego. No se puede trazar una línea divisoria entre los que miran al pasado y los que lo hacen al futuro. Dentro del régimen hay fuerzas contrapuestas entre los duros y los pragmáticos; fuera de él, la sopa de letras que forman el insilio y el exilio, hacen muy difícil un frente común contra la dictadura. Sin embargo, todos esperan el hecho biológico, la desaparición física de los hermanos Castro.


La monarquía cubana no tiene un heredero como en Corea del Norte o Siria. La revolución devoró a sus propios hijos y no queda nadie con el carisma suficiente como para aglutinar a las distintas “familias” que controlan el país. La lucha por el poder puede ser despiadada como lo fue en la URSS tras la caída del comunismo. No será por ideología sino por dinero. Como dicen los gánsteres de la película El Padrino, de Francis Ford Coppola, “no es nada personal, solo son negocios”.


En el caso de que la nomenclatura resuelva la disputa a la rusa, quizá también como en Rusia alumbren a un aprendiz de brujo que quiera “blanquear” la revolución con un partido similar a Rusia Unida, de Vladímir Putin. Si a Enrique IV de Francia, París bien le valió una misa, el Putin cubano y su camarilla no tendrían inconveniente en someterse al veredicto de las urnas teniendo como tienen todos los resortes del poder en sus manos. Hay muchos intereses en juego y harán lo imposible por mantener el control sobre los recursos económicos del país.


Los partidos democráticos y sus líderes, desconocidos por el pueblo cubano, tendrán que decidir si quieren participar en un juego desigual con rivales experimentados y con las cartas marcadas o, por el contrario, se inclinarán por un borrón y cuenta nueva. Hay grupos radicales que rechazan todo contacto con la dictadura, pero otros preconizan un diálogo con los “reformistas” para negociar una transición pacífica a la democracia. El modelo español es una referencia para ellos. También, la Concertación de Partidos por la Democracia chilena, que aglutinó a los principales sectores de la oposición a Augusto Pinochet y derrotó al candidato de la dictadura en las elecciones presidenciales de 1989.


Es muy difícil especular sobre lo que va a pasar en Cuba. La tarea que se ha propuesto Raúl Castro para “actualizar” el modelo y garantizar la “irreversibilidad” del socialismo, es una quimera tan fantástica como el monstruo imaginario de la mitología griega que tenía tres cabezas, una de león, otra de cabra y otra de dragón que salía de su cola. Raúl Castro no echa fuego por la boca, pero sus palabras son cenizas. Lo que arde en Cuba son los rescoldos de una hoguera apagada imposible de avivar.


Los babalawos, los sacerdotes de la santería cubana utilizan un complejo sistema de adivinación para que el orisha o dios Orula les revele el futuro. En ninguna de sus predicciones aparece Benjamin Button, un hombre que nació con el cuerpo de un anciano y va rejuveneciendo con el paso del tiempo hasta que muere a los 85 años con el aspecto de un bebé. Pero los hermanos Castro sueñan con parecerse a Benjamin Button. No quieren darse cuenta de que su reloj no puede ir hacia atrás. Su reloj se detuvo hace mucho tiempo.


* Vicente Botin, excorresponsal de TVE en Cuba, es autor de Los funerales de Castro y Raúl Castro: La pulga que cabalgó al tigre.
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Cuba: Sin Venezuela ¿el camino de China? (II)

China: 9,596,960 kilometros cuadrados


El futuro de Cuba hoy depende de si Hugo Chávez se muere o sobrevive. Si muere dependerá entonces de si quien lo sustituye en Caracas va a seguir sosteniendo al régimen castrista en el poder. La tiranía en la isla parece tener prevista una alternativa. Si es el modelo chino están equivocados. Estas son algunas de las razones:


Desde hace más de tres décadas la estrategia de China a partir del liderazgo de Deng Xiaoping fue abrir las puertas al capitalismo a un paso acelerado sin que el Partido Comunista cediera el control del poder. La estrategia castrista pretende tomar el mismo camino en cámara lenta, sin comprender que el contexto histórico y geopolítico de Cuba es completamente diferente.


China era y es muy importante para el mundo capitalista. Cuba no lo es. Guangzhou, la tercera ciudad de China tiene 12 millones de los 1300 millones de habitantes de China. En toda la isla de Cuba viven un poco más de 11 millones de personas.


Hace tres décadas China despertó un gran interés en el mundo capitalista. Entonces con una población de 1200 millones de habitantes, con un extenso territorio y una posición estratégica privilegiada se podía abrir un inmenso mercado. China dentro de la economía de mercado podía transformar el mapa comercial del mundo. Lo ha logrado.


Cuba, ni comunista ni capitalista, tiene ni tendrá remotamente esa importancia. Nuestro país puede seguir en la miseria por otro medio siglo o prosperar bajo una democracia sin que esto represente ninguna ventaja o desventaja estratégica de importancia para ninguna otra nación.


El error de Raúl Castro y su grupito ha sido creer que la Cuba que ellos controlan es algo así como el ombligo de Latinoamérica o del mundo. Los castristas parecen no haberse dado cuenta de que la guerra fría ya es historia. En su subconsciente siguen creyendo tener el apoyo de una potencia como lo tuvieron por tres décadas de la URSS. Los Migs soviéticos en Cuba debían estar en un museo y sus tanques también.


Por esa prepotencia los castristas perdieron la oportunidad que les Obama les brindó. Sin conocerlos, el presidente estadounidense al principio de su gobierno les tendió la mano casi incondicionalmente. Lo rechazaron. Ahora el Presidente está ante una difícil reelección y no le queda tiempo ni capital político para arriesgarlo con Raúl Castro.


Ya no es la URSS la que los sostiene en el poder en Cuba sino la subvención venezolana, pero Caracas no es Moscú. Venezuela es un país en permanente agitación y, aunque Chávez no muera, nadie sabe hacia adonde va.


La verdadera importancia de Cuba para los Estados Unidos no se debe a sus once millones de habitantes ni a sus 114,000 kilómetros cuadrados, se debe al exilio cubano. El poder político y económico de los exiliados cubanos en los Estados Unidos se toma en cuenta en la compleja aritmética política de ese país. Además, los cubanoamericanos han establecido extensas relaciones en los Estados Unidos durante medio siglo.


La importancia de la relación es a la inversa. Los Estados Unidos son sumamente importantes para Cuba. El despegue económico de la isla dependerá totalmente de su acceso al mercado de los Estados Unidos. En consecuencia son los Estados Unidos los que pueden condicionar esa relación de acuerdo con el respeto a los derechos humanos en Cuba.


El interés esporádico del mundo actual está principalmente relacionado con lo que puede pasar en la pintoresca isla de Cuba. Un país que está en la quiebra después de que por medio siglo el régimen se pasó alardeando de sus éxitos y al mundo le pareció bien creérselos.


La China tendrá a Taiwan y Cuba tendrá a Miami, hasta ahí las coincidencias. El castrismo en Cuba como el comunismo en Corea del Norte son anacronismos en un mundo que está al mismo tiempo diseñando y construyendo un nuevo Renacimiento cinco siglos después de aquel que transformó a la humanidad.


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Cuba: sín Venezuela ¿el camino de China?



Aunque el futuro de Chávez es todavía incierto y el de la continuidad de la subvención venezolana también, la tiranía castrista no puede evitar afrontar la posibilidad real de que la permanente transfusión venezolana pueda llegar a su fin en algún momento.

¿Qué hacer?

¿Debe Cuba tomar el camino de China?

Una respuesta afirmativa no implica suponer que el actual gobierno de Cuba tiene la capacidad para tomar ese camino con éxito. Tampoco que es el mejor camino hacia el progreso del pueblo cubano.

Deng Xiaoping, el arquitecto de la transformación en China, desde muy joven demostró un liderazgo excepcional. Durante toda su vida Raúl Castro, el heredero de la dictadura en Cuba, ha demostrado exactamente lo contrario.

La pregunta y la respuesta tendríamos que plantearla en el plano hipotético, en el cual Cuba tendría un liderazgo con la voluntad y la capacidad para realizar un cambio que: 1) en el menor tiempo posible evite el impacto del fin de la subvención venezolana y 2) en el menor tiempo posible eleve en forma sustancial el nivel de vida de sus ciudadanos.

Si este fuera el caso, como finalmente puede serlo en Cuba, la primera pregunta a responder es si el fenomenal desarrollo económico de China fue una excepción o no. No lo fue. Antes que China, Japón salió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial para llegar a convertirse en una potencia económica mundial sin necesidad de sacrificar las libertades de sus ciudadanos.

Otros países como Taiwan, Malasia, Singapur y Korea del Sur, partiendo de economías muy pobres, han llegado a convertirse en protagonistas sobresalientes en la economía globalizada.

En cualquiera de estos países los niveles de ingreso per cápita son superiores a los de China continental. En cualquiera de estas naciones el respeto a los derechos humanos es superior al de China.

Ante esta evidencia, el camino chino no parece el ideal. También veremos que no es el más consecuente con la realidad geopolítica de la Cuba actual. Pero antes de tratar este último tema, analicemos otras consideraciones que merecen tenerse en cuenta.

El primer paso a la economía de mercado en China comenzó en 1978 sin un plan estratégico. Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre la revolución agrícola en China, pero esto fue una respuesta inmediata a la hambruna de ese año.

Es cierto que las decisiones a favor del cambio por parte del Onceavo Congreso del Partido Comunista Chino en 1978 fueron precedidas de algunas medidas liberalizadoras, pero el plan maestro que se asume ha sido una conclusión posterior y no un punto de partida.

Cuba no tiene por qué improvisar en el terreno agrícola como lo hizo China. Por el contrario, el desarrollo económico de Cuba debe ser el resultado de un plan estratégico a largo plazo. Este debe considerar la realidad nacional y los retos y oportunidades de la globalización.

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Secreto insostenible



Hugo Chávez se debate hoy entre la vida y la muerte, sometido al drama que define y agobia la existencia de todo ser humano. Así debió reconocerlo finalmente el presidente venezolano, el jueves pasado, al cabo de casi tres semanas de internamiento en un hospital habanero. Chávez se vio obligado a confesar en público sus males en un corto discurso difundido por la televisión, debido al fracaso de los intentos desplegados por los manejadores de imagen para ocultar su cáncer. Estos esfuerzos, lejos de mantener en secreto la gravedad del padecimiento, más bien alentaron toda suerte de especulaciones.


El desenlace era de anticipar pues en la era actual de las comunicaciones mundiales se torna prácticamente imposible mantener ocultas las dolencias que agobian a una figura tan polémica y prominente. Cabe señalar, asimismo, que el secreto impuesto sobre la enfermedad del presidente venezolano remite al estilo autocrático del estalinismo soviético, inspirador de regímenes como el de Cuba y, en alguna medida, el de Venezuela. Los altibajos de la salud del jefe máximo y de figuras prominentes del régimen se mantienen fuera de los ojos del público. El propósito fundamental es preservar incólumes la imagen de superioridad y, sobre todo, el mito de la invencibilidad del líder.


Muchas fueron las torpezas de los publicistas cubanos y venezolanos que suelen resguardar la figura política de Chávez. El más reciente ejemplo fue el patético show televisivo mudo de Hugo y Fidel, ambos en ropajes deportivos y sumidos en la lectura profunda de Granma, el martes último. El episodio, sin embargo, naufragó el jueves siguiente en virtud del anuncio aplazando el superespectáculo internacional programado para el 5 y 6 de julio, en la isla Margarita, donde Chávez pensaba coronarse fundando una OEA sin Estados Unidos, con ocasión del bicentenario de la independencia venezolana. El resbalón fue mayúsculo y determinó la confesión pública de Chávez esa misma noche.


Con todo, el síntoma más grave de la crisis causada por la ausencia de Chávez son las grietas de autoridad visibles en las declaraciones y gestos públicos de algunos aspirantes a la jefatura suprema del Estado bolivariano, cuyo número se multiplica cada hora. El más notorio ha sido Adán Chávez, hermano de Hugo y su cercano asesor, además de importante vínculo con el aparato cubano, quien en una asamblea de empleados estatales proclamó la necesidad de una “lucha armada”, si fuera del caso, para preservar la revolución. La declaración se interpretó ampliamente como un llamado a las armas si el vacío presidencial llega a poner en riesgo al régimen. Asimismo, fue percibido como el prólogo a una encarnación venezolana de Raúl, el hermano confiable del monarca enfermo.


Otra facción que hace olas es la del vicepresidente Elías Jaua, a quien Chávez expresamente privó de las facultades presidenciales durante su ausencia. Jaua lidera una corriente chavista radical y dogmática muy cercana a Cuba pero adversada por los militares. Agreguemos una vertiente importante que aglutina a Diosdado Cabello, dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela, con los generales Henry Rangel Silva, Hugo Carvajal y Ramón Rodríguez Chacín, triunviros que rigen los negocios más cuestionados del régimen y son figuras muy populares en las Fuerzas Armadas.


Un informe de Stratfor, respetado consorcio consultor de inteligencia y seguridad, destaca que Alí Rodríguez, expresidente de la empresa petrolera estatal PDVSA y miembro destacado del régimen, junto con Rafael Ramírez, actual jerarca de PDVSA y ministro de Energía, han venido operando de manera autónoma, convirtiéndose en figuras sumamente poderosas, que inquietan a Chávez. Finalmente, las milicias bolivarianas, un ejército paralelo que responde directamente al mandatario, serían centrales en una disputa por la presidencia.

Desde luego, un choque de tendencias en busca del poder perfilaría un desenlace poco democrático y un franco retroceso para las aspiraciones del pueblo venezolano. Con todo, es una eventualidad que, si bien por ahora es teórica, fácilmente podría tornarse cercana y real en la medida en que la enfermedad de Hugo Chávez se agrave.


En dicha coyuntura, no es dable ignorar el factor Cuba. Hay legiones de cubanos por Venezuela entera, en toda la escala de los centros de poder del Estado. Su ubicuidad en los mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía, y jefatura absoluta del aparato de seguridad, testimonia el avanzado fenómeno de la “cubanización” venezolana. El mismo hecho de que Chávez se encuentre en Cuba en sus presentes circunstancias, habla mucho del tipo de relación que se ha creado con la Isla.

Agreguemos los múltiples problemas por resolver en el país, que demandarían una mano firme en el timón: inflación galopante, inseguridad ciudadana conexa a una espiral de criminalidad, una rebelión carcelaria que el Ejército no logra desarmar, los apagones en aumento, las demandas impostergables de infraestructura y la modernización de PDVSA, y un cúmulo de tareas que engrosan la categoría de temas pendientes.


Sin lugar a dudas, el futuro de Venezuela bajo Chávez se muestra tortuoso, despótico e inestable. Solamente un pacto patriótico para acometer los cambios y transformaciones que conduzcan a una democracia genuina y moderna, rescatarían al país de su actual estancamiento chavista. Una nota final de advertencia: cualquier nuevo liderazgo que espere para sus planes el respaldo financiero del petróleo, mejor que no se engañe. Chávez, a fin de financiar sus aventuras internacionales, incluyendo la manutención global de Cuba, ha enajenado las reservas petrolíferas por los próximos cien años. Y esto sí que es un drama.


(EDITORIAL – La Nación Costa Rica) (San José 02/07/2011)


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Cuba sin Chávez


La publicitada complicación de salud de Hugo Chávez y su prolongada estancia en La Habana nos obliga a prever la futura posibilidad de una Cuba sin Chávez. El autócrata venezolano pudo haber muerto por la cirugía que se le hizo en la isla o por la enfermedad que la provocó. Podría perder la vida o el poder por cualquier otra razón. Es probable que en tal circunstancia Cuba se quede sin la subvención venezolana.


Sin la más importante fuente de ingresos de la economía isleña, que no se limita al petróleo venezolano, el castrismo quedaría dependiente de otras dos fuentes nada seguras: a) Las remesas y los envíos de los exiliados cubanos. b) Las ganancias del turismo. Los ingresos de la industria turística son relativamente modestos porque una buena parte de los insumos necesarios para atender el turismo tienen que ser importados.


Además, el turismo es una industria susceptible a las conmociones sociales. Por ejemplo, la industria turística de Egipto está pasando por una situación muy difícil como consecuencia de la revuelta popular relativamente pacífica que conmocionó a ese país. Un cambio de mando en Venezuela provocaría tensiones en Cuba que perjudicarían el turismo. Esta industria comenzaría a sentir las consecuencias mucho antes que el petróleo venezolano dejara de llegar a Cuba y los hoteles apagaran sus unidades de aire acondicionado.


En estas circunstancias el gobierno cubano quedaría dependiendo de las remesas, los envíos de mercadería y lo viajes de los exiliados a la isla. La tiranía estaría a merced de la continua generosidad de sus enemigos los exiliados, o a la política de Washington sobre los viajes y envíos de los exiliados a Cuba. ¿Cómo actuaria sobre este asunto Obama de ser reelegido? O quizás un presidente republicano puede decidir frenar al máximo esos ingresos.


Raúl Castro y sus acólitos no son ajenos a estas posibilidades. Tienen y tendrían dos alternativas: Acelerar el proceso de reformas o empecinarse como han hecho hasta ahora atrincherados detrás de sus temores al cambio.


En el primer caso tendrían que llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. En este escenario los planteamientos de una transición hacia la democracia por parte de los exiliados difícilmente podrían pasarse por alto.


Lo que decidieran hacer los castristas son sus opciones, pero tenemos que tenerlas muy en cuenta. La oposición dentro y fuera de Cuba debe prepararse para una eventual Cuba sin Chávez no importa cuando suceda. Las fuerzas democráticas cubanas no han estado preparadas para el caso ni todavía lo estamos.


La confusión creada en las últimas semanas nos ha brindado la oportunidad de meditar en lo que debemos hacer si un día Chávez ya no está en el poder. No podemos arriesgarnos a que nuestro país tome un camino de incertidumbres
Enlacedespués del castrismo.



Cuba ingresos anuales (fuente Perros que muerden la mano (Por Roberto Álvarez Quiñones – Diario de Cuba)

Subvención venezolana $6000 millones
Neto de exiliados cubanos 1500 o $1600 millones
Neto por turismo 733 millones *
Neto por níquel 850 millones

*(En 2010 el turismo aportó $2.221 millones. Pero $1.488 millones regresaron al extranjero)

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Queremos a Yordi en Santa Clara

Yordi Alberto Toranzo Collado

Por el Reverendo Ricardo Medina Salabarría
Miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido Cuba Independiente y Democrática


Buscar el reino de Dios y su Justicia, ha sido la máxima del Pastor Metodista Yordi Alberto Toranzo Collado, rector de la Iglesia “La Trinidad” de la ciudad de Santa Clara, quien juró delante del Altar de Dios buscar el Reino de Dios y su Justicia; esta misma inscripción cifra un vitral con la imagen de Jesús, con los brazos extendidos y preside la iglesia cuya rectoría con la anuencia del Espíritu Santo lleva Yordi en esa ciudad, esa imagen le ofrece la bienvenida al pueblo santaclareño que pasa por frente al templo y al que en el se congrega.


Por eso el reverendo Yordi Alberto Toranzo Collado, alentado por los sentimientos de justicia salió de su casa y caminó pocas cuadras para unirse al dolor de la familia Soto García, el domingo 8 de Mayo, festividad del Día de las Madres, como hace y esta llamado a hacer no solo cualquier ministro de Dios, sino todo bautizado.



Triste es ver como Monseñor Ricardo Pereira Díaz, Obispo de la Iglesia Metodista en Cuba, pocos días después e inducido por el miedo que pudo trasmitirle la Seguridad del Estado a través de Departamento de Atención a Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia y del Consejo de Estado, pidió el traslado del pastor hacia el poblado de Santa Cruz del Norte, el la provincia Habana, doloroso es como una autoridad de la iglesia de Cristo para la República de Cuba sirve mejor a un gobierno que no a su grey y a sus pastores.



Monseñor Pereira, yo soy testigo de que este pueblo de Santa Clara, cuando continua el caminar hace adagios de desprecios al ver continuo al templo el cartel que anuncia la sede del Partido Municipal, local que le fue intervenido a la Iglesia Metodista en Cuba, recuerdo de niño (porque soy de Santa Clara) como los trabajadores del Partido Municipal compraban huevos y llamaban a los niños que estudiaban en la Escuela Primaria Mariano Clemente Prado, ubicada frente con frente al templo, para que los lanzaran contra el Reverendo Pedro Mayor y su esposa Ana Luisa a quienes recuerdo con mucho cariño.



Entonces como sacerdote de Cristo no entiendo, ni entenderé nunca, la postura que usted ha tomado contra Yordi, su lugar es estar al lado de la justicia y estoy muy seguro de que esta negando el ministerio en que usted fue ordenado. Reflexione y pida luz al Espíritu Santo y diga con nosotros “Queremos a Yordi en Santa Clara”.

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Fernando Mires: 2011: ¿El año de los nuevos movimientos sociales?



A quienes nos interesa analizar esas apariciones históricas nunca programadas, siempre impredecibles e intempestivas que son los movimientos sociales, no nos podemos quejar: 2011 ha sido más que pródigo en su producción.


Esas revoluciones democráticas ocurrieron primero donde nadie pensaba que podían aparecer: en el mundo árabe. Fueron seguidas por el Mayo español y por el Junio griego. Y hasta Chile, país cuya población joven parecía haber caído en el conformismo consumista, ha visto sus calles pobladas por vociferantes multitudes donde se cruzan dos líneas: la ambientalista y la estudiantil ¿Se trata de una simple casualidad o estamos frente a un fenómeno global? Creo que todavía es demasiado prematuro para responder a tan interesante pregunta. Pero lo más probable es que 2011 traerá consigo más sorpresas todavía. “Afírmate Catalina que vamos a galopar”.


Si quisiéramos encontrar un punto común a las manifestaciones nombradas, habría que señalar que todas -unas más, otras menos- son expresiones de luchas democráticas. En ese marco podemos hacer el intento de trazar una división. A un lado las que se manifiestan “por” la democracia. Al otro los que se manifiestan “en” democracia. Las primeras -ocurridas en el mundo árabe- intentan derribar a las implacables dictaduras militares que sobrevivieron a la caída del imperio soviético del cual esas dictaduras eran clientes ideológicos y económicos. Las segundas sólo intentan ampliar los espacios democráticos de participación política.


El carácter renovador de los movimientos sociales emergidos durante la primera mitad del año 2011 se deja ver en la primacía que alcanzan en ellos los sectores más jóvenes de la ciudadanía, lo que llevó a decir a más de algún comentador sensacionalista que nos encontramos frente a la revolución de una generación internética global. Sin embargo, los nuevos movimientos sociales aparecen, como siempre ocurre, manteniendo una relación de continuidad con los que los precedieron, en este caso, desde la segunda mitad del siglo XX.


No olvidemos que los estudiantes europeos sesentistas también emergieron hacia la superficie política con el propósito de imponer cambios radicales al interior de las rígidas democracias que los gobernaban. No lo lograron de modo inmediato. Fue preciso una “segunda ola” movimientista manifestada en las muchedumbres ambientalistas, pacifistas y feministas de la década de los ochenta. De esos movimientos surgió una nueva cultura política así como nuevos políticos, algunos de los cuales ocupan hoy día decisivos puestos de gobierno. A su vez, la “segunda ola” democratizadora coexistió en el tiempo con la aparición de los movimientos sociales antitotalitarios del mundo comunista, sobre todo Solidarnosc en Polonia y “Carta” en la ex Checoeslovaquia. Y por si fuera poco, en América Latina, en especial en el Cono Sur, emergieron amplios movimientos democráticos y anti-dictatoriales. Entre todos esos diversos movimientos no existió, como es sabido, casi ninguna comunicación. Mas, no tan sólo fueron hijos del mismo tiempo sino también –como habría dicho Hegel- portadores del “espíritu del tiempo”: un espíritu de indudable sentido democrático.
Sin embargo, las primeras en aparecer en este movedizo 2011, las luchas “por” la democracia en el mundo árabe, han encontrado una resistencia dictatorial más implacable que la que encontraron los movimientos democráticos en los países sometidos al yugo soviético de modo que lo más probable es que la democratización de esos países no ocurrirá, como fue el caso del fin de las dictaduras comunistas – y como parecía que iba a ocurrir después de la caída de las dictaduras de Sudán y Egipto- bajo la forma de “reacción en cadena”. Todo hace predecir que esa revolución se dará en ciclos consecutivos y de modo muy interrumpido.


Por una parte, no existe al interior del mundo árabe ninguna potencia mundial hegemónica como fue la URSS cuya crisis interna pudo arrastrar consigo a toda una “periferia”. Por otra, los tiranos árabes aprendieron no de los comunistas soviéticos pero si de los chinos cuyos tiranos no vacilaron en ametrallar a masas de pacíficos estudiantes en los luctuosos acontecimientos de la Plaza de Tian’Ammen, el año 1989. Gadafi y Asad han hecho exactamente lo mismo. Pero a diferencia de la dictadura china que logró aniquilar definitivamente a la rebelión popular, los criminales dictadores árabes sólo han logrado la “desnaturalización”.de los movimientos democráticos.


Ya parecen lejanos los días en que lozanos estudiantes, niños, ancianos y mujeres participaban alegremente en las demostraciones cívicas de Trípolis y Damasco. Hoy sólo vemos en la pantalla a hombres de mediana edad, muy mal armados, e intentando resistir, a punta de cojones, a muy bien pertrechados ejércitos. Evidentemente los dictadores han logrado transformar las rebeliones populares en guerras civiles, guerras en las cuales sólo pueden vencer, sobre todo si cuentan con la cobarde complicidad de diversos gobiernos europeos.


Muy distinta es la situación de los movimientos democráticos occidentales. Aunque algunos de sus miembros hablan de revolución, ellos mismos saben que nunca ha habido en la historia una revolución –que no sea fascista, por supuesto- en contra de algún régimen democrático. De ahí que sólo pueden limitarse a jugar el rol de contestarios lo que, por lo demás, hacen muy bien. Su objetivo no es tanto derrocar a algún gobierno pero sí transformar las relaciones de la ciudadanía con la política vigente. Relaciones que hoy se encuentran alteradas por partidos que otrora jugaron un papel emancipador, como las socialdemocracias españolas y griegas, o los “concertacionistas” chilenos. En cierto modo los movimientos sociales en las naciones democráticas aspiran, al dinamizar la vida política, a ampliar el marco democrático, fundando nuevas organizaciones desde donde emergerán, probablemente, algunos nuevos partidos políticos de recambio.


Acerca del destino que correrán los movimientos sociales emergentes en los países democráticos, es difícil conjeturar. Pero quizás no está de más señalar que son muchos los peligros que los rodean. Uno de esos peligros viene de los mismos movimientos, o mejor dicho, de su latente anti- partidismo.


Es cierto que en muchas naciones los partidos se han constituido en cúpulas autonomizadas.. Pero una cosa es criticar la formación de una “clase política” y otra muy diferente es asumir actitudes anti-partido. Si ellas logran primar, quedará abonado el campo para que aparezcan caudillos delirantes quienes con su sola presencia desvirtuarán el sentido democrático de los movimientos sociales emergentes.


También es necesario hacer notar que ningún movimiento irrumpe en estado virginal en la escena pública. Por lo general arrastran consigo sedimentos que vienen del propio pasado que intentan cuestionar. Uno de esos sedimentos es la violencia, en la que cada cierto tiempo recaen los así llamados “nuevos actores”. Los “indignados” españoles han sabido mantener, hasta ahora, la calma. No así los “indignados” griegos, lo que en cierto modo es explicable, pues la crisis del país ha tocado el órgano más sensible del ser humano, que no está en el corazón ni en los pulmones, pero sí en los bolsillos. En el caso chileno, la violencia, y no sólo la policial, es muy frecuente, y ya parece formar parte de la (in)cultura política de la nación.


Tampoco hay que desestimar los peligros que provienen desde el exterior del movimiento, sobre todo desde las izquierdas fracasadas. Comunistas, “socialistas del siglo XXl”, castristas y otros talibanes de similar catadura, estarán siempre prestos a instrumentalizar cualquier movimiento que surja al exterior de ellos, a traspasarles sus alucinadas visiones, y a darles algún sentido “global” –es decir, irreal- a las movilizaciones sociales y políticas.


En fin, por ahora no hay ningún motivo para esperar que de los nuevos movimientos sociales aparezca “otro mundo posible”, ni que de la barriga del mundo antiguo surja un mundo nuevo (cursilería de Galeano) o alguna redención planetaria, o la realización de alguna utopía meta-histórica. Esa es la razón por la cual POLIS, así como otras publicaciones similares, se limitará a hacerles un seguimiento, manteniendo una necesaria distancia crítica, una amistosa desconfianza, y no albergando más esperanzas que las del día siguiente. Al fin y al cabo, ya venimos de vuelta.


http://polisfmires.blogspot.com/
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Entre el abismo y el disparate



Hace algún tiempo Raúl Castro públicamente admitió que si en Cuba no se hacían cambios el sistema caería al abismo. Ahora otro anciano dirigente, Alfredo Guevara, da su versión de la realidad nacional. Dice que en Cuba se vive un disparate. Aclara que en el país se vive un disparate en transición hacia el socialismo.


No hay por qué dudar de la opinión de ninguno de los dos. Raúl tenía razón. Como no se han hecho los cambios, el país se encuentra ya en el abismo. Guevara parece más optimista, aunque se contradiga. Dice que se vive un disparate en transición a otro disparate, el socialismo.


Cuando las cosas andan mal, las dictaduras por lo general culpan a un enemigo. Eso hizo Fidel Castro durante medio siglo acusando a los Estados Unidos y al “bloqueo” por los fracasos que él y el socialismo habían traído al país. La excusa perdió tanta validez que ni Raúl Castro ni Alfredo Guevara la utilizan.


Raúl, a su manera, responsabiliza al pueblo y al sistema. Guevara apunta a la burocracia como la fuente de los males. Dice que: “El crimen más grande que podemos cometer es aceptar que la ignorancia ocupe cargos … y hay demasiada ignorancia en nuestro Estado todavía”. Por esta razón Guevara afirma que hay que “destruir este aparataje descomunal que ha decomisado la sociedad”.


Las declaraciones de ambos (Alfredo y Raúl) culpan a alguien aunque no lo mencionen. El responsable del desastre que vive la Cuba actual es resultado de medio siglo de locuras del "Comandante en Jefe": Fidel Castro.


Alfredo y Raúl han querido lavarse las manos antes de encaminarse al cementerio; pero estos dos “perestroikos” han sido cómplices de la caída al abismo y del disparate.


Nota:
Copiamos algunos comentarios que publicó Cubadebate en cuya pagina se publicaron las declaraciones de Alfredo Guevara dos meses después de haberlas dado. La entrevista que se puso en la página central fue inmediatamente relegada a un lugar menos visible. Este es el enlace: http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/06/22/en-los-propositos-de-la-revolucion-encontraremos-el-rostro-verdadero-de-cuba/


gothicprince dijo:

"Completamente de acuerdo con lo escrito por el compañero Guevara. Es una pena que no publiquen sus artículos en la prensa nacional; ese es el tipo de pensamiento que Cuba necesita en este momento histórico de cambios".

adrian dijo:

"Muy importante estos encuentros. Aunque se que varios especialistas y pensadores cubanos, tanto de la cultura, como de la economia, han comenzando desde hace un tiempo a desarrollar estos encuentros, e incluso en otros años ya se hacían, sería necesario que se grabaran y se enviaran a otras instituciones de educacion en nuestro país.."


Carol dijo:

"Gracias a Cubadebate por permitirnos leer esta entrevista-encuentro. A Alfredo Guevara nosé qué decirle.El calificativo para describrirlo no lo encuentro.Son tantas cualidades, la mayoría conocidas desde antes (inteligencia, honestidad, sabiduría y muchas más)solo le agregaré una:juventud. Ese es el joven que necesitamos, tenga la edad que tenga.
Gracias
Es increible cuanto puede ayudarnos a entenderlo todo con su pensamiento elevado pero nutrido de la sabia que emanan sus pies siempre sobre la tierra".

julio pérez dijo:

"Excelente comparecencia. Alfredo Guevara siempre ha estado en la vanguardia dela intelectualidad revolucionaria cubana. Ojalá todo lo que él dice se canalice rápidamente por el bien de nuestra amada Revolución. Ojalá esto lo lea mucha gente. Hace falta".


MVP dijo:

"Me parece muy bueno, tremendo el articulo. Hay que romper el silencio en nuestro pais y decir lo que esta bien y lo que esta mal, y lo que este mal cambiarlo y lo que este bien mejorarlo para que no pase con muchas cosas aqui que de un dia para el otro en vez de mejorar empeoran. El 6to congreso del partido con todos sus acuerdos y lineamientos trazados trajo una luz de esperanza a todo el pueblo cubano que reclama a gritos un cambio en en la situacion economica y social de este pais. Una luz que en vez de agrandarse veo que se ha ido disminuyendo a medida que pasa el tiempo pq no se habla nada de lo que se esta haciendo y pienso a mi modesto entender que a pesar del corto tiempo muchas cosas se podian haber echo ya. Ya no se trata del bloqueo ni de todas esas cosas detras de las cuales nos hemos escondido siempre. Esta partida o la ganamos o la perdemos nosotros".




Art
ículo de Cubaencuentro

Alfredo Guevara: Cuba vive transición del “disparate” al socialismo (Agencias – Cubaencuentro)

La Habana | 23/06/2011

“El crimen más grande que podemos cometer es aceptar que la ignorancia ocupe cargos (…) Y hay demasiada ignorancia en nuestro Estado todavía”, dijo el funcionario



El intelectual Alfredo Guevara considera que Cuba vive una “transición del disparate” hacia el socialismo con las reformas impulsadas por el presidente Raúl Castro, que buscan “desestatizar” y “desburocratizar” al país, reportó la AFP.

“Es la transición del disparate hacia una sociedad socialista (…) Si de veras logramos desburocratizar y desestatizar”, señaló Guevara, de 85 años, durante un encuentro con universitarios que reseñó el portal oficialista Cubadebate.

Guevara advirtió que la situación no va a cambiar “mientras todo lo administre una burocracia disparatada e ineficiente”, por lo que hay que “destruir este aparataje descomunal que ha decomisado la sociedad”.

“El crimen más grande que podemos cometer es aceptar que la ignorancia ocupe cargos (…) tenga poder sobre los demás. Y hay demasiada ignorancia en nuestro Estado todavía”, destacó el fundador y presidente por varios años del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

“Todas mis esperanzas, la verdad, están en que la desestatización y la desburocratización de la sociedad cubana, conduzca a una sociedad en que la creatividad de las personas se desencadene y sea tomada en cuenta seriamente”, indicó Guevara.

El funcionario pidió “no condenar” el trabajo privado como si fuera capitalismo, al defender la apertura de negocios que incluye el plan de reformas impulsadas por Raúl Castro.

“No creo que se trate de odiar el Estado (…) se trata de darle la fisonomía que realmente debía de tener, y no esto, es que el Estado es todo, el bodeguero de la esquina (…) que te roba un poco de los productos y te los vende por atrás”, señaló Guevara.

El actual presidente del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana alabó la experiencia reformista de Vietnam y reconoció que los “errores” del ultracentralizado modelo cubano de corte soviético obliga a la población a vivir del mercado negro.

“Yo creo que ninguno puede levantar la mano, declararse libre de pecado, si dice que no ha participado en alguna acción ilegal”, reconoció.

Consideró “imprescindible” preparar el relevo del generación que ha gobernado a Cuba durante 52 años, encabezada por el líder Fidel Castro y Raúl.

“Sería una locura no hacerlo, porque es que nos vamos a morir (…) ¿Qué puede durar quien tiene 80 años? (pero) ha sido bueno que los restos, los sobrevivientes de la primera generación sean los que estén proponiendo esta transformación de la sociedad”, opinó.

Guevara cree que “en lo más alto de la cúpula del poder hoy día, no priman ideas dogmáticas”, pero durante años la formación de dirigentes “estudiaba el marxismo como marxismo-leninismo, como catecismo estalinista”.
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El eje Caracas-La Habana


Por Fernando Berrocal Soto (Exministro de Seguridad Pública de Costa Rica)


De joven profesional, tuve el honor de trabajar cuatro años en Venezuela como funcionario internacional, durante la así llamada IV República: la de Acción Democrática y COPEI (la de los social demócratas y los demócratas cristianos). No es que no existieran problemas, y muy graves, en aquella Venezuela con el petróleo a menos de $10 por barril, que fundaron don Rómulo, Jóvito y Caldera y que desarrollaron los gobiernos de Leoni, Carlos Andrés, Luis Herrera y Lusinchi.


Por supuesto que los había, pero aquella Venezuela vivía en democracia y en libertad, respetando el Estado de derecho y la división e independencia entre los poderes del Estado y miles de jóvenes venezolanos hacían sus posgrados universitarios en las mejores universidades del mundo, por medio de las becas Gran Mariscal de Ayacucho.


Locura populista.Se necesitó de un descomunal esfuerzo de locura y demagogia populista y de un ingreso petrolero de más de $900.000 millones –una cifra que cuesta materializar en el cerebro por su magnitud– generada por los altos precios del petróleo a más de $100 por barril, en los últimos diez años, para llevar a este extraordinario e inmensamente rico país hermano, la República Bolivariana de Venezuela del presente, la del teniente coronel Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI, a los niveles de profunda crisis política y de postración institucional, económica y social en que se encuentra, entregada de pies y cabeza a los grupos terroristas árabes e iraníes más peligrosos del planeta y dominada por la Revolución cubana de los hermanos Castro.


El saldo negativo de esta década de Revolución Bolivariana, se expresa en cifras y hechos duros y alarmantes como las siguientes: Venezuela es el país con uno de los más altos niveles de criminalidad en el mundo –19.133 asesinatos en el 2009 y 17.600 en el año 2010–, y Caracas, en otro tiempo una de las capitales más bellas y seguras de América Latina, convertida en una de las ciudades más peligrosas del continente.


A su vez, la República Bolivariana de Venezuela, controlada por no menos de 30.000 cubanos castristas que dominan los centros superiores de inteligencia e información policial y de seguridad militar, las aduanas, los correos, los aeropuertos y las fronteras, en medio de un faltante social de más de dos millones y medio de viviendas populares y los abastos y mercados sin arroz, ni caraotas, ni masa, ni aceite, ni leche, y las ciudades del interior con apagones de días enteros y hasta de tres días sin electricidad, como sucedió hace una semana en Maracaibo.


La capacidad previa de producción industrial y agrícola totalmente destruidas y una diáspora humana que se ha llevado hacia otras tierras al mejor talento venezolano. Un recule histórico y económico sin precedentes que ubica la inflación en niveles superiores al 27% oficial (el más alto de la región), el endeudamiento externo en el orden de los $73.000 millones y las reservas de petróleo comprometidas por ventas futuras pagadas por adelantado y gastadas, a manos llenas, en un monumental y demagógico despilfarro chavista, sin límites ni controles. ¿En qué se utilizaron los inmensos recursos petroleros de los últimos 10 años?


Para remate y bochorno histórico de la memoria del Libertador Simón Bolívar y de los héroes de la independencia de España, a raíz de la operación quirúrgica a que ha sido sometido en la Habana el presidente Hugo Chávez, la Asamblea Nacional en Caracas, dominada por los diputados oficialistas, autorizó por mayoría de votos que, mientras dure su convalecencia médica, el jefe de la Revolución Bolivariana y del socialismos del siglo XXI pueda seguir gobernando a su país, tranquilamente, desde Cuba. ¡La entrega total del Gobierno venezolano al Gobierno cubano, sin máscaras ni sonrojos ni problemas menores e insignificantes de soberanía y dignidad nacional!


Pero es más: a su llegada a la Habana y antes de que se le descubriera su absceso pélvico, el teniente coronel firmó con su homólogo Raúl Castro, un “convenio histórico”, para la fundación de la Academia Militar Bolivariana, financiada por supuesto con recursos petroleros venezolanos, con el objetivo estratégico de desarrollar una doctrina militar revolucionaria común y capacitar a los oficiales de los Ejércitos nacionales de los países miembros del ALBA: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y dos islas del Caribe.


Precaución. Cuidado, Costa Rica. Ya una vez y no hace mucho tiempo –esto es historia patria– los asesores cubanos en Managua, dirigidos por el entonces famoso general Ochoa, le recomendaron al Gobierno sandinista internacionalizar el conflicto interno de ese país por el lado del río San Juan e intervenir militarmente el territorio nacional.


El presidente Luis Alberto Monge tuvo que acudir en el año 1984 al Gobierno democrático de Venezuela y, en cuestión de horas, desde Caracas volaron aviones militares artillados de ese país que hicieron entender a los sandinistas que Costa Rica no estaba sola si se concretaba esa intervención militar por Guanacaste o San Carlos.


Más de 25 años después, la ecuación es absolutamente a la inversa y a nadie le debe caber la menor duda de qué forma el eje La Habana- Caracas reaccionaría si a Daniel Ortega le pasaran de nuevo, por su cabeza, malas ideas como las que trató de poner en ejecución en aquel entonces y que afortunadamente disuadieron los aviones venezolanos.


Los hechos recientes de isla Calero son demasiado evidentes. No es solamente un problema territorial. Es un problema de geopolítica y de ideologías contrapuestas, como parte de la división entre los países democráticos y los nuevos y viejos autoritarismos de América Latina.

Publicado por La Nación, Costa Rica
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