¿PUEDE LULA CONVERTIRSE EN UN COLCHÓN ECONÓMICO PARA EL RÉGIMEN CASTRISTA?
¿PUEDE LULA CONVERTIRSE EN UN COLCHÓN ECONÓMICO PARA EL RÉGIMEN CASTRISTA?
Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
28 de octubre de 2026
Ante la reelección de Lula da Silva se plantea la posibilidad de que Brasil se convierta en un colchón económico para el régimen castrista. Sin embargo, las cifras comerciales disponibles no justifican esa expectativa. La verdadera interrogante es qué estaría dispuesto a hacer Lula durante su próximo mandato.
En 2025, Brasil exportó a Cuba mercancías por 283,4 millones de dólares, mientras las exportaciones cubanas apenas alcanzaron tres millones. Brasil obtuvo así un superávit comercial de aproximadamente 280,4 millones.
¿Dónde está el supuesto colchón económico? Comprar mercancías no significa recibir ayuda financiera. Para que Brasil sostuviera económicamente al régimen tendría que proporcionar créditos, subsidios, donaciones o inversiones de considerable magnitud.
La comparación con Estados Unidos resulta reveladora. En 2025, las exportaciones estadounidenses a Cuba alcanzaron aproximadamente 809,6 millones de dólares, casi el triple de las brasileñas. Si vender mercancías constituyera un respaldo económico al régimen, habría que atribuir a Estados Unidos un papel todavía mayor.
Pero existe un problema más profundo: la magnitud de esas importaciones frente a las necesidades de nueve millones de cubanos.
Las exportaciones conjuntas de ambos países sumaron aproximadamente 1.093 millones de dólares anuales. Distribuidas entre nueve millones de habitantes, representan apenas “10 dólares mensuales por persona”. Y esas cifras incluyen mercancías que ni siquiera son alimentos.
¿Cómo puede semejante volumen comercial resolver la crisis alimentaria cubana?
Además, cuando los alimentos importados se venden a precios incompatibles con los salarios y pensiones de la mayoría, benefician principalmente a quienes disponen de mayores ingresos o divisas.
Para convertirse en un verdadero colchón económico, Brasil tendría que proporcionar una asistencia comparable a la que Cuba recibió de la Unión Soviética y luego de Venezuela: petróleo subsidiado, créditos preferenciales y mecanismos de apoyo que representaron miles de millones de dólares.
Nada demuestra todavía que Lula esté dispuesto o pueda asumir compromisos comerciales semejantes durante su próximo mandato.
¿PODRÍA LULA CONSEGUIR APOYO ECONÓMICO DE OTROS PAÍSES?
Una posibilidad que merece atención sería una alianza con México para proporcionar asistencia económica al régimen castrista.
La presidenta Claudia Sheinbaum mantiene relaciones de cooperación con La Habana, y México ha enviado alimentos y otros suministros. Una iniciativa conjunta de Brasil y México podría ampliar esos mecanismos mediante créditos, suministros energéticos o programas de asistencia.
Pero una cosa sería proporcionar ayuda humanitaria y otra comprometer miles de millones de dólares para sostener una economía en crisis. Hasta ahora no existe evidencia de semejante compromiso conjunto.
Brasil es la mayor economía latinoamericana, pero su influencia política no equivale a su tamaño económico. Sus principales mercados comerciales están fuera de América Latina, mientras numerosos países de la región mantienen relaciones económicas fundamentales con Estados Unidos.
Lula tampoco dispone de influencia suficiente demostrada para conseguir que los gobiernos europeos abandonen sus propias posiciones sobre Cuba.
Y existe otro obstáculo: la política estadounidense.
Una iniciativa brasileña destinada a proporcionar respaldo financiero sustancial al régimen podría provocar tensiones con Washington, especialmente si involucrara entidades sujetas a sanciones. Lula tendría que evaluar esos riesgos frente a los intereses comerciales y financieros brasileños.
EL VERDADERO DESAFÍO DE LULA
Lula podría convertirse en un aliado económico más importante del régimen castrista durante su nuevo mandato. También podría intentar movilizar a México y otros gobiernos para ampliar la asistencia.
Pero la verdadera medida de ese respaldo no estará en las declaraciones de solidaridad ni en las ventas comerciales, sino en los recursos extraordinarios que Brasil y sus posibles aliados estén dispuestos a comprometer y en los costos políticos y económicos que acepten asumir.
Sin compromisos de esa magnitud, hablar de un colchón económico para el castrismo seguirá siendo una hipótesis cuestionable.
CAN LULA BECOME AN ECONOMIC CUSHION FOR THE CASTRO REGIME?
By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 28, 2026
Following Lula da Silva's reelection, the possibility has been raised that Brazil could become an economic cushion for the Castro regime. However, the available trade figures do not justify that expectation. The real question is what Lula would be willing to do during his next term.
In 2025, Brazil exported $283.4 million worth of goods to Cuba, while Cuban exports to Brazil barely reached $3 million. Brazil thus recorded a trade surplus of approximately $280.4 million.
Where is the supposed economic cushion? Purchasing goods does not mean receiving financial assistance. For Brazil to sustain the regime economically, it would have to provide loans, subsidies, donations, or investments on a considerable scale.
The comparison with the United States is revealing. In 2025, U.S. exports to Cuba reached approximately $809.6 million, almost three times Brazil's exports. If selling goods constituted economic support for the regime, the United States would have to be credited with an even greater role.
But there is a deeper problem: the scale of those imports compared with the needs of nine million Cubans.
The combined exports of both countries totaled approximately $1.093 billion annually. Spread across nine million inhabitants, they represent barely “$10 per person per month.” And those figures include goods that are not even food.
How could such a volume of trade resolve Cuba's food crisis?
Furthermore, when imported food is sold at prices beyond the means of most wage earners and pensioners, it mainly benefits those with higher incomes or access to foreign currency.
To become a genuine economic cushion, Brazil would have to provide assistance comparable to what Cuba received from the Soviet Union and later from Venezuela: subsidized oil, preferential loans, and support mechanisms amounting to billions of dollars.
Nothing yet demonstrates that Lula is willing or able to undertake similar commercial commitments during his next term.
COULD LULA SECURE ECONOMIC SUPPORT FROM OTHER COUNTRIES?
One possibility worth considering would be an alliance with Mexico to provide economic assistance to the Castro regime.
President Claudia Sheinbaum maintains cooperative relations with Havana, and Mexico has sent food and other supplies. A joint Brazilian-Mexican initiative could expand those arrangements through loans, energy supplies, or assistance programs.
But providing humanitarian aid is one thing; committing billions of dollars to sustain an economy in crisis is quite another. So far, there is no evidence of such a joint commitment.
Brazil is Latin America's largest economy, but its political influence does not match its economic size. Its main export markets are outside Latin America, while numerous countries in the region maintain economic relationships with the United States that are fundamental to their interests.
Nor has Lula demonstrated sufficient influence to persuade European governments to abandon their own positions on Cuba.
And there is another obstacle: U.S. policy.
A Brazilian initiative intended to provide substantial financial backing to the regime could create tensions with Washington, especially if it involved entities subject to sanctions. Lula would have to weigh those risks against Brazil's commercial and financial interests.
LULA'S REAL CHALLENGE
Lula could become a more important economic ally of the Castro regime during his new term. He could also attempt to mobilize Mexico and other governments to expand assistance.
But the true measure of that support will not be declarations of solidarity or commercial sales. It will be the extraordinary resources Brazil and its potential allies are willing to commit and the political and economic costs they are prepared to bear.
Without commitments on that scale, describing Brazil as an economic cushion for Castroism will remain a questionable hypothesis.
LULA PEUT-IL DEVENIR UN MATELAS ÉCONOMIQUE POUR LE RÉGIME CASTRISTE ?
Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
28 octobre 2026
À la suite de la réélection de Lula da Silva, la possibilité que le Brésil devienne un matelas économique pour le régime castriste est évoquée. Cependant, les chiffres commerciaux disponibles ne justifient pas cette attente. La véritable question est de savoir ce que Lula serait disposé à faire durant son prochain mandat.
En 2025, le Brésil a exporté vers Cuba des marchandises pour 283,4 millions de dollars, tandis que les exportations cubaines vers le Brésil ont à peine atteint trois millions. Le Brésil a ainsi enregistré un excédent commercial d'environ 280,4 millions de dollars.
Où est donc ce prétendu matelas économique ? Acheter des marchandises ne signifie pas recevoir une aide financière. Pour que le Brésil soutienne économiquement le régime, il devrait fournir des crédits, des subventions, des dons ou des investissements d'une ampleur considérable.
La comparaison avec les États-Unis est révélatrice. En 2025, les exportations américaines vers Cuba ont atteint environ 809,6 millions de dollars, soit presque trois fois celles du Brésil. Si la vente de marchandises constituait un soutien économique au régime, il faudrait attribuer aux États-Unis un rôle encore plus important.
Mais il existe un problème plus profond : l'ampleur de ces importations face aux besoins de neuf millions de Cubains.
Les exportations cumulées des deux pays ont représenté environ 1,093 milliard de dollars par an. Réparties entre neuf millions d'habitants, elles équivalent à peine à « 10 dollars par personne et par mois ». Et ces chiffres comprennent des marchandises qui ne sont même pas des produits alimentaires.
Comment un tel volume commercial pourrait-il résoudre la crise alimentaire cubaine ?
De plus, lorsque les aliments importés sont vendus à des prix incompatibles avec les salaires et les pensions de la majorité, ils profitent principalement à ceux qui disposent de revenus plus élevés ou de devises étrangères.
Pour devenir un véritable matelas économique, le Brésil devrait fournir une aide comparable à celle que Cuba a reçue de l'Union soviétique, puis du Venezuela : du pétrole subventionné, des crédits préférentiels et des mécanismes de soutien représentant des milliards de dollars.
Rien ne démontre encore que Lula soit disposé à prendre, ou puisse assumer, des engagements commerciaux similaires durant son prochain mandat.
LULA POURRAIT-IL OBTENIR UN SOUTIEN ÉCONOMIQUE D'AUTRES PAYS ?
Une possibilité qui mérite attention serait une alliance avec le Mexique afin de fournir une assistance économique au régime castriste.
La présidente Claudia Sheinbaum entretient des relations de coopération avec La Havane, et le Mexique a envoyé des aliments et d'autres fournitures. Une initiative conjointe du Brésil et du Mexique pourrait élargir ces mécanismes grâce à des crédits, des approvisionnements énergétiques ou des programmes d'assistance.
Mais fournir une aide humanitaire est une chose ; engager des milliards de dollars pour soutenir une économie en crise en est une autre. Jusqu'à présent, rien ne prouve l'existence d'un tel engagement conjoint.
Le Brésil est la première économie d'Amérique latine, mais son influence politique n'est pas à la mesure de sa taille économique. Ses principaux marchés commerciaux se trouvent hors d'Amérique latine, tandis que de nombreux pays de la région entretiennent des relations économiques fondamentales avec les États-Unis.
Lula n'a pas non plus démontré qu'il disposait d'une influence suffisante pour amener les gouvernements européens à abandonner leurs propres positions sur Cuba.
Et il existe un autre obstacle : la politique américaine.
Une initiative brésilienne visant à apporter un soutien financier substantiel au régime pourrait provoquer des tensions avec Washington, notamment si elle impliquait des entités soumises à des sanctions. Lula devrait évaluer ces risques au regard des intérêts commerciaux et financiers brésiliens.
LE VÉRITABLE DÉFI DE LULA
Lula pourrait devenir un allié économique plus important du régime castriste durant son nouveau mandat. Il pourrait également tenter de mobiliser le Mexique et d'autres gouvernements pour accroître l'assistance.
Mais la véritable mesure de ce soutien ne résidera ni dans les déclarations de solidarité ni dans les ventes commerciales, mais dans les ressources extraordinaires que le Brésil et ses éventuels alliés seront disposés à engager, ainsi que dans les coûts politiques et économiques qu'ils accepteront d'assumer.
Sans engagements d'une telle ampleur, parler d'un matelas économique pour le castrisme restera une hypothèse contestable.
LULA PUÒ DIVENTARE UN CUSCINETTO ECONOMICO PER IL REGIME CASTRISTA?
Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
28 ottobre 2026
Dopo la rielezione di Lula da Silva, si prospetta la possibilità che il Brasile diventi un cuscinetto economico per il regime castrista. Tuttavia, i dati commerciali disponibili non giustificano tale aspettativa. La vera domanda è che cosa Lula sarebbe disposto a fare durante il suo prossimo mandato.
Nel 2025, il Brasile ha esportato a Cuba merci per 283,4 milioni di dollari, mentre le esportazioni cubane verso il Brasile hanno raggiunto appena tre milioni. Il Brasile ha così registrato un avanzo commerciale di circa 280,4 milioni di dollari.
Dov'è il presunto cuscinetto economico? Acquistare merci non significa ricevere aiuti finanziari. Per sostenere economicamente il regime, il Brasile dovrebbe fornire crediti, sussidi, donazioni o investimenti di notevole entità.
Il confronto con gli Stati Uniti è rivelatore. Nel 2025, le esportazioni statunitensi verso Cuba hanno raggiunto circa 809,6 milioni di dollari, quasi il triplo di quelle brasiliane. Se vendere merci costituisse un sostegno economico al regime, bisognerebbe attribuire agli Stati Uniti un ruolo ancora maggiore.
Ma esiste un problema più profondo: l'entità di queste importazioni rispetto alle necessità di nove milioni di cubani.
Le esportazioni complessive dei due paesi hanno raggiunto circa 1,093 miliardi di dollari all'anno. Ripartite tra nove milioni di abitanti, rappresentano appena «10 dollari al mese per persona». E queste cifre comprendono merci che non sono nemmeno prodotti alimentari.
Come potrebbe un simile volume commerciale risolvere la crisi alimentare cubana?
Inoltre, quando gli alimenti importati vengono venduti a prezzi incompatibili con i salari e le pensioni della maggioranza, ne beneficiano soprattutto coloro che dispongono di redditi più elevati o di valuta estera.
Per diventare un vero cuscinetto economico, il Brasile dovrebbe fornire un'assistenza paragonabile a quella che Cuba ricevette dall'Unione Sovietica e successivamente dal Venezuela: petrolio sovvenzionato, crediti agevolati e meccanismi di sostegno per miliardi di dollari.
Nulla dimostra ancora che Lula sia disposto o in grado di assumere impegni commerciali simili durante il suo prossimo mandato.
LULA POTREBBE OTTENERE SOSTEGNO ECONOMICO DA ALTRI PAESI?
Una possibilità che merita attenzione sarebbe un'alleanza con il Messico per fornire assistenza economica al regime castrista.
La presidente Claudia Sheinbaum mantiene rapporti di cooperazione con L'Avana, e il Messico ha inviato alimenti e altre forniture. Un'iniziativa congiunta di Brasile e Messico potrebbe ampliare questi meccanismi attraverso crediti, forniture energetiche o programmi di assistenza.
Ma fornire aiuti umanitari è una cosa; impegnare miliardi di dollari per sostenere un'economia in crisi è tutt'altra. Finora non esistono prove di un simile impegno congiunto.
Il Brasile è la maggiore economia dell'America Latina, ma la sua influenza politica non corrisponde alle sue dimensioni economiche. I suoi principali mercati commerciali si trovano fuori dall'America Latina, mentre numerosi paesi della regione mantengono rapporti economici fondamentali con gli Stati Uniti.
Lula non ha nemmeno dimostrato di possedere un'influenza sufficiente per convincere i governi europei ad abbandonare le proprie posizioni su Cuba.
Ed esiste un altro ostacolo: la politica statunitense.
Un'iniziativa brasiliana volta a fornire un sostegno finanziario sostanziale al regime potrebbe provocare tensioni con Washington, soprattutto se coinvolgesse entità soggette a sanzioni. Lula dovrebbe valutare questi rischi rispetto agli interessi commerciali e finanziari brasiliani.
LA VERA SFIDA DI LULA
Lula potrebbe diventare un alleato economico più importante del regime castrista durante il suo nuovo mandato. Potrebbe anche tentare di mobilitare il Messico e altri governi per ampliare l'assistenza.
Ma la vera misura di questo sostegno non sarà nelle dichiarazioni di solidarietà né nelle vendite commerciali, bensì nelle risorse straordinarie che il Brasile e i suoi possibili alleati saranno disposti a impegnare e nei costi politici ed economici che accetteranno di sostenere.
Senza impegni di tale portata, parlare di un cuscinetto economico per il castrismo rimarrà un'ipotesi discutibile.


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