jueves, 29 de octubre de 2026

¿POR QUÉ CALLA WASHINGTON ANTE LOS ATAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRA MARÍA CORINA MACHADO?

 


¿POR QUÉ CALLA WASHINGTON ANTE LOS ATAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRA MARÍA CORINA MACHADO?

Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 de octubre de 2026

Los ataques verbales de Delcy Rodríguez contra María Corina Machado constituyen una provocación directa a la oposición venezolana y a millones de ciudadanos que se sienten agraviados por el desconocimiento de sus derechos políticos y electorales. Sus descalificaciones alimentan el resentimiento, profundizan la desconfianza y agravan las tensiones en una sociedad que espera recuperar mediante elecciones libres el derecho a decidir su futuro, pero que no tiene garantías de que esas elecciones lleguen a celebrarse. Estas provocaciones aumentan el riesgo de violencia y contradicen las exigencias de una transición pacífica. Quien actúa de esa manera queda descalificado para desempeñar un papel de responsabilidad en la transición política de Venezuela.

El silencio de Washington agrava la situación. Donald Trump anunció el 3 de enero que Estados Unidos asumiría la dirección de Venezuela hasta completar una transición política. Desde entonces, su administración ha mantenido una influencia decisiva sobre quienes ejercen el poder. En esas circunstancias, la ausencia de una condena pública de los ataques de Rodríguez difícilmente puede ser interpretada por millones de venezolanos como otra cosa que una validación de su conducta.

Delcy Rodríguez calificó de «show» el recibimiento popular a María Corina Machado, sugirió que sus organizadores perseguían algún propósito oculto y expresó su deseo de que hubiera «arrepentimiento, remordimiento y rectificación». Al referirse a la participación de Machado en las negociaciones, afirmó que estas requerían experiencia y debían mantenerse alejadas de los «espacios neófitos». Posteriormente habló de personas «hambrientas de poder», acusó a sus adversarios de hacer «todo tipo de show por el poder» y advirtió que nadie debía entrometerse en el proceso político. Aunque algunas expresiones no mencionaron directamente a Machado, fueron pronunciadas después de su regreso. Sus descalificaciones agravian también a quienes se identifican con su lucha por la democracia y respaldan su liderazgo.

Estas declaraciones tienen una dimensión todavía más peligrosa: pueden ser interpretadas por los grupos violentos del chavismo como una incitación a atacar las manifestaciones pacíficas de la oposición. Existen antecedentes. Después de las elecciones presidenciales de julio de 2024, grupos armados conocidos como colectivos participaron en la represión de ciudadanos que protestaban por los resultados electorales. Human Rights Watch documentó 25 muertes durante aquellas protestas y encontró pruebas que vinculaban a fuerzas de seguridad y grupos armados oficialistas con distintos asesinatos. En un país con semejantes antecedentes, presentar a los adversarios políticos como una amenaza para la estabilidad puede estimular nuevas agresiones.

Los ataques de Rodríguez colocan además a María Corina Machado ante una disyuntiva calculada. Si responde con firmeza, Rodríguez puede aprovechar la confrontación para presentarla como un obstáculo a la estabilidad y a la transición pacífica. Si guarda silencio, Machado corre el riesgo de decepcionar a millones de venezolanos que esperan de ella una defensa pública de sus derechos y aspiraciones democráticas. De esta manera, Rodríguez traslada a Machado el costo político de una confrontación que ella misma alimenta.

Washington no puede asumir la dirección de la transición venezolana y guardar silencio ante estas provocaciones. Su responsabilidad va más allá de negociar acuerdos y establecer calendarios electorales. Si Estados Unidos pretende garantizar una transición pacífica, debe comenzar por exigir a Delcy Rodríguez que respete a sus adversarios y los derechos políticos del pueblo venezolano.

↑ Volver arriba

WHY IS WASHINGTON SILENT ABOUT DELCY RODRÍGUEZ'S ATTACKS ON MARÍA CORINA MACHADO?

By Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
October 29, 2026

Delcy Rodríguez's verbal attacks on María Corina Machado constitute a direct provocation against the Venezuelan opposition and millions of citizens who feel aggrieved by the denial of their political and electoral rights. Her disparaging remarks fuel resentment, deepen distrust, and aggravate tensions in a society that hopes to regain, through free elections, the right to decide its own future, but has no guarantees that those elections will actually take place. These provocations increase the risk of violence and contradict the requirements of a peaceful transition. Anyone who behaves in this manner disqualifies themselves from holding a position of responsibility in Venezuela's political transition.

Washington's silence makes the situation worse. On January 3, Donald Trump announced that the United States would take charge of Venezuela until a political transition was completed. Since then, his administration has maintained decisive influence over those exercising power. Under these circumstances, millions of Venezuelans can hardly interpret the absence of a public condemnation of Rodríguez's attacks as anything other than an endorsement of her conduct.

Delcy Rodríguez dismissed the popular welcome given to María Corina Machado as a “show,” suggested that its organizers were pursuing some hidden objective, and expressed the hope that there would be “repentance, remorse, and rectification.” Referring to Machado's participation in the negotiations, she stated that they required experience and should remain removed from “novice circles.” She subsequently spoke of people “hungry for power,” accused her adversaries of staging “all kinds of shows for power,” and warned that no one should interfere in the political process. Although some of these remarks did not directly mention Machado, they were made after her return. Her disparagement also offends those who identify with Machado's struggle for democracy and support her leadership.

These statements have an even more dangerous dimension: violent pro-Chavista groups could interpret them as encouragement to attack peaceful opposition demonstrations. There are precedents. Following the July 2024 presidential election, armed groups known as colectivos participated in the repression of citizens protesting the election results. Human Rights Watch documented 25 deaths during those protests and found evidence linking security forces and pro-government armed groups to several killings. In a country with such a history, portraying political opponents as a threat to stability can encourage further attacks.

Rodríguez's attacks also place María Corina Machado in a calculated dilemma. If she responds firmly, Rodríguez can exploit the confrontation to portray her as an obstacle to stability and a peaceful transition. If she remains silent, Machado risks disappointing millions of Venezuelans who expect her to defend their rights and democratic aspirations publicly. In this way, Rodríguez shifts onto Machado the political cost of a confrontation that Rodríguez herself is fueling.

Washington cannot assume responsibility for directing Venezuela's transition while remaining silent in the face of these provocations. Its responsibility extends beyond negotiating agreements and setting electoral timetables. If the United States intends to guarantee a peaceful transition, it must begin by demanding that Delcy Rodríguez respect her political opponents and the political rights of the Venezuelan people.

↑ Back to top

POURQUOI WASHINGTON GARDE-T-IL LE SILENCE FACE AUX ATTAQUES DE DELCY RODRÍGUEZ CONTRE MARÍA CORINA MACHADO ?

Par Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 octobre 2026

Les attaques verbales de Delcy Rodríguez contre María Corina Machado constituent une provocation directe à l'égard de l'opposition vénézuélienne et de millions de citoyens qui se sentent lésés par le déni de leurs droits politiques et électoraux. Ses propos dénigrants alimentent le ressentiment, approfondissent la méfiance et aggravent les tensions dans une société qui espère retrouver, grâce à des élections libres, le droit de décider de son avenir, sans avoir toutefois la garantie que ces élections auront lieu. Ces provocations augmentent le risque de violence et vont à l'encontre des exigences d'une transition pacifique. Quiconque agit de cette manière se disqualifie pour exercer des responsabilités dans la transition politique du Venezuela.

Le silence de Washington aggrave la situation. Le 3 janvier, Donald Trump a annoncé que les États-Unis prendraient la direction du Venezuela jusqu'à l'achèvement d'une transition politique. Depuis lors, son administration a conservé une influence décisive sur ceux qui exercent le pouvoir. Dans ces circonstances, des millions de Vénézuéliens peuvent difficilement interpréter l'absence de condamnation publique des attaques de Rodríguez autrement que comme une approbation de sa conduite.

Delcy Rodríguez a qualifié de « spectacle » l'accueil populaire réservé à María Corina Machado, a laissé entendre que ses organisateurs poursuivaient un objectif caché et a exprimé le souhait qu'il y ait « repentir, remords et rectification ». Évoquant la participation de Machado aux négociations, elle a affirmé que celles-ci exigeaient de l'expérience et devaient rester éloignées des « milieux novices ». Elle a ensuite parlé de personnes « avides de pouvoir », accusé ses adversaires de se livrer à « toutes sortes de spectacles pour le pouvoir » et averti que personne ne devait s'immiscer dans le processus politique. Bien que certaines de ces déclarations n'aient pas directement mentionné Machado, elles ont été prononcées après son retour. Ces propos offensent également ceux qui s'identifient à son combat pour la démocratie et soutiennent son leadership.

Ces déclarations présentent une dimension encore plus dangereuse : les groupes violents favorables au chavisme pourraient les interpréter comme un encouragement à attaquer les manifestations pacifiques de l'opposition. Il existe des précédents. Après l'élection présidentielle de juillet 2024, des groupes armés connus sous le nom de colectivos ont participé à la répression de citoyens qui contestaient les résultats électoraux. Human Rights Watch a documenté 25 morts lors de ces manifestations et recueilli des éléments reliant les forces de sécurité et des groupes armés progouvernementaux à plusieurs homicides. Dans un pays marqué par de tels précédents, présenter les adversaires politiques comme une menace pour la stabilité peut encourager de nouvelles agressions.

Les attaques de Rodríguez placent également María Corina Machado devant un dilemme calculé. Si elle répond avec fermeté, Rodríguez peut exploiter cette confrontation pour la présenter comme un obstacle à la stabilité et à une transition pacifique. Si elle garde le silence, Machado risque de décevoir des millions de Vénézuéliens qui attendent d'elle une défense publique de leurs droits et de leurs aspirations démocratiques. Ainsi, Rodríguez fait peser sur Machado le coût politique d'une confrontation qu'elle alimente elle-même.

Washington ne peut prétendre diriger la transition vénézuélienne tout en gardant le silence face à ces provocations. Sa responsabilité va au-delà de la négociation d'accords et de l'établissement de calendriers électoraux. Si les États-Unis entendent garantir une transition pacifique, ils doivent commencer par exiger de Delcy Rodríguez qu'elle respecte ses adversaires et les droits politiques du peuple vénézuélien.

↑ Retour en haut

PERCHÉ WASHINGTON TACE DAVANTI AGLI ATTACCHI DI DELCY RODRÍGUEZ CONTRO MARÍA CORINA MACHADO?

Di Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
29 ottobre 2026

Gli attacchi verbali di Delcy Rodríguez contro María Corina Machado costituiscono una provocazione diretta nei confronti dell'opposizione venezuelana e di milioni di cittadini che si sentono offesi dal mancato riconoscimento dei loro diritti politici ed elettorali. Le sue dichiarazioni denigratorie alimentano il risentimento, approfondiscono la sfiducia e aggravano le tensioni in una società che spera di recuperare, attraverso elezioni libere, il diritto di decidere il proprio futuro, ma non ha alcuna garanzia che tali elezioni si svolgano. Queste provocazioni aumentano il rischio di violenza e contraddicono le esigenze di una transizione pacifica. Chi agisce in questo modo si squalifica dall'assumere un ruolo di responsabilità nella transizione politica del Venezuela.

Il silenzio di Washington aggrava la situazione. Il 3 gennaio Donald Trump ha annunciato che gli Stati Uniti avrebbero assunto la direzione del Venezuela fino al completamento di una transizione politica. Da allora, la sua amministrazione ha mantenuto un'influenza decisiva su coloro che esercitano il potere. In queste circostanze, milioni di venezuelani difficilmente possono interpretare l'assenza di una condanna pubblica degli attacchi di Rodríguez come qualcosa di diverso da un'approvazione della sua condotta.

Delcy Rodríguez ha definito uno «show» l'accoglienza popolare riservata a María Corina Machado, ha insinuato che gli organizzatori perseguissero qualche obiettivo nascosto e ha espresso l'auspicio che vi fossero «pentimento, rimorso e rettifica». Riferendosi alla partecipazione di Machado ai negoziati, ha affermato che questi richiedevano esperienza e dovevano rimanere lontani dagli «ambienti inesperti». Successivamente ha parlato di persone «affamate di potere», ha accusato i suoi avversari di mettere in scena «ogni tipo di spettacolo per il potere» e ha avvertito che nessuno doveva intromettersi nel processo politico. Sebbene alcune di queste espressioni non menzionassero direttamente Machado, sono state pronunciate dopo il suo ritorno. Le sue dichiarazioni offendono anche coloro che si identificano con la lotta di Machado per la democrazia e ne sostengono la leadership.

Queste dichiarazioni presentano una dimensione ancora più pericolosa: i gruppi violenti del chavismo potrebbero interpretarle come un incitamento ad attaccare le manifestazioni pacifiche dell'opposizione. Esistono precedenti. Dopo le elezioni presidenziali del luglio 2024, gruppi armati noti come colectivos hanno partecipato alla repressione dei cittadini che protestavano contro i risultati elettorali. Human Rights Watch ha documentato 25 morti durante quelle proteste e ha raccolto prove che collegavano le forze di sicurezza e gruppi armati filogovernativi a diversi omicidi. In un paese segnato da precedenti simili, presentare gli avversari politici come una minaccia alla stabilità può incoraggiare nuove aggressioni.

Gli attacchi di Rodríguez pongono inoltre María Corina Machado davanti a un dilemma calcolato. Se risponde con fermezza, Rodríguez può sfruttare lo scontro per presentarla come un ostacolo alla stabilità e a una transizione pacifica. Se rimane in silenzio, Machado rischia di deludere milioni di venezuelani che si aspettano da lei una difesa pubblica dei loro diritti e delle loro aspirazioni democratiche. In questo modo, Rodríguez trasferisce su Machado il costo politico di uno scontro che lei stessa alimenta.

Washington non può assumere la direzione della transizione venezuelana e rimanere in silenzio davanti a queste provocazioni. La sua responsabilità va oltre la negoziazione di accordi e la definizione di calendari elettorali. Se gli Stati Uniti intendono garantire una transizione pacifica, devono cominciare esigendo che Delcy Rodríguez rispetti i suoi avversari e i diritti politici del popolo venezuelano.

↑ Torna all’inizio

0 comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Mensajes

ok

Follow me on Twitter

Archivo del Blog

Snap Shts

Get Free Shots from Snap.com