domingo, 9 de agosto de 2009

Cuba: agricultura y desarrollo


Por medio siglo la economía cubana no se ha derrumbado gracias a la ayuda exterior recibida. Desde principios de la década de los 60 hasta 1990, el régimen castrista se sostuvo por las subvenciones masivas de la URSS hasta su colapso; después fue asistida con créditos de las democracias occidentales, y desde hace diez años se mantiene artificialmente por el subsidio venezolano.

Cuando escasearon las subvenciones y se hizo difícil conseguir financiamiento externo, el castrismo se abrió al turismo y negoció su monopolio con empresas españolas. Similar acuerdo alcanzó con los canadienses en la explotación del níquel y, en los últimos años, ha intentado vender sus potenciales reservas petroleras, con poco éxito y algunas dificultades serias.

En Cuba, según Raúl Castro, hay escasez de todo menos de problemas. Y por fin admite públicamente que no se puede seguir achacando al bloqueo – entiéndase embargo - todos los males del país. En el 2008 Cuba importó de los Estados Unidos, su quinto socio comercial, un total de 801 millones de dólares en alimentos y medicinas.

La admisión de Raúl Castro sobre una economía que los dos hermanos han llevado a la quiebra es tardía. Cuba tiene hoy una deuda externa de 32,000 millones de dólares. En el 2008 Cuba exportó 3,680 millones de dólares y las importaciones ascendieron a 14,249 millones de dólares. Es un verdadero absurdo que en una isla con un área cultivable cercana a los seis millones de hectáreas se tenga que importar el 80% de los alimentos de la población.

Raúl dice que lo inmediato y lo estratégico es volver al campo para producir los alimentos que hoy importan. Esto es otra improvisación de las tantas con que han empeorado la ineficiencia inherente a una economía centralizada. En Cuba la solución a la crisis alimentaria no es que la tierra produzca más para sustituir las importaciones, sino aumentar el poder adquisitivo de los cubanos y potenciar las exportaciones agrícolas y sus subproductos industriales para que esos ingresos estimulen el desarrollo nacional.

Para hacer producir la tierra que nunca se debió abandonar, el régimen entrega parcelas en usufructo, no en propiedad, a gente que la pide pero que no tiene acceso a fertilizantes, semillas, agroquímicos, aperos de labranza, financiamiento, ni tecnología de punta. Tampoco tienen la libertad de vender sus cosechas a quien pague el mejor precio.

Para empezar a resolver el problema agrícola de Cuba hay que plantearlo en forma sistémica, como parte de un todo nacional e internacional. ¿Cuál es la demanda alimentaria del mercado interno? ¿Tiene la población recursos para comprarla? ¿Qué productos debemos importar y cuáles, por ser más rentables, debemos cultivar y exportar?

Nadie que hable en serio del desarrollo económico de Cuba puede desconocer la ventaja geográfica de estar a 90 millas de los Estados Unidos, un mercado que en el año 2008 importó productos agrícolas por casi ochenta mil millones de dólares.

Con el llamado a sembrar lo que se importa, el régimen demuestra cuán lejos está de entender las condiciones necesarias para el desarrollo de la economía cubana. No deja esto de ser lógico, porque los Castro nunca han tenido que preocuparse por la racionalidad de las inversiones, ni por las circunstancias geográficas, humanas e históricas que inciden en forma fundamental en el desarrollo económico de cualquier nación.

Raúl pretende justificar su desconocimiento alegando que no es economista. A estas alturas del siglo XXI, nadie que se atreva a hablar del tema puede pasar por alto que un país no sale de la pobreza sin un esfuerzo público y privado, coordinado dentro de un marco político que brinde estabilidad; un sistema legal que garantice inversiones y compromisos, que resuelva los conflictos con prontitud y transparencia, y un sistema financiero, público y privado, que incentive la creatividad y la responsabilidad empresarial e individual. La democracia es, mayormente, la respuesta.

4 comentarios:

Armienne dijo...

Ni tractores ni bueyes.
Los tractores no existen y si aparecen no hay gasolina.
Los bueyes se los comen.

9 de agosto de 2009, 13:51
luicho dijo...

Los Castros necesitan el hambre del pueblo cubano para poderse mantener en el poder. Chavez está destruyendo todo el aparato productivo de Venezuela con la misma intención. Mientras más pobres mejor... más dependen de mí para comer.

9 de agosto de 2009, 15:34
Lori dijo...

Creo que Carlos Alberto Montaner es el que calificó a Castro, como "Rey Midas a la inversa" todo lo que toca lo convierte en desastre. Si Raudelia no es economista, que se las agencie, que renuncie, que se vaya, que desaparezca y como tu bien dices Hubert, con democracia resolveremos nuestros problemas.

Saludos,

-Lori-

9 de agosto de 2009, 19:10
Anónimo dijo...

cuba esta en un callejon sin salida solo tendra salidas los altos oficiales k siempre estan al asecho del mas pobre para pisotearlo y umillarlo con sus mentira cuba ya no da para mas dejen a cuba para el pueblo dejen el poder y difruten de su rikesas k ya tienen bastante o es k akaso no le basta con lo ke tienen , tienen a 10 millones de cubano comiendo de la mano como si fuerams carnero

8 de noviembre de 2013, 4:56

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