CUANDO LOS DRONES UCRANIANOS DERROTARON A UNA BRIGADA ESTADOUNIDENSE
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Por Huber Matos Araluce
San José, Costa Rica
En abril y mayo de 2026, en el área de entrenamiento militar de Hohenfels, Alemania, ocurrió algo que merecía mucha más atención. Durante Combined Resolve, un importante ejercicio multinacional diseñado para simular operaciones terrestres contra un adversario moderno, una brigada acorazada del Ejército de Estados Unidos se enfrentó a una fuerza adversaria reforzada por operadores ucranianos de drones.
El resultado fue contundente: los ucranianos contribuyeron decisivamente a neutralizar a la brigada estadounidense.
La principal fuerza estadounidense pertenecía a la 3.ª Brigada Acorazada de Combate de la 1.ª División de Caballería. Del otro lado participaron operadores del 412.º Regimiento de Sistemas No Tripulados de Ucrania, Nemesis, veteranos de una guerra donde los drones se han convertido en parte fundamental del campo de batalla.
Cuando comenzó el enfrentamiento apareció rápidamente el problema. Los vehículos estadounidenses avanzaban levantando grandes nubes de polvo. Los drones ucranianos los localizaron y siguieron sus movimientos. Otros aparatos simulaban el lanzamiento de explosivos y drones FPV realizaban ataques directos.
Los vehículos y unidades estadounidenses fueron eliminados de la simulación con tanta rapidez que algunos tuvieron que ser reincorporados —respawned— para que las maniobras pudieran continuar. Funcionarios estadounidenses conocedores del ejercicio y uno de sus participantes confirmaron posteriormente a The Wall Street Journal que los operadores ucranianos habían eliminado a la brigada acorazada en la simulación.
LOS UCRANIANOS YA CONOCÍAN ESA GUERRA
Para los estadounidenses, Combined Resolve era un ejercicio. Para los ucranianos, muchos de aquellos problemas formaban parte de una experiencia adquirida durante más de cuatro años enfrentándose diariamente a Rusia.
Rusos y ucranianos han protagonizado una extraordinaria competencia tecnológica. Un bando introduce un nuevo dron o procedimiento; el adversario desarrolla una contramedida; aparecen modificaciones y el ciclo comienza nuevamente. Pero existe una diferencia que ningún ejercicio reproduce completamente: en Ucrania, equivocarse cuesta vidas.
Los ucranianos han aprendido a localizar al enemigo mientras evitan ser localizados, operar bajo interferencias electrónicas, dispersar equipos y modificar constantemente aparatos y tácticas.
Rusia había aprendido antes otra parte de esa misma lección. Cuando inició la invasión en febrero de 2022, enormes columnas de tanques, blindados y vehículos logísticos avanzaron sobre Ucrania. Aquellas concentraciones representaban poder militar, pero también objetivos.
Los drones todavía no tenían entonces el protagonismo que alcanzarían después. Durante los años siguientes, rusos y ucranianos desarrollaron aceleradamente su empleo para localizar, seguir y atacar al enemigo, transformando profundamente el campo de batalla.
Cuatro años después, la brigada estadounidense se encontró en Alemania con esa nueva realidad: una gran concentración de poder militar puede convertirse rápidamente en una gran concentración de objetivos.
CUANDO CONCENTRAR PODER SIGNIFICA CONCENTRAR OBJETIVOS
Los drones están haciendo que el campo de batalla sea cada vez más transparente. Pequeños aparatos relativamente baratos pueden observar carreteras, posiciones, movimientos y concentraciones de vehículos. Una vez localizado un objetivo, la información puede transmitirse rápidamente y comenzar el ataque.
Esto altera una antigua lógica militar. Concentrar hombres, blindados y artillería permite acumular poder. Pero bajo un cielo poblado por pequeños sistemas de observación, concentrar poder también puede significar concentrar objetivos.
Combined Resolve expuso otra transformación. Un vehículo militar cuyo costo se mide en millones puede ser localizado por un dron cuyo precio representa una fracción diminuta de ese valor. El dron puede ser derribado, interferido o simplemente fallar, pero puede ser reemplazado rápidamente. Y pueden enviarse muchos.
Por eso la superioridad tecnológica ya no depende solamente de poseer el sistema individual más sofisticado. El costo, la cantidad y la velocidad de adaptación también se han convertido en formas de superioridad.
NO SON SOLAMENTE LOS DRONES
Sería un error pensar que los ucranianos triunfaron simplemente porque tenían buenos drones. El verdadero cambio consiste en integrar esos aparatos dentro del combate.
Un dron localiza. Otro confirma o sigue. La información se transmite. Un FPV puede atacar o las coordenadas pueden llegar a otra arma. La guerra electrónica intenta impedirlo y el adversario vuelve a modificar sus procedimientos.
La distancia entre descubrir un objetivo y poder atacarlo se ha reducido extraordinariamente. Eso es lo que los ucranianos llevan años practicando contra un enemigo que intenta hacer exactamente lo mismo.
Durante Combined Resolve, las fuerzas estadounidenses comenzaron a modificar sus procedimientos, mejorando su dispersión y ocultamiento. Posteriormente, los operadores ucranianos colaboraron con ellos en el empleo ofensivo de drones.
La lección trasciende a Estados Unidos y Ucrania. Equipos que cuestan millones pueden ser descubiertos por aparatos baratos; tecnologías desarrolladas durante años pueden enfrentarse a sistemas modificados en semanas; y concentraciones concebidas para producir superioridad pueden convertirse en concentraciones de objetivos.
Ucrania ha tenido que aprender estas reglas bajo las condiciones más duras posibles: una guerra por su supervivencia.
Combined Resolve trasladó durante unos días esa experiencia a un campo de entrenamiento en Alemania.
Una brigada acorazada estadounidense entró en una guerra simulada. Los ucranianos llegaron con más de cuatro años de experiencia en una guerra real.
Y ganaron.
WHEN UKRAINIAN DRONES DEFEATED AN AMERICAN BRIGADE
In April and May 2026, at the Hohenfels military training area in Germany, something happened that deserved far more attention. During Combined Resolve, a major multinational exercise designed to simulate large-scale ground operations against a modern adversary, a U.S. Army armored brigade faced an opposing force reinforced by Ukrainian drone operators.
The result was striking: the Ukrainians played a decisive role in neutralizing the American brigade.
The main U.S. force belonged to the 3rd Armored Brigade Combat Team of the 1st Cavalry Division. On the opposing side were operators from Ukraine’s 412th Unmanned Systems Regiment, Nemesis, veterans of a war in which drones have become a fundamental part of the battlefield.
Once the engagement began, the problem quickly became apparent. American vehicles advanced across the terrain, raising large clouds of dust. Ukrainian drones located them and tracked their movements. Other aircraft simulated dropping explosives, while FPV drones carried out direct attacks.
American vehicles and units were eliminated from the simulation so quickly that some had to be brought back — “respawned” — so the exercise could continue. U.S. officials familiar with the exercise and one participant later confirmed to The Wall Street Journal that the Ukrainian operators had eliminated the armored brigade in the simulation.
THE UKRAINIANS ALREADY KNEW THIS WAR
For the Americans, Combined Resolve was an exercise. For the Ukrainians, many of the problems encountered there were part of an experience acquired during more than four years of fighting Russia every day.
Russians and Ukrainians have engaged in an extraordinary technological competition. One side introduces a new drone or procedure; the opponent develops a countermeasure; modifications follow, and the cycle begins again. But there is one difference no exercise can fully reproduce: in Ukraine, mistakes cost lives.
The Ukrainians have learned to locate the enemy while avoiding detection themselves, operate under electronic interference, disperse their forces, and constantly modify equipment and tactics.
Russia had earlier learned another part of that same lesson. When it launched its invasion in February 2022, enormous columns of tanks, armored vehicles and logistics vehicles advanced into Ukraine. Those concentrations represented military power, but they also represented targets.
Drones did not yet have the prominence they would later acquire. During the following years, Russians and Ukrainians rapidly developed their use for locating, tracking and attacking the enemy, profoundly transforming the battlefield.
Four years later, the American brigade encountered that new reality in Germany: a large concentration of military power can quickly become a large concentration of targets.
WHEN CONCENTRATING POWER MEANS CONCENTRATING TARGETS
Drones are making the battlefield increasingly transparent. Relatively inexpensive small aircraft can observe roads, positions, movements and concentrations of vehicles. Once a target is located, the information can be transmitted rapidly and an attack can begin.
This changes an old military logic. Concentrating troops, armor and artillery allows a force to accumulate combat power. But under a sky populated by small observation systems, concentrating power can also mean concentrating targets.
Combined Resolve exposed another transformation. A military vehicle costing millions can be located by a drone worth only a tiny fraction of that amount. The drone may be shot down, jammed or simply fail, but it can be quickly replaced. And many more can be sent.
Technological superiority therefore no longer depends solely on possessing the most sophisticated individual system. Cost, quantity and speed of adaptation have also become forms of superiority.
IT IS NOT JUST ABOUT DRONES
It would be a mistake to believe that the Ukrainians prevailed simply because they had good drones. The real transformation lies in integrating those systems into combat.
One drone locates. Another confirms or tracks. Information is transmitted. An FPV drone can attack, or the coordinates can be passed to another weapon. Electronic warfare attempts to stop the process, and the opponent once again modifies its procedures.
The distance between discovering a target and being able to attack it has been dramatically reduced. That is what Ukrainians have spent years practicing against an enemy trying to do exactly the same thing.
During Combined Resolve, U.S. forces began modifying their procedures, improving dispersion and concealment. Later, the Ukrainian operators worked with them on the offensive employment of drones.
The lesson extends far beyond the United States and Ukraine. Equipment costing millions can be discovered by inexpensive aircraft; technologies developed over years can confront systems modified in weeks; and concentrations designed to produce superiority can become concentrations of targets.
Ukraine has been forced to learn these rules under the harshest possible conditions: a war for its survival.
Combined Resolve brought that experience for a few days to a training ground in Germany.
An American armored brigade entered a simulated war. The Ukrainians arrived with more than four years of experience in a real one.
And they won.
QUAND LES DRONES UKRAINIENS ONT VAINCU UNE BRIGADE AMÉRICAINE
En avril et mai 2026, sur le terrain d’entraînement militaire de Hohenfels, en Allemagne, un événement s’est produit qui aurait mérité beaucoup plus d’attention. Lors de Combined Resolve, un important exercice multinational conçu pour simuler des opérations terrestres contre un adversaire moderne, une brigade blindée de l’armée américaine a affronté une force adverse renforcée par des opérateurs ukrainiens de drones.
Le résultat fut sans appel : les Ukrainiens contribuèrent de manière décisive à neutraliser la brigade américaine.
La principale force américaine appartenait à la 3e brigade blindée de combat de la 1re division de cavalerie. Dans le camp adverse se trouvaient des opérateurs du 412e régiment ukrainien de systèmes sans pilote, Nemesis, vétérans d’une guerre dans laquelle les drones sont devenus un élément fondamental du champ de bataille.
Dès le début de l’affrontement, le problème apparut rapidement. Les véhicules américains avançaient en soulevant d’importants nuages de poussière. Les drones ukrainiens les localisèrent et suivirent leurs mouvements. D’autres appareils simulaient le largage d’explosifs tandis que des drones FPV menaient des attaques directes.
Les véhicules et unités américains furent éliminés de la simulation si rapidement que certains durent être réintégrés — « respawned » — afin que les manœuvres puissent continuer. Des responsables américains connaissant l’exercice ainsi qu’un participant confirmèrent ensuite au Wall Street Journal que les opérateurs ukrainiens avaient éliminé la brigade blindée au cours de la simulation.
LES UKRAINIENS CONNAISSAIENT DÉJÀ CETTE GUERRE
Pour les Américains, Combined Resolve était un exercice. Pour les Ukrainiens, nombre des problèmes rencontrés faisaient partie d’une expérience acquise pendant plus de quatre années de combats quotidiens contre la Russie.
Russes et Ukrainiens se sont livrés à une extraordinaire compétition technologique. Un camp introduit un nouveau drone ou une nouvelle procédure ; l’adversaire développe une contre-mesure ; des modifications apparaissent et le cycle recommence. Mais il existe une différence qu’aucun exercice ne peut reproduire complètement : en Ukraine, les erreurs coûtent des vies.
Les Ukrainiens ont appris à localiser l’ennemi tout en évitant d’être eux-mêmes repérés, à opérer sous brouillage électronique, à disperser leurs forces et à modifier constamment leurs équipements et leurs tactiques.
La Russie avait auparavant appris une autre partie de cette même leçon. Lorsqu’elle lança son invasion en février 2022, d’immenses colonnes de chars, de blindés et de véhicules logistiques avancèrent en Ukraine. Ces concentrations représentaient une puissance militaire, mais également des cibles.
Les drones n’avaient pas encore le rôle prépondérant qu’ils allaient acquérir par la suite. Au cours des années suivantes, Russes et Ukrainiens développèrent rapidement leur utilisation pour localiser, suivre et attaquer l’ennemi, transformant profondément le champ de bataille.
Quatre ans plus tard, la brigade américaine se retrouva confrontée en Allemagne à cette nouvelle réalité : une importante concentration de puissance militaire peut rapidement devenir une importante concentration de cibles.
QUAND CONCENTRER LA PUISSANCE SIGNIFIE CONCENTRER LES CIBLES
Les drones rendent le champ de bataille de plus en plus transparent. De petits appareils relativement peu coûteux peuvent observer routes, positions, mouvements et concentrations de véhicules. Une fois une cible localisée, l’information peut être rapidement transmise et l’attaque peut commencer.
Cela bouleverse une ancienne logique militaire. Concentrer des hommes, des blindés et de l’artillerie permet d’accumuler de la puissance. Mais sous un ciel peuplé de petits systèmes d’observation, concentrer la puissance peut également signifier concentrer les cibles.
Combined Resolve a révélé une autre transformation. Un véhicule militaire coûtant des millions peut être localisé par un drone dont le prix ne représente qu’une infime fraction de cette somme. Le drone peut être abattu, brouillé ou simplement tomber en panne, mais il peut être rapidement remplacé. Et beaucoup d’autres peuvent être envoyés.
La supériorité technologique ne dépend donc plus uniquement de la possession du système individuel le plus sophistiqué. Le coût, la quantité et la vitesse d’adaptation sont également devenus des formes de supériorité.
IL NE S’AGIT PAS SEULEMENT DES DRONES
Ce serait une erreur de penser que les Ukrainiens l’ont emporté simplement parce qu’ils disposaient de bons drones. La véritable transformation consiste à intégrer ces appareils au combat.
Un drone localise. Un autre confirme ou suit la cible. L’information est transmise. Un FPV peut attaquer ou les coordonnées peuvent être communiquées à une autre arme. La guerre électronique tente d’interrompre ce processus et l’adversaire modifie à nouveau ses procédures.
Le délai entre la découverte d’une cible et la possibilité de l’attaquer s’est considérablement réduit. C’est ce que les Ukrainiens pratiquent depuis des années contre un ennemi qui cherche à faire exactement la même chose.
Pendant Combined Resolve, les forces américaines commencèrent à modifier leurs procédures, améliorant leur dispersion et leur dissimulation. Par la suite, les opérateurs ukrainiens collaborèrent avec elles à l’emploi offensif des drones.
La leçon dépasse largement les États-Unis et l’Ukraine. Des équipements coûtant des millions peuvent être découverts par des appareils bon marché ; des technologies développées pendant des années peuvent affronter des systèmes modifiés en quelques semaines ; et des concentrations conçues pour produire une supériorité peuvent devenir des concentrations de cibles.
L’Ukraine a dû apprendre ces règles dans les conditions les plus dures qui soient : une guerre pour sa survie.
Combined Resolve a transporté cette expérience pendant quelques jours sur un terrain d’entraînement en Allemagne.
Une brigade blindée américaine est entrée dans une guerre simulée. Les Ukrainiens sont arrivés avec plus de quatre années d’expérience d’une guerre réelle.
Et ils ont gagné.
QUANDO I DRONI UCRAINI SCONFISSERO UNA BRIGATA AMERICANA
Nell’aprile e maggio del 2026, nell’area di addestramento militare di Hohenfels, in Germania, accadde qualcosa che avrebbe meritato molta più attenzione. Durante Combined Resolve, un’importante esercitazione multinazionale concepita per simulare operazioni terrestri contro un avversario moderno, una brigata corazzata dell’Esercito degli Stati Uniti affrontò una forza avversaria rafforzata da operatori ucraini di droni.
Il risultato fu netto: gli ucraini contribuirono in maniera decisiva a neutralizzare la brigata americana.
La principale forza statunitense apparteneva alla 3ª Brigata Corazzata da Combattimento della 1ª Divisione di Cavalleria. Dall’altra parte parteciparono operatori del 412º Reggimento ucraino di Sistemi Senza Pilota, Nemesis, veterani di una guerra nella quale i droni sono diventati una componente fondamentale del campo di battaglia.
Quando iniziò lo scontro, il problema divenne rapidamente evidente. I veicoli americani avanzavano sollevando grandi nuvole di polvere. I droni ucraini li individuarono e ne seguirono i movimenti. Altri velivoli simulavano il lancio di esplosivi, mentre droni FPV effettuavano attacchi diretti.
I veicoli e le unità americane furono eliminati dalla simulazione con tale rapidità che alcuni dovettero essere reinseriti — “respawned” — affinché l’esercitazione potesse continuare. Funzionari statunitensi a conoscenza dell’esercitazione e uno dei partecipanti confermarono successivamente al Wall Street Journal che gli operatori ucraini avevano eliminato la brigata corazzata nella simulazione.
GLI UCRAINI CONOSCEVANO GIÀ QUELLA GUERRA
Per gli americani, Combined Resolve era un’esercitazione. Per gli ucraini, molti dei problemi incontrati facevano parte di un’esperienza acquisita durante più di quattro anni di combattimenti quotidiani contro la Russia.
Russi e ucraini sono stati protagonisti di una straordinaria competizione tecnologica. Una parte introduce un nuovo drone o una nuova procedura; l’avversario sviluppa una contromisura; compaiono modifiche e il ciclo ricomincia. Ma esiste una differenza che nessuna esercitazione può riprodurre completamente: in Ucraina, gli errori costano vite umane.
Gli ucraini hanno imparato a localizzare il nemico evitando al tempo stesso di essere individuati, a operare sotto interferenze elettroniche, a disperdere le proprie forze e a modificare continuamente mezzi e tattiche.
La Russia aveva precedentemente imparato un’altra parte della stessa lezione. Quando iniziò l’invasione nel febbraio 2022, enormi colonne di carri armati, mezzi corazzati e veicoli logistici avanzarono in Ucraina. Quelle concentrazioni rappresentavano potenza militare, ma rappresentavano anche bersagli.
I droni non avevano ancora il ruolo predominante che avrebbero assunto successivamente. Negli anni seguenti, russi e ucraini svilupparono rapidamente il loro impiego per localizzare, seguire e attaccare il nemico, trasformando profondamente il campo di battaglia.
Quattro anni dopo, la brigata americana si trovò in Germania di fronte a quella nuova realtà: una grande concentrazione di potenza militare può trasformarsi rapidamente in una grande concentrazione di bersagli.
QUANDO CONCENTRARE POTENZA SIGNIFICA CONCENTRARE BERSAGLI
I droni stanno rendendo il campo di battaglia sempre più trasparente. Piccoli velivoli relativamente economici possono osservare strade, posizioni, movimenti e concentrazioni di veicoli. Una volta individuato un bersaglio, l’informazione può essere trasmessa rapidamente e l’attacco può cominciare.
Questo modifica una vecchia logica militare. Concentrare uomini, mezzi corazzati e artiglieria permette di accumulare potenza. Ma sotto un cielo popolato da piccoli sistemi di osservazione, concentrare potenza può significare anche concentrare bersagli.
Combined Resolve ha messo in evidenza un’altra trasformazione. Un veicolo militare che costa milioni può essere localizzato da un drone il cui prezzo rappresenta una piccolissima frazione di quel valore. Il drone può essere abbattuto, disturbato o semplicemente guastarsi, ma può essere sostituito rapidamente. E se ne possono inviare molti.
La superiorità tecnologica, quindi, non dipende più soltanto dal possesso del singolo sistema più sofisticato. Anche il costo, la quantità e la velocità di adattamento sono diventati forme di superiorità.
NON SI TRATTA SOLTANTO DEI DRONI
Sarebbe un errore pensare che gli ucraini abbiano prevalso semplicemente perché disponevano di buoni droni. La vera trasformazione consiste nell’integrare questi sistemi nel combattimento.
Un drone localizza. Un altro conferma o segue il bersaglio. L’informazione viene trasmessa. Un FPV può attaccare oppure le coordinate possono essere inviate a un’altra arma. La guerra elettronica tenta di impedirlo e l’avversario modifica nuovamente le proprie procedure.
La distanza tra l’individuazione di un bersaglio e la possibilità di attaccarlo si è ridotta enormemente. È ciò che gli ucraini praticano da anni contro un nemico che cerca di fare esattamente la stessa cosa.
Durante Combined Resolve, le forze statunitensi iniziarono a modificare le proprie procedure, migliorando la dispersione e l’occultamento. Successivamente, gli operatori ucraini collaborarono con loro nell’impiego offensivo dei droni.
La lezione va ben oltre gli Stati Uniti e l’Ucraina. Equipaggiamenti che costano milioni possono essere scoperti da velivoli economici; tecnologie sviluppate per anni possono affrontare sistemi modificati in poche settimane; e concentrazioni concepite per produrre superiorità possono trasformarsi in concentrazioni di bersagli.
L’Ucraina ha dovuto imparare queste regole nelle condizioni più dure possibili: una guerra per la propria sopravvivenza.
Combined Resolve portò per alcuni giorni quell’esperienza su un campo di addestramento in Germania.
Una brigata corazzata americana entrò in una guerra simulata. Gli ucraini arrivarono con più di quattro anni di esperienza in una guerra reale.
E vinsero.
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