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Obama apoyaba el embargo

Obama en la Fundación Cubano Americana
 el 23 de mayo de 2008


A muchos simpatizantes de Barack Obama puede parecerles absurdo y falso que el expresidente de los Estados Unidos apoyara el embargo a Cuba, pero así fue. Obama respaldaba la política que muchos pensaban y piensan que es un error porque no ha logrado un cambio en Cuba.  Los que están contra el embargo han querido creerse ese argumento para desacreditarlo - que no ha logrado un cambio en la Isla - pero Obama pensaba lo contrario.  

En mayo de 2008, durante su campaña por la presidencia, el senador Barack Obama visitó Miami en busca del voto cubano.  Allí dijo que él haría cambios en la política hacia Cuba, pero aclaró que mantendría el embargo porque era un instrumento útil, estas fueron sus palabras:

“No se confundan sobre esto.  Yo mantendré el embargo… porque nos da la palanca para presentarle al régimen actual una clara alternativa: Si ustedes dan pasos significativos hacia la democracia, comenzando con la liberación de todos los presos políticos, nosotros daremos pasos para comenzar a normalizar las relaciones”. *

No había ni hay espacio para distorsionar el mensaje de Obama.

Primero, él aprobaba el mantenimiento del embargo como una carta de negociación.  Obama creía que ésta había sido y era una política inteligente de parte de los Estados Unidos y la continuaría si llegaba a la presidencia.

Segundo, el gobierno castrista tenía que dar pasos significativos hacia la democracia,  no hacia el capitalismo.  No pueden decir que la Isla va hacia la democracia quienes crean que en Cuba hay cambios porque las personas puedan vender o comprar una casa, o porque  se permiten negocios pequeños  o medianos o de cualquier tamaño, siempre y cuando sea bajo el estricto control o en sociedad con la dictadura.  El capitalismo ha existido bajo muchas dictaduras y existe en regímenes brutalmente represivos.

Tercero, según Obama, el régimen en la Isla tenía que empezar primero con la liberación de los presos políticos.  Esta condición tenía sus consecuencias pues solo era posible si ese gobierno dejaba de perseguir a los cubanos por razones políticas; no podía el castrismo liberar los presos políticos un día y al siguiente continuar encarcelando a los cubanos por expresar sus opiniones contra el gobierno.  La liberación de los presos políticos no era liberar a unos para empezar a llenar la cárceles con otros, la liberación de presos políticos implicaba la libertad de expresión en Cuba.

Cuarto, si el gobierno castrista daba pasos hacia la democracia, entonces  él,  Obama, si era electo presidente, comenzaría a dar pasos para normalizar las relaciones entre ambos países.

El senador Barack Obama ganó las elecciones y trató de muchas formas de llegar a un entendimiento con el régimen castrista que le permitiera quedar para la historia como el presidente de los Estados Unidos que restableció relaciones diplomáticas con el gobierno de Cuba.  Obama fracasó en su estrategia de pasos de una parte y pasos de la otra. Ante el fracaso Obama capituló y en diciembre de 2014, sorprendió a todo el mundo anunciando que después de 18 meses de conversaciones secretas con el gobierno de la Isla, había decidido normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba.  

Obama se olvidó de su promesa al exilio cubano porque ninguna de las condiciones con las que se comprometió en mayo de 2008 fue cumplida por la dictadura castrista.   Sucedió todo lo contrario, después del restablecimiento de relaciones diplomáticas la represión aumentó en la Isla. 

La acción de Obama trajo beneficios inmediatos e importantes para Raúl Castro y su dictadura.  Millones de personas en el exterior se convencieron que los cambios en Cuba ya habían comenzado y que el restablecimiento de relaciones por parte de Obama era el reconocimiento y la garantía del esperado cambio hacia la democratización del país.  

El turismo a la Isla aumentó y muchos periodistas se dieron a la tarea de demostrar que estábamos en la antesala de una nueva Cuba. Empresarios de diferentes países empezaron a llegar a la Isla para explorar los negocios que podrían hacer.   Mientras tanto el régimen ha seguido insistiendo en que no habrá cambios políticos en Cuba.

¿Qué sucedió con los pasos de Obama que llevarían la normalización entre ambos países y a la democratización de Cuba? 

Continuará…

Huber Matos Araluce, junio 22 2017, San José, Costa Rica
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LA GRAN PATADA POR EL FONDILLO DE FIDEL A OBAMA


La foto ha circulado por todo internet: el viejo sátrapa en su guarida rodeado de sus espías-esbirros escuchando sus historias de las fechorías contra los cubanos del exilio. Sin duda le dan detalles de cómo ayudaron a los Mig-21 del ejército cubano a hacer polvo las indefensas avioneta de “Hermanos al Rescate”, cuyo crimen fue de lanzar panfletos sobre La Habana y cuyo error fue de nunca imaginar que Raúl Castro pudiera dar la orden de lanzar sus misiles contra ellos. (Es el mismo Raúl Castro, lobo disfrazado de oveja que ahora hace guiños a Obama para entrar en el círculo de sus amigos).

La historia se repite. La política de Obama hacia Cuba nos recuerda la de ese otro Presidente Demócrata (Jimmy Carter) tratando salvar a los prisioneros de Irán: acto heroico que se terminó en tremendo fiasco militar y político. Si por lo menos los errores de Carter pueden explicarse por su ingenuidad de creyente, los errores de Obama son la consecuencia de un hombre que ha perdido totalmente el contacto con la realidad y  la significación de la palabra “Justicia”.

Desde aquella hazaña de Carter jamás el Águila norteamericana no había sido humillada como ahora con las fotos de Fidel alardeando su victoria contra Obama: “volverán” había pronosticado el viejo lobo, conociendo bien las debilidades politiqueras y la mansedumbre de Obama, mas deseoso de pasar a la historia como el primer presidente de los Estados Unidos que (probablemente) vendrá a La Habana estrechar la mano del tirano antes que la muerte se lo lleve. Sueño de toda la izquierda romántica y ciega que ya se olvidó de los crímenes de Fidel castro.

La estrategia de Obama trasluce más un interés político individual que los intereses de los Estados Unidos y del pueblo cubano. 

Las fotos de Fidel con sus espías condenados algunos a la perpetuidad por la Ley norteamericana tienen una gran significación política. No es fruto de un frugal gesto de vanidad: es un gesto de victoria y de humillación contra los Estados Unidos y contra su Presidente, ingenuo mensajero de paz que creyó en la buena voluntad de los Castro.

El descaro del tirano llega a su apogeo cuando declara “Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales.”

Por lo que parece Fidel nunca ha visitado sus propias mazmorras donde hombres de valor y calidad humana (como el Comandante Huber Matos) pasaron años de hambre y torturas que nada tienen que ver con las celdas norteamericanas. Se ha hablado mucho de la mansedumbre con que se trató a estos prisioneros de Castro, hasta el punto de permitirle a uno de ellos la inseminación artificial de su esposa; como y cuando no se sabe, pero es indicio de una tolerancia que las mazmorras de Fidel no hubieran tolerado ni aceptado.

La foto de Fidel con sus esbirros constituye un acto político bien preparado y estratégicamente lanzado a la opinión mundial en un momento crítico. Más aun es un acto de burla y agresión contra el sistema judicial norteamericano y las familias de los cubanos asesinados. En medio de las conversaciones diplomáticas entre el Gobierno de Obama y el de Raúl Castro Fidel envía al mundo su mensaje: yo he vencido al Águila del Imperio y he sometido a mis pies incluso la justicia del País más poderoso del mundo. Lo que los soviéticos no pudieron  contra Reagan yo he podido hacerlo contra Obama…

Es una verdadera “patada en el trasero” de Barak Obama que se ve una vez más ridiculizado ante el mundo por su política incoherente y en total contradicción con los valores democráticos de los Estados Unidos. La política de Obama hacia Cuba pone duda la capacidad (y tal vez la voluntad) de Barak Obama de hacer frente a los grandes desafíos internacionales. Tal vez Benjamín Netanyahu tenga razón en sus aprehensiones contra el acuerdo sobre la cacareada voluntad pacifista del desarrollo nuclear de Irán.

Sea lo que sea, la foto y las declaraciones de Fidel muestran bien su deseo de ser parte del proceso creado por su hermano y por Obama. Fidel nunca ha estado fuera de juego (su megalomanía no se lo permite) y, que lo quieran o no, habrá que contar con su aprobación. Ese es el mensaje de sus fotos…

Por Francisco Condis y Troyano 

Profesor Honorario de Economía (Universidad Católica de Lovaina Bélgica).
Ex Consejero del Ministerio de Industria en Polonia.
Representante en Europa Central de Cuba Independiente y Democrática (CID).


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“AHORA SÍ GANAMOS LA GUERRA”: HACIA LA CONSOLIDACIÓN DE LAS TIRANÍAS EN CUBA Y EN VENEZUELA


Quisiera dentro de un tiempo, ojalá no muy lejano, que lo que escribo aquí sea un verdadero disparate. Nada desearía más.

Lo veo claramente, Obama no va a perder el tiempo ni la simpatía de la izquierda de los Estados Unidos y de Latinoamérica enfrentando al castro-chavismo en Cuba y/o, en Venezuela.

Los cubanos y los venezolanos demócratas no solo hemos perdido un presidente aliado sino que éste se ha convertido en un amigo de nuestros enemigos. Hasta bromas intercambió con Raúl Castro por teléfono.

No nos debía extrañar, él es un hombre tan pragmático que después de anunciar que los terroristas habían degollado al periodista estadounidense James Foley se fue a pasar un buen rato jugando golf el pasado agosto.

Obama ha logrado una gran victoria entre quienes creen que saben lo que está pasando en Cuba y en su ignorancia de la realidad se alegran de esta componenda.

En la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá el próximo abril habrá dos ovaciones, una para Barack Obama y otra para Raúl Castro.

La Carta Democrática Interamericana de la OEA, aprobada en 2001, es letra muerta. La OEA y casi la totalidad de los gobiernos representados en esta organización se han convertido en sus enterradores.

Los latinoamericanos demócratas y bien intencionados que hoy se alegran del restablecimiento de relaciones entre la democracia norteamericana y la dictadura castrista no se asusten un día si a sus fronteras llega la nueva ola: “la dictadura de partido único en matrimonio con el capitalismo”.

El anuncio del presidente Obama del restablecimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Raúl Castro y de toda una serie de medidas de orden político, comercial y diplomático que le acompañan, incluyendo el objetivo expresado por el Presidente de que el embargo se levante, me lleva a la conclusión de que Obama está satisfecho con el hecho de que en Cuba se consolide una dictadura al estilo chino o ruso -o algo parecido- siempre y cuando no mortifique mucho a los Estados Unidos.

No es de extrañar que la dictadura castrista ayude a la CIA y al FBI a darle seguimiento a los elementos terroristas islámicos que están infiltrados en Latinoamérica.

Es pura retórica la argumentación de que el embargo no ha podido lograr un cambio en Cuba y que esta nueva política avanzará la causa de los cubanos demócratas porque el gobierno de los Estados Unidos tendrá más influencia con el régimen cubano.

¿Ha tenido Obama más influencia con Putin después que lo trató como un líder civilizado?  La influencia de Obama entre los dirigentes del mundo está por el suelo. La pequeña Lituania está entrenando por su cuenta, una fuerza para repeler una invasión rusa, antes de que llegue otra pequeña fuerza móvil que la OTAN dice que estará lista dentro de dos años.

Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, por meses se negó a hablar por teléfono con Obama.  Abdalá II de Jordania admitió a Charlie Rose en su programa de entrevistas televisivas que mucha de la violencia que aterroriza el Medio Oriente se pudo haber evitado si los Estados Unidos hubieran tomado a tiempo las medidas que él recomendó. No fue el único que las planteó.

Los cambios en Cuba

Quienes en el mundo piensen, repitan y escriban al compás del todavía fresco entusiasmo porque creen que ahora se abre la verdadera posibilidad de cambios en Cuba están un poco atrasados.

Los cambios en Cuba empezaron hace un montón de años cuando Fidel Castro -no fue Raúl- decidió que no se podría desarrollar la industria turística en Cuba si no era en sociedad con las cadenas hoteleras españolas.

Otros sectores fueron puestos en subasta -por ejemplo la minería- mucho antes que Raúl Castro heredara el poder.

Mientras tanto, las corporaciones manejadas por militares en Cuba acaparaban todo tipo de empresa.

Este cambio hacia el capitalismo obedecía a una decisión: la única manera en que el castrismo se mantendría en el poder era si el capitalismo lo sostenía. Eso lo inventaron en China, en Vietnam y en Rusia hace mucho tiempo.

En Cuba seguirán llevándose a cabo cambios cosméticos para engañar, pero el poder y las libertades fundamentales se quedan dónde están.

Hace más de 20 años que mi padre regresó de una reunión con un alto oficial en el Pentágono. No habían discutido nada especial, el militar quería conocerlo, o quería aprovechar la ocasión para decirle que habían recibido la visita de una representación militar de Cuba de alto nivel.

La comitiva había llegado con una propuesta:

Nosotros en Cuba estamos convencidos de que el régimen no es viable a largo plazo y necesitamos 20 años para el cambio y estamos preparando gente joven para esa transición.

La respuesta de los oficiales del Pentágono fue explicarles que ellos no podían decidir el asunto y que debían tratarlo con el Departamento de Estado.

Así que esto de los cambios no es nada nuevo, hechos a su  manera, no hacia la democracia.

Son cambios para quedarse en el poder, dar un poco de Internet como en China y en Rusia y dar libertades mientras éstas no representen un peligro para la clase dominante.

Asesinar y encarcelar opositores en lugar de fusilarlos y compartir con el capitalismo la explotación de un pueblo privado de libertad y de derechos. ¿Se les parece a China o a Rusia?

Otro argumento absurdo, que ahora se repite, es que ha sido el colapso de la economía venezolana y la posibilidad de que Cuba perdiera la subvención de ese país, lo que ha obligado a la dictadura en Cuba a llegar a un acuerdo con Obama. No lo creo.

La decisión de un acuerdo con los Estados Unidos obedece al reconocimiento de que aún con la subvención venezolana el castrismo no podía atraer capitales a Cuba porque sin el mercado de los Estados Unidos y el visto bueno de Washington quien invirtiera en la Isla estaba corriendo un riesgo muy grande.

Raúl viene pidiendo este arreglo desde que heredó el poder de su hermano.

Según Obama las conversaciones secretas comenzaron hace 18 meses, pero hace tan solo un año, en el funeral de Nelson Mandela, vimos las fotos casi lastimosas de un Raúl Castro suplicándole a Obama.

Obama por lo visto no había cedido a las peticiones del régimen castrista en ese momento. Hace 18 meses los precios del petróleo estaban muy buenos, no había crisis en Venezuela, donde se robaban los dólares a manos llenas.

Fue la gravedad de Hugo Chávez y su muerte lo que decidió finalmente a La Habana a empezar el juego de las negociaciones con los Estados Unidos, con el propósito de un acomodo que les garantizara el poder en Cuba.

En ese tiempo los precios del petróleo eran muy altos y nadie imaginaba el escenario actual.

Lo que realmente le preocupaba al castrismo era que Nicolás Maduro, su hombre en Caracas, no pudiera mantener el control. Les preocupaba que Estados Unidos aprovechara la oportunidad.  No tenían por qué preocuparse.

También les preocupaba que unos cuantos miles de venezolanos se tiraran a la calle a desafiar el régimen. No sabían lo que podía suceder y temían que alguien en el mundo los apoyara.

Tampoco tenían por qué preocuparse en La Habana, ya que la experiencia demostró que nadie apoyó con fuerza a los jóvenes venezolanos, entre ellos Obama. No se pasó de la retórica. Los gobiernos de Latinoamérica callaron, y con raras excepciones dijeron algo en voz baja.

La dictadura estaba consciente del desastre que se le avecinaba, mucho antes que esta reciente crisis del petróleo.

En diciembre de 2010 Raúl Castro reconoció públicamente:

“O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (...) el esfuerzo de generaciones enteras”.

Fue Obama el que no quería llegar a un acuerdo porque le perjudicaría políticamente en los Estados Unidos.

Esperó hasta perder el control del Congreso para hacer lo que Carlos Alberto Montaner ha descrito como algo “que le pedía el cuerpo”.

Obama no es una mala persona, cree que sabe mucho, pero no sabe tanto. Es un incauto y un pusilánime.

No lo digo yo, es la opinión de muchos expertos en los Estados Unidos, entre ellos la de varios de sus Secretarios de Estado, Defensa, y directores de la CIA.

Desconoció los consejos de su ex Secretaria de Estado, y sus dos ex Secretarios de Defensa sobre la necesidad de tener una política diferente en Siria. Y ya han muerto 200,000 seres humanos en ese país, y la cuenta sigue aumentando.

Antes de eso había ignorado el planteamiento estratégico propuesto por Richard Hoolbroke, su embajador especial para Afganistán y Pakistán, el diplomático con más experiencia en el área, que además contaba con todo el apoyo de Hillary Clinton.

Se burló incluso del potencial terrorista de ISIS cuando este grupo empezaba su guerra asesina y miren lo que ha pasado.

Pero no solo se burló de este incipiente grupo terrorista, sino que ignoró las recomendaciones de la Secretaria del Estado Hillary Clinton, del Director de la CIA David Petreaus y del General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor.

Confió en Vladimir Putin como el que trata como un socio razonable, y le prometió que en su segundo mandato sería más flexible.

Putin, que es un mafioso, se dio cuenta que podía hacer lo que le diera en gana, porque no enfrentaba a un Ronald Reagan, y ahí tienen, muertos y heridos, la anexión de Crimea, y quien sabe cuántas sorpresas terribles más le esperan a Occidente.

Por muchas razones en estos momentos el 67% de la población estadounidense piensa que su país va por mal camino.

El secreto y la mentira

Obama ha aprovechado este diciembre para decir la verdad que ocultaba con mentiras.

Porque hasta ahora había reiterado una y otra vez en público que no habría un arreglo con el régimen castrista hasta que el país se encaminara al respeto de los derechos humanos.

Tampoco nos debe extrañar el uso de la mentira.

A los norteamericanos Obama les prometió, y repitió una y otra vez, que con su plan de servicios de salud -Obamacare- cada persona tendría el derecho a quedarse con el seguro que tenía y con el médico que lo trataba. Resultó lo contrario, y eso lo resiente la mayoría del pueblo americano.

Venezuela y el chavismo

El último alegrón de burro de quienes hoy aplauden la reconciliación de Obama con Raúl Castro es que creen que Raúl Castro ha desconocido a Nicolás Maduro y que el autócrata venezolano ha quedado en el ridículo con su retórica anti-norteamericana.

No amigos, Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y ni los chavistas, ni mucho menos Raúl Castro y la mafia castrista que controla a Venezuela, van a abandonar ese tesoro.

El castro-chavismo es un reptil de varias cabezas. No van a perder el petróleo venezolano; lo van a mantener a sangre y fuego y lo harán contra el pueblo y contra quien en los Estados Unidos o en cualquier parte pretenda ayudar a los venezolanos a recuperar su democracia.

Habrá primero miles de muertos en las calles de Venezuela antes de que Raúl Castro y sus cómplices pierdan el control de esas reservas prodigiosas.

El triunfo castro-chavista ha sido magistral. En los dos años que le quedan a Obama en la Casa Blanca van a tratar de destruir a la oposición democrática venezolana como sea.

No tienen que apurarse tanto, porque los republicanos, aunque controlan el Congreso, se comportarán con mucha cautela si quieren ganar la presidencia en 2016.

Obama podrá firmar sanciones simbólicas contra este y aquel chavista, eso no tiene mucha importancia.

Las muestras están a la vista: los estudiantes asesinados y los estudiantes detenidos, la prisión de Leopoldo López, y las acusaciones contra María Corina Machado. Están triturando a la oposición y el mundo calla, y cuando algunos hablan, de palabras no pasan.

Ahora las castro-chavistas tienen luz verde en Venezuela, porque del Presidente de Estados Unidos lo único que escuchará la oposición venezolana serán palabras bonitas.

No importa que el precio del petróleo esté a $60 o baje a $40 dólares el barril.  Comerán menos los venezolanos, aprenderán a no comer, como los cubanos, y no pasará nada, porque la represión se encargará de ellos, y se morirá el que se tenga que morir.

El petróleo y el dinero que necesite el castrismo seguirá llegando a Cuba desde Venezuela, para sostener la maltrecha economía de la Isla mientras los capitalistas extranjeros montan negocios y el turismo estadounidense contribuye con algunos miles de millones de dólares.

Raúl Castro acaba de ser muy claro al respecto aclarando que seguirán

“brindando apoyo frente a los intentos de desestabilizar al Gobierno de Maduro”.

Conclusiones

Acaba de anunciarse ese arreglo entre “Los Estados Unidos y Cuba”, que según los optimistas abre el camino a la democracia en la Isla.

Parece que Raúl Castro no piensa lo mismo. No se ha secado la tinta del convenio, si es que algo se firmó, cuando el General ha dicho:

“Ahora sí ganamos la guerra”.

Es lógico que se sienta eufórico, porque en Cuba y en Venezuela se sienten con luz verde para consolidar a una dictadura de partido único con una economía mixta.

Empresas estatales controladas directamente por el dictador, y la otra parte de las riquezas del país repartidas entre la nueva oligarquía y los capitalistas extranjeros obedientes de las reglas del régimen.

Habrá más cuentapropistas, que entonces serán llamados pequeños empresarios, porque al Estado no le interesará seguir manejando miles de restaurantes y otras pequeñas empresas que le han dado pérdidas por años. Pero todo el mundo tendrá que portarse bien.

Que nadie se equivoque con el cambio que espera, porque Raúl Castro acaba de decir que:

 “…de la misma forma que nunca nos hemos propuesto que los Estados Unidos cambien su sistema político, exigiremos respeto al nuestro”.

Tres días después del firmado el acuerdo, un bote con 29 cubanos, -entre ellos mujeres y niños que huían de la Isla, fue hundido por unidades del régimen a 22 millas de las costas de Matanzas. Y el campesino dirigente del CID en Velasco, Manuel León Martínez, fue amenazado de muerte por un esbirro de la tiranía.

Todo parece viento en popa y a toda vela para el castro-chavismo, pero quizás la providencia, las circunstancias cambiantes, el amor por la libertad de cubanos y venezolanos, lograrán que el triunfalismo de la tiranía castrista y su satélite venezolano naufrague en el intento.

Tenemos que luchar para que la libertad y la democracia triunfen en Cuba y en Venezuela.

Es un reto en que no solo está en juego la libertad de ambos pueblos; en esta guerra que Raúl Castro cree haber ganado se decidirá el futuro de la democracia en América Latina.

Cuando esto suceda, el silencio y la complicidad con que se apoya a estas tiranías serán nada más que otro capítulo cobarde y sucio en la historia de América.

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LA CARGA AL MACHETE ESTÁ EN EL EXILIO ( I )


Oteando el futuro inmediato de Cuba no me queda duda de que el fin del castrismo depende de lo que haga o deje de hacer el exilio cubano.

Los exiliados están en capacidad de descarrilar la trasformación hacia un capitalismo al estilo chino, ruso o vietnamita con el que la clase dominante castrista intenta mantenerse en el poder.

Además, un levantamiento popular en Cuba o cualquier tipo de acción colectiva que acabe de desintegrar la maquinaria dictatorial será el resultado directo de la percepción que tenga el pueblo cubano del exilio y de la asistencia real que este pueda brindarle.

Un exilio luchando por su gente en la Isla sin dudas ni vacilaciones, o un exilio paralizado por las frustraciones, hará la diferencia.

Por esta razón, por años el castrismo ha dirigido contra el exilio toda la manipulación imaginable, con el fin de saturarlo de pesimismo y paralizarlo.

El exilio es el gran peligro para la dictadura, porque es el disparador del cambio.

¿Qué se puede hacer?  ¿Levantar el embargo?

Hay quienes proponen con absoluta certeza que la gradual introducción del capitalismo en la Isla conducirá irreversiblemente hacia la democracia. El paso indispensable para iniciar este proceso es que los Estados Unidos levanten el embargo sin poner condiciones a quienes gobiernan en Cuba.

Esta es también la visión que está tratando de proyectar la dictadura con el objetivo de que Estados Unidos, al levantar el embargo, haga posible que lleguen a Cuba las inversiones extranjeras que salvarían a la maltrecha economía castrista y en consecuencia a la dictadura post comunista.

El problema es que el esquema de llegar a la democracia por el camino del capitalismo no resiste ni la más ligera critica.

Cuando la Federación Rusa nació como nación independiente después de la desintegración de la URSS, y China renunció al maoísmo marxista, las naciones del occidente democrático quisieron creer que, como el comunismo había fracasado, el capitalismo conduciría inevitablemente a la democracia. Y, sin exigir ningún precio político, las grandes democracias industriales apoyaron las transformaciones económicas de Rusia y de China.

El resultado está a la vista: no solo la libertad individual no se respeta en  Rusia ni China, sino que ambas naciones se han convertido en peligros estratégicos para el mundo democrático.

Rusia se apoderó de Crimea por la fuerza y continúa desestabilizando a Ucrania para someterla. La Unión Europea y los países que formaron parte de la URSS saben que las intenciones del Kremlin son el renacimiento de un imperialismo en el cual ni los derechos humanos ni la paz tienen espacio.

Están revitalizando a la OTAN para tratar de evitar o frenar lo que pueda venir del Kremlin.

China, que todavía es un pigmeo militar comparado con las superpotencias nucleares, amenaza con frecuencia a sus vecinos asiáticos y desafía a Estados Unidos. El día en que China llegue a tener un poderío militar similar o cercano al de los Estados Unidos, pasará de las amenazas al chantaje y, si tiene la oportunidad, a los hechos.

Preparándose para ese escenario, el gobierno de Obama ha enfocado sus esfuerzos hacia Asia. Les urge fortalecer su alianza con las naciones del área y unidos contener militar, política y económicamente a la China del mañana.

Nadie sabe si en el futuro podrá salir de un laboratorio un descubrimiento que le dé a una nación una ventaja suprema sobre las demás. A fin de cuentas, Hitler estuvo más cerca de la energía atómica que nadie, y Alemania fue la precursora de los misiles y de los motores jet.

Volviendo al presente, China acaba de demostrar que lejos de darle a Hong Kong el respiro de libertad al que se comprometió formalmente cuando Inglaterra entregó ese territorio, le ha impuesto en forma arbitraria un yugo dictatorial. El trato injusto y abusivo que se da a las minorías en China es otra muestra de sus intenciones.

La tesis del capitalismo como precursor de la democracia es un disparate: el capitalismo fue un socio en la Alemania de Hitler y en la Italia de Musolini, lo es en Nicaragua, donde los empresarios nicaragüenses están muy contentos con “el compañero” Daniel Ortega, a pesar de que Nicaragua dista mucho de ser una democracia.

En resumen, el capitalismo nunca ha sido el promotor automático de la democracia, y en muchos casos ha sido un feliz y próspero aliado de las dictaduras.

La transición hacia la democracia en algunos países dictatoriales ha sido posible por factores culturales, presiones externas y cambios institucionales fundamentados en constituciones democráticas.

En espera de Moisés

Ante el reto que hasta ahora ha representado más de medio siglo de tiranía, entre muchos cubanos se ha esperado la aparición de un líder carismático con capacidad y poder de convocatoria para capitalizar el descontento interno.

El tiempo ha demostrado que cuando ha aparecido alguien con la potencialidad para enfrentar al régimen, la maquinaria represiva lo liquida misteriosamente. En otros casos, las expectativas han resultado ilusas o completamente equivocadas.

En esa búsqueda del “salvador” hemos perdido una enorme cantidad de energía, hemos acumulado frustraciones, y se ha invertido tiempo y recursos. Además, corremos un grave peligro: el pueblo que vuelve a confiar demasiado en un líder puede pagar de nuevo su fe con frustraciones o cadenas.

Por estas razones, no es recomendable seguir esperando a un “salvador” o poner mucha esperanza en quien los medios promocionen. Los periódicos, la televisión y la radio también tienen sus intereses. Esperar por un líder es una espera incierta y, si apareciera, la dictadura lo asesinará.

Por estas razones, lo prudente es apoyar estrategias, planeamientos y el trabajo real que se hace a nivel organizacional, sin que esto dependa de un predestinado. Necesitamos organizaciones verdaderas, con estrategias inteligentes y trabajos auténticos.

El levantamiento popular

Otra expectativa de muchos cubanos exiliados ha sido la del levantamiento popular en la Isla. Una rebelión del pueblo de tal magnitud que neutralizaría la respuesta represiva de la dictadura.

Quienes lo esperan, o lo alientan, argumentan que en otros países ha sucedido. Pasan por alto que en esos otros lugares las condiciones eran completamente diferentes a las de Cuba.

Al no materializarse la rebelión, la conclusión fácil ha sido afirmar que los cubanos son cobardes, y que lo que quieren es huir hacia los Estados Unidos.

Quizás los cubanos en la Isla no sean tan cobardes. Tal vez es justificado el  temor a lanzarse a luchar sin armas contra un sistema que ha demostrado un nivel brutal de crueldad y violencia. No es fácil irse a la calle a jugarse la vida por un futuro incierto, sin recursos ni respaldo internacional.

Las protestas de miles de iraníes que comenzaron el 12 de junio del 2009 llamaron la atención del mundo entero, pero no hubo ninguna nación que les diera un apoyo efectivo, y fueron aplastadas fácilmente con represión.

Los heroicos guerrilleros campesinos de la Sierra del Escambray en Cuba fueron exterminados, sin tener el apoyo ni la solidaridad del exilio, y mucho menos del gobierno de los Estados Unidos.

¿Pueden confiar quienes intenten un levantamiento en Cuba en un respaldo efectivo del exilio?

No, el exilio no está preparado ni sicológica ni materialmente para darlo. En Cuba la gente sabe que no lo puede esperar. Mucho menos podrían esperar los cubanos en la Isla un apoyo del gobierno de Obama para una acción de ese tipo.

Un levantamiento popular en Cuba crearía una mini crisis en Washington. Seguramente los asesores del Presidente le recomendarían que dejara pasar los días, que quizás la revuelta sería aplastada, y así evitarían declaraciones que luego tendrían que lamentar.

Bashir al Assad, en Siria, se paseó por la “línea roja” definida por Obama como el límite que obligaría a su gobierno a tomar una acción armada si se usaban armas químicas contra civiles. En Cuba no se le ha advertido al régimen de ninguna línea de ningún color.

Hemos sido testigos de la muerte de 200,000 sirios, y si el Califato no hubiera degollado  dos ciudadanos americanos y uno inglés estaríamos contando sirios e iraquíes asesinados, desaparecidos y exiliados con absoluta impunidad. Lamentablemente, los seguimos contando.

Ni los rebeldes moderados de Siria recibieron ayuda militar cuando la necesitaban, ni el ejército ucraniano la recibió ante la invasión rusa.

El presidente Obama rechaza involucrarse militarmente en otros países, y aunque las consecuencias de esa política sean beneficiosas o perjudiciales para los Estados Unidos, en el presente o en el futuro, no olvidemos que el pueblo americano lo eligió por esa promesa y lo apoyó en esa decisión. El hecho es que Obama no quiere problemas con el castrismo.

Si Washington ha tolerado pacientemente durante casi cinco años la injusticia cometida contra el ciudadano norteamericano Alan Gross, ¿qué pueden esperar los cubanos de la calle? No hay razón para que los cubanos de la Isla esperen ninguna ayuda concreta y a tiempo del gobierno de Estados Unidos.

Los cubanos podrían rebelarse en un futuro, pero esta opción solamente tendría posibilidades de materializarse si el pueblo en la Isla estuviera convencido de que el exilio es un confiable, y un influyente compañero en la lucha.

Hay que convencer al pueblo cubano, con hechos, de que somos hermanos de lucha; convencerlo ahora. Hay que prepararse para que tenga el respaldo cuando lo necesite.

A los que viven en nuestra patria les llegará el momento de dar el tiro de gracia a la dictadura. Mientras tanto, la carga al machete está en el exilio.

¿Por qué?

Porque los exiliados tenemos la libertad, los recursos, la motivación, la información y, sobre todo, las ventajas para ganarle al castrismo en los escenarios donde es más vulnerable…

(continuará…)

Huber Matos Araluce




* La primera carga al machete: Hecho ocurrido el 4 de noviembre de 1868, en Pino de Baire, antigua provincia de Oriente, Cuba (hoy provincia de Santiago de Cuba), durante el inicio de la Guerra de los Diez Años. Desde la ciudad de Santiago de Cuba salió rumbo a Bayamo una columna española de más de 700 hombres, al mando del coronel Quirós. En su avance, la fuerza peninsular llega prácticamente sin detenerse hasta el caserío de Baire, donde cae en una emboscada, preparada por el entonces sargento del Ejército Libertador Máximo Gómez. Debido a la gran superioridad de las fuerzas enemigas, Gómez decide atacarlos a corta distancia utilizando machetes, arma que el conocía muy bien por haberla usado en las contiendas en su país natal. El resultado del combate fue desastroso para la columna española, que tuvo que retirarse después de tener decenas de muertos y heridos. Por la parte mambí solo resultaron heridos unos pocos hombres.
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¿Por qué Putin hace lo que quiere y no pasa nada?


La respuesta a esta pregunta no es difícil.  Vladimir Putin hace lo que quiere porque los Estados Unidos y Europa lo necesitan.  Para tratar de resolver el problema en Siria y para intentar detener el desarrollo de armamento nuclear en Irán Obama necesita a Putin.  Por lo menos eso fue lo que Obama quiso creerse.  Europa necesita la energía que le compra a Rusia.  La NATO que debía frenar militarmente los avances de Rusia ha sido relegada y como si todo esto no fuera suficiente hay grandes negocios entre Rusia y el mundo capitalista.

La guerra en Siria sigue alargándose y los Estados Unidos dependen de Putin para eliminar el armamento químico de Assad.  Obama no va a arriesgar un conflicto con Putin si eso implica un freno a la destrucción de este tipo de arma en Siria.  El dictador Assad apoyado por Rusia continúa ganándoles el terreno a los rebeldes y Putin ha demostrado otra vez  que toma riesgos porque no tiene que pagar ningún costo importante.   

Con la ayuda de Rusia y de China los Estados Unidos lograron traer a Irán a la mesa de negociaciones porque estos tres países se pusieron de acuerdo para castigar económicamente a Irán. El objetivo de Washington es lograr que Irán acepte frenar el desarrollo de armamento nuclear pero sabe que necesita el respaldo continuo de Putin.  Si Rusia rompe filas la estrategia de Washington colapsa y lo único que le quedaría a los Estados Unidos sería – eventualmente - atrasar el programa militar de Irán con acciones aéreas.  Obama no se va a enemistar con Putin por la anexión de Crimea aunque ésta sea ilegal.

Rusia es el mayor exportador de petróleo del mundo.   En el 2012 Rusia exportó a Europa y a los Estados Unidos un total de 160,000 millones de dólares en petróleo, gas y derivados. La casi totalidad de esa exportaciones fue a Europa.  Es muy difícil creer que estos países se arriesgarían a tomar medidas económicas que aunque perjudicarían a Rusia también perjudicarían  sus economías. Putin lo sabe y aunque reclame públicamente debe sonreír ante las medidas tomadas por Occidente contra un grupo de sus funcionarios.

La economía rusa sigue tan dependiente del petróleo que produce, como lo fue antes la del imperio soviético, pero tiene la ventaja que desde que se desplomó el mundo comunista las inversiones extranjeras y los negocios con el resto del mundo han ido creando una cadena de intereses comunes que no es fácil de cortar sin que se perjudiquen muchos bolsillos. Rusia ya no es una potencia mundial como lo fue antes la URSS, ahora es un país capitalista con un autócrata en el poder que protege a los ricos que lo obedecen y castiga a los que no. 

La NATO –la alianza  que ha tenido el propósito de defender militar y políticamente las democracias europeas- no ha estado a las alturas de sus objetivos porque Occidente creyó que Rusia tomaría un camino civilizado en su relación con Occidente.  Putin se ha aprovechado de esto porque primero fueron Francia y Alemania quienes rechazaron en el 2008  la propuesta de George Bush de garantizarle la seguridad a Ucrania y Georgia y luego Obama pensó que podía entenderse con Putin sin necesidad de demostrar músculo militar.  Putin se desquitó de Occidente ante la pérdida de un gobierno amistoso en Kiev y le arrebató Crimea a Ucrania.  Washington y Europa han hecho el ridículo con las medidas hasta ahora anunciadas.

En conclusión,  la debilidad de NATO; los importantes intereses comerciales de Occidente con Rusia; la dependencia energética de Europa y la dependencia de Washington de Vladimir Putin –Siria e Irán− han convertido a los Estados Unidos y a Europa en rehenes virtuales.  Mientras Europa dependa del petróleo y el gas soviético y los Estados Unidos de Putin no hay mucho que Washington o Europa estén dispuestos o puedan hacer.  Debieron haberse preparado hace muchos años para un escenario como el presente, las señales estaban ahí pero no las quisieron tener en cuenta. 

 
Artículo de Patria Pueblo y Libertad


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Obama…quizás



La Presidencia de los Estados Unidos es un trabajo difícil.  No hay título universitario o inteligencia que garantice el éxito. O se tiene experiencia o se aprende de crisis en crisis. Cuando Obama termine su segundo y último periodo en la Casa Blanca habrá tenido el suficiente fogueo para llegar a ser un excelente Presidente, pero entonces será muy tarde. 

Una muestra del aprendizaje del actual mandatario es la crisis en Ucrania donde  las tropas rusas han invadido a Crimea y amenazan el resto de Ucrania.  Obama llegó a la Casa Blanca creyendo que él podía tener una relación de alto nivel y de buena comunicación con Vladimir Putin.  Presunción que este ex coronel de la KGB soviética  parece haber interpretado como debilidad de carácter del Presidente.

Putin no se habría atrevido a ordenar esa operación si el Presidente hubiera sido un Teddy Roosevelt o un Ronald Reagan.  A ninguno de los dos lo habría intimidado la matonería del autócrata ruso a pesar de que los Estados Unidos eran entonces una nación con mucho menos poderío económico y militar que hoy.  Ambos sabían que el temor y la prudencia excesiva   provoca  el abuso y  la violencia de parte de los enemigos de la libertad. 

Con Ronald Reagan o Teddy Roosevelt en la Casa Blanca los octogenarios hermanos Castro no se habrían arriesgado a  tomar de rehén a un ingeniero estadounidense –Alan Gross– y condenarlo injustamente a 15 años prisión con el fin de chantajear a Washington. Tampoco habrían tolerado que oficiales de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia cubanos ayudaran a los chavistas a dominar Venezuela aniquilando su democracia.  Venezuela es la cabeza de playa de la invasión antidemocrática en  toda Latinoamérica.

Obama no es cobarde, está aprendiendo su trabajo y el caso de Venezuela le ofrece una oportunidad de poner en práctica lo aprendido hasta el momento.  En primer lugar tiene que hacerle saber a los gobiernos latinoamericanos que los Estados Unidos tiene intereses en Latinoamérica  a los que no va a renunciar y que por principio y por conveniencia van a defender la democracia en Venezuela sin ambigüedades. 

Las recientes declaraciones del Secretario de Estados John Kerry parecerían apuntar en esa dirección.  Ha dicho que − los Estados Unidos estaría dispuesto a sancionar al gobierno venezolano - pero que prefieren evitarlo para no perjudicar la delicada situación económica en ese país.   El problema es que es un mensaje que puede ser interpretado como una decisión en cualquier dirección.  Mientras tanto el aparato de represión castrochavista no descansa un minuto en su propósito de desarticular brutalmente las protestas de los venezolanos.

El gobierno estadounidense no debe dejar en manos de los gobernantes de la región el freno a los atropellos de lo que queda de  democracia en Venezuela y debe hacérselos saber claramente.  La mayoría de los gobernantes latinoamericanos  participaron recientemente en Cuba en una reunión de la CELAC en la que demostraron que no tienen interés ni voluntad en defender la democracia de ningún país de la región.  La mayoría acaba de descartar la solicitud de discutir
en el seno de la OEA la violación en Venezuela de la Carta Democrática Interamericana.
 
Obama  tiene dos opciones: Una, parecer que hace y en definitiva no hacer nada para salvar a la oposición democrática venezolana. Dos, poner en práctica sus experiencias y usar la influencia en el mundo y los recursos de su poderosa nación para asegurarse que esa democracia sobreviva en una nación donde demócratas y chavistas puedan contar con medios de información libre, donde tengan garantizados el respeto a sus derechos y estén libres de intromisión extranjera, específicamente la castrista.

Obama no ha podido lograr la paz en Afganistan, Iraq, Siria y Libia. No pudo salvar la democracia en Egipto, ni alcanzar un entendimiento entre palestinos y judíos.  El problema nuclear iraní parece escapársele de las manos y sus relaciones con Rusia empeoran con el tiempo.  Quizás Venezuela y Cuba, que son problemas mucho más sencillos, le permitan al presidente estadounidense ser recordado como el hombre que salvó la democracia en Venezuela,  devolvió al pueblo cubano su libertad y salvó al continente de un futuro incierto y peligroso.  Quizás.


Artículo de Patria Pueblo y Libertad
 

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